CAPITULO I

-Pero que escena tan bonita – el peliplata, impaciente, no pudo esperar y solo entró.

Kagome se congeló al instante de escucharlo, mientras que Bankotsu solo lo miró de lado y la pegó más a él, de manera protectora.

-¿No me vas a saludar? – sonrió Inuyasha de manera fastidiada y casi apuñalando a la azabache que cada vez se sentía más pequeña bajo su mirada ambarina.

El moreno le dio una fugaz mirada a Jackotsu y este, en el acto comenzó a despedir de manera educada pero forzosa a los pocos clientes que tenían a esas horas, no sin antes ofrecerles una comida gratis por las molestias.

Los trabajadores volvían a sus labores y los clientes se marchaban, todo bajo el silencioso encuentro de miradas entre Bankotsu e Inuyasha.

Cuando salió el último anciano, un cliente frecuente, se detuvo junto a la pareja de morenos que aun permanecía abrazada – Joven Bankotsu – dijo el sonriente hombre -, me alegra mucho que al fin encontrara a una mujer que le dará lo que necesitas en tu vida – sonrió ahora a la chica -, estabilidad… y reglas – dijo finalmente y con un último asentimiento se despidió.

Eso fue lo que colmó al peliplata, que con las manos en los bolsillos, bufó y sonrió de medio lado - ¿Estabilidad? – cuestionó mirando a la azabache -. ¿Ahora estas con él? – apuntó al moreno.

-Eso no te importa – soltó Bankotsu con tono amenazante.

-No estoy hablando contigo, aparecido – le debatió el peliplata.

Los azules ojos del chicos soltaron una chispa por su rabia y trató de ir a por el Inuyasha pero los temblorosos brazos de Kagome lo detuvieron, agachó su mirada aun molesta a ella y suspiró tratando de encontrar calma cuando vio la suplica en sus achocolatados ojos.

La azabache le dio una débil sonrisa, agradeciendo que pudiera controlarse, tonó una bochada de aire y al fin salió de su refugio – Inuyasha… - lo nombró al pararse un poco más cerca de él -, ¿qué haces aquí?

El chico frunció el ceño - ¿Qué crees tú que hago aquí, Kagome? – su rostro contraído por el enojo se ensombreció y rápidamente tomó a la chica de un brazo -. Vine a buscarte, esto se acabo, ya te divertiste lo suficiente con tu amante, es hora de volver a tu vida.

Kagome dio un pequeño grito de dolor al sentir como la fuerte mano de Inuyahsa casi le cortaba la circulación – Me duele – le dijo tratando de zafarse.

El forcejeó no duro mucho ya que segundos después de su petición, quedó libre. pero el fuerte golpe que se encajó en la mandíbula de Inuyasha y luego los cálidos y fornidos brazos que volvían a protegerla, la sorprendieron.

-¿Estás bien? – el moreno le tomó el rostro y con sus pulgares limpió las lagrimas de dolor que ella dejo caer, ella asintió frotándose la zona adolorida y él, le besó la frente -. ¡Jack! – llamó a su amigo.

El castaño que estaba junto a una impresionada Nahomi se acercó – Querida… - tomó a Kagome y la alejó de Bankotsu con cuidado, mientras Nahomi llegaba junto a ellos.

-Hija… - la abrazó su madre, fulminando con la mirada al peliplata que recién se ponía de pie.

-Llévalas a mi oficina – ordenó el moreno, sin despegar sus fríos ojos de Inuyasha.

La azabache reaccionó en ese momento – No – dijo con tono tembloroso.

-Kagome… - trató de hablar más calmado Bankotsu -, ve con Nahomi y Jackotsu, todo está bien.

-No te dejare aquí – ella se soltó de su madre y se colgó del brazo del moreno.

En ese momento, Inuyasha comenzó a reír como un desquiciado - ¿Desde hace cuanto me engañabas con este idiota? – le preguntó frotando su adolorida mandíbula -. ¿O te lo hace tan bien que ya estas como una perra pegada a él? – su manera despectiva de hablar la incomodaba como siempre, en cambio al moreno lo llenaba de odio.

-Inuyahsa, solo vete – pidió la azabache -. Tu y yo, ya no tenemos nada de qué hablar.

-Claro que no hay nada de qué hablar – le aseguró él -. Te perdonaré solo si vuelves ahora mismo junto a mí.

-¿Perdonarme? – susurró confundida ella.

-Este jueguito tuyo se acabo – nuevamente el peliplata se trató de acercar a ella pero esta vez, Bankotsu se interpuso, cubriéndola detrás de su amplia espalda.

-Tócala una vez más y cumpliré la promesa que te hice – su tono frio y despiadado, heló el cuerpo de Kagome pero también le dio una seguridad y protección que jamás había sentido en su vida.

Inuyasha volvió a reír - ¿Me mataras? – sus carcajadas volvían a escucharse -. ¿Qué acaso no sabes quién soy? – preguntó con tono superior -. Yo soy…

-No me interesa en lo mas mínimo quien seas – cortó Bankotsu tomando una posición hostil nuevamente.

El peliplata bufó – Pero si te interesó mi mujer – lo acusó.

-Ella es MI mujer ahora – le informó el ojiazul -, y no permito que te acerques a ella, ahora largo.

-Ella siempre será mi mujer, no te hagas ilusiones – se cruzó de brazos Inuyasha -. Además, por lo que veo ya te la cogiste lo suficiente, ahora puedes regresármela.

Inuyasha estaba acostumbrado a hablar de Kagome como si fuera un objeto, pero ahora ella se sentía aun peor al estar su madre presente, la cual siempre estuvo ajena al trato que tenía el chico con ella.

-Mal nacido – gruñó Bankotsu y se lanzó contra el chico.

El moreno logró someter a Inuyasha y se sentó sobre él, dándole golpe tras golpe en el rostro, la escena era espeluznante, el semblante ensombrecido de Bankotsu, asombró a Kagome.

-¡Banky! – gritó jackotsu lanzándose a detener a su amigo.

El moreno no se detuvo, hábilmente se soltó del agarre del castaño y le dio un nuevo golpe al peliplata.

-¡Basta! – gritó ahora Kagome, haciendo que Bankotsu detuviera su puño a centímetros de golpear nuevamente a Inuyasha que escupía sangre -. Detente… - susurró y comenzó a llorar.

El moreno suspiró y comprendió que había perdido el control, llevaba mucho tiempo sin que su lado violento se apoderara de él, pero el maldito Inuyasha lo superaba.

Un poco más calmado, tomó el cuello de la camisa de Inuysha y le susurró - Considérate agradecido que no te mate aquí mismo – lo soltó con violencia, azotándolo contra el piso – Sácalo de aquí, ahora – le dijo a Jackotsu y este asintió.

-Ven aquí – tomó de un brazo a Inuyasha y lo llevó a la parte trasera del lugar para no llamar la atención de la gente.

Bankotsu miro a Nahomi y esta solo le sonrió de medio lado, ella no aprobaba la violencia pero en esta ecuación hasta sintió bien como fue golpeado Inuyasha, sabía que el moreno no era una mala persona, así que le dio un asentimiento en forma de apoyo y los dejo solos.

Tras la pelea los trabajadores no se habían asomado fuera de la cocina, todos sabían que era mejor no atravesarse en el camino del jefe cuando estaba molesto y en esos momentos estaba furioso.

Incomodo y con la mano llena de sangre, trató de limpiarla con una servilleta, pero las manos de Kagome lo sorprendieron cuando comenzó ella a limpiarlo.

La miro con atención, tenía los ojos hinchados y la mirada aun cristalina, respiraba de manera entrecortada al recién haber aplacado su llanto, no sabía que hacer ni que decir, no quería seguir asustándola, se sentía terriblemente idiota.

La azabache negó mientras terminó de limpiar la sangre dejando expuestos los enrojecidos nudillos – ¿Qué fue eso? – preguntó finalmente, aun sin mirarlo.

-¿A qué te refieres exactamente? – cuestionó de vuelta Bankotsu.

Ella suspiró – Tenia tanto miedo – soltó de pronto comenzando a sentar sus ojos picar -. No eras tu mismo, estabas… descontrolado.

-¿Cómo no estarlo? – cuestionó negando pero luego resopló - Todo tiene una explicación – soltó el frotando su frente mientras trataba de aplacar el punzante dolor que sentía.

-Necesito esa explicación – pidió la chica -. Necesito entenderte, hay tanto que no conozco de ti, que… que me asusta… - la confusión se veía reflejada en el acongojado rostro de la joven.

El moreno asintió y sin decir palabras se fue a la cocina por unos segundos y luego salió de vuelta con la chica – Acompañame – le pidió extendiendo su mano con precaución hacia ella.

Kagome tomó su mano con desconfianza pero esperanza de encontrar respuesta al actuar del chico, quería confiar en él, algo le decía que debía confiar.

Salieron directo al auto del moreno que estaba estacionado fuera, el chico condujo en silencio hasta un sencillo café cerca de un hermoso parque, bajaron y aun en silencio tomaron una mesa con una esplendida vista.

En otras circunstancias habría sido una hermosa y romántica cita, pero en ese momento, la azabache solo pensaba en como comenzar con sus preguntas.

El camarero llego y el moreno pidió un café negro – Kagome – llamó su atención.

Ella dudo un poco desconcertada – Eh… me gustaría un té verde, por favor – le pidió al chico que se sonrojo un poco y asintió para luego marcharse.

Bankotsu notó la actitud del joven pero trató de controlarse, no era el momento adecuado para hacer una escena de celos.

Los minutos pasaban y ninguno de los dos hablaba, pronto llego el camarero con sus bebidas calientes – S-si necesita algo mas, no dude en llamarme, soy…

-Lo haremos, gracias – lo cortó Bankotsu y el chico se marchó con una falsa sonrisa en sus labios.

Kagome no notó en ningún momento el interés que despertó en el joven, sus pensamientos estaban perdidos en la expresión del moreno mientras golpeaba a Inuyasha.

Él bebió un poco de su café y se decidió a comenzar - ¿Recuerdas lo que te conté de mi abuelo? – preguntó fijando su mirada en los amplios ventanales, admirando como la nieve comenzaba a caer.

La chica jugueteó con sus dedos – Si – confirmó débilmente sin mirarlo.

-Como te dije, en un comienzo las cosas fueron muy difíciles entre los dos, ser tan parecido a mi padre hizo que me rechaza. Yo perdí a mis padres a una edad muy complicada, con doce años aun era un mocoso que creía que el mundo era suyo sin límites ni complicaciones, sin mis padres… mis deseos de libertad se amplificaron y el descuido y rechazo de mi abuelo ayudaron mucho a eso – se movió incomodo en su asiento, esa etapa de su vida era una que tenía muy enterrada en su pasado y removerla le causaba rechazo -. Cuando comencé a vivir con él, tenía mucho tiempo libre, en un principio solo faltaba a clases y vagaba por la ciudad, luego me uní a un grupo de chicos que hacia… cosas de las que no estoy orgulloso.

-¿Qué tipo de cosas? – preguntó ella, no queriendo que el omitiera nada.

-Kag, no quier…

-Necesito saberlo todo – pidió ella.

El suspiró y masajeó su frente, cediendo finalmente – Robé, golpeé, humillé, me drogué, disfrute de los placeres más devastadores de esta vida siendo solo un maldito mocoso de trece años en ese entonces – negó repudiando su pasado -. Con el pasar de los años y mi ingreso a la preparatoria, las cosas con mi abuelo mejoraban lentamente pero eso no era suficiente para querer cambiar mi estilo de vida – los ojos del chico se perdieron en memorias pasadas y sus labios se curvaron al reconocer querer cambiar muchas de las decisiones que tomó -. Mis amigos, mis chicas, mi circulo cercano, todo se movía en un mundo muy oscuro, estaba atrapado en un circulo de violencia del que no podía escapar – alzó sus ojos y vio como la azabache lo miraba con atención -. El que muriera mi abuelo me hizo reaccionar, tome la decisión de cambiar, trabaje día y noche para poder hacer crecer la herencia de mi abuelo, cuando vi la oportunidad de expandirme, la tomé sin pensarlo y deje todo atrás – "O es creí" completó internamente, ya que ese temita era algo que no quería que la azabache supiera, al menos no aun -. Es por eso que tengo estos… arrebatos de ira.

-¿Arrebatos? – cuestionó ella -. Eso fue más que un arrebato, Bankotsu, podrías haberlo matado.

-Debería haberlo hecho – reconoció el molesto.

Ella arrugó un poco su ceño ante su tono y luego negó – Nada justifica la forma en la que actuaste, la violencia no es la mejor solución a los problemas.

-Pero si la más rápida – la corrigió él.

Kagome meditó un poco todo lo que había escuchado, entendía la difícil adolescencia del chico, ella vivió todo lo contrario por lo que se consideraba afortunada pero aun así la preocupaba, - Se que no eres una mala persona pero yo no puedo tolerar ese tipo de…arrebatos.

El moreno arrugó su frente, pensó que contándole las cosas ella lograría entender, no quería alejarla – Kagome, yo… yo puedo cambiar, yo puedo… - comenzó a decir tratando de hacerla desistir de la decisión que él creía, ella había tomado.

La chica alzó una de sus manos pidiéndole que la dejara continuar – No puedo pedirte que cambies, eso no sería amarte – negó dolida.

-Kagome, no me dejes – casi suplicó el chico -. Yo jamás he sentido esto por alguien, yo sé que puedo cambiar solo dame una oportunidad, pero no me dejes.

Ella frunció el ceño - ¿Dejarte?, pero si yo no he dicho nada acerca de dejarte – preocupada por la reacción del moreno, fue ella ahora quien tomo sus manos -. Bankostu, no puedes cambiar algo que es parte de ti, solo quiero pedirte que te moderes, que trates de encontrar una solución civilizada antes de llegar a la violencia.

El suspiró y agachó un poco su cabeza – Creí que ya no querías estar conmigo – reconoció con tono aliviado.

-Abandonarte solo por algo así no sería amarte – la chica sonrió -. Es cierto que no me gusta que seas tan…violento, pero sigue siendo una parte de ti y yo amo todo de ti – ahora sonrió divertida tratando de aligerar la situación -, aun que con menos intensidad.

-¿Menos intensidad? – preguntó el alzando su rostro y al verla sonreír supo que lo peor ya había pasado -. ¿Estás segura que no te gusta mi intensidad? – le dijo en doble sentido.

Ella se sonrojó y desvió su mirada – Hay intensidades buenas – dijo con un tono bajo.

En ese momento llego el camarero – Puedo ofrecerles algo mas – su mirada pasó de manera descarada por el cuerpo de la chica, esta vez, ella lo notó pero le preocupaba mas la reacción que pudiera tener el moreno.

Bankotsu sentía ganas de partirle la cara pero sabía que debía controlarse – Si – aclaró su garganta -. Mi mujer quiere más té – sonrió ampliamente mientras acariciaba con sus dedos la mano de la chica.

El chico palideció y solo asintió – Muy bien – se rió un poco ella -, al menos no resultó gravemente lastimado por mirarme de mas – bromeó.

-Aun que se lo merece totalmente pero hay mejores formas de espantar a los malditos mocosos que miran a mi futura esposa – se encogió de hombros el chico más relajado.

-Me gusta cuando te pones celos, aun que… dentro de los estándares civilizados – se apresuró a aclarar.

Él se carcajeó y se inclinó para besarla – Te amo – le dijo luego de mirarla a los ojos y sonreírle.

-También te amo – le correspondió ella.

Pasaron un par de horas conversando de algunas anécdotas del chico, aun que claramente filtradas para que ella no se espantara, y aun que Kagome lo notó no insistió, sabía que lo esencial lo estaba conociendo y con eso le bastaba. Necesitaba conocerlo mejor, para poder amarlo sin limitaciones, ni arrepentimientos.

-¿Tuviste alguna chica? – preguntó ella llevada por la curiosidad.

El moreno ladeó su cabeza inseguro de sus palabras pero sin querer mentirle – Hubieron algunas – optó por decir.

Ella rodó los ojos – Se que hubieron algunas, muchas probablemente – hizo un gesto exagerado con los brazos -, pero me refiero a "una chica" – hizo énfasis en sus palabras -, alguien especial.

Bankotsu entornó una de sus cejas y suspiró profundamente – Hubo una chica – puso los codos en la mesa y tomó las manos de la azabache entre las suyas -, ella se movía en el mismo circulo que yo, aun que siempre aspiró a mas, sin importar lo que tuviera que tomar a cambio – sus ojos nunca se despegaron de las finas manos de Kagome.

-¿La amabas? – preguntó ella, con un nudo en la garganta por la incertidumbre.

Él negó – Le estoy muy agradecido, ella fue una distracción muy fuerte de todos mis problemas, pero nunca la ame – sus ojos azules estaban tranquilos y seguros.

Eso la hizo confiar, ella quería confiar.

-Eres la primera mujer de la que me enamoro en mi vida – reconoció el chico.

-¿Cómo sabes que es amor si jamás lo sentiste antes? – preguntó Kagome.

El chico sonrió de lado y fijo su vista en la nieve – Mi abuelo decía que cuando se encontraba a una persona por la cual vivir, por la cual haría y daría todo, había perdido el control de mi vida y el corazón ya no me partencia – ahora la miro a ella -, que eso era el amor y es exactamente lo que siento por ti.

-Bank… - conmovida por sus palabras, ella le tomó el rostro con una mano para acariciarlo.

-Hare lo que me pidas, preciosa – habló él con seguridad -. Eso jamás lo habría hecho por nadie, solo por ti.

La pareja quedo largos segundo mirándose, las confesiones y declaraciones que se había profesado esa tarde, marcarían un antes y un después en su relación que recién iniciaba, y que necesitaría de todo la estabilidad y confianza posible.

Esa noche, Kagome llamó a su madre para decirle que se quedaría con el moreno, Nahomi encantada por que las cosas se hubieran solucionado entre ambos se despidió de ella pidiéndole no preocuparse por el que dirán y disfrutar de lo que merecidamente, estaba viviendo.

El edificio del moreno, estaba muy cerca del centro de la ciudad, entraron directamente al subterráneo y fueron desde allí, al piso diez y ocho, en donde solo había dos puertas, la 181 era la del moreno.

Cuando el abrió y la dejo entrar ella quedo impresionada, el departamento del chico era espacioso, elegante y funcional. Todo en colores sobrios, minimalistas y modernos. Era de una sola planta, pero la cocina estilo americano conectada con el comedor y la sala, le daban una sensación de amplitud y espacio impresionantes, el largo pasillo llevaba al baño de visitas, el escritorio, el cuarto de invitados y finalmente el cuarto del moreno, este último, era impresionantemente amplio, casi del mismo tamaño que el salón comedor, la cama adornada con sabanas negras y cobijas blancas resaltaba ante todos los muebles de color negro.

Kagome entró y fue directo al ventanal, la nieve que caía se veía muy hermosa desde ese piso – No sabía que estabas tan cerca del trabajo – sonrió mirando hacia abajo, en donde se podía ver la calle principal.

-Así es mejor – él llego a abrazarla por la espalda, mientras besaba su cuello.

La chica se dejo llevar por el disfrute que le daban los labios del chico, luego de ese día tan movido y lleno de emociones, se sentía más cerca que nunca de él.

-Eres exquisita – el chico recorrió con sus fuertes manos en contorno del cuerpo de ella, sus marcadas curvas lo tentaban hasta el límite y lo encendían.

Llevó sus manos al botón de los jeans de ella y lo desabotonó, ella lo ayudó bajándolos junto con sus bragas mientras los besos subían de tono, impaciente y con mucha energía acumulada, él bajo el cierre de sus pantalones y la empaló de golpe.

-Ahh… - gimió Kagome apoyando sus manos en el ventanal para darse apoyo.

Bankotsu comenzó un suave movimiento mientras tomaba las caderas de ella, sin parar de besar su cuello.

-Eres mía – decía el pegado a la erizada piel de ella -. Siempre mía – aumentó su ritmo.

La azabache recibía con placer los poderosos movimientos, se sentía tan de él que eso la volvía loca, era un sentimiento avasallador y nuevo.

Ella arqueó mas su espalda y él aprovechó para tomarla de as muñecas, en esa misma posición se recargó un poco hacia atrás y tirando suavemente, se hundía mas en ella.

-¡Ya no puedo más! – gritó ella con placer.

Sus paredes internas se tensaron y sentía como el pene del chico la llenaba por completó.

-Solo déjate ir, preciosa – pidió el cerrando sus ojos y derramando su semilla en ella.

Juntos llegaron al clímax, ella agotada por el día lleno de placer comenzó a perder el conocimiento por lo que él la tomó y la sentó en la cama.

Bankotsu sacó una pijama de él y la ayudó a quitase el resto de su ropa y colocarse la polera, luego se desnudo y se coloco el pantalón.

-Te vez preciosa – le acarició las largas y cremosas piernas, acostándose junto a ella.

Kagome tomó las colchas y los cubrió con ellas – Eres muy dulce – se acomodó en el fuerte pecho de él.

El moreno acarició sus largos cabellos azabaches y así se mantuvo hasta que la sintió dormirse.

La acomodó un poco más y sus ojos se fijaron en los moretones de sus brazos, las marcas de los dedos del idiota de Inuyasha resaltaban en la blanca piel de ella.

-Maldito bastardo – susurró y la apegó más a él.

Sabía que le había prometido controlarse, pero eso escapaba de sus manos.

-o-

A la mañana siguiente, y con el sonido de su despertador, Bankotsu abrió los ojos y con pereza lo apagó.

Luego volteó a ver a su lado y le extraño encontrarse solo - ¿Kagome? – llamó a la chica, creyéndola en el baño del cuarto.

Al no tener respuesta se puso de pie y fue a confirmar que no estaba allí, extrañado buscó por el cuarto la ropa de ella pero tampoco la vio, suspiró no entendiendo el porqué de su desaparición.

Luego de lavarse, salió al pasillo y el fuerte olor a café lo golpeó, apresurado llegó a la sala y vio a la azabache de espaldas a él y entretenida en la cocina.

Sonrió y se sentó en uno de los taburetes de la barra para admirarla, sus largas piernas resaltaban bajo la polera que portaba y lo prendió el verla aun más fina y sexy.

Cuando ella se giró para servir los huevos junto al tocino que ya tenía servido en dos platos, lo vio, apoyando su mentón en una de sus palmas y con una sexy sonrisa - ¿Dormiste bien? – preguntó sonriendo.

-Como nunca en mi vida – asintió él.

Kagome divertida se acercó a dejar los platos y luego el café – Es negro – le informó y rodeó la barra sentándose junto a él.

-Buenos días – ella le tomó el rostro y lo besó.

Él se dejo hacer y cuando ella se alejó le sonrió – Viviré toda mi vida pensando que este es el mejor de mis días.

La chica negó divertida – Exageras.

-Claro que no – el chico probó lo alimento -. Esto es lo mejor – asintió mientras casi devoraba todo.

-No es la primera vez que cocino para ti – le recordó ella.

-Pero si la primera vez que estamos como una pareja normal – puntualizó él -. Me gustaría que fueran todos mis días así.

Luego de eso, desayunaron con calma, sin prisas, disfrutando de la compañía del otro, entre risas y jugueteos, los minutos pasaron y les dieron las nueve de la mañana.

Ya con los platos limpios, Kagome se duchó y vistió mientras el moreno atendía algunos pendientes. Ella se paró en el umbral de la puerta de su escritorio, verlo hablar por su móvil de manera tan profesional le fascino, era un hombre ya resuelto, seguro de si mismo y totalmente maduro, o eso aparentaba.

Cuando él cortó la llamada, se acercó a besarla - ¿Lista? – le preguntó dándole una sonrisa que la derritió.

Ella asintió - Estoy preocupada por mi mamá – le confesó.

-No tienes porque – le aseguró Bankotsu, tomando las llaves de la mesita cercana a la puerta -. Jackotsu fue por ella.

-¿A si? – la chica se colocó su chaqueta y acomodó su cabello.

Él asintió – Nosotros arreglaremos un par de cosas antes de ir al restorán – abrió la puerta y la dejo salir.

-¿Qué cosas? – Kagome le tomó la mano de manera natural y juntos caminaron hasta el elevador.

El chico solo sonrió y permaneció en silencio, luego de algunas paradas en diferentes pisos llegaron a la recepción, en donde se acercaron al conserje.

-Buenos días, Señor Hiiryu – saludó un hombre cercano a los cincuenta años, de cabello color ceniza y suave mirada marrón.

-Buenos días – saludo el moreno de manera formal -. Necesito un juego de llaves extra de mi departamento y que tomen la huella de mi mujer.

El hombre, abrió grandemente sus ojos - ¿Su mujer? – cuestionó sorprendido.

Kagome por su parte, pestañeó un par de veces y tiró de la chaqueta del chico - ¿Bank…?

-No te preocupes, son solo para facilitarte las cosas, sin presiones – le dijo acariciando su rostro y su atención se fijo nuevamente en el sorprendido hombre - ¿Algún problema? – dijo con tono ligeramente molesto y alzando una de sus cejas, marcando la superioridad en él.

-N-no – tartamudeó el conserje y se giro al mueble a su espalda, revolvió un poco y le entregó un manojo con tres llaves al moreno -. Estas son las llaves de la puerta principal del edificio, esta es de su apartamento y esta es del estacionamiento – explicó.

Bankotsu hizo un movimiento señalando a la azabache y ella tomó con cierta duda las llaves – G-gracias – le asintió al hombre.

-Ahora… - el conserje le tendió un pequeño aparato con una luz brillante en el centro -, necesito que coloque ambos índices en el lector – le pidió y ella obedeció -. Listo, esto quedara registrado en la base de datos del edificio, en caso de que olvide o tenga algún inconveniente con sus llaves, puede poner su huella en cualquier lector y tendrá libre acceso, Señora Hiiryu.

Tal nombramiento dejo sonrojada a Kagome y Bankotsu sonrió orgulloso – Gracias – dijo finalmente el chico y tomó a la azabache de la mano.

Ella solo le dio una ligera reverencia al conserje, la cual fue correspondida de la misma manera, y salieron del edificio.

-¿Bankotsu, no crees que es demasiado? – pregunto ella.

Él negó – No te estoy obligando a vivir conmigo, preciosa – miró a ambos lados antes de cruzar la calle hacia el sector comercial -, solo te estoy facilitando las cosas, ya te lo dije.

-Pero… - dudo ella, aun mirando las llaves en su mano.

El moreno se detuvo y le tomó el rostro para mirarla mejor – No lo cuestiones tanto, no pretendo dejarte sola en ningún momento pero uno nunca sabe y solo quiero que tú y tu madre estén seguras – la seriedad de sus palabras la hizo comprender.

-¿Esto es por Inuyasha? – preguntó lo obvio.

-No solo por él, preciosa – el chico volvió a tomarla de la mano y continúo caminando -. Quizás tenga más reuniones por estos días y me sentiré más tranquilo si tienes un lugar cercano al trabajo y seguro, con el cual contar.

Ella sonrió, siempre pensaba en su seguridad y el que considerara a su madre ene ellos, la hacía amarlo aun mas por su bondadoso pero oculto corazón.

-Llegamos – anunció él parando frente a una tienda, muy exclusiva de ropa.

Kagome analizó el elegante letrero y luego lo miro curiosa – ¿Necesitas ropa nueva para algo en especial?

Él volvió a darle su sonrisa ladina que ella tanto amaba, le tomó ambas manos y las llevo a su boca dándoles un beso muy delicado, de manera caballerosa – Todo esto no es para presionarte, quiero que entiendas que es mi forma de demostrarte lo mucho que te amo y lo mucho que me importas – ella sin entender solo asintió ante esas bonitas palabras -. Quiero que compres algo de ropa que puedas dejar en nuestro departamento, solo en caso de que la necesites, como ahora.

Eso era un hecho, ella necesitaba un cambio de ropa ya que llevaba la misma del día anterior, pero era demasiado.

-Bankotsu ralamente esto es demasiado – alejó sus manos de manera suave -. Entiendo que es tu manera de hacer las cosas, pero creo que vas demasiado rápido.

-No lo veo así – reconoció el de manera sincera, ya que en verdad no lo creía.

-¡En dos días ya me comprometí, tengo un maldito departamento de lujo en una muy costosa zona de la ciudad y soy la maldita "Señora Hiiryu"! – le gritó llegando a su límite -. No puedo con tanto, ¿Qué no lo ves?

-No sé cuál es tu problema – él también se molesto por la actitud de la chica -, solo quiero que te sientas comoda.

-¡Pero esto me incomoda! – Kagome ya no se pudo controlar, pasó sus manos por su cabello alaciándolo y tratando de contenerse.

El moreno verdaderamente no comprendía, él solo creía estar actuando como cualquier "novio" convencional.

-Sabes… necesito un momento a solas – la azabache necesitaba respirar, necesitaba aclarar sus pensamiento y salir de la presión bajo la que se encontraba -. Iré al trabajo a medio día, lo lamento – le dio un rápido beso en la mejilla y lo dejo atrás.

Caminó por las calles del centro y luego de meditarlo mucho, había solo una persona que conocía al moreno y podría ayudarla a… tratar su intensidad de mejor manera.

-Si esto no funciona – buscó en su móvil el nombre del chico y marco -, no sé que lo hará.

Espero unos segundos y contestaron - ¡Hola, querida!

-Necesito tu ayuda, Jack – dijo ella mordiendo su labio.

Era su única opción de liberar su frustración y que le dieran una opinión imparcial, o eso creía ella.

CONTINUARA…

-O-

Agradezco a las chicas de Fanfiction…

Yumaika Higurashi: Inuyasha es solo un niño rico pero que esta vez no le resulto, ya verás que los idiotas no aprenden nunca. Qué bueno que te gusto el lemon.

PamConstantine: Gracias por comenzar a leerme =)

Daiisevani: Tanya aun seguirá siendo un dolorcete de cabeza, la chica es insistente. Que maravilloso Banky asi de romántico y practico verdad? Tu deseo fue orden e Inuyasha casi muere jajjaja pero aun merece mas.

fransanchez: Banky es un encanto, sexo y luego matrimonio jajajajja es el mejor a que si?

alezitha gongora: Ahora ya su mujer jajaja si este Bank es un amor. Me temo que Inu no se dará por vencido con solo esto, ya sabremos más de él.

Angeel O: Juro que Tanya solo fue un alcance de nombre jajja ano fue mi intención. Esto es un amor fulminante e inmediato. Creo que el exagerado fue otro, no crees? Gracias por darte el tiempo de leer amiga, te mando un besote.

Asia12: Quise hacer a Bank diferente a como lo llevaba, espero no se pierda su esencia de malote. Gracias por leer.

Agradezco a mis queridas hermanas de Círculo Mercenario…

Maria Ataman Jon

Mary Ruiz

Laury Carrillo

Gabriela Gomez

Vanne M Limon

Mirel GutArch

Alezitha Gongora Euan

Sheila Bonavena

Salazar Rios

Freya Sukiomi

Arely Cortess

Agradezco a las chicas de los grupos de Facebook de Inu…

Cecilia Reyna

Yovana Martinez

Isabel Matute

Sandra Morales

Lucy Loxar

Belen Bustos

Carolina Reyes

Alejandra Lagos Sandoval

Gise Galvan

Cony Viveros

Pineda Garcia Bere

Adriana Hoyos

Triss Rauda

Luz Lozano

Karla Morales Garcia

Ali Saldaño

Bueno… después de estos muchos agradecimientos, les pido que como siempre si leen y les gusta mi historia o cualquier otra dejen un rw o comentario para darnos el apoyo y la motivación que necesitamos.

También recordarles que si aman tanto como yo a este moreno hermoso, se unan a nuestra querida pagina "Circulo Mercenario", nuestro refugio para amarlo libremente.

Muchos besos a todas. Fran 3