CAPITULO II
Mientras caminaba por las frías calles, su rabia crecía mas, no entendía como Inuyasha había cambiado tanto, él era amable y honesto, la amaba tanto o más de lo que ella lo amaba a él.
Todo cambió cuando su padre murió y la empresa quedó en manos de él y su medio hermano, Sesshomaru que había decidido quedarse en Tokyo, en las oficinas principales para hacerse cargo de todo ya que contaba con más experiencia, mientras que Inuyasha tomado la sucursal de Narita, que era más pequeña pero no por eso menos importante.
El ego del peliplata había subido a niveles estratosféricos, ya no lo podía reconocer, ese no era su Inuyasha, no era el hombre del cual se enamoró.
Pensativa y derramando algunas lagrimas, chocó con alguien – Lo lamento – dijo sorbiendo su nariz y limpiando su rostro.
-No lo hagas, preciosa – un sujeto frente a ella, acompañado de dos hombre más, la miraban de manera impropia y vulgar.
Kagome retrocedió un poco y trató de dar la vuelta – Un momento – la detuvo uno de los hombres -, ¿estás triste?
-¿Quieres que te subamos el ánimo, preciosura? – preguntó otro pegándose a su cuerpo por su espalda, llevándola un callejo cercano y susurrándole de manera desagradable.
-No me toquen – dijo ella con la poca seguridad que le quedaba.
-Me gustan las fieras – dijo el primer sujeto acercándose al rostro de la chica y pasando su lengua por el rostro de ella.
La azabache se retorció de asco, ellos eran tres, sabía que no podía hacer nada – Déjenme ir, por favor – suplicó comenzando a llorar.
El tipo que la tenia sujeta la acorraló contra la pared – Lo lamentamos pero eso no pasara – se pegó al moldeado cuerpo de la chica y comenzó a apretar uno de sus senos mientras besaba de manera violenta su cuello.
Ella observó como los otros dos miraban y se reían, estaba pérdida, rendida ante la situación cerró sus ojos echándose a llorar.
-¿Qué demonios creen que están haciendo? – una gruesa voz masculina resonó en el callejón.
La azabache abrió sus ojos de golpe y el sujeto sobre ella solo levantó un poco su rosto – ¿Y tu quien te crees? – preguntó prepotente.
-Largo de aquí – dijo uno de sus amigos.
El otro se interpuso en el camino del recién llegado – No es tu asunto, amigo.
El moreno lo miro con desprecio – Es mi novia – dijo serio y sin aviso golpeó al sujeto frente a él.
-Maldito – susurró el sujeto que quedaba de pie viendo a su amigo caer al suelo mientras se sujetaba su adolorida mandíbula -. Te metiste con las personas equivocadas – se lanzó al moreno.
El chico esquivó el golpe y soltó una patada feroz en la boca del estomago del maleante – Son ustedes los que se metieron con la persona equivocada.
Kagome seguía presa del repulsivo hombre que al ver a sus secuaces reducidos tomó a la chica como rehén mientras sacaba una pequeña navaja y la presionaba contra el níveo cuello de la azabache – No trates de hacerte el héroe con tu chica – ejerció más presión.
Ella cerró sus ojos dejando caer lágrimas de miedo, no sabía cómo su día podía empeorar tanto en tan poco tiempo.
-Suelta a mi novia… ahora – exigió el moreno.
El sujeto soltó una risa – Tu a mi no me das ordenes, yo… - fue interrumpido por una tapa metálica en su rostro.
El moreno con excelente puntería, le aventó lo primero que encontró a mano y cuando vio la posibilidad de acercarse lo hizo. Jaló a Kagome y la cubrió con su cuerpo, mientras el tipo se ponía de pie.
-Te arrepentirás de… - nuevamente no fue capaz de terminar su frase, ya que ahora el moreno le había clavado su puño en la nariz, tirándolo al suelo.
-Serás tu el que se arrepienta de tocar a mi chica – le dijo con superioridad el moreno, luego volteó a ver a Kagome, le tomó el mentón con delicadeza y la hizo mirarlo - ¿estás bien? - le preguntó mientras ella asentía pero nuevamente derramaba lagrimas.
Preocupado, el chico se quitó su abrigo de cuero y lo paso por los hombros de la azabache que solo llevaba su traje de oficina.
-G-gracias – tartamudeó ella, acurrucándose en la cálida prenda.
-Ven conmigo – le pidió el moreno pasando uno de sus brazos por los hombros de ella y alejándose del callejón -. Soy Bankotsu, lamento la escena del novio pero no se me ocurrió nada mejor en ese momento.
Ella muy agradecida negó – Soy yo quien debería agradecer – su cuerpo comenzó a tiritar -, si no fuera por ti yo… ellos…
Bankotsu la vio con rabia, no por ella, si no por los malditos que se atrevieron a hacerle daño.
Él la había visto caminar por la acera de enfrente, sola, indefensa y notablemente desprotegida. Le había parecido hermosamente frágil, sin razón alguna su cuerpo caminó a su rescate por inercia y ahora, al tenerla frente al él, algo le decía que no debía dejarla.
-Te llevare a un lugar donde puedas entrar en calor – le informó tomándole una mano y sintiendo la fría pero suave piel de ella.
Kagome solo asintió, luego de lo ocurrido, solo con él se sentía a salvo, sus fuertes brazos, sus cálidas manos, su profunda voz y hermosos ojos azules la hacían guardar la calma.
Caminaron un par de calles y entraron a un conocido y exclusivo club de la ciudad, Shikon.
-Tráeme chocolate caliente y algo para comer – pidió Bankotsu a un sujeto que servía unas mesas cercanas a la entrada.
-Claro, Banky – dijo el castaño con una sonrisa pero sin quitar su mirada sorprendida de la chica bajo el brazo del moreno.
Kagome no notó nada de esto, ella solo se dejaba llevar, sentía un frio inmenso y mucho cansancio, muchas cosas le habían pasado en menos de una hora y aun no procesaba nada.
Bankotsu la llevó a una oficina en el segundo piso del recinto, tenía un enorme escritorio llenos de documentos, una gigantesca pantalla plana empotrada en la pared junto a diversos aparatos tecnológicos en un mueble de color negro, un sofá acogedoramente grande de color negro, las paredes eran de un sobrio color azul oscuro y las decoraciones eran muy modernas y contemporáneas.
Kagome fue directo a sentarse en el mullido sofá y se encogió aun mas en el abrigo que portaba.
Por su parte, Bankostu oprimió unos botones en la pared para activar la calefacción, caminó hasta la azabache y se arrodilló frente a ella tomándole las manos – Pronto entraras en calor – le aseguró mientras frotaba sus manos con las de ellas.
La chica lo vio con más atención, era un sujeto guapo, quizás cercano a los treinta años, de apariencia amable - ¿Por qué haces todo esto por mi?- le preguntó de pronto.
El moreno alzó su ojos y los clavó en los pozos chocolate de ella – No lo sé – reconoció con una sonrisa de medio lado -, te vi tan… indefensa que… no lo sé – negó siendo sincero, cuando unos golpes en la puerta llamaron la atención de ambos -. Pasa – ordenó con un tono serio y frio que le extraño a ella.
La puerta se abrió y el chico que anteriormente había estado en la entrada llegó con lo que le había pedido el moreno – ¡Querida! – dijo un poco escandalizado mientras cerraba la puerta -, ¿estás bien? – preguntó dejando la bandeja que traía en sus manos sobre la mesilla frente al sofá y se sentó junto a Kagome.
-Tuvo algunos problemas, no la molestes – le dijo fríamente Bankotsu mientras se ponía de pie -, debo hacer unas llamadas – informó tomando una de las tazas y dándole una probada -. Procura que coma y entre en calor, dale todo lo que necesite – ordenó.
-Claro – sintió el castaño.
Bankotsu miró ahora a la azabache – Él, es Jackotsu y te cuidara – le dijo con tono totalmente diferente al que empleó con el chico.
Kagome asintió y le dio una pequeña sonrisa – Gracias, Bankotsu.
El moreno le dio una última mirada a Jackotsu y salió de la oficina.
-Vaya… - susurró algo alegre el castaño, mirando con asombro a la chica -. Querida, dime por favor – tomó las manos de las azabache con actitud emocionada -. ¿Quién eres y que le hiciste a mi hermano?
Bueno primero quiero dedicarle todo el fic a Escarlatta, ya que sin ella mi imaginación no habría funcionado =)
Agradezco a mis queridas hermanas mercenarias:
-Karen Urango Vargas
-Diana Valiña
-Vanne M Limón
-Salazar Rios
-Laury Carrillo
-Dany Jimenez
-J Adriana Ybañez
También a:
-Pineda Garcia Bere
-Alejandra Lagos Sandoval
-Lucy Loxar
-Gise Galvan
-Amairani Chin Moo
Como siempre les pido que si leen y les gusta mi fic o cualquier otro, comenten, sus rw son nuestra paga y fuente de inspiración.
Espero les guste, un besote. Fran 3
