Capitulo 24
Al día siguiente Mel y George se levantaron con la sensación de haber sido observados mientras dormían y por lo tanto no habían dormido bien y estaban muy cansados.
Molly estaba preparando el desayuno mientras su marido mandaba un mensaje a McGonagall, estaba terminando de poner la mesa cuando empezaron a entrar todos en tropa, la última que entro fue Mel que ya estaba preparada para irse en cuanto terminara de desayunar.
-Mel, McGonagall te da su consentimiento a que salgas de compras hoy pero tienes que ir acompañada-dijo Arthur entrando al comedor con la correspondencia de la familia, fue repartiendo a todos antes de sentarse a desayunar.
-pero yo quiero ir sola-dijo ella ofendida ya que tenía que comprar ropa intima y no iba a hacerlo delante de él.
-pues o vas acompañada o no vas-dijo serio mientras se sentaba y cogía un café.
-bien, iré y ¿Quién será mi acompañante?-pregunto ella enfadada mientras terminaba de desayunar.
-George-dijo Arthur mientras comía una tostada, ahí se cumplió su mayor temor.
Empezó a quejarse pero Arthur la calla a los pocos segundos, diciendo que era mejor que nada. Ella se levanta, deja su vaso del desayuno y se fue a la habitación a coger todo lo que necesitaba para salir, antes de salir se paro en la puerta y sin girarse.
-cuando baje estate preparado-dijo ella seria y después se fue hacia su habitación.
Los demás se quedaron serios.
-no sé como la vas a soportar-dijo Percy mientras negaba con la cabeza.
Los demás asintieron ya que pensaban lo mismo, George sonrió ya que tenía un plan.
-cuando ponga en funcionamiento mi plan ella estará comiendo de mi mano-dijo el sonriendo mientras pensaba en el plan que un día Fred y el idearon para cuando les gustara una chica.
-estas muy convencido ¿de qué se trata?-pregunto Ron intrigado de lo que su hermano tenía en mente.
-si funciona ya os enterareis-dijo mientras salía del comedor hacia su habitación para vestirse.
Cuando George se fue los demás se quedaron intrigados del plan que tenia George.
-yo solo espero que funcione-dijo Percy el único de los hijos que estaba vestido-bueno yo me voy he quedado con Audrey -dijo mientras se despedía.
Ahora sí que estaba sorprendidos, Percy con una cita, eso era algo que no se veía todos los días.
-espera, ha dicho cita-dijo Ron que no podía ocultar su sorpresa.
-sí, Ron, ya sé que es raro-dijo Ginny igual de sorprendida.
-oye, no os metáis con vuestro hermano-dijo Molly sonriendo mientras en su cabeza iba ideando ya la boda de su hijo.
-ok, dijeron los dos la vez mientras se iban junto a Arthur que se despidió para irse al ministerio. Molly se quedo en la cocina con los planes en la cabeza.
A los pocos minutos oyó a su hijo decir adiós desde la puerta de la casa cuando se dispuso a irse.
En Hogsmeade:
Mel y George llegaron a Hogsmeade a los pocos minutos gracias a la forma de transportarse más rápida "aparición". Ella sin hablarle se fue directa al banco donde al entrar vieron que salvo por los que trabajaban allí estaba vacío fueron hacia el mostrador y le dijeron al duende que querían sacar dinero. El duende los llevo hasta la cámara donde Mel tenía que sacar el dinero. Cuando la cámara fue abierta por el duende, George se quedo sorprendido ya que casi no cabía ni un alfiler del dinero que había.
-madre mía ¿todo esto es tuyo?-pregunto asombrado George mirándola, ella asintió seria.
-dije que desde muy pequeña había trabajado, así que ¿de qué te sorprendes?-pregunto ella mientras metía dinero en tres saquitos.
-ehhh, no de nada- dijo el saliendo de su asombro mientras veía como se guardaba tres saquitos en los bolsillos.
Cuando salieron del banco, se dirigieron a las tiendas para comprar. Así pasó gran parte de la mañana, cuando llegaron a la tienda de ropa íntima, George se puso rojo y dijo que mejor se quedaba fuera cosa que Mel agradeció.
Cuando salió se dirigieron hacia una tienda para pociones que estaba cerca de la tienda de broma de los hermanos Weasley, George cuando pasaron por su tienda se quedo parado enfrente de su tienda triste mirando el sueño suyo y de su hermano.
-no sé que voy hacer-dijo mirando hacia los escaparates.
-yo que tú la abriría-dijo Mel mirándolo.
-¿Cómo quieres que lo haga? esta tienda también es de mi hermano-dijo él un poco enfadado.
-ya, pero no creo que él quiera que dejes la tienda, sino que dejes a un lado tu miedo y pongas otra vez en funcionamiento vuestro sueño-dijo ella mirando a la tienda.
-"eso es"-se oyó la voz de Fred.
George miro a todas lados para ver si lo veía, pero no llego a verlo solo lo sintió.
-¿es eso lo que quieres?-pregunto George a su hermano, como respuesta sintió la mano de su hermano en el hombro.
-bien, si es eso lo que quieres, volveré a abrir la tienda-dijo George sonriendo, le pareció oír la risa de Fred en la lejanía.
Estuvieron un rato mas mirando la tienda y después se dirigieron hacia un callejón que había un poco más alejado, cuando fueron a entrar Mel lo paro.
-esta tienda no es de vuestro lado, a lo que me refiero es que la persona que lleva esta tienda seguía a Voldemort, así que si no quieres que sepan quién eres es mejor que te cambies la ropa, el pelo y pongas cara serio-dijo Mel mirándolo seria, el asintió y con la varita se cambio por completo.
-perfecto, vamos-dijo cuando acabo de transformase, bajaron por las escaleras y llegaron a la tienda, cuando entraron vieron a varios mortifagos que se giraron al oír la puerta abrirse.
-no te separes de mi- susurro Mel yendo con naturalidad hacia los estantes que estaban llenos de herramientas e ingredientes para hacer pociones, cogió un caldero y empezó a llenarlo de todo lo que necesitaba. Cuando termino se dirigió hacia el mostrador y le dio una lista a la mujer.
-me siento incomodo-susurro George al oído de ella, cosa que a ella eso le provocó un estremecimiento.
-ya acabo-susurro ella mirando de reojo hacia los mortifagos que no los quitaban los ojos encima.
Estuvieron esperando un par de minutos muy incómodos para ellos dos hasta que volvió la mujer con un montón de cosas en una cesta.
-¿quieres algo más?-pregunto la mujer ariscamente mientras iba guardando las cosas en una caja.
-sí, quiero frascos de cristal de todos los tamaños-dijo ella, la mujer asintió y de mala gana cogió unos cuantos frascos de cada tamaño y los metió en la caja.
Cuando la mujer le metió todo en la caja, Mel la pago, cogió sus cosas y se fue sin despedirse. Salieron de allí lo más rápido que pudieron, cuando llegaron a las calles fuera del callejón, Mel hizo lo mismo que con las demás cosas meterlas en su bolsa ya que tenía un hechizo de extensión indetectable.
Siguieron caminando en silencio hasta que llegaron a una zona segura.
-¿Por qué compras en esa tienda?-pregunto extrañado George.
-porque es el único sitio que tienen lo que pido, en otros sitios a los que he ido les resulta muy complicado conseguir lo que necesito así que compro aquí-dijo encogiéndose los hombros, mientras George asentía.
Siguieron caminando hasta estar cerca del banco, George vio que Mel se había parado, iba a preguntar el porqué cuando vio que miraba la hora y luego a todos lados, vio que sonrió y hacía señas, a los pocos segundos vino un niño de unos 5 años corriendo con la ropa rota y sucia gracias a eso se dio cuenta de que sería un niño pobre. Cuando el niño se acerco a ellos se lanzo a los brazos de Mel que se quejo un poco pero sonrió, cuando lo dejo en el suelo Mel saco dos saquitos de las tres saquitos con dinero y se los dio al niño.
-toma aquí esta-dijo cuando el niño se los cogió- y toma dale también esto a tu madre-dijo mientras le daba unas llaves junto con un papel.
-¿Qué es?-pregunto el niño que intentaba que en sus manitas entrara todas las cosas.
- es una casa, dile a tu madre que antes de que empiece la escuela iré a darle los papeles-dijo ella levantándose, el niño asintió, se despidió con la cabeza y salió corriendo.
George se la quedo mirando asombrado, luego sonrió.
-luego dices que no tienes corazón-dijo sonriendo mientras continuaban su camino.
-umm- refunfuño Mel sin mirarle mientras caminaban.
A los pocos minutos aparecieron en el jardín, George se extraño ya que estaba vacío, cuando entraron en la casa se dirigieron hacia el salón y vieron que allí estaban todos junto con McGonagall.
-no me puede decir nada he ido acompañada-dijo Mel mientras se adelantaba a Minerva que la estaba mirando seria.
-no te preocupes, no vengo por eso-dijo Minerva levantándose de la silla en la que estaba sentada.
-¿entonces a qué?-pregunto George entrando del todo en el salón.
-el ministro me ha mandado para informaros de que dentro de dos días os casáis-dijo ella rápidamente y con preocupación ya que no sabía cómo se lo iba a tomar Mel.
-¿Qué?-grito Mel sorprendida.
