CAPITULO XI

-¿Y saliste huyendo por eso? – preguntó Jackotsu incrédulo mientras bebía de su café con leche.

La azabache se removió inquieta, sintiéndose una niña al ahora analizar mejor su torpe reacción – S-si… - dudo un poco al hablar.

El silencio reinó entre ellos, la modesta y discreta cafetería en la que se encontraban les daba una privacidad merecida para la ocasión.

Jackotsu negó un poco de la nada y sonrió – Kagome – la llamó para que ella alzara su mirada -, Bankotsu no sabe lo que es amar y me temo que eso es lo que aun no comprendes.

La chica frunció el ceño – El ha tenido muchas…

-No confundas un acostón con el amor, Banky puede ser muchas cosas pero jamás un mentiroso, te dirá las cosas de frente duelan o no – terminó él de beber su bebida caliente y le sonrió -. Es su extraña forma de demostrarte que te ama, nunca pensé que llegaría este día pero al parecer eres especial querida y si él también lo es para ti no esperes explicaciones o condiciones para lo que sientes, solo vívelo y ya, al menos eso es lo que hace Bank.

Kagome analizó cada palabra dicha por su amigo con cuidado, luego de unos segundos su respiración se comenzó a acelerar y llevó sus manos a su confundido rostro cubriéndolo – No puedo entenderlo – negaba con la voz quebrada y los ojos se le comenzaron a aguar -, nunca he vivido algo así, nunca…

-Te han amado – completó Jackotsu y ella lo miró rápidamente con las mejillas enrojecidas, el chico le limpió las lagrimas con sus pulgares y le sonrió con ternura, era increíble lo inexpertos e infantiles que eran ambos morenos en el tema, pero él estaba allí para ellos -. Querida, déjate amar, tu tonto ex novio nunca supo darte lo que tu merecías, junto a Banky serás amada y respetada por él y sé muy bien que es mutuo ¿verdad? – ella cerró los ojos y apoyó su rostro en las manos del chico mientras asentía -. Entonces, vive Kag, vive tranquila sin pensar que esto es una mentira o un engaño.

Los achocolatados ojos de Kagome se abrieron y vieron la sinceridad en los ojos de su amigo, tenia miedo pero por primera vez en su vida se sentía plena… y posiblemente amada.

-o-

-¿Te quieres calmar? – pidió un chico moreno mientras ajustaba sus gafas de sol y subía los pies al pulcro escritorio de Bankotsu.

El moreno, que había estado recorriendo la habitación de un lado a otro como animal enjaulado, chaqueó su lengua -. Como diablos quieres que lo haga - pasó junto al chico, se sentó en su escritorio, tirándole los pies de su mesa de manera brusca -. Quítate.

-Que amargado – se burlo el chico.

-Kouga, no me fastidies… no ahora – pidió Bankotsu recargándose en su mullida silla y tirando sus brazos sobre su rostro.

El chico de coleta se quitó sus gafas y sus hermosos ojos color cielo brillaron divertidos – No creí verte así jamás – negó cruzándose de brazos.

-Ya vez que todo es posible en este maldito mundo – dijo irónico el moreno sin despojarse de su postura.

El ojiceleste asintió con una amplia sonrisa - ¿Creíste alguna vez que terminaríamos así? – preguntó mirando al vacio.

Bankotsu alzó una de sus cejas y lo miro, concentrado y hablando totalmente en serio – Bueno… - se acomodó un poco más en su silla y se cruzó también de brazos -, creo que no estás tan mal, pronto tendrá una familia y serás un aburrido padre – sonrió con simpatía por su amigo.

Ambos chicos se habían conocido hace un par de años, habían levantado prácticamente juntos el local y eran muy unidos junto a Jackotsu, pero ellos dos en especial, compartían los mismos ideales de vida, hasta que llego Ayame a la vida de Kouga y todo se pudrió, se mantuvieron algunos meses separados pero nada que con el tiempo no se pudiera arreglar.

Bankotsu había terminado aceptando que las prioridades cambian y que las cosas no tienen por qué ser necesariamente malas por ello.

Y ahora que el chico había conseguido a su mujer especial podía entender por qué Kouga había tenido ese gran cambio.

-¿La amas? – preguntó Bankotsu serio.

Kouga asintió con una tonta sonrisa – Como nunca pensé hacerlo – miró a su amigo y su semblante se entristeció -. Es por eso, que temo no ser capaz de…

-Lo serás – declamó el moreno con sus poderosos y seguros ojos azules sobre su amigo -. Y si no pudieras… - se encogió de hombros, alivianando su tono -, te golpeare hasta que puedas y fin del tema.

Kouga se carcajeó – También eres capaz – le dijo de vuelta.

El moreno frunció el ceño – Claro que soy capaz – lo miro casi ofendido -, es solo que no quiero… dañarla – resopló frustrado -. Quiero que sienta que todo lo mío es suyo, que a mi lado jamás le faltara nada, que puede estar tranquila de que junto a mi nada le ocurrirá, nunca la engañaría, nunca…

-Ya cálmate – lo frenó Kouga -, se todo eso y sé que Kagome también lo sintió.

-¿Y tú qué demonios sabes? – Bankotsu se puso de pie nuevamente y caminó por la oficina.

El ojiceleste alzó sus brazos al cielo de manera irónica – Porque eres el maldito más intenso que conozco en este jodido mundo – alzó un poco su voz divertido -, ya sea para bien o para mal, eres muy expresivo, amigo – se paró junto a él y le palmeó el hombro para dirigirse a la salida -. Solo debes calmarte y todo estará bien, ahora iré a casa a dormir un poco, ya que no me has dejado dormir nada – volvió a ponerse sus gafas de sol mientras abría la puerta.

Bankotsu sonrió y agradeció tener un amigo que a la hora que lo necesitara allí estaría, y sabiendo que Jackotsu había salido a encontrarse con Kagome, sabía que podría contar con Kouga – Gracias – dijo con sinceridad.

-Ni te molestes en decirlo, espero mi bono a final de mes – bromeó y cerró la puerta tras de sí al salir.

El moreno se quedó con una tonta sonrisa en sus labios y un poco más tranquilo, realmente era bueno tener amigos, y Jackotsu y Kouga eran los mejores.

Volvió tranquilamente a sentarse en su silla, dispuesto a tratar de trabajar un poco, pero no podía concentrarse.

Frustrado y resignado, tomo su abrigo, llaves y se marchó, necesitaba tranquilidad y estar en su casa le ayudaría.

Llego cerca de las dos de la tarde a su edificio, subió en el elevador hasta su piso y entró quedando paralizado con lo que veía.

Kagome estaba de pie junto a una perfecta mesa servida con el almuerzo.

La chica estaba sonrojada y frotando sus manos frente a su cuerpo – H-hola – tartamudeó un poco sin obtener una respuesta -. Lamento mi forma de actuar hace un rato, es solo que… - suspiró -, lo lamento.

Bankotsu aun no pudo reaccionar, solo atinó a dejar sus llaves sobre el mueble cercano a él y caminar con calma hacia la mesa – ¿Tu preparaste todo esto? – miro alucinado la mesa.

Ella asintió bajando la mirada – Es mi manera de darte la bienvenida a… nuestra casa – dijo sonrojándose aun mas.

El moreno arrugó el ceño – "¿Nuestra?" – preguntó confundido.

-Bueno, crei que si viviremos juntos podría llamarla así, ¿te molesta? – comenzaba a sentirse incomoda.

-¡No! – Se apuró a aclarar el chico -, claro que no, es solo que, tu no querías, luego me dejaste y ahora…

-Ahora estoy aquí – sonrió Kagome -. Quera intentarlo, si aun estas dispuesto.

Bankotsu sonrió ampliamente y la envolvió entre sus brazos – Claro que si, Kagome esto es muy importante para mí, esto es… perfecto – la tomó por los hombros, mirándola como si fuera un niño con un juguete nuevo, con la misma ilusión -. Prometo que te hare feliz, prometo que nunca te falta nada, ni temerás de nada y tu madre, no te preocupes por ella, puede venir siempre que quiera, puede…

Ella le puso sus dedos sobre su boca – Lo sé – sonrió comprobando que Jackostu tenía razón, Bankotsu era muy sincero -. Sé que todo estará bien junto a ti, lo es ahora, solo… tomémonos las cosas con calma.

El chico sonrió y le tomó el rostro para besarla – Lo que tú quieras es lo que haremos, siempre que estés junto a mí, estaré bien.

Ella paso su mano por el flequillo de él de manera cariñosa y lo miro como si fuera el único y mejor hombre del mundo – Te amo, te amo tanto – sus ojos comenzaron a aguarse.

Preocupado, Bankotsu la abrazó – No llores.

Ella se abrazó a la amplia espalda de él y sonrió mientras el cálido liquido corría por sus mejillas – No te preocupes, solo estoy muy feliz.

-También yo – reconoció él y nuevamente la besó.

Esta vez el beso fue más largo, lento y dedicado. Parecía que con cada movimiento de su lengua, Bankotsu la saboreaba con dedicación y adoración, por su parte Kagome se sentía protegida, respetada y por sobre todo amada.

Sin dejar sus labios, el moreno le acaricio el contorno de su cuerpo, delineando su figura y excitándose en el proceso – Lo lamento – se alejó y comenzó a besarle el cuello -, pero creo que tomare el postre antes – la alzó su esfuerzo poniendo lar largas piernas de la chica alrededor de sus caderas y caminando con ella hasta un mueble cercano.

Kagome soltó una risilla y se abrazó el cuello del moreno – Se enfriara – le dijo divertida.

-Te ayudare a calentarla otra vez – el chico tomó el chaleco de ella y rápidamente se lo quito -. Eres preciosa – la admiró.

-¿Te quedaras así? – le preguntó ella, viéndolo aun vestido.

El negó con una hermosa y sexy sonrisa ladina, y con rapidez destrozos los botones de su camisa al tirarla con violencia, luego siguió con su pantalón y calcetines, quedando solamente con sus negros bóxers.

-¿Me ayudas?- preguntó Kagome alzando una de sus piernas hacia él, ella siempre había tenido ese lado coqueto y con el moreno estaba segura de sí misma para mostrarlo.

Terriblemente excitado por la nueva actitud de su mujer, el chico le quito el pantalón y bragas junto a sus calcetas, dejándola con el sujetador negro.

La chica lo llamó con su mirada y él se posicionó entre sus piernas – Te amo tanto – reconoció el, besándole el cuello.

La azabache soltó un profundo y sexy gemido mientras sus manos viajaban al miembro del chico y se colaban dentro de su ropa interior para masajearlo.

-Arg, si sigues así, ahh… - el chico comenzaba a mover sus caderas al ritmo del placentero movimiento de la chica.

Kagome estaba totalmente húmeda, el grueso y duro miembro del chico se hacía cada vez más grande bajo sus manos y poco a poco lo fue guiando a su entrada, cuando estuvo pegado a sus carne lo soltó y miro a los ojos.

-Prometo amarte por siempre – le dijo él y se hundió de un solo tirón en ella haciéndolos gemir a ambos.

Kagome se aferró a la espalda de él, enterrando sus uñas al sentir un poco de dolor.

-¿Estás bien? – preguntó el moreno tratando de alejarse.

-S-si, no te preocupes, solo sigue – movió las caderas la chica -, sigue, mi amor – lo besó tiernamente y le sonrió.

Ese lado tan angelical pero también tan sensual de ella, lo encendía – Solo dime si quieres que pare – le dio una estocada, sintiendo como las paredes internas de ella lo presionaban – Oh, Kagome… - murmuró él y aumentó el movimiento.

Las envestidas eran cada vez mas rápidas y la azabache comenzaba a aumentar el tono de sus gemidos – Y-ya no puedo… - le dijo enterrando aun mas sus uñas en la morena y fornida espalda.

-Lo lamento, pero aun no he terminado – el chico se salió del interior de ella y la bajó del mueble.

-¿Q-que haces? – dijo la chica mientras él le quitaba el sujetador.

-Solo disfruto de mi mujer – la besó con pasión y la tomo por las caderas para voltearla.

-B-bank… - lo llamó un poco asustada mientras se apoyaba contra una de las paredes.

-No pasara nada – el moreno se pegó a la espalda de ella besándole uno de sus hombros -. ¿Confías en mí? – le preguntó antes de disfrutar de ella como él quería.

Ella lo vio por sobre su hombro – Siempre – le aseguró con una sonrisa tierna.

Él le dio un tierno beso mientras masajeaba su ano con sus propios fluidos, la chica se tensó un poco pero al sentir el placer llegando a ella.

-Esto es vergonzoso – arqueó su espalda mientras sus mejillas se sonrojaban aun más.

El moreno ya estaba haciendo uso de uno de sus dedos, quería prepararla bien antes de hacer cualquier otra cosa – No te sientas así, solo disfruta de lo que sientes – introdujo otro dedo mas en el interior de la chica.

-¡Ahh! – gimió Kagome arqueando nuevamente s espalda.

Bankotsu continuo un par de minutos más con su tarea, hasta sentirse conforme con el estado de la chica, retiro sus dedos y abrió sus nalgas con sus grandes manos – Sabes que puedes decirme cuando quieras que pare – le aseguro acercándose a su oído.

Ella negó – Q-quiero hacerlo… házmelo, Bank – le dijo con el rostro sonrojado y sus ojos vidriosos de placer.

Él entendió esa pasión y con cuidado la embistió por su ano, entrando lentamente en ella.

-Mierda – gruñó bajo el al sentir la estreches de Kagome y tomándola firmemente de las caderas entró en su totalidad.

La chica, que tenía las manos contra la pared, gritó de placer al sentirse lleno por Bankotsu, su cuerpo vibraba de placer y el dolor fue mínimo, casi inexistente.

-Eres perfecta – dijo el moreno mientras entraba y salía de ella, cada vez fue más rápido pero cuidando de no dejarse levar por su instinto y dañarla.

Cuando la chica solo gemía de placer, ella misma aumento el ritmo empalándose contra él, Bankotsu apretó sus dedos en la piel de la chica, estaba dejándose llevar por la exquisita mujer frente a él, movió sus manos y las llevo a los redondos, grandes y suaves pechos de la morena – Ven aquí – le atrajo a su cuerpo sin salir de ella -, eres mía y de nadie más – le mordió con poca fuerza el hombro haciéndola chillar -, y todos lo sabrán – terminó por asegurarle y su ritmo en la penetración paso de rápido a frenético.

-¡Oh dios mío, Bank! – gritó Kagome poniendo sus manos por sobre las de el chico, que aun estaban sobre sus pechos -, ¡no tan fuerte! – pidió sintiendo como si se fuera a romper pero también embargada de placer.

-Se que te gusta – aseguró él sin bajar el ritmo -. ¡Si, ah! – gruñó extasiado el chico.

-¡Bank, oh dios, Bank! – Kagome sintió como su cuerpo se adormecía mientras era llenada por la semilla caliente de él junto a sus propios fluidos.

Jadeantes, el moreno tiró de una silla cercana y se sentó con la chica en sus piernas y sin salir de ella.

-Porque siento… que aun no terminas – dijo entrecortadamente la azabache mientras le sonreía y se dejaba abrazar.

Bankotsu sonrió mientras apoyaba su rostro en el pecho de ella – Claro que no, pero no quiero forzar a tu cuerpo.

-No lo harás – dijo ella segura.

Bankotsu la miró y besó su frente – Es la primera vez para ti, confía – la tomó por las cintura y la levanto con cuidado, saliendo de su interior.

Ella sintió dolor y una lágrima rodó por sus mejillas, nunca pensó que sentiría eso - ¿Por qué?

-Porque – el moreno se puso de pie y la tomó con mucho cuidado para cargarla hasta el cuarto -, esto es nuevo para tu cuerpo, no te preocupes, pasara.

Ella suspiró y se sintió inútil – Lo lamento.

Bankotsu abrió la puerta con facilidad y fue directo al baño - ¿Por qué te disculpas? – frunció el ceño extrañado -, esto es normal.

-Es solo que, tu aun…

-Nosotros aun tenemos tiempo – le aseguró dejándola en el tapete y dando el agua de la regadera -. Pero, no vuelvas a pedir perdón por algo así, aun que te hubieras negado, nada hubiera pasado, yo te amo y si tú me permites probar cosas en nuestra intimidad está bien y si no, no pasa nada mi amor.

-¿No estás enojado? – preguntó ella extrañada.

-Claro que no – esa pregunta lo hizo esclarecer sus sospechas -, yo no soy Inuyasha, Kagome. Yo te amo, y hare lo que tú quieras, siempre.

Ella sonrió y se abrazó a él, pero por el brusco movimiento soltó un quejido.

-Yo debería lamentarlo – le acarició la espalda Bankotsu -, creo que me excedí para ser la primera vez.

La chica negó – Estare bien – sonrió -. Ahora, creo que necesitamos una ducha.

El moreno sonrió y entro primero, así pasaron la tarde lavando sus cuerpos y dejando que el agua los refrescara, el amor entre ellos crecía, al igual que la confianza y el respeto.

-o-

El bello amor entre los morenos crecía y se fortalecía en el tiempo, ya llevaban cerca de tres meses viviendo juntos y las cosas iban de maravilla.

Gracias a la activa participación de Kagome en el negocio y sus nuevas ideas, lograron tomar mucha más popularidad, tanto así que abrieron otro local mas al centro de la ciudad, el cual era llevado en su totalidad por Kagome, apoyada muy de cerca por Jackotsu, su amigo y guardián cuando no estaba el moreno cerca.

De Inuyasha no habían sabido nada mas, Sango le comento que se había ausentado de manera indefinida de la oficina y que una prima lejana había tomado el mando, lo que hacía que las cosas estuvieran mucho mas amenas en la compañía.

La madre de Kagome la visitaba con regularidad en el departamento, Bankotsu incluso adapto una de las habitaciones para ella cuando decidía pasar alguna noche y ellos iban cada viernes a cenar a su casa.

Esa noche, Nahomi se había adelantado a preparar la cena y la feliz pareja iban con buen tiempo luego del trabajo.

-¿Te ves cansada? – pregunto Bankotsu tomándole una de sus manos, mientras esperaban el verde del semáforo.

La chica dejo salir el aliento con una sonrisa de satisfacción en los labios – Lo estoy, pero es muy gratificante ver que todo está saliendo bien y como se esperaba.

-Todo es gracias a ti, mi amor – sonrió el chico y puso en marcha el vehículo.

-Gracias – sonrió Kagome. La confianza que le había dado él, era lo que alimentaba su alma cada día, no solo era un excelente hombre que la amaba y protegía, si no que la entendía y apoyaba de manera profesional para que ella lograra superarse.

Tan pronto llegaron a la casa de Nahomi, el moreno estacionó detrás de un vehículo conocido para él – Hasta cuando seguirá colándose a esto – negó mientras sacaba las llaves del contacto y bajaba a abrir la puerta de su novia con cara molesta.

Ella rió bajo y cuando él le tendió la mano para que bajara, le tomó el retro para explicar o que en innumerables veces ya había discutido – Jack es como un hijo más de mi madre, él nos ha acompañado a ambas mientras tú no estás.

-Solo me ausento por negocios – puntualizó el apoyando su cuerpo en el auto.

Kagome se divertía mucho con esa infantil faceta del chico – No seas así, es tu amigo.

-Pero es una cena familiar Kagome, "familiar" – resopló él.

-¡Chicos! – la voz de Jackotsu llego desde el interior de la casa - ¡Se van a enfermar si siguen coqueteando fuera, vengan!

El moreno fijo sus ojos en la azabache que contenía una carcajada – Vez cual es mi punto, es un maldito impertinente.

-¡Banky! – insistió el castaño.

-¡Que ya vamos! – gritó frenético el moreno y comenzó a caminar tomado de la mano de la chica -. Siempre tienes que estar haciendo escándalo – regaño a Jackotsu mientras entraba a la casa.

El castaño no borro su sonrisa y solo abrazó a la morena - ¿Y ahora que le paso! – le preguntó ignorando al furioso moreno -, ¿a caso tienes hambre Banky?

-Al fin llegan – Nahomi apareció por el fondo del pasillo.

-No tengo hambre aun, es solo que me desespera tener que verte todo el maldito día – le informó Bankotsu y saludo con un beso en la mejilla a Nahomi -. Buenas noches – le dio un asentimiento educado y volvió a concentrarse en su amigo -, ¿Qué acaso no tienes otra cosa que hacer un viernes en la tarde?

-No desde que eres un novio – sonrió Jackotsu de manera burlona.

-¿Y qué tengo que ver yo con tu vida? – preguntó casi indignado Bankotsu.

-Kouga y tu ya tienen sus familias, yo no me quedare solo – le dijo de manera muy seria el chico.

-¡Genial!, busca la tuya – apuntó la puerta principal.

-¡Carro que no, me quedo aquí mismo!

La escena hubiera preocupado a cualquiera que no los conociera, pero para Nahomi y Kagome, ya era la costumbre de los viernes, siempre los chicos discutían por lo mismo, Bankotsu podía quejarse mucho pero en el fondo le gustaba que su amigo estuviera con ellos pero no podía dejarlo ver, aun que Kagome lo conocía y sabia que toda esa escena era un simple montaje.

-¿Siempre será lo mismo! – preguntó Nahomi.

La azabache solo asintió – Así espero.

Luego de su rutinaria "disputa", todos compartieron la cena del viernes en familia, aun que en especial, ambos chicos, agradecían el tener.

Mientras Kagome ayudaba a su madre con los trastes, Bankotsu observo a su amigo leyendo algo en su móvil con un semblante pálido.

-¿Qué! – le preguntó con simpleza pero con voz fuerte.

El castaño alzo sus preocupados ojos y le tendió el móvil – Mira…

El moreno no entendía que lo tenía tan… angustiado, tomó el aparato y su reacción no fue ni angustia, ni miedo, si no molestia.

-¿Cómo demonios consiguió tu teléfono? – preguntó el moreno, mientras el castaño solo negó -. Mierda, maldita loca.

-¿De quién hablan? – preguntó Kagome llegando con un par de tazas de café.

Jackotsu quedo con la boca abierta mientras trataba de buscar respuesta en el rostro de Bankotsu que se encontraba de espaldas a la chica.

El moreno giró rápidamente sobre sus talones y guardo el móvil del castaño en el bolsillo de su pantalón – Hablamos de una inversionista, insiste en ver los planos de la expansión del nuevo local – le informó con naturalidad.

-¿Ahora? – preguntó la azabache y miro su reloj de mano -, son cerca de las nueve, ¿no puede esperar a mañana?

El moreno negó – Sabes que es importante y debemos traer contentos a esos idiotas.

-No me gusta que hables así de la gente – le critico un poco molesta la chica.

-Lo lamento – él la besó con suavidad en los labios mientras pasaba una de sus manos por su cintura -. Jackotsu te llevara a casa junto a Nahomi – le dio una rápida mirada a su amigo para que volviera a la tierra.

El chico sacudió ligeramente su cabeza y su natural sonrisa volvió a sus labios – Claro, haremos una pijamada – aplaudió y miro con disimulo a su amigo.

Bankotsu sonrió complacido, tantos años de conocerse ayudaban en esta situación, por lo que sin pedírselo Jackotsu hizo exactamente lo que él quería.

-¿Realmente debes ir? – preguntó la morena y el asintió -. Bien, pero no tardes – le sonrió y lo besó con ternura.

-No te preocupes, me desharé de esto lo antes posible – habló con intensión oculta, para que Jackotsu entendiera.

-Vamos querida – el castaño se colgó le brazos de Kagome -, entre más rápido se marche más rápido volverá para arruinar la fiesta.

La chica, en su ignorancia se carcajeó – Es verdad, vuelve pronto – le sonrió.

El moreno sintió un poco de culpa al ocultarle la verdad a su novia pero debía mantenerla alejada de todo ese mundo.

Le tendió su móvil personal a Jackotsu y le susurro con disimulo – Me llevare el tuyo, no les saques los ojos de enzima a ninguna de las dos – dicho esto, el castaño guardo rápidamente el móvil y el moreno salió con prisa.

Con el rostro ensombrecido, subió a su vehículo y se puso en marcha, el mensaje que le había llegado a Jackotsu era una foto en donde aparecía Bankotsu junto a Kagome de la mano caminando por las calles del centro, junto a esta, una frase que lleno de ira al moreno.

"Tu maravilloso y patético cuento de hadas debe llegar a su fin, encuéntrame en el parque Tomori a las diez en punto, Bank. Cariños, K"

-Maldita loca – mascullo el chico.

Estaba a unos veinte minutos de su destino, tenía tiempo de sobra para llegar. Estacionó frente al parque y vago por el hasta que se detuvo en el gran reloj que siempre llamo su atención.

-Hola, Bank… - le hablo una voz desde las sombras.

El chico resopló y sin voltear habló secamente – Hola… Kikyo…

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Agradezco a mis lectoras:

Angeel O

Yumaika Higurashi

Cherry Kiki

Salazar Rios

Sheila Bonavena

Mirel GutArch

Laury Carrillo

Maria Ataman Jon

Arely Cortess

Vanne M Limon

Mary Ruiz

Luz Lozano

Viki DelgadilloAlejandra Gongora

Triss Rauda

Freya Sukiomi

Paulina Gonzalez Arevalo

Lucy Loxar

Alejandra lagos Sandoval

Carolina Reyes

Gise Galvan

Adriana Hoyos

Belen Bustos

Cony Viveros

Karla Morales Garcia

Cecilia Reyna

Teresitha Taisho

MOnse Aiko

Elizabeth Palomares

Gabriela Gomez

Pineda Garcia Barenz

Ali Saldaño

Cynthya Ximena Calluchi

Espero no haber olvidado a nadie XD

Bueno mis queridas y fieles lectoras, una disculpa inmensa por la larga demora pero mis razones son personales y de mucho peso, aun que no abandonare la historia, de hecho la tengo muy clara pero el tiempo no es mi amigo este año =/

Sugerencias comentarios o lo que sea estoy disponible a leer lo que sea, siempre y cuando sea con respeto =)

Este capítulo va dedicado especialmente a mi querida Angeel O, espero de corazón amiga mía que estés mejor y tranquila con tu vida, todo pasa por algo y el camino que tomes será el correcto, ya lo veras.

Bueno como siempre les recomiendo que si son amantes del Bankxkag se unan al grupo Circulo Mercenario y disfruten de las maravillosas historias que se publican por ese grupito tan hermoso.

Nos leemos en la próxima, Fran 3