—Nos vemos, Shouyou.
—¡Nos vemos, Kenma! —de despidió Hinata, acercándose a su novio para poder darle un abrazo de despedida; sin embargo, como ya había previsto, Kenma no le dejó acercarse.
Kozume le sonrió forzadamente, diciéndole a Hinata que su madre no quería que estuviera afuera tan tarde y que debía irse. Le prometió que se verían pronto y se despidió mientras se alejaba de la estación de trenes, dejando a Shouyou triste.
Shouyou suspiró cansado, observando la menuda figura de Kenma perderse por el camino que habían recorrido hace unos cuantos minutos.
Desde hace como un mes y medio que Kenma no le dejaba acercarse de cualquier forma; ya no se tomaban de las manos, no se abrazaban y mucho menos se besaban. Al principio pensó que era su imaginación, pero ya no podía negarse a sí mismo que algo pasaba con su novio.
Al principio creyó que tal vez lo estaba engañando con alguien más, pero Kenma no era ese tipo de personas. Además, si quisiera romper con él, Kenma sería honesto sobre sus sentimientos.
Esperó unos cuantos minutos y se dispuso a seguir a su novio, suponiendo que tal vez así tendría alguna idea sobre lo que podría estar ocurriéndole.
Iba siguiéndolo a una distancia razonable, al menos unos siete u ocho metros detrás de él, no podía calcular bien ya que era de noche y las farolas tenían bastante distancia una de la otra. Era algo difícil no perder de vista a Kenma con la temporal oscuridad que había entre una farola y otra.
Notó que Kenma se detuvo, yendo hacia la izquierda en vez de seguir adelante para poder ir a su casa. Extrañado, Shouyou decidió seguirlo para ver qué es lo que hacía y hacia dónde se dirigía si era tan tarde y —supuestamente— su madre quería que llegara pronto.
Kenma se detuvo en el parque, ese al que a veces iban a practicar voleibol o simplemente recostarse en el pasto en los días nublados y sentir la brisa del aire en sus rostros.
Shouyou se acercó más en cuanto vio que Kenma se adentró más en el parque, dirigiéndose a esa parte en la que no había farolas y era la más oscura por las noches.
¿Qué haces, Kenma?, pensó para sí mismo Shouyou, confundido ante las acciones tan extrañas e impropias de su novio. Ahora estaba más perdido que antes; no tenía idea de qué rayos podía estar haciendo su novio a esas horas de la noche en el parque.
Sacó de su bolsillo su celular y encendió la función de flash para poder ver mejor en la oscuridad. Caminaba con cuidado, tratando de no pisar las hojas que se aparecían en su camino y podrían delatar su presencia a Kenma.
Escuchó un crujido y después un pequeño grito que terminó disminuyendo hasta que todo quedó en silencio nuevamente. Se escondió detrás de un arbusto que había cerca y dirigió su celular hacia la dirección de la que había provenido el ruido.
El brillo no era lo bastante intenso para delatar su ubicación, por lo que vio por todas partes hasta que logró vislumbrar un par de zapatos que estaba seguro pertenecían a Kenma. Subió la luz ligeramente, apenas si lo iluminaba por lo que Kenma no notó la luz sobre su persona; aun así logró ver lo que estaba haciendo. Se llevó una mano a la boca, tratando de ahogar el grito que trataba de salir.
Ahí estaba Kenma, parado en medio de la oscuridad, con los ojos brillando y los colmillos clavados en el costado de una ardilla; la criatura yacía inmóvil en sus manos.
Hinata estaba estupefacto, no sabía qué decir o qué hacer. Sus extremidades se sentían demasiado pesadas y no podía moverse del lugar en el que se encontraba.
Observó a Kenma alejar al pequeño animal de sus labios; no podía ver bien desde donde estaba sin delatar su ubicación con la pequeña luz del móvil, pero sabía que las manchas en su boca, y una que otra gota en sus manos, eran de sangre.
Definitivamente no era lo que Shouyou esperaba encontrarse.
Trató de incorporarse lentamente, caminando de espaldas para no perder de vista a su novio; sin embargo, no notó la rama que estaba a unos cuantos pasos detrás suyo.
El ruido de la rama al romperse reverberó en el sombrío y callado parque y la mirada de Kenma se movió hacia su dirección. Sus ojos refulgieron y notó que se agrandaron ligeramente, seguramente debido a la sorpresa de encontrarse a Hinata ahí y de haber sido atrapado.
Hinata estaba petrificado, no podía moverse de su lugar y, si era sincero consigo mismo, no sabía si quería que Kenma se le acercara o no.
—Shouyou, puedo explicarlo... —pidió con voz suave mientras avanzaba lentamente—. Por favor, no te vayas.
Sus instintos le decían corre corre corre y peligro peligro peligro aléjate de él, pero Shouyou no tenía el corazón para irse y dejar a Kenma devastado, no cuando lo veía con ojos suplicantes, desesperados.
—Está bien —dejó salir con voz temblorosa, dando cautelosos pasos hasta que estuvo en frente de Kenma.
Acercó la pequeña luz para poder ver mejor el rostro de Kenma, notando los manchones de sangre alrededor de su boca y uno que otro en la mejilla. Por instinto, Kenma movió la cabeza hacia un lado para que Shouyou no lo viera de esa forma.
—Hay una banca por ahí. Sentémonos y te explicaré todo, ¿sí? —murmuró incómodamente el chico.
—Muy bien —aceptó Shouyou.
Ambos se dirigieron a la pequeña banca que Kenma había dicho y se sentaron. Había una farola a unos cuantos metros, por lo que la luz del celular de Hinata no era necesaria ya que la luz que les alcanzaba era suficiente.
—Soy todo oídos —le dijo en cuanto ambos se sentaron.
Kenma se removió en su lugar, abriendo y cerrando sus manos sobre sus muslos mientras pensaba en algo que decir. Shouyou sabía que estaba ansioso, así que no lo presionó para que le dijera todo inmediatamente. Decidió esperar hasta que Kenma encontrara las palabras correctas.
Pasaron unos cuantos minutos en silencio. Kenma se lamió los labios llenos de sangre y dejó salir un suspiro tembloroso.
—Pasó hace un mes —comenzó a contar—. Era mi turno de limpiar el gimnasio después de práctica ese día. Kuroo no había ido porque tenía fiebre, así que yo era el único —se detuvo para tomar un poco de aire y prosiguió—. Salí bastante tarde ese día, estaba oscuro y no podía ver del todo bien. Sabes que cerca de Nekoma hay un parque cerca, ¿no? —esperó por la confirmación de Hinata ante la pregunta y, cuando llegó, siguió relatando su historia—. Había alguien dormido en una banca, supuse que era un vagabundo o algo parecido —se rio amargamente, probablemente por el recuerdo de lo que pasaría después—. Y, sorpresa, no era un vagabundo. No. Era un vampiro. Un maldito vampiro, Shouyou y...
—Hey —puso Hinata una mano sobre el hombro de su novio—, está bien. No tienes que seguir si no quieres.
—Está bien —le tranquilizó—. Estaba cansado, no fui lo suficientemente rápido y lo último que recuerdo de ese día es el sabor a sangre en mi boca y esto —agarró el cuello de su camisa y lo extendió, dejando a la vista dos pequeños agujeros, posicionados en el espacio entre el cuello y el hombro.
—Kenma...
—Por eso no dejaba que te acercaras en este último mes —admitió—. Tenía miedo de que notaras que mi piel estaba constantemente fría o que ya no tengo pulso —rio secamente—. Shouyou, soy un vampiro, soy inmortal. No hay nada que pueda hacer para cambiar ese hecho. Tiro la comida que mamá me prepara y me escabullo en las noches para cazar una ardilla o algún pájaro. Esto no es vivir —se quebró su voz ante lo último.
Shouyou estaba descorazonado. Odiaba ver a Kenma tan frágil, tan... miserable.
Agarró a su novio por los hombros, atrayéndolo hacia su cuerpo en un fuerte abrazo. Sintió a Kenmea sobresaltarse, pero se derritió en sus brazos a los pocos segundos. Notó que sus manos se posaban en su espalda y sintió un escalofrío recorrerla al sentirlas. Las manos de Kenma eran como dos icebergs y tenía mucho frío.
—No puedo prometer que todo va a estar bien —comenzó a decir Shouyou—, pero voy a estar aquí para ti, ¿sí? Aunque tenga que convertirme en vampiro o esperar hasta morir y venir por ti en forma de fantasma. Voy a estar a tu lado, Kenma, todo el tiempo que pueda.
—Gracias, Shouyou —suspiró.
—Estás frío —murmuró Shouyou en su oído después de unos segundos de silencio.
—Qué extraño —le respondió Kenma de la misma forma—. No me había sentido tan cálido desde hace mucho.
Mentira, este es el día más corto de la Week hasta ahora.
Originalmente iba a hacer solamente el prompt de Touch, pero al final me tentó lo sobrenatural y, bueno, Vampire!Kenma nació.
Iré a escribir el día seis... tengo miedo porque siento que va a quedar muy largo xD OTL recen por mí
Nos vemos~
