Cap10:

Disclaimer los personajes de Naruto no me pertenecen. La historia se desarrolla en un universo alternativo


Para este capítulo en particular y entender lo que piensan ambos personajes y sus acciones utilizaré los siguientes indicadores:

Letra S:Letras subrayadas para las palabras de Shikamaru

Letra T: Letras subrayadas para las palabras de Temari.

Letra cursiva para pensamientos/ letra normal para seguir secuencia de acciones

Pov General


Continuación


S: Nos mantuvimos en silencio. Estaba procesando la noticia de mi vida, cuando oí su celular sonar; Temari, se separó de mí cubriéndose con una sábana. –Déjalo sonar- susurré

T: -Solo veré quien es- respondí; giré el celular para ver el nombre en pantalla: Kankuro, inmediatamente respondí:

-Pasa algo?- pregunté nerviosa

-Hasta que al fin contestas hermanita- respondió Kankuro con mucho sarcasmo

-Dime que pasa… pasó algo con Dai?- pregunté a la defensiva

-No quiere dormir, te llama una y otra vez. Meiko ha hecho todo para calmarlo y nada- respondió apenado.

-Ya…- sentí alivio de saber que era solo eso

-Temari… Hidan me ha llamado preguntando por ti, estas bien?- preguntó preocupado

-Yo… yo voy a buscarlo, luego te explico- resolví


S: La observé mientras respondía la llamada. Dai, nuestro hijo se llama Dai. Cuando cortó la llamada, empezó a vestirse. –Pasó algo?- pregunté inquieto

T:-Shikadai no puede dormir. Iré por él- respondí

S:-Te acompaño, es muy tarde para que estés por allí sola- dije, levantándome y buscando mi ropa para vestirme.

T:-Bien, pero apresurémonos-


S: pocos minutos después estábamos en la casa de Kankuro. Al estacionarse el taxi, mire a los alrededores y otro auto estaba estacionado cerca.

T:-Déjame ir por él, ya vuelvo- dije bajando del taxi

S:-Si, te espero aquí- comenté antes de que cerrara la puerta. Temari dio un par de pasos y un hombre se bajó del auto extraño, me bajé del auto solo para asegurarme que no fuera a hacerle daño, me acerqué con sigilo.

-Donde diablos estabas?- le preguntó colérico a Temari

-Eso no importa- respondió Temari

-Vienes corriendo por el mocoso y ni siquiera te dignas a responder una maldita llamada!- gritaba furioso

-No te expreses así de mi hijo!- Temari respondió con rabia. Aquel hombre trató de agarrarla con fuerza, pero no pudo ni tocarla: yo lo había impedido golpeándolo en el estómago.

-Shikamaru…- murmuró ella

-Tem, llama a Kankuro y ve por el niño- ordené. Ella tocó el timbre.

-Quien eres imbécil?- preguntó

-Yo para ti no soy nadie, pero créeme no deberías tratarla así- die con sorna (Tem ya había entrado a la casa)

- Lamentaras haberte metido en una discusión de marido y mujer- dijo lanzándome un golpe, lo esquivé y lo devolví partiendo su boca.

-Ella no es tú mujer- dije con rabia, volví a golpearlo en el estómago, él retrocedió un par de pasos, respiró profundo y cargó en contra, golpeándome en la cara, le devolví el golpe, directo a su nariz comenzando inmediatamente a sangrar, al darse cuenta, retrocedió marchándose.

-Estas bien?- preguntó Kankuro al abrir la puerta y verme palpando mi barbilla

-Si… y Tem?- pregunté

-Está bien, ya viene- respondió dejando la puerta entreabierta y retirándose para llamar a Tem. Ella volvió con el niño bien cubierto, junto a Kankuro, quien me tendió un poco de hielo.

-Gracias…- dije

-Se lo merecía, ya era un imbécil- respondió despreocupado

-Vamos…- dije, Temari asintió y nos montamos de nuevo en el taxi.


Le había pedido al taxista que nos llevara de regreso a mi hotel, durante el camino, Temari se había recostado en mi hombro; pude detallar al pequeño en sus brazos, y si, era una mini copia mía, dormía sereno al estar así con su madre, ajeno a lo que acababa de pasar.

Tem no pronunciaba palabra alguna, estaba analizando lo que acababa de ocurrir. Al llegar a la habitación:


S: Crees que puedes dormir?- pregunté cerrando la puerta

T:-Puedes dormir con nosotros?- preguntó expectante

S:-Si, no te dejaré sola… no de nuevo-respondí seguro, ella asintió en respuesta


Nos fuimos a la habitación, Tem puso a Dai en el medio de la cama junto a su pecho, yo me recosté en el lado opuesto, mirándola hasta que cayó rendida de sueño.