Hola de nuevo, Como en cada capítulo inicio dándoles las gracias, estoy gratamente sorprendida por la cantidad de personas que han leído mi fic, me alegra que les esté gustando o eso espero, cualquier cosa que no les guste o que les gustaría pónganla en los comentarios. Como siempre ¡Espero que lo disfruten!
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Capítulo 5. El enemigo oculto.
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Todos en la sala se miraban impactados, los aliados esperaban la respuesta de Estoico el Vasto, quien ante la presión de sus homólogos, no tuvo más que pedir a su gente que se retirara, excepto por Hiccup y su amigo Bocón.
-Muy bien, ahí los tienes, ¿qué es eso tan grave que no pueden escuchar los miembros de mi consejo? – preguntó Estoico expresando molestia.
-Creí que teníamos un acuerdo -dijo Mala en un tono herido- Ahora vendrán por nosotros.
-¿Y si es por el cementerio de dragones? – sugirió Heather,
Todos los presentes empezaron a divagar y hacer sugerencias, lo que tenía exasperados a los Berkianos y a Dagur, quienes no entendían nada y se mantuvieron en silencio hasta que Estoico golpeo la mesa con su puño cerrado. Ante eso la reina Amira exclamó:
-Lamento la incómoda situación, ni siquiera yo sé cómo explicarle esto. Parecerá una locura pero necesito que escuche y atienda con atención. Nosotras pertenecemos a la tribu de las guerreras blancas, habitantes de Keikruk. Hemos dedicado nuestra vida a seguir los mandatos de los dioses, así como nuestras hermanas las doncellas aladas. Sin embargo, nuestra misión es un poco más cruda. Nos dedicamos a rescatar a inocentes de los vejámenes de la guerra y la avaricia del hombre. Especialmente luchamos contra traficantes de esclavos y cazadores de dragones. En medio de nuestra labor conocimos a Mala de los defensores del ala, acordando juntos la protección del Erupciodon y el resguardo de la posición del Vanaheim, el cementerio de dragones. Por otro lado, Heather de la isla Berserker, ha sido cercana a nuestra gente durante toda su vida. Los defensores del ala, doncellas aladas, guerreras blancas y ahora Berserkers, hemos mantenido un acuerdo de protección a los dragones del archipiélago bárbaro. Sin embargo, por su difusa relación con estas criaturas Berk no fue incluido, y en parte por eso estamos aquí hoy – Los berkianos se tensaron ante las declaraciones de la reina Amira, quien entre líneas les permitía leer que no confiaban del todo en ellos. Así mismo se sentía extraño saber que eran excluidos de tan importante acuerdo.
-Hemos visto con preocupación cómo los ataques a las aldeas humanas y nidos de dragón se han intensificado con el tiempo. Pese a que pareciera que en el archipiélago bárbaro existe la paz, en el exterior la situación es muy diferente. Existen organizaciones conformadas por seres malvados que se han dedicado a atacar a inocentes, reduciendo el valor de la vida.
Lo peor, es que pareciera que más y más personas se suman a sus creencias, lo que fortalece su economía.
-Berk al igual que en el resto del archipiélago bárbaro, es ahora respetuoso de los derechos de mujeres y dragones –dijo la reina Amira -A decir verdad, lo único que nos preocupa es el establecimiento de una cultura patriarcal, pero entendemos que es intrínseco a su ustedes y hace parte de sus tradiciones. El problema es que no es así en otras partes. Esta organización ataca aldeas humanas tomando a mujeres y niños, a quienes venden como esclavos, subastando su virginidad y libertad, sometiéndolos a toda clase de aberraciones carnales y emocionales. Aquellos que sean aptos para ser comercializados, lo serán. Jamás vimos tanta crueldad como ahora. No sólo esclavizan a hombres, mujeres y niños, sino que aniquilan al resto de la población del pueblo, quemándolo todo a su partida y eliminando física y culturalmente naciones enteras. En cuanto a los dragones, los más pequeños son comercializados como mascotas, por lo que les quitan sus dientes y alteran su capacidad de producir fuego o ácido, mientras que los grandes son sacrificados para la obtención de materia prima.
Al oír esto los Berkianos se miraron con horror entre sí, a sabiendas de que esto no era lo único.
- Como guerreras, nos hemos dedicado a liberar prisioneros, reubicar dragones y humanos que lo han perdido todo. Así como a atacar a este tipo de organizaciones, quienes por cierto creemos firmemente se dirigen hacia Berk. Existen condiciones especiales que les ayudan a fijar sus blancos, una aldea con muchas mujeres y niños será más apetecida por los traficantes. Así como aquellos lugares con muchos dragones, como es el caso del archipiélago bárbaro. Este es un lugar de difícil acceso, por lo que pensamos que estaban a salvo, pero ahora, vemos con preocupación que no es así. Si han venido desde tan lejos hasta aquí es porque hay algo que les interesa.
-¿Vienen por nuestros dragones? – preguntó Hiccup con preocupación.
-No estoy del todo segura del por qué vienen hacia aquí – Mencionó la reina - A decir verdad no creo que sea por los dragones. Las especies que mencionaste son comunes y abundantes en otras regiones. Así que me atrevería afirmar que no es por ellos que los han fijado como blanco, aun así esto no les impedirá capturarlos si tienen la oportunidad.
-¿Entonces qué es lo que quieren de nosotros? – Preguntó Hiccup –Si fuera por las mujeres, se habrían situado por el otro extremo del archipiélago y amenazado a las doncellas aladas, pero ¿por qué Berk? Y ¿por qué esto es algo que no pueda saber el resto del consejo?
- Los ataques de cada flota de traficantes son diferentes – mencionó Astrid – Existen unos grupos más violentos que otros. Algunos sólo cazan dragones, otros sólo esclavizan personas, pero este que se ha situado frente a su archipiélago es especial. Ellos no persiguen objetivos económicos, aun cuando se benefician de los saqueos. Su única misión en el mundo es exterminar física y culturalmente a las poblaciones, y por su ubicación, podemos intuir que Berk es el primero en su lista. Eso implica que debemos intervenir de inmediato, por que donde pongan un pie en Berk, la historia de su pueblo habrá terminado. -Al oír esto los tres hombres tragaron saliva, nunca desde las siete generaciones que habían estado allí se había escuchado de una amenaza como esta.
-Pero aún hay algo más importante que he de mencionar – dijo Astrid – Si alguno de los hombres porta el símbolo que mencionó Heather, esto indica que se trata de un seguidor de Kwányip, lo que implica en primer lugar que se trata de guerreros muy poderosos, y en segundo lugar que vienen tras algo específico. Es aquí donde todos haremos un acto de confianza y confesaremos, porque si ellos están aquí es porque algo o alguien los ha atraído.
- En nombre de los defensores del ala puedo afirmar que el Erupciodon es el único dragón de extraña naturaleza que se encuentra en nuestra isla – dijo Mala con firmeza – Por supuesto que otros dragones habitan nuestros bosques, pero no hemos observado nada diferente a las especies habituales. Por lo que a no ser que haya un dragón misterioso al que no hayamos visto aun, puedo apostar por la inocencia de mi tribu.
-La intención no es que nos señalemos entre nosotros, aquí no se trata de culpables o inocentes. A decir verdad, no sabemos si se trata de un dragón, pero de ser el caso debemos poner segura a la criatura – Mencionó la reina Amira. Rápidamente los tres hombres de Berk se miraron y dijeron al unísono "Chimuelo"
- ¿Quién es Chimuelo? - Preguntó Astrid de inmediato
-Es un furia nocturna y el único hasta donde sabemos – Afirmó Estoico.
-Las furias nocturnas son una especie mitológica según mi tribu – dijo Astrid con duda - ¿quién determinó que este dragón pertenecía a esta especie? Cuando escuchamos del furia nocturna siempre creímos que se trataba de otra especie a la que habían denominado así o simplemente de una equivocación.
- Hace unos años durante las redadas de dragones, empezó a aparecer un dragón que se camuflaba en la noche y que parecía siempre ser el único en su especie. – Contó Bocón - Durante años creímos que lideraba los ataques y temimos de él. El nombre hace referencia a la potencia de su disparo y al hecho de que parece ser un dragón nocturno, nosotros mismos lo llamamos así.
- ¿Han visto o escuchado de otros como él?- Preguntó Astrid - Me resisto a creer que se trate realmente de un furia nocturna. Para estar seguros necesito conocerlo de inmediato, si resulta ser el mitológico dragón, podría ser la causa del ataque ¿En dónde se encuentra?
-Chimuelo ha estado actuando raro desde ayer – Mencionó Hiccup – Puedo guiarte hasta el si lo deseas.
- ¡Pues que así sea! – Afirmó la reina Amira – Ustedes dos vayan por ese dragón, nosotras avisaremos a Keikruk de esta emergencia. Haremos que cada guerrera disponible nos ayude en la protección de Berk. Debemos además informar a las doncellas aladas, deben estar alerta por si acaso. Nosotros continuemos con la reunión.
-Throk envía un mensaje a nuestra tribu para que refuerce la seguridad del Erupciodon –dijo Mala con firmeza – no podemos estar seguros aún que Chimuelo sea su objetivo.
- Los Berserker informaremos a nuestra gente también, mi hermano Hiccup ha hecho demasiado por nosotros, es hora de devolver el favor. – Mencionó Dagur –No te preocupes hermano, no dejaremos que nada malo le pase a tu dragón.
- Considero que continuemos con la estrategia de la ofensiva, por favor que lo que aquí sea dicho no salga de esta sala, ya que esto pondrá en riesgo la estabilidad de nuestras tribus. Pero sobre todo puede ponernos en gran peligro. Debemos actuar con cabeza fría, y no incurrir temor en la población. Por cierto, en caso de que confirmemos lo del dragón, Berk entrará en nuestro acuerdo – Dijo Astrid saliendo de la sala.
-¿De qué acuerdo hablan? – preguntó Hiccup siguiéndola.
-Sólo contestaré a tus preguntas después de ver al dragón.
¡Esperen! -Gritó Throk saliendo de la sala. – Partiré a nuestra isla y sería descortés no haber dicho hola o adiós.
- No podría enojarme por algo como eso, no en una situación como esta – dijo Astrid con una amplia sonrisa.
- Belleza divina, solo quiero que sepas que velaré por tu seguridad y protección. Si requieres de mí para cualquier cosa sabes que allí estaré. Veneraré cada paso que des en dirección a tu destino. Seré tu apoyo en cada decisión que tomes y me maravillaré de tu presencia cada día de mi vida. – Una vez dicho esto, tomó la mano derecha de Astrid y la besó posando sus labios sobre el plateado anillo.
Astrid lo miró confundida, su forma de actuar sólo podía significar que su madre o Mala le habían revelado su secreto, y que podía contar con él para su misión divina. Pero vaya forma de hacérselo saber. – Te lo agradezco supongo –dijo la princesa con duda. Una vez dicho esto ambos rompieron en risas y Throk solo sacudió su mano sobre la cabeza de Astrid, despeinando su dorado cabello. Le sonrió y le dijo -Pese a todo sigo creyendo que eres una niña tonta.
Astrid le sacó la lengua haciendo un puchero, habían sido amigos desde niños y lo consideraba como un hermano mayor que solía regañarla por todo. Casi sentía culpa de no haberle contado lo de la Diosa Kre, pero creía que entre menos personas lo supieran mejor sería.
Pese a haber observado la escena, Hiccup estaba realmente preocupado por Chimuelo, y le desesperaba verla perder el tiempo "coqueteando" con Throk, por lo que en un acto de inconciencia tomó su muñeca y empezó a halarla de camino al pueblo.
Al salir pudo oírse la voz de una jinete afirmar – si me hubiese dicho algo así cuando me propuso matrimonio quizá hubiera dicho que sí. Los jinetes se miraron entre sí y se rieron, viendo salir a su líder halando a su rubia invitada
- ¡Suéltame! – dijo Astrid con firmeza.
-¡Esto es importante! –dijo Hiccup molesto – necesito saber si vienen por Chimuelo y tú lo único que haces es coquetear con cada persona que te encuentras, podrías tomarte tu trabajo más en serio.
La sangre de Astrid hirvió por un momento, no estaba acostumbrada a ser ofendida y menos por una razón como esta. ¿Quién se creía este chico al que ni siquiera conocía para hablarle de esa manera?, de inmediato liberó su mano en un fuerte tirón. Se tragó su orgullo y siguió caminando tras de él. Al llegar a la entrada de la casa la princesa sintió un extraño dolor en su pecho, como si una profunda tristeza la invadiera. Aun así siguió al chico, no le daría argumentos para insinuar que no se tomaba algo tan importante con seriedad. Distrajo su sensación mirando alrededor, no siempre tenía la oportunidad de entrar a la casa del jefe de una tribu y no desaprovecharía la oportunidad para aprender acerca de la cultura de Berk.
Hiccup abrió la gran puerta de madera e ingresó a la casa, guiando a la rubia por una cálida habitación. La chica avanzaba lentamente detallando su alrededor, el lugar pese al frio de Berk, resultaba realmente acogedor. Había un gran sillón frente a una chimenea, el que asumió pertenecía al jefe, y junto a este algunos patos y otros animales tallados en madera. Todo el salón estaba vestido de pieles de diversos colores, dando la sensación de un cálido hogar. El joven guio a la chica hacia unas escaleras, que conducían a los dormitorios. Al llegar allí, Hiccup abrió una puerta más pequeña, e ingresó a una habitación de mediano tamaño.
-¿Chimuelo? –llamó el joven a su dragón
Al sentir la presencia de los jóvenes el dragón envío un extraño gruñido.
-Soy yo amigo – afirmó Hiccup – He traído a una amiga que quiere conocerte.
La joven entró a la oscura habitación y observó una silueta negra acurrucarse hacia un rincón. De inmediato se llevó las manos a la boca en señal de asombro, nunca había visto un dragón como ese, de inmediato le recordó a Winstar. Pero este era de un majestuoso color negro. De pronto su corazón se llenó de angustia, sintió una profunda tristeza y desesperación. Como si acabara de perderlo todo. Una gruesa lágrima rodo por su mejilla, asustándola aún más, no entendía que era lo que le sucedía.
-Hola – dijo la chica en un susurro dirigiéndose al dragón. Quien de inmediato empezó a hacer un sonido que su jinete nunca había escuchado. Sonaba como un profundo lamento.
-¿Estás bien amigo? –Se acercó Hiccup angustiado, nunca había visto a un dragón comportarse de esa manera. El animal gemía profundamente, dando la sensación a su jinete de que estaba llorando.
Astrid empezó a acercarse lentamente a la criatura, quien la miraba con dolor y en sus ojos se reflejaba un profundo arrepentimiento. Hiccup al ver que la chica se acercaba, estiró su mano para detenerla, pero la joven como si estuviera en medio de un trance, siguió avanzando lentamente hacia el dragón. Quien con la cabeza baja se empezó a acercar a ella también.
Las lágrimas no dejaban de rodar por las mejillas de la rubia, confundiendo más a Hiccup, quien ahora se preguntaba quién era esta chica y cuáles eran sus intenciones con Chimuelo. De pronto la joven se detuvo y expresó con una gran calidez – Te he esperado por tanto tiempo – Al oír esto el dragón corrió hacia ella y se posó a escasos centímetros de la chica. Entonces, Astrid calló de rodillas frente a él y lo abrazó con fuerza, a lo que el dragón levantó la cabeza y rugió como nunca antes lo había hecho, haciendo que Astrid rompiera en risas.
De pronto el dragón empezó a lamerla y a saltar de un lado para el otro expresando una gran dicha, feliz de que la niña lo hubiese aceptado, y de paso robándole una sonrisa a Hiccup, quien seguía sin entender qué era lo que sucedía. Al parecer estos dos se conocían de algún lado.
-Tu, eres una de las criaturas más bellas que han visto mis ojos – Dijo la chica dirigiéndose al dragón sin dejar de acariciarlo. – Soy una tonta, no puedo creer que siempre estuviste aquí –El dragón jadeo y empezó a sobar su cabeza contra la rubia, como si estuviese realmente feliz de tenerla cerca. – Siempre pensé que serías tu quien me encontraría, ahh pequeño perezoso- De pronto la chica observo la cola mutilada del dragón, y besó su frente.
-¿Quién ha sido el monstruo que te hizo esto?, ¿Es por ello que no fuiste con nosotras? ¿No podías verdad? Perdóname, no sabes cuánto lamento no haberte encontrado antes.
Hiccup, cansado de que lo ignoraran carraspeó un poco su garganta ganándose la atención de los otros dos en la habitación. La chica se limpió las lágrimas que aún corrían por sus mejillas, beso de nuevo la frente del dragón y se puso en pie, a lo que el dragón empezó a juguetear por toda la habitación y en un brusco movimiento empujó a Hiccup contra Astrid, quien estiró sus manos para evitar que cayera sobre ella. Chimuelo empezó a correr en círculos alrededor de ellos tratando de acercarlos más.
-¿Te gusta Hiccup Haddock verdad? –Preguntó la chica entre risas – ¿Él ha sido quien te ha cuidado? – Ante las preguntas el dragón se paró en sus patas traseras y su cola, y sacó la lengua en un tono amistoso, dando a entender a la chica, que compartía un estrecho vínculo con el humano.
Lamento interrumpir lo que sea que esté pasando entre ustedes, pero enserio necesito saber qué está sucediendo – Dicho esto la joven se alejó un poco del jinete ganándose un bufido molesto del dragón
-Me temo que nuestros atacantes están aquí por este hermoso dragón, pero no te preocupes, no permitiremos que le hagan daño, ni ahora ni nunca. Por lo pronto atacaremos su armada, después este chico vendrá con nosotras a Keikruk, donde lo mantendremos a salvo.
Hiccup la miró horrorizado, ¿ella estaba sugiriendo llevarse a Chimuelo?
-No te llevarás a mi dragón – dijo Hiccup con firmeza, mirando con molestia a la hermosa chica, quien parecía en una tarde poner todo su mundo de cabeza.
-No te lo estoy pidiendo, estoy afirmando que sucederá – dijo Astrid con tranquilidad. –Si no hubiese perdido su cola, hace mucho se habría ido de aquí. Entiendo que has sido su compañero y le has tomado aprecio, por esto tendremos una deuda eterna contigo y los tuyos, pero este dragón pertenece al cielo de Keikruk, y a todos los cielos del mundo, personalmente me aseguraré de que recupere su libertad.
-¿Insinúas que lo tengo retenido contra su voluntad? – Dijo el joven alzando la voz – Si Chimuelo hubiese querido irse lo habría hecho hace mucho ¿Verdad amigo? – Dijo enfrentando al dragón, quien los miraba divertido - ¿Y se puede saber qué te hace tanta gracia?
De pronto Chimuelo empezó a hacer sonidos extraños como si quisiera regurgitar algo –No Chimuelo no me vas a convencer con un trozo de pescado – dijo el joven molesto, de pronto el dragón se acercó a la chica, quien lo miraba extrañada.
Estira tus manos –dijo Hiccup en un tono áspero – Te dará un obsequio, por cierto se enojará mucho si no lo comes, ya sabes cosas de dragones – Esto último lo dijo con una mirada maliciosa en su rostro, la cual pasó desapercibida por la rubia, quien estiró sus manos para recibir el obsequio.
El dragón regurgitó sobre las manos de Astrid un hermoso anillo plateado, idéntico al que ella llevaba en la mano derecha, excepto que la sección bajo la que se encontraba el lirio, era de un hermoso color negro, mientras que el de ella era dorado. La chica sonrió al dragón y besó de nuevo su cabeza –Gracias, significa mucho para mi – Rápidamente tomó el anillo y lo puso en el mismo dedo en que llevaba el anillo de la princesa, solo que está vez no pasó nada.
Hiccup no salía de su asombro, no podía entender de dónde había sacado Chimuelo tal cosa como un anillo, y por qué se lo había dado a la joven, ¿Quién era esta chica?. Astrid acarició de nuevo al dragón y se dispuso a salir de allí, no sin antes dar un último vistazo a la ordenada habitación, prestando especial atención a las diferentes colas colgadas en la pared, y los diseños revueltos en la mesa de la entrada. Sin embargo, Chimuelo insistía en no dejarla partir y ahora era a ella quien empujaba hacia su jinete.
-¿Qué pasa pequeño, hay algo que quieras decirme? – Preguntó la rubia al inquieto dragón –No te preocupes también cuidaremos de él. –El dragón bufó molesto y golpeó a su jinete con la cola, tratando de acercarlo a la chica, pero el par de jóvenes seguían sin entender lo que el dragón quería, y la situación empezaba a tornarse incómoda para ambos.
-Supongo que quiere que hablemos – sugirió el joven –a decir verdad tengo muchas cosas que quiero preguntar… Mmm – el chico empezó a tartamudear buscando una forma de llamar a la joven
-No creo que sea el momento, debemos apresurarnos a informar a los líderes de nuestras tribus, e iniciar la ofensiva –Respondió la joven.
-Dijiste que responderías mis preguntas después de ver al dragón, pues ahora lo has visto… mmm – Tartamudeó de nuevo
-¿Sucede algo?
-He estado tratando de recordar tu nombre, no recuerdo que lo hayas mencionado –Dijo el joven disgustado a su invitada –No pienso llamarte "belleza divina" se sentiría como si estuviese tratando de conquistarte, y a decir verdad no me parece que le hagas justicia al nombre.- La chica seguía pareciéndole la mujer más bella del mundo, pero no se lo haría saber, para Hiccup, Astrid ya no era la hermosa joven guerrera conocedora de dragones, sino la loca que venía a llevarse a su Dragón.
Astrid lo miró sorprendida, ¿Acababa de llamarla fea?, nunca nadie había sugerido tal cosa de ella, la habían llamado quizá orgullosa, altanera, prepotente, hasta grosera, pero nunca fea –Astrid, puedes llamarme así –respondió la joven disgustada –En cuanto a tus preguntas, quizá luego tenga tiempo de responder alguna de ellas, consideraré mi prioridad la seguridad del dragón, creí que el gran conquistador de dragones lo entendería, ¿no puedes tomarte tu trabajo más en serio? La chica no esperó por la respuesta, se apresuró a salir de allí dejando atrás a un furioso heredero y su contento dragón.
Astrid salió apresurada de la casa de los Haddock, y corrió con todas sus fuerzas hacia el gran salón. Estaba realmente emocionada, por fin había encontrado al dragón que buscó por tanto tiempo, era una pena lo de su cola, sin duda alguna les dificultaría las cosas, pero no dejaría de buscar a aquel que portaría el anillo del rey, el que por cierto ahora tenía en su mano, lo que le confirmaba la existencia de tal persona, quien compartía un destino con ella y la ayudaría a cumplir su misión.
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Nota de Autor.
En los siguientes capítulos Hiccup descubrirá toda la verdad acerca de los furia nocturna y de Chimuelo, quien por cierto tendrá que tomar una difícil decisión. Se revelará cual es la misión divina de las guerreras blancas.
¡Gracias por leer!
