Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rochelle Allison, yo solo la traduzco.
CURTAINS
Capítulo doce
Me duele cada músculo del cuerpo.
Es lo que tiene pasar el día de mudanza.
Mi padre se despide con un movimiento de la mano, con el brazo colgando por la ventanilla del coche mientras dobla la esquina al final de mi nueva calle. Le devuelvo el gesto de despedida, mirando hasta que desaparece, y me giro para volver dentro.
El lugar es un maldito desastre, obviamente, pero me siento demasiado cansado como para hacer mucho más que bostezar y balancearme sobre mis pies. Mi madre y Alice han dejado las cajas y bolsas en sus respectivas habitaciones, así que al menos tengo una idea general de dónde está todo.
Cualquiera diría que estoy acostumbrado a esto; me he mudado tres veces en tres años. Está bien estar de vuelta en casa.
Bueno, casi. Seattle es el lugar más cercano a Forks en el que he vivido desde el último curso.
En mi habitación encuentro la caja con mi único juego de sábanas -limpio, gracias a Dios- y hago rápidamente la cama, con fantasías sobre dormir mostrándose ante mí como un espejismo.
―Solo una ducha, ―digo para mí, desnudándome de camino al baño.
Supongo que tengo suerte de poder estar solo, sin ningún compañero de piso (rellenar con el adjetivo adecuado) con el que compartir el espacio.
Ni siquiera me importa mojar la almohada con el pelo; todo lo que quiero es dormir.
Y dormir es lo que hago.
A veces, si tengo suerte, Emmett está vivo mientras sueño y le veo. Tiene el mismo aspecto, y así es cómo debería ser.
Esta noche, el tiempo de descanso brilla por la ausencia de sueños.
* . *
Me despierto mucho antes de estar listo para ello. Hay alguien dando golpes en mi puerta y suelto todo tipo de maldiciones mientras me arrastro hacia ella.
―Tío, llevo diez minutos aquí fuera, ―dice Jasper, empujándome para entrar.
―¿Por qué no has llamado? ―Bostezo.
―Lo he hecho.
Miro mi teléfono. Hay trece llamadas perdidas y no sé ni cuántos mensajes.
―Oh... lo siento, ―digo, frunciendo el ceño.
Irónicamente, Jasper es mi amigo más cercano. Cuando su relación con Alice se convirtió en una de larga duración, fue inevitable que terminara pasando tiempo con él. Alice y él son la razón principal de que esté en Seattle.
―¿Dónde está Al?
―Tiene una maratón de películas con unas amigas. ―Se encoge de hombros―. ¿Todavía quieres ir a tomar una cerveza?
―Supongo. ―Bostezo de nuevo, más ampliamente―. Déjame ponerme algo de ropa.
Se siente bien estar fuera; la noche es fresca con los primeros coletazos del otoño. Las ventanillas del coche de Jasper están bajadas y puedo saborear el viento en mi lengua, me deleito en la calma que siento.
Es el típico bar de universidad, pero la música no es mala. Nos sentamos en un banco, hablando de todo y nada; él paga la primera ronda, yo pago la segunda.
Terminándose su última cerveza, Jasper se sienta hacia atrás.
―Voy a ir al baño. ―Eructa.
Asintiendo, empujo mi vaso vacío por los charcos de condensación que hay en nuestra mesa, con cuidado de no mojarme la manga.
Todos los lugares universitarios son iguales, pero tampoco es que me importe. En momentos como este, la normalidad es bienvenida -su constancia es cómoda. Miro cómo la gente habla alto sobre la música en la barra, coqueteando y riendo.
Lo primero que noto es su pelo -largo, castaño, brillante bajo la débil luz amarilla. Tiene buenas curvas, muy buenas; es difícil no apreciar la forma en que llena sus vaqueros. Apartando los ojos de ella, busco entre el resto de la multitud, preguntándome porqué Jasper todavía no ha vuelto. Él lleva viviendo aquí más tiempo que yo; seguramente el muy bastardo esté poniéndose al día con alguna de las muchas personas que conoce.
Aparto el vaso hasta el otro lado de la mesa y me levanto, estirando los brazos sobre la cabeza. Lo sabía -Jasper está hablando con un tío al otro lado de la sala, así que me acerco.
―Edward, este es Eric, mi compañero de cuarto el año pasado, ―dice Jasper cuando me uno a él.
Asentimos y nos damos un apretón de manos, y ellos siguen hablando mientras mis ojos vuelven a la chica.
Cuando me mira, noto algo raro en mi pecho y no sé si me siento atraído o repelido.
Porque es Bella.
Ahora está diferente, más mayor, con más curvas y con casi todo bueno. Su pelo es más largo.
Y, aun así, eso no es todo. Es la forma en que es ahora; me mira y agacha la cabeza, me mira y se sienta -dándome la espalda.
¡Hola!
Bueno, creo que a partir de ahora voy a actualizar los lunes, que me da más tiempo.
En fin, ¡tenemos reencuentro! ¿A qué estáis deseando leer el próximo para ver qué pasa?
Yo estoy deseando leer vuestras opiniones.
Nos vemos el próximo lunes.
-Bells :)
