Hola a todos!!!! me parece q este es nuetsro record, porque nunca hemos tardado tan poco en actualizar, cinco días si no nos equivocamos¿no?
Disclaimer: harry potter es obra de JKR
Respuestas a los rviews al final del cap!!
19
Al descubierto
A mediados de febrero, mientras fuera llovía copiosamente y las temperaturas eran muy bajas, dentro, en el acogedor castillo, los alumnos de cursos superiores se sentían agobiados por el trabajo. Harry, Ron y Hermione se encontraban en la biblioteca, antes de la cena, terminando un trabajo sobre Transformaciones. Levaban casi dos horas trabajando sin parar en la sala de estudios y tenían multitud de libros esparcidos a lo largo de dos mesas.
-Será mejor que lo dejemos por hoy y vayamos a cenar –dijo Hermione mientras consultaba su reloj.
-Debes estar realmente cansada para querer dejar los deberes a un lado –dijo Ron con una sonrisa. Desde lo que Ron le había contado que había sucedido en la clase del profesor Binns, Harry creía que sus dos amigos se evitarían o se mostrarían incomodos al estar juntos; pero lo cierto era que lo habían disimulando muy bien, aunque se comportaban de manera un poco más formal que de costumbre.
-Sí, además la señora Pince está a punto de cerrar la biblioteca –respondió Hermione vagamente.
Mientras recogían sus libros y se dirigían a la sala común para dejar allí sus mochilas, Ron miró con aire preocupado a su amiga:
-En serio, Hermione¿te encuentras bien? Tienes mala cara...
-Sí, estoy bien... es sólo que no he dormido lo suficiente –explicó la chica-. Anoche me quedé despierta hasta las dos tejiendo gorros para los elfos.
Harry miró de soslayo a Hermione. Aún no se había atrevido a decirle a su amiga que ningún elfo había sido liberado, puesto que el encargado de limpiar la torre de Gryffindor era únicamente Dobby; los demás elfos, que estaban al corriente de tal ofrenda de prendas, se negaban a acercarse a la torre en cuestión.
Ron se abstuvo de hacer uno de sus sarcásticos comentarios sobre la PEDDO; sin embargo, fue Harry quien habló:
-Hermione¿hasta cuándo vas a seguir con eso?
-¡Hasta que haya liberado a todos los elfos domésticos de Hogwarts! –dijo Hermione de mal genio-. Además, no te...
-Hermione, hay algo que debes saber –la cortó Harry, escogiendo sus palabras con sumo cuidado-. Verás... en realidad... –Harry sabía que aquella noticia no le agradaría en absoluto a su amiga.
-¿Sí? –le instó Hermione.
-El caso es que no has conseguido liberar a un sólo elfo –soltó Harry sin más preámbulos.
-¿Qué? –exclamó extrañada Hermione-. ¿Cómo sabes tú...?
-Dobby me lo dijo. Me explicó que él es ahora el encargado de limpiar la torre de Gryffindor: los demás elfos tienen miedo de encontrarse alguna prenda –dijo Harry.
Hermione parecía muy desilusionada.
-¿Desde cuándo sabes tú eso? –preguntó suspicazmente la chica.
Harry dirigió la vista hacia sus zapatos como si fueran el objeto más interesante del mundo y articuló un tímido "Desde el año pasado".
-Desde el… ¡¿Desde el año pasado¡¿Hablas en serio?! –Hermione estaba totalmente furiosa-. ¡¿Y se te ocurre decírmelo ahora, después de todos los gorros que he tejido?!
-Tranquila, Hermione –dijo Ron. Habían llegado a la entrada principal del castillo y se encontraban junto al Gran Comedor. Muchos alumnos se disponían a entrar para la cena-. Míralo por el lado bueno: ahora tú y Dobby podréis montar un negocio con todas esas prendas, "Modas PEDDO" –dijo Ron, haciendo un gesto con los brazos y adquiriendo un tono de voz soñador-. Ya lo estoy viendo; alta costura.
Sin embargo, aquel chiste no logró animar a Hermione, que se enfadó aún más, al tiempo que lanzaba una mirada asesina a Ron.
-Yo... lo siento, Hermione... es que... te veía tan ilusionada... –se disculpó Harry- que no quería ser yo quien pinchara tu burbuja.
Hermione suavizó el gesto de su rostro, aunque continuaba notablemente molesta.
-No sé por qué no me... –empezó la chica.
-¿Qué demonios significa ESO? –espetó Ron con cara de pocos amigos mientras su mirada se detenía concretamente en algo a espaldas de Harry.
Harry giró sobre sus talones para poder ver qué era lo que sucedía. Junto a la escalinata de mármol se encontraban Ginny y Daijhiro Yioko, el cazador del equipo de Gryffindor, que lucía su insignia de prefecto sobre la túnica. Ginny reposaba cómodamente contra la pared de piedra, mientras Daijhiro apoyaba una mano despreocupadamente en la barandilla de la escalinata. De ese modo él casi rodeaba por completo a la chica. Ginny reía mientras Daijhiro susurraba algo y se despeinaba ligeramente el cabello.
-¿Se puede saber qué cree que hace ese tío? –dijo Ron secamente, algo que Harry estaba pensando a su vez.
-Oh, vamos, Ron, no seas paranoico –Hermione parecía exasperada-. No irás a pensar que tu hermana ve a Daijhiro de una forma distinta a...
-No sé qué es lo que piensa mi hermana, pero alguien tiene que dejarle las ideas claras a ese... –Ron contuvo sus palabras y ya se dirigía hacia Ginny y Daijhiro (con Harry a sus espaldas), cuando Hermione lo agarró por la túnica justo a tiempo.
-¿Se puede saber qué es lo que haces? Quiero decir, además del ridículo más grande de toda tu vida... –comentó Hermione.
-Pero¿tú le has visto bien? Ese tío es un casanova, pero con Ginny lo lleva claro... –Ron no daba su brazo a torcer.
-Ron, es normal que los chicos se fijen en tu hermana. Sabes bien que no pasa desapercibida y creo que también te has dado cuenta de que últimamente se ha vuelto muy popular –Ron emitió un gruñido y puso mala cara mientras escuchaba-; no puedes espantar a todos sus amigos sólo porque pienses que... –Hermione no pudo acabar la frase.
-¿Amigos? –se le escapó a Harry- ¿Pero es que no lo ves?
Hermione levantó una ceja y escrutó a Harry, que se sonrojó. Ron retomó el tema justo a tiempo:
-¿Lo ves? Harry está de mi lado. Lo que pasa, Hermione, es que tú no sabes cómo piensan los chicos.
-¿Ah, no? Dímelo tú, entonces. ¿En qué pensáis los chicos? –Hermione, con los ojos entrecerrados, miraba alternativamente a Harry y Ron.
-Eso no viene al caso –Ron cambió el tema a la desesperada.
-Mira, con Michael te pasó lo mismo y... –Hermione ya empezaba a pensar que su amigo estaba desquiciado. ¿Y qué demonios le pasaba a Harry?
-Sí, y tuve razón. Corner es un completo imbécil. Lo supe en cuanto lo vi –dijo Ron-. Y lo mismo con Yioko.
-Pues antes no te caía tan mal... –empezó Hermione, pero Ron volvió a interrumpirla de nuevo, y la chica se preguntó si podría acabar alguna frase.
-Ahora sé de qué va. Con Ginny lo tiene crudo. Si se acerca a mi hermana... –Ron dijo algo muy malsonante a continuación.
Los tres amigos entraron al Gran Comedor, donde la comida ya estaba servida. Harry no dijo una palabra en toda la cena, se concentró en comer su filete de ternera, de mal humor. Ron creía que se debía a la discusión que había mantenido con Hermione. Poco se imaginaba que se trataba del mismo motivo que tanto lo irritaba a él: Ginny. Hermione tampoco trató de ser amable y Ron se sorprendió a sí mismo intentando hacer que ambos lo arreglaran, algo más habitual en Harry.
Tras la cena, los tres amigos se dirigieron a la sala común de Gryffindor, cada cual a su respectivo dormitorio. Mientras Harry y Ron se deshacían de sus túnicas, el pelirrojo no dejó de criticar a Yioko (algo con lo que Harry no pudo estar más de acuerdo), y se prometió a sí mismo hablar con Ginny.
Harry no lograba conciliar el sueño, y mucho menos vaciar la mente. Primero Dean, ahora el idiota de Yioko... Se dijo a sí mismo que le preguntaría a Ron por su conversación con Ginny, o que trataría de estar presente.
Aquella noche, mientras Harry se revolvía entre sus sábanas, una imagen nítida acudió a su cerebro. Se encontraba en una sala espaciosa a la vez que oscura, pero era incapaz de saber donde se hallaba. Harry estaba recostado en una cómoda butaca y acariciaba suavemente la cabeza de una gigantesca serpiente con una mano blanca de finos y largos dedos. Alguien llamó a la puerta a espaldas de Harry.
-Pasa –dijo Harry al tiempo que giraba la butaca de cara a la entrada de la sala. Pudo oír los pasos inseguros de un hombre alto y fornido.
-Amo, hay noticias del espía –dijo el hombre.
-Acércate, Macnair –susurró Harry.
El hombre se aproximó y se introdujo en el campo de luz, abandonando la impenetrable oscuridad. Harry pudo ver su rostro sudoroso y el rictus nervioso en su cara.
-Hay nuevas noticias, mi señor –repitió Macnair.
Harry se mantuvo en silencio, esperando la información.
-Ha oído ciertas conversaciones y aún es posible que Dumbledore no conozca sus planes, señor –explicó Macnair.
-¿Qué hay de la profecía? –preguntó Harry con dureza.
-Aún no... aún no ha podido reunir mas información acerca de la profecía. Pero está en ello, mi señor –respondió el hombre nervioso.
-¿Por qué no ha venido él mismo para dar parte? –demandó Harry, furioso.
-Bueno, mi amo, no quiere levantar sospechas. Dumbledore es un mago sumamente inteligente.
-Lo sé. Espero que su trabajo sea igual de eficaz en el futuro. Y comunícale que quiero hablar con él en persona.
-Sí, mi señor –Macnair hizo una reverencia y salió apresuradamente de la sala.
Harry se quedó solo. Se puso en pie, abandonando así la comodidad de su sillón, y paseo por la habitación.
-Mi plan marcha sobre lo previsto, Nagini. ¡Y el viejo idiota de Dumbledore ni siquiera sospecha nada! –Harry rió con una risa fría y aguda, capaz de helar a una persona hasta los huesos.
De pronto, Harry se incorporó en su cama, sudoroso y temblando de pies a cabeza. Acababa de tener una visión... ¡Maldita sea¡No había logrado vaciar la mente antes de dormir, y todo por no poder dejar de pensar en sus embrollos amorosos! Harry miró en derredor: todos sus compañeros de habitación dormían. Se levantó de la cama sin hacer el menor ruido y cogió su pensadero del armario. A continuación, introdujo su sueño en él y lo examinó a placer. Consultó el reloj de su mesita de noche: eran las dos de la madrugada, demasiado tarde para hacer una visita al profesor Dumbledore. Debería esperar hasta mañana para hablar con el director y eso no le complacía en absoluto. Era un asunto importantísimo el que tenían que tratar. ¡Había un traidor entre las personas cercanas a Dumbledore¡Quién sabe cuanta información estaría filtrando a Voldemort! Harry se alegró de haber tenido aquella visión, aunque se suponía que no debía haber ocurrido, gracias a la Oclumancia. Pero eso ahora era lo menos importante. ¿Quién sería la persona que estaba traicionando a los suyos¿Quién sería capaz de poner en peligro la vida de sus amigos?
Al instante, le vino el recuerdo de Colagusano a la mente. Él había sido uno de los mejores amigos de su padre y, sin embargo, no había dudado en pasarse al lado oscuro y traicionar a James Potter. Harry pensó que no había nada más rastrero. En ese momento, le vinieron a la cabeza los nombre de Lupin, Tonks, Kingsley, Moody... ¿Estaría entre ellos el espía que actuaba a favor de Voldemort¿Sería uno de ellos la persona capaz de fingir y mentir descaradamente ante todos?
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-No puede ser –susurró débilmente Hermione en clase de Encantamientos.
Harry les acababa de relatar a Ron y Hermione la visión que había tenido la noche anterior. Durante el desayuno, a Harry le había sido imposible poner al tanto a sus amigos sobre lo ocurrido, ya que Seamus se había puesto muy pesado intentando recaudar fondos para comprar más bebidas en la próxima salida a Hogsmeade, que sería ese mismo fin de semana.
-Nunca se sabe cuando tendremos oportunidad de celebrar otra fiesta –exclamó Seamus con la lista de los contribuyentes en la mano, durante el desayuno.
-Seamus, aún es martes, tienes el resto de la semana para recaudar el dinero para tu próxima "fiestecilla" –dijo Lavender. Aún recordaba el incidente del perchero en el que Seamus la había implicado.
-Sí –dijo Neville-. Además, aún estamos demasiado dormidos como para hacerte caso.
La clase de Encantamientos, por el contrario, era el lugar idóneo para charlar. En aquellos momentos, se encontraban enfrascados en la práctica del encantamiento de locomoción, y con todo aquel alboroto, era improbable que alguien les escuchara.
-Es imposible –repitió Hermione, al tiempo que la pluma que había hechizado daba contra la pizarra y caía al suelo.
-Al parecer, no –contestó Harry rotundamente-. Ya te he dicho lo que vi, y está muy claro.
-Pero... si hay un soplón¿quién puede ser? –preguntó Ron.
-Ni idea... –Hermione miraba a través de la ventana, pensativa.
-Es que yo no me imagino a nadie de la Orden traicionando a Dumbledore –dijo Ron, incrédulo-. Salvo...
-¿Salvo quién? –Hermione se había erguido en su silla y miraba fijamente a Ron.
-Salvo Snape –soltó el pelirrojo-. Tal vez...
-¡Por la memoria de Godric Gryffindor! –exclamó Hermione-. ¿Es que siempre vas a sospechar de Snape?
-Antes sospecho de él que de los demás –repuso Ron.
-¿Tú qué opinas? –Hermione se dirigió a Harry.
-No sé que pensar... Apenas he dormido en toda la noche tratando de imaginar quién pueda ser, y la verdad es que ya se me había pasado por la cabeza el nombre de Snape...
-Pfff –resopló Hermione-. ¿Snape? Dumbledore confía en él y...
-¿Y qué? –la cortó Ron de repente-. ¿Acaso Dumbledore no puede cometer el error de confiar en quien no debe?
-Ron lleva razón, Hermione. Es posible que nos haga creer que trabaja para la Orden, cuando en realidad se trate de todo lo contrario –razonó Harry.
-Sí, pero en otras ocasiones también hemos sospechado de él y al final ya habéis visto que no ha defraudado a Dumbledore –Hermione seguía en sus trece.
-Pero¿y si eso no eran más que falsas demostraciones, apariencias? –dijo Harry-. Sabes bien que Snape es la clase de persona que sería capaz de tramar algo tan astuto; además, por si lo habías olvidado, lleva grabada en el antebrazo la Marca Tenebrosa.
-Yo estoy con Harry –Ron apoyaba a su amigo.
-Aunque no pueda asegurar lo que digo y tal vez incluso me equivoque, el primer sospechoso para mí sigue siendo Snape –dijo Harry.
-No sé... –Hermione no parecía muy convencida-. ¿Cuándo tienes pensado hablar con Dumbledore, Harry?
-Después de las clases voy a ir a su despacho –en ese momento sonó la campana que indicaba el final de la clase.
-Para la semana que viene quiero que hagáis una redacción de dos pergaminos sobre los encantamientos de locomoción –el pequeño profesor Flitwick tuvo que hacerse oír entre todo el bullicio.
-Estupendo, más trabajo que añadir a nuestra montaña de deberes –resopló Ron, una vez estuvieron fuera del aula.
Tras el descanso que precedía a la siguiente clase, los tres amigos se separaron: Hermione tomó rumbo a clase de Aritmancia, mientras Harry y Ron se dirigían a los terrenos donde se impartía Cuidado de Criaturas Mágicas. Aquel día estudiaron los augureys, nativas aves de Gran Bretaña e Irlanda, con un pelaje negro verdoso. La primera impresión que tuvo Harry al verlos fue que aquellas criaturas estaban enfermas, puesto que su aspecto era muy apesadumbrado y débil.
-... Es sumamente tímido y anida en zarzas y espinos –explicaba Hagrid a la clase-. Se alimenta de insectos grandes y hadas. Normalmente, permanece en su nido, pero cuando llueve mucho sale a volar; además...
-¿Cómo habías dicho que se llamaba, Hagrid? –preguntó Lavender.
-Augurey. Bueno, como decía...
-¡¿Augurey?! –exclamó Lavender, espantada-. ¡Pero si su canto presagia la muerte! La profesora Trelawney nos contó que una vez...
-¡No, no, no! –la interrumpió Hagrid-. Eso no son más que supersticiones –en ese momento uno de los augureys emitió un sonido bajo y tembloroso. Lavender se tapó la boca con ambas manos-. Un estudio más minucioso ha revelado que este animal simplemente canta cuando percibe que se aproxima la lluvia. A veces es utilizado como recurso casero para predecir el tiempo... Como decía, el augurey... –Hagrid continuó con la clase.
A Harry le costaba concentrarse, necesitaba hablar con Dumbledore urgentemente y parecía que nunca llegaría la tarde. Mientras tomaba apuntes, pensó para sus adentros que ojalá el reciente canto del augurey no presagiara más muertes.
-Bueno, ahora quiero que hagáis una descripción detallada del augurey. Y no os acerquéis demasiado a este de aquí –Hagrid había llevado tres ejemplares a clase y señaló el que estaba más apartado, encerrado en una gran jaula-: está infestado de chizpurfles.
-¿Qué demonios son los chizpurfles? –preguntó Malfoy, con un deje de miedo en la voz, para satisfacción de Harry. Malfoy se alejó aún más del sitio donde se encontraba el augurey.
-Ésa será vuestra siguiente tarea. Para el próximo día quiero que hagáis un trabajo sobre la plaga de los chizpurfles y cómo combatirlos.
Diez minutos después, tras el final de la clase, los alumnos se dirigieron al castillo para la comida. Harry estaba deseando hablar de una buena vez con Dumbledore, pero los minutos pasaban terriblemente despacio. Esa misma tarde tendrían Defensa Contra las Artes Oscuras. Aquella clase, de todos modos, se le hizo muy corta, ya que era su asignatura favorita.
Los tres amigos se dirigieron rápidamente a la sala común. Harry dejó sus libros en su dormitorio y tras coger el pensadero, salió apresuradamente hacia el despacho de Dumbledore. Pero cuando ya se hallaba frente a la horrible gárgola que ocultaba el acceso al estudio del profesor, cayó en la cuenta de que desconocía la contraseña. Harry pensó en sus posibilidades: tal vez, si aporreaba la pared con fuerza, Dumbledore lo oiría. Pero, obviamente, aquella opción era demasiado absurda. Pensó que debería esperar hasta mañana, o quizá con un poco de suerte podría encontrarlo más tarde. Sin embargo, aquello era tan importante...
-Harry¿ocurre algo? –el chico se sobresaltó. Inmerso en sus cavilaciones, no había escuchado los pasos a sus espaldas. Era Dumbledore quien se acercaba.
-Sí, profesor Dumbledore –había sido una suerte que el director no se encontrara en su despacho-. No sabía cuál era la contraseña y... necesito hablar con usted.
-Bien, sígueme –dijo Dumbledore, adelantándose-. Aguijón de billywig.
Harry sonrió. Recordó entonces que los aguijones de billywig eran un ingrediente importante de la popular golosina Meiga Frita, una de las favoritas del profesor. Dumbledore tomó asiento tras su elegante escritorio y unió las yemas de sus dedos, posando así sobre ellas su mentón.
-Bien, Harry, tú dirás –Dumbledore lo miraba fijamente a los ojos.
-Anoche tuve una visión sobre Voldemort, profesor –Harry fue directo al grano. No podía esperar más tiempo para informar a Dumbledore.
-Ya veo –el director se arrellanó en su sillón y le hizo un gesto a Harry para que tomara asiento frente a él. Éste obedeció-. El profesor Snape me ha dicho que aunque no controlas por completo la Oclumancia, has hecho importantes progresos.
Harry se sorprendió de que Snape pudiera decir algo positivo de él.
-Está bien –prosiguió Dumbledore-. ¿De qué trataba?
Por toda respuesta, Harry colocó su pensadero frente al director.
-No sabía que tuvieras un pensadero –dijo sorprendido el profesor.
-Hermione me lo regaló por mi cumpleaños. Introduje mi visión en él –explicó Harry.
Dumbledore tocó ligeramente la superficie de la vasija con la varita, que tras removerse con fluidez, adquirió un color oscuro. El profesor introdujo el dedo índice en la sustancia plateada y fue absorbido por el pensadero. Harry esperó. Al poco tiempo, Dumbledore salió ágilmente de la vasija de piedra y tomó asiento tras su escritorio, pensativo, mientras se mesaba la barba pausadamente.
El director mantuvo la mirada perdida durante largo rato, mientras el muchacho mantenía la vista baja. Finalmente, Harry se atrevió a hablar:
-Profesor¿usted... sospecha de alguien? –preguntó dubitativo.
-La verdad, Harry, es que uno no puede estar seguro de nada nunca. Ya tenía la sospecha de que alguien de nuestro bando filtraba información a Voldemort –explicó Dumbledore. Harry se sorprendió al escuchar que no era nada nuevo el hecho de que hubiera un traidor entre sus amigos más allegados-. Aunque claro, eran sólo sospechas...
-De modo que... ¿Es imposible saber de quién se trata? –volvió a preguntar Harry.
Dumbledore negó lentamente con la cabeza.
-De momento, concretar es imposible. Solamente nos queda esperar.
Harry bajó de nuevo la vista al suelo. ¿Quién de los supuestos seguidores de Dumbledore habría pasado a engrosar las filas de Voldemort¿Quién sería capaz de semejante traición? Harry se preguntó si Voldemort seguiría intentando averiguar el contenido de la profecía y una pregunta le vino a la mente. No dudó en recurrir a Dumbledore:
-Profesor¿es posible que Voldemort, de alguna u otra forma, descubra el contenido de la profecía?
-No tienes motivos para preocuparte por eso, Harry. Aunque nunca se ha de subestimar a Voldemort, puedes estar seguro de que esa información está bien protegida –respondió Dumbledore.
Un silencio siguió a esta declaración.
-¿A qué plan se refiere Voldemort, profesor? –preguntó Harry, recordando el sueño: en él, Voldemort hablaba sobre un plan que se traía entre manos.
-Me temo que sólo podemos hacer conjeturas, Harry. Voldemort trama infinidad de cosas; aún no hay nada seguro –parecía que el director respondía con evasivas.
"Pero si Voldemort ha mencionado dicho plan de un modo tan insistente, eso significa que debe ser realmente importante", pensó Harry, "Parecía muy contento como para que sólo se tratase de cualquiera de sus maquinaciones".
-Harry, quiero que sigas practicando con mucha insistencia la Oclumancia –dijo Dumbledore seriamente.
Harry lo miró fijamente a los ojos.
-Sí, profesor –el muchacho comprendió que la reunión había concluido, por lo que se puso en pie, abandonando la confortable butaca, y salió del estudio de Dumbledore, directo a la sala común de Gryffindor.
Allí encontró a Ron y Hermione. Harry les contó con todo detalle la charla que había mantenido con el profesor Dumbledore.
-¿Y dices que él ya sabía que había un traidor? –preguntó Ron.
-Así es. Pero me ha dicho que aún es pronto para conocer su identidad –contestó Harry-. Claro que, en realidad no creo que quisiera decírmelo.
Hermione sostenía un libro entre los brazos mientras se mordía un labio.
-Pero¿de quién podría tratarse? –preguntó la chica con la mirada perdida.
-Si ni siquiera Dumbledore lo sabe, mucho menos nosotros –respondió Ron amargamente.
Hermione abrió la boca para contestar, pero Harry se adelantó a una nueva discusión.
-Sólo sabemos que debe ser alguien muy cercano a Dumbledore, así que puede que forme parte de la Orden –razonó Harry-. Veamos, están Lupin, Tonks, Moody, tus hermanos y tus padres, Ron; Kingsley, Sturgis...
-Sí –lo interrumpió Ron-, pero de todos a los que has nombrado no me digas que piensas que el traidor puede estar entre ellos.
Hermione se encogió de hombros y se dispuso a continuar con la lectura de Runas y simbología del antiguo Egipto. Harry, por su parte, decidió empezar por su redacción sobre los chizpurfles para la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas. De modo que sacó de su mochila su ejemplar de Animales fantásticos y dónde encontrarlos y buscó información acerca de esas criaturas. Más tarde iría a la biblioteca y buscaría más datos para completar el trabajo. Harry alisó su pergamino y mojó la pluma, justo cuando Ron dijo en voz baja:
-Ahí está Ginny.
Harry levantó la vista. Al parecer, la chica acababa de entra en la sala común, había esparcido algunos libros en la mesa de al lado y se disponía a comenzar con sus tareas.
-Voy a hablar con ella –dijo Ron, decidido. Harry imaginó que su amigo se refería a lo ocurrido el día anterior con Daijhiro Yioko.
-Pero¿qué dices? –preguntó Hermione con el ceño fruncido, signo inequívoco de su exasperación.
-Lo que has oído. Tengo que...
-No digas tonterías. Creo que estás exagerando –dijo Hermione.
-Eso ya lo veremos –contestó Ron al tiempo que se dirigía a la mesa en la que se encontraba Ginny.
Desde su posición, Harry podría oír la conversación sin dificultad.
-Ginny¿puedo hablar contigo? –preguntó Ron, de pie frente a su hermana.
-Claro –Ginny dejó la pluma que sostenía entre los dedos sobre su pergamino-. ¿De qué se trata?
-Iré directo al grano –aclaró Ron-. Es sobre ti y Yioko.
-¿Qué pasa con Daijhiro? –preguntó Ginny, confusa.
Harry miró en torno a él, asegurándose de que Daijhiro no se encontrara allí. Ni rastro del cazador de Gryffindor.
-¿Cómo que qué pasa¿Qué hay entre Yioko y tú? –Ron parecía a punto de perder la calma.
-¿Qué? –Ginny lo miraba sorprendida.
-Ya me has oído. Mira, ese tío no te conviene, así que aléjate de él, porque...
-Pero¿qué demonios estás diciendo? –Ginny había elevado el tono de voz y comenzaba a enfurecerse.
-Os vi a los dos juntos ayer, a la hora de la cena, junto al Gran Comedor –explicó Ron con aire triunfante.
-¿Y qué? Sólo estabamos hablando, no...
-¡Sí, ya! Hablando... –la interrumpió Ron-. Conozco a los tíos como Yioko y son del tipo de...
-Pero¿tú te estás escuchando? –Ginny se había puesto en pie de pura rabia.
-Para variar, podrías fijarte en alguien que sí te convenga de verdad, alguien como Harry, por ejemplo –dijo Ron como si tal cosa.
Harry enrojeció hasta las orejas. Hermione, al darse cuenta, dejó escapar una risa, que enseguida se encargó de convertir en tos. Ginny giró su rostro y miró a Harry, que a su vez observaba a la chica. Harry dirigió rápidamente la vista hacia sus deberes, como si no hubiera escuchado una sola palabra, y simuló estar leyendo de nuevo el texto sobre los chizpurfles, como si repentinamente se tratase de algo fascinante. Ron era hombre muerto, pensó Harry.
-¿Qué tiene que ver Harry en todo esto? –preguntó Ginny, extrañada.
-Bueno, estabas colada por él¿no? Pues no sería mala idea que...
-¡Oh, vamos, Ron¡No puedo creer que hables en serio! Sabes bien que lo mío por Harry no fue más que una estúpida obsesión infantil sin importancia alguna. ¡Igual que lo tuyo por Madame Rosmerta! –espetó con sorna. Ron la taladró con una de sus peores miradas ante aquel comentario-. Hace ya un par de años que desperté. He conocido de verdad a Harry y me parece un chico realmente encantador, además de un buen amigo, muy buen amigo, pero nada más, y él lo sabe –explicó Ginny-. ¡Es simplemente... absurdo! Por otro lado –dijo severamente-, no veo necesario que sigas vigilándome; sé cuidar de mí misma.
-Mira, tal vez tú no te hayas dado cuenta, pero Yioko... –insistió Ron.
-¡Entre Daijhiro y yo no hay nada¿Te enteras? –gritó Ginny, furiosa-. ¡Y por si tanto te interesa, me pidió que saliéramos juntos, pero le dije que no, porque ES SÓLO UN AMIGO! –recalcó las últimas palabras antes de recoger sus libros y subir al dormitorio de las chicas como un vendaval.
Ron movió la boca sin articular palabra, como un pez fuera del agua. Lentamente, se dirigió a su sitio, junto a Harry y Hermione.
-Bueno... –balbuceó Ron-. Hasta ella misma admite que tengo razón.
Hermione negó con la cabeza.
-Sabes que te equivocas¿verdad? –dijo la chica.
-Pero¿qué dices? Ella misma ha admitido que Yioko anda tras ella y...
-Sí, a Daijhiro le gusta, pero ya has oído que Ginny le dijo que no... –contestó Hermione.
-Y menos mal... –dijo Ron mientras volvía a su tarea.
-¿A qué ha venido eso de sacar a relucir mi nombre en la discusión? –preguntó Harry con unas inmensas ganas de estrangular a su mejor amigo.
Ron dejó la pluma sobre la mesa y se encogió de hombros.
-No sé... –contestó-. Me salió así... No lo pensé...
-Pues piénsalo la próxima vez –dijo Harry de mal humor.
Ron sonrió y volvió al trabajo. Sin embargo, no escribió ni una sola línea en su ensayo de Defensa Contra las Artes Oscuras, sino que observó atentamente a Harry, mientras éste terminaba su trabajo sobre los chizpurfles.
-Entonces... ¿Ginny nunca te ha mencionado a Yioko o... tal vez...? –Ron seguía insistiendo en aquel asunto, como si las cosas no hubieran quedado claras aún. Había posado su mirada en Hermione y esperaba una respuesta. Por otro lado, Harry deseaba que Ron dejara a un lado aquel irritante tema de conversación, que no hacía otra cosa que enfurecerlo, y curiosamente, ya había roto una de sus mejores plumas en dos al apretar más de la cuenta sobre el pergamino.
-No, Ron, Ginny nunca ha mencionado a Daijhiro –dijo Hermione con voz monótona-. Olvídalo¿quieres? Además, ya la has oído, ella no...
-Oh, así que no ha mencionado a Daijhiro, pero... tal vez... no sé... Quizá el nombre de otra persona... –Ron trataba de mostrar desinterés por la conversación, pero miraba de soslayo a Hermione, como si esperara una revelación importante.
-¡De verdad, Ron, deja ya las "preguntitas"! –espetó Hermione-. Si piensas que de ese modo vas a sonsacarme algo, es que no me conoces. ¡Cualquiera diría que perteneces a la CIA!
-¿A la... qué? –preguntó Ron con un gesto de incomprensión en el rostro.
Harry no pudo evitar reír y Hermione puso los ojos en blanco.
-Pfff... No tiene importancia –dijo la chica.
Ron se encogió de hombros y se concentró en sus deberes por primera vez.
-Pero... en serio, Ron –dijo de pronto Hermione-. Ultimamente creo que agobias demasiado a Ginny: primero Michael Corner, luego Dean... ahora Daijhiro... y... bueno... ¿Acaso pretendes meterle a Harry por los ojos? Porque, francamente...
Harry se sonrojó y hundió el rostro en su trabajo de Cuidado de Criaturas Mágicas. ¿Cuándo demonios pensaban dejar a un lado sus amigos aquel asunto? Y lo que era aún más importante¿qué tendría de malo que Ginny y él salieran juntos? Sintió una sensación muy rara y nada confortable en la boca del estómago cuando recordó lo que ella acababa de decir hacía poco menos de cinco minutos: que la idea de fijarse en Harry le parecía absurda. Se sintió tentado de subir a su dormitorio, pero desistió. Sentía demasiada curiosidad, más ahora que lo habían incluido en la conversación.
-¿Te parece mal? –preguntó Ron.
-Pues la verdad es que... –trató de responder Hermione, pero no parecía que Ron estuviese muy interesado en su punto de vista.
-¡Lo único que trato de hacer es proteger a mi hermana de los chicos que no le convienen! –exclamó Ron.
-Ya, Ron, pero es que para ti todos pertenecen a ese grupo, no hay ninguno que le convenga a Ginny –dijo Hermione, hastiada.
-Eso lo dices porque no tienes hermanos o hermanas pequeñas –murmuró Ron.
-No digas bobadas –dijo Hermione con una ceja alzada-. Sé que te mueve el instinto fraternal, pero debes comprender de una vez por todas que Ginny ya no es ninguna niña, y aunque en ocasiones la protección de un hermano mayor no venga nada mal, debes admitir que tu comportamiento últimamente ha sido un tanto exagerado –explicó Hermione resuelta-. Creo que subestimas a tu hermana, Ron. Tiene un carácter que nadie sería capaz de doblegar y sabe bien lo que hace. Pero por encima de todo, estoy segura de que si alguna vez estuviera en un aprieto, tú serías la primera persona a la que acudiría. Ahora que Fred y George ya no están en Hogwarts, eres el único hermano que le queda cerca, y eso es muy importante para ella.
Ron observaba a Hermione fijamente y asintió levemente con la cabeza. Harry, a su vez, se había quedado embobado escuchando a su amiga y tenía la boca entreabierta, aturdido.
-Vaya... –masculló Ron sin dejar de observar a Hermione, desconcertado.
-De verdad, Hermione¿cuándo piensas escribir ese dichoso libro sobre la mente femenina? –preguntó Harry, irónico.
-Nunca, porque no serviría para nada. Cada persona piensa y siente de un modo diferente, así que sería imposible dictar esa clase de reglas. Lo único que hay que hacer es prestar atención y escuchar –dijo Hermione, regresando a su lectura.
-Entonces¿por qué no escribes un libro sobre como escuchar a las mujeres? –comentó Ron con una sonrisa torcida.
-Porque –comenzó Hermione con una mirada perversa-, eso es algo que deberías hacer por ti mismo... si de verdad te interesa conseguir lo que quieres.
Tras dejar a Ron con una expresión de completo aturdimiento en el rostro, Hermione se concentró en sus quehaceres. Harry miraba de soslayo a su amigo y supo que mientras Ron observaba fijamente a Hermione, no dejaba de pensar en lo que ésta había dicho.
Y hasta aquí llegamos por ahora!!! Dejadnos un review para saber q os ha parecido!!!
Próximo capítulo: "Regreso a la Casa de los Gritos". En este cap Voldemort moverá ficha... Y más cosillas! No os lo perdáis!
Respuestas a los reviews:
patty: muchas gracias por tu primer review. la verdad es q no sabíamos si poner al final del cap esa frasecilla de ron, porque estuvimos dudando bastante, igual sonaba muy frívola o... bueno, pero al final así se quedó. ya sabemos q ron puede meter la pata en cualquier momento, pobrecito... esperamos tu opinión para el próximo cap. besos!!!!!
Lord Grond: esperamos haberte dejado pensando también con este cap, y bueno, con respecto a ron, hermione también preferirá hacer como q ron no ha dicho nada en clase de historia de la magia, no crees? es q ron... siempre metiendo la pata el pobre. De Binns ya sabremos algo en el castigo, q por cierto... no queremos adelantar nada, pero no te puedes perder el próximo cap si de verdad te interesa ese castigo! muchos besos y gracias por seguir leyéndonos!!!
saisai jk: pobre ron, no? simpre tiene q cagarla con hermione, y encima ahí está malfoy para restregárselo por la cara... del profe binns ya se sabrá más, pero que bien q os habéis dado cuenta de q algo pasa! en cuanto a snape, en próximos caps se desvelarán más cosillas. muchas gracias y muchos besos!!!!
lordaeglos: madre mía!! ya sabemos q snape es bastante retorcido, pero no creemos q sea capaz de llegar a tanto... lo q está claro es q algo pasó con lily, ahora la pregunta es... ¿el que? eso ya se descubrirá en próximos caps. en cuanto al castigo... tampoco podemos adelantar mucho, pero si quieres saber las consecuencias, no te puedes perder el cap 20, o sea, el siguiente. muchos besos y gracias por seguir el fic!!!!
