Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rochelle Allison, yo solo la traduzco.
CURTAINS
Capitulo seis
La lluvia de anoche ha dejado charcos por todas partes -sobre todo aquí en el aparcamiento, dónde hay baches a montones. Todavía está nublado y el reflejo en los pequeños charcos de agua me ciega al mirarlos, con cuidado de rodearlos y evitarlos.
Hoy no soporto las zapatillas mojadas.
Mike Newton se detiene junto a mi taquilla. Ahora lo hace cada mañana, y no sé si es que quiere meterse en mis pantalones o si le gusto de verdad. Lo que sea me parece bien; es lo suficientemente atractivo como para no repelerme. El pasado verano estaba mucho sin camisa en la playa -lo que era estúpido, porque la mayoría de los días hacía frío y estaba nublado- y, aunque su ego no me gustaba mucho, su cuerpo ciertamente sí.
Entonces tenía buen aspecto y ahora también, con los ojos brillantes y azules y un poco arrugados mientras me sonríe, y con sus hoyuelos profundizándose cuando sus dedos en mi mejilla hacen que me sonroje.
Cerrando mi taquilla con firmeza, levanto la mirada hacia él.
―Ahora tengo español.
―Lo sé; te acompañaré, ―dice, señalando con el dedo la dirección que vamos a tomar.
―Vale. ―Empezamos a caminar juntos y le medio escucho quejarse de algo que pasó ayer en el campo.
―¿Hora de la comida? ―pregunta, apoyándose en la jamba de la puerta de mi clase.
―Sí, te veré entonces, ―asiento, empezando a girarme.
―No, quiero decir... ―vacila, levantando ligeramente la barbilla en lo que cree que es una expresión sexy. Supongo que, en cierto modo, lo es―. ¿Quieres...? Ya sabes...
―Bueno, ya que es lo que suele hacerse... ―digo, recordando cómo Edward y Tanya se pasearon hace unos días por el pasillo y salieron por las puertas dobles a la hora de la comida.
Él frunce el ceño y luego sonríe, encogiéndose ligeramente de hombros y mirándome las tetas.
―Vale, ―acepto, dándole un golpecito en el hombro antes de ir a mi sitio.
Es raro aceptar cosas como esta con gente como esta.
Raro porque Mike me desea y yo apenas siento nada, tal vez un poco de frustración sexual y necesidad de liberación. Raro porque Edward nunca ha sentido lo mismo que yo y mis sentimientos por él son pequeños rescoldos que arden constantemente en mi corazón, chamuscándome desde dentro.
Mike no es mi primer beso.
Mi primer beso fue en el primer año de instituto con Tyler Crowley mientras jugábamos a verdad o reto. Luego estaba este chico, Jake, a quien conocí en una fiesta y besé porque los dos estábamos borrachos. Me gustaba un poco, pero no he vuelto a verle.
Apenas hay espacio en el coche de Mike y él se está inclinando sobre mí de forma realmente incómoda, intentando acercarme más a él. Tras unos segundos de eso, gruñe y me levanta sobre su regazo. La nueva posición me hace daño en las rodillas porque tengo que tenerlas muy dobladas en el pequeño espacio, pero da igual.
Nos enrollamos un rato y, al final, dejo de pensar en las patatas y la nectarina que tengo en mi taquilla. Sus besos son agradables y yo estoy cachonda, así que cuando me baja la cremallera de los vaqueros e intenta introducir el dedo en ellos, se lo permito. De todas formas, tampoco va a llegar muy lejos; como he dicho, apenas hay espacio.
Pero entonces se aparta, me tumba en el asiento trasero y me baja un poco los pantalones. Me lame el cuello y mueve el dedo bajo mis bragas hasta que me corro. Luego se limpia la mano en sus pantalones -lo que es asqueroso- y me vuelve a subir los míos.
Se queda ahí sentado, con el engreimiento y la satisfacción escritas por toda la cara.
―Gracias. ―Sonrío falsamente, volviendo a hacerme la coleta.
―¿Qué vas a hacer más tarde? ―pregunta, tocándose con la mano introducida en sus pantalones.
Me arrastro al asiento delantero para no tener que ver lo que está haciendo.
―Deberes.
―Sí... yo tengo entrenamiento, ―dice, dejándose caer en el asiento del conductor y arrancando el coche―. Pero podemos salir este fin de semana, si quieres.
―Claro. ―Me abrocho ausentemente el botón de los pantalones, mirando por la ventana.
―A lo mejor podemos... ya sabes...
¿Por qué no puede simplemente decirlo? Luchando contra la necesidad de rodar los ojos, me limito a asentir.
En el aparcamiento del instituto de Forks, dejo que Mike vuelva dentro mientras yo corro a mi camioneta. Me he dejado antes mi cuaderno de biología y lo necesito para la siguiente hora. El cielo se ha aclarado, con un débil azul reemplazando al gris de la mañana, y los charcos brillan con los inesperados rayos del sol.
La felicidad me llena y sé que es solo una calma post-orgásmica, pero está bien; no durará y quiero disfrutarla mientras pueda.
Al otro lado del aparcamiento veo a Tanya salir a trompicones del coche de Riley, el Quarterback. Entran en la escuela juntos, con las manos metidas en el bolsillo trasero del pantalón del otro como en un anuncio de vaqueros Guess de los ochenta. Una imagen de sus perfectas tetas apuntando rectas hacia arriba y con la boca abierta en un silencioso gemido mientras Edward tenía sexo con ella flota tranquilamente por mi mente, y pestañeo sorprendida.
Supongo que ella ha vuelto ya con su novio.
De alguna manera, dudo que a Edward le importe.
Mi pecho se cierra y siento un sollozo enorme subiendo a toda velocidad por mi cuerpo. Manejando con dificultad el oxidado tirador de la puerta de mi camioneta, me deslizo dentro en cuanto se abre y apoyo la frente en el volante.
No he llorado en unos dos años y, aunque me estoy muriendo por dentro, está realmente bien sentir algo.
¡Hola!
Bueno, se ve que Bella ha tomado la decisión de olvidarse de Edward, aunque de momento no parece que disfrute mucho de ello.
¿Qué os parece a vosotras? Estoy deseando leer vuestras opiniones.
Tengo un mes complicado por delante, con muchas cosas que hacer, así que lo siento mucho pero no voy a poder garantizar actualizaciones semanales hasta el 22 de diciembre. A partir de ese día tengo vacaciones hasta enero y podré volver a actualizar cada semana, pero mientras tanto, actualizaré cuando pueda. Gracias a todas por vuestra comprensión.
-Bells :)
