una semana mas y un capitulo nuevo...espero que les guste :D )
mientras pierdes el tiempo buscando a la persona perfecta, probablemente pierdas la oportunidad de conocer a la persona imperfecta que podria hecerte perfectamente feliz.
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Algo incomodos guardaban silencio mientras observaban frente e ellos al pequeño rubio que en su vida habían visto comer con una energía antinatural el pie de manzana que tanto esfuerzo les costó conseguir de la mesa central.
-he…-dudosa trato de llamar la atención del menor quien no paro de comer pero si los volteo a ver- ¿Quién eres tú?.
-¡yo soy finn!-alegre saco su rostro momentáneamente del pie para responderles.
-¿y qué haces aquí…finn?-ahora él lo cuestiono algo molesto por el hecho de que el solo llegara de la nada gritando "pastel" y se comiera sin ningún pudor el fruto de su trabajo.
-me perdí- respondió una vez acabado el pie (ni un momento antes). Su cara estaba completa y totalmente manchada de manzana acaramelada, su traje azul también estaba manchado hasta el pecho y su rubio cabello cubierto por el excéntrico gorro tenia pedazos de corteza.
-¿y es nuestro problema porque?...-asiendo un ademan con la mano que dejaba en claro un "continua" fue que encaro cuan molesto estaba al enano rubio.
Bueno, cuan molesto se podía mostrar sin delatar su ubicacion.
-mis hermanos estaban peleando, así que me aburrí y fui a buscar pastel-respondio simplemente sin ninguna complicacion.
-eemm, si- extrañada intento encontrar algo de sentido a eso y que Marshall no fuera cruel con el pobre y extraño niño que llego de la nada y entro a su "escondite" –ya comiste pastel, ¿puedes irte?...
-muy lejos-
Se detuvo un momento para ver mal al moreno a su lado quien ni se inmuto y seguido retomo las palabras-seguro que tus hermanos te están buscando.
El rubio guardo silencio momentáneamente viendo a un lado a la nada, pensando las palabras que la niña le había dicho- no lo creo-respondió al fin de un momento tal vez demasiado pequeño- cuando ellos pelean así se olvidan de mi.- y como recordando algo una enorme sonrisa despreocupada se plasmó en su rostro- una vez me olvidaron en el centro comercial.-dijo como si fuera la anécdota mas básica y hasta divertida que le había pasado.
¿Qué clase de hermanos tenia?.
-oigan, ¿tienen más pastel?-curioso empezó a moverse por el pequeño espacio en busca de más dulce que comer, ocasionando que de vez en cuando chocara con alguno de los dos.
-¡hau!-
-lo siento-paro aun lado de la pelinegra a la que le piso la mano sin querer. Con cuidado y con sus manos sucias tomo las de la niña entre las suyas- ¿te duele mucho?-un tono genuinamente angustiado marcaba su joven voz, haciendo que inconscientemente el mayor de los tres menores frunciera molesto el señor.
¿Por qué?, no lo sabía.
Ese niño sencillamente no le caía nada bien.
-no, está bien-tranquilizando al rubio que parecía algo asustado se separó y le mostro sus manos completamente extendidas abriéndolas y serrándolas- están bien, ¿vez?.-aseguraba ocultando una pequeña mueca de dolor, pues de verdad si le dolía.
El sonrió a ella creyendo lo que le decía, pero pareció notar algo que capto abruptamente su atención, haciendo que ella se pusiera algo nerviosa-¿q-que pasa?.
-tu cabello…-murmuro concentrado mientras acercaba su pegajosa mano a el- se ve gracioso- sentencio al referirse a la gran flor roja sobre él.
Y toda amabilidad que pudo albergar por el pequeño se fue al retrete...
Molesta aparto de un manotazo la mano del pequeño con la voz de Marshall al fondo que congeniaba con él en un " ¿verdad que si?" muy divertido.
Y de repente el pequeño ya no merecía que lo tratara bien, y para el pelinegro, el enano ya no era tan molesto.
-¿Dónde está?-impaciente pregunto a su esposo quien se encontraba a un lado encorvado sobre sus rodillas en un intento sonoro de tomar algo del aire que perdió durante toda la búsqueda hasta ahora.
Que prácticamente consistía en correr como locos por todas partes.
-no lo sé-apenas pudo hablar- pero estoy seguro de que no se encuentra en el estacionamiento.
Seguido una ráfaga de frio movió levemente sus vestimentas en la única muestra de vida en ese quieto pedazo de cemento en la parte más alejada del recinto, en donde nadie excepto su esposa pensaría en estar.
-tienes razón-audaz se paró cual alta era y dirigió su mirada asía el- ella tiene miedo a la oscuridad- eso y ahora que lo pensaba mejor no había nada que pudiera estar haciendo ahí.
-¿podemos parar un momento?- por décima vez intento convencerla de descansar aunque fuera un poco, si seguía así estaba seguro que Betty se quedaría viuda por un ataque fulminante al corazón que le daría a este paso.
-pararemos cuando la encontremos- y sin más lo tomo nuevamente del brazo sin opción a escape y avanzo rumbo al salón de nueva cuenta. Tal vez no inspecciono del todo bien y ella si se encontraba ahí.
La noche sería muy larga.
-es la hora, es la hora- la voz divertida pero nada armoniosa amenizaba el improvisado karaoke en medio del tumulto- es la hora de jugar, ilari larie ¡oh, oh, oh!- extendió la copa que le servía de micrófono ante el coro grupal de la estrofa infantil- ¡este es el show de…!hey!-de repente la vos paro, pero no así el resto de las voces que seguían coreando la canción.
-¡bájate de ahí por el amor de dios!, me avergüenzas-molesta tomo fuertemente del brazo al hombre de mediana edad que debería comportarse como tal, pero que al parecer no entendía que era un hombre de familia y con una reputación que mantener-me descuido un momento y ya estas con tu bola de amigotes- el, entendiendo el tono molesto de su esposa que le denotaba "me desquitare con cualquier cosa que este enfrente mío, y para tu desgracia esa cosa eres tú", fue que intento la fracasada huida, que ella vio previsto agarrando fuertemente su antebrazo con una fuerza para nada normal en una mujer de sociedad- ni se te ocurra-siseo cual quimera del tartato.
Trago grueso y en un último intento de salvaguardar su integridad fue que, al pasar cerca de la mesa de aperitivos se tomó fuertemente del mantel cual niño berrinchudo, rogando porque lo dejara libre.
Oh, bueno… ¿quién diría que ese simple gesto marcara tanto las cosas?.
-así que, ¿tú quieres saber que es el amor?-señalo con su dedo ahora limpio (gracias a las servilletas que Marshall le tiro a la cara alegando un "ensucias todo") a la pequeña de brazos cruzados y que lo miraba como su mama cuando rompía alguna cosa, con una cara de haber comido limón- y tu- ahora fue el turno del mayor de los ahí presentes que lo ignoraba sin más- ¿le enseñaras?.
-si- sin mucho interés en realidad Marshall intento aclarar la duda que surgió del rubio cuando este se puso de curioso y empezó a preguntar a diestra y siniestra del por qué estaban debajo de la gran mesa con comida y que porque están juntos, porque bueno, su lógica infantil le decía que los niños y las niñas solo podían estar juntos cuando estaban jugando, no solo porque quisieran estarlo.
Si lo veía de ese punto el enano tenía cierta razón.
Pero solo cierta, porque la razón solo la podía tener el.
Después de eso ninguno dejo nada, el intruso y los morenos solo miraban algún punto no específico mientras la música se oía de fondo, alguna canción romántica de esas que los mayores bailaban muy juntos y que al moreno tanto le fastidiaban.
-¿y ya lo encontraron?- el niño raro de gorrito blanco rompió el calmado ambiente.
-¿a quién?- ahora marceline era la que lo cuestiono sin dejar ese tono molesto.
-al príncipe, ¿a quién más?-lo mencionó como si fuera lo más obvio del mundo. Bien, para él lo era.
Y el mayor resoplo molesto ante la mención del inventado modelo de pareja "ideal", no tenía ganas de explicar de nuevo el concepto y sus claras fallas.
-el príncipe no existe- sorprendido por la seguridad de la niña a su lado dejo su pose inconforme para verla con atención.
No se esperaba que marceline respondiera.
-si existe- algo molesto finn se acercó mas a ella- yo lo he visto- aseguro.
-no es cierto-igual de segura que cuando empezó a hablar lo rebatió.
-si es cierto-berrinchudo se cruzó de brazos frente a ella.
-no, no lo es-y ella lo imito, tanto en el tono molestamente infantil como en la pose.
-sí, si lo es-
De pronto un leve tic en el ojo derecho de Marshall lo delataba. Estaba a nada de sacar de una patada al rubio si no se callaba, él no era paciente, nada paciente de hecho, y mucho menos le importaba golpear a un niño pequeño.
Aunque, con todo eso, era extraño el que con solo apenas conocerlo le resultara tan fastidioso.
Eso, y que extrañamente le molestaba que el niño fastidiara a marceline; no le gustaba para nada.
Y no entendía porque, siendo que él era el primero en hacerla rabiar.
¿Cuál era la diferencia?
Pero antes de que el tomara cartas en el asunto una fuerte sacudida sobre ellos delataba que la mesa iba a ceder y con ella todo la que había sobre ella.
Aun así, los otros no parecían notar eso.
Y una nueva disyuntiva moral surco su mente en una fracción de segundo.
Había pasado de lamentarse sentado a tirarse completamente en el suelo, casi llorando de la desesperación al no ver ni a jermain ni a finn.
Bueno, tampoco era como si quedarse ahí lastimeramente cambiaría algo,las cosas no se solucionan solas, las respuestas no caen del cielo.
Oh, esperen.
Tal vez no caían del cielo, pero de que te caen encima te caen.
Que el pequeño cuerpo que lo tacleo sorpresivamente viniendo de no-se-donde hable por él.
Y así, algo adolorido fue que rebanándose sobre sus codos pudo notar una enorme flor roja en su nariz y a la cosa blanca y esponjada que se había estrellado sobre su pecho.
-¿ah?-genuinamente extrañado (¿y porque no?, asustado) con una de sus manos tomo el bulto sobre el separándolo de sí.
Y de pronto unos ojos azules se abrieron igual de shokeados que él.
Ella, por su parte no pudo más que parpadear incrédula barias veces, viendo a esos otros ojos azules más claros que los de ella.
¿Podía ser?
-¿E-estas bien?- con cuidado la aparto más de el pero sin bajarla de su pecho. ¿Una niña?, ¿de dónde había salido?. Curioso empezó a voltear a todos los lados en busca de una respuesta.
Pero nada.
Acaso el…
Volvió su vista a ella- ¿necesitas ayuda?-inspeccionándola con un instinto de hermano mayor (uno que desarrollo de sobremanera al tener un hermano menor como el que tenía) comprobó que no tenía ni un solo raspón, excepto tal vez, una marca de suela de zapato en lo que sería su espalda.
Y eso, ¿Cómo llego ahí?
-¿tú eres el príncipe?- la vocecilla de la pelinegra se atrevió dubitativa a resonar levemente, tanto que jake pensaba que si no fuera porque todos sus sentidos estaban al pendiente de ella en busca de cualquier otra cosa rara no lo hubiera oído.
-el príncipe no existe-
-si existe- algo molesto finn se acercó mas a ella- yo lo e visto- aseguro.
¿Él es el príncipe azul?...
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KiaSoulBe hola! :D que bueno que te haya gustado el capitulo, y bueno, eme a qui despues de un tiempo fuera, pero que conste que fue mas por escuela que por lo que quiera! D:
sin duda, fue muy divertido hacer sufrir a jake, y como acabas de ver eso no es NADA con lo que le pasara XD jajaja (ya te imaginaras), y con marshall, si, ese es un gesto que no cualquiera aria (y te entiendo, NADIE se mete con MI chocolate e.e).y si, ami tambien me gusta mucho esta pareja, de la cual ya tengo barios fics que quiero publicar, pero no me desido XD jejeje.
pero en fin, espero que te aya gustado este capitulo, desde donde creo yo la cosa se aloca un poco XD
tambien te espero en mi otro fic! :D
Naho que tal?! :D no sabia que seguias mi otro fic, gracias por ello, enserio que si.
espero que te aya gustado este capitulo, y por lo de "marceline in wonderland" no te preocupes, seguiere poblicando cada semana...o cada dos es su defecto (la escuela me consume TnT).
espero tu opinion en este y el otro fic! :D
