N/A:

Buenas, voy a ser sincero con ustedes y la verdad es que deje de escribir por la simple razón de que ya no sentía lo mismo que cuando lo hacía al inicio, el tiempo era algo que aunque no tuviera mucho, si tenía el suficiente para seguir escribiendo.

Así que resumiendo, ya no iba a acabar esta o alguna de mis otras historia, ya había preparado un "capitulo" donde explicaría todo esto y ofreciendo unas disculpas a los que la esperan con ansias.

Pero ahora y después de pensarlo bien, me he dado cuenta de que no me gustaría que esto acabara así, como otro escritor que deja sus historias a medias y es que me ha pasado tantas veces (ya hablando como un lector de fics) que las mejores historias que leo siempre son las que en meses no han sido actualizadas y no lo serán, y si soy sincero, no me gustaría dejarlos con esa misma sensación a ustedes que esperan esta historia.

Ahora, unas gracias por tomarse su tiempo para leer algo mío, de una vez les aviso que este capítulo será algo "aburrido", ya que no tenia del todo claro como quería continuarla, además de que tanto tiempo sin escribir me ha dejado algo oxidado, así que unas disculpas de mi parte por si no es lo que esperaban.

Pero aun así, les deseo una buena lectura y como siempre, nos leemos más abajo.


Punto De Encuentro

El dolor es inevitable pero el sufrimiento opcional. -Buda Gautama

De las pocas cosas que mas anhelaba en ese momento, la que mas quería de ellas era la de ver a Tabby con una sonrisa en el rostro mientras le hablaba, diciendo cosas como "solo es un sueño Lincoln" o tal vez "cásate conmigo Lincoln", sabía que tal vez era demasiado pedir, pero también sabía que si Dios quita también da, así que mientras habría posibilidad de que eso pasara el seguiría soñando hasta que eso se cumpliera, o en su defecto, llegara al hospital.

Debía admitir que a pesar de lo preocupado que se sentía, todo había pasado mas rápido de lo que creía, desde el momento en el que lo sacaron de la sala de interrogatorios, hasta ahora que se encontraba en camino al hospital más cercano.

Era raro de definir, pero ahora mismo sentía una mezcla de emociones bastante rara, por un lado se sentía feliz de ver a Tabby, pero por el otro, no sentía... nada, quería sentirse mal, mal por las razones por las que tenía que ver a Tabby, pero... ¿el hecho de no sentir tristeza lo hacía mala persona?

-¡Atención!, aquí vehículo No 004 de la policía estatal de Royal Woods, usando frecuencia de emergencia para confirmar que esté preparada la sala de operaciones para dejar al testigo "Lincoln M. Loud".

Era trascendental para Lincoln escuchar esos apellidos otra vez, le hacían recordar cosas bastante agradables de hace algunos años y otras que no lo eran tanto. Se sentía extrañamente importante en ese momento, escuchar como los autos se apartaban del camino de la furgoneta para dejarla pasar hacía que se sintiera así, "como una persona importante".

Ahora que lo pensaba, el dolor había empezado a desaparecer desde hace algunos instantes, solo sentía fuertes pulsaciones dentro de su cabeza y una comezón muy incómoda por todo su cuerpo, incluso por dentro de el mismo.

Pero trato de ignorarlo todo, ahora que por fin podría decir que volvía a tener un momento de paz, un poco extraño eso si, sin embargo, de paz y eso era lo que necesitaba ahora, solo tenía que ignorar parte de la sangre y permitirse crear un plan para salir de esta.

"¿Por qué estoy aquí?"... "por un olvido"

"¿Quién eres?" … "el único en quien en puedes confiar"

"¿Por qué no puedo recordar?" … "¿no puedes? o ¿no quieres?"

"¿Estoy vivo?"... ¿recuerdas morir?

"¿Acaso no se podían callar un maldito segundo? Las voces eran muy fuertes" -Lincoln siseo mientras trataba de bloquear el sonido con sus manos, aunque no podía moverse mucho, pues había un par de oficiales que lo sujetaban de queda lado para evitar que se moviera mas de los debido durante el camino al hospital.

Habían improvisado una ambulancia con una furgoneta de la policía y una camilla con una de las bancas que había en las duchas de la estación y por lo tanto, como era de suponerse no es que fuera muy segura, la banca se deslizaba de un lado al otro por el piso de la furgoneta, algunas veces llevándose algún que otro golpe, pero nada que arriesgara más su vida que lo que ya había sucedido, de ahí que tuvieran que sujetarlo con fuerza.

-Te amo Lincoln... - Lincoln fijo la vista a sus pies, hacia una voz igual de "ronca" que la de Tabby, pero sin dejar de sonar dulce, sin dejar de sonar como ella, tan atractiva al oído.

Todo este tiempo no era mas que Charles jugando con él, con esa apariencia tan joven y limpia de el mismo... tan pura.

-Basta... -Lincoln hablo de forma seria mientras sus labios se hinchaban con esa tonalidad morada por los golpes, sus ojos se dilataban de forma anormal con el rojo de la sangre en ellos, quería llorar y no podía evitar sentir asco, pero tampoco sentir una rara excitación.

-Niégame que esto deseas. -tan pronto como Charles termino de contestarle, su cuerpo cambio, casi como si su cuerpo fuera de plastilina, paso de ser un joven, pulcro y sano peliblanco que solía ser, a una figura con cabello negro, piel ligeramente blanca, caderas formadas de una joven, un pecho que podría sonrojar tanto a mujeres como hombres por igual, pero eso si, con ese rostro lleno de heridas y moretones, uno de ellos especialmente notorio en el ojo de la chica.

"Tabby" se trepo sobre Lincoln, escalándolo desde los pies hasta la cabeza, viéndolo todo el tiempo directo a los ojos hasta quedar frente a frente mostrando una sonrisa torcida.

-Ta..ta.. . -los labios de Lincoln fueron silenciados por las manos de su "novia" en su pecho ligeramente erido, su respiración y pulso se aceleraban cada vez mas, sentía como la sangre de su cuerpo se movía dentro de él, viajando a partes de su cuerpo que no desearía tener.

-Tranquilo Linck. -las manos de Tabby presionaron fuerte el pecho del peliblanco para ir subiendo poco a poco hasta llegar a sus hombros y darle ligeros besos en la clavícula.

Lincoln no podía evitar desviar la mirada mientras comenzaba a temblar, tocando cada parte de su cuerpo herido.

-Yo se muy bien lo que necesitas ahora. -Tabby saco la lengua de forma curiosa mientras le guiñaba el ojo... solo déjate...

-No... -siseo mientras los dientas chocaban entre sí. -No quiero que lo hagas. -Lincoln giro lentamente la cabeza para poder mirarla directo a los ojos, reflexionando sobre si esto era buena idea.

-Esto no es lo quiero... no eres real. -Lincoln hablo con cierto enojo tratando de levantar su cabeza lo mas que pudiera de la banca sin tener que perder mas sangre.

Tabby solo lo miro por un rato mas antes de apartarse de él y sentarse a horcajadas sobre sobre su estómago.

Coloco una de sus manos sobre su mejilla recargándose de ella. -Muy bien "chico del plan", entonces dime tú, ¿qué soy?, Lincoln

Para el par de policías ver al testigo con la mirada perdida en la nada era raro, pero no inusual en estos casos.

Lincoln trago saliva, debía admitir que si esto seguía pronto se acostumbraría al sabor de sangre, fue extraño no pudo evitar cerrar los ojos y pensar en Lucy, recordaba lo mucho que le gustaban los vampiros, la extrañaba mucho, debía admitir que probablemente ella era su hermana favorita, con ella podría sentir con el hermano mayor cariñoso.

Cuando los abrió ojos quiso llorar y gritar, pero no sabia si por el miedo o la alegría, frente a él estaba sentada a horcajadas Lucy, con ese mechón de pelo que nunca le dejaba ver los ojos.

Por su parte ella lo miro y sonrió, limitándose a decir.

-¿Qué soy? Lincoln

Lincoln respiro profundamente, dándose tiempo a pensar en una respuesta ingeniosa.

-No eres tú, no eres Lucy. -Lincoln cerro los ojos, tratando de hacer que desapareciera esa imagen de su cabeza, pero no lo hizo, no se fue.

-Hey bro, ¿Qué tal ahora?

Lincoln abrió los ojos y los ojos y los cerró con fuerza con rápido como pudo.

-¿No quieres que tu hermana mayor te encante una canción de cuna hermanito? Como cuando eres niño y tenías problemas para dormir ¿lo recuerdas?

Lincoln negó con la cabeza, llevándolo de un lado a otro, goteando aun más.

-No eres real, ¡Vete!

Pero no querían dejarlo solo...

-Uhh... ¿Lincy? ¿Por qué dices que no soy real?. es porque tienes los ojos cerrados, solo ábrelos y mírame, entonces podemos ir al centro comercial todos juntos y volver a ser una familia.

-Porque no lo eres... vete Leni...

Querían hacerle compañía.

-¡Joder!, conduce un poco mas lento Andrew, ha empezado a convulsionarse, tenemos que asegurarnos de que no se golpee aún mas, sino ya estará muerto para cuando lleguemos.


(Hospital New Life)

-Listo, por favor descanse, manténgase sentada y relajada, iré a traerle algo de comer y en un momento un enfermero vendrá por la sangre, descuide. -la enfermera toco su hombro con suavidad mientras le daba una ligera sonrisa.

-Tu amiga está en buenas manos. -la enfermera solo se giró mientras dejaba a Sam sola en el cuarto.

Sam espero unos pocos segundos a que la enfermera se alejara lo suficiente de la sala para seguir con la búsqueda de su amiga. -ahhh. -suspiro mientras acariciaba su cuello.

-Muy bien, hora de salir de aquí. -Sam se levantó con determinación y con un rostro que reflejaba seguridad. No esperaría para ver a su amiga, tenia que verla ahora.

-Esto... - casi al instante de haberse levantado, Sam se derumbo cerca de uno de los estantes que guardaban varias jeringas, gasas, entre otras cosas.

-Creo que esto me saco por no comer bien... - Sam camino tambaleándose sin dejar de apoyarse en la pared hasta la salida del cuarto, estos habían sido los cuatro pasos mas largos y pesados de toda su vida, incluso mas que los de esas veces que consumía marihuana en galletas.

-Lo que daría por una de esas... -dio su primer paso fuera del cuarto solo para ser cegada, era oficial, odiaba los hospitales, todo era tan blanco y molesto, las paredes, las luces brillantes e incluso hasta los uniformes de los empleados... eran desagradables.

-Don.. Donde?... donde estas? -tenia que vomitar, pero no sabía porque, solo fue un poco de sangre, medio litro, eso fue todo, pero entonces... ¿por qué?. Sam se dejo caer contra la pared, deslizándose contra esta en un intento por no llevarse un golpe contra el suelo.

Una vez pudo sentir el frio del suelo, se sentó, era raro, no podía sentir el tacto... solo el frio como si todo fuera intangible a su alrededor y aunque no le dio muchas vueltas al asunto y decidió simplemente pasarlo de largo como otra de sus malas experiencias.

Pero a pesar de todo, no podía dejar de pensar en Tabby. -¡Tonta Nerd!. - Sam dejo escapar ese pequeño insulto, solo para sacar un de los cigarrillos de liar que tenía en la bolsa de su chaqueta. -Genial...- Sam refunfuño al ver el cigarrillo aplastado, pero no le importo, solo lo encendió y empezó a fumar mientras esperaba a que el tabaco y el polvo verde hicieran su efecto.

La verdad es que en ese momento tampoco le importo si alguien la pudiera ver y sacar de patadas del hospital por confundirla con una drogadicta... -"Ya no lo soy... bueno, casi "- Sam pensó para si misma mientras analizaba cada palabra de su mente... -"Patadas... echar a patadas".

Esa última frase hizo una conexión entre sus neuronas casi tan rápido como al instante en que la termino de pensar, ahora recordaba muchos momentos con ella, con Tabby, ahora que lo reflexionaba, solo tenia un par de momentos desagradables con ella. Su mejor... su única amiga y hasta cierto punto, una hermana y le hubiera gustado también decir que la consideraba como una amante.

Recordó la primera... no, la segunda... tal vez la tercera, lo cierto es que no recordaba cuantas veces había tocado ya fondo y en cual de ellas fue, pero lo importante era que no quería volver a tocarlo y sin ella, sin Tabby, su amiga, estaba segura de que lo volvería hacer. Volvería a tocar el suelo

Dio una gran calada al cigarrillo para relajarse y pensar mejor las cosas, para verlas mejor, y lo que vio no le gusto para nada, era ella siendo sacada de su hogar por sus mismos padres, no es que no la quisieran, de echo podría jurar que sus padres eran muy amorosos incluso después de comentarles lo de sus preferencias sexuales no dejaron de amarla y de tratarla igual, es mas, le mostraban todo su apoyo.

Sin embargo, ella sabía que se había aprovechado de su confianza, de su amor, y entonces cuando descubrieron lo de sus pequeñas escapadas de "realidad", sus padres no pudieron tolerarla mas, es raro, ella pensaría que la ayudarían a salir de sus problemas de drogas, pero al parecer se preocuparon mas por dar un mejor ejemplo a su otro hijo que a ella.

En ese momento, había tocado por primera vez el suelo de los escalones de su propia casa. Eran en palabras de ella "tan fríos". No sabía que hacer, ya no salía con Luna después de que ella la cortara y tampoco es que tuviera familiares con los que pudiera quedarse.

-Te necesito tanto... - empezó a llorar con fuerza sin soltar el cigarrillo en ningún momento, cada vez exhalaba era como ver a una máquina de vapor con sentimientos, solo que mas trágica.

-¿Por qué nunca tengo suerte? - poco a poco dejo de llorar y aunque eso solo le genero la sensación de cortes en su garganta, debía admitir que se sintió bien hacerlo, poder desquitarse del mundo por darte una mala vida.

"uno forja su destino"

La voz de Tabby sonó fuerte en su cabeza, casi una campana de iglesia y podía escucharla con claridad, era ella, era su amiga llamando por ella, era su todo llamando para decirle "te necesito"

-Y yo a ti. - la mirada de Sam se volvió profunda y con cierto esfuerzo se puso de nuevo en pie, arrojo el cigarrillo al suelo y lo aplasto, lanzando ligeras brazas humeantes y un apestoso olor al ambiente, pero no le importo y actuó por instinto. Metió la mano en su bolsillo para sacar de su bolsillo una esencia "atrapa-olores" rociándola por todo su cuerpo y entorno.

-"I' coming for you"... - Sam tarareo al ritmo de su canción favorita.

Desvió la mirada hacia al pasillo, para continuar con su búsqueda y al hacerlo, se llevo una "grata sorpresa" al ver a un enfermero aproximándose, no estaba segura si era el que venia por la su sangre, pero tenía que intentarlo, entraría a esa sala de emergencias de un modo u otro.

Se apresuro al recoger su cabello rubio en una cola de caballo, quitarse la chaqueta y amarrársela a la cintura, asegurándose de apretarla para denotar su esbelta figura, solo dejando una camisa sin mangas con un escote medianamente grande con un pecho igual mediano, se aseguró de cambiar su postura para que sus caderas pudieran verse más anchas.

No era la primera vez que hacía esto para conseguir algo que quisiera, y no estaba segura de que esta fuera su última vez.

Empezó dando largos y fuertes pisadas para llamar la atención del enfermero y en cuanto se dio cuenta de que obtuvo su mirada centrada en ella, puso su cara mas coqueta que pudo pensar para entonces pegarse contra él.

-Hola lindo, sabes... pareces alguien muy amable y me preguntaba si alguien tan servicial como tú, podría hacerme un pequeño favor. -tenia tantos malos recuerdos en su cabeza, ya lo había hecho varias veces con finales que nunca quisiera recordar, pero por el momento, lo único por lo que rogaba es para que no hubiera cámaras en el lugar.

Debía admitir que a pesar de lo segura que demostraba ser, se sentía bastante sucia... Sabia muy bien cual era la palabra perfecta para describirla ahora mismo, pero... simplemente no quería pensarla "puta".

Sintió como las manos de aquel hombre empezaban a tocarla, empezando por su trasero, fue entonces que se dio cuenta de que esto sería mas difícil que con simples palabras. Se sentía sucia y mareada.

-Así que... soy muy amable ¿no?. -sintió como el agarre del hombre sobre ella se volvió mas apretado. -Dime, ¿qué quieres lindura? - y apretó aún más sobre ella.

-Yo... yo... quiero vomitar... - sentía dolor.


(Calle Houston, a 20 minutos del hospital New Life)

Llevaban apenas unos minutos manejando desde lo ocurrido, aún faltaba la mayor parte del camino por recorrer.

Con el auto apestando a hierro por la sangre, ahora apreciaba que de igual manera oliera a tabaco quemado y alcohol, de cierta manera los olores se neutralizaban entre si, y Albert lo agradecía, aunque tampoco tanto como quisiera en ese momento.

Con la ventana del auto de su lado inservible, quería pedirle a Booker que la bajara del suyo, aunque... ¿Cómo decirlo? Desde un principio Booker ni siquiera debería estar manejando, sangraba casi tanto como el inconsciente de Grouse, ya lo había visto varias veces como cabeceaba contra el volante, en una de ellas casi llevándolos contra otro auto.

"Tal vez... si intentara de otra manera"...

-Así que... ya tienes la cuartada, ¿no es así? - Albert hablo dirigiéndose a Booker, tenía que admitir que a pesar de los años, volverse un alcohólico y perderlo todo, Booker aun sabia como arreglárselas.

Booker no dirigió la misma atención Albert y solo se limitó a hablarle sin intercambiar miradas. -Se podría decir que si, cubrí nuestro rastro si eso es lo que te preocupa, aunque ni deseándolo pasara como un "accidente", hay tantas cosas que no cuadran, así que solo será cuestión de tiempo para que busquen a un responsable.

Los segundos pasaron y el silencio se opacaba por las gotas de sangre del cuerpo de Grouse que chocaban contra el piso del auto, esto no ayuda en nada a calmar los nervios de Albert "¿lo habrá descubierto?"

Ahora el olor le importaba poco, no podía dejar de pensar en eso mientras su agarre se hacía mas fuerte sobre el arma que tenía escondida en su bolsillo, "¿lo sabrá?", debía admitir que tenia miedo, si Grouse hubiera abierto la boca y confesado lo de hace años, no tardaría en convertirse en un premio colgado en la pared. Tenía que actuar ahora.

Tomo con cuidado el arma y la deslizo fuera de su bolsillo, "no se arriesgaría". Se preparo mentalmente así mismo para disparar, si es que tenia que hacerlo, aunque era mas difícil de lo que recordaba, hace tantos años que lo dejo y ahora, con solo pensar en ellas, en el tacto de ellas, le provocaban pánico, tenía miedo a morir.

El auto freno de la nada ante una luz roja de un semáforo, casi haciendo que Albert se golpeara contra la guantera, obligándolo a guardar el arma en su lugar. Se incorporo lo mas rápido que pudo en su asiento, tratando de disimular sus nervios.

-Dime Albert,.-hablando casi al instante. -¿Alguna vez has considerado el suicidio como una opción? - soltó el volante, llevando sus manos contra su cuello, dándose un pequeño masaje, escuchando como tronaba.

Albert trago con saliva mientras daba todo de si para mantener el arma guardada. -No se a que te refieres... ¿por qué lo consideraría?. -respiro profundamente. -Con una hija, un yerno y un nieto esperándome, no es como si lo considerara mucho la verdad... ¿tu sí?.

Booker acaricio con cuidado su herida. -La verdad es que no, siempre considere que moriría antes de... bueno, llegar a pensar en eso. - Booker centro su mirada en los portavasos del auto, viendo una cajetilla de cigarrillos que no recordara que estuviera ahí. -¿Te molesta?.

Albert negó con la cabeza. -Adelante, solo pásame uno.

Booker tomo el cigarrillo entre sus dedos y antes de llevárselo a su boca se lamió los labios, tragando un poco de la sangre que tenia en los mismos, luego coloco el cigarrillo en el "encendedor" del auto y mientras esperaba, decidió encender la radio con el volumen bajo, reproduciendo una canción, para por fin llevar el cigarrillo a su boca.

Cluth- Gone Cold

Por su parte Albert solo limpió el sudor de su frente para luego guardar el cigarrillo dentro del bolsillo de su camisa. Al fin y al cabo dejo el tabaco cuando nació su primera nieta, lo único que quería era simpatizar con Booker.

Booker dio la primera calada al mismo, para luego bajar el vidrio y soltar todo el humo fuera del auto. -Siempre he pensado que hay personas que no tienen suerte, que tienen problemas "reales"...

Albert escucho atentamente lo que le decía Booker y aunque lo repitiera uno y otra vez dentro de su cabeza, no lograba entenderle, por un momento pensó que alguna de las turbinas de los jets que piloto durante su tiempo en el ejercito lo habían dejado sordo.

"¿Sentimientos?" esas no eran la clase de cosas que Albert estaba acostumbrado de ver de un hombre como Booker... debía admitir que durante su servicio militar le enseñaron a actuar antes de pensar, pero era humano y no podía evitarlo, es cierto que muchas veces dudo de lo anterior por lo que llego hacer. Pero esta vez era diferente, tenía frente a él a otro hombre que sabe muy bien la realidad de las cosas.

-Lamento... lamento lo que ha sucedido, lo de tu mujer e hija... lo siento...-Se quiso tapar la boca casi al instante en que termino de hablar, es solo que no sabía porque no había actuado antes, acaso ¿tenía que decirlo, sentía culpa?, la cierto era que no lo sabía, lo único que sabía que era verdad en ese momento era ese fuego que emano dentro de él, comenzando a quemarlo desde las entrañas, solo intensificándose mientras mas hablaba.

Eso no era culpa, ¿verdad?

Aun recordaba muy bien aquel día, lo vivió en primera fila después de todo, pero lo que de verdad hizo que se sintiera como un bastardo fue tener que hablar una semana después con Booker dándole sus condolencias por lo de su familia, que lo había visto todo lo sucedido en las noticias, eso fue lo que le dijo aquel día.

Booker escucho cada palabra y simplemente no puedo evitarlo, entrecerró los ojos y dejo caer un par de lágrimas que chocaron contra su barba mal cortada, negando con la cabeza mientras veía hacia el frente, aun sin cruzar miradas con Albert. -No pasa nada... -jadeando por aire. -No era mas que una puta.

Una luz verde ilumino sus rostros. Era hora de continuar, sin embargo, Booker no reacciono en lo mas mínimo, solo siguió forzando sus manos contra el volante, con un rostro lleno de golpes y cortadas que reflejaba arrepentimiento.

Albert miro a Booker detenidamente y hubiera seguido así por mucho mas tiempo, pero el ruido de las gotas de sangre seguía, no se podía dar el lujo de esperar y mucho menos de quedarse en medio de la noche encerrado en un auto.

Se armó de valor y entonces hablo -No es el mejor momento Booker, pero... tendremos un funeral al cual asistir si no nos vamos ya. -Albert quería tocarle el hombro y decirle que todo estaría bien, pero por un lado quería sacar la pistola y simplemente acabar con lo que empezó, al menos eso serviría mas a la larga que la primera opción.

Booker tardo un poco en incorporarse y limpiar las lágrimas en su antebrazo, aun teniendo problemas para respirar. -Si, perdona, solo necesitaba pensar... -Booker saco el cigarrillo prácticamente nuevo de su boca y lo tiro por la ventana para estirarse sobre el asiento, pero aun sin acelerar.

-A... Albert. -Booker hablo con cierta dificultad y dolor, dando casi dando todo de si mismo.

Albert miro a Booker, solo para verlo con la mirada centrada sobre él, el sujeto al que le había quitado su hija mirándolo de frente, dándose cuenta de la cantidad de cicatrices que tenía en su rostro.

Albert soltó el seguro del arma, dispuesto a disparar mientras su respiración aumentaba y su cuerpo temblaba. -¿Si?. -respondió con duda y miedo, sintiendo como toda la sangre se congelaba mientras sentía el pulso en el gatillo del arma.

Pero Booker solo sonrió. -Gracias. -su voz sonaba adolorida, pero de alguna manera calmada y sincera. Puso de nuevo su vista en el frente y esta vez pisando con mas fuerza el acelerador.

Albert dio gracias a Dios una vez mas, aunque dudaba si es que no lo había abandonado hace mucho tiempo.


No sabía absolutamente nada de lo que le rodeaba, todo era una extraña combinación de colores a su alrededor que se movían sin ningún patrón aparente, pero a pesar de que sentir como si hubiera entrando en una dimensión alterne, debía admitir que se sentía bien, eufórico, se sentía cálido y querido en ese mundo.

-Rápido, llévenlo a urgencias, vayan preparando el equipo para "traumatismo", asegúrense de que no se este ahogando. -una voz gruesa hablo, era un hombre medianamente alto con una bata.

Tan rápido como pudieron el par de oficiales bajaron al peliblanco de la furgoneta policial y lo pusieron sobre una camilla, dejando en las manos de las enfermeras.

-¿Crees que sobreviva? -hablo uno de los oficiales.

-Me daría calma pensar que si lo hará…-aparto la gorra de su cabeza mientras se daba aire con la misma. -Pero no lo hará.

Los oficiales perdieron de vista al peliblanco tras la puerta que tenía escrita por arriba "urgencias."

Poco a poco Lincoln recuperaba la noción de lo que le rodeaba, aunque su vista no volvía del todo, veía borroso y por un momento pensó que se estaba quedando ciego por todo el blanco que veía, apenas alcanzaba a distinguir a las personas que se movían a su alrededor, todas parecían siluetas azules deformes.

Trataba de hablar, pero no lograba ni siquiera mover la lengua, duro así un rato hasta que una de esas siluetas se le acercó para colocarle algo en su rostro, no podía distinguir lo que era, solo que empezaba a sentir un profundo sueño y la verdad es que no se resistió, se acomodó lo mejor que pudo y cerró los ojos, esperando que todo fuera un mal sueño.


N/A:

Muy bien, espero no haberles decepcionado de todo en cuanto al contenido del capítulo, pero la verdad es que si se me dificulto un poco escribirlo.

Pero cambiando ligeramente de tema, a esta pequeño fic no le quedan muchos capítulos, máxim mas, porque quisiera empezar con lo que podríamos llamar "segundo temporada", lo hare para refrescar mis ideas y ver realmente que rumbo y final quiero para esta.

Ahora, quiero decirles que me gustaría continuar con mis otras historias para no dejarlas en el olvido.

Espero que les haya gustado o al menos haberles echo pasar un rato agradable, esperare impaciente y con miedo sus comentarios, opiniones, criticas o cualquier otra cosa que quieran decirme, les agradeceré su sinceridad.

Nos leemos después, que tengan un excelente día