Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rochelle Allison, yo solo la traduzco.
CURTAINS
Capitulo cinco
Hoy prefiero botas a zapatillas porque, no solo hace un frío de muerte, también está lloviendo.
Puedo con la bajada de temperatura; es la lluvia añadida lo que no soporto. Dame frío seco o calor húmedo, pero no esto.
―¿Ya has comido, Edward? ―Mi madre sale al vestíbulo, dónde me estoy poniendo una cazadora.
―Sí, mamá. Estoy listo, ―digo. Ella es la única constante de mi vida -ella y mi padre- su sonrisa es como un bálsamo para las heridas. Algún día me casaré con alguien como ella; cuando salga de este pueblo de mierda, y me aleje de la monotonía y la mediocridad.
Lo que no dice mucho de mí, porque yo también nací aquí.
―Abrígate, ―dice, abrazándome con fuerza y pasando brevemente los dedos por mi pelo―. Oh, he invitado a Bella y a su padre a cenar, ¿vale? Recuérdaselo en la escuela.
Mis ojos se cierran por voluntad propia, porque eso es precisamente lo que no me veo con fuerzas de afrontar hoy.
Maldición.
―Sí, vale, ―digo tranquilamente. Es importante que me contenga hasta que me gradúe. Ella imagina ver mejoras en mi actitud, cree que estoy por el buen camino para la sanación, pero simplemente he mejorado en controlar mis emociones, en bloquear el dolor.
Es más sencillo fumármelo, esnifarlo, dormilo, follármelo.
Mi coche está helado y ahora mi pelo está mojado; lo sacudo con fuerza cuando estoy dentro, dejando gotas por todas partes y poniendo la calefacción al máximo. Mi teléfono vibra con un mensaje en mi bolsillo y lo saco mientras empiezo a salir del camino de entrada.
Tanya.
Sonrío porque lo estaba esperando.
Giro a la izquierda en vez de a la derecha y conduzco hasta su casa para recogerla. Debía de estar mirando por la ventana porque sale hasta mi coche en cuanto llego. Y lleva una falda, por el amor de Dios.
¿Una falda? ¿Con este tiempo?
Pero es preciosa, y algo seguro, así que simplemente digo hola cuando ella dice hola y mantengo un ojo en sus piernas y otro en la carretera.
―¿En la hora de la comida? ―dice como despedida cuando nos separamos junto a mi taquilla.
―Sip. ―Asiento, mirándole el culo un segundo cuando se da la vuelta y se marcha. La presidenta de clase y animadora jefe, lista para reinar otro día en el instituto de Forks.
Cojo mis libros para la primera y la segunda hora, y miro por el abarrotado pasillo justo a tiempo para ver a Mike Newton susurrarle algo a Bella al oído.
Sacudiendo la cabeza, río un poco. Supongo que debería haberlo visto venir.
Incluso desde donde estoy puedo verla sonrojarse y reír por lo que sea que él le está diciendo, mientras el dedo de él roza la piel que se ve sobre sus vaqueros. Ella levanta la mirada y me ve, y yo aparto la mía.
No necesito darle ninguna razón para conectar conmigo, ya no.
Nuestra relación es rara. Ella es bastante bonita, pero no es Rosalie.
Con absoluta vividez puedo recordar la noche en que Emmett trajo a la hija mayor de los Swan a casa para conocer a la familia. Casi me corrí en los pantalones al verla: suave pelo rubio, largo y marcando el camino hasta su trasero; las tetas más perfectas que he visto, con sus pezones adivinándose a través del sujetador y la camiseta. Tuve que esconder mi erección toda la noche, excusándome pronto de la mesa para poder hacerme una paja en la ducha antes de acostarme.
Estuvieron juntos bastante tiempo y llegamos a conocerla de la misma forma que los Swan llegaron a conocer a Emmett. Sabía que tenía una hermana pequeña -la mencionaba mucho- y sabía que a ella le parecía que sería bonito que nos liáramos, pero yo no estaba interesado.
Cuando Em y ella desaparecieron, nuestra casa se derrumbó una temporada, pero obviamente no había sido algo tan malo como lo que sucedió en casa de los Swan. Conocí a la hermana pequeña de Rosalie, Bella, aunque no de la forma en que Rose había querido que nos conociéramos... Aun así, nos conocimos y teníamos cosas horribles en común y, cuando vi lo sola que estaba, la acogí. Nos llevábamos bien -ella era diferente a la mayoría de las chicas de la escuela; anhelaba tener una relación cercana con alguien sin sentir atracción y sentía que lo nuestro podía ser así.
Estuvimos bien hasta la primera noche que la llevé a dormir.
Intentó cogerme la mano y, aunque podría haber sido para consolarme, no era así. Le eché una mirada -la esperanza y el deseo salían de sus ojos como si fueran lágrimas, y era obvio que me deseaba.
Como si estuviera escrito en letras de neón sobre su cabeza.
Lo soporté durante años, dejando que yo le gustara incluso aunque ella sabía que yo no sentía lo mismo. La trataba bien, incluso aunque nunca la dejé entrar e incluso aunque su debilidad me irritaba un poco. Al final del día, lo que más me molestaba era que yo le gustaba tanto que venía cada noche solo para exponerse a esta mierda no correspondida. No la entendía. Si aguantaba aquello, ¿qué más aguantaría?
Con el tiempo imaginé que tendría que mejorar, superarlo, pero no lo hizo. Era como si estuviera incluso más congelada que yo -estancada y esperando a... ¿qué?
Todavía no la entiendo.
Ni siquiera puedo decir que desearía sentirme de forma diferente, porque no lo hago.
Como he dicho, no es Rosalie.
Sentados juntos en biología, porque yo la cuido y ella estaba demasiado asustada al principio del curso para sentarse con otra persona, nos ignoramos de nuevo.
Al menos ha dejado de hacerme ojitos. De hecho, ahora me odia.
Lo superará. Estamos unidos le guste o no.
―Mi madre me ha pedido que te recuerde lo de la cena esta noche, ―digo, dando golpecitos con el boli al ritmo de una batería en mi cabeza.
―Vale. ―Se sorbe la nariz, concentrándose en el dibujo que está haciendo.
Ruedo los ojos, intentando controlar mi irritación por su falsa indiferencia.
Su pelo huele bien.
Debería tener novio. A lo mejor si no hubiera pasado tantos años fingiendo estar dormida en mi cama ya tendría uno. A lo mejor sería Mike, incluso aunque es un imbécil. Bella podría hacerlo mejor.
Hora de la comida. Tanya me encuentra incluso antes de que haya vuelto a guardar mis cosas en mi taquilla. Sus mejillas están ligeramente rosas, como si hubiera estado fuera en el frío... o tal vez teniendo pensamientos sucios, imagino.
Rozo sus dedos con los míos; están calientes, así que no ha estado fuera.
Pensamientos sucios será.
―¿Lista? ―pregunto. Ella asiente, echándose el pelo sobre el hombro mientras camina a mi lado.
Sabe que no debe intentar tocarme, pero es obvio para cualquiera que se moleste en mirar que estamos juntos -por este día, al menos. Pasamos junto a su reciente ex-novio, Riley, el quarterback del equipo de fútbol de la escuela en el que yo soy corredor. Él mira furioso, yo sonrío satisfecho.
Después de liarnos en mi coche y prometer que la llevaré a mi habitación por la noche, voy a la biblioteca.
Bella trata a Alice como siempre lo ha hecho, y es bastante obvio durante la cena.
Sigue despreciándome y empieza a aburrirme.
Quería tener una relación cercana con ella, solo que no en un sentido sexual. Si la situación se hubiera dado al revés, habría sido tachado de cretino.
A lo mejor, después de todo, ella es una perra.
Después de la cena, pero antes del postre, me escabullo con la intención de meter a Tanya en mi cama antes de que se haga muy tarde. Tengo entrenamiento mañana y no puedo ir cansado.
Ella es todo sonrisas coquetas y un cuidado sex appeal, vestida con un pijama que quedará mejor en mi suelo que en su cuerpo. Aparco con cuidado, no queriendo tener que enfrentarme a mi madre... o a otra persona.
―¿Todavía están levantados? ―pregunta Tanya, nerviosa.
―Son las nueve, ―digo, llevándola hacia la puerta―. Podemos ir al piso de arriba sin que nadie nos vea.
―Oh, genial. ―Frunce el ceño.
―O también puedo llevarte de vuelta a casa, ―le ofrezco, intentando no sonar tan impaciente como me siento.
Quiero recordarla que es ella la que persigue mi polla, no al revés.
―No, está bien, ―dice rápidamente.
Claro.
Mis padres son predecibles en un buen, familiar y cálido sentido, así que están justo dónde sabía que estarían, comiendo tarta de manzana con café y Bailey's... o algo ridículo... con nuestros invitados en la sala de estar.
Tanya y yo subimos las escaleras y entramos en mi habitación. En diez minutos la tengo desnuda y debajo de mí.
―Shhh, ―le advierto cuando sus pequeños gemidos dejan de ser pequeños.
Ella muerde mi almohada; es un poco sexy, pero también tonto.
Se siente bien, pero el sexo siempre lo hace. El único sexo malo es la falta de sexo.
No paramos de movernos, cambiando de postura porque me gusta contenerme para no correrme demasiado rápido. Su cabeza cuelga por un lado de mi cama mientras embisto en su pequeño y apretado cuerpo, cuando algo me hace levantar la mirada.
Bella está parada ante la rendija abierta de mi puerta, mirando como una pervertida. Sabe que puedo verla, debe saberlo; la estoy mirando tan fijamente como ella me mira a mí.
Así que no paro.
De follarme a Tanya ni de mirar a Bella.
Bueeeeeeno.
A Edward se le está yendo un poco de las manos todo. ¿A vosotras qué os parece? Estoy deseando leer vuestras opiniones.
Este capítulo llega tarde porque la semana pasada no me dio tiempo a actualizar. Y me temo que el capítulo 6 va a llegar tarde también, porque la semana que viene tampoco voy a poder subir. Lo siento.
De todas formas, me encanta cómo estáis respondiendo a esta historia y que os esté gustando tanto como a mí.
Nos vemos en dos semanas.
-Bells :)
