Kenma nunca había estado muy interesado en la natación y a sus padres jamás les importó que aprendiera a nadar o algo por el estilo. Después de todo, Tokio estaba muy alejado del mar y, para ser sinceros, Kenma tenía suficiente con todo el ejercicio que hacía en el club de voleibol.

Claro, eso había cambiado a un poco desde que conoció a Shouyou.

Shouyou era parte del club de natación de Karasuno. Se habían hecho amigos cuando fue a Miyagi por primera vez para un partido de práctica y se perdió. El chico, quien iba tarde a su práctica, se emocionó al ver que jugaba uno de sus videojuegos favoritos, Monster Hunter. Se quedó haciéndole compañía a Kenma hasta que Kuroo llegó y tuvieron que despedirse.

Kenma había pensado que Shouyou era parte del club de voleibol —sólo había visto el nombre de su escuela—, así que se sorprendió cuando ese mismo día se lo encontró cuando estaban a punto de partir, con el cabello mojado y su traje de baño todavía puesto. Al parecer Kenma le había agradado bastante a Shouyou, por lo cual este lo buscó en cuanto acabó su práctica —no se había molestado en secarse— y le pidió su número de teléfono para seguir en contacto.

Eso había sucedido hace dos años, cuando Kenma estaba en segundo año de preparatoria. Ahora, estaba en su primer año de universidad y en Miyagi, apoyando a Shouyou en una de sus competencias de relevo.

Al principio, cuando se hicieron amigos, no tenía idea de que había diferentes nombres para los estilos varios que se utilizaban en la natación; así, Kenma aprendió del estilo mariposa, la brazada, de espalda y el estilo libre. Shouyou le dijo que su especialidad era la brazada, pero que estaba cerca de dominar el estilo mariposa y que después seguiría con los demás ya que quería poder dominarlos todos.

Y ahora, observando a su amigo dando lo mejor de sí en el relevo, se sentía orgulloso. Sabía lo importante que era ese relevo para Shouyou. Además, Hinata era un nadador muy rápido, estaba seguro de que podrían ganar.

Justo ahora había llegado al borde de la piscina, dándole paso a su compañero de equipo para que siguiera el relevo con el estilo mariposa. Shouyou se puso a animar a su amigo con gran emoción, gritando palabras de aliento y saltando, supuso que de los nervios, pero se calmaron cuando el chico llegó nuevamente y el siguiente chico —Kageyama, si no mal recordaba— se preparaba para el estilo libre. Saltó de forma grácil, sin embargo, cambió totalmente en cuanto estuvo completamente en el agua, transformándose en un poderoso torpedo que arrasaba con los demás competidores, yendo a una gran velocidad.

El silbato sonó y los cronómetros se detuvieron.

Karasuno había ganado el relevo e irían a la siguiente fase.

Desde las gradas, Kenma podía distinguir perfectamente la gran sonrisa que Hinata portaba en ese mismo momento; tenía los ojos cerrados y mostraba todos sus dientes perfectamente alineados. Lo único malo es que no podía distinguir los hoyuelos que se le marcaban a Hinata en ambos lados.

A Kenma le habría encantado felicitar a Shouyou en ese momento, pero se veía tan feliz con su equipo que prefirió hacerlo después. Si bien las felicitaciones eran algo que todos recibían, a Kenma no le gustaba cuando había mucha gente a su alrededor para escudriñarle con la mirada.

Tampoco tenía que ver el hecho de que Kageyama todavía tenía un brazo por encima de los hombros de Shouyou. Para nada.

El recinto se estaba vaciando, así que decidió bajar y esperar a su amigo en alguna de las bancas disponibles en la recepción. Mientras más rápido pudiera huir del insoportable calor, la gran multitud que había a su alrededor y lograra resguardarse en la recepción con el bendito aire acondicionado, mucho mejor para él.

Bajó y se adentró en el enorme pasillo con dirección hacia el frente del gran edificio. Vislumbró lo que supuso era una máquina expendedora y se acercó, confirmando sus sospechas. Revisó las diferentes bebidas que había y al final se decantó por un jugo de naranja.

Checó sus alrededores nuevamente y se dirigió a la única banca disponible, dejándose caer mientras dejaba su jugo a un lado y sacaba su mensaje. Tenía unos mensajes de Kuroo, así que decidió responderlos

De: Kuro

Para: Kenma

Kenma!! (1:14pm)

Kenmaaaaa estás ahí? (1:17pm)

Cómo le fue a Chibi-chan? (1:20pm)

Ganó?! :O (1:20pm)

De: Kenma

Para: Kuro

Shouyou ganó (1:43pm)

Lo hizo muy bien (1:43pm)

De: Kuro

Para: Kenma

¿Te divertiste? (1:44pm)

¿Te gustó la vista? ( ͡ ͜ʖ ͡) (1:45pm)

De: Kenma

Para: Kuro

Kuro, no. (1:46pm)

De: Kuro

Para: Kenma

Kuroo sí. (1:47pm)

Oh, vamos (1:47pm)

Ya sabemos que te gusta Chibi-chan (1:48pm)

No te hagas loco (1:48pm)

Ya dile!!! (1:48pm)

Kenma volteó los ojos ante la insistencia de Kuroo sobre declararse. A veces se preguntaba por qué le había dicho, luego recordaba que es su mejor amigo y probablemente el que mejor experiencia tenía en esos temas y se le pasaba.

De: Kenma

Para: Kuro

No le diré nada (1:50pm)

Es su momento de felicidad, Kuro (1:50pm)

Van a ir a las nacionales y de seguro está muy enfocado en eso (1:50pm)

Adiós (1:51pm)

Bloqueó su celular y lo metió al bolsillo de su chaqueta. Bufó, posó su mirada en los diferentes equipos que se reunían con sus compañeros o salían del edificio. Se preguntó dónde estaba Shouyou y por qué tardaba tanto.

Una mano se posó en su hombro y se sobresaltó ante el repentino contacto. Volteó rápidamente hacia atrás para ver quién era y se topó con el pecho de alguien. Dejó salir un jadeo ante la sorpresiva vista y subió la mirada para disculparse cuando se encontró con los curiosos ojos de Hinata.

—¡Kenma, sigues aquí! —exclamó felizmente a la vez que se sentaba al lado de su amigo—. Menos mal, pensé que te habías ido —se lamentó con un puchero.

—Me asustaste —le reclamó, sonriendo ante la calidez que emanaba el cuerpo del chico cuando se sentó a su lado—. Y no me iría sin haberte visto después de la competencia.

—Lo siento. Yachi quería tomarnos varias fotos y por eso me tardé.

—No te preocupes —le tranquilizó—. Por cierto, felicidades Shouyou. Irás a las nacionales.

—¡Lo sé! —gritó con energía—. Kenmaaaa, estoy muy, muy, muy feliz. Pensé que no íbamos a ganar pero lo hicimos.

—Te dije que ganarían, has estado practicando bastante desde hace meses para mejorar tu brazada.

—Sé que debí de haberte molestado. Te mostraba miss progresos constantemente y casi no hablábamos de otras cosas.

—No me molestó en lo absoluto, en serio.

—Eres el mejor, Kenma —suspiró cansado, dejando caer su cabeza sobre el hombro del chico—. Me emociona ir a Tokio —comentó—. No sólo iré a las Nacionales, también te podré ver a ti. ¡Es como un dos por uno!

—Supongo que sí es como una oferta —se rio levemente—. Sólo dime cuándo son, sabes que me gustaría ir a verte a ti.

—No recuerdo la fecha —se lamentó—, pero te diré en cuanto lo sepa y ¡oh, cierto! Te buscaba porque quería saber si querías ir a comer.

—¿Con tu equipo? —frunció un poco el ceño—. No sé, no me gustaría ser un entrometi-

—¡No! —se defendió, avergonzándose por su volumen tan alto—. Me refería a tú y yo...

—Pensé que harías algo con el equipo.

—No. Tsukishima y Yamaguchi tienen planes con su familia y Kageyama quería irse a dormir —gruñó—. ¡N-no creas que sólo por eso te invito! Desde que me dijiste que vendrías tenía planeado que saliéramos juntos.

—Oh —dejó salir—. Está bien, me encantaría salir contigo.

—¡Muy bien! —dijo con renovada energía, levantándose para ponerse en frente de su amigo—. Hay un lugar muy bueno donde venden un zaru soba delicioso, te va a encantar —se agachó y agarró su mochila. Kenma no se había dado cuenta de esta, se encontraba más enfocado en el pecho de Shouyou, regañándose mentalmente por eso.

—¿No tienes frío? —inquirió—. Deberías ponerte tu chaqueta o te enfermarás, todavía puedo ver gotas de agua en tu cuerpo.

—La verdad es que la olvidé —confesó avergonzado—. La camisa que estaba usando está mojada y- ¿Kenma? ¡No! —gritó al ver a su amigo—. No te quites tu chaqueta, estoy bien.

—No seas terco —le regañó, extendiéndole su chaqueta del equipo de voleibol—. Está bien, en serio. Ahora llévanos hacia ese lugar —le sonrió nuevamente—, después de compraré un helado. Te lo prometo.

—¡Eres el mejor! —aduló Shouyou a Kenma mientras salían del edificio y se dirigían al pequeño restaurante del que el pelirrojo hablaba.

Kenma no había dicho nada, pero había notado que Shouyou estaba más nervioso que de costumbre. Quiso creer que eran simples nervios mezclados con la emoción de avanzar a la siguiente etapa; sin embargo, cada vez que su teléfono sonaba y lo revisaba —sin responder mensajes— se ponía más nervioso y no entendía por qué.

—¿Todo bien? —preguntó preocupado a su amigo, quien se encontraba al otro lado de la mesa y jugueteaba con el zaru soba.

—¡S-sí! Es sólo que Yachi sigue mandando fotos que nos tomamos al finalizar la competencia —mintió.

—¿Estás seguro? Sabes que puedes confiar en mí, Shouyou. No te juzgaré, no hay necesidad de mentir.

—Eres listo —comenzó a decir mientras se removía en su asiento—, de seguro ya te diste cuenta.

—Si así fuera no te estaría preguntando.

—Es sólo que hice una especie de reto con los demás y... perdí, así que ahora debo de hacer algo y me están presionando para que lo haga.

—Si no te importa que pregunte... ¿puedo saber qué es lo que debes de hacer?

—Está bien —suspiró—, te lo diré cuando terminemos de comer, ¿sí?

—Muy bien —aceptó sin reproches Kenma.

No quería presionar a Shouyou en lo más mínimo, así que esperó hasta que ambos terminaron de comer —con un pequeño percance ya que Kenma quiso pagar como regalo, pero Hinata no lo dejó, alegando que era suficiente conque le comprara su helado— y decidieron dirigirse a una pequeña heladería para que Kenma pudiera comprarle su helado a Shouyou.

Caminaron por un rato. Kenma seguía a Shouyou, quien dirigía a ambos hacia la heladería favorita del chico. Entonces, se detuvo abruptamente, volteándose para poder ver a Kenma mejor.

—Verás, hice una apuesta con Kageyama y Yachi hace tiempo —comenzó a explicar—. Si Bakageyama ganaba dos de las tres carreras yo tendría que hacer lo que me pidiera. Al principio me iba a pedir algo ridículo, pero habló con Yachi y... —se llevó las manos a la cara, presionando las palmas de estas contra sus ojos—... bueno, ya qué. Kenma, ¡me gustas! ¡Me gustas mucho! Y-y aunque no estaba de acuerdo con revelar mis sentimientos por una apuesta, supuse que era lo mejor porque de otra forma no lo haría y- ¿Por qué tienes esa expresión como si hubieras visto a un fantasma?

Vamos, Kenma, ¡dile a Chibi-chan te gusta! Resonó la voz de Kuroo en su mente, diciéndole que lo hiciera ahora, antes de que Hinata tomara su silencio y expresión como algo que no eran.

—No pensé gustarte —dejó salir sin pensar—, me tomaste desprevenido. Es todo. Y, ah, también.

—¿También qué? —cuestionó.

—Me gustas —se llevó una mano a la nuca, nervioso—. No quería decirte hoy. Kuro me presionaba para que lo hiciera —confesó—, pero estabas muy feliz por ir a las nacionales y no quería que tu humor cambiara en caso de que no correspondieras mis sentimientos y te sintieras incómodo.

—Bueno, esto sólo ha mejorado mi humor mil veces más —se rio jovialmente.

—Igual el mío —sonrió Kenma.

—Entonces... —comenzó a decir, posicionándose al lado de Kenma para enlazar sus brazos—, ¿novios? —preguntó tímidamente.

—Por supuesto que sí, Shouyou —confirmó feliz.

—¿Me comprarás un banana split?

—No abuses.

—¡Me lo merezco! —refutó infantilmente.

—Ya veremos.

—Kenma, ¿puedo quedarme contigo cuando tenga que ir a Tokio por las nacionales?

—Sí. A Kuro no le molestaría, pero igual tengo que avisarle.

—¡Genial! Entonces, Kenma, sobre el banana split...

—De acuerdo —accedió empujando levemente a Shouyou, haciéndolo reír—. Te lo compraré.

—¡Eres el mejor, Kenma!