El padre.
El resto de la mañana y la tarde fue en exceso decepcionante para el príncipe de los sayajin. De tantas cosas que pudo escoger hacer, había tomado la peor porque sus planes no salieron como había pensado cuando notó que además de no haber analizado bien las cosas, no tenía las herramientas necesarias a la mano y tampoco había mucho que hacer con un bebé como él creyó. Lastimosamente después de tomar a Trunks en brazos y volar tan rápido como pudo, cruzando un mar y robando una tienda de carretera porque tenía hambre, se encontró con una serie de problemas incómodos.
El mestizo llevaba un pañal, una playera de rayitas y su gorrito ridículo, y como éste último no le gustaba lo había quemado con una bolita de energía para deleite del niño. No había armadura, no había zapatos y no había pañal de repuesto. Siguiendo la lógica, el niño no tenía protección en la cual rebotar golpes si volando se lastimaba, no tenía calzado que cuidara sus pies de los caminos rocosos o de superficies irregulares y más importante no tenía que usar si se cagaba encima. En un principio pensó que podía romper pedazos de tela de su traje de combate y envolverle los pies para que cuando volara no se raspara las plantas al aterrizar y también pensó en arrancarse una hombrera y atársela con más tela al pecho para protegerlo un poco de los golpes pero lo deshecho al instante.
Eran realeza y ninguno de los dos iría por el mundo en tales fachas. En especial su hijo que seguramente se vería ridículo y pobre y no era nada de eso.
Aterrizando en una isla, creyó que podría ayudarlo a volar en un rango seguro y tan hábil como era no se le caería ni una sola vez pero descubrió que al primer intentó el niño se elevó demasiado, sin control e inestable tomándolo por sorpresa entonces, cuando comenzó a caer Vegeta lo sostuvo tan fuerte que sus manos quedaron marcadas en la piel tostada del niño por debajo de su playera evidenciando que si era forzosa una armadura. No se iba a arriesgar a nada por qué incluso él de niño en todo momento llevo una armadura, hasta que fue tan Poderoso que quiso saber sus límites.
"Que delicadito, niño" le dijo burlón cuando revisándolo descubrió que si le había dolido y quería llorar. "Los soldados de élite no lloran, ni siquiera los repartidores de carne, Trunks" le aseguró y sonrío encontrándose orgulloso cuando el híbrido pareció entender y se mordió el labio suprimiendo sus lágrimas.
Dispuesto a volver a emprender el vuelo y regresar a los terrenos de Bulma para exigir una armadura para su mocoso y quizá un traje especial que dejaría a la inventiva de la mujer, tomó en brazos a Trunks y acomodándolo en su hombro lo vio reacomodarse solo para liberarse de su agarre y escalar con ayuda de su oreja hasta su rostro. Le manoseo la mejilla, incluso le jaló un párpado, pellizcándolo y arañándolo como un vulgar gato hasta que lo tomó del cuello y lo cargo como si fuera un cachorro de perro. Enfadado le miró removerse en su agarre y como le sostuvo la mirada con fiereza lo sacudió con violencia ya no importándole si sus manos eran muy toscas para él. Cuando paró en ningún momento pareció asustar o herir al bebé, en su lugar le gruño e intentó zafarse otra vez.
Gruñéndole por igual, recordando que era una práctica que solían tener los padres sayajin con sus hijos, opaco sus ruiditos. "Que carajos te pasa, hace un momento estabas feliz, insubordinado", al niño le valieron sus palabras muy poco y cerrando sus ojitos azules se esforzó por gruñirle más fuerte aún que sonó como un chillido. Vegeta en su lugar lo volvió a agitar y gruño. "Cá.lla. te".
Esta vez lo atrapó en su mano, cubriéndole todo el tórax con su puño cerrado y quiso emprender el vuelo de modo que el aire no le dificultará la respiración pero cuando el niño, irracional de la nada, le mordió sobre el guante puesto, Vegeta sólo sintió la baba humedecer la tela y sus encías resbalar de forma desagradable. Aterrizó brusco sobre la tierra cercana a una playa y con el pensamiento de que nadie le faltaba el respeto a él, Vegeta Príncipe de los Sayajin, lo lanzó al aire atrapándolo en un mismo acto y colocándolo a distancia prudente de su rostro.
"Tú madre nunca te castiga, ni siquiera tu abuela te toca un pelo" comenzó con tono desagradable, apretándolo en su agarre con cada palabra pero el mocoso le miraba insubordinado sin alterarse. "Estaría orgulloso del respeto que te tienen si fuera porque saben que eres peligroso y les arrancarías los dedos de tan sólo desear lastimarte," le gruñó acuclillándose en el piso, bajándolo a él de forma tosca "pero no es así, sólo eres un mimado y yo, si le arrancó los dedos a quién osa posarlos en mi pero como tú eres de alguna forma mi hijo, sólo te voy a castigar".
Para Trunks que no entendía sus palabras más allá de que iban dirigidas a él, no supo porque de pronto el hombre lo arrojó al suelo pero tampoco le dolió como pensó así que tan pronto pasó su aterrizaje brusco, se reincorporó y quedó sentado en la arena de la playa. Vegeta que sabía tenía que entregar a Trunks en las manos de su madre porque literalmente se lo había llevado frente a sus ojos sin decirle una palabra, no podía dejarle ninguna evidencia de daño porque significaría tener a Bulma gritándole directo en el oído y eso era una molestia que podía y quería evitar. Así que rebotar al niño contra la arena no lo raspaba, ni le dejaba moretones, sólo lo iba a molestar de que no le dejaba tranquilo y el movimiento brusco con el que lo levantaría y arrojaría seguro lo hacía llorar. Pero el híbrido lo sorprendió porque apenas se sentó por sí solo y detuvo la mano grande de su progenitor con sus dos manitas, le sonrió y usándolo de apoyo se levantó hasta dirigirse a él y terminar en medio de sus piernas, aferrándose a sus muslos con una mueca que por su ceño fruncido y su sonrisa de niño le causaba confusión. Vegeta entendió que el niño no quería volar, o al menos no que su padre volara con él en su poder y le dio curiosidad lo que iba a hacer por lo que la idea de castigarlo se esfumó rápidamente de su mente.
Teniéndolo en el medio de sus muslos, pensó en cerrarlos para apretar al niño entre ellos solo para molestarlo pero Trunks pareció leer su mente y soltó su agarre para colocar sus manos abiertas una a una en la parte interior de sus muslos como si impidiera con su fuerza que los cerrará. Al guerrero le dio risa y no queriendo suprimirla, salió de su garganta como un sonido claro y ronco que sorprendió al niño provocando que se fuera hacia atrás y pellizcara la tela para agarrarse, entonces Vegeta fue el que se sorprendió porque las manos de su hijo estaban ya muy cerca de la zona de su entrepierna y sabía que si lo pellizcaba o agarraba ahí, le dolería; Trunks rio también después de un segundo por la cara de su padre y Vegeta frunció el ceño cosa que el menor también hizo y descubrió que lo estaba imitando.
"Insectito malcriado" le susurró Vegeta como si estuvieran en presencia de alguien más y el mensaje sólo fuera para él, Trunks sonrió otra vez porque el sayajin también lo hacía sin notarlo. "Seguro pasar tanto tiempo con tu mamá te descompuso ¿Por qué sonríes? ¿Qué te hace gracia, Trunks?" Picando el centro de su pecho con un dedo, el aludido volvió a mirarle y soltándole los muslos con intención de agarrar el fino dedo, Vegeta aprovecho y lo pico con más fuerza, mandándolo de sentón al suelo.
Otra vez el chiquillo ni se inmutó, le miró y se quedó sentado frente a él, copiando la mueca de molestia que Vegeta hacia porque no lograba hartar al bebé. A sus espaldas el mar sonó, las olas empezaban a tener fuerza y llegaban hasta la orilla con un sonido roto, Trunks que nunca había visto el mar, ni el líquido junto así sintió curiosidad por el sonido y los movimientos del agua. Ya no prestándole atención a su padre, giro la vista y se puso en posición de gatear pero la mano abusiva de Vegeta llegó hasta su espalda y ahí la dejo haciéndole peso para que se quedara quieto en la arena, fue hasta ese momento que el niño le miró enojado y gruñó otra vez dispuesto a ponerse como gato mojado pero provocó una sonrisa en el mayor y se calmó, confundido por lo que su padre le expresaba.
"Creo que ya sé que podemos hacer, hijo" sonrío él ante el prospecto de meterse al mar y quizá allí enseñarle a volar porque el agua bien podía amortiguar sus caídas y no había material que lo lastimara.
Tomándolo esta vez con un poco más de respeto, giró sobre sus talones y se dejó caer en la arena de forma despreocupada colocando al niño frente a él. Comenzó a desabrochar los seguros de su armadura llamando la atención del menor, así que garantizó que se estaría quieto mientras se despojaba de su ropa. Cuando quedó en bóxer, doblo su spandex y lo metió en su armadura para que no se volará con el aire y las botas las dejo a un lado, ordenado; después tomó a Trunks y le quitó la playera haciéndolo participe haciendo que él solo sacara los brazos y solo vegeta jalara la playera para que su cabeza saliera, al último le retiró el pañal y protestó porque ya no le gusto la sensación de la arena en sus nalgas pero su padre lo ignoró y metió su ropa igualmente doblada en su armadura para no perderla al igual que sus bóxer, que decidió quitarse en último momento porque pensó que estaba bien que ambos estuvieran en igualdad de desnudez.
El mestizo se emocionó cuando su padre lo tomo en una mano y comenzaron a caminar hacia el mar, justo en la orilla lo bajo y una ola lo desequilibró meciéndolo adelante y atrás. La sensación no le molesto porque era como si su madre lo meciera pero mientras lo bañaba y comenzó a reír divertido. Vegeta lo miro feo por un momento porque se le asemejó al idiota de Kakaroto emocionándose por una pequeñez y continuó caminando hacia el interior del agua porque debía verificar que no hubiera un animal peligroso en la zona para que Trunks y él tuvieran su clase de vuelo. Sumergiéndose nado rápido por la zona que no era profunda observando peces de colores y uno que otro bicho raro que eran inofensivos porque se espantaban al verlo, sin embargo a sus oídos llego un chillido y elevando la vista pudo ver que Trunks abandonaba la orilla nadando torpemente, porque gateaba pero le resultaba porque flotaba y hacia lo posible por avanzar en el agua. Subiendo a la superficie, el niño le vio de inmediato y comenzó a llorar en silencio ya no tan asustado al parecer y Vegeta que desaprobaba que chillara le miró feo hasta llegar nadando a él para ver qué ya no lloraba si no que tenía una mueca asustada. Tan sólo lo tomo de una mano y lo giro en el agua poniéndolo frente a él para avanzar al centro donde había profundidad.
Tras horas y horas en el mar que pasaron demasiado rápido para el gusto de Vegeta y que no lo había notado si no fuera porque el sol se estaba escondiendo y Trunks estaba con cara de sueño. Habían progresado porque el bebé podía levitar al menos un metro por encima del agua sin temblar o irse demasiado lejos, también podía dar giros sin lucir torpe o caerse y hasta había conseguido una velocidad decente para desplazarse. Sin decirlo su padre estaba orgulloso por qué le sonría con suficiencia y nadaba en círculos a su alrededor admirándolo mientras le seguía por el aire. Ambos tenían el cabello aplastado por el agua y Trunk lucia chistoso porque su pelito parecía una pelusa extraña que resaltaba sus orejas anormales, igual de grandes que las de su papá.
Al final el niño se dejó caer en el agua, hundiéndose un poquito pero saliendo a flote rápidamente tomando una bocanada de aire porque también había aprendió a nadar, flotando grácil frente a su padre. Se acercó a él y colocó sus manos en las clavículas del mayor mirándole con determinación y balbuceando algo extraño, como Vegeta obviamente no tenía intenciones de contestar y le miraba con el mismo ceño fruncido que el menor tenía, se acercó más hasta que su pequeño pecho se pegaba a él y abrazo su cuello cerrando los ojos. El sayajin río porque su hijo tenía la cara más extraña, nunca soltando el ceño por lo que hasta abrazándolo parecía molesto pero entendió que se quería ir ya.
Haciéndolo sufrir, lo despego y pasando su mano debajo de él, los sentó en su palma para que no se esforzara más. El atardecer estaba puesto ya y sus ojos tenían un color extraño contra el sol a pesar de estar casi cerrados del sueño, no se podía dormir mientras volaban porque se marearía por no concentrarse en respirar contra el viento y no quería que vomitara o llorara de incomodidad así que empezó a molestarlo, picando sus mejillas con su mano libre y no fue hasta que lo despeino y pasó dos dedos por su cabeza peinándolo hacia tras que vio unas terribles entradas y Vegeta río escandaloso, espantándole el sueño.
Cuando emprendieron vuelo aún había sol, pero al aterrizar en la corporación ya era de noche y hacia un poquito de fresco. Vegeta entro por la ventana de Bulma y esculcó en los cajones hasta que encontró ropa del niño y tomo lo menos ridículo, también encontró ropa interior suya y se la llevó con dirección al baño porque Trunks estaba frío y no podía regresarlo enfermo por haber nadado y estar expuesto al clima.
De camino al baño se encontró a la madre de Bulma que le miró asombrada, quizá asustada porque traía a Trunks aferrado a su brazo en una posición no muy segura pero tras saludarlo e interponerse en su camino, acarició la cabecita lila del bebé y miro la ropa que cargaba Vegeta entendiendo que iban a bañarse así que se fue justo por donde apareció.
En el baño, abrió las llaves de agua para llenar la tina porque no estaban tan sucios para bañarse de forma tradicional y se quitó la ropa, esta vez Trunks le imitó costándole trabajo la playera y torpemente se arrancó el pañal como hacía cuando tenía calor o le incomodaba, espero a su padre y cuando el hombre probó la temperatura del agua, el pequeño extendió sus brazos exigiendo ser cargado para entrar a la tina. Vegeta lo tomo por el cuello y bruscamente lo arrojó al agua pero el niño emergió riendo, ya acostumbrado a los tratos toscos de su padre e incluso Vegeta rió entendiendo que el niño la estaba pasando bien. Comenzando a bañarlo, también empezó a pensar en el día. El mestizo había repegado su espalda al pecho amplio de Vegeta y eso le daba a entender que se encontraba acostumbrado de pronto a él, ansioso de cercanía. Con los dedos Trunks movía el agua suavemente mientras su padre le ponía shampoo y tallaba la pelusa lila que era su cabello.
Sin poder evitarlo, Vegeta pensó que hoy había sido un día agradable no porque lo paso con su hijo ni porque una calidez se extendió en su estómago cada que le sonreía, sino porque lo hizo volar con precisión. Un avance que era de prodigios por su edad, también le ayudó a nadar cosa que era igual de útil además durante todo el día no pudo pensar en los androides y eso le quitó un montón de estrés acumulado.
Se permitió sonreír satisfecho cuando por su tacto delicado en el cuero cabelludo de Trunks este comenzó a cabecear de sueño pero rápidamente la paz de ambos se vio interrumpida cuando Bulma entró a la habitación con un arma extraña en mano.
N/A: En el capítulo anterior mencione el espaciado que le di y aquí intenté hacer lo mismo pero no sé si es un formato adecuado, ¿alguna opinión?
Espero que les haya gustado esto más que a mí, agradezco como siempre su tolerancia y sus comentarios. Sigan dejando un review, por favor, que son mi alarma para postear otro nuevo capítulo.
