Sí, lo sabemos, hemos tardado más de lo normal, pero es lo que tiene el verano... los primeros días después de los exámenes son para estar tiradas en el sofá... Aún así, a partir de ahora intentaremos hacer como siempre y subir un cap por semana más o menos.

Disclaimer: Nada de esto nos pertenece, ni los libros ni ninguna de las películas, incluida la quinta que acaba de estrenarse!

Respuestas a los reviews al concluir el cap


11

Noticias vespertinas

El borrascoso mes de noviembre dejó paso a un frío diciembre. El sábado por la mañana, Harry se propuso hacer el trabajo para Pociones. Se percibía la inminencia de las Navidades, y en la sala común todos hablaban de lo que iban a hacer durante las vacaciones, mientras que otros, los más jóvenes, que disfrutaban de más tiempo libre, bajaban corriendo las escaleras de los dormitorios para ir a jugar a los nevados terrenos.

Harry observaba a las negras manchitas que eran los alumnos, corretear por los alrededores del lago, con su helada superficie, mientras un thestral revoloteaba sobre el Bosque Prohibido.

-Harry, ¿no deberías concentrarte en la redacción? –Hermione llamó la atención del absorto Harry, señalando su pergamino, en el que sólo había escrito el título: La mandrágora en las pociones restauradoras.

-Creo que lo dejaré para mañana –dijo Harry comenzando a recoger.

-De eso nada –le impidió Hermione-. Mañana tampoco te apetecerá y después comenzará a acumulársete el trabajo, como siempre.

Harry iba a replicar cuando Ron entró por el hueco del retrato. Había ido a enviar una lechuza a su madre y ahora volvía con una expresión pensativa.

-¿Qué pasa, Ron? –preguntó Harry cuando su amigo se sentó junto a Hermione y él.

-Acabo de ver a Malfoy con un grupo de Slytherin en el pasillo, cuando yo volvía de la lechucería. No he oído muy bien lo que decían, pero he captado algunas palabras. Al parecer, hablaban sobre mortífagos.

Harry y Hermione intercambiaron una rápida mirada, y Harry se disponía a hablar cuando Ron lo cortó, alegando que aún había más.

-Por si eso fuera poco, después Snape ha pasado por su lado y ellos han seguido hablando como si tal cosa. Malfoy incluso le ha dirigido una sonrisa. Luego Snape ha llegado a mi altura y se ha dado cuenta de que yo estaba escuchando, así que me ha echado de allí.

-¿Otra vez pensáis que Snape está confabulando contra Dumbledore? –preguntó Hermione incrédula al ver la mirada que cruzaban los dos chicos.

-Ahí están las evidencias –dijo simplemente Ron.

Hermione murmuró algo que sonó a "Parece mentira", pero no siguió insistiendo en el tema.

-No has hecho nada durante toda la mañana, Ron –dijo Hermione dirigiéndose a su amigo-. ¿No deberías comenzar con los deberes?

-Quizá luego, ya falta poco para la hora de comer –respondió Ron-. ¿Os apetece una partida de gobstones?

Harry aceptó, mientras Hermione terminaba su ensayo de Runas Antiguas, y levantaba la vista de vez en cuando para seguir el juego.

-¿Qué es lo que escuchaste decir a Malfoy exactamente?–dijo de pronto Hermione, poniendo punto y final a su redacción. Parecía que hubiese estado pensando en aquella pregunta desde un principio.

-No pude entender lo que decían porque yo no estaba cerca de ellos, pero escuché perfectamente la palabra "mortífagos" –dijo Ron dejando a un lado los gobstones-. ¿Creéis que sabe algo?

-Imposible –descartó Hermione totalmente convencida.

-¿Creéis que pueda estar en contacto con su padre? –dijo de pronto Harry, que miraba fijamente a través de la ventana el paisaje nevado. A decir verdad, no era la primera vez que aquella idea cruzaba por su mente.

Al igual que Harry, Hermione también había reparado en aquella posibilidad, ya que se recostó en su butaca con una mirada elocuente y dijo:

-No creas que no había pensado en ello. Pero si quieres mi opinión, es bastante improbable. Porque si así fuera, ¿cómo conseguiría contactar con él? Me refiero a que Lucius Malfoy es un prófugo y teniendo en cuenta que tiene familia, el Ministerio les tendrá vigilados. Además –agregó Hermione-, ¿de veras creéis que Lucius Malfoy implicaría a su propio hijo en algo tan peligroso?

-¡Qué dices! Seguro que está deseando seguir los pasos de su padre –dijo Ron con desagrado.

-Posiblemente, pero aún ni siquiera ha salido de Hogwarts, ¿no crees que es un poco pronto? –dijo Hermione.

Los dos chicos se encogieron de hombros.

-En cualquier caso, dudo mucho que sepa algo –dijo Hermione-. Sólo hablaban de mortífagos, nada más, y teniendo en cuenta quién es su padre, no es de extrañar.

-De todas formas, ¿quiénes estaban allí? –preguntó Harry.

-Malfoy, Crabbe, Goyle y... –Ron entrecerró los ojos tratando de recordar la situación-. No pude ver al resto; Snape dijo que debería estar en mi sala común –dijo con una mueca de desagrado en el rostro-. Así que tuve que marcharme. Snape... –espetó-. No parece que esté de parte de la Orden.

-¿Y qué querías que hiciera? –dijo Hermione-. ¿Imponer una detención a todo aquel que escuche hablando sobre mortífagos? Asume de una vez por todas que trabaja para Dumbledore. Además, tal vez trataba de que no escuchases ese tipo de asuntos, ya sabes que siempre ha dicho que somos unos entrometidos que no hacemos otra cosa que provocar problemas –terminó Hermione, por cuya expresión se percibía que no estaba nada de acuerdo con Snape en el último punto.

Ron se encogió de hombros, sin querer continuar con aquella conversación.

Harry pensó entonces si la Orden tendría en cuenta cualquier unión que los mortífagos pudieran tener fuera de sus filas. Fue entonces cuando imagino cuántos de sus compañeros de colegio (Slytherins en su mayoría, cuyos padres eran mortífagos) estarían dispuestos a grabarse la Marca Tenebrosa en el antebrazo; cuántos de los alumnos con quienes compartía clase creerían que Lord Voldemort era la solución para un mundo mejor, un mundo sin nacidos de muggles, como sus seguidores pensaban. Harry sintió que cualquiera podría pasarse al lado oscuro, aún tratándose de un conocido o un amigo; no había que olvidar a Colagusano. En ese instante imaginó los rostros de algunos de sus compañeros bajo unas mascaras por cuyas rendijas se distinguía el brillo de unos ojos, y un escalofrío recorrió la espalda de Harry. No, definitivamente nada era seguro en aquellos momentos, nada estaba claro y no lo estaría hasta que todo acabara, hasta que Voldemort desapareciera.

-0o0o0o0o0o0-

Diciembre estaba resultando duro; el tiempo era terrible y las continuas nevadas y tormentas no ayudaban en exceso al equipo de quidditch de Gryffindor en sus entrenamientos, que resultaban casi imposibles. De modo que durante la segunda semana de diciembre, Harry se vio obligado a suspender los entrenamientos de quidditch, al menos hasta que el vendaval que asolaba los alrededores cesara: no podía arriesgarse a que sus jugadores se lesionaran. Sin embargo, le preocupaba que el temporal no amainara, ya que apenas faltaba un mes para el partido contra Slytherin, y necesitaban entrenar duro.

-... Así que esta tarde queda suspendido el entrenamiento –dijo Harry a Jack Sloper, después de la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, cuando se cruzó con él junto al retrato de la Señora Gorda-. ¿Podrías avisar a Andrew y Daijhiro? Yo me encargo del resto.

Harry, Ron y Hermione traspasaron el retrato que ocultaba la entrada a la sala común y tras encontrar un sitio junto al fuego, se desplomaron en sus butacas.

-Tenemos un montón de trabajo acumulado –dijo Ron agotado. Miró a través de la ventana con tristeza los copos de nieve que caían lentamente y resopló-. Y para colmo se ha suspendido el entrenamiento.

-Míralo por el lado bueno –dijo Hermione satisfecha-: así podrás terminar todo el trabajo pendiente.

Ron le dirigió a su amiga una mirada de exasperación, que daba a entender que prefería mil veces encontrarse en medio de la tormenta defendiendo los postes antes que trabajar en la tarea de Transformaciones.

De modo que extendieron sus libros y pergaminos a lo largo de dos mesas y se dispusieron a disminuir la montaña de trabajo.

A media tarde, Ginny se sumó al grupo y apenas sin levantar cabeza continuaron trabajando, entre las quejas de Ron, que no encontraba nada de utilidad para su ensayo en su libro de Herbología.

Poco antes de la cena, cuando Harry se encontraba terminando su redacción de Transformaciones, un leve golpe en la ventana más cercana sobresaltó a los estudiantes, que trabajaban en completo silencio. Harry escrutó la oscuridad que se cernía en el exterior y vislumbró una lechuza parda. Hermione, extrañada, se puso en pie, se acercó hasta la ventana y dejó paso al ave, que traía un ejemplar de El Profeta.

-¿El Profeta? –inquirió Ginny consultando su reloj-. ¿A estas horas?

Hermione simplemente se encogió de hombros.

-¿El Profeta Vespertino? –la chica leyó el título de aquella gaceta mientras desataba el cordel que la sujetaba y ponía un knut en la bolsita de cuero de la lechuza.

-Debe de ser algo importante... –murmuró Ron.

Hermione extendió el periódico sobre el escritorio y los cuatro se reunieron en torno a él.

-¡Oh, no! –susurró la muchacha, angustiada.

El Profeta Vespertino era una entrega especial de El Profeta,que únicamente informaba de noticias destacadas de última hora. En aquella ocasión el artículo de portada no era muy extenso:

PRIMERA OFENSIVA POR PARTE DEL LADO OSCURO TRAS LA RECIENTE HUÍDA DE AZKABAN

Han transcurrido casi dos semanas desde que El-que-no-debe-ser-nombrado y sus secuaces liberaran a sus seguidores de la prisión de alta seguridad de Azkaban, destruyéndola totalmente, y los partidarios del Señor Tenebroso han actuado de nuevo. Ha llegado a la redacción de El Profeta la noticia del asalto a un alto cargo del Ministerio de Magia. Por motivos de seguridad, las autoridades no han revelado la identidad de la víctima, aunque lo que sí podemos afirmar es que en dicho ataque frustrado han participado los recientes presos fugados de Azkaban. No ha habido detenciones y los fugitivos siguen en paradero desconocido, por lo que se aconseja máxima precaución.

-Vaya… -susurró Ron con expresión pasmada-. ¿Un alto cargo del Ministerio? Me pregunto quién será…

-Esto es gravísimo… -murmuró Hermione con gravedad releyendo el artículo.

-Bueno, sea quien sea está a salvo. Los mortífagos no consiguieron asesinarlo. O asesinarla.

-Ron, ¿no has pensado que tal vez su intención no era quitar a esa persona del medio? –respondió Hermione dejando a un lado el periódico-. Tal vez el plan no consistía en un asesinato, sino en un secuestro. Y si consiguen capturar a alguien muy bien situado en el Ministerio, a saber con qué tipo de información puedan hacerse…

-Es cierto –dijo Ginny asintiendo con gesto muy serio-. Imaginaos que Quien-vosotros-sabéis captura a alguien del Departamento de Seguridad…

-O utiliza la maldición imperius –apuntó Harry-. Sería como tener una marioneta dentro del Ministerio.

Los cuatro amigos intercambiaron miradas sombrías y con cierto aire de pesadumbre continuaron con sus tareas, hasta que Ron dio un puñetazo en la mesa, lo que provocó que Hermione le reprendiera por haber causado un tachón en su ensayo de Runas Antiguas.

-Lo más probable es que mañana Malfoy fanfarronee por toda la escuela con la edición de El Profeta Vespertino en la mano –soltó Ron que aún continuaba dándole vueltas al asunto-. Y no me extrañaría volver a encontrarme con él en los pasillos en plena reunión con sus "amigos" de Slytherin, discutiendo qué es lo que van o no van a hacer los mortífagos...

-Un momento... ¿Escuchaste a Malfoy y a algunos alumnos de Slytherin hablando sobre mortífagos? –dijo Ginny con las cejas levantadas. La chica no estaba al tanto de dicha información, ya que cuando Ron había hecho partícipes de ello a Harry y Hermione, la pelirroja no estaba presente.

Ron, que no quería que su hermana se involucrara en nada peligroso, se dio cuenta demasiado tarde de que Ginny si estaba presente en aquella ocasión.

-Bueno... no lo sé... creo que me equivoqué –trato de arreglarlo Ron-. No les oí muy bien, así que...

-¡No te hagas el tonto, Ron! –se quejó Ginny-. ¿Crees que soy una niña como para ocultarme ese tipo de información?

Ron enarcó las cejas, con una sonrisa en los labios y aparentemente divertido.

-¿Ocultarte ese tipo de información? –repitió.

-Sabes muy bien a que me refiero –dijo Ginny enfadada.

-Te pareces a Fred y George –comentó Ron-. No tiene importancia, así que quédate tranquila.

Parecía que el chico había dado por terminado aquel tema, pero no Ginny.

-Estupendo –dijo Ginny visiblemente furiosa, al tiempo que se ponía en pie súbitamente-. Me parece genial –recogió bruscamente todos sus libros y pergaminos y subió a grandes zancadas las escaleras que conducían a los dormitorios de las chicas. Desde la sala común se escuchó un portazo que bien podría haber soltado la puerta de sus goznes.

Ron enarcó las cejas sorprendido y dirigió la mirada hacia Hermione, en busca de una explicación. Hermione suspiró profundamente en un signo inequívoco de exasperación y explicó:

-¿No entiendes que tu hermana se siente sobreprotegida? Es evidente que en ocasiones tal vez se sienta incluso agobiada, porque tiene seis hermanos y ella es la única chica, así que no es de extrañar que piense que nadie la comprende, sobre todo si tenemos en cuenta que te tiene a ti como hermano –dijo Hermione con sarcasmo, a lo que Ron la miró duramente-. Y para colmo es la más pequeña. Además, tienes que admitir que te pones un poco pesado con el tema de los chicos; no olvidemos a Michael Corner y ahora a Dean. Y por si fuera poco, todo este asunto de la Orden la deja aún más fuera de lugar, porque todo el mundo piensa que es sólo una niña, demasiado joven aún para comprender ciertas cosas y nadie parece darse cuenta de que, en realidad, no es así.

Ron estaba a punto de abrir la boca, sorprendido por la contestación de Hermione. Cuando consiguió asimilar todo lo que acababa de escuchar, dijo con media sonrisa:

-¿Todo eso te lo ha dicho Ginny?

-Ni falta que hace –contestó Hermione muy segura de sí misma.

-¿Hablas a menudo con mi hermana sobre... estas cosas? –preguntó Ron.

-Define "estas cosas" –respondió Hermione.

-Pues... bueno... no sé... cosas, en general –terminó Ron sin saber muy bien cómo explicar lo que trataba de decir.

Hermione sonrió divertida, y negó levemente con la cabeza.

-Hablo con Ginny sobre muchas "cosas", como tú lo llamas; somos muy buenas amigas –Ron abrió la boca para decir algo, pero Hermione lo detuvo-. Y no, Ron, no creas que te voy a hacer participe de nuestras charlas.

-Bueno, vale, está bien –dijo Ron al cabo de unos minutos-. Admito que Ginny ya no sea una niña y haya crecido y bla, bla, bla... pero eso no significa que... bueno... ¿Tú qué opinas, Harry? –dijo dirigiéndose a su amigo, en busca de un apoyo.

Estupendo, pensó Harry. Había evitado hasta el momento que aquel tema lo salpicara y Ron lo había estropeado. Tenía dos posibilidades: posicionarse en contra de Ron y soportar sus quejas por ello, o argumentar a favor de su amigo y ver el ceño fruncido de Hermione. A decir verdad, Harry no creía que Ginny fuera ninguna niña, nada en absoluto; de otro modo jamás se hubiera fijado en ella y... En fin, que dado que comenzaba a sonrojarse al imaginar que dirían Ron y Hermione si imaginaran lo que estaba pensando, trató de contestar con toda la naturalidad posible:

-Bueno... no lo sé...

-Ahí lo tienes –dijo Ron dignamente-. Harry piensa igual que yo.

-¡Pero que dices! Si no ha dicho nada... –dijo Hermione contrariada.

-Ya, bueno, porque tampoco hay mucho que decir y...

-O porque se trata de tu hermana –dijo Hermione más acertadamente.

-Eh... ¿Sabéis que es la hora de la cena? –dijo Harry consultando su reloj y tratando al mismo tiempo de salir de aquel atolladero en el que se había metido.

Pero Hermione y Ron parecían más interesados en continuar con aquella conversación y aún seguían discutiendo cuando Harry decidió escabullirse a su dormitorio sin que se dieran cuenta. De modo que dejó sus libros sobre el escritorio y subió velozmente hasta su habitación. Una vez se encontró dentro, pensó que tarde o temprano sus amigos comprenderían lo que ocurría si aquel tipo de conversaciones no dejaban de sucederse. Y Harry no sentía ni pizca de curiosidad por la reacción de Ron cuando eso ocurriese.

-0o0o0o0o0o0o0-

Durante aquella semana, las cosas entre Ron y Ginny parecían haberse arreglado: la muchacha no daba muestra alguna de estar molesta o incluso ofendida, así que todo volvió a la normalidad entre ambos. Además, para consuelo de Ron, los entrenamientos se habían reanudado. El chico no creía poder soportar otra tarde entera en la sala común sin hacer otra cosa que redacciones para la profesora McGonagall y Sprout, sin siquiera poder disfrutar del aire libre.

Así es que aquella tarde de viernes, después de la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, Harry y Ron tendrían oportunidad de regresar al campo de juego, aunque los entrenamientos aún resultaban muy duros a causa de las difíciles condiciones meteorológicas.

Tras ponerse las túnicas del equipo de Gryffindor, bajaron a la sala común, donde se encontraba Hermione, trabajando en un ensayo de Aritmancia.

-¿Ya os vais? –preguntó la chica.

-Sí –contestó Harry, sujetando su Saeta de Fuego en la mano-. Katie, Jack, Andrew y Daijhiro acaban de marcharse. Si no nos damos prisa llegaremos tarde.

-De acuerdo, os acompaño. Tengo que pasar por la biblioteca para hacer una consulta –explicó Hermione.

Los tres amigos traspasaron el hueco del retrato y continuaron su camino hacia la entrada del castillo. Cuando se despedían de Hermione en la escalinata de mármol, vieron a Luna saliendo de la biblioteca.

-¡Hola, Ronald! –saludó con entusiasmo la muchacha.

-Hola, Luna –contestó Ron monótonamente.

Cuando estaban a punto de marcharse, Harry se percató de que faltaba Ginny; no la habían visto en la sala común y tampoco había ido al campo con el resto de los jugadores.

-Oye, Luna –dijo Harry-. ¿Has visto a Ginny? Tenemos entrenamiento de quidditch y...

-Estará con Dean –interrumpió Ron-. Debería tomarse los entrenamientos con más seriedad...

-¿Con Dean? –dijo Luna extrañada- Pero, ¿qué dices? Ginny y Dean terminaron hace unos días.

Ron se quedó de piedra, al igual que Harry, que no pudo evitar que una parte de él se alegrara inmensamente, tanto que incluso podría haber abrazado a Luna por la nueva noticia. Hermione, por el contrario, miraba a Luna con disgusto. Ante la reacción de los tres amigos, la chica cayó en la cuenta de que Ron no sabía nada al respecto.

-¿No lo sabías? Oh, lo siento, pense que tú se lo habrías contado –dijo Luna dirigiéndose a Hermione.

Si alguien había pensado que Luna no podía meter más la pata, estaba en un error. De modo que ya había quedado claro que Hermione estaba al tanto de la ruptura entre Ginny y Dean. Sin embargo, la chica había juzgado adecuado que fuera la propia Ginny quien se lo dijera a Ron. Ya no había nada que hacer.

-Bueno, ¡nos vemos, Ronald! –se despidió Luna mientras subía la escalinata de mármol.

-Ginny y Dean han roto –repitió Ron asombrado-. ¿Y a qué se supone que estaba esperando Ginny para decírmelo? ¿Y tú? –dijo dirigiéndose a Hermione-. ¿Por qué siempre soy yo el último en enterarse de todo lo concerniente a mi hermana?

-Ron, ella pensaba contártelo, de veras –dijo Hermione-. De todas formas, es algo muy reciente.

-¿Tú también lo sabías? –preguntó Ron molesto a Harry.

-Yo acabo de enterarme, igual que tú.

-Luna se ha ido de la lengua, no debería haber dicho eso. Es Ginny quien debería habértelo contado –dijo Hermione molesta.

-No se ha dado ni cuenta, con lo despistada que es... –contestó Ron.

-Psss... si sólo fuera eso... –comentó Hermione-. ¿Y qué es esa manía que tiene de llamarte Ronald?

Harry contuvo la risa y Ron se encogió de hombros.

-Me voy a la biblioteca –dijo Hermione y antes de que los chicos salieran del castillo añadió-. Y... Ron, por lo que más quieras, no agobies a Ginny con el tema.

Ron asintió de mala gana y él y Harry salieron al exterior. Cuando llegaron al campo, todo el equipo los esperaba, todos salvo Ginny, que llegó diez minutos más tarde corriendo por los terrenos.

-¡Uff! –resopló, agarrándose el costado-. Siento la tardanza, me quedé dormida en la habitación.

Ron arrugó el ceño y escrutó a su hermana, evaluándola, pero no dijo nada.

El entrenamiento no se alargó durante mucho tiempo, ya que unas nubes negras se habían cernido en el oscuro cielo. Amenazaba tormenta. Tras recoger el material de quidditch a toda prisa, los jugadores se deshicieron de sus túnicas en los vestuarios.

El equipo al completo regresó al castillo, todos excepto Ginny, que se había entretenido en las duchas.

-Ginny tardará un rato –dijo Katie a Harry y Ron-. Me ha dicho que no la esperéis.

De modo que Harry y Ron emprendieron su camino hacia la sala común de Gryffindor.

Tras atravesar el hueco del retrato, encontraron a Hermione ocupada en un trabajo sobre Aritmancia.

Harry y Ron comenzaron con sus tareas justamente cuando Ginny entró en la sala común.

Ron, que se encontraba inmerso en una redacción de Cuidado de Criaturas Mágicas, observó como su hermana intentaba buscar un sitio en vano, pues la sala común estaba llena aquella tarde.

-¿Os importa que me siente con vosotros? –preguntó Ginny a los tres amigos, con un montón de libros y pergaminos bajo el brazo.

-No, claro –contestó Harry, mientras Hermione apartaba una columna de libros para hacer sitio a la muchacha.

Harry no le quitaba ojo a Ron. Sabía que de un momento a otro sacaría el tema de Dean, lo conocía demasiado bien como para pensar que podría quedarse callado. Hermione, por su parte, parecía realmente concentrada en su trabajo de Aritmancia, pero Harry sabía perfectamente que no se perdía detalle.

Ron, dejó la pluma sobre el pergamino y observó a su hermana. Ginny no pareció percatarse de nada. Daba la impresión de que de un momento a otro, Ron fuera a decir algo, pero volvió a coger la pluma y se dispuso a escribir en su ensayo. Sin embargo, tras una breve pausa, arrojó la pluma sobre la mesa y, decidido, soltó:

-Dean y tú habéis terminado –no era una pregunta. Miraba fijamente a Ginny, que levantó la cabeza de su libro de Runas Antiguas, y algo sonrojada, miró a Ron. En esos momentos, la expresión del chico era seria.

Ginny se disponía a contestar, pero Ron se adelantó:

-Me lo ha dicho Luna, creyendo que yo ya lo sabía.

Ginny, cuya expresión delataba sorpresa, no acertaba qué decir. Los siguientes minutos transcurrieron en un incómodo silencio, durante el cual Harry observaba a Ron, que permanecía serio, y Ginny, que continuaba callada.

-No sé qué quieres que te diga –dijo Ginny finalmente encogiéndose de hombros y evitando la mirada de su hermano.

-Pues no habría estado mal que me lo hubieras contado –contestó.

-Pensaba hacerlo. De todas formas no he tenido oportunidad, ha sido tan sólo hace un par de días –Ginny no parecía cómoda hablando de ello.

Mientras Harry la observaba, se preguntó qué habría ocurrido: Dean parecía el mismo de siempre y no entendía qué podía haber cambiado.

Ron lanzó a Hermione una rápida mirada, que indudablemente daba a entender que los dejaran a solas. Pero como Harry no hacía más que observar a Ginny continuamente, mientras ésta terminaba una redacción, no se percató de ello, hasta que Hermione le propinó un codazo en las costillas y el chico se fijó en ella. Hermione enarcó las cejas exasperada y sugirió en voz alta:

-Harry, necesito el libro sobre Transformaciones que te presté ayer, supongo que lo tendrás en tu habitación, ¿no?

-Eh... Creo que no... –contestó el muchacho, sin saber a qué se refería Hermione ni a dónde quería llegar.

Al ver que Harry continuaba sentado y, al parecer, algo confundido, Hermione abrió los ojos desmesuradamente y movió la cabeza con insistencia.

-¡Ah, sí, es verdad! Vamos –ambos se pusieron en pie y se dirigieron a las habitaciones de los chicos.

-Ya te ha costado –dijo Hermione una vez estuvieron dentro-. No sabía si al final tendría que decirle a Ginny que te lo explicara ella misma, porque creo que lo ha captado antes que tú.

Harry se sentó en su cama y le ofreció a Hermione unos dulces de Honeydukes que había sacado de su baúl. La chica aceptó una rana de chocolate y se acomodó a su lado.

-¿Qué ha pasado? –le preguntó Harry.

Hermione sabía perfectamente que se refería a Ginny y Dean y contestó:

-No lo sé –no fue muy convincente.

-Sí lo sabes –contestó Harry.

-Tal vez, pero en ese caso tampoco voy a ser yo la que hable de ello –dijo resueltamente-. Es algo entre Ginny y Dean.

Harry le dio vueltas al asunto mientras comía una gragea de Bertie Bott, que escupió casi al instante: el sabor a puerros no era algo que le entusiasmase. De repente, una idea le vino a la mente:

-Dean no habrá hecho nada... –era difícil decirlo-, bueno... nada, ¿no?

Hermione negó con la cabeza rotundamente.

-A veces las cosas no tienen explicación. Hay cosas que simplemente no terminan de funcionar y es mejor acabar con ello, ¿no crees? –explicó Hermione.

-Supongo –dijo escuetamente-, pero Dean es idiota.

-¿Por qué? –preguntó Hermione.

-Porque no creo que vaya a encontrar a nadie como Ginny, ¿no crees? –comentó Harry, esta vez con una sonrisa.

-Supongo.

Harry, que buscaba entre sus grageas una con sabor a vainilla, no se percató de la mirada suspicaz de Hermione, ni de su sonrisa torcida.

En ese momento, Ron entró en el dormitorio y dijo:

-¿Pensáis quedaros aquí toda la vida? Os estaba esperando abajo para la cena. ¡Vamos! –les instó.

Hermione se dirigió a Harry y susurró:

-No tienes de qué preocuparte, Ron tampoco lo hace: sigue siendo el mismo de siempre –dijo con los ojos en blanco.

Harry sonrió y siguió a sus amigos hacia el Gran Comedor.

Aquella noche, mientras Harry daba vueltas en su cama, antes de conciliar el sueño, pensó que, después de todo, las cosas no iban tan mal.


Para comentarios, tomatazos o lo que sea, dadle al go! Los reviews siempre se agradecen!

Próximo capítulo: "Tiempo de villancicos". Llegan las Navidades y una sorpresa que va a causar infartos a los fans de RHr!

Respuestas a los reviews:

Kanitho!: Nos alegra que te gustara el capítulo. Como habrás visto, este cap ha sido más cortito y no tiene tanta acción, ha sido más bien un capítulo de transición, tras el cual vienen más aventuras! Esperamos con ganas tu próximo review. Besos!

Ilisia Brongar:Bueno, pues ya ves la ruptura tan esperada entre Ginny y Dean, que no han durado ni cuatro meses. También habrás notado que Harry esta más que contento con la noticia. Además, los mortífagos ya han empezado a dar problemas. Ya nos contaras lo que te parece este cap. Besos!

Trinity, Ibi y Tridjia