NarradoraNueva: Habrán más momentos super tiernos entre ellos *.*

Pauli Jean Malfoy: jajaja muy pronto Draco sabrá que es Hermione, lo descubrirá antes de lo pensado. Que bueno que te halla gustado el capítulo y espero disfrutes el nuevo. Besos!

Ale Penelope: *.* A mi también me gustan las historias de veela 3 Espero que te guste el capítulo, gracias por comentar. XOXO

Capítulo 6

Biblioteca

La biblioteca normalmente estaba vacía, muchos solo venían a pedir los libros y se volvían a sus salas o habitaciones. La señora Pince estaba leyendo un libro sobre leyes mágicas cuando vio entrar al lugar a dos jóvenes. Una de sus cejas se levantó en sorpresa al caer en cuenta de que eran Hermione Granger y Draco Malfoy caminando uno junto al otro. Todo el mundo tenía conocimiento sobre la enemistad de esos dos seres, todo Hogwarts habia presenciado mas de una discusión entre ellos; pero ahora, para sorpresa de Pince, ambos estaban caminando en busca de una mesa como si no hubiese algo anormal en su actitud.

-¿Estaran bajo un imperius?- se preguntó la señora bibliotecaria antes de decidir que no era asunto suyo y retomar su antigua lectura.

El rubio y la castaña caminaron hasta el final de la biblioteca; se detuvieron en una pequeña mesa de cuatro plazas sobre la cual había un tintero con una pluma. Cuando se detuvieron ahí Draco dejó caer la mochila de cuero que discretamente había estado sujetando y se sentó en uno de los extremos ante la atenta mirada de Hermione. La castaña levantó una de sus cejas aún de pie y Draco luego de algunos segundos le miró. Por el plazo de algunos segundos ninguno sabía que decir; fue la castaña quien al final decidió romper el silencio.

-¿Busco los libros que tengan que ver con metamorfomagos y tu los de veelas?- cuestionó ella, Draco se limitó a asentir y Hermione rápidamente se encaminó hacia los libros.

El rubio discretamente le siguió con su mirada, el ondular de la tunica de Granger al moverse iba acompañado del movimiento de su cabello. Malfoy sacó de ella sus grises ojos para repasar el lugar. Descubrió que eran, además de otros dos alumnos, los únicos en esa área y luego se puso de pie para acercarse a la bibliotecaria. Al contrario de Hermione Granger, el rubio reconocía que necesitaría ayuda para localizar libros sobre veelas, pero no se sentía cómodo pidiéndole ayuda a la gryffindor directamente.

-Permiso...- interrumpió Malfoy a la señora Pince.

-Dígame, joven.- fue la amable respuesta de la mujer mientras dejaba a un lado el libro y enfocaba su mirada en el rubio.

-¿Dónde podría conseguir libros con información sobre veelas?- interrogó él apoyando las manos en el escritorio de Pince. La señora miró sus manos, pero a él aquello no pareció afectarle.

-Los libros de criaturas semi mágicas están en el pasillo número cuatro. Creo conocer varios tomos que le serán de utilidad. Se los anotaré.- le dijo la mujer y su pluma rasgó un pergamino antes de tendérselo al joven Malfoy.

Draco se giró con pergamino en mano, en poco tiempo estaba en el pasillo indicado leyendo los libros en busca de los que la señora Pince le había escrito. Pasaron algunos minutos y el rubio murmuró entre dientes al no haber conseguido aún los libros. Con el movimiento de su muñeca conjuró sus espejuelos, usualmente no los utilizaba, normalmente se las arreglaba para conseguir leer sin ellos. Pero, tras los últimos eventos, su vista seguía afectada; el profesor Snape incluso le había comentado que en poco tiempo, si su veela no aparecía, podría empeorar su visión.

-¿Necesitas ayuda, Malfoy?- cuestionó Hermione a sus espaldas. La castaña había dejado sus libros en la mesa y luego de rastrear varios pasillos había dado con Draco, percatándose de inmediato de que tenia dificultad para encontrar los libros.

El rubio se giró a mirarla y ella ladeó el rostro observándole y meditando si le agradaba como se le veían los espejuelos. Descubrió que no le lucían como a Harry, al moreno le había visto con espejuelos desde siempre, pero Malfoy se veía extraño con ellos. Aun así, se encontró pensando en que le parecía cute la mirada que él le dedicaba en silencio. Sus ojos grises ahora eran resguardados por los espejuelos como si los mismos fuesen una vitrina que resguardaba aquellos destellos del mundo.

-Pince me dijo que estos libros servirían.- habló al fin él tendiéndole el pergamino, Hermione lo tomó, rozando los dedos del chico en el proceso y sintiendo el cosquilleó recorrer todo su cuerpo.

-Veamos...- susurró ella y comenzó a mirar entre los libros, Draco estaba junto a ella observando distraídamente hacia donde ella miraba.

-Aquí hay uno...- dijo Granger agarrando un tomo y tendiéndoselo a Malfoy, quien lo sujetó sin protesta alguna antes de verla tenderle otro enseguida.

-Malfoy, en general... ¿qué opinas de las veelas?- preguntó la Gryffindor mientras pasaba sus ojos de un libro a otro en busca del último título que leyó en el pergamino que anteriormente el rubio le había provisto. Draco estaba a su lado derecho mirando hacia los libros que estaban más arriba.

-Son unas criaturas hermosas. Me gusta su filosofía, esa idea de un solo amor. No me gusta su forma de obtener el amor de su pareja...pero eso ya te lo había mencionado en el pasado, Granger.- concluyó él y levantó una mano para agarrar un libro a la vez que Hermione. Ambos iban a por el mismo tomo, Draco lo sujetó primero y ella terminó tocando su mano.

Malfoy bajó entonces la mirada, ella era algunos centímetros menos alta. Hermione miró su mano sobre la de él con su corazón latiendo aceleradamente y luego giró el rostro para mirar al rubio. En silencio se miraron a los ojos y por milésimas de segundos ella bajo la vista hacia sus labios. Draco se percató de inmediato, mojó sus labios con su lengua casi imperceptiblemente y la vió imitarle. El rubio lo sabía, sabía que algo andaba mal con la leona; porque la chica que el recordaba hace mucho hubiese dado un salto para alejarse de él y esta que estaba delante suyo simplemente le miraba con lo que a él le parecía deseo.

-Es el último...- susurró Hermione y reaccionó de inmediato, bajando su mano para romper el contacto con el rubio.

Draco tiró suavemente del libro sin dejar de mirarla; Hermione se dio la vuelta y sin más se encaminó hacia la mesa. Malfoy se detuvo un momento al sentir el repentino cambio en el ambiente. Miró a todos lados confundido, por un instante había sentido esa unión extraña que solo conocía por descripciones del profesor Snape. Sentía sobre su cuerpo unos sentimientos que no eran suyos.

-Cuando tu veela este lista para marcarte habrán señales...entre ellas lo que decidí llamar el "lazo". Este permite sentir lo que siente una veela cuando se siente atraída físicamente. Es uno de los síntomas más engañosos porque cualquier veela involuntariamente te puede hacer sentir ese lazo.- le comentaba el profesor Snape sentado en su escritorio.

-¿Cómo estaré seguro entonces de que es mi veela?- insistió en saber el joven rubio.

-La conexión con tu veela será más profunda. Más allá del plano físico, y de la tensión sexual tangible, podrás sentir la otra conexión...la de los sentimientos. Ella se mostrará empática, cariñosa, protectora y sobre todo...te pondrá a ti por encima de su propio bienestar.- enumeró Severus como so lo hubiese leído de un libro que tenia sobre su propio escritorio.

Malfoy tenía cara de puzzle en ese momento, comenzó a caminar en medio de su confusión. Sus ojos grises se detuvieron sobre Granger, la castaña se estaba ubicando en la mesa. Entonces él lo sintió de nuevo: el "lazo". Era ella quien lo estaba conectando con sus emociones. Draco, quien nunca antes había experimentado aquel sentimiento, cerró los ojos intentando concentrarse, sentía el latido de su corazón acelerarse. Para cuando sus ojos grises volvieron a abrirse, se encontró con Granger mirándolo y otra vez el sentimiento estaba ahí y el contuvo el gemido que se asomó a su boca.

La castaña podía sentir el debate del rubio, sabía que su cuerpo estaba haciendo algo; ella misma sentía una extraña vibra a su alrededor. El dulce aroma a menta que desprendía el rubio se hizo más fuerte... y ella decidió desviar su mirada mientras sentía sus uñas comenzar a crecer. Draco apretó los puños desde su posición y venciendo el sentimiento que le estaba recorriendo se obligó a moverse hacia la mesa.

-Hace calor aquí...- murmuró el rubio sacándose la tunica antes de sentarse delante de la castaña. Ella había levantado el rostro mientras él se sacaba la túnica. Sus ojos castaños desviaron la atención del libro durante algunos segundos percatándose de que el otro había pasado una de sus manos por su cabello con nerviosismo luego de sentarse.

-Un poco...- murmuró ella mojando sus labios antes de abrir un libro. Malfoy miró las manos de ella, inmediatamente percatándose de que hace algunos minutos sus uñas estaban perfectamente cortadas y ahora habían adquirido una forma puntiaguda.

"Granger es una veela..." pensó Malfoy desviando rápidamente su mirada y abriendo uno de los libros que había colocado sobre la mesa. Hubo silencio durante algunos minutos hasta que Draco volvió a percibir el extraño sentimiento y un escalofrío le recorrió el cuerpo. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué, tan repentinamente, sentía ese inexplicable calor? Las veelas no tenían ningún poder mágico que les permitiese enamorar a nadie, pero si tenían la habilidad de influir en las emociones de las personas y transmitirles lo que ellas estaban sintiendo.

Draco lo sabía, los sentimientos que estaban recorriendo su cuerpo no eran suyos. El repentino calor y los escalofríos eran los sentimientos que debían estar recorriendo a Granger. Al parecer, sin percatarse, ella los estaba transmitiendo, creando así un lazo con él. Lo más sorprendente es que ella no parecía haberse enterado de lo que hacía. Draco se acomodó los espejuelos para leer sin poder creer que Hermione Granger se estuviese sintiendo así a causa de su propia presencia. Incrédulo, Malfoy miró alrededor, pero no había nadie lo suficientemente cerca...sólo él podría estar haciéndola sentir así...o algún pensamiento.

Draco intentó concentrarse en su lectura, necesitaba iniciar el trabajo porque en realidad habían desperdiciado el tiempo. Tras un enorme esfuerzo el joven rubio consiguió concentrarse en su lectura, aunque cada cierto tiempo lo sentía. Sentía un escalofrío recorrer su cuerpo, el calor aumentaba y el tenía que mojar sus labios. Cuando aquellos sentimientos lo golpeaban tenía que cerrar los ojos y fingir que pensaba. Las emociones duraban segundos, pero eran fuertes.

Hermione desde la otra esquina luchaba por leer el libro. El olor del rubio, el movimiento involuntario de su cuerpo cada cierto tiempo y su ceño fruncido mientras leía la tenía en un estado de desespero en su silla. Inevitablemente se sentía caliente, una presión decía presente en su estomago y su boca la sentía seca. El único motivo por el cual aún no se había abalanzado hacia el rubio era que la pócima de Snape le estaba ayudando a controlarse.

En medio de ese ambiente las horas comenzaron a pasar hasta que la noche cubrió el castillo y algunas personas llegaron a la biblioteca. A medida que gente seguía entrando al lugar Draco se iba distrayendo de los sentimientos que Granger estaba transmitiéndole y se concentraba en los olores y los susurros. Hermione lo percibía distraído, le vió sacarse los espejuelos de mala gana y desaparecerlos sin decir palabra alguna minutos antes de escuchar la voz de Harry. Al girar el rostro, Granger vio a su amigo acompañado de Ginny dirigiéndose directamente hacia ella.

-Estuvimos buscándote...- le dijo Harry deteniéndose junto a ella sin prestar ninguna atención al rubio que seguía con su lectura como si ellos nunca hubiesen llegado.

-Pensé que habías dicho que estarías muy ocupado.- explicó ella colocando su pluma en el tintero.

-Lo estaba, pero la reunión con los chicos se canceló. ¿Estas ocupada? Ginny y yo tenemos duda con unos trabajos.- explicó el moreno.

-Estoy trabajando en algo, pero siéntense, puedo intentar ayudarles y luego seguir.- habló ella señalando las sillas que quedaban vacías aunque los otros dos Gryffindor no dudaron en lanzar miradas hacia el rubio que pretendía no estar escuchándoles.

-¿Segura?- preguntó Ginny aunque Harry ya estaba tomando asiento, el moreno habia tirado de la silla hasta pegarla casi al borde de la mesa, lo mas lejos posible del extremo donde Draco Malfoy rasgaba su pluma sobre un pergamino.

-Claro,Gin, siéntate.- insistió la castaña.

Sin mas los dos Gryffindor sacaron sus tareas y comenzaron a exponer sus dudas. Eran dos clases distintas, Ginny le preguntaba sobre Estudios Muggle mientras Harry cuestionaba sobre la clase de Astronomía. La castaña respondía sus dudas y luego ellos trabajaban en silencio hasta que una nueva pregunta surcaba sus cabezas. Hermione apenas había avanzado en su pergamino, cuando no estaba respondiéndole a sus amigos, estaba intentando leer un párrafo u obligándose a no percibir la evidente incomodidad que el cuerpo de Draco proyectaba.

El lazo se había roto, Draco lo sabía, porque ya no percibía las emociones de Granger. Estaba nuevamente solo dentro de si mismo y para su sorpresa Malfoy se encontró extrañando las emociones que la Gryffindor le había transmitido. Durante esas horas, habia experimentado sentimientos que nunca antes se le había permitido sentir. Porque él no había tenido el tiempo ni la oportunidad para desatar esas emociones que quería pensar estaban vivas en algún recóndito lugar dentro de su cuerpo. Granger le había permitido experimentarlo, aunque no eran suyas las emociones, sino de ella, pero por algunas horas las sintió suyas.

-Entonces... ¿Qué tienes hasta ahora?- preguntó la castaña. Malfoy se encontraba perdido en sus pensamientos, levantó la mirada del pergamino donde hace algunos minutos habia estado escribiendo y se percató de que habían quedado solos. Estaba tan concentrado en si mismo que no vió a los otros dos Gryffindors abandonar el lugar.

-Esto.- respondió él extendiendo su mano y pasándole el pergamino. La chica se estiró un poco para agarrarlo y comenzó a leer. Sentía la mirada del rubio sobre ella, y eso le impedía concentrarse como debería. Terminó mirándole entre medio de las líneas, bajando la vista cuando se encontraba con los ojos grises del otro.

-Bien. ¿Piensas añadir algo más?- quiso saber la veela devolviéndole el pergamino, el rubio lo tomó sin haber respondido.

-No lo sé. ¿Crees que falte algo?- preguntó él estirándose en su posición.

-Creo haber leído algo sobre el cambio físico que se produce en las veelas cuando estan celosas, ya sabes que son muy posesivas.- comentó Granger bajando la mirada a su libro. Hablar sobre el comportamiento, a veces ilógico, de las veelas le ponía nerviosa: al final ella misma podría verse influenciada por ese comportamiento debido a su nueva condición de semicriatura.

-Si, leí algo en uno de los libros, pero lo ignoré. ¿Crees que deba anotarlo?- interrogó el rubio rebuscando hacia atrás en el libro que tenía abierto.

-Me parece que sí.- respondió la castaña antes de que volviesen a quedar en silencio.

Una hora mas tarde Hermione se habia puesto sobre sus pies y habia abandonado el lugar porque debia reunirse con Ronald y Harry. Draco quedó solo escribiendo sobre el pergamino distraídamente, hace un rato había acabado de leer el primer libro y estaba dispuesto a comenzar el segundo cuando escuchó pasos acercándose. El chico de ojos grises levantó la mirada y se encontró con Madame Pince de pie delante de su silla. La mujer le miraba con cierta curiosidad que difícilmente podría ocultar: no todos los días Draco Malfoy es el último alumno en abandonar la biblioteca.

-Ya casi es la hora de cerrar, joven.- explicó la bibliotecaria. Draco miró su reloj sorprendido por el aviso antes de comenzar a guardar todas sus cosas.

-Deje los libros sobre la mesa, yo misma los acomodaré mañan. - le comentó Pince.

Malfoy asintió y salió del lugar seguido de la bibliotecaria que se detuvo a apagar con un movimiento de su varita todos los candelabros de la biblioteca. El castillo estaba en completo silencio, Draco andaba con cierto recelo hacia las mazmorras. Escuchó ruidos mientras bajaba las escaleras, pero decidió no prestar atención a ello. Los fantasmas solían estar despiertos a todas horas así que había una gran posibilidad de que ellos estuviesen oscasionando los extraños sonidos. Esperando la última escalera Draco percibió que el lugar se hacia más frío, era esa clase de frió que normalmente no se percibía en Hogwarts.

Llegó al último escalón mirando a todos lados, a esa hora de la noche él siempre se encontraba en las mazmorras. Sus habilidades de criatura mágica le daban ayudaban a escuchar y ver más allá de lo evidente. Podía percibir que algo rondaba el castillo, una presencia nueva y amenazante. De pie junto al último escalón el rubio se giró a mirar hacia arriba y vió la sombra que se movía en su dirección. Un poco tarde se dejó caer al suelo, sintió el viento frio golpearle la nuca. El rocho llevó su mano a su cabeza, percibiendo la frialdad ahí donde la sombra le habia tocado.

-¿Malfoy?- preguntó una voz a lo lejos. El rubio abrió los ojos, pero nuevamente había oscuridad delante de él, su respiración se habia hecho errática, estaba entrando en trance nuevamente. El miedo había incitado una transformación.

Hermione estaba arrodillada delante de él, habia estado en el campo revisando unas flores que solo habrían sus petalos de noche y las cuales necesitaba para una poción. Cuando la chica iba de regreso a la torre percibió el aroma de Malfoy. La castaña no podía asegurar porqué el chico se encontraba en el suelo, pero rápidamente fue consciente de que estaba sufriendo una de sus transformaciones. Granger colocó sus manos en la espalda de él con el fin de ayudarle a levantarse, sintió como el rubio se aferraba a sus brazos buscando balance. Sus ojos se encontraron, pero los ojos de Malfoy estaban brillantes como el sol.

-¿Quién eres?- preguntó Draco sin soltarle los brazos: preocupado de que hubiese alguien observándole en el estado en el cual se encontraba.

-Tranquilo, soy yo.- susurró Hermione, su voz baja, su veela tomando rápidamente control de su voz más no de sus acciones.

-Eres tu...- susurró el rubio y sin soltarla usó su agarre en los brazos de la chica para inmovilizarla contra la pared de piedra más cercana. Hermione se sorprendió de la confianza con la cual Malfoy le habia inmovilizado.

-No me estás viendo...- susurró la castaña percibiendo la mirada perdida de Malfoy.

-¿Quién eres? ¿Por qué juegas conmigo? ¿Por qué no tomas lo que es tuyo y acabamos con esta maldición?- preguntó el rubio sin soltar a la chica. Estaba lleno de coraje, estaba cansado de quedarse ciego de repente, estaba cansado de tomar pociones para reducir sus dolores.

-Tranquilo...- intentó calmarle Granger, su voz haciéndose mas baja a medida que escuchaba al otro.

-Si vas a reclamarme acaba y hazlo...sino...dímelo para acelerar el proceso y transformarme en un rocho. ¿Sabes de mi caso, verdad? ¿Sabes que estoy condenado si no me reclamas?- siguió hablando el rubio, había enojo en su voz. Malfoy podia sentir las repercusiones de su naturaleza a lo lejos, un punzante dolor en su espalda que era tranquilizado por el aroma a vainilla de su veela.

-¿Tu quieres que te reclame? - preguntó la veela, Malfoy la soltó retrocediendo unos pasos, tropezando con la mochila de cuero que había traído en su mano y habia quedado en el suelo luego de su caída. Hermione le vio tropezarse y pensó en acercarse, pero el rocho habia extendido su mano derecha señalándole a la otra que mantuviese la distancia.

-¿A ti te importa si quiero que me reclames?- preguntó el rubio aun en su posición en el suelo. Sus ojos perdidos y su mente confundida. Él estaba por levantarse cuando sintió el peso de la veela sobre su cintura, segundos luego percibió sus labios rozando su mandíbula.

-Me importa...- susurró Granger subiendo hasta el oído del rocho, sus dientes mordiendo suavemente el lóbulo de su oreja.

-No hagas eso...- le advirtió Draco y la giró inmovilizándola bajo su cuerpo. Su veela era mas pequeña que él y mas delgada. Él movió sus manos al cabello de la chica: lo traía trenzado.

-Salte.- murmuró Hermione, siendo consciente del cambio en su cuerpo, sus colmillos habían comenzado a mostrarse al igual que sus zarpas. La veela percibía el calor extendiéndose por todo su cuerpo y como la poción perdía su efecto sobre ella.

-Tu empezaste. ¿No te gusta perder el control?- interrogó Malfoy con una sonrisa burlona, el rubio era incapaz de negar que aunque quería, su naturaleza le hacía incapaz de resistir el deseo de acercarse a su veela.

-Basta, no me hables así...es peligroso...- le advirtió la veela en voz muy baja. Sus ojos fijos en el chico que se encontraba sobre ella. Él le miraba fijamente con sus ojos brillantes, pero sin verla. Ella se permitió bajar la mirada hasta sus labios antes de volver a verle a los ojos.

-¿Es peligroso? ¿Por qué? ¿Me vas a morder?- cuestionó Malfoy acariciando la mejilla de la chica con una de sus manos antes de sentir las manos de la veela en su cuello: acariciando el final de su cabello.

No hubo respuesta verbal por parte de Granger, solo les giró hasta que ella estuvo sobre el rocho. Draco se sorprendió cuando sintió los labios de la veela sobre los suyos. Era un beso dulce a pesar de la agresividad con la cual ella se habia vuelto a colocar sobre él. La escuchó jadear suavemente y reprimió la sonrisa burlona que se acercó a sus labios. Hermione había sobrepasado su línea de dominio propio, para cuando se separó de los labios del rubio, ya había perdido todo control, inclinó el rostro comenzó a morder juguetonamente el cuello de Malfoy. Draco subió sus manos a la cintura de la chica al sentir sus dientes.

-Te voy a marca, Malfoy.- le avisó la castaña, su voz completamente diferente al tono dulce de Hermione Granger. Malfoy sintió el escalofrío que le recorrió el cuerpo...pese a su opinión sobre las veelas, su cuerpo parecía darle la bienvenida a la chica que aún era incapaz de ver.

-Espera. No puedo verte... ¿Quién eres?- preguntó Malfoy sujetándola de los hombros para detenerla. La veela soltó un gruñido inmediatamente, pero antes de que respondiese se escucharon unos murmullos a su espalda y el rubio sintió el peso de la chica sobre su cuerpo antes de caer inconsciente.

Continuará...

¿Comentarios? ¿Qué creen que halla ocurrido? ¿Quién les habra encontrado? ¿Qué habrá golpeado a Draco?