Hola de nuevo, En este capítulo se revelará una buena parte de la verdad, espero que les haya gustado el capítulo anterior, yo disfruté muchísimo escribirlo.

¡Como siempre muchas gracias por leer y que disfruten la historia!

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Capítulo 7. La batalla de los dioses.

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El grupo de guerreros partió según lo acordado. Los jinetes iban algunos metros adelante de las guerreras blancas, ya que actuarían como distracción y les abrirían espacio para que descendieran sobre la proa de los barcos.

Las cosas iban según el plan, los enemigos atacaban a dragones y jinetes con catapultas, y ballestas, quienes les respondían con púas, fuego y ácido. Las guerreras demostraron ser extremadamente hábiles sobre los dragones, capaces de volar entre el fuego cruzado y desmontar con precisión en medio del ataque. Sus dragones las dejaban en la proa y se unían a los jinetes protegiendo por instinto a sus amigas.

Desde el aire, los jinetes veían maravillados a las luchadoras, las jóvenes no sólo eran bellas, sino que demostraron con creces por qué se llamaban a sí mismas guerreras, enfrentando numerosos enemigos para abrirse paso hacia el interior de los barcos, especialmente Astrid, quien luchaba a dos manos con espada y hacha, una técnica desconocida para ellos. La estrategia estaba funcionando, llevaban al menos un par de horas y ya habían hundido cerca de la mitad de la flota enemiga. De pronto, se escuchó un peculiar sonido conocido por todos, era aquel característico silbido emitido por un furia nocturna antes de atacar, lo que sirvió de aviso a los dragones para recoger a las guerreras que luchaban sobre los barcos. La única que no descendió fue Stormfly, quien siguió atacando a sus enemigos para dar a Astrid la oportunidad de salir.

Ante la atónita mirada de los presentes, hubo una explosión de plasma, y la rubia abandonó uno de los barcos montando un misterioso dragón blanco, muy similar a Chimuelo, que se elevó sobre el resto de los aliados. Los dragones casi por instinto se separaron de los barcos enemigos, como si supieran que había algo realmente peligroso allí. Por su parte los jinetes no dejaban de mirar el peculiar dragón, aunque por su posición tan solo podían detallar su vientre, que ante sus ojos empezó a brillar de un color dorado rojizo, similar a color del atardecer, e inesperadamente empezó a aumentar de tamaño. Hiccup estaba anonadado con lo que estaba sucediendo, ignorando que su propio dragón empezaba a tomar una extraña coloración azul. El joven reaccionó cuando sintió que el sistema que conectaba la cola de Chimuelo se rompía. Su dragón también estaba creciendo.

-Sujétate hermano – Escuchó una voz desconocida directamente en su cabeza.

El joven heredero observaba sorprendido como su dragón no solo había cambiado de color, o aumentado su tamaño, sino que su cola antes mutilada estaba ahora en perfectas condiciones. La transformación de los dragones tomó tan solo algunos minutos, pero para los allí presentes, parecía una eternidad. Rápidamente Winstar descendió sobre la proa, de uno de los barcos, dejando a Astrid frente a un misterioso hombre que portaba un extraño símbolo en su frente, el que las guerreras reconocieron como el símbolo de Kwányip, el Dios de la muerte, y de inmediato empezaron a atacar a todo aquel que se acercaba a ellos, brindándole espacio a la rubia para concentrarse en pelear contra aquel hombre.

-Debo ayudarla –Escuchó Hiccup esa voz de nuevo en su cabeza.

-¿Chimuelo? – Preguntó atónito.

-No puedo perderla de nuevo –Escuchó el joven –Ve con Hookfang, debo ir a pelear junto a ella.

-No amigo, pelearemos juntos, recuerda siempre seremos tú y yo –Dijo el joven acariciando el lomo de su dragón.

-Te quiero hermano –dijo el Chimuelo, descendiendo junto a su jinete en la proa del misterioso barco en que se encontraba Astrid. El joven desenvainó su espada y comenzó a luchar contra aquellos enemigos que rodeaban a la princesa, quien iniciaba una feroz batalla contra aquel hombre. Los jinetes y las guerreras siguieron atacando desde el aire, y con la ayuda de los dos poderosos dragones de la leyenda, hundieron toda la flota de barcos, dejando en pie tan solo aquel en que batallaba la joven princesa.

Ventino, tomó el liderazgo del grupo, y los dividió en dos subgrupos más pequeños, las cuatro guerreras del equipo de Astrid, se quedarían a cubrirla en caso de que algo saliera mal, a sabiendas de que la chica era la única capaz de enfrentar a aquel enemigo, por lo que tendrían que limitarse a observarla desde el aire y evitar que cualquier otro atacante interfiriera en la batalla. Los jinetes y las dos protectoras de la reina atacarían la armada en tierra, por lo que rápidamente partieron hacia el pequeño islote que servía de base a sus enemigos.

Cerca de una hora después, el misterioso hombre era el único enemigo en pie, tanto chimuelo como Winstar caminaban en círculo alrededor de los combatientes, gruñendo ferozmente a aquel sujeto, que pese a la intensa batalla y sus heridas, no mostraba signo alguno de agotamiento. Por su parte Astrid si se veía cansada, pero su determinación no flaqueaba. Seguía atacando ferozmente a su enemigo, pese al profundo corte que había recibido en su brazo derecho. La joven dio un rápido giro, pateando al hombre con la intención de alejarlo de ella, aunque solo logró moverlo algunos centímetros, oportunidad que fue aprovechada por los dragones para atacar con su plasma. La explosión lastimó también a la chica, quien salió disparada contra el borde de la proa, separándose de su espada. Los dragones seguían atacando al sujeto, pero parecía que solo los ataques de la princesa, le causaban daños considerables.

El misterioso hombre se puso en posición de ataque y se abalanzó sobre la desarmada princesa, quien usó su hacha como escudo para evitar el golpe de la espada que se dirigía hacia ella. Observó entonces como su hermosa arma era partida en dos por el ataque del hombre. Al ver a su ahora aliada en problemas, Hiccup corrió en su ayuda, embistiendo con su cuerpo a su enemigo, y sorprendentemente haciéndolo retroceder, los dragones empezaron de nuevo a disparar su plasma, con la intención de darles a sus amigos tiempo de reincorporarse. El joven castaño, comprendiendo la intención de los dragones corrió hacia la chica ayudándola a ponerse de nuevo en pie.

-¿Estas bien? –Preguntó el chico con apuro – Tenemos que salir de aquí, este sujeto no es humano, es imposible que haya recibido el impacto de dos furias nocturnas de cerca y no haya recibido daño.

-Mi espada es la única capaz de dañarlo –Respondió la fatigada princesa – Ayúdame a recuperarla.

El joven la miró sorprendido, la chica estaba herida y cansada, pero aun así no tenía la más mínima intención de abandonar la batalla. Contagiado con su valor, corrió a tomar la espada que se hallaba incrustada en la base del mástil del barco. Al llegar allí la sujetó de la empuñadura con ambas manos y haló para liberarla, lo que le resultó particularmente sencillo pese a lo profundo de su incrustación. Hiccup corrió con la espada hacía la chica, quien se hallaba en pie sosteniendo su costado, lo que significaba que también su vientre estaba herido. Astrid recibió el arma con una sonrisa, e hizo un extraño sonido similar al gruñido de un dragón. Al escuchar esto Winstar se elevó en el aire, y empezó a disparar al hombre en sentido contrario al que lo hacía chimuelo, limitando así su movimiento. La chica tomó un gran impulso y corrió hacia el inmovilizado hombre, por lo que los dragones detuvieron su ataque para darle la oportunidad de incrustar su dorada espada en el pecho de su atacante, quien no emitió el más minino quejido.

El hombre detuvo su movimiento y de repente empezó a brotar de él una repugnante sustancia negra, que parecía deshacer su cuerpo. Astrid retiró su espada, y al hacerlo el hombre se convirtió en arena, que cayó frente a los pies de la princesa.

La joven sin perder tiempo se dirigió a la escotilla del barco y descendió hacia un pequeño cuarto, siendo seguida por Winstar, y posteriormente por Chimuelo e Hiccup. A medida que avanzaban por el interior del barco, los dragones iban reduciendo de nuevo su tamaño, lo que parecía no causarles molestia alguna.

-¿Estás bien amigo? – Preguntó Hiccup al dragón, el cual emitió un tenue sonido en afirmación. Chimuelo, ya no era capaz de comunicarse con él. El único cambio que permaneció fue la sanación de la aleta de su cola.

El chico miró a su dragón decepcionado. Había tantas cosas que hubiera querido preguntarle, sobretodo acerca de lo acontecido ese día, que no parecía ser más que un alocado sueño. El grupo ingresó a la cabina del capitán y la joven empezó a revisar el lugar.

-¿Se puede saber qué estás buscando? – Preguntó Hiccup con interés.

-Lo sabré cuando lo encuentre – Respondió con simpleza la rubia, molestando al joven, que ya estaba harto de que siempre evadiera sus preguntas.

-Mira no sé quién eres o porqué estás aquí, pero como líder de los jinetes de dragón, amigo de Chimuelo, y futuro jefe de Berk, te exijo que me expliques quienes son esos sujetos y por qué buscan a mi dragón Además necesito saber qué fue lo que sucedió allá afuera.

La joven se giró, y lo miró molesta, estaba realmente cansada por la batalla y aquel chico no paraba de hacer preguntas que ella no debía responder, e inmiscuirse en asuntos que sólo le pertenecían a su tribu. Justo cuando estaba por responder a sus acusaciones sintió un fuerte calor en su espalda, girándose de nuevo para quedar de frente a una misteriosa e intensa luz roja, que tomaba la forma de un dragón. La criatura era completamente incorpórea, lo único que daba consistencia a su cuerpo eran las brillantes llamas que salían de él.

-Es bueno verlos juntos de nuevo – Se escuchó una voz en la habitación –Hemos esperado mucho por este momento.

Los jóvenes estaban impactados, no tenían idea de lo que estaba pasando, por su parte los dragones se acercaron con comodidad a la criatura, especialmente Winstar, que empezó a sobar su cabeza en las llamas a modo de saludo. Al hacer esto la criatura empezó a transmutar de nuevo, y tomó la forma de un hombre de piedra.

-Lamento la tardanza –afirmó el hombre –Tomamos la energía de nuestra creación en Cenuke. Lamentablemente no es suficiente para materializarnos o permanecer mucho tiempo ante ustedes.

-¿Eres Kenos verdad? –Preguntó Astrid con seguridad

-Espera, ¿Kenos?, ¿Cómo el Dios Kenos, transformador del mundo? –Preguntó Hiccup impactado

-Es bueno verlos de nuevo –Repitió el hombre de piedra, empezando a carcajearse –Son tal como los recuerdo. –Dicho esto los jóvenes lo miraron con duda, ya que no comprendían a qué se refería su Dios.

-He venido a guiarlos en su misión. –Mencionó el Dios Kenos con una mirada melancólica – Como lo habrán notado la influencia de Kwányip en Cenuke es cada vez mayor, y si esto continúa así no tardará en hacerse invencible, Ya ha logrado derrotarnos, y mientras siga alimentándose de los hombres, se volverá cada vez más poderoso.

-¡Hacemos lo que podemos! –Respondió la rubia –Nuestras guerreras luchan arduamente. Keikruk no ha dejado de moverse en los últimos años. Los enemigos incrementan cada vez más en número y fuerza. Además, todavía están estas materializaciones extrañas de Kwányip, es muy difícil hacerles frente, y no creo que…

Tranquila – Afirmó el howenh, interrumpiendo el angustiado monólogo de la joven -He venido a ayudarlos. –Al decir esto, un extraño mapa empezó a grabarse en una de las paredes –Diríjanse a la isla de la tierra humeante. Será un camino largo y difícil, pero allí encontrarán las respuestas. De pronto la criatura se prendió en fuego, y empezó a deshacerse en el calor.

-¡Espera! –Grito Astrid angustiada– ¡Te necesitamos!, te necesito, no puedo hacer esto.

-Recuerda quien eres, - Mencionó la criatura, que de nuevo retomaba su forma de dragón, - La isla de la tierra humeante es un lugar preciado para mí, y sólo aparecerá frente a quienes hayan estado en mi presencia. Allí encontrarás la verdad, y el camino. –Al decir estas palabras la criatura se esfumó y el mapa tras de ellos empezó a consumirse en fuego desde los extremos.

La joven no se movió ni un poco, estaba sorprendida por lo que había pasado, pero sobre todo estaba desesperada, por fin tenía frente a ella a alguien capaz de responder sus preguntas, a alguien a quien reclamarle por el horrible destino que le esperaba, pero antes de que pudiera decirle todo lo que había en su interior, el Dios se había ido. Por su lado Hiccup, estaba también sorprendido, pero al ver como aquel mapa que parecía tan importante se consumía lentamente frente a sus ojos, empezó a revolver bruscamente las cosas sobre el viejo escritorio, en busca de papel y carboncillo, para reescribir el mapa lo mejor posible. El mapa mostraba islas y lugares de los que nunca había escuchado, la topografía se veía extraña, y lo más curioso era que donde debía estar la isla de la tierra humeante no se veía más que agua.

Para cuando el joven terminó la cartografía, el lugar entero estaba envuelto en llamas. La joven sólo seguía mirando la calcinada pared, ahora con lágrimas rodando por sus mejillas. –Debemos salir de aquí, o nos sofocaremos con el fuego, -Dijo el joven heredero, tomando a la rubia de la mano y guiándola a la salida.

La chica reaccionó por el contacto, y miro a su acompañante con una triste sonrisa. –Gracias –Fue lo único que salió de su boca, se soltó y procedió a seguirlo hasta la escotilla por la que habían ingresado. Cada uno montó a su dragón y salieron volando hacia el oscuro cielo. Al salir notaron como toda la superficie del barco estaba quemándose y allí estaban sus amigos tratando infructuosamente de extinguir las llamas.

-¿Están bien? –Gritó angustiada Heather –A lo que los chicos solo asintieron.

-Quisimos ir por ustedes pero los dragones se negaban a acercarse más, -Mencionó Ventino.

-Estamos bien –Dijo Hiccup con una sonrisa.

-¡Hemos ganado! –Gritó Patán –Espera a que le diga a mi papá, como gracias a mí derrotamos a toda la armada.

-No olvides que gracias a ti casi derriban a Clarion – Mencionó Heather molesta, a lo que los gemelos sólo chocaban sus cascos en signo de victoria.

-Creo que nuestra misión aquí está cumplida –Dijo la princesa en una tenue voz – Regresemos a Berk y demos las buenas nuevas.

-Espera aun necesito saber qué es lo que está pasando. Todos vimos lo que sucedió allá afuera- Mencionó Hiccup, a lo que todos asintieron con la cabeza.

-Reunámonos con tu padre y los demás líderes, solo entonces la verdad será dicha. –Respondió la joven cabizbaja.-Prometo que no evadiré más tus preguntas.

El grupo voló de regreso a su campamento, todos comentaban lo sucedido y por primera vez parecía que se integraban. Snotloud, trató de acercarse a todas las chicas, indicándoles que no fueran tímidas, ya que sabía que estaban locas por él, por su parte las jóvenes deseaban la receta para preparar el infalible Yaknok de Astrid, que haría que el jinete guardara silencio.

Los gemelos contaban a su líder extasiados, acerca de todas las explosiones que habían creado, y como no había quedado nada de sus enemigos, lo que hacía sonreír a Ventino, que los escuchaba animada. Como lo sospechaban desde el principio, no hubo capturados. Ni dragones, ni humanos. Sus enemigos los atacarían solo por que sí.

Hiccup se acercó a Astrid, quien era la única que se mantenía en silencio. La joven montaba ahora al dragón blanco, y Stormfly volaba junto a ellas. -¿Te sientes bien?-Preguntó el chico preocupado. Desde que abandonaron el barco la chica había estado perdida en sus pensamientos, el mismo estaba muy sorprendido, pero la joven se veía triste.

-Gracias –Respondió la joven – De verdad gracias por todo, sino hubieras estado allí podría estar muerta. –Al escucharla el joven se sonrojó. Después de lo que había visto, comprendía que lo que estaba pasando los superaba por mucho, y entendía un poco el porqué del silencio de la chica.

-Es con mucho gusto –Respondió apenado –Quería disculparme por lo ocurrido en el risco, no fue mi intención espiarte, te prometo que no vi nada, yo solo…

La joven lo interrumpió con una triste mirada – Disculpa, pero en serio me siento cansada, no quiero hablar al respecto, ya prometí responder tus preguntas al llegar a Berk, te lo debo después de todo lo que has hecho por Chimuelo y por mí.

-No hay de qué –Respondió de nuevo el chico y siguió volando en silencio a su lado. Era la primera vez que se refería a Chimuelo por su nombre, lo que de alguna forma lo reconfortó, pues sentía que la chica empezaba a aceptar el vínculo que tenía con el dragón,

La noche fue corta para todos, al llegar al campamento las guerreras se habían dedicado a curar las heridas de su princesa, quien cayó en un profundo sueño, tal como sucedía cada vez que se encontraban con una materialización de Kwányip. Las chicas decidieron dejarla descansar y se unieron a los jinetes en su animada celebración, evitando en todo momento hablar de más, pues sabían que era decisión de su princesa y su reina decidir cuanta información podía ser revelada.

Para la media noche todos se encontraban dormidos excepto Winstar y Chimuelo, que se habían recostado cada uno frente a la carpa de su respectivo jinete. Los guerreros estaban agotados esa noche, los dragones cuidarían de ellos. A primera hora de la mañana, ya se encontraban de regreso a Berk, todos volaban animados y añoraban regresar a sus respectivos hogares, no sin antes asegurarse de que no hubiera más enemigos asechándolos.

En Berk, se respiraba la tensión, esperaban el regreso de sus guerreros con angustia, a sabiendas que si no regresaban ese día implicaba que algo había salido mal. Los líderes estaban reunidos en el gran salón, esperando en silencio alguna noticia. Quienes habían partido a la batalla no sólo eran soldados, eran hijos, amigos y esposos, en pocas palabras familia. -¡Están aquí! –Entró gritando el comunicativo Bocón. Por lo que el pueblo entero se volcó a las calles para recibir a los victoriosos guerreros. Al llegar a casa fueron recibidos con una gran ovación, todos estaban felices al verlos a salvo. Los jinetes corrieron a saludar a sus familias. Estoico abrazó con fuerza a su hijo, sacándole el aire de los pulmones. Las guerreras saludaron a su reina, quien rompiendo cualquier protocolo, abrazó y besó la frente de cada una de ellas. – ¡Creo que estamos a salvo! – Dijo la princesa a su madre mientras se abrazaban, -Debemos decirles.

-Señor Estoico el Vasto –llamó la reina Amira al jefe de Berk, haciéndole soltar a su hijo – Lamento interrumpir tan importante momento, pero debemos a su gente muchas explicaciones, le pido que llame a los guerreros que participaron de la batalla , lo que tenemos para decirle será difícil de asimilar. –La solemne declaración de la reina, puso nervioso al jefe, apenas habían ganado una batalla y ahora parecía haber más.

El jefe de Berk instó a su pueblo a preparan una celebración para recibir a sus guerreros y celebrar a sus aliados, mientras tanto todos los partícipes de la batalla se reunirían a solas a escuchar lo que la reina tenía para decir. Se encontraban ya en la sala de consejo, las puertas habían sido aseguradas y la reina Amira los miraba de forma solemne.

-Hoy es un día importante, hemos unido nuestras fuerzas para luchar contra un enemigo común, uno no solo capaz de arrancarnos la vida, sino de borrar nuestra historia. Antes de iniciar lo que quiero decirles le ofrezco una disculpa a la gente de Berk y a Dagur líder de los Berserkers. Lamento que los hayamos involucrado en esta batalla sin saber qué clase de enemigo enfrentaban. –Al escuchar esto, Hiccup supo de inmediato que se refería al misterioso hombre.

Para que comprendan la gravedad de la situación debo remontarme a la historia de mi tribu, y la creación de las guerreras blancas. –Los presentes tomaron asiento y se dispusieron a escuchar.

Supongo que todos conocemos la historia de la creación de Cenuke, y como los dioses transformadores o howenh, nos obsequiaron a humanos y animales, este maravilloso mundo, pero lo que contaré a continuación es el más grande secreto guardado por mi tribu.

Tras terminar la transformación del mundo, los dioses crearon al hombre y la mujer, criaturas con quienes compartieron su capacidad de crear, y quienes debían cuidar y proteger a Cenuke. Pulieron su obra durante milenios. Crearon un mundo auto sostenible, dónde las criaturas vivientes se apoyaban unas en otras para su supervivencia, creando así un ciclo sin fin. Decidieron entonces admirar desde la distancia su más maravillosa creación. Pero no contaban con la intervención de un poderoso enemigo, Kwányip, el Dios de la muerte, quien introdujo la oscuridad al mundo corrompiendo el alma de los hombres y alimentándose de su poder.

Conforme pasó el tiempo, los corazones humanos se fueron corrompiendo, empezaron a cazar criaturas por placer y someter a su propia especie, poniendo en riesgo el delicado equilibrio construido por los Dioses, quienes impactados por lo que sucedía decidieron intervenir, creando una nueva raza de criaturas, seres inteligentes y poderosos. Los dioses crearon a los dragones, mensajeros directos del cielo, criaturas sagradas que transmitirían a la humanidad el mensaje de que sus dioses aún velaban por ellos, y los dragones se encargarían de proteger a las demás criaturas del mundo, seres mágicos y no mágicos, estarían bajo su cuidado.

Al principio pareció funcionar, pero conforme el hombre exploraba su capacidad para crear, más crecía su ambición por conquistar, y pronto fueron capaces de dominar a los dragones, llevándolos casi a la extinción, Las criaturas se refugiaron de sus opresores, muchos se llenaron de odio y sus almas también fueron corrompidas, odiando a los humanos e instando a otros dragones a atacarlos, dando lugar a una guerra de la ustedes mismos amigos de Berk fueron partícipes

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Conforme el mundo se retorcía bajo la oscuridad, Kwányip se hacía más y más poderoso, Pronto se hizo imparable. En un último intento por salvar Cenuke los howenh crearon a cinco poderosos dragones, que representaban su fuerza y su lugar en la transformación del mundo. El primero de ellos es Tropfstein, llamado en muchas culturas como Bewilderbeast o salvajibestía, creo que ustedes lo conocen como el alfa de todos los dragones. ¡Jinetes de Berk, gracias por proteger su llegada a Cenuke!. Esta criatura creada por el Dios Josh, brinda hogar y protege a todos los dragones del mundo con su característico hielo sagrado. –Los presentes se quedaron helados, nadie esperaba escuchar algo acerca de los Dioses, pero aun incrédulos no se atrevían a interrumpirla.

Kenos, Dios del fuego y la tierra creó a Huǒshān, …Shenrr, Dios del viento creo a Anemostróvilos,…..Kojh, Dios del mar a Harikeyn….y finalmente Akáinik, Dios del arcoíris creó a Ortzadarra.

Los cinco dragones descendieron al mundo para transmitir el mensaje de los Dioses. Manifestaron su poder a través de la naturaleza, ríos de lava salieron de los volcanes impulsados por Huǒshān. Tornados y huracanes golpearon costas y ciudades, creados por el agitar de las alas de Anemostróvilos. El mar devoró la tierra, destruyendo ciudades enteras que hoy yacen bajo las aguas, custodiadas por Harikeyn. Los dragones hicieron que los hombres temieran a sus dioses, y recordaran su responsabilidad de proteger a las demás criaturas. Ortzadarra, cuya personalidad era igual a la de Akáinik Dios del arcoíris, sobrevoló el mundo llenado el cielo de color, para recordarles que sus Dioses los amaban.

Pero de nuevo los Dioses fracasaron. Su obra se estaba echando a perder. Los dragones cansados de castigar a los hombres regresaron junto a los Dioses. De pronto, sucedió lo inesperado. Kwányip, tenía el poder suficiente para doblegar a los howenh, y usó su poder para tomar la vida de Kenos, Kojh, Akáinik, Shenrr y Josh. Quienes en un nuevo intento de proteger a la humanidad, depositaron su último aliento en Cenuke.

Los esposos Kren y Kre estuvieron ausentes durante la masacre de los suyos, pero compartieron su misma suerte. Los howenh pese a ser Dioses, pueden morir en manos de otros iguales a ellos. Kwányip anhelaba el poder de los siete dioses creadores, ya que de tenerlo podría convertirse en un Dios omnipotente.

Los esposos fueron perseguidos por todos los universos, y finalmente Kren en un intento de proteger a su esposa la ocultó en el sol, y el mismo se ocultó en la luna. La Diosa Kre, desesperada por haber perdido a su familia y estar lejos de su esposo creó un poderoso dragón capaz de escabullirse en el cielo diurno, y de fortalecerse con el sol, quien la mantendría en contacto con su amado, la llamó Pyraktóseas, nuestra tribu simplemente la llama light fury o furia de luz y ustedes amigos la tienen frente a sus ojos, es por esto que decidimos atacar cuando el sol estuviese en lo más alto, ya que esto le brindaría fortaleza a nuestra poderosa aliada. –Al escuchar esto, la sala se llenó de murmullos.

-Basta de tonterías –dijo Spiteloud – ¿No esperará que creamos una locura como esta o sí?

-Yo le creo –Defendió Dagur –Cuando estábamos en la batalla vimos a la poderosa dragona transmutar frente a nuestros ojos. No solo empezó a tomar una extraña coloración, sino que aumento casi dos veces su tamaño, Nunca vi algo como eso. – La afirmación del joven fue respaldada por el resto de los jinetes, lo que sorprendió a todos los presentes. De ser verdad lo que la reina estaba contándoles, estarían en una situación que superaría por mucho sus capacidades.

-Si me permiten me gustaría continuar con mi relato, - Interrumpió la reina – Estoy segura que muchos de ustedes ya intuyen la parte que sigue, que sin duda les ha de interesar –Una vez silenciada la sala, la reina Amira continuó con su relato.

El Dios Kren, Dios del sol, correspondió al gesto de amor de su esposa, y creo un dragón especialmente para acompañarla y protegerla, un hermoso dragón negro a quien llamó Tenebrios, que gobernaría la noche, y sería su mensajero. En nuestros relatos llamamos a Tenebrios, Night fury, o furia nocturna en su lengua. Por esto nos negamos tanto a creer que el dragón del gran conquistador fuera justamente Tenebrios. Este dragón ha llegado a ustedes, y lo han denominado como dicen las antiguas escrituras. Chimuelo es ese dragón.

El lugar se quedó en silencio, todos miraban a Chimuelo impactados, especialmente Hiccup que ahora entendía por qué sus intentos de encontrar otro furia nocturna habían sido infructuosos.

Los amantes se comunicaron entre ellos por milenios, ocultos de la mano de Kwányip, quien finalmente los encontró. Sin embargo, había consumido toda su energía eliminando a los otros Dioses, por lo que molesto al no poder alcanzarlos, les dio la más triste de las condenas, separó definitivamente la noche del día, y los condeno a no verse ni hablarse nunca más. Los dragones batallaron fuertemente para proteger a sus amos, pero fracasaron y fueron asesinados. Kwányip. Burlándose de su amor, hizo que el sol y la luna se encuentren de forma ocasional, lo que conocemos como un eclipse. Para nosotros pueden parecer horas, pero en el tiempo de los Dioses es menos que un pestañear, saben que están uno frente al otro, pero aun así no pueden alcanzarse. Fue así durante milenios hasta que el sueño eterno, los alcanzó y los liberó de su condena.

El relato de la reina fue interrumpido por un sentimental Brutacio, que se hizo un ovillo en el suelo y empezó a llorar, contagiando a muchos en la sala, incluida la reina a quien se le quebró la voz al continuar.

Al morir sus amos, los dragones restantes perecieron, pero su dormitar no sería eterno, cuando cada uno de ellos obtenga la energía necesaria, servirá de puente para que sus Dioses se manifiesten de nuevo y nos guiarán a la batalla de los Dioses.

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Nota de autor:

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Hola, no saben cuánto amé escribir este capítulo, por fin se ha revelado el pasado de Chimuelo pero hay más. Para este capítulo tengo un montón de notas.

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1. Nombres de los dragones.

*Harikeyn, Dragón de las aguas, creado por Kojh, significa huracán en somalí.

*Huǒshān, Dragón de la tierra y el fuego, creado por Kenos significa volcán en chino.

*Pyraktóseas, Dragón de la luz y el sol, creado por Kre significa incandescente en griego.

*Tenebrios, Dragón de la noche y la oscuridad, creado por Kren, significa obscuro en latín.

*Tropfstein, Dragón del hielo, creado por Josh, significa estalactita o estalagmita en alemán.

*Anemostróvilos, Dragón del viento, creado por Shenrr significa torbellino en griego.

*Ortzadarra Dragón del arcoíris, creado por Akáinik, significa arcoíris en vasco

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2. Mitología

En la mitología Selknam, adoraban a los dioses transformadores también llamados Howenh, estos dioses, son mortales, y pueden morir de viejos o al ser asesinados por otros dioses. Sólo existe un único Dios omnipotente, que es tan poderoso, que los Selknam no podían siquiera pronunciar su nombre.

3. La historia de Kre y Kren

Las relaciones entre los dioses tales como ser hermanos o esposos, son descritas en la mitología. Sin embargo, no tengo mucha información de cómo eran esas relaciones (se querían, no se querían, etc.). Por lo que esa parte será de mi total autoría.

4. Avance del próximo capítulo.

Como habrán notado de dos capítulos para acá digo que va a pasar algo y se me va tan largo el texto, que termina estando en el siguiente capítulo, me queda por revelar quienes son las guerreras blancas y qué pasa con Astrid e Hiccup. Pero esta última parte se irá revelando más lentamente.

¡Muchas gracias por leer!