una semana mas y un capitulo nuevo...espero que esto esplique por donde quiero ir .w.

sin mas que decir me despido (oh! mi lado de corresponsal de noticias sale a flote (?))


No busques al hombre ideal, busca a l hombre del momento...

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La iglesia parresia brillar en por si sola.

Por los grandes ventanales la luz destellaba y sofocaba a unos cuantos que todavía no se aclimataban a la llegada de la primavera y cuya vestimenta no ayudaba a que fuera lo contrario.

Unas caras felices por aquí, unos abanicos por allá, y por supuesto los llantos no podían faltar.

-y usted Betty ¿acepta a simon petricov, como amado esposo, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte los separe?- el padre hablaba solemnemente en medio de ese barullo de llantos mal disimulados y sorbidas de nariz por parte de las señoras mayores en la sala. Exceptuando un par que solo se veían molestas de reojo, cada una con un ojo morado y ya sin su sombrero y abanico de mano.

La novia elegantemente vestida por un fino vestido blanco con un velo vaporoso; irradiaba felicidad mientras sostenía las manos de su prácticamente ahora esposo, lo veía directamente a los ojos, ambos reflejando tanto amor y felicidad que prácticamente era visible un aura brillosa alrededor de ellos. Ni siquiera el crucificado hijo de dios parecía amedrentar tan romántica escena.

-acepto- no lo dudó ni un momento, solo lo dijo con una voz especialmente chillona, en un claro intento de acallar un grito muy sonoro.

-si alguien se opone a este matrimonio que hable ahora o calle para siempre-vocifero el no tan viejo padre como la ceremonia lo requería. Pero al joven pelinegro esas le fueron las palabras más innecesarias de esa boda, porque para empezar, era obvio que solo un retrasado que no supiera de todo el drama tras esta pareja querría que no se suscitara, todos los ahí presentes habían rogado a todos los cielos y deidades existentes que esos dos terminaran en matrimonio, de echo sospechaba que la madre de la novia avía echo un pacto satánico o algo así.

Y la segunda y clara razón por la cual nadie diría un "yo me opongo" se encontraba del otro lado del filo del pedestal, al final de la fila de damas, y portando un desojado ramo que se negó a soltar solo por orgullo. Porque sencillamente marceline se encargaría de degollar vivo con sus pequeñas e inocentes manos de niña, libres de todo mal (al menos por ahora) a quien se opusiera.

No por nada prácticamente lo había planeado meticulosamente todo desde que el compromiso fue anunciado en la fiesta de gala donde todas las familias más pudientes de la ciudad se reunían para sonreírse hipócritamente y presumir sus logros banales.

Una de esas reuniones donde obligatoriamente tenía que convivir con los niños mimados de ahí, que si no lloraban porque "papi" o "mami" no les había comprado x juguete, se la pasaban presumiendo que papi y mami les habían comprado x juguete.

Y ni mencionar a las odiosas niñas precoces que no dejaban de molestarlo diciéndole lo lindo que era, que si no quería ser su novio, que si no quería bailar con ellas, o que si no quería jugar a la casita. ¿Cuántos años creen que tenía?, era demasiado joven para una novia y demasiado mayor para niñerías de ese estilo. Esas niñas eran simple y llanamente fastidiosas.

Por eso siempre las ignoraba y dejaba con las palabras en la boca, aun aunque eso le valiera regaños de su madre por no ser un caballero.

Sonrió sarcástico para sus adentros. Obviamente a él le importaba nada ser un caballero o no.

Bueno, aunque viéndolo desde otro punto, la única que no lo atosiga de ese modo era marceline. Ella siempre lo ignoraba como el a ella, principalmente por el rencor de familias y el otro poco porque simplemente no congenian. Pero eso no impidió que cuando el señor petrikov anuncio su compromiso con su novia de años, y que pidiera a la pequeña como niña de las flores ella aceptara gustosa y muy emocionada, después de todo, era de todos sabido el gran cariño que ambos se tenían, no le sorprendió para nada. Lo que si lo tomo por sorpresa fue que le pidieran a él su participación en la entrega de los anillos, ¿de que los conocía?, no había cruzado más de un saludo por respeto a los mayores y mucho menos avía convivido algo con ellos como si lo avía echo la enana, que prácticamente era como una hija para ellos.

De todas formas no pudo negarse.

"lo aras, si esa niña abadeer fue elegida, ¿Por qué tu no?, tú tienes igual o más alcurnia que ella"

Traducción, lo que su madre quiso decir fue: "lo aras porque no podemos quedar como menos ante la sociedad".

Lo que lo llevaba a la interpretación de platica madre a hijo, que quiso decirle: "lo aras quieras o no porque si no serán un mes sin PS2 e internet".

No necesito oír mas para entender que debía comportarse y dar una buena imagen ante todos ahí.

Lo que nunca imagino fue que esa pequeña que no media más de un metro diez y tenía el cabello demasiado corto fuera una completa y absoluta tirana que no hizo más que dejarle en claro desde el principio que las cosas se harían como ella dijera, que no permitiría ninguna clase de falla o error en el gran día de simon.

Al principio pensó que estaba bromeando, pero entendió que no era así cuando en la confección de su vestido y el traje propio el punto de "hacer las cosas como ella dijera" quedo más que claro.

Que el moretón en su brazo derecho a cusa de "el accidente con la máquina de coser" hable por él.

Desde ese momento entendió que su vida podría estar en juego, que en la primera vista adorable niña no era más que una manipuladora de primera. Una que de una forma u otra se salía con la suya.

-bien, los declaro marido y mujer -el padre rompió el silencio con la oración más esperada de la tarde- puede besar a la novia.

Y los mayores no tardaron en estallar en jubilo cuando los novio se besaron en el altar, haciendo que rodara los ojos molesto ante tanta tontería y por accidente se topara con la imagen de una marceline sonriendo realmente feliz, su mirada azul brillaba y parecía no notar a nadie más que al par de ahora oficialmente felices esposos.

¿Qué tan lela podía ser?, era como si fuera ella la que se casaba, había actuado así desde el principio, monopolizando todo y desgastándose hasta el ama por los nervios. Pero no fue hasta que vio como simon y Betty le sonreían a ella de igual forma, como si con solo las miradas se dijeran algo.

Entendió que marceline se había esforzado así porque quería mucho a simon, quería que el fuera feliz después de todo lo malo que tuvo que pasar, aun a costa de canas tempranas y de tener que aguantarlo a él (que tenía que admitir que nunca se la dejo fácil).

Lo había echo todo por su amigo, y por lo que podía ver había valido la pena.

Y no pudo evitar sonreír el también aun después de jurar que nunca aria una bobada como sonreír en esa boda porque se parecería a marceline.

Pero de repente cuando ella choco su mirada con la de él y no dejo de sonreírle así de feliz ni por un minuto, solo por ese momento, le pareció que hacer esa bobada no era tan malo después de todo.


La música clásica resonaba a lo largo del elegante salón donde la recepción se estaba llevando acabo.

Los mayores ya estaban tomando asiento en sus respectivas mesas decoradas con un sencillo centro de mesas con flores de combinaciones primaverales mientras esperaban ansiosos la llegada de los novios para dar inicio oficial a la fiesta.

Unos cuantos seguían de pie platicando de todo lo que les había pasado desde que no se veían, y otros tantos solo estiraban las piernas después de tanto tiempo sentados y de rodillas.

-yo ya no estoy para estas cosas- la gemela mayor se quejaba del dolor que arrodillarse tanto le cuso en su pierna.

-no entiendo porque lo hiciste,- su gemela menor la regañaba molesta mientras tomaban asiento en una mesa algo alejada del escenario - ni siquiera somos católicas.

-si pero no podía quedarme solo sentada-le reprocho como si fuera obvio mientras se sobaba la rodilla dañada una vez se dejó caer en el asiento.

-¿Por qué no?- sorprendida dejo a un lado su gran bolso para verla.

-llamaría mucho la atención- se excusó.

-claro- burlona se dejó ir levemente de espaldas- como si ese vestido escotado color pescado no fuera llamativo.

-¡carlota!, ¿cuantas veces tengo que decirte que es color salmón?, ¡sal-món!- tan indignada estaba que se olvidó del dolor en su rodilla solo para encararla.

-pescado, salmón, es lo mismo-

-¡no es cierto!-

-pero si el salmón es un pez-

OH, esa noche ardería trolla.


Se dejó caer totalmente en una de las bancas del gran patio, afuera del elegante y gran salón que rentaron a las afueras de la ciudad porque tenía una bella vista al lago.

Aunque eso implicara mucho tiempo de camino.

Tomo tanto aire fresco como sus pequeños pulmones le permitían, solo reteniéndolo lo suficiente como para considerarse algo sano y exhalo sonoramente una vez dejándose caer al respaldo de la banca que se encontraba bajo el gran árbol de cara al transparente lago que tintineaba al son de los rallos del anaranjado atardecer.

No se sentía mejor, pero al ver que eso asen los adultos en las películas una vez todo les salió bien y soltaban un "me siento excelente", pensó que eso mismo le pasaría. Pero solo sentía una necesidad de oxígeno y una incomodidad en su cuello por golpearse con el respaldo de la banca de metal pintado de blanco.

Con una mueca abrió los ojos y se sentó correctamente balanceando sus pies que todavía no tocaban del todo el suelo.

Bueno, ya había pasado.

Ya hubo una iglesia, y un beso, ¿se supone que ya estaba en el "y vivieron felices para siempre"?. No estaba segura, todos los cuentos que le leyó su madre terminaban en el beso y en esa frase, inclusive las películas terminaban de ese modo.

Un beso y un final feliz explicito.

Aunque tampoco era como si supiera del todo como funciona eso de los finales felices, no conocía ningún príncipe ni princesa, tampoco algún héroe que haya rescatado a la joven en peligro.

Ella solo sabía de miradas tristes y finales rotos. Nunca vio besos en su familia, mucho menos palabras bonitas, solo palmadas en el cabello y unos susurrados "esto no es tu culpa".

Seguidos de maletas y pasos que se van para no volver.

Lo más parecido que conoce de esas parejas que su madre solía leerle en las noches antes de irse eran simon y betty. El si se comportaba como un príncipe y ella era lo más parecido a una princesa que jamás conoció, ambos se miraban de esa manera que solo ahí en cuentos.

El cantaba con ella mientras Betty preparaba la comida y los coreaba de bes en cuando, asían que la cocina fuera su escenario, donde cantaban sus más grandes éxitos y no avía gritos que no fueran de felicidad y saimon desentonando apropósito. Ahí de verdad se sentía segura, se sentía querida, se sentía…

En una familia.

Una que le sabía muy diferente a la que ella tenía.

Porque estar con sus padres le sabía a limón con sal.

Mientras estar con simon y Betty sabia a helado de fruta.

Comparar sus sentimientos concomida podría considerarse tonto, pero no sabía de qué otra forma expresar lo que sentía.

-va a estar bien- se auto convencía en un susurro a falta de alguien más que se lo dijera. Como muchas otras cosas.

Porque tenía que estarlo, debía de estar bien.

Ese era el gran día.

"déjate ya de cuentos marcy, esas cosas no te ayudan en nada en la vida real, te pudren el cerebro y te hacen creer que las hadas y finales felices existen…hija, tienes que entender que eso no es real, la magia no lo es, tampoco el amor, mientras más joven lo entiendas mejor."

En el que por fin probaría que los finales felices si existen y desmentiría a su padre.

-¿Qué haces aquí?-la voz de Marshall la saco se sus pensamientos y aparto la mirada de sus manos puestas en su regazo- ya llegaron, y creo que tú eres la que menos se quiere perder del vals- sonrió divertido mientras se acercaba un poco a ella, pero dejo de hacerlo al notar que solo volvía a perder su vista en sus extremidades- ¿Qué sucede?, ¿estás bien?- quien diría que el perico del demonio podría permanecer callada más de 5 segundos.

-¿tú crees en los finales felices?- le pregunto en un tono apenas audible mientras empezaba a frotar nerviosa sus manos.

¿Qué clase de pregunta era esa?, era extraña y fuera de lugar ¿Qué se supone que debería de contestar?. a el poco le importa eso de "y vivieron felices para siempre", su idea de felicidad radicaba en sus video juegos o su computadora, nada más haya de despertar tarde por desvelarse jugando.

Sin embargo parecía uno de eso momentos en el que lo que fuera a responder seria de una importancia significativa.

Y ahora su dilema radicaba en si ser buen samaritano o no.

Por un lado tenemos al engendro de satanás, la misma escuincle que le obligo a ponerse un traje que odia, que lo trata con la punta del pie y llego a golpearlo, la misma que le dio tarjetas por "su ineptitud en temas serios" (palabras textuales).

-no tienes por qué responder, sé que es tonto-

Pero por otro lado estaba la pequeña de ocho años que aun dormía abrazada de su osito de peluche porque piensa que debajo de su cama está el ropavejero, la misma que le dijo que su idea de un listón rojo en su vestido era tonta, pero que al final termino luciendo mientras murmuraba un demasiado bajo "gracias", diablos, era la misma niña que lo avía cubierto cuando las locas precoces lo estaban persiguiendo aun aunque se consideraran enemigos.

-no es tonto- le llamo la atención el hecho de que el mismo hablara antes de siquiera considera plenamente que decir. Pero más rápido de lo que imagino tubo sobre el la azulina y acuosa mirada de la pequeña abadeer-es muy improbable- admito encogiéndose de hombros- pero no es imposible.

Y no mentía, porque no existían príncipes ni princesa, el héroe no siempre se queda con la chica en apuros y la magia no existe, el no creía en nada de eso, de hecho, para el eso a lo que los mayores llamaban amor es mera locura, porque solo concebía que estando loco y perdido de la realidad podías sonreír como un bobalicón y dejarte mangonear por alguien, y aun así dar hasta tu vida por esa persona.

Pero aun así había podido ver como la cosa si acababa feliz.

-¿Qué?- le pregunto como si no lo hubiera escuchado, o más bien, como si no hubiera entendido lo que le dijo. Ya no se frotaba nerviosamente las manos, ahora las sostenía tan fuertemente que el ramo de lirios término por quedar echo papilla.

-bueno-empezó después de tomar un poco de aire para aclarar sus pensamientos antes de lo que fuera a decir- si lo que quieres escuchar es que los cuentos de hadas se hacen realidad, el príncipe siempre salvara a una princesa encerrada en una torre, no lamento decirte que eso es solo un cuento, una historia para las niñas antes de dormir.

-eso ya lo sabía- hablo algo dolida dejando a un lado de ella el desecho manojo de lo que en su mejor tiempo fueron flores- no necesitas…

-pero- la interrumpió levantando su dedo índice asiendo que ella lo viera muy atenta- si quieres la verdad será un poco más complicada que eso- porque él no sabía nada de princesa y príncipes, no tenía ni la menor idea del mundo cursi y de fantasía que le inventaban a los niños, el solo sabía de regalos en navidad dados por papa' y una realidad de adultos, una en la que la magia y el amor no tenían cabida- primero que nada, y que te quede bien claro- le advirtió sacudiendo el dedo que no bajo- el amor a primera vista no existe, no es factible que ames aun fulano que acabas de conocer y más si es en un bosque- marceline asintió con toda la concentración que su joven cabeza le permitía aun sin entender la palabra "factible"- segundo- enumero con el dedo siguiente- nadie te dará nada gratis, eso de que solo por llorar vendrá un hada a cumplirte tus deseos es tonto, en la vida real no ganaras nada si te quedas solo llorando, así que ni se te ocurra hacerlo- ella negó fervientemente en silencio aun sin despegarle la vista- tercero. No esperes que ratones mágicos o enanos desconfiables del bosque hagan las cosas por ti, otra tontería es depender de los demás, si un loco con un hacha te persigue por tu corazón no te tires y ruegues por tu vida, toma una piedra y dale duro en la cabeza- con sus piños hizo el ademan de golpear fuertemente algo. La pequeña imito el gesto muy convencida mientras murmuro un "muy duro con la roca". El asintió en aprobación a eso- cuarto. No te creas todo lo que un chico te dice-contrariada movió levemente la cabeza a un costado- ya sabes- hizo un ademan con la mano restándole importancia- si viene todo bonito en un caballo blanco y te jura amor eterno no te creas que es del todo cierto, ¿recuerdas lo primero que te dije?- ella asintió una vez recordó lo de no es posible enamorarse a la primera- bien, eso entra en el mismo rango. Fulano que apenas conoces no puede prometerte el mundo, ni mucho menos amor eterno, ¿ok?- al recibir un "si" siguió con su monologo- bien, quinto y ultima, Pero no menos importante. Jamás y cuando te digo jamás es jamás-se acercó hasta estar plenamente frente a ella y señalarla con mucha advertencia- creas todo lo que te dicen, sean cuentos o historias, hasta no ver no creer.

Terminado de decir eso se separa solo para ver como ella lo veía algo curiosa.

-¿eso quiere decir que el amor verdadero no existe?-

-¡¿Qué?!- sorprendido por tan drástica deducción levanto levemente los hombros mostrando dicha sorpresa- ¡no!- aclaro meneando las manos en negación-lo que quise decir es que el amor de cuentos no existe.

-ha- después de eso guardo silencio en un ademan de intentar procesar lo que Marshall le dijo. Después de ese rato dejo de ver el suelo para verlo directo a los ojos- ya entendí- y el esperaba que realmente fuera así, no quería echarse otro monologo para que la menor entendiera mejor su punto- tú quieres decir que el amor verdadero no puede ser como el de los cuentos, porque eso son, solo cuentos, no es la vida real.

-sí, exacto- esa niña sí que aprendía rápido.

-pero entonces, ¿Cómo es el amor verdadero de la vida real?-le pregunto realmente interesada. Al principio se desanimó al saber que su idea del amor solo era una utopía inventada, que n

no era posible que pasara, pero ahora que entendía también, que el amor de la vida real si existe quería saber cómo era.

-¿Cómo es el amor en la vida real?- pregunto el algo perturbado de vuelta, y ella asintió con convicción. ¿Ahora que asía?, el apenas entendía el concepto de relación sana entre adultos, no le quedaba muy claro el punto de la razón para enamorarte de alguien. No le era importante o relevante siquiera.

-¿y bien?- le pregunto mientras lo veía con los ojos brillosos.

Pero para ella parecía algo realmente importante.

Maldito el momento en que decidió ser bueno por una vez en su vida.

La hubiera dejado sola en la banca, ahora estaría comiendo aperitivos sentado en al aire acondicionado en vez de estar afuera en el extinto sol con una niña que no dejaba de verlo como si su futura felicidad dependiera de lo que a su inmaduro criterio es el amor.

-mejor te muestro- y en un acto inconsciente la ayudo a bajarse de la banca tomándola dela mano. Ella tampoco hizo amago de ser consciente de eso, porque no lo rechazo ni lo soltó una vez ya abajo y de camino al salón.

Solo quedo atrás el desecho ramo de flores y un sol completamente extinto en el horizonte...


acaso todo eso tuvo algun sentido? XD

a mi me gusto como esta quedando, y si no les gusta ala aparicion de las OC, no se preocupen, que pronto mas personajes apareceran y revolveran tanto esto que no sabrán que historia estan siguiendo (?) jejeje, ok tal vez no tanto asi, pero por el estilo XD jejeje.