CAPITULO XI
-Hola, Bank… - le habló una voz desde las sombras.
El chico resopló y sin voltear habló secamente – Hola… Kikyo…
La alta y soberbia chica se acercó a él con una sínica sonrisa en los labios.
Lucia tal y como la recordaba, elegante, con ropa de marca, digna de su retorcida personalidad, ya estaba asqueado.
-¿Puedo saber qué demonios haces tu aquí? – preguntó el chico directamente.
Ella resopló – pero que recibimiento mas afectuoso.
-¿Cómo pretendes que actué luego de ese estúpido mensaje? – Bankotsu estaba realmente molesto, aun que en el fondo, sentía algo extraño al ver nuevamente a su antigua novia.
-Con la felicidad de que la mujer que amas volviera a tu lado luego de tantos años – sonrió ella.
El chico soltó una risa ronca – La mujer que amo esta esperándome en casa, además – masajeó el puente de su nariz tratando de no perder el poco control que le quedaba sobre su genio -, creí que las cosas entre nosotros quedaron perfectamente claras la primera vez que me contactaste – la miro penetrantemente a los ojos.
Efectivamente, cuando la chica llego a la ciudad buscando trabajo como asistente de oficina, había descubierto que Bankotsu estaba allí y cuando lo encontró, él la rechazo, aun que la ayudó económicamente, por respeto a los viejos tiempo.
-Tu amigo dejo muy claras tus intensiones cuando llegó con el dinero a mi departamento, es solo que… te extraño – dijo la chica acercándose lentamente a él.
Bankotsu dio un par de pasos atrás dejando clara su distancia con ella – Tengo una novia Kikyo.
-Lo sé – informó ella -, te he visto junto a esa… niña – dijo con desprecio -. No puedo creer que mal gastes tu tiempo con esa vulgar chiquilla – negó la lacia.
-No te metas en lo que no te llaman, Kikyo.
-Dijiste que no necesitabas a una mujer a tu lado, que no pretendías compartir lo que habías conseguido con nadie – la chica comenzó a elevar su tono de voz -. ¿Por qué ella?, ¿Por qué no me buscaste?
-Porque si no es ella, no necesito a nadie en mi vida – puntualizó firmemente el moreno -. Ya dime que es lo que pretendes realmente.
Kikyo frunció su ceño – Pretendo que vuelvas al lugar que te corresponde, junto a mí.
Bankotsu soltó una ronca risa – Y mi lugar es junto a ti, ¿verdad? – volvió a reír -, no me hagas reír.
-¿Qué opina tu pequeña novia de que estés aquí en estos momentos? – el rostro de Bankotsu se ensombreció y ella sonrió -. ¿No lo sabe?, que malo eres, Bank.
-No la involucres en eso, Kikyo.
-No lo hare si no me obligas a hacerlo – se encogió de hombros -, te quiero de regreso o…
-¿O qué? – cuestionó de manera amenazante él.
-O comienza a preocuparte por tu novia – la lacia se acercó a él y le acarició el rostro -. Pronto volverás a mi lado, Bank, es solo cuestión de tiempo – le besó la mejilla -, nos veremos pronto – dicho esto se marchó.
El moreno la vio partir con una de sus cejas en alto y muy molesto, no entendía cual era la finalidad de esa reunión, ni lo que tenía planeado la chica, pero lo que si tenía claro era que debía estar alerta.
Cuando llego a su departamento esa noche le hizo el amor a Kagome como nunca antes, pretendiendo demostrarle todo su amor a través de ese acto, y rogando por que la paz que habían logrado no terminara.
La semana siguiente, Bankotsu no dejo sola a Kagome en ningún momento, no sabía de qué forma actuaria Kikyo y eso lo tenía inquieto.
-Cariño – lo llamó la morena tacándole el hombro.
Él volteó su rostro y giró en la barra en donde había estado apoyado – Hola, princesa – le sonrió de manera cansada.
-¿Estás bien?, te noto tenso – dijo preocupada Kagome mientras de manera instintiva tocaba la frente del moreno.
Bankotsu sonrió mientras cerraba sus ojos, la manos y voz de su mujer siempre calmaban su corazón – Todo está bien, es solo que estoy reuniendo los documentos para la junta de esta tarde, Jackotsu debe estudiarlos detenidamente antes de presentarse.
Su amigo había estado reemplazándolo en los asuntos que requerían su presencia, pero era complicado instruir a alguien sin conocimiento alguno de negocios.
La chica sonrió con ternura, para ella había sido notorio como el moreno no había querido salir de su lado - ¿Por qué no vas tú?, te será mucho más fácil.
Él negó – Me quedare aquí, Jack puede…
-Puede venir aquí y ayudarme, no necesitas dejar tus responsabilidades por mi – ella se acurrucó en el fuerte pecho de su novio.
-Pero estos días no te has sentido bien y creí que iríamos juntos a la cita con el doctor – el moreno la rodeó con sus brazos, como protegiéndola de algo.
Kagome negó – Solo es cansancio, además Jack puede ir conmigo – alzó su rostro y lo miro a los ojos -. Esta reunión es muy importante, lo sé, solo serán un par de horas, no ocurrirá nada.
Era la verdad, si esta junta con los nuevos inversionistas se arruinaba, las cosas se complicaría para la expansión del negocio.
-Solo ve – lo animó Kagome -, te llamare cuando termine mi visita al doctor, ya verás que no es nada.
Luego de pensarlo largos segundos, Bankotsu terminó por aceptarlo – Esta bien, pero no te alejes de Jackotsu, ¿lo prometes?
-Lo prometo – asintió ella -. Ve a casa, cámbiate y ten mucha suerte – lo tomó del rostro y lo besó.
Se amaban tanto mutuamente que cada vez que se alejaban unos minutos dolía, pero ella no quería ser una carga.
El chico suspiró profundamente y volvió a estrecharla entre sus brazos, realmente no quería dejarla pero era necesaria su presencia en ese difícil negocio.
-Ya llegue – la voz de Jacktsu los interrumpió.
El castaño entró desanimado, odiaba tener que estar en juntas de hombres de negocios, la formalidad nunca iba a ser lo de él, aun que el traje gris opaco que llevaba se le veía perfecto y esa camisa color ciruela aun más, casi se veía atractivo.
La chica se separó del moreno y miro a su amigo que se acercaba - Hola, Jack – sonrió débilmente y se desvaneció de la nada, afortunadamente Bankotsu pudo sostenerla cuando sus piernas fallaron.
-¡Kagome! – se asustó el moreno mientras la tomaba en brazos.
Jackotsu muy preocupado fue por un vaso de agua, pero cuando volvió la chica ya estaba consiente – Querida, ¿estás bien?
-No se preocupen, no fue nada – se disculpó ella tomando el fresco liquido que le tendió su amigo.
-¿Cómo que nada? – se molestó Bankotsu por la falta de preocupación -, llevas días desvaneciéndote y ni hablar de las nauseas.
Esos síntomas hicieron clic en Jackotsu - ¿Desmayos y nauseas… ? – se cuestionó en voz baja y cuando lo analizó abrió mucho sus ojos y los fijo en Kagome
Ella con una sonrisa y disimulo negó, pidiéndole silencio a sus conclusiones – Solo debe ser cansancio, todos hemos trabajado muy duro últimamente – trató de tranquilizar a Bankotsu.
-Pero…
-Es verdad – interrumpió el castaño pasando uno de sus brazos por la fina cintura de su amiga y apoyando su mentón en la cabeza de ella con cuidado – También he estado mareado entre tantos documentos y asuntos legales, aun que… - sonrió con picardía -, esos hombres maduro e imponentes se ven tan sexys en sus trajes – rodó los ojos exagerando.
El moreno arrugó el ceño y negó - ¿Por qué demonios siempre tienes esos comentarios?
Jackotsu y Kagome rieron – Banky, tu eres miles de veces más sexy no te preocupes – rió aun más el chico.
El moreno continuó negando y le tendió los documentos – Esto es lo que debes estudiar, tienes una hora – dijo solemne.
-¿Tanto? – se quejó el castaño.
-Bankotsu ya hablamos de esto – Kagome se puso de pie omitiendo lo mejor que pudo el nuevo mareo -. Tú debes ir.
-Nosotros iremos a la cita con el doctor, y no se hable más de eso – dijo serio.
-No – le refutó ella firme -. Tu iras a la reunión – tomó los documentos que tenia Jackotsu y se los entrego nuevamente -, y Jack ira conmigo – sonrió ella.
-Claro, yo la cuidare – sonrió aliviado e ilusionado el castaño.
-Pero y si es algo…
-Sea lo que sea – la chico tomó entre sus frías manos el rostro del moreno -, no habrá diferencia si te enteras un par de horas después – sonrió tratando de calmarlo.
Bankotsu la vio directo a los ojos, siempre fue un hombre que tenia lo que él quería y hacia lo que él decía, pero tras la llegada de la chica a su vida, esos ojos chocolate cambiaban su mundo, no discutían pero ella con su tono amoroso y precioso ojos, siempre terminaba ganado.
Suspiro por encima ves en el día y cerró los ojos – Solo serán una horas, lo prometo – la atrajo a sus brazos y hundió su nariz en el sedoso cabello.
Ella acarició su fuerte y ancha espalda – Estaré bien – le aseguró.
-Lamento interrumpir pero… ¿a qué hora es la cita? – preguntó el castaño.
En ese instante la azabache se sobresaltó y separándose rápidamente miro el reloj de pared - ¡Dios, llegaremos tarde! – se giró a ver a Jackotsu -, iré por mi bolso – se inclinó para darle un rápido beso al moreno y se alejó al interior de la tienda gritando "¡Tu puedes con ellos, te amo!
Ese acto tan cotidiano de esposos, hizo sonreír al moreno, pero su rostro se oscureció al instante en fijarse en Jackotsu.
El chico sonrió con nerviosismo y preocupación - ¿O-ocurre algo?
El moreno metió las manos en sus bolsillos – Quiero un mensaje detallado de todo lo que dice el maldito medico inmediatamente luego de que salgan de la consulta.
Jackotsu suspiró aliviado – Claro, no es problema.
-DETALLADO, ¿está claro? – reforzó la palabra sabiendo que el chico era un poco… disperso en esos asuntos.
-Sí, no te preocupes – sonrió relajado Jackotsu -, veras que volveremos con grandes noticias – abrazó de manera fraternal a Bankotsu, pensando ingenuamente que sus expectativas se haría realidad.
-o-
Durante el camino al centro médico, Jackotsu bromeó sobre el "heredero" y esas cosas, y aun que la chica estaba tan o más ilusionada que él prefería guardar sus expectativas para luego de la visita médica.
Cuando fueron llamados por la enfermera y escoltados hasta la consulta ginecológica, se encontraron con un medico de mediana edad, apuesto para sus más de cuarenta, a lo cual Jackotsu no dejo pasar.
-Señorita Higurashi, mi nombre es Mahiro Tetsuga, sean bienvenidos – saludó educadamente – Señor… - extendió su mano al castaño.
-Puedes llamarme Jackotsu – dijo el chico.
El médico frunció el ceño divertido mientras estrechaba sus manos - ¿Hermanos? – preguntó tratando de no sonar descortés por que obviamente con esa actitud coqueta, no podía ser su novio.
La azabache algo avergonzada negó – Amigos – informó tirando del brazo del chico que parecía embobado aun.
-Oh… ya veo – sonrió el médico un poco… aliviado -. Bueno, ¿que la traer por aquí? – puso un tono muy profesional.
-Creemos que está embarazada – soltó el chico de pronto.
-¡Jack! – regañó ella.
-Pero si es la verdad – se defendió.
Kagome suspiró y volvió a poner seriedad en la situación – Creo tener algunos… síntomas de embarazo pero aun no lo sé.
Divertido por la actitud de los chicos, el médico se cruzó de brazos, relajado, al encontrarse con un posible diagnostico de embarazo, muy recurrente - ¿Podrías decirme que síntoma?
-Mareos repentinos, nauseas matutinas y nocturnas…
-¿Qué pasa con tu periodo?
-Fue hace unos días pero solo unas ligeras manchas una sola vez – confirmó la chica.
-Bien… - sonrió el médico -. Haremos una eco tomografía abdominal para confirmarlo – les dijo poniéndose de pie -. Recuéstese en la camilla – le pidió mientras se equipaba con guantes de latex.
La chica comenzó a sudar, si era cierto lo del bebe, ¿cómo reaccionaría Bankotsu?, ¿estaría feliz, triste, emocionado?, muchas incógnitas llegaron a su mente pero decidió relajarse y esperar el diagnostico.
Una vez en la camilla, el médico roció en el plano abdomen de la azabache un gel frio para poder poner la maquina sobre ella. Paseó un par de veces por su vientre y luego bajo para tener mejor visualización de su útero.
-¡Auch! – se quejó Kagome.
Jackotsu preocupado le tomó la mano y ella le sonrió, dándole a entender que estaba bien, sus ojos viajaron al fruncido ceño del médico.
-¿Ocurre algo malo? – preguntó con miedo.
-¿Está bien el bebe? – insistió Jackotsu.
-Solo denme unos minutos… - pidió el profesional y volvió a repetir el proceso, haciendo que nuevamente la chica se quejara -. Como lo pensé… - susurró quitándose los guantes y apagando la maquinaria junto a él.
-¿Qué ocurre? – la azabache se sentó en la camilla con la ayuda de su amigo.
El médico le tendió papel adsorbente para que se limpiara el gel, y luego de aclararse la garganta y con gesto muy incomodo les habló – No estás embarazada, Kagome – la chica y Jackotsu se entristecieron.
-Entonces esos síntomas… - habló bajó ella tratando de no quebrarse.
-Tienes un carcinoma epitelial – anunció muy serio.
-¿Un qué? – preguntó asustado por el complicado nombre Jackotsu.
El hombre suspiró profundamente, no era fácil dar esa noticia a una mujer tan joven como lo era Kagome – Tienes un tumor en el ovario izquierdo y me temo que… que es de un grado muy avanzado.
Los chicos no reaccionaban, Jackotsu parecía en transe, su cabeza estaba llena de ideas nefastas sobre el futuro, muy por el contrario, Kagome tragó el nudo en su garganta y pregunto - ¿Es maligno?
El médico asintió – Me temó que la única solución será la operación pero deberás someterte a un tratamiento previo antes de que podamos intervenirte.
-¿Qué tipo de tratamiento? – Jackotsu recuperó la cordura de pronto.
-Quimioterapia – completó Kagome sorprendiendo a ambos hombres -. De joven, mi madre sufrió de lo mismo, aun que en una menor peligrosidad, nunca fue necesaria una operación – sonrió con tristeza.
-Me temo que estas en lo cierto – asintió el médico.
La chica suspiró profundamente cerrando los ojos, para luego poderse de pie – Muchas Gracias – le dio una reverencia y salió de la consulta.
-No dejes que no lo intente – le pidió el médico a Jackotsu -, es joven y fuerte, debe luchar - Conmocionado, Jackotsu parpadeó confundido y asintió con decisión.
Bajaron al estacionamiento en silencio, y entraron al auto del moreno sin decir nada.
Antes de poner en marcha el vehículo el chico se dio valor – Kag… querida… - no podía mirarla aun, solo se deba valor para no llorar -, debemos buscar una solución debemos… - al no escucharla decir nada, se asusto y le tomó el hombro, sorprendiéndose al verla.
Sus ojos enrojecidos como si les hubieran inyectado sangre y su pecho subía y bajaba con violencia – No… no… - salieron las palabras con dificultad -, no dejes que se venga abajo – soltó acompañada de un desgarrador llanto.
Jackotsu la abrazó y comenzó a llorar también.
-Bankotsu… mamá… - sollozaba la chica.
¿Cómo se suponía que debía decirle al amor de su vida y a su madre que deberían acostumbrarse a vivir sin ella?
Y así la paz, se rompió en mil pedazos en menos de una hora…
-O-
Continuara…
-O-
