CAPITULO VIII
Esa noche Kagome durmió como nunca en mucho tiempo, la tranquilidad de su habitación, saber que su madre estaba junto a ella y la llegada a su vida del moreno, le deban la esperanza de que su vida volviera a pertenecerle y sería feliz.
A la mañana siguiente, ambas mujeres despertaron sobre las seis de la mañana, el horario de entrada de Nahomi era hasta las ocho por lo que tenían tiempo de sobra para prepararse con calma.
Kagome no estaba segura en qué consistía precisamente su trabajo pero iría preparada para ayudar en lo que fuera, decidió vestir de la manera más cómoda posible pero sin perder formalidad. Unos ajustados pantalones negros, un chaleco azul holgado pero que dejaba ver sus prominentes curvas y unas botas a la rodilla sin tacos eran perfectos.
Mientras terminaban su desayuno, la madre de la azabache se acercó a la ventana al escuchar el motor de un auto fuera de casa - ¿Qué extraño? – susurró corriendo la cortina blanca.
Kagome salía de la cocina luego de lavar los trastes - ¿Qué pasa? – cuestionó acercándose.
-Acaba de aparcar un auto rojo aquí fuera – informó Nahomi -, ¿será Inuyasha?
La chica negó – No suena como su auto – dijo un poco irónica.
Desde el vehículo un hombre cubierto con una chamarra con capucha bajó y corrió a la puerta de las mujeres para luego tocar el timbre.
-Yo iré – dijo seria Kagome.
Abrió la puerta solo un poco, con precaución - ¿Sí? – preguntó dudosa, sin ver el rostro de la persona.
-Oh, querida – Jackotsu descubrió de pronto su cabeza y frotó sus manos -, esta helando aquí afuera, ¿te importaría si entro?
Sorprendida la azabache abrió - ¿Cómo llegaste aquí? – se hizo a un lado y dejo entrara al castaño.
Jackotsu se quitó la chaqueta y la colgó – Banky me dijo como llegar – le dio un rápido beso en la mejilla -, tuvo que solucionar algunas cosas, así que no podía venir por ustedes.
-Yo no se lo pedí – negó Kagome.
El castaño rodó los ojos – ¿Y tu creíste que el dejaría que Nahomi y tu fueran solas al trabajo?, por favor, es de Bankotsu y de ti, de quien hablamos.
-¡Jackotsu, querido! – Nahomi llego al recibidor y abrazó al chico -. Por dios, estas muy frio, ¿ha desayunado?
Él negó – Banky me despertó muy temprano, no me dio tiempo – hizo un puchero exagerado.
-Oh, pobre – la mujer tomo las manos de él y lo condujo a la sala -, ven que te sirvo algo de inmediato.
Kagome tomó su móvil y recordó que no tenía el numero del moreno – Jack – llamó al chico, mientras entraba a la sala -, ¿me podrías dar el numero de Bankotsu?
-Claro, querida – tomó el móvil y tecleó con agilidad para luego devolvérselo -. Creo que aun no llega a su reunión, así que tienes tiempo de hablar con él.
Ella asintió, marcó para llamar y salió al recibidor para poder hablar con más calma, tomó su abrigo nuevo calzándoselo y salió al pórtico.
-¿Diga? – el chico respondió con tono cortante.
Ella se puso nerviosa por el tono – S-soy Kagome.
-Hola preciosa – el moreno cambio inmediatamente su tono a uno más dulce y tranquilo -, ¿esta Jackotsu contigo?
-Sí, sobre eso… te agradezco mucho que lo enviaras pero no era necesario – dijo sentándose en la mecedora.
-Algunas calles están cerradas por la nevada de anoche, el transporte público está lleno de desvíos y hubiera sido complicado que llegaran al centro – debatió él.
Ella suspiró – Mucha gente tiene que movilizarse de esa forma, no siempre podrá venir por nosotras.
-Ira solo cuando yo no pueda hacerlo – puntualizó él.
-Pero…
-No quiero que estés incomoda, lleva tiempo adaptarse a las cosas y el autobús debe ser tu menor preocupación en este momento, solo déjame ayudarte, ¿quieres? – la voz suave de él la envolvía, sin poder rebatir -. Cerrando ese tema, ¿pudiste descansar?
-Sí, pase una muy buena noche – le contestó ella, agradándole lo cotidiano de la conversación -. ¿Tú dormiste bien? – se golpeó la frente, sintiéndose estúpida por la pregunta trillada, él no tenía motivos para dormir mal, era ella la de los problemas.
-No me quejo – dijo despreocupado.
-Eso es bueno – sonrió ella.
-Bueno preciosa, debo marcharme – se comenzó a despedir él -. Jackotsu te ayudara con tu trabajo, el contrato esta sobre mi escritorio, léelo con calma y fírmalo cuando quieras, yo estaré de vuelta tan pronto termine aquí.
Kagome sentía como si fueran una pareja real, al tener ese tipo de conversación por lo que se atrevió a decir algo que sabia la comprometía pero no le importo – Te estaré esperando, Bank, cuídate mucho – sonrió y cortó la llamada.
Emocionada como una quinceañera llevo su móvil a su pecho y sonriente volvió a entrar a casa.
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En la constructora Taisho…
-Inuyasha, debes relajarte un poco, amigo – Miroku trató de tranquilizar al inquieto peliplata.
El chico se paseaba de un lado a otro por su oficina como león enjaulado – Ella me estaba engañando – dijo tronando sus dedos -, la muy perra me estaba engañando.
El ojiazul frunció el ceño – Fuiste tú el que comenzó con sus indiscreciones primero – puntualizó.
-¿Y eso qué? – se volteó Inuyasha encarándolo -. Sabemos que lo de Kikyo no es nada serio, solo es una aventura mas y ya está – hizo ademan con sus brazos -. Kagome sabe que ella será mi mujer, no se cual es su maldito problema.
-Creo que a las señoritas no les gusta ser plato de segunda mesa de nadie – habló Miroku despreocupado -, el que tu asumieras que Kagome sería un simple adorno fue un gran error.
-Por favor, Miroku – el peliplata fue hasta su silla y se dejo caer -. Kagome es perfecta para ser mi esposa, es sumisa, complaciente y pobre. La mujer perfecta para alguien como yo que le puede ofrecer lo que jamás tendrá en su triste vida.
-Quizás debas dejarla ir, no es una mala chica – Miroku apoyó sus manos sobre el lujoso escritorio y lo miro acusadoramente.
-Perdí mucho tiempo puliéndola, no puedo dejarla, ella es mía – la mirada de Inuyasha se volvió fría y calculadora -. Debo averiguar quién es ese sujeto, el maldito se atrevió a humillarme y amenazarme, sin mencionar que quiere lo que es mío.
-No asumas lo que aun no compruebas – negó Miroku -, puede ser solo su amigo.
-Ella no tiene amigo, solo me tiene a mí y así se debe quedar.
-o-
Cercano al medio día, Kagome ya estaba acoplada a sus funciones. Como bien decía su contrato debía cumplir como administradora, cerciorándose que todas las cosas funcionaran, que cada persona cumpliera con su trabajo y que los clientes se fueran satisfechos con el servicio.
-Querida, el odioso tipo de la mesa ocho esta quejándose de la sopa – Jackotsu miraba con odio al hombre de mediana edad que estaba con el ceño fruncido en una de las mesas del fondo.
Ella arregló su chaleco para darse seguridad – Iré a hablar con él – caminó hasta el tipo y le dio una cordial sonrisa -. Buenas tardes, señor – se presentó educadamente -. Soy Kagome Higurashi, la administradora, ¿tiene algún inconveniente?
-¿Inconveniente? – repitió el hombre muy molesto -, tengo un maldito problema – apuntó la sopa frente a él -. Esta porquería esta fría.
La azabache pestañeó un par de veces, notablemente incomoda por su actitud -. Bueno, si desea podemos calentarla o…
-¡Quiero hablar con el maldito dueño! – gritó poniéndose de pie, intimidando a la chica aun mas -. No es posible que la incompetente persona a la cual le pagan por esto, lo haga mal, es inaceptable.
-Le pido respeto para los trabajadores y para mi, esa no es forma de expresarse – la chica se molesto mucho por el comentario, sobre todo al ser su madre la responsable de la cocina.
-¿Acaso ellos mostraron respeto por darme esta sopa mediocre? – parecía increíble que alguien pudiera enojarse tanto por una simple sopa, pero así lo era, el sujeto estaba casi colérico -. ¡Quiero hablar con el maldito dueño, no con una niña que juega a ser competente!
-Me llamaba – Bankotsu entró unos minutos antes al local sin interferir, quería ver la situación con calma antes de mandar al diablo al hombre.
-¿Y tu quien eres? – preguntó el sujeto.
El moreno se acercó a la mesa con una sonrisa ladina y extendió su mano – El maldito dueño de este restorán – se presentó sarcástico.
-¡Al fin, alguien de importancia para hablar! – miró a la azabache de manera despectiva y se volteó hacia el chico -. Esta porquería de sopa esta fría, no entiendo como tienen a gente tan incompetente e ineficiente trabajando en es… - sus insultos fueron cortados al sentir un liquido corriendo desde su cabeza hacia su ropa -. ¡Maldición, esto quema! – gritó tomando la servilleta y secándose su rostro.
-¿Creí que estaba fría? – cuestionó Bankotsu dejando el plato ahora vacio sobre la mesa.
-¿Cómo te atreves a tratar así a un cliente? – el hombre miraba con odio al chico.
-Preciosa, puedes llamar a Nahomi aquí, por favor – Bankotsu se volteó a ver a la azabache impresionada a su espalda.
-C-claro – tartamudeó ella dando la vuelta hacia la cocina, ella estaba muy enojada por la actitud del cliente pero jamás habría pensado en reaccionar de la forma en que Bankotsu lo hizo, aun que se sentía protegida.
Una vez solos, el moreno tomó al hombre por el cuello – En unos segundos vendrá la encargada de supervisar la comida, te disculparas con ella y con Kagome – le informó.
-¿Qué te pasa?, estás loco – el hombre trató de zafarse pero le fue imposible.
-Solo te estoy pidiendo que te disculpes por ser una maldita basura con ellas, por sobre todo con mi chica, ¿te queda claro o debo ser mas educativo? – la sonrisa de Bankotsu fue macabra, por lo que el hombre solo asintió con miedo -. Que buen hombre – lo soltó y arregló su arruinado y húmedo traje.
Segundos después, Kagome salía junto a Nahomi y se dirigían hacia ellos. Nahomi muy apenada habló primero – Lamento mucho que la comida no sea de su agradó, quizás…
-N-no, no se preocupe – el sujeto batió sus manos muy nervioso mientras sonreía -. Solo tuve una mala mañana, le pido disculpas por ser un maleducado, y a usted también, señorita – hizo una rígida reverencia ante Kagome -, perdone mis malos modales, se lo suplico.
La azabache negó – Por favor, no se disculpe – ella le sonrió -, todos tenemos un mal día alguna vez.
-Muchas gracias – asintió el sujeto -. Bueno – sacó dinero de su bolsillo y lo dejo sobre la mesa -, si me disculpan me retiro, y otra vez, perdón por las molestia.
Cuando fue a marcharse, el moreno lo tomó por el hombro – Lo acompaño hasta la puerta – dijo serio y una vez fuera lo miro amenazante -. No quiero volver a verte por aquí nunca más, ¿está claro? – el aludido solo asintió efusivo y nervioso -. Perfecto, ahora largo – movió su cabeza con gesto fresco.
Rapidamnete el sujeto se fue sin mirar atrás. - ¿Qué paso con eso de que, el cliente siempre tiene la razón"? – Jackostu habló a espaldas del moreno.
Bankotsu guardó las manos en sus bolsillo y trató de entrar – Tu lo has dicho, clientes, no basuras.
-De verdad te gusta, ¿eh? – dijo divertido el castaño haciendo que el moreno le tomara atención.
-¿Tienes algo que decirme? – preguntó desafiante.
El chico negó – Solo tengo curiosidad de cómo arreglaras las cosas con "ese" problemita de cabello lacio, antes de que Kag lo note.
Bankotsu bufó – Eso no es relevante – dijo desinteresado.
-¿De verdad? – Jackotsu alzó sus cejas -. Parece bastante loca la chica, miles de veces te dije que este momento llegaría y te enredarías con alguna maniática desquiciada.
-No te metas en mis asuntos, Jack – amenazó el moreno.
-Kagome, es una buena chica – dijo ahora serio -, no merece sufrir más de lo que ya lo ha hecho.
-Eso lo tengo muy claro, no es necesario que me lo digas – el moreno sacó un paquete de cigarrillo, tomó uno y prendió con una profunda calada.
Jackotsu lo miró con una ceja en alto – No sabes cuánto tiempo espere verte así – soltó una risita.
-No sé de qué me hablas – se desentendió el chico, dejando salir el humo de sus pulmones.
-No sé si enamorado… pero si, embobado por una chica, oh dios mío, esto es muy divertido – frotó sus manos el castaño -. Solo espero puedas controlar tu genio y no asustarla, se ve que no es como tus antiguas novias.
-Yo no tengo novias, Jack – lo cortó Bankotsu mirándolo de lado y aclarando un punto importantísimo en su vida.
-Y ese es mi punto – volvió a reír el chico -. Las cosas se pondrán interesantísimas, mi querido Banky – se volteó y entró al local con una amplia y divertida sonrisa.
El moreno se quedó mirando la nieve acumulada, Jackotsu tenía razón, ¿qué era tener una relación?, él jamás se lo había permitido ni tampoco le había llamado la atención, las mujeres eran solo un delicioso pasatiempo del cual Bankotsu disfrutaba a cabalidad, sin limitaciones ni restricciones, pero ¿cómo afectaría su pasado en su nuevo camino?, ¿era un capricho o algo mas?, no tenia respuestas para tales incógnitas en su vida, solo sabía que Kagome era más que todo eso y no pretendía perderla.
CONTINUARA…
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Capítulo dedicado a Escarlatta =)
Agradezco a las chicas de Fanfiction. Net…
-kokorAai.
-fran. sanchez: Espero quedara mas menos insinuado el cómo era nuestro Banky precioso, no digo que esté actuando pero si esta "controlando" su personalidad frente a Kag o.o
-Yumaika Higurashi.
Agradezco a las chicas del "Círculo Mercenario"…
-Salazar Rios
-Alezitha Gongora Euan
-Luz Lozano
-Laury Carrillo
-Maria Fernanda Ataman Jon
-Vanne M. Limon
Agradezco a las chicas de fb "Fanfic de Inu"…
-Lucy Loxar
-Elizabeth Palomares
-Adriana Hoyos
-Alejandra lagos Sandoval
-Carolina Reyes
-Sheren Alvarado
-Ali Saldaño
-Karla Morales Garcia
-Arely Cortess
-Pineda Garcia Bere
-Triss Rauda
Próximo capitulo aparecerá una chica (o chicas?) del pasado de Banky o.o, y quizás Kag se dé cuenta que tiene mucho en común con Banky, en cuanto a su personalidad =)
Como siempre pedirles que si leen mi fic o cualquier otro que dejen un comentario con su opiniones, sugerencias, peticiones, quejas, reclamos o lo que sea, sus palabras son nuestra fuente de inspiración más efectiva.
Por último, a las chicas y chicos amantes del bankag, están cordialmente invitadas a unirse a nuestro grupo de FB, "Circulo Mercenario"
Muchos besos, Fran 3
