CAPITULO VII
-Muchas gracias, Bankotsu – le dijo Nahomi dejando pasar al moreno con las maletas de su hija hasta el interior de su casa.
El hogar de infancia de Kagome, era una modesta casita en el límite norte la ciudad el cual era un sector de clase media, las casa eran a la medida de familias pequeñas, contaban con un solo piso, dos cuartos, dos baños y un espacio compartido para cocina, comedor y sala. Pero lo que más amaba Kagome, era su pórtico, amaba como no había cambiado, las mismas sillas de exterior, las mismas plantas adornando el lugar y por supuesto, su mecedora doble, era su infancia y adolescencia volviendo a sus recuerdos.
La azabache se quedó parada frente a la puerta principal, no había estado en la casa de su madre por un largo tiempo, ya que a pesar de vivir en la misma ciudad desde hace ya meses, solo se vieron un par de veces para tomar un café y llamada telefónicos.
Su atención fue llamada al fijar la vista en las escaleras de la entrada, un jarrón de vidrio con una bonita pintura de un bosque despertó sus emociones y las lagrimas saltaron de sus ojos – Papá… - susurró triste.
El moreno sin saber que hacer solo miro a la mujer junto a él – Mi esposo murió un día antes de que ella volviera a Narita, no ha venido desde el funeral y ese día… no fue capaz de entrar – le explicó.
Bankostu volvió a mirar a la chica que secaba sus lagrimas, aun arrodillada frente a preciado objeto, tenía mucho que conocer de ella, muchas cosas importantes y duras, de las cuales él quería volverse su apoyo incondicional.
-¿Te gustaría cenar con nosotras? – preguntó Nahomi de la nada.
El chico paso su vista de Nahomi a Kagome rápidamente, ella lo miro con sus ojos rojos e hinchados – Si tienes tiempo, estaría bien – limpió su rostro con gesto torpe y conteniéndose a sí misma.
-Seria un placer – asintió él.
-Perfecto entonces – la mujer miro al cielo frunciendo el ceño -. Sera mejor que aparques el carro en la cochera – señaló el pequeño cobertizo a un costado de la casa -, nevara y no querrás quedar atrapase – le palmeó el hombro y se marchó.
Bankotsu miró al cielo sin notar alguna señal de que la pequeña nevazón que había caído por la tarde, empeorara pero no le discutiría a la mujer, ya que no perdía nada con prevenir.
Kagome se quedo parada unos segundos mientras observaba al moreno con el ceño fruncido, le parecía bastante lindo cuando cambiaba tan drásticamente de expresión y se relajaba al estar con ella.
Luego de la cena, en donde todos ayudaron un poco, ya eran las ocho de la noche, sin notarlo habían pasado gran parte de la tarde charlando y conociéndose.
Nahomi estaba encantada con el moreno, lamentablemente a muy temprana edad había quedado huérfano, criado por su abuelo que había tenido suerte con un pequeño negocio y que el moreno supo aprovechar teniendo actualmente, una cantidad considerable de bares y restaurant, nadie le había regalado nada y eso a ella le fascinaba e inevitablemente lo comparaba con Inuyasha y más le agradaba al no encontrar nada similar entre ellos.
-Bueno, chicos – habló ella al terminar de recoger los trates sucios -. Me daré un baño y luego iré a dormir, mañana será un dia emocionante, ¿verdad?
Kagome asintió mientras comenzaba a lavaba los trastes y el moreno solo se acercó con un trapo para ayudarla a secar.
-Buenas noches, muchachos – Nahomi les hizo un gesto con la mano y los dejo solos.
-Se ve muy feliz tu madre – afirmó el moreno comenzando a secar.
Kagome hábilmente lavaba y enjuagaba, siempre se le dieron bien las tareas del hogar – Ella siempre ha sido así, es solo que… - dudó un poco antes de encontrar las palabras adecuadas -, muchas cosas han sucedido – sonrió débilmente.
Un silencio muy cómodo se estableció entre ellos, sincronizados, terminaron rápidamente la tarea que realizaban, Bankotsu miro su reloj de mano que marchaba las ocho menos quince – Ya debería irme – informó desdoblando las mangas de su camisa.
Al moreno nunca le había resultado fácil la tarea de abotonarse los puños por sí mismo, siempre era una dura pelea que eventualmente lograba ganar, Kagome lo vio medio batallar – Déjame ayudarte – secó sus manos, le tomó las mangas y comenzó su labor.
Bankotsu la miró desde su altura, sus largas pestañas que se batían cada vez que la chica pestañeaba hacían un hermoso contraste con su blanca y cremosa piel y los perfectos labios rosas que tenían un delicioso sabor para él, lo tentaban.
Conteniéndose, se aclaró la garganta y desvió la mirada – Gracias – le dijo cuando ella termino, caminó hasta la sala, se puso su saco y tomó su abrigo -. Gracias por lo de hoy – comenzó a despedirse.
-¿Tienes que irte ya? – preguntó ella, el chico alzó una de sus cejas sorprendido -. B-bueno, está nevando y… - respiró profundamente tratando de calmarse y habló - podríamos tomar una taza de café mientras admiramos la nieve por un rato, ¿si quiere?
-Puedo quedarme todo el tiempo que tú me pidas – le aseguró él con una sonrisa.
La azabache, roja como un tomate, jugueteó nerviosa con sus manos - ¿C-como te gusta el café? – Preguntó agachando su mirada-
Bankotsu le tomó el mentón para que lo mirara - ¿Qué te parece si lo preparo yo? - Kagome sin poder decir nada solo asintió -. ¿Tienes alguna forma favorita de beberlo? – ella negó -, bueno, en ese caso – acarició sus mejillas y rozó con el pulgar sus labios -. Déjame sorprenderte – le besó la frente y volvió a la cocina.
Kagome puso sus dedos en fu frente "Es tan lindo" pensó embobada y fue a recargarse en una pared cercana para mirar al chico.
Hábilmente, Bankotsu fue capaz de encontrar lo necesario, una de las cosas de las cuales disfrutaba era de un buen café, así que confiaba en sus habilidades. Mientras el café se calentaba, tomó un poco de canela del especiero y la colocó en una pequeña olla en donde se calentaba un poco de leche, una vez listos los líquidos, los sirvió.
-¿Café con leche? – cuestionó divertida, no era nada especial.
Él asintió – Pero… - metió la mano en el bolsillo interno de su sacó y saco dos pequeños envoltorios de chocolate -, esto los hace especial – puso uno en cada taza y le tendio una a ella -. Ten.
Ella sopló un poco y luego dio un pequeño sorbo, estaba delicioso, efectivamente era un simple café con leche pero al no estar completamente caliente, el chocolate se derretía lentamente y le daba un sabor exquisito – Esto es delicioso – aceptó dando ahora un sorbo más largo -. ¿Quieres ir fuera?, me gustaría ver la nieve.
-Claro – aceptó el y juntos fueron al pórtico.
La azabache decidió sentarse en la mecedora doble y él la imitó - ¿Tienes frio? – preguntó bebiendo de su café.
Ella negó encogiéndose un poco en el asiento – Amaba este clima, la nieve es hermosa.
-Estoy viendo algo mejor – susurró Bankotsu mirándola.
Ella se sonrojó – Me pones nerviosa – declaró huyendo de sus poderosos ojos azules.
-Seria problemático que no – se carcajeó con voz ronca.
Eso la hizo sonreír, la sonrisa del chico era hermosa, sus blancos dientes hacían un bonito contraste con su piel y la tenue luz ayudaba a la atmosfera romántica.
-¿Fue muy difícil vivir sin tus padres? – soltó de pronto ella -. Lo lamento, eso fue muy desconsiderado.
-Viví una buena infancia – comenzó a contar él -, estuve con mis padres hasta los doce años, los perdí el día de mi ingreso a secundaria en un accidente vehicular.
-Lo siento mucho – ella tomó la mano de él por reflejo.
Bankotsu aceptó el gesto y la estrechó un poco mas – Mi abuelo no aceptaba a mi padre, fue muy complicado en un principio, decía que lo veía en mi, así que ya te imaginaras el resto – se encogió de hombros -. Con el pasar del tiempo fue aceptándome, solo éramos lo dos así que nos unimos mucho. Cuando murió en mi último año de preparatoria me heredó su pequeño hotel y así comencé a expandirlo hasta llegar a lo que tengo hoy, como les conté durante la cena.
Ella nunca pensó que había pasado por tanto, cuando lo veía solo encantaba a un hombre seguro de sí mismo, fuerte, confiable, amable y tierno, aun que con momentos de seriedad y hostilidad pero ahora comprendía el por qué.
-Yo viví toda mi vida en este lugar – miró a su alrededor la azabache deteniéndose en el jarro de su padre -. Papá era escultor en vidrio, tenía un pequeño taller en el centro que mamá tuvo que vender.
-Debe haber sido un buen hombre – atinó a decir el moreno.
-El mejor que he conocido – asintió la chica -, aun que muy descuidado con su salud, cuando estaba en ultimo año de preparatoria tuvo tres ataques al corazón, su exigente juventud le pasaba la cuenta y él nunca se controló, decía que la vida aun le tenía muchas cosas por entregar – una triste sonrisa se dibujo en su cara -. No pude estar con él en sus últimos días, jamás me lo voy a perdonar – negó soltando cálidas lagrimas por sus mejillas.
Bankotsu soltó su mano, dejó ambas tazas en el suelo y la abrazó mientras le acariciaba el cabello – Estoy seguro que aun que tú no estuvieras, sabía perfectamente cuanto lo amabas y estaría muy triste de verte así.
Ella hipeó un poco y lo rodeó con sus débiles brazos por el cuello – Solo quería decirle cuanto lo amaba – sollozó dejando brotar sus tristes sentimientos -, lo extraño tanto, tanto.
Largos minutos pasaron y ellos seguían abrazados, Bankotsu había recostado su cuerpo en el respaldo dejándola levemente sobre él, mientras la consolaba y consentía.
-¿Puedo preguntar algo totalmente diferente a nuestra conversación? – preguntó el chico cuando la sintió calmada -. ¿Cómo terminaste con un tipo como Inuyasha?
La azabache tomó aire y lo dejo salir pesadamente sin moverse de su lugar - Siempre fue mi novio, desde la secundaria – la chica limpió su rostro -, siempre fue un poco… consentido, pero el dinero no empeoró – frunció el ceño recordando muchas cosas con el peliplata -. Solo las apariencias, los lujos y el impresionar a los demás eran importantes para él.
-¿Lo eran para ti? – Bankotsu la estrechó mas contra su cuerpo al sentirla tiritar un poco.
Ella agradecida por su calor negó – Siempre fueron una molestia pero lo hacía para evitar que Inuyasha me… - se cortó ella de manera incomoda.
El moreno buscó la mirada de la chica, mostrándole unos ojos eran más oscuros que antes y muy serios - ¿Te ha golpeado?
Kagome negó inmediatamente – Nunca, pero si es muy violento e hiriente al hablar y discutir, yo solo quería evitar esas discusiones, es por eso que jamás trate de contrariarlo, además él me cuidaba – dijo insegura de sus propias palabras.
Bankotsu prefirió no decir nada, él tenía una opinión clara de la situación pero no era el momento de decírselo - ¿Te arrepientes de lo que paso entre nosotros hoy? – conservó su seriedad al preguntar.
Ella miró la abundante nieve que ya comenzaba a caer – No, solo lamento como sucedió – se sonrojó al recordar el pasional encuentro entre ellos -. Esto es muy extraño, las cosas no deberían suceder así de rápido – negó con una débil sonrisa.
-Las cosas pasan como tú quieras, preciosa – afirmó el moreno -. Yo vi algo en ti desde el primer momento, no sé explicarlo pero es algo…
-Natural – la azabache lo vio a los ojos y puso su pequeña mano sobre su rostro -. También lo siento así pero quiero hacer las cosas bien esta vez, sé que es muy estúpido.
Él apoyó su frente contra la de ella sin dejar de mirarla – No lo es, quiero conocerte y que tú me conozcas pero – sus azules ojos se fijaron en los labios de ella -, hay cosas que no puedo evitar hacer – sin decir más cerró sus ojos y junto sus labios con los de ella, sin hacer ningún movimiento mas.
El tierno beso fue recibido favorablemente por la azabache que también cerró sus ojos y rodeó el cuello de él. Bankostu al sentirse aceptado, abrió muy lentamente su boca y jugueteó con la lengua de la chica, el beso nunca aumento de intensidad pero no por eso se trasmitía menos pasión, ambos se deseaban y era evidente pero también ambos deseaban confiar el uno en el otro.
Largo minutos besándose, los pelinegros se separaron con suavidad, ella mantuvo sus ojos cerrados, mientras él la observaba lleno de devoción, nunca en su vida una mujer le había robado el corazón.
-Te demostrare que puedes confiar en mí, yo te protegeré y te demostrare lo que es ser amada – como si ella fuera a quebrarse, él removió unos cabellos que caían por su rostro y los acomodó detrás de su oreja -, solo dame la oportunidad.
Kagome aun no abría sus ojos, estaba muy asustada pero algo le decía que debía confiar – Tengo miedo – reconoció.
Pudiendo ver su sincera inseguridad, el chico le acarició el rostro – Lo sé, también yo, nunca había ofrecido tanto a una mujer, siempre tomo lo que quiero sin esperar a que se me dé pero tu… tu eres diferente, eres única en el mundo, Kagome.
Esas palabras llegaron directo al corazón de la chica que quria salir salía de su pecho por la emoción – Solo tomémoslo con calma y veamos que sucede, ¿te parece bien?
-Siempre que me dejes tener estos momentos, puedo hacer lo que tú me pidas – asintió Bankostu regalándole la sonrisa más bella que la azabache jamás había visto en su vida.
Esta vez fue Kagome quien junto sus labios, aun que solo en un cortó pero dulce roce – Sera mejor que vuelvas a casa, mañana será un gran día, jefe – bromeó tímidamente.
-Es verdad – asintió él y se puso de pie con ella en brazos -, hora de dormir – caminó hasta la puerta de entrada -. Duerme bien, preciosa – la bajó con mucha delicadeza y besó su frente para luego marcharse.
Kagome esperó el silencio en la puerta de entrada hasta que vio el lujoso auto perderse por las calles de su barrio, una vez sola se recargó en la pared y sonrió poniendo las manos en su pecho.
Las sensaciones, deseos y sentimientos junto al moreno eran nuevos y hermosos, solo un día basto para hacerla replantearse toda su relación con Inuyasha, no quería ni imaginar qué pasaría con su cabeza y su corazón en el transcurso de los días junto a Bankotsu, solo esperaba que nada resultara mal y pudiera darse una nueva oportunidad.
CONTINUARA…
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Bueno chicas como todos los capítulos, se lo dedico a Escarlatta. Pero en esta ocasión también a fran. sanchez, querida tus comentarios siempre me sacan una carcajada XD, gracias
Agradezco a las chicas de FanFiction…
-fran. sanchez: Tú y tus golpes ninja jajajajaj juro que me da una alegría tremenda ver tus comentarios y los leo una y mil veces, me encantan. Volviendo al fic, bueno conozco a Hombres y mujeres que por tener un poco mas de dinero, creen que se les está permitido todo, incluso ser los idiotas más grandes de este mundo, Inu solo personifica eso, ya verás que lo seguirás odiando y deseando más golpes ninjas para él, te mando un beso enorme =D
-Yumaika Higurashi: primero, gracias por los rw capitulo a capitulo que me dejaste ne le otro fic, muchas creen que por que el fic se termino ya no se ven los rw, yo lo hago siempre que puedo, por lo demás esa historia tendrá continuación así que no te preocupes ;)
Y volviendo a este fic, bueno las cosas con Inu obviamente no se quedaran aquí, seguirán pero no solo con él, ya verás.
-kokorAai: Inu es un hijo de papi consentido, ósea, es un idiota jajajaja Si te gusta cómo va Banky hasta ahora, espero amaras este capítulo =)
-Darlen Johana: Muchas gracias, dudo mucho al avanzar esperando que no sea muy predecible o curso, me alegra que te guste.
-Escarlatta: Aun queda por ver a Inu, es un maldito pero ya le tocara otra vez su merecido, no te apures =) En el próximo capitulo veremos su trabajo en el diario =)
Agradezco a mis hermanas del Circulo Mercenario…
-Gabriela Gomez
-Alezitha Gongora Euan
-Maria Fernanda Ataman Jon
-Laury Carrillo
-Dany Jimenez
-Luz Lozano
-Vanne M. Limon
Agradezco a las chicas de Fanfic de Inuyasha…
-Teffy Thiago
-Teresitha Vazquez
-Lucy Loxar
-Pineda Garcia Bere
-Belen Bustos
-Adriana Hoyos
-Carolina Reyes
-Cecilia Reyna
-Elisa Guadalupe Torres Bautista
-Alejandra Lagos Sandoval
-Ivonne Barraza
-Elizabeth Palomares
Bueno chicas, como siempre recordarles que si leen mi fic o cualquier otro dejen su rw con opiniones, sugerencias, críticas (constructivas) o lo que ustedes quieran, recuerden que sus rw son nuestra paga.
También a las amantes de esta maravillosa pareja, si desean pueden unirse a nuestro grupo "Circulo Mercenario"
Espero este cursi capitulo les guste, ya el otro vendrá un poco de cosillas, un beso a todas, las amo. Fran 3
