Hola!
Annykzhenn: jeje es bastante diferente la trama, veremos como marcha XD Gracias por comentar espero que te guste la continuación. Besos!
Pauli Jean Malfoy: Algo similar puede ocurrir acá, pero ya veras a medida que se desarrolla la historia. Tenia la idea en mi cabeza hace bastante tiempo y espero que el resultado sea bueno XD Gracias por comentar y besos!
Narradora Nueva: Jajaja intentaré que Draco no sea tan patan con Hermi, ya tengo en mente cómo será cuando sepa que Hemrione es su veela, pero tendreis que esperar a leerlo xD Besos! Gracias por comentar!
LeslieeMariia: Que bueno que te guste la historia espero que te siga pareciendo interesante a medida que svanza. Gracias por comentar y besos!
Capítulo 2
La cercanía
El castillo estaba sumergido en una profunda lluvia de septiembre. El cielo se había empañado al tiempo que las nubes de algodón dejaban caer insistentemente la lluvia acumulada de tantos días. El agua golpeaba los arboles del bosque prohido, besaba el parapeto de la torre de astronomía y golpeaba cuidadosamente la ventana en lo alto de la torre Gryffindor. Hermione se hallaba sentada en la sala común, el silencio producto de la ausencia de otra persona, le parecía encantador. Sus ojos color caramelo se hallaban fijos en las gotas cristalinas que recorrían el cristal de la ventana a medida que seguía lloviendo.
La Gryffindor suspiró sonoramente contemplando las nubes grises y segundos luego volvió a su lectura. Tenía clase de pociones en una hora; recordó que compartía clase con Slytherin y esta vez arrugó el gesto con disgusto. Durante toda la semana había hecho hasta lo imposible por mantenerse lo mas lejos posible de las serpiente...o mejor dicho...de una en específico. Una que parecía no prestarle mucha atención, pero a la cual ella, por motivos que aún se negaba a aceptar, no podía dejar de observar. La chica intenta ignorar lo que se hace muy obvio en su cabeza y vuelve a leer el libro...al fin logrando echar sus pensamientos a un lado y concentrarse.
Su concentración no perduró, pronto un olor a zanahorias y a bosque le llegó a la nariz y levantó el rostro encontrándose con uno de sus mejores amigos. Ron se acercaba a ella corriendo, vestía su ropa de quidditch, la misma estaba sucia seguramente porque habia estado practicando. Su cabello estaba despeinado y Hermione podía distinguir un olor ligeramente salado que probablemente provenida del sudor que le cubría. Ronald se sentó junto a ella delante de la ventana y la castaña supo que quería comentarle algo que seguramente no podía esperar.
-¿Estas muy ocupada?- quiso saber el pelirrojo pasando una mano por sus cabellos.
-No mucho, terminaba de leer sobre la poción que estaremos preparando en exactamente cuarenta y cinco minutos.- le respondió ella lanzando una mirada al reloj que descansaba bajo la figura de un león en el extremo contrario.
-En realidad venía a preguntarte si no te molestaría decirle a Snape que no me sentía bien y por eso no llegaré a la clase.- le pidió Weasley con una sonrisa. Hermione se cruzó rápidamente de brazos.
-¿Harry también faltará cierto?- interrogó la castaña, Ron ligeramente escondió su mirada y se encogió de hombros fingiendo no tener conocimiento.
-Está bien, lo haré. Pero si se meten en problemas yo misma me encargaré de castigarlos.- les advirtió Granger.
El pelirrojo simplemente se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla antes de alejarse. Hermione tocó su mejilla con la yema de sus dedos, buscó el nerviosismo que normalmente sentía cuando aquel chico se le acercaba, pero todo lo que encontró fue un vacio que le desagradó por completo. ¿Por qué no podía ser él la pareja elegida por su veela? Ella había estado interesada en Ron desde tercer año, y ahora, de un momento a otro, todo lo que creía sentir había desaparecido.
Un trueno resonó a lo lejos, Hermione miró hacia el cielo y comtemplo las nubes oscuras antes de agarrar su mochila, acomodar el libro que había estado leyendo y encaminarse hacia la salida. Caminó distraída por los pasillos, bajó la Gran escalera y encaminó sus pasos hacia las mazmorras. Sus ojos trazaron cada caballero de metal que iba quedando atrás y escuchó a dos estudiantes jugando snap explosivo antes de adentrarse hacia el nido de las serpientes.
Hacía frío en los pasillos, y aun cuando estaban en el área más baja de Hogwarts, de vez en cuando sepodía escuchar un relámpago retumbar a la parte de afuera del castillo. La castaña ajustó su bufanda con los colores de su casa y con su mano derecha cubierta por un fino guante negro abrió la puerta del aula de pociones y entró. El lugar estaba vacío a excepción de un rubio que se encontraba de pie junto a Snape. Ante el ruido de la puerta al ser abierta, los dos se giraron hacia la Gryffindor. El hombre de negro cabello arrugó el gesto en señal de desagrado y Hermione tuvo que reprimir el deseo de rodar los ojos.
Pero la castaña apenas prestó suficiente atención a Severus. Sus ojos color caramelo se detuvieron en el chico pálido al cual su túnica Slytherin le cubría por completo. Hermione estudió su perfecta forma de colocar su bufanda, los guantes negros perfectamente ceñidos a sus dedos y su cabello colocado hacia atrás de tal manera que seguramente no había un solo cabello fuera de su lugar. Entonces respiró, sus pulmones se saturaron con el aroma a menta y chocolate. Claramente escuchó el graznido de la veela dentro de su cuerpo, estaba extasiada ante el aroma.
Aun cuando muchas cosas estaban ocurriendo dentro de la Gryffindor. Ella simplemente permaneció en silencio por algunos segundos y luego se dirigió a la mesa más lejana. Estaba al fondo del aula, cerca de una estantería donde estaban colocados varios líquidos de diferentes tamaños y colores. La castaña sacó rápidamente su libro e intentó ignorar el olor que se colaba por sus fosas nasales. Sentía la mirada de los otros dos sobre ella, pero aun así no levantó la mirada sino que siguió con la lectura. Su esfuerzo funcionó, minutos luego había conseguido controlarse por completo.
Minutos más tardes Neville Longbotton se estaba ubicando junto a Granger. La castaña le sonrió e intentó enfocar su atención en el olor a talco del joven pelinegro. Por más que intentaba seguía percibiendo el olor a chocolate de Malfoy, opacado por su propio intento que suprimirlo. Ella decidió prestar atención solo al rostro de Longbotton, escuchando cada palabra de su compañero con mucha concentración para ignorar que el aroma del Slytherin se sentía más cercano. Su cuerpo se estremeció involuntariamente y entre dientes ella ahogó una maldición cuando sintió que su cuerpo comenzaba a salirse de control.
-¿Es cierto que prepararemos el filtro de muertos en vida?- le interrogó el moreno con curiosidad. Hermione Granger escuchó la pregunta y supo que ahí estaba su salida. ¡Explicaría la poción para distraerse!
-Sí, eso decía el silabario. Estuve estudiando sobre la poción y es simplemente alucinante. Lleva raíces de valeriana y según el libro, un corte incorrecto podría conseguir resultados escalofriantes.- comenzó a hablar la Gryffindor ante la atenta mirada del pelinegro que le escuchaba con interes mientras ella seguía impartiendo sus conocimientos.
Al otro extremo del aula Draco Malfoy se había sentado junto a Blaise, Nott y Parkinson. Sus tres amigos estaban hablando sobre algún tema irrelevante que al rubio poco le importaba. La última silla era junto a Parkinson así que se ubicó al lado de ella y sacó su libro de pociones para releer en silencio los ingredientes para la poción. Sus ojos grises se pasearon por los ingredientes, por las directrices e incluso por los dibujos antes de que, al levantar la mirada, pudiese corroborar en el reloj junto a la puerta de salida que faltaban solo cinco minutos para el inicio de la clase.
Malfoy movió sus ojos hacia Snape, pero se encontró con los ojos color miel de cierta castaña. Draco sostuvo su mirada sin reacción alguna, hasta que ella miró a Neville nuevamente e intentó entender lo que este le comentaba. Al ver que ella seguía con su tarea el Slytherin volvió a mirar su libro y solo levantó la mirada cuando Snape habló para dar inicio a la clase.
-Como sabrán todos, hoy prepararemos el filtro de muerto en vida. ¿Alguien sabe que efecto podría tener la poción?- cuestionó el profesor caminando hacia una estantería de la cual tomo una botella que contenía un líquido muy similar al agua. Al girarse para ver quién se ofrecía a responder solo encontró la mano de Hermione Granger elevada.
-Granger.- le concedió la palaba de mala gana. Sabiendo que tendría que darle meritos a la gryffindor porque seguramente respondería correctamente.
-El filtro de muertos en vida da al que lo tome un poderoso sueño que puede extenderse indefinidamente. Es muy peligroso si no se usa con precaución. Su antídoto es la poción Wiggenweld.- habló Granger con toda la seguridad que le caracterizaba desde que había llegado al colegio de magia y hechizaría.
-Muy bien, Granger. Cinco puntos para Gryffindor.- comentó con desgana Snape antes de sentarse y comenzar a abundar sobre la pócima.
Snape pasó algunos minutos explicando como debía cortarse cada ingrediente y como debía mezclarse el líquido a medida que fuesen añadiéndose los distintos componentes. Hermione desde su mesa copiaba lo más rápido posibe todos los comentarios del profesor. Arrugando de vez en cuando el gesto cuando percibía que el desgraciado aroma a menta de Malfoy iba mezclándose con el olor a lirios de Parkinson. La mezcla le desagradaba, su veela se sentía amenazada, pero ella no tenía pensado actuar irracionalmente.
-Granger, ubíquese con Malfoy. Nott con Zabinni, Neville con Parkinson, Mclaggen con Greengrass y Zacarías con Thomas.- anunció Snape mientras se dirigía un armario justo detrás de su escritorio y sacaba unas hojas de menta.
-Tienen una hora para realizar el filtro. Los revisaré cuando terminen.- anunció el profesor y los alumnos se dirigieron a sus mesas con rapidez.
Granger permaneció en su posición, anotando rápidamente lo que debía buscar. Sintió movimiento a su lado, el ruido de un libro al ser colocado sobre la mesa y luego la presencia de alguien a su izquierda. El olor a menta y chocolate era tan palpalble en el aire que ella percibió el cambio hormonal que estaba dándose en su propio cuerpo. Levantó el rostro y se encontró con los ojos color mercurio de Malfoy. Él le miraba sin rastro de enojo, duda o interrogación: la miraba como le había mirado siempre. Con total indiferencia, la misma indiferencia que ella le había dedicado todos esos años.
-¿Voy preparando el caldero y cortando las hojas?- se ofreció el chico tomando las hojas de menta que Severus había colocado en la mesa. Hermione asintió y se encaminó al estante que se hallaba a algunos pies de distancia. Desde su posición se giró a observar al rubio y le halló colocando el caldero sobre la mesa para luego tomar un cuchillo.
-Deja de mirarlo.- se dijo a si misma en un murmullo y volvió su atención a las cosas que debía buscar.
En muy poco tiempo la castaña se encontraba unicándose junto a Malfoy. El rubio cortaba las hojas en trozos muy pequeños, tenía una técnica muy limpia. A Granger le gustaba su manera de mover las manos sobre la mesa para agarrar el siguiente ingrediente que debía cortarse. Sus ojos se centraron en el movimiento del cuchillo durante algunos segundos y luego volvió a concentrarse en manganeso que debía pulverizar antes de arrogarlo al caldero.
-Mier...- murmuró Draco en medio de su trabajo. Hermione levantó la mirada y observó como la sangre recorría un camino corto desde el dedo del rubio, por la navaja del cuchillo y cayendo a la mesa con un ruido sordo. El olor le llegó con rapidez a la nariz, sus uñas comenaron a crecer y ella apretó el filo de la mesa luchando por mantenerse quieta. Sus uñas enterrándose en la madera.
-Maldición.- murmuró el rubio tomando las hojas de lavanda en las cuales había caído la sangre para arrojarlas a la basura. Hermione sintió como su respiración se volvía erratica, arrojó los últimos trozos de raíz de valeriana al caldero y apresuradamente exclamó un "vuelvo enseguida" y abandonó el aula.
Afuera todo olía diferente. El pasillo estaba desierto, la chica miró sus manos. Las largas garras dolían superficialmente. Respiró profundamente para calmarse, pero Draco Malfoy aún estaba muy cerca y lo único que consiguió fue respirar más su aroma. Sus zarpas crecieron mas y sintio como surgían dos colmillos en su boca. Su cuerpo liberaba feromonas con rapidez. Granger cerró los ojos e intentó respirar nuevamente, el olor a menta parecia ser un humectante que solo le hacia enloquecer.
La castaña apoyó la frente de la pared junto a la estatua de Salazar e intentó pensar en algo que le sacase de la cabeza ese endemoniado olor a menta, chocolate y sangre. Por suerte, su cabeza seguía trabajando rápidamente y se encontró volando años atras. A la primera vez que había visto a Draco transformándose en un rocho.
Era una mañana de noviembre en su tercer año en Hogwarts. Hacia un mes había golpeado al rubio para defender a sus amigos y luego de ese día él parecía huir de cualqueir enfrentamiento verbal con ella. Aun así, seguía molestando a Ron y a Harry fuera de su presencia. La castaña se había levantado temprano e iba subiendo las escaleras en forma de espiral que conducían al aula de astronomía. Cuando estaba por empujar la puerta escuchó un graznido. Su mano quedó suspendida en el aire, casi sobre el pomo de la puerta.
Ligeramente ella inclinó su cabeza de la puerta y escuchó con atención el grito ahogado de quien sea que estuviese adentro. La curiosidad pudo mas que el respeto hacia la privacidad y lentamente giró el pomo y asomó el rostro. Tendido en el suelo junto a un telescopio estaba Draco Malfoy retorciéndose e intentando esconder los gritos que se escapaban por entre sus labios. Hermione quedó helada en su lugar por algunos segundos, luego reaccionó y se apresuró a correr hacia el rubio.
-¿Qué te ocurre Malfoy?- interrogó llegando a su lado, pero cuando él la miró ella quedo completamente fascinada ante la imagen que estaba observando.
Sus ojos centellaban, se habian vuelto casi naranjas. Sus orejas se habían alargado y el comenaba a adquirir cierta semejanza con una extraña ave. Su barbilla estaba más pronunciada y además, la piel de su cuello y el inicio de sus mejillas estaba siendo cubierto por suaves plumas grises. Él la miró fijamente y ella se sorprendió cuando no divisó el odio en esos ojos que ahora ya no eran color mercurio.
-¿Qué te tomaste? ¿Histe mal una poción?- cuestionó la joven sin atreverse a tocarlo. El otro se giró para poder levantarse un poco.
-Busca Snape, Granger.- le ordenó él, la castaña frunció el ceño completamente indispuesta a seguir las órdenes del Slytherin.
-¿Por qué tendría que hacerlo?- interrogó ella.
-Porque te lo estoy pidiendo.- respondió él, su voz comenzaba a cambiar.
-Esta bien, solo porque no se que te ocurre.- terminó por ceder ella y salió corriendo del aula de astronomía.
-Granger...- la voz del profesor Snape la sacó de sus pensamientos. Al girar el rostro pudo ver al jefe de la casa de las serpientes mirándole en el pórtico de la puerta con los brazos cruzados.
-¿Pensaba regresar en algún momento?- le interrogó el profesor y la Gryffindor sintió que su rostro comenzaba a enrojecerse.
-Lo siento.- se disculpó rápidamente acercándose a Severus.
-Cinco puntos menos para Gryffindor.- cantó Snape, y Hermione podía asegurar que lo había dicho con mucho gozo y alegria.
-Regresaste.- comentó Draco mientras revolvía lentamente el brevaje. Hermione se ubicó a su lado sin decir nada y el chico luego de algunos segundos ladeó el rostro para mirarla.
-Estaba un poco sofocada aquí adentro.- explicó ella encogiéndose de hombros.
-Quizás estás enferma.- murmuró Malfoy volviendo su atención filtro que comenzaba a tornarse color leche.
-Si, quizás. Tendré que ir a ver a Madame Pomfrey.
-Quizás te cura de ser tan sabelotodo.- se burló Draco sin siquiera mirarle. Parecía concentrado en las vueltas que estaba dándole a la poción.
-¿Tu herida está bien?- cambió ella el tema y el rubio miró su dedo y se encogió de hombros.
-Era una tontería. Cicatrizará rápidamente. Ya sabes...ventajas.-
Le comentó encogiéndose de hombros y ella supo que se refería a su naturaleza. El rocho no solo era ave gigantesca sino que tenia ciertos poderes de regeneracion que le permitía curar sus propias heridas en períodos cortos.
-Ten más cuidado la próxima vez...podrías haber arruidado el filtro.- comentó Hermione escondiendo su preocupación para que él no fuese a percatarse de que le importaba su bienestar.
-Solo cometí un pequeño error, Granger. Mi sangre no cayó en el filtro...tu calificación está segura.- murmuró él sarcásticamente sin detener el movimiento de su mano.
La castaña sintió un apretón en el pecho. Podía oler a Malfoy; estaba ofendido y un poco enojado. Saber que era su culpa le hacía sentir enojada consigo misma. La chica lo rodeó y sin poder evitarlo colocó su mano sobre la de él. Con un movimiento suave comenzó a corregir el movimiento de muñeca del Slytherin. Su veela graznaba en extasis ante el tacto de la piel caliente de Malfoy. A diferencia de ella, el rubio tomó su acción como una presunción...como si ella simplemente no confiase en sus capacidades.
-Si quieres sigue tú.- comentó Draco aun sin soltar la cuchara, levantó la mirada justo cuando iba a alejarse y sorpresivamente se encontró atrapado en los ojos de la mejor amiga de su némesis. No sabía porqué, pero no podía dejar de mirarla a los ojos.
Granger apenas parpadeaba. Su parte veela rápidamente reaccionó al contactó visual y ella sintió su corazón acelerarse y sus uñas comenzar a crecer. Sabiendo que todo se arruinaría si seguían cerca...Granger soltó el cucharón con el cual revolvían la mezcla y se alejó hasta el otro extremo de la mesa. Draco sujetó firmente el cucharón y observando el camino de la Gryffindor siguió mezclando el filtro que ya casi tomaba el color indicado.
Continuará...
¿Qué les pareció? Poco a poco se irán sabiendo mas cosas.
5 Reviews y subo el siguiente capítulo el Viernes próximo (29) o quizás un poco antes xD
