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Advertencia: Este capítulo contiene LEMON (contenido para adultos) leer bajo su propia responsabilidad.
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CAPÍTULO 18
Cuando la vi caminar por el pasillo, mi aliento se quedó atrapado en mi garganta. Se veía hermosa como sabía que lo haría pero jamás podría haber imaginado cuan impresionante se vería. El vestido marfil de seda al hombro se aferraba a la mitad superior de su cuerpo antes de fluir hacia sus caderas, capas y capas de seda que caían al suelo detrás de ella y un poco más allá. Se amoldaba a ella en todos los lugares correctos, mostrando todo lo que tenía para ofrecer, pero al mismo tiempo ocultando todo lo que sólo yo sabía que había debajo.
Se veía como una modelo salida directamente de una de las revista de novias de las que había estado quejándose el último par de meses. El velo cubría su rostro pero sólo lo suficiente para que pudiera ver su rostro perfecto. Su cabello había sido levantado en la parte trasera, con rizos sueltos que escapaban en la parte de enfrente. Llevaba un ramo de tulipanes amarillos, sus favoritos.
Se veía impresionante y realmente era el hombre más afortunado del mundo.
El Sr. Fujitaka le sonrió orgullosamente, tenía su brazo enganchado a través del suyo mientras caminaban hacia mí. No podía quitar los ojos de ella, mi boca estaba seca, mis manos sudaban incluso más de lo que ya estaban y apenas podía frenarme de caminar por el pasillo y encontrarla a medio camino sólo para poder estar más cerca de ella.
Su padre me miró, sonrió alegremente y no pude evitar sonreírle de vuelta. Podía ver a Sakura mordisqueando su labio mientras caminaba hacia mí, sus mejillas se teñían de rojo cuando la gente hacia "ahhh" al pasar junto a ellos. Les tomó una eternidad llegar hasta donde estaba, cuando finalmente se detuvo junto a mí, fui atacado por su familiar esencia. Resistí la urgencia de gemir, se veía tan increíble que no pude evitar rastrillar mis ojos sobre cada centímetro de ella. Su padre levanto el velo, doblando el borde hacia la parte trasera de su cabeza, Daidouji dio un paso al frente y tomó su ramo.
Sakura se volvió a mirarme y sentí una sonrisa de orgullo cruzar mi rostro, esta chica era mía.
-Hola- articule hacia ella.
Sonrió, una hermosa sonrisa.
-Hola- murmuró de regreso.
El sacerdote se aclaró la garganta suavemente así que aparte la mirada de ella cuando él comenzó a darnos su pequeño discurso de "Estamos reunidos aquí hoy". Finalmente había terminado de hablar y miré al Sr. Fujitaka, vi que sus ojos estaban vidriosos por las lágrimas no derramadas mientras sonreía a su hija y ponía su mano izquierda en la mía. Le di un pequeño asentimiento tranquilizador cuando sus ojos encontraron los míos en un intercambio silencioso, sabía exactamente lo que quería decir, me estaba rogando con los ojos que cuidara de ella. Él no necesitaba decir nada, siempre cuidaría de Sakura, siempre.
Sakura beso la mejilla de su papá justo antes de que él retrocediera y envolviera su brazo alrededor de Nadeshiko, quien seguía llorando, lágrimas silenciosas con una sonrisa de felicidad en su rostro. Apreté la mano de Sakura suavemente y ella suspiró alegremente cuando ambos nos volvimos hacia el frente para hacer nuestras promesas el uno al otro. Me aseguré de memorizar cada segundo de la boda, cada palabra, cada gesto que hacía, cada aliento que tomaba. Me perdí la mayor parte de esto la última vez en Tokyo porque estábamos ebrios, quería ser capaz de imaginar este momento con una claridad cristalina.
Deslicé el anillo en su dedo por segunda vez y esperaba que permaneciera allí para siempre. Esta vez sin duda era legal, sus padres lo habían consentido así que no había nada que se interpusiera en nuestro camino esta vez.
-Yo los declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia- dijo el sacerdote, sonriendo y asintiendo hacia mí.
¡Ya era hora!
Sonreí y me incliné más cerca de ella, sus ojos verde esmeralda encontraron los míos y solté un suspiro de alivio porque estábamos casados. Era la Sra. Li de nuevo, todo era perfecto.
Cuando mis labios tocaron los suyos, ella hizo un pequeño gemido y me acerqué más, besándola apasionadamente. Su mano agarró un lado de la chaqueta de mi traje negro mientras me devolvía el beso. Rompí el beso y puse mi frente en la suya. No abrió los ojos inmediatamente, su mano se tenso sobre mi chaqueta, acercándome más a ella mientras una sonrisa tiraba de las esquinas de su boca.
-Te amo Sakura bear- susurré.
Sus ojos finalmente se abrieron y encontraron los míos, contenían tanto amor que me llegó hasta el alma. Todavía no podía meter en mi cabeza el hecho de que esta increíble mujer me quería, realmente no sé como logré ser tan afortunado.
-También te amo, Shaoran- murmuró.
Sonreí orgullosamente y me aparté, tomé su mano en la mía cuando me di la vuelta para ver a todos los que habían venido para apoyarnos y ver comprometernos el uno al otro. Mis padres sentados justo detrás de mí, ambos sonriéndonos, sonreí de vuelta y miré en torno al resto de la iglesia. Todos nuestros amigos estaban aquí, familia que no había visto en años, incluso un par de maestros también se presentaron.
Le sonreí a Sakura de nuevo.
-¿Estás lista Sra. Li?- pregunté, señalando con la cabeza hacia la habitación en la parte trasera de la iglesia donde se suponía que firmaríamos el registro de nuestro matrimonio. Ella sonrió y asintió con la cabeza, orgullosamente llevé a mi esposa allí, seguido por Eriol y Daidouji, y los padres de Sakura que estaban actuando como testigos y tenían que firmar el certificado de matrimonio también.
El Sr. Fujitaka me palmeó en el hombro orgullosamente, dándome un pequeño asentimiento.
-Bienvenido a la familia, hijo- dijo, tendiéndome una mano. Estreché su mano y me reí, había sido parte de su familia por años pero esas palabras eran agradables de escuchar.
Cuando todos firmamos y era legal, hicimos nuestro camino de regreso a través de la ahora vacía iglesia. Sostuve la mano de Sakura con fuerza, mirando cada movimiento que hacía en su hermoso vestido. Cuando salimos por las puertas de la iglesia, confeti y arroz fue lanzado contra nosotros por todos lados, una parte fue a parar a mi boca y no pude dejar de reír mientras Sakura reía como niña junto a mí. La besé de nuevo mientras todo caía alrededor de nosotros, podía escuchar el click de las cámaras en todas partes. Me aparté y miré a Sakura, tenía una enorme sonrisa en el rostro, confeti en todo el cabello, pequeños trozos de papel de colores sobre sus hombros e incluso un trozo pegado en su mejilla. Nunca se había visto más hermosa para mí.
Toda mi vida había estado construyéndose hasta este punto. Parado aquí en una lluvia de papel de colores, sentí como si verdaderamente hubiera llegado a casa, este era el momento más feliz de mi vida y de repente agradecí que el último matrimonio no fuera legal. No muchas personas pueden decir que se casaron con la chica de sus sueños, dos veces.
Tomé su mano y la llevé hacia el auto que nos llevaría a la fiesta posterior. Sólo un par de horas más y entonces finalmente podría poner las manos sobre mi esposa de nuevo, personalmente no podía esperar.
Después de la comida y los discursos, la música comenzó. Reconocí la canción inmediatamente. Era la canción que representaba todo lo que Sakura era para mí. Tomé su mano y sonreí.
-¿Quieres bailar?- pregunté, asintiendo hacia la pista de baile.
Asintió con entusiasmo y se levantó, dejándome llevarla a la pista de baile vacía, me sentí tan orgulloso de llevar a esta chica a bailar, presentándola como mi mujer por primera vez. En serio era el tipo más afortunado del mundo por estar casado con mi mejor amiga. No muchas personas podían decir eso.
La puse en mis brazos y nos balanceamos al compás. Me sentí perdido en sus ojos, tenía los ojos verdes más bellos que jamás había visto y casi me ahogué en ellos, eran tan invitadores. Pasé mi mano por su espalda lentamente, amando la sensación de la seda bajo la punta de mis dedos. Se veía increíble y recordaría la manera en que lucía por el resto de mi vida.
-Te amo, Shaoran- susurró, presionándose contra mí con fuerza.
Sonreí y restregué mi nariz contra la suya, dejando que su perfume llenara mis pulmones, haciendo que todo mi cuerpo se tensara de excitación.
-Te amo más Sra. Li- murmuré, a través de la niebla de deseo que nublaba mi cerebro.
Habíamos acordado "nada de sexo antes del matrimonio" cosa que yo sugerí, creo que ella estaba feliz de que lo sugiriera porque estaba aterrorizada de hacerme daño. El problema era que tan pronto como lo sugerí, quería retractarme. Había pasado un largo tiempo desde que hice mi camino con ella. Sakura era una chica increíblemente hermosa, literalmente me volvía loco de deseo por ella, despertar junto a ella todos los días durante los dos últimos meses había sido una tortura. No es que no hubiéramos tonteado, no podría cortar por completo con ella de golpe porque eso me mataría, pero no he hecho el amor con ella durante cuatro meses. No podía esperar por esta noche, mi boca estaba hecha agua ante la idea de estar a solas.
Llevé mi boca hasta tocar la suya suavemente, tan pronto como mis labios tocaron los suyos hizo un pequeño gemido en la parte posterior de su garganta y me devolvió el beso. Sonreí contra sus labios, ¡quizás estaba tan ansiosa como yo por que esta fiesta terminara! Podía escuchar el clic de las cámaras a nuestro alrededor y a la gente hablando de nosotros, pero todo en lo que podía concentrarme era en el sabor y la sensación de la boca de mi esposa en la mía. La jalé imposiblemente más cerca de mí.
El resto de la noche paso rápidamente, en realidad parecía no ser tiempo suficiente para hablar con la gente y bailar con todas la personas como se suponía tradicionalmente. Vi cuando Sakura bailó con su papá, estaban teniendo un pequeño corazón a corazón en la pista de baile, podía decirlo por la manera en que agarraba su hombro y por la felicidad reflejada en sus ojos. Ella adoraba a su papá y la mayoría de lo de hoy no sería posible sin él. Cuando dijo que rompería el fondo de bodas, en serio lo hizo, todo lo que queríamos fue comprado y pagado inmediatamente. Realmente era un gran hombre y era afortunado de poder llamarlo suegro.
Cuando la fiesta finalmente termino nos despedimos de todos, tome su mano y la conduje lentamente hacia las escaleras del hotel. Convenientemente habíamos reservado la suite de luna de miel del hotel en el que habíamos dado la fiesta, así no tendríamos que viajar a ninguna parte después. Mientras subíamos las escaleras apenas podía respirar por la emoción. ¿Era normal estar tan desesperado y excitado por ver a una chica desnuda? Quizás era un poco extraño pero era Sakura la que me ponía de este modo, literalmente esta chica me volvía loco, siempre lo había hecho.
Cuando llegamos a la puerta de la habitación, de pronto me puse nervioso. ¿Qué si el accidente me impedía hacer lo que quería hacer esta noche? Sabía que no iba a tener "problemas de elevación" porque había sido bastante obvio en los últimos cuatro meses ¿Pero que si en realidad no podía "cumplir"? Incluso si pudiera funcionar entonces estaba seguro de que estaba fuera de práctica, quizá lo arruinaría y la decepcionaría.
Podía sentir mis manos temblando mientras buscaba la llave a tientas, tratando de meterla en la cerradura. Tragué saliva.
¡Oh mierda! Esto era malo, iba a decepcionarla en la noche más importante de mi vida. ¿Por qué había sugeridonadadesexoantesdelmatrimonio?
Quería golpearme a mi mismo por ser tan jodidamente estúpido y no pensar en todo. ¡Idiota, idiota, idiota!
La cerradura hizo clic y abrí la puerta. Ella sonrió, me di cuenta de que también se veía un poco nerviosa, pero lo suyo era más probablemente por miedo de hacerme daño, sabía que estaba preocupada por ello debido a que habíamos hablado numerosas veces al respecto.
Ella iba a entrar a la habitación así que cogí su mano para detenerla. Frunció el ceño, mirándome con la más adorable y pequeña expresión de confusión en el rostro y no pude evitar besarla. Me incliné ligeramente y deslicé mi brazo por la parte posterior de sus piernas mientras la besaba. Ella se dio cuenta de lo que estaba haciendo y rompió el beso rápidamente.
-¡No Shaoran! ¿Por amor de Dios, estás loco?- chilló, empujándome suavemente.
Sonreí tranquilizadoramente.
-Está bien Sakura bear, lo prometo- susurré, besándola de nuevo. Le di un par de segundos para que se metiera en el beso antes de que la tomara en brazos, haciéndolo con rapidez, antes de que tuviera oportunidad de quejarse. No dolía, había hablado con el doctor al respecto y al parecer estaba bien haciendo esto pero supongo que no podía impedir que ella se preocupara por mí, nada podría impedir que esta chica se preocupara por mí. La idea era ligeramente reconfortante.
Ella chilló contra mis labios pero no se resistió, probablemente en caso de que me hiciera cualquier daño. Sonreí y me aparté, cargándola sobre el umbral de nuestra habitación de hotel. Sé que ya nos habíamos casado una vez pero iba a hacer todo lo posible para que esta vez fuera correcto y tradicional.
-Shaoran, por favor no vayas a lastimarte- rogó, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello.
La besé de nuevo y la llevé hasta la cama, tan ansioso por sacarla de su vestido que apenas podía pensar en otra cosa. Se rió cuando caímos sobre la cama, no rompí el beso mientras ella tiraba de mi chaqueta fuera de mis hombros, dejándola caer al suelo. Ella mordisqueó mi labio inferior pidiéndome que profundizará el beso, así que deslicé mi lengua en su boca. Al instante en que su sabor toco mi lengua estaba tan duro que casi era doloroso contra el material de mis pantalones.
¡Maldición, la necesitaba tanto! Todo lo que quería hacer era agarrar retazos de su vestido y rasgarlo pero sabía que no podía hacer eso. Rodé sobre mi espalda, poniéndola encima de mí y empecé a trabajar en una larga hilera de pequeños botones que bajaban a lo largo de su espalda. Pasé mis dedos sobre la piel de allí suavemente, haciéndola temblar y gemir en mi boca.
Ella se retorcía encima de mí y yo estaba tan excitado que en realidad estaba asustado de terminar antes de que ella me tocara o siquiera me quitara la ropa. Tragué saliva y traté de calmarme antes de que me avergonzara a mí mismo y lo arruinará para ella, traté de tomar una respiración profunda mientras ella besaba mi cuello. Se apretó contra mi entrepierna y la presión estaba volviéndome loco.
Finalmente terminé con el último botón, justo cuando estaba a punto de deslizar el vestido por sus hombros, ella se incorporó y negó con la cabeza.
-Ahora vuelvo ¿sí?- dijo, inclinando la cabeza a un lado, luciendo impresionantemente hermosa.
Tragué saliva, inseguro de si sería capaz de hablar.
-Sí- grazne, mi voz ni siquiera sonaba como mía debido a lo caliente que ella me había puesto.
Sonrió nerviosamente y salió de la cama, tomando su pequeña bolsa de viaje que había sido traída para nosotros por Eriol esta mañana. Sosteniendo su vestido contra su cuerpo, ella desapareció en el baño. Me senté en el borde de la cama, mirando hacia mi entrepierna.
-Cálmate Shaoran, por el jodido amor de Dios- murmuré para mí mismo, sacudiendo la cabeza ante la reacción de mi cuerpo hacia su presencia.
Me obligué a levantarme y quitarme la corbata y el chaleco que llevaba puestos, lanzándolos sobre el respaldo de la silla. Me saqué la camisa y desabroche un par de botones, tratando de pensar en algo que no fuera Sakura así podría calmarme un poco. Me dirigí hacia el interruptor de la luz, por suerte era un regulador de intensidad así que baje las luces y cerré las cortinas. Me abofeteé mentalmente por no hacer toda la cosa de las velas y los pétalos de rosa de nuevo para ella.
Me entretuve a mi mismo en la habitación, jugando con las sabanas de la cama, moviendo las cajas a un lado de la habitación. Había estado allí una eternidad, ¿qué le estaba tomando tanto tiempo? ¿Estaba teniendo segundos pensamientos o algo así, no quería que le hiciera el amor esta noche? Quizás sólo estaba tan nerviosa como yo...
Vi una botella de champaña en un lateral y dos copas. Tenía una nota, la recogí y la leí. Al parecer era de mis padres para que pudiéramos brindar por nuestro matrimonio. Sonreí, era muy lindo de su parte hacer eso.
Cogí la botella y desenvolví el papel aluminio. Acababa de quitar la maya de alambre que cubre el corcho cuando escuché la puerta del baño abrirse detrás de mí. Me volví a mirarla. Al mismo tiempo que mi boca caía abierta, saltó el corcho de la botella, golpeando el techo pero ni siquiera pude quitar los ojos de ella para ver si se estaba derramando por todas partes.
Se había quitado el vestido, dejando que su cabello cayera en ondas sueltas sobre sus hombros. Llevaba un corsé blanco palabra de honor que hacía que sus pechos se vieran dos tallas más grandes y mostraba una tira de su estómago tonificado. Tenía unas bragas a juego blancas y medias blancas que tenían una tira en la parte superior, sostenidas por un pequeño y sexy tirante unido a la parte inferior del corsé. Se veía increíble. Se apoyo en el marco de la puerta, inclinando la cabeza hacia un lado, haciendo esa pequeña cosa de mirar a través de sus pestañas que me encantaba.
Se veía como un ángel. Uno de esos sexys ángeles caídos del cielo por los que te contarías el brazo derecho por estar.
Tragué saliva y traté de pensar en algo inteligente para decir pero nada salió. La única cosa que podía pensar era "joder sí" pero no podía decir exactamente eso así que no dije nada.
Me sonrió. Fue entonces cuando me di cuenta de que me había quedado parado allí con la boca y los ojos abiertos, mirándola como un jodido idiota. En realidad estaba sorprendido de no estar babeando, pero de nuevo, no había limpiado mi boca así que quizás lo estaba y no me había dado cuenta.
-¿Entiendo que te gusta mi ropa interior de noche de bodas?- dijo tímidamente, alejándose del marco de la puerta, mordiendo su labio mientras hacia un pequeño giro de puntillas. La vista trasera era tan buena como la delantera, su trasero se veía comestible en las pequeñas bragas blancas. No podía moverme, sentí como si mis pies pesaran toneladas o algo así, quería alcanzarla y envolver mis brazos alrededor de ella, pero no podía moverme ni un centímetro.
Asentí y tragué de nuevo, observándola mientras caminaba hacia mí, sus caderas balanceándose sensualmente. Se detuvo justo frente a mí, sus ojos no dejaron los míos mientras tomaba la botella de champaña de mis manos. Sonrió y puso la botella en un costado, pasando sus brazos por la parte trasera de mi cabeza. La atraje hacia mi boca, besándola apasionadamente. El olor de su cabello y su perfume estaba completamente alrededor de mí, todo lo demás desapareció en la habitación hasta que todo lo que podía ver, oler y sentir era ella.
Se aparto justo cuando me estaba quedando sin aliento. Ella retrocedió así que puse mis manos alrededor de sus caderas, mis pulgares acariciando la tira de piel expuesta en su vientre donde el corsé no se unía con las bragas. No podía dejar que se alejara de mí, no cuando se veía así.
Negó con la cabeza y apartó mis manos de ella, retrocediendo de nuevo y recargándose contra el poste de la cama con dosel, cruzando un pie sobre el otro. ¡Se veía tan caliente que el bulto en mis pantalones estaba gritándome que simplemente la tomara! ¡Por mucho que quisiera calmarme y tomarnos nuestro tiempo!
-Quítate la ropa, Shaoran- ronroneó, seductoramente.
Gruñí y empecé con los botones de mi camisa con dedos temblorosos. ¿Por qué es que cuando estas apurado todo te lleva más tiempo? ¿O sólo se siente así porque estaba ansioso por estar desnudo? Ella me miró mordiéndose el labio inferior, con las manos detrás de su espalda, apoyada contra el poste casualmente. Se veía hermosa, sus mejillas ruborizadas, sus brillantes ojos esmeraldas, su largo cabello color miel, todo la hacía lucir como una diosa.
Cuando llegué a mis bóxers me los quité, quedándome de pie completamente desnudo mientras ella pasaba los ojos por mi cuerpo con una pequeña sonrisa tímida. No pude evitar reírme de la expresión tierna en su rostro.
-Eres realmente hermosa Sakura bear- dije.
Sonrió.
Finalmente pude mover los pies. Cerré la distancia entre los dos tan rápido como pude, envolviendo mis brazos alrededor de ella mientras estrellaba mis labios en los suyos. Ella gimió en la parte trasera de su garganta mientras deslizaba sus brazos alrededor de mi cuello, aplastando su cuerpo contra el mío. La sensación de su lencería frotándose contra mi pecho me puso incluso más duro y no podía decidir si quería quitársela o dejársela.
Nos trasladamos a la cama y me puse sobre ella, pasando mis manos por su cuerpo, memorizando cada delicioso centímetro de ella. La sensación de ella debajo de mi era increíble. Extrañe tanto esto. Sabía que no iba a durar demasiado la primera vez por lo ansioso que estaba, en realidad ya estaba a medio camino y ni siquiera habíamos hecho nada. Así que sabía que tendría que hacer un montón de trabajo para hacerla disfrutar antes de que me permitiera disfrutarlo.
Su mano recorrió mi espalda, sus dedos arrastrándose sobre la cicatriz en la base de mi columna vertebral haciéndome frotarme contra ella suavemente. Ella gimió y me dio la idea, el corsé y las medias podían quedarse, pero las bragas tenían que irse. Deslice mis manos por su cuerpo desabrochando los tirantes, tirando de sus bragas lentamente, pasando mis dedos por sus muslos, haciéndola levantar las caderas hacia mí de excitación.
Apenas podía respirar cuando besé su cuello, mordisqueando su piel suavemente. Cuando llegué a la base de su cuello succioné fuerte y dejándole la primer marca de nuestro matrimonio, la primera de muchas. Me reí y besé más abajo, dejando que mis labios y lengua explorarán cada centímetro de mi esposa mientras ella gemía y se retorcía debajo de mí, gimiendo mi nombre.
Una vez que la hice llegar al clímax, besé mi camino de regreso a su boca, mirando su rostro sonrojado. Estaba más hermosa que cualquier cosa que hubiera visto en mi vida, la manera en que jadeaba y me miraba, sus ojos verdes bailando de excitación, hizo que el bello de mi nuca se erizara.
Ella me giró sobre mi espalda, una pequeña sonrisa seductora en sus labios, mientras besaba mi mejilla siguiendo la linea de mi barbilla. Mi masculinidad se retorció cuando mordisqueó mi barbilla, ¡Cristo, me encantaba cuando hacia eso!
Su boca descendía más y más, haciendo que los músculos de mi estómago se contrajeran con cada centímetro que su boca se movía. Su cabello arrastrándose a través de mi cuerpo, haciendo cosquillas y dándome piel de gallina. Contuve el aliento y use cada onza de la fuerza de voluntad que tenía para apartarle de mi antes de que me empujara al punto de no retorno.
Me miró confundida, mientras la rodaba sobre su espalda de nuevo. Sonreí ante lo perfecta que lucía mi esposa ahora mismo, tan increíble, sólo no podía creer mi suerte de que esta chica me quisiera. Los ángeles debieron haber estado sonriéndome el día en que Sakura se mudó a la casa de al lado todos esos años atrás.
-Quiero hacer el amor contigo ahora- susurré, acunando su rostro en mis manos, pasando mi pulgar sobre su mejilla.
Su respiración atrapada en su garganta mientras asentía, el deseo que vi en su rostro igualaba al mío.
-Por favor, se cuidadoso- rogó en voz baja.
Podía ver lo mucho que ella deseaba esto también y de repente me di cuenta de que no importaba cuanto tiempo hubiera pasado desde la primera vez o si hacia algo mal, porque Sakura me amaba y me quería tanto como yo a ella. Sentí que todos los nervios y la preocupación se desvanecían, tan pronto recordé que era Sakura, mi mejor amiga, el amor de mi vida. Nunca tendría que sentirme avergonzado o inadecuado en torno a ella porque siempre me amaría a pesar de todo. Si metía la pata esta vez, entonces tendría toda una vida para arreglarlo. Pero podía ver en sus ojos que lo que sea que ocurriera ahora, nunca sería una decepción para ella y ese pensamiento hizo que mi corazón volara en mi pecho.
Le sonreí tranquilizadoramente, podía ver que estaba preocupada por mí.
-Todo está bien Sakura bear. Todo está perfecto. Te amo tanto- dije sinceramente. No podía describir lo mucho que la amaba, lo mucho que siempre la amaría, sólo no había palabras para expresarlo.
Ella sonrió, sus brazos apretados alrededor de mi cuello, sus ojos clavados en los míos y sabía lo que iba a decir antes de que siquiera lo dijera. Sus ojos me dijeron todo lo que necesitaba saber.
-También te amo, Shaoran.
Sonreí agradecido e incliné la cabeza para besarla, preparándome para comenzar una larga noche con ella. Esta sería una noche de bodas apropiada y no planeaba dejarla dormir ni por un segundo.
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CONTINUARÁ…
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