Bien, la verdad no acostumbro hacer multichapters, porque luego me complico con el trabajo, pero me lo habéis pedido tanto –y la verdad a mí también me ha gustado la trama –que decidí hacer una excepción. Aquí tenéis la continuación. Espero os guste.
Goten despertó en la madrugada. Demasiado temprano, teniendo en cuenta la hora a la que habían llegado al pent-house del mayor. Intentó acostumbrar sus ojos a la oscuridad y entonces lo vio, ahí, tendido en la cama, en un desastre de sábanas y ropa, con moretones sanguinolentos en el cuello y los hombros; parecido a los que se hacía en las batallas.
El menor contuvo el aliento y se acercó a su mejor amigo. Acarició su rostro que tenía un gesto de dolor y fue bajando por su cuello, su pecho, su vientre, su entrepierna y después sus piernas, entre las cuales yacía la evidencia de su pecado. —Lo siento, Trunks… —susurró, apresurándose a ponerse su ropa antes de que el otro despertara. No quería ver los ojos de Trunks increpándolo por lo que había hecho. En verdad no.
No quería tener que dar explicaciones de ese amor casi prohibido que había sentido por su mejor amigo durante años. No quería verlo a la cara y decirle que lo amaba. Lo amaba más que aun hermano, como siempre lo había creído. Lo amaba con todas sus letras. Lo amaba y odiaba a Gohan por tener un espacio tan grande en ese corazón que siempre deseó para sí.
Voló hasta su casa y se apresuró a la ducha. Su ropa la metió en una bolsa, la llevaría a la lavandería él mismo, así no tendría que dar explicaciones. Ahora sólo quedaba un problema –más allá del poder evadir a Trunks por el resto de su vida –y era, el cómo deshacerse de los arañazos en su espalda y la mordida en su hombro. Aquellas dos cosas no pasarían desapercibidas para su madre.
Su padre era otra historia. El hombre era tan despistado, que no le sorprendería que un día llegara pintado de verde y con antenas al entrenamiento y éste ni se inmutara. Pero su madre. Su madre era otra historia. Esa mujer sabía incluso si se había movido un florero dos centímetros en su ausencia e inmediatamente increpaba a todos para saber el porqué. Y él no quería dar explicaciones. No de eso.
Goten salió de la ducha, intentando respirar con tranquilidad. Quitó el vaho de espejo del baño y se miró la mordida en el hombro. Demasiado visible. Se giró e intentó tener una buena visión de su espalda en el pequeño espejo. Era terrible. Parecía que se había peleado con un tigre y había perdido.
La verdad es que, sí había tenido una especie de batalla, con una especie de felino –porque si estuvieran en el reino animal, Trunks definitivamente sería un felino. Refinado, educado, ágil, grácil, calculador, inteligente, seductor…
Goten paró la línea de sus pensamientos y se mojó la cara en el lavabo. Lo último que necesitaba en ese momento era una erección. Lo que necesitaba era dormir. Dormir, olvidarse de lo que había pasado y después, pensar en cómo evitar al hijo del príncipe sayajin.
El menor se metió a la cama y el cansancio hizo lo suyo, pero el gusto le duró poco, porque en la mañana, antes de que se hubiera recuperado de la acción de la noche pasada, un torbellino entró a su recamara y cayó sobre él, tirándolo de la cama y despertándolo en el proceso.
Gimió dolorosamente al caer sobre su espalda, mientras una niña de escasos cinco años se reía desde la cama, antes de saltar sobre su pecho. —Tío Goten, estás perdiendo la práctica —se mofó la menor antes de hacer una mueca —. ¡Woo! ¿Qué tienes en el hombro? ¿Te mordió un vampiro?
—No y quítate de encima, Pan —chilló consternado el mayor, llevándose la mano a la zona afectada antes de empujar a su sobrina y jalar las mantas. —¡Gohan! —gritó —¡Gohan, ven por tu hija!
La cabeza de su hermano se asomó por la puerta y éste comenzó a reír al ver la escena. —Mira que Pan tenía muchas ganas de venir a saludarte, Goten —se quejó el mayor de los Son —, ¿y así es como la recibes? Ya no serás su tío favorito.
Goten afiló la mirada, pero se mordió la lengua. Quería increparle al otro el porqué de estar ahí. Pero no valía la pena. Seguramente habían venido a visitar a su madre.
—Papá, papá —llamó Pan, yendo hasta los brazos de su progenitor —. Al tío Goten lo atacó un vampiro —dijo un tanto consternada —. Tiene un enorme mordisco en el hombro. Seguro que fue un vampiro.
—¡No tengo ningún mordisco! —gimió Goten —No me atacó ningún vampiro y no deberías despertar de esa manera a la gente, Pan. Es de mala educación.
Gohan rio un poco y acarició la cabeza de su hija. —Pan, ¿por qué no vas abajo con tu abuela y tu madre y les ayudas con el desayuno?
La menor asintió con la cabeza y salió corriendo muy contenta.
Goten bufó y se puso de pie, cuidando estar bien enrollado en las mantas. —¿Por qué no vas tú también a ayudar con el desayuno, hijo perfecto?
Gohan soltó un ligero bufido. —¿Por qué estás de malhumor? —preguntó —No recuerdo haberte hecho nada. ¿Peleaste con Trunks?
Las mejillas del menor de los hermanos se colorearon de rojo ante la mención de su mejor amigo, y reaccionó arrojando una de sus almohadas contras su hermano. —¡Eso no te incumbe!
Gohan alcanzó a esquivar la almohada apenas y frunció el ceño. —¿Cuál es tu problema, Goten? —preguntó molesto —El haber sido el amor platónico de Trunks por tantos años, no fue culpa mía. Va siendo hora que lo superen. Ambos.
—¡Muérete! —siseó el menor —Como si el siguiera sintiendo algo por ti.
Gohan sonrió con un poco de superioridad y estaba dispuesto a decir algo, antes de que Goten lo lanzara contra la pared. —Te duele que sea cierto… —comenzó el mayor, antes de notar que lo que había dicho su pequeña hija era cierto. Su hermano tenía una buena mordida en el hombro. Arqueó una ceja y empujó al otro, para desempotrarse de la pared. —¿Qué es eso?
Los gritos de su madre y de Videl no se hicieron esperar. No era común que los hermanos pelearan, pero cuando lo hacían, terminaban destruyéndolo todo.
Goten escuchó a su madre y gruñó, antes de taparse el hombro con la mano. —No te incumbe.
Gohan frunció el ceño. Goten podía estar enojado, pero seguía siendo su hermanito menor y su responsabilidad seguía siendo cuidarlo.
Tomó al menor por el brazo y lo volteó. Gohan chifló. —¿Qué demonios hiciste? —preguntó, oyendo los pasos de su madre por las escaleras, a la par que él aventaba al menor dentro de la habitación y cerraba la puerta.
—¿Gohan? ¿Goten? ¿Por qué está rota mi pared?
—Ahora la arreglamos, mamá —se apresuró Gohan —. Estábamos jugando y se nos pasó la mano, pero prometo que la arreglaremos.
—Más les vale, jovencitos —respondió Milk detrás de la puerta —. Y bajen, ya casi está el desayuno.
Goten frunció el ceño y se sacudió el contacto de su hermano, mientras buscaba una camiseta que ponerse. —Arregla la maldita pared tú, fue tu culpa.
Gohan ignoró al menor mientras seguía viendo las heridas en su espalda. El patrón era muy específico, eran heridas de uñas. Y el mordisco… Bueno, todo el mundo podría deducir qué tipo de mordisco era.
—¿Cómo fue que…? —intentó comenzar Gohan antes de morderse el labio al ver la mirada hastiada del menor —¿Quién fue quien…? ¿La conozco?
—No.
—¿Usaste protección?
Las mejillas de Goten ardieron ante aquella pregunta. —¿Quién eres, mi madre? —preguntó airado —Eso no te incumbe. No te metas en mi vida. Ya mucho hiciste al enamorar y no corresponder a mi mejor amigo.
Gohan rodó los ojos. —Yo nunca le di falsas esperanzas a Trunks, lo sabes —bufó —. Siempre le dejé las cosas muy en claro.
—Y uno de los hombres más listos de mundo fue un tonto para entender eso ¿no? —preguntó Goten de regreso —. Ya olvídalo, Gohan. Sólo déjame en paz.
—Me gustaría hacerlo, pero eres mi hermanito.
—¡Pues finge que no lo soy! —gritó Goten, entubándose unos jeans, —No necesito tu maldita preocupación —siguió —. Dile a mamá que fui a entrenar con papá.
Goten salió volando por la ventana y Gohan no hizo nada por detenerlo. Llegados a ese punto, había pocas personas que podían hacer entrar en razón a Goten. La mejor, Trunks. Era mejor terminar de una vez por todos con ese interminable circulo de dimes y diretes en el que el único culpable de todo era él.
Por cierto, muchas gracias por sus reviews, espero que me sigan escribiendo para saber si la continuación ha sido de su agrado.
