CAPITULO III

-Bueno… - titubeó Kagome confundida.

Jackotsu se acercó más a ella – Banky, jamás… jamás a traído a una chica a su oficina – contó con una sonrisa -. ¡Esto es genial, al fin, hermano! – gritó casi hiperventilado de emoción.

Kagome salió de su letargo anterior y abrió mucho los ojos impresionada y… divertida por el castaño – Unos idiotas trataron de… Bankotsu me salvó – optó por decir, ya que aun estaba muy asustada al recordar a los sujetos anteriores.

Jackotsu frunció el ceño – Entiendo, no tienes que hablar de eso si no lo deseas, cariño – le acarició la cabeza como si fuera su hermano -. Mas importante – le soltó las manos y le tendió la taza que aun permanecía frente a ellos -, bebe esto, te hará entrar en calor – se la tendió a la azabache.

Kagome la recibió agradecida, al contacto, fue un poco doloroso el calor pero pasados los segundos, sus fríos dedos lo agradecieron y bebió – Delicioso y… ¿familiar? – cuestionó un poco nostálgica.

-Este chocolate caliente es delicioso – sonrió el chico.

Kagome tomó un poco de aire y se animó a hablar – Jackotsu – lo llamó insegura.

El chico sonrió con naturalidad – Puedes decirme Jack, querida.

Ella asintió – Jack, m-mi ropa está un poco mojada – confesó sintiendo escalofríos en su espalda, ya que cuando la habían acorralado contra la pared, su traje había estado en pleno contacto con el frio y con la pasada nevada había terminado muy empapada.

-Oh, querida – se puso de pie rápidamente -, deberías haber comenzado por eso – caminó hasta la puerta -, iré por algo para que te cambies, mientras tanto quítate la ropa – le pidió abriendo la puerta.

Ella frunció un poco el ceño – Bueno, yo…

-No te preocupes, esta es la oficina de Banky, nadie entra sin permiso de él, a menos que quiera morir – sonrió y se marchó.

La azabache aun seguía confundida, hablaba de Bankotsu como si fuera un ogro, y para ella era todo menos eso, cierto era que cuando se dirigió a Jackotsu había cambiado su tono pero eso era normal entre hombre, suelen hablarse con más seriedad.

Decidida a no tomarle importancia al asunto, se quitó el abrigo que anteriormente Bankotsu le había prestado, era realmente grande para ella y olía delicioso, tanto así que lo acercó a su nariz e inhaló profundo – Tabaco – dijo segura al reconocer el fuerte olor mezclado con una loción, la mezcla era atrayente.

Dejo la prenda con cuidado sobre el sofá y se quitó su húmeda ropa, ya solo con ropa interior y para no esperar desnuda, se calzó nuevamente el abrigo y se abrazó a él como si de una bata se tratara.

Justo en ese momento la puerta se abrió, dejándose ver el moreno – Hola – la saludó con una hermosa sonrisa - ¿estás mejor? – preguntó acercándose al escritorio.

La chica se puso colorada, ahora ya con la cabeza un poco más en calma analizó la situación, estaba sola, con un hombre malditamente atractivo, semidesnuda y recién venia a caer en cuenta de ello – S-sí, ya estoy mucho mejor, muchas gracias por todo – dijo bebiendo de su chocolate.

Bankotsu asintió tomando un par de documentos - ¿Dónde está Jackotsu? – preguntó.

-Querida, espero haber acertado en la talla – dijo el castaño abriendo la puerta escandalosamente -. Oh, Banky – le sonrió al chico.

-¿Dónde estabas? – preguntó el con frialdad.

-Fui a comprar un poco de ropa para Kag, la podre estaba muriendo de frio – informó alzando un par de bolsas.

La chica palideció al ver la lujosa marca estampada en las finas bolsas de papel que el castaño le tendía – Oh, vaya – las cogió con una mano -, te pagare enseguida – miro a su alrededor buscando su bolso.

-No te preocupes – cortó el moreno tendiéndole lo que buscaba.

-Pero son muy caras – se avergonzó un poco al notar que su sostén se dejaba ver un poco.

Bankotsu alejó la vista, volviendo rápidamente a sus documentos – Tómalo como un regalo.

Jackotsu sonrió – Por aquí está el baño – señaló una puerta justo frente a ellos -, puedes cambiarte con calma, querida.

La azabache asintió y fue directamente a encerrarse para poder estar presentable.

Una vez solos, Jackotsu se acercó al moreno - ¿Y bien? – preguntó en tono burlón.

Bankotsu lo miro con una de sus cejas en alto - ¿Y bien, que? – cuestionó cortante.

-Vamos, Banky – bufó el chico -, ¿quién es ella?, nunca la había visto y tú jamás habías traído a una chica aquí.

-No es tu asunto,Jjack – lo cortó él.

-Por favor – suplicó el castaño -, te conozco y esta actitud no es normal en ti, cuéntame.

El moreno lo observó por unos minutos, no era de muchas palabras pero el chico había sido su amigo desde que tenía memoria y sabía que a él no podía ocultarle nada, además no lo dejaría en paz hasta contarle las cosas.

-Vi a la chica en problemas y la ayude, eso es todo – le contó con naturalidad, sentándose en su escritorio, fingiendo prestarle atención a los documentos que tomaba.

-¿Y que la hace tan especial? – volvió a insistir el castaño.

-No lo sé – reconoció con sinceridad el moreno -, ella es… especial.

-¿Amor a primera vista? – preguntó divertido Jackotsu -, esto es genial.

-Déjate de idioteces – le restó importancia el moreno, el no creía en esas payasadas pero en esos momentos no tenía una explicación mejor a la situación.

Kagome salió del baño, vestida con unos vaqueros sencillos negros, un chaleco color ciruela largo y holgado pero que aun así dejaba ver sus notables y bien marcadas curvas.

-¡Qué bien, acerté en la talla! – aplaudió el castaño acercándose a abrazar a la chica.

Bankotsu se quedó mirándola unos segundos, era hermosa, la quería para él y lo iba a conseguir – Jack, déjanos solos – le ordenó al chico.

El castaño miro a la azabache y sonrió con picardía – Claro, nos vemos luego, querida – se despidió con un gesto de mano y salió en silencio.

Kagome se puso muy nerviosa al estar nuevamente sola con el moreno, su mirada la intimidaba pero le daba seguridad al mismo tiempo, no sabía que le pasaba al estar cerca de él – Bueno, yo…

-Me gustas – le soltó de pronto el chico dejándola sin palabras -, no sé cuál es tu situación ahora pero te quiero para mí – le dijo acercándose a ella como si estuviera cazando a su presa.

-Yo… - la chica no podía hilar palabra, sabía que esto no estaba bien, pero solo se limitó a ver como Bankotsu se acercaba peligrosamente a ella.

No era correcto, hace solo unas horas había terminado con su novio de años, probablemente no tenía trabajo, unos idiotas habían tratado de abusar de ella y estaba a punto de ser besada por un extraño pero… que había conseguido con hacer las cosas de manera "correcta", ser engañada, humillada, violentada e infeliz, esto debía cambiar.

Tomando una bochada de aire, miró con pasión al moreno y lo atrajo a sus labios tomándolo por el cuello.

Bankotsu se sorprendió un poco ante la reacción de la chica, pero estaba encantado, así que solo le rodeó la cintura con sus fuertes manos y caminó hasta apoyar el frágil cuerpo de la chica contra la pared.

Sus lenguas tenían una lucha a muerte, mientras sus cuerpos hacían estragos, las sensaciones que provocaban el uno en el otro eran fascinantes y nuevas para ambos.

Ya sin aire, se separaron y miraron fijamente - ¿Qué estamos haciendo? – preguntó ella con una pequeña sonrisa y llena de emoción.

-Lo que queremos – le respondió él, volviendo a besarla.

Esta vez fue él quien tomó la iniciativa, subió una de sus manos por debajo del chaleco de ella y acarició con delicadeza uno de sus senos, sabiendo que debía ser cuidadoso para no asustarla por lo que había pasado hace solo unas horas atrás.

Kagome se encogió un poco cuando sintió el contacto del chico en su seno pero se relajó al notar la considerable diferencia entre las sensaciones – Ahh… - gimió ella cuando él comenzó a juguetear con su pezón.

-Eres deliciosa – dijo él, comenzando a repartir mordiscos por el cuello de ella.

Kagome acomodó su cuerpo hacia atrás y se dejó llevar, ni siquiera con Inuyasha había disfrutado tanto el ser tocada, lentamente ella bajó sus manos hasta los trabajados hombros del chico y sin explicarse como, tomó el dobladillo de la camisa formal que vestía él y la tiró con violencia rompiendo todos los botones a su paso.

Bankotsu sonrió – Me gustas, me gustas mucho – le volvió a decir acariciando el rostro sonrojado de ella.

La azabache jadeando sonrió – También me gustas – reconoció imitándolo.

El moreno moría por hacerla suya, pero algo en él no le permitía tratarla como a una cualquiera, a pesar de haberla conocido hacia nada - ¿Quieres que…? – dejo la pregunta en el aire.

Ella tragó pesado y luego sonrió – Si – susurró de manera provocativa soltándole una sonrisa traviesa.

El chico sonrió de lado dejando ver un brillo lujurioso en sus ojos, estiró un poco su brazo y puso el pestillo en la puerta, luego la tomó por la cintura y la recostó en el sofá con delicadeza – No sé qué me pasa contigo - reconoció al posarse sobre ella con cuidado.

Kagome sonrió con ternura – Ni yo – concordó -, pero no quiero pensarlo ahora.

Dicho esto se volvieron pura pasión, Kagome se deshizo rápidamente de su chaleco mientras que Bankotsu se despojaba de los restos de su camisa. Ambos comenzaron a besarse de manera hambrienta, las manos de él recorrían las curvas de la chica con fiereza hasta que logró quitarle el sostén y dejar sus grandes senos al descubierto, ella llevada por la pasión desabotonó su pantalón y hábilmente se lo quitó junto a sus bragas, él por su parte y sin dejar de besarla, abrió su pantalón de tela y expuso su poderoso miembro dejándolo en la expuesta entrada de ella.

-¿Estás segura? – preguntó, nuevamente no pudiendo ser un idiota con ella.

Kagome asintió y con un movimiento de sus caberas se unió a él, el moreno sintió como su pene era apretado por las paredes internas de la chica, se sentía delicioso, nunca antes había tenido sexo con alguna chica teniendo ese tipo de sentimientos, comenzó con movimientos lentos y rítmicos mientras unía su frente a la de ella y cerraba los ojos dejándose llevar por la pasión.

La azabache sentía como él llegaba a las profundidades de su ser, era increíble, estaba en el cielo del placer, aferró sus uñas a la espalda del chico y jadeante lo besó.

Con una hábil maniobra, Bankotsu se deshizo de sus pantalones y sin salir de ella, se sentó dejándola sobre él – Eres preciosa – la admiró completa, quedando hechizado con su hermoso rostro, eran tan frágil ante sus ojos que necesitaba hacerla suya, necesitaba que ella sintiera lo mismo que estaba sintiendo él en esos momentos -. Muévete, preciosa – le pidió poniendo sus fuerte manos en las caderas de ella.

Kagome obedeció y comenzó a montarlo de manera salvaje, con cada estocada que daba sentía como él llegaba mas y mas dentro de ella – Ahh, ya no mas, no puedo – dijo comenzando a sentir el calor brotar en su interior.

-Solo déjate ir – le pidió él, tomando el control de la situación y aumentando el ritmo moviendo sus caderas.

-¡Ahh, ahh! – gritó ella sumergida en el placer -, Me vengo, Bankotsu, me vengo.

Él contrajo su cara y se dejo caer en el respaldo del sofá -. También yo, argh… ya no puedo mas – dijo dejándose ir en el interior de la chica.

Kagome llegó al climax junto a él, mientras sentía como su cálida semilla la llenaba y jadeante se recostó sobre su pecho.

-Eso fue…

-Increíble – completó ella.

En ese momento el teléfono de la oficina rompió el íntimo momento que ellos Vivian – Maldición – se quejó el moreno rodeándola con sus brazos.

-P-puedes… contestar – le dijo ella agotada, dándole un rápido pero tierno beso en los labios para luego separar sus sexos, no sin antes dejar escapar un último gemido compartido.

Él chico se puso de pie calzándose rápidamente sus pantalones y tendiéndole a ella su destrozada camisa.

Kagome recibió la prenda agradecida y lo vio caminar hacia su escritorio, admirando los músculos de su morena espalda.

-¿Qué? – preguntó notablemente molesto el moreno, escuchó atento por unos minutos y luego de soltar un largo suspiro habló -. Que la señora Nahomi Higurashi venga a mi oficina en diez minutos – ordenó y cortó la llamada. Aun frustrado, rascó su flequillo y volteó a ver a la azabache -. Lo lamento pero atenderé esto lo más rápido que… - se detuvo al verla mas pálida que antes -. Kagome, ¿estás bien? – se acercó a ella preocupado.

La chica estaba en shock - ¿H-higurashi?

Él frunció el ceño – Sí, Nahomi Higurashi, ¿la conoces? – preguntó confuso.

Ella asintió parpadeando un par de veces – E-es mi madre.

Continuara…

Bueno chicas primero de dedicarle el capitulo a Escarlatta y a mi querido Circulo Mercenario, nuestro refugio del Bankag 3

Agradezco a los comentarios de …

: Morí de risa con tu comentario y la patada voladora a Inu XD, no te preocupes que ya le darán su merecido y no estás tan alejada. Me alegra que te encante la historia.

-Darlen Johana: Los capítulos son cortitos para poder actualizar con mayor frecuencia y no dejarlas esperando semanas como suele ser mi dinámica de publicación, agradezco que alagues mi redacción =), las cosas entre Banky y Kag se volverán un tanto… locas.

-Asia12: Tratare de actualizar regularmente ya que no será un fic largo, gracias por tu sugerencia, la tome en cuenta =)

Agradezco a las chicas del Círculo Mercenario…

-Dany Jimenez: Como siempre Banky al rescate en modo mercenario, es un amor ese hombre, me encanta!

-Veronica Ramirez: Es una idea fresca y sin mucho drama, pero me alegra que te este gustando =)

-Salazar Rios: Su nombre le hace honor, quedo embobado por la azabache 3. Ya vendrá la parte en donde Inutonto aparezca jajajajajaja

-Laury Carrillo: Espero este capítulo te haga tan feliz como el anterior =D

-Vanne M Limón: Ya el tan esperado lemon, debo dejarlo en esas partes, así aumento el suspenso XD

-Diana Valiña: Esa es la gran pregunta, ¿el peor o mejor día?, Banky siempre apareciendo como su salvador así cualquiera se enamora jajajajaja

Agradezco al Grupo de Fanfic…

-Vicky Romero: Banky es amor 3 y junto a Kag, mucho mejor.

-Alejandra Lagos Sandoval: Es el mejor, verdad? 3 3 3 3

-Lucy Loxar: Me emocionan mucho tus palabras, el que una lectora me diga que tengo talento para escribir es mi paga más grande, muchas, muchas gracias.

-Pineda Garcia Bere: Me encanta que te encante XD, espero tengas la misma reacción con este capítulo.

-Cony Viveros: La idea de que sean capítulos cortos es precisamente para no dejarlas esperando tanto tiempo, no te preocupes =)

-Belen Bustos: Espero disfrutes este capítulo también.

-J Adriana Ybañez: Claro que seguiré etiquetándote, querida =)

-Carolina Reyes: Agradezco que le des una oportunidad a mi historia =)

A las chicas de facebook les pido por favor que si desean etiqueta me lo escriban en cada comentario, así sabré si continúan pidiendo la etiqueta o ya se hartaron =)

Como siempre las invitó a que si leen esta historia o cualquier otra dejen un comentario con su opinión que es la paga de las que escribimos.

También las amantes de este maravilloso morenazo, están cordialmente invitadas a unirse a nuestra página de facebook "Círculo Mercenario" 3

Un beso para todas y las leo en el siguiente capítulo, Fran 3