Hola de nuevo, Me disculpo por la demora en traer este capítulo, pero tuve mi graduación de la universidad. Como en cada capítulo inicio dándoles las gracias, estoy gratamente sorprendida por la cantidad de personas que han leído mi fic. Me alegra que les esté gustando o eso espero, cualquier sugerencia que tengan pónganla en los comentarios.

Como siempre ¡Espero que lo disfruten!

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Capítulo 6. Hay una sirena en el risco más alto.

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Al llegar al gran salón, Astrid irrumpió violentamente en la sala del consejo, ganándose la mirada de todos los allí presentes. Se acercó rápidamente a su madre, y con sigilo le susurró –Encontramos al dragón – Su madre la miró sorprendida.

–Hemos identificado que el furia nocturna es el motivo por el que están aquí – Comentó la chica girándose para ver al resto de los allí presentes

-¿Cómo puedes estar segura muchacha?– Preguntó Bocón

-Es un dragón único en su especie y posee unas características que lo hacen muy especial –dijo la joven –Es una verdadera pena que quedara atrapado en Berk, ya que era nuestra responsabilidad protegerlo, pero prometo en nombre de mi tribu, que no permitiremos que avancen hasta sus costas y mucho menos que dañen al dragón.

Dicho esto se escuchó nuevamente el chirrear de la puerta al abrirse, Hiccup y chimuelo entraron a la sala, dejando a las guerreras blancas estupefactas. Tenían ante ellas a uno de los dragones de la leyenda.

Estoico se puso frente a los recién llegados y explicó –Hemos decido seguir el plan original, nos acercaremos en un grupo de voladores que servirán como distracción, mientras que las guerreras blancas revisaran los barcos en busca de prisioneros. Una vez liberados enviarán una señal a los jinetes, quienes deberán disparar a los barcos con la intención de hundirlos.

-Proponemos que nuestros guerreros partan hoy mismo, la ruta trazada con el conocimiento de dragones nos permitirá estar allí en menos de dos días, Según el último reporte de los defensores del ala, nuestros enemigos han empezado a movilizarse y están situados en las aguas que unen el banco de niebla con el límite del archipiélago bárbaro. –Opinó la reina Amira - Ese lugar cuenta con la presencia de muchos escaldarons lo que usaremos a nuestro favor para crear remolinos y evitar su movilidad por el mar. El ataque será mañana, cuando el sol esté en su punto más alto

-¿Algún motivo para que sea esa hora? –Preguntó curioso Bocón.

-Es cuestión de tradición, creemos que nos trae suerte. Además, estamos a más de un día de vuelo, les dará tiempo de reponerse y reagruparse–Dijo la reina.

¡Pues entonces está decidido! – afirmó con firmeza Estoico – ¡Hijo, reúne a los jinetes y prepárense para la batalla!. Las guerreras blancas irán con ustedes, al igual que Heather y Dagur. Ellas tienen más habilidad en la lucha cuerpo a cuerpo, por lo que serán quienes desciendan a los barcos, ustedes deberán brindarles apoyo desde el aire y atacar en cuanto se los indiquen.

Rápidamente Hiccup salió de la sala en busca de los jinetes, mientras que Astrid se dirigió a las afueras del gran salón. Desde allí rugió a los cielos, y tras unos minutos llegaron a la entrada del lugar dos hermosos naders azules, uno de ellos montado por Ventino, quien al descender entregó a su princesa una hermosa espada plateada y un hacha a juego.

-Las chicas ingresaron de nuevo al lugar dejando a sus dragones esperando por ellas. – ¿Naders?, esperaba… no sé algo más,,, poderoso –dijo con burla un muchacho bajito y con barba. Comentario que simplemente fue ignorado por las guerreras.

En la sala del consejo se encontraban ahora los líderes, los jinetes de dragón y las guerreras blancas, quienes procedieron a presentarse. Los primeros fueron los jinetes, entre quienes se encontraban: Snotloud, los gemelos Brutilda y Brutacio Thorton, Fishlegs Ingerman, Gustav Larson. Todo el equipo comandado por Hiccup Horrendus Haddock III. Por parte de las guerreras blancas, tan solo contaban con Ventino, Mara, y Clarion, las dos últimas eran guerreras de élite que se encargaban de la seguridad y protección de la reina. Por su parte Ventino, era parte del equipo de rastreadoras de la princesa. Se acordó que se reunirían con las tres chicas que se encontraban en el banco de niebla, lugar que serviría como su primer puesto de avanzada. Teniendo así un total de siete guerreras que serían comandadas por Astrid, quien evitó en todo momento presentarse como la princesa de Keikruk. Otros jinetes de Berk entre los que se encontraban Spiteloud, Abono, cubeta y bocón, así como los enviados por los defensores del ala, se quedarían junto a los Berkianos para proteger Berk, aunque esperaban que sus adversarios no llegaran tan lejos.

Los equipos se desplazaron hacia el banco de niebla, donde explicaron la situación a las otras tres guerreras. Una vez realizadas las respectivas presentaciones, Pasaron la noche en un farallón ubicado a cuatro horas en vuelo de la armada enemiga, Los ahora aliados no conversaron mucho entre ellos, jinetes y guerreras levantaron campamentos por aparte, y dado que Heather decidió pasar la noche con Astrid y Ventino, parecía más una separación entre hombres y mujeres excepto por Brutilda. Los guerreros sólo se reunieron para cenar juntos y reforzar el plan. Además de exponer un poco mejor la naturaleza de sus enemigos.

Era cerca de la media noche, y el fuego casi se había extinto. Los gemelos habían decidido dormir juntos en una misma carpa, al igual que Dagur e Hiccup ya que ninguno de los dos deseaba compartir cama con el pequeño Gustav, dejando al pobre de Fishlegs al cuidado del revoltoso chico. Por su parte, el equipo de las cinco rastreadoras de Keikruk compartían una misma tienda de campaña, en la que también durmió Heather, dejando a las guardianas de la reina durmiendo juntas y por aparte. Harían rondas de vigilancia por parejas, con rotaciones cada dos horas, ya que necesitaban descansar el mayor tiempo posible.

La noche era fría y particularmente oscura, ya que se encontraban literalmente en medio de la nada. Las guardianas Mara y Clarion, se encontraban en su ronda de vigilancia cuando vieron a la princesa salir de su lugar para dormir.

-¿Está bien princesa? –Preguntó Mara con preocupación.

-Solo un poco ansiosa –Confesó la rubia, caminando hacia un diminuto bosque ubicado a un extremo del farallón –Hemos estado volando un buen tiempo, veré a Winstar, ya saben que no suele ser muy sociable con los humanos.

-Nuestro turno casi termina, pero esperaremos por usted –dijo Clarion con vehemencia.

-¡Tan pronto sean relevadas regresen y duerman! –Dijo con firmeza la princesa –Considérenlo una orden. Yo estaré bien, los dragones me protegen, pero no podría perdonarme que estén cansadas durante la batalla y sean heridas por mi culpa. Soy una guerrera y sé valerme por mí misma. Además, Stormfly y Winstar estarán conmigo.

Tal como lo indicó Astrid, caminó hacia el bosque encontrándose con su amada dragona blanca, que pese a su desconfianza por los humanos, siempre se mantenía cerca de la princesa, vigilante, a la espera para protegerla. La furia diurna solía mostrase ante las guerreras blancas, ya que las reconocía como la familia de Astrid, pero cuando acampaban en aldeas, o con otras personas solía ocultarse, a sabiendas de que su presencia solía atraer demasiado a las personas, y causar dificultades a su diosa.

Astrid había atravesado el bosque y estaba sentada con sus pies colgando en un elevado risco, llevaba puesto tan solo un sencillo vestido blanco, y su cabello complemente suelto, llevando únicamente su espada para defenderse. Sobre sus piernas se encontraba un terrible terror de color amarillo, y rodeándola se encontraban Winstar y Stormfly quien tenía también la cola colgando en el aire. Junto a ellas dormitaban cerca de una docena de dragones, principalmente alacambiantes, naders, y un par de pesadillas monstruosas. La rubia contemplaba hipnotizada la luna, había noches en las que se sentía particularmente triste y solo la noche parecía reconfortarla, pese a que ella era más una persona que estaba activa en el día.

Mientras tanto en el campamento era la hora de Dagur e Hiccup de hacer guardia. Las guerreras se dirigieron a su tienda tal como su princesa se los había ordenado, evitando mencionar que ella había salido a caminar. Chimuelo, al ver a su jinete se abalanzó sobre él, empezando su acostumbrado juego de vikingos contra dragones. Dagur los miraba divertido y para cuando Hiccup se reincorporó se sentó a su lado.

-¿Qué piensas de todo esto? –Preguntó el Berserker

-No sé realmente que pensar –Respondió Hiccup –No me siento cómodo con lo que está pasando, siento que nos están ocultando algo, especialmente esa chica Astrid, que parece estar muy interesada en mi dragón.

-¿Qué sucedió exactamente cuando fueron a buscarlo? –Preguntó interesado Dagur

-Para hacerte corta la historia, mencionó que Chimuelo no pertenece a Berk y que si su cola no estuviese herida, probablemente hace mucho estaría con ellas en Keikruk.

-Nunca escuché de ese lugar –Respondió Dagur –Si Mala y Heather no estuviesen metidas en esto, no las habría apoyado, se siente como si hubiese algo que todos supieran excepto nosotros, pero cada vez que les pregunto me responden con evasivas.

-Es lo mismo con esa chica Astrid –Respondió Hiccup –Chimuelo parece estar muy unido a ella. Nunca lo vi actuar así, es como si la amara pero estuviese profundamente arrepentido por algo, si te soy franco era como si llorara ante ella.

-¡Creí que te gustaba la rubia! –Dijo Dagur bromeando –Todos en la sala vimos cómo se miraban, creo que también le gustas –Dicho esto al joven Haddock se le subieron los colores al rostro y Dagur empezó a reír a carcajadas.

-No te voy a negar que es bonita, aunque me gustan más las pelinegras – Respondió el joven apenado, ya que no solía conversar mucho de estos temas – En mi opinión no es más que una chica rara que viene por mi dragón.

-¡No dejaremos que suceda hermano! –Dijo Dagur mirando al dragón que aun jugueteaba junto a ellos. –No podemos confiar ciegamente en esas chicas. Debemos estar preparados para pelear contra ellas si es necesario. –Hiccup asintió con la cabeza y acarició a su dragón, quien empezó a ponerse cada vez más hiperactivo y empujarlo con su cabeza.

-Creo que quiere mostrarte algo –Mencionó Dagur.

-Le gusta volar de noche. Aunque pensé que por el largo recorrido querría descansar. –Respondió el castaño.

-¡Ve con él! –Dijo el Berserker –Estaré despierto y vigilaré, no nos vendría mal una ronda de vigilancia aérea, y no creo que te deje dormir después de esto – Hiccup sonrió a su amigo, y se montó en el lomo del dragón, quien de inmediato alzo vuelo y partió en dirección al bosque.

El farallón era realmente pequeño, por lo que no fueron más que algunos minutos de vuelo. El dragón aterrizo en el bosque y su jinete rápidamente lo desmontó, dispuesto a observar lo que Chimuelo tanto se interesaba en mostrarle. Al escuchar el aterrizaje, Winstar se alzó en vuelo de inmediato, dando aviso a la chica de que alguien se acercaba. El blanco dragón saltó el risco en dirección al mar, en busca de un lugar cercano desde el cual proteger a la princesa. Jinete y dragón, caminaron algunos minutos más y pronto salieron a un pequeño claro, donde se encontraba la rubia guerrera observando perdidamente la luna.

Al sentir su presencia Astrid volteó a ver al recién llegado. –Creí que estarías en tu guardia, Hiccup Haddock.- El joven embelesado por la belleza de la rubia, solo asintió con la cabeza. En Berk se consideraba que las mujeres solo debían soltar su cabello frente a sus esposos, ya que era un símbolo de desnudes y confianza, por lo que ver a una hermosa joven con su cabello al viento, era una escena que solo había presenciado una vez, y aquello todavía le parecía un sueño.

-Lamento las circunstancias en las que nos encontramos –Dijo la chica sacando al joven de su ensoñación –Te quería ofrecer una sincera disculpa en mi nombre y el de las mías. No es fácil que alguien llegue de la nada a decirte que los tuyos están en peligro y verse forzados a aceptar todo esto. De verdad discúlpennos.

-Ohh respondió el chico caminando hacia la joven y pisando por accidente la cola de un alacambiante, haciendo que este perdiera su camuflaje y se acercara para disparar su ácido.

-¡Basta! –dijo con firmeza la chica – a lo que el dragón retrocedió y empezó a sobar su cabeza contra la princesa –Sé que te dolió, pero no fue su intención-Dijo la princesa acariciando con ternura al dragón, que se recostó junto a ella en el lugar en que antes se encontraba Winstar.

-En serio se te dan los dragones –Mencionó el balbuceante joven.-En cuanto a lo que dijiste hace un momento, no debes disculparte. Nosotros estamos agradecidos con ustedes, por avisarnos y acompañarnos en esta batalla. Lo que realmente quiero saber es ¿qué pasa con Chimuelo?

Al escuchar su nombre el dragón empezó a juguetear entre los demás dragones, ganándose un bufido molesto de aquellos a quienes despertaba y una sonora risa de la chica.

-Como sabrás el furia nocturna es un dragón realmente especial –Dijo la chica poniéndose de pie –Puedo ver lo fuerte que es lazo de amistad entre ustedes. Realmente lamento ser la persona que deba separarlos.

-¿Separarnos? –Dijo Hiccup casi en un grito. La chica comenzó a caminar entre los demás dragones y acercarse a chimuelo que estaba jugando junto a su jinete. –Mira no sé qué pasa contigo y con tu tribu, pero Chimuelo pertenece a Berk, y no es porque haya perdido una parte de su cola y no pueda volar solo.

-Tus palabras son influenciadas por el gran afecto que le tienes –Mencionó la chica –te agradezco de nuevo por haber cuidado bien de él, me da la impresión que eres una maravillosa persona, pero las cosas son como son. El furia nocturna pertenece al cielo, creí que el conquistador de dragones lo comprendería.

-¡Deja de llamarme así!–gritó el chico molesto –¡Y su nombre es Chimuelo!

-Cuanto quisiera poder explicarte adecuadamente lo que está sucediendo, pero me resulta imposible. –Dijo la chica lamentándose

-¿A qué te refieres con imposible? -Preguntó el joven suavizando su tono -¿es por tu reina? ¿Es a ella quien debo preguntarle? La chica se inclinó y beso nuevamente la frente del dragón, posteriormente instó a Stormfly a levantarse. -¿Te irás?-Preguntó el joven indignado – ¿Es lo que haces cada vez que te hacen una pregunta incómoda?, ¡no eres más que una cobarde! Tú y las tuyas están locas si creen que les voy a entregar a Chimuelo, solo porque ustedes creen que les pertenece.

Ese chico en serio lograba irritarla, en un momento estaba bien, y en el otro la estaba insultando, pero de algún modo no podía culparlo. Era lo mismo que si trataran de separarla de Winstar o Stormfly. La chica se giró para montarse en su dragón, siendo sorprendida por el joven que la halo bruscamente hacia él, haciéndola tropezar y caer torpemente contra su pecho. Stormfly reaccionó de inmediato preparando las púas de su cola, por lo que Chimuelo tuvo que intervenir antes de que la Nader atacara a su jinete.

Hiccup sintió un fuerte dolor en su estómago. La chica lo había golpeado con la empuñadura de su espada – ¡Nunca en la vida vuelvas a tocarme, o te juro que me olvidaré de todo lo bueno que has hecho por el furia nocturna y te cortaré en pedacitos! –Dijo la joven extremadamente molesta.

El joven tragó saliva, no sabía por qué había reaccionado de esa manera, siempre se había caracterizado por ser una persona tranquila, que solía gritar a los cielos cuando estaba frustrado, pero que se resistía a mostrar cualquier perturbación frente a los demás. Había soportado por años las locuras de Gustav, Brutacio y Snotloud y nunca había perdido el juicio. Excepto esa vez que su primo le pidió que lo golpeara. Pero ahora era diferente, esta chica lo hacía perder la razón y actuar con inconciencia. Se desconocía a sí mismo - ¿Será porque trata de llevarse a chimuelo? –Se preguntó, sin percatarse que aun sostenía a la chica por el brazo.

-¿No entendiste? -Preguntó Astrid furiosa –El chico solo levantó la mirada para cruzarse de nuevo con los preciosos ojos de la rubia. No creía que existiera un color tan bello como ese. Sus ojos mostraban determinación y de pronto sacándolo de todas sus ensoñaciones apareció un segundo golpe, y aparecería un tercero de no ser porque la liberó de su agarre y sostuvo su espada antes de que pudiera golpearlo. Al tomar la espada Hiccup se percató del símbolo de un lirio dorado grabado en él. De inmediato reconoció esa espada.

-¡Sabía que te conocía de algún lado! –Dijo el joven poniéndose colorado –Eres la chica que estaba en el lago del risco que queda saliendo del archipiélago bárbaro, justo en dirección a la isla Berserker.

Al escuchar su afirmación la princesa lo miró sorprendida – ¡Eres un pervertido! – Le grito furiosa. De inmediato lo abofeteó con fuerza, corrió hacia su dragón y se dirigió al campamento.

El chico se quedó inmóvil, cayendo en cuenta de que nunca debió haber mencionado que la conocía.

Flashback

Hiccup y Chimuelo ya llevaban 10 días explorando los límites del archipiélago bárbaro, pronto regresaría a Berk para abastecerse, fue entonces cuando una gran ráfaga de viento voló sobre él y a lo lejos pudo distinguir la fina silueta de un dragón, de su propio dragón, Hiccup corrió a montar a Chimuelo, e iniciar la persecución. El dragón que volaba entre las nubes era prácticamente invisible a sus ojos, y sólo los cambios en las corrientes de viento lo guiaban, llevándolo por un camino que nunca había recorrido, pronto ya no había que seguir, no tenía sentido que fuese un furia nocturna, habría sobresalido en el blanco cielo, se trataba de algo más. El joven estaba más que frustrado, no había encontrado una nueva especie de dragón en años, a decir verdad, desde que habían dejado la orilla del dragón. El creía firmemente que Chimuelo, no podría ser el único, e insistiría siempre en la búsqueda de un compañero para su amigo. Decidió volar un poco más al norte, dentro de aquellas espesas nubes, sin esperarse jamás con lo que se toparía, Su destino quizá lo golpearía de frente.

Tuvo que maniobrar con astucia para evitar chocarse con la gran formación rocosa oculta en entre las blancas y espesas nubes. La estructura estaba formada por un complejo sistema de cuevas. Sin duda allí se había dirigido el escurridizo dragón. El joven empezó a caminar sigilosamente con chimuelo, quien le proporcionaba un poco de luz. Caminaron alrededor de media hora, y se toparon con una habitación a la que ingresaba algo de luz solar por una abertura. Sorprendiéndose de encontrar algunos objetos humanos. Jinete y dragón no estaban solos.

Entre los objetos destacaba lo que parecía ser una pequeña pila de ropa blanca, junto a la cual había una armadura de placas. Hiccup como buen herrero se acercó a detallar el metal, ¡definitivamente una aleación!, pero una que nunca había utilizado. Estaba concentrado en revisar la armadura que al parecer pertenecía a una mujer. De pronto escuchó a Chimuelo hacer un extraño sonido. El joven se giró para encontrarse a su dragón observando fijamente un espada y un hacha. La espada era hermosa, plateada y de un metal que desconocía. La empuñadura era dorada y en ella había tallado un hermoso lirio. Sin duda una valiosa pieza. El arma tenía pequeñas piedras incrustadas en la base, eran sutiles, dando a la espada un aspecto elegante sin que perdiera funcionalidad. El hacha por su parte era de un material diferente pese a tener una coloración similar, sin duda acero de gronckle, con algunas modificaciones. El chico estaba fascinado. De pronto escuchó una dulce melodía tarareada por una voz femenina.

Quería conocer a esta persona y preguntarle por la naturaleza de sus armas, por lo que caminó con sigilo hacia dónde provenía la hermosa voz. Al llegar se topó con una gran sala apenas iluminada y de la cual brotaban vapores húmedos. ¡Seguramente de alguna fuente termal! Todo el suelo estaba lleno de durmientes dragones de diferentes especies. Sin duda un espectáculo a sus ojos. El joven se ocultó tras unas rocas desde las que miraba maravillado buscando alguna especie que no reconociera. Entonces vio como una pesadilla monstruosa se recostaba en el suelo, dejando a su vista la espalda de una hermosa joven rubia. La chica estaba cubierta de la cintura para abajo con una tela blanca, pero su espalda era cubierta tan solo por su larga cabellera dorada que llegaba justo hasta su cadera. La chica estaba absorta en sus pensamientos, tarareando una canción mientras remojaba sus pies con el agua caliente.

El chico se quedó atónito. Nunca había presenciado algo como eso -¡una sirena!- fue lo primero que pasó por su mente, ya que desde su posición tan solo podía observar la espalda de la joven, que de pronto se acarició el cabello, poniendo una parte sobre su hombro desnudo, permitiéndole al joven observar la blanca y delicada piel de su espalda, tan solo manchada por lo que parecía un tatuaje o una marca de nacimiento, con la perfecta forma de un lirio. La hermosa joven era la dueña de la armadura.

Chimuelo emitió de nuevo un extraño sonido, poniendo en alerta a todos los dragones del lugar que empezaron a levantarse y bramar enojados. Era el momento de huir. El chico corrió sigilosamente hasta donde se encontraba su dragón, lo montó y huyó del lugar, presenciando como decenas de dragones salían del sistema de cuevas… tal vez lo que había allí era un nido.

Durante esa noche el joven no pudo dormir, recordando la maravillosa escena y a la chica que parecía directamente enviada por los dioses. Se decidió a volver, pero para cuando lo hizo el lugar estaba deshabitado, recorrió cada caverna y sala, pero no quedaba rastro alguno de la hermosa joven, sus cosas, o el misterioso dragón que creía haber observado. Con el tiempo, empezó a convencerse de que lo presenciado aquel día no era más que una ilusión,

Fin flashback

Al llegar al campamento, la joven miró a Dagur a quien ofreció una cálida sonrisa, posterior a eso ingresó a su tienda de dormir y se cubrió hasta la cabeza con algunas pieles. –Sabía que había escuchado algo ese día –Pensó la joven para sí misma, recordando como hace casi un año, había visitado a Itali de las doncellas aladas para contarle acerca del alfa de todos los dragones. En su regreso a casa, decidió sobrevolar la isla Berserker, con la esperanza de toparse con Heather, pero al no hacerlo Stormfly la había dirigido a una fuente termal. Winstar había salido a estirar las alas mientras ella tomaba un baño, relajándose de su largo viaje. Su piel estaba un poco arrugada, por lo que se sentó a la orilla del lago dejando únicamente sus pies sumergidos. Estaba absorta en sus pensamientos, cuando un curioso sonido la trajo de nuevo a la realidad. El sonido de un dragón. De inmediato las criaturas que se encontraban a su alrededor salieron de allí. Astrid reconoció un sonido metálico, por lo que se cubrió con la tela blanca que llevaba y se dirigió hacia donde estaban sus cosas. De inmediato notó como su espada y hacha, habían sido movidas de lugar. La chica no volvió a aquel sistema de cuevas.

Hiccup montó a Chimuelo y regresó a donde estaba Dagur, quien al ver la marca en su rostro, se echó a reír de inmediato. – ¿Todo en orden? –Preguntó

-Ni lo digas –Respondió el heredero, lo que solo instó a su amigo a burlarse más.

A primera hora de la mañana, los guerreros estaban listos para partir. Hiccup trató de acercarse a la princesa, pero esta bufo molesta y lo ignoró, haciendo que el joven se molestara. Decidieron no recoger su campamento, ya que esperaban regresar esa misma noche,

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Nota de Autor.

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Lamento la demora. He modificado algunos capítulos, realizando cambios menores, algunas correcciones ortográficas y de gramática (anillo del rey no anillo del reí), disculpas por el error. También cambié guerreras aladas por doncellas aladas que es el verdadero nombre. Resulta que el capítulo estaba un poco largo así que tuve que partirlo en dos, en la segunda parte tendremos la gran revelación de qué es lo que está sucediendo y se dará la primera batalla, espero subirlo en algunas horas.

¡Gracias por leer!