Hola de nuevo, en esta oportunidad quiero agradecer a las personas que agregaron la historia a favoritos, y a quienes la están siguiendo. Se siente bonito verlos allí XD, y por supuesto a todos los que leen esta extraña historia.
¡Como siempre que disfruten el capítulo!
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Capítulo 9. Despidiendo a los nuevos amigos.
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Tal como lo sugirió Estoico, los guerreros descansaron y al caer la noche se reunieron en el gran salón, donde el jefe contó a su pueblo una versión resumida de como la gran alianza de defensores del ala, guerreras blancas, Berserkers y Berkianos, habían logrado detener a los numerosos enemigos que amenazaban el archipiélago bárbaro. Mencionó también que aunque no los acompañaron durante la batalla las doncellas aladas, estaban brindando protección a los dragones y nidos. Sin duda alguna había mucho que celebrar. Por supuesto omitió todo aquello relacionado con los Dioses o el enemigo sobrenatural que habían enfrentado su hijo y la princesa de Keikruk, Así como la naturaleza de Chimuelo.
Berk hizo gala de ser un excelente anfitrión, hubo música, licor y baile, demostrando a sus invitados que no solo eran conocidos por sus guerreros y jinetes, sino por sus salvajes fiestas que duraban días enteros. En esta ocasión realizarían además su tradicional carrera de dragones, en la que podrían participar sus invitados. El evento sería llevado a cabo al día siguiente y con ello despedirían a sus nuevos amigos. Tres grandes mesas fueron dispuestas unidas unas con otras, para que los aliados compartieran de una amena conversación y comieran juntos. Alrededor de ellos todo era alegría. Los Berkianos bailaban y tocaban sus tradicionales instrumentos, hasta los dragones participaban de la celebración, lo que tenía a los foráneos más que extasiados.
-¿La princesa Astrid no se unirá a nosotros? –Preguntó Hiccup interesado al percatarse de su ausencia.
-¿Qué pasa hermano, tanto te gustó, que ya la extrañas? – Mencionó Dagur burlándose de su amigo y recordando cómo la noche anterior, la chica regresó a su campamento enojada y tras ella venía el joven castaño con una mejilla rosada. Al escuchar el comentario Hiccup se atoró con su bebida, casi escupiéndola a los gemelos que estaban sentados frente a él.
- Pues pierdes el tiempo mi querido Hiccup – Interrumpió Snotloud – ¿No has visto la forma en que esos bellos ojos azules me miran?...por supuesto que está loca por mí, pero no ha encontrado la forma de decírmelo.-El Jorguenson presumía con una sonrisa de satisfacción- Le apena tanto estar ante mí que incluso no ha venido a la fiesta. –Al escuchar el comentario las guerreras blancas incluida la reina se echaron a reír con euforia. No había cosa más loca que la idea de una Astrid enamorada. Desde siempre la chica había sido muy popular entre los del sexo opuesto, pero a cada uno de sus pretendientes les había dejado muy en claro que no estaba interesada en lo más mínimo, algunas veces de formas muy dolorosas.
-Lamento informarle joven Snotloud que no es el caso – respondió la reina con simpatía – Mi hija Astrid no se sentía del todo bien, como recordarán salió algo lastimada de la batalla.
-Entonces no es tan fuerte como parece – Se burló el Jorguenson, ganándose la mirada despectiva de los presentes.
-Pues para tu información, ella prácticamente venció sola a ese sujeto al que ni tú ni yo le hubiésemos podido hacer daño – La defendió Hiccup.
-Eso solo porque tenía la espada, si yo hubiese portado tal arma, con toda seguridad lo habría derrotado y no tendría ni un rasguño – Insistió el molesto chico, haciendo que su jefe bufara molesto, estaba harto de sus ofensas hacia sus aliadas. – ¡Basta! –Dijo Estoico con fuerza poniéndose de pie.- ¡Spiteloud controla a tu hijo o tendré que pedirle que se retire!
-No es necesario señor Estoico – Interrumpió la reina –No siempre las personas estarán de acuerdo con nuestras creencias o respetarán a nuestra gente. Simplemente ignoramos los comentarios mal intencionados - Estoico de inmediato excusó a su sobrino, ya que aunque la reina hablaba con tranquilidad, en su rostro se dibujaba que sin duda alguna los comentarios hacia su hija la habían ofendido.
Una vez silenciadas las impertinencias del joven Jorguenson, la cena continúo entre risas y anécdotas. Las guerreras contaron a los presentes todas las historias que habían escuchado de los jinetes de dragón y su titánico líder, haciendo que Hiccup se sonrojada y comprendiera el porqué de la risa de Astrid en ese primer momento. Los jinetes por su parte les relataron a sus nuevas amigas la forma en que derrotaron a la muerte roja y cómo lograron el gran cambio en Berk. Algunas horas más tarde muchos Berkianos entre los que se encontraban los gemelos, Snotloud y Fishlegs, ya se encontraban ebrios. Las guerreras haciendo ademán de su tolerancia al licor, siguieron bebiendo y contando anécdotas al resto de los presentes.
Astrid no había podido dormir mucho, lo acontecido en los últimos días no dejaba de dar vueltas en su cabeza, había encontrado a Tenebrios y a Kénos. Tendría que iniciar un viaje, y sobretodo tendría que dejar a las suyas, algo que realmente la mortificaba, no por que no pudiera estar bien sola, sino porque ella era una persona protectora, Sabía que si sus compañeras tenían que enfrentar a un dullahan o a alguna otra criatura divina estarían en apuros. Cansada de dar vueltas en la cama se puso en pie y se envolvió con una manta blanca, cubriéndose un poco del frio de Berk. La princesa salió a recorrer el pueblo. Dadas las circunstancias en las que llegó no había podido detallarlo adecuadamente, por lo que en un intento de distraer su mente empezó a recorrer las amplias calles en compañía de sus dos dragonas, quienes iluminaban su camino. El sistema de apagar incendios, le pareció realmente útil, y los comederos un poco menos. Con un abastecimiento permanente de comida para dragones Berk tendría que ser un pueblo muy animado en el día, y con toda seguridad habría muchos dragones haciendo estragos. El sólo imaginarlo le sacó una sonrisa.
A lo lejos divisó una casa de mediano tamaño, de la cual salía abundante humo, -La herrería – pensó de inmediato. La chica se acercó y observó por una pequeña abertura en la ventana como las brasas de la forja ardían. Se acercó a la puerta y tocó.
-Hola, ¿aún están atendiendo? – Preguntó la chica con timidez, sabiendo que por la hora, era muy probable toparse con un herrero muy enojado. -¡Un momento! – Se escuchó una voz provenir del interior, así como algunas cosas que caían al suelo.
De pronto la puerta se abrió, y de ella salió el flaco heredero con la camisa en sus manos. –Princesa Astrid – dijo el joven balbuceante, girándose en un intento de ocultar la desnudez de su pecho,
-Lo lamento no quería ser impertinente – Respondió con timidez la chica, fijando su atención en las pequeñas cicatrices que poseía el chico en la espalda. -Vi la luz y el humo, pensé que quizá podría echar un vistazo
-No se preocupe princesa Astrid, lo siento por la camisa, no esperaba visitas – Dijo el joven ahora vestido mirando de frente a la recién llegada.
-No hay problema – Dijo con simpleza la chica – Busco al herrero, sé que es terriblemente tarde, pero pensé que podía observar algunas armas o encargar una, como habrás notado mi hacha se arruinó durante la batalla.
- Pude verlo – dijo el chico instando a la joven a pasar – ¿Pues en qué puedo ayudarla princesa?
-¿También eres herrero? – Preguntó la joven curiosa, entrando al lugar y siendo reconfortada con el calor proveniente de la forja.
-Bocón es el principal, pero sí, podría decirse que también soy herrero.
-Pues eres una persona realmente multifacética Hiccup Haddock, heredero de Berk, líder de los jinetes de dragones, cartógrafo y herrero –dijo la joven enumerando los talentos del chico, mientras observaba las armas dispuestas en la pared – Me encantan las forjas, pero nunca tuve la habilidad manual para este tipo de cosas. En serio me sorprende tu talento Hiccup Haddock.
-Puede llamarme sólo Hiccup majestad – Dijo el joven mostrando respeto hacia la chica – Ya que está aquí quisiera disculparme con usted, no he sido precisamente justo, y siento que le he faltado al respeto.
-¿Tanto cambia las cosas el saber ahora que soy una princesa? – Dijo Astrid sentándose en un enorme barril dispuesto en una esquina, que le permitía estar frente a frente con el joven.
-¿A qué se refiere princesa? – Preguntó el chico confundido.
-A que siento que si no supieras que soy princesa de Keikruk, aún estarías renegando de mí y hasta llamándome fea, incompetente o cobarde. – Dijo la chica con seriedad
-Entonces sí que le había molestado – Pensó Hiccup para sí mismo – He sido irrespetuoso con usted, me dejé llevar por la situación y lo lamento.
-No hay problema Hiccup Haddock – dijo la chica en un tono serio – Puedes llamarme Astrid solamente y no es necesario hablarme con formalidad. Al fin y al cabo estoy en deuda contigo por cuidar de Chimuelo y por lo que hiciste por mí en la batalla. Estoy agradecida por todo ello. ¿Sabes por qué no dije que era una princesa? – Preguntó la joven, a lo que el chico negó con la cabeza.
-Me gusta hacerme una idea real de la gente. Cuando digo que soy la princesa de Keikruk o la líder de las guerreras blancas, las personas me tratan como si pudiesen romperme, aun cuando a mis espaldas me desprecian. –Mencionó la joven mirando fijamente al joven herrero -Si te soy franca, prefiero al chico sincero que reniega de mi actuar, a esta persona que trata de no ofenderme por temor de mí. No te preocupes estoy cualificada para separar las cosas personales. Berk y Keikruk ahora son aliados, sin importar si me agradas o no.
Las palabras de la chica cayeron al joven como baldado de agua fría. La joven había venido al parecer desde muy lejos sólo para ayudarlos, Había sido amable con él y resaltado sus talentos. Se arriesgó a sí misma por Berk, y el motivado por el temor de separarse de su amigo, no había hecho más que ofenderla, aun cuando ella se disculpó numerosas veces por tener que separarlos y tenía poderosos motivos para callar la verdad.
-Lo lamento por todo – dijo el chico cabizbajo – Ahora comprendo su situación, actué como un verdadero patán. No supe manejar la idea de separarme de Chimuelo, No quiero que se lleve una idea equivocada de mí.
-mmm te diré que pienso de ti joven Haddock – Dijo la chica suavizando la tensión con una sonrisa – Como te lo dije anteriormente, creo que eres una persona excepcional. Has demostrado capacidad en la batalla y como líder, Eres sensible, respetuoso por la vida y un gran amante de los dragones... Ah y por supuesto un excelente cartógrafo y supongo que un gran herrero. Aunque creo que deberías bajarle un poco al sarcasmo, podrías meterte en problemas algún día. En cuanto a mí, no estoy enojada, comprendo tus razones, de hecho aún me siento culpable por todo esto, entiendo que no puedo agradarle a todo el mundo, no tienes que forzar las cosas.
Las palabras de la joven sorprendieron al chico, que no esperaba tal declaración – Gracias –dijo el joven apenado – Puede llamarme simplemente Hiccup. Y por cierto no la odio, ahora por fin comprendo sus razones.
-Me odiarás cuando parta de aquí con Chimuelo – Dijo la joven poniéndose en pie y dirigiéndose a la puerta – Como te dije no tienes que forzar las cosas. Sólo disfruta de la compañía de tu dragón y demuéstrale lo mucho que significa para ti. Si encuentro una forma de hacer esto sin él, te prometo que yo misma lo traeré de nuevo a tu lado, y sobretodo que mientras no esté contigo lo cuidaré y lo protegeré con mi vida de ser necesario, - Dicho esto la joven salió del lugar.
-¡Espera! – dijo Hiccup reteniéndola sin saber qué decirle – ¿No vas a comprar nada? – Preguntó el herrero por inercia, la chica le sonrío con dulzura y le dijo.
-No encontré nada que quisiera comprar, pero prometo venir de nuevo cuando todo esto haya acabado. Para ese momento espero que hayan mejorado su acero de gronckle, y puedas forjarme un hacha como la que perdí.
El chico la miró partir de nuevo –¡Espera! – dijo ganándose la atención de la chica que volteó a verlo confundida.
-¿Iras a la fiesta? – Preguntó balbuceante al no tener mucho que decir.
-Realmente no estoy para fiestas. Hoy ha sido un día largo, y si te soy sincera no me siento con ánimo de celebrar – Dijo la princesa – Además, este lugar es muy frio.
-Entonces Astrid, ¿me acompañarías un rato en la forja? podemos conversar, y conocernos un poco. Si te soy franco quiero saber qué clase de persona es la chica que se quiere llevar a mi dragón.
-Me quedaré Hiccup, pero solo porque dejaste de tratarme de usted –La chica sonrió y caminó en dirección a la forja, sin soltar nunca el agarre de su manta.
-¿No eres buena con el frio verdad? – Preguntó el joven, para iniciar la conversación.
- Me encantan los días nevados, pero el frio no es precisamente lo mío – Respondió la princesa – Me hace sentir un poco nostálgica. La chica se sentó de nuevo en el barril. Hiccup de inmediato le ofreció una bebida caliente y se sentó junto a ella, ignorando la mirada cómplice entre los tres dragones, que también disfrutaban del calor del lugar.
-¿Cuándo planeas partir? – Preguntó el chico, yendo directo al punto.
-No lo sé. Creo que necesito definir algunas cosas, entre ellas como se protegerán las chicas si me llevo la espada. He pensado en dejársela, pero no estoy segura.
-No lo había pensado – dijo el chico inquieto. – si aparece otra de esas criaturas tendrán que huir.
-Supongo que esa sería una opción, pero somos guerreras orgullosas. No creo que les agrade mucho la idea. ¿Y tú? cuéntame de Chimuelo – pidió la chica. De inmediato el joven le contó su historia y las aventuras que habían vivido con su dragón, haciéndola sentir aún más culpable de llevarlo con ella. La conversación se extendió durante un par de horas.
-¡Te propongo un trato! –Dijo la chica interrumpiendo al joven, que le contaba sobre su batalla para recuperar el huevo del alfa.
-Te escucho – dijo el chico, con una sonrisa.
-¡Quiero que te quedes con Chimuelo! – indicó la chica mirando al joven a los ojos – No podría verlo todos los días y saber que fui yo quien los separó. Además, Winstar es muy fuerte, creo que estaremos bien solo las dos. Pero a cambio quiero que estés al pendiente de las mías. Puedes hacerlo a través de las doncellas aladas. Si algo ocurre quiero que por favor vayas en su ayuda, así yo podré partir más tranquila.
-¡Por supuesto! –dijo el chico con una sonrisa torcida – Te prometo que estaré al pendiente de las guerreras blancas y de todos en el archipiélago.
-Gracias – dijo la joven estirando su mano para sellar el trato. De inmediato el chico la tomó, y la apretó con fuerza, sintiendo toda la firmeza de su agarre y la calidez de sus suaves manos. –Creo que me iré a dormir, es tarde, y según las tradiciones de tu pueblo tendríamos que casarnos por estar aquí solos a esta hora. - El joven se sonrojo, pero no pudo evitar echarse a reír junto con su acompañante, que se arropó fuertemente con la manta y partió del lugar seguida por las dos dragonas.
-A la mañana siguiente Astrid salió a volar con Stormfly y Winstar. Amaba volar junto a sus amadas dragonas al amanecer y observar como la oscuridad de la noche abandonaba el cielo y se pintaba de luz. Sin duda el mejor momento para volar. Al acercarse al pueblo pudo observar como iniciaba el ajetreado día de los Berkianos. Especialmente como se realizaban los preparativos para la gran carrera, en la que había decidido participar con Stormfly. Quería ganarle a cierto chico que al conocer a su amada amiga había insinuado que era poca cosa. De hecho sus amigas le habían contado la noche anterior acerca de las impertinencias del joven, y Astrid que era una persona muy competitiva veía en la carrera la oportunidad perfecta para que se tragara sus palabras.
La carrera tendría lugar a medio día. Todos los participantes tendrían que estar junto con sus dragones en la zona designada cuando el sol estuviese en lo más alto. Astrid, Ventino y Heather, estaban preparándose juntas, Lo más divertido de todo era la idea de pintar sus rostros y a sus dragones. La princesa Astrid vivía enamorada del color, de hecho solía conseguir telas de vibrantes colores que llevaba bajo su armadura, dónde nadie más que ella podría verlas.
Las chicas se arreglaron rápidamente, Astrid dejó su armadura de lado y llevaba un clásico vestido blanco, con la parte superior de sus piernas cubiertas con vendas, tal como si fuese a portar las placas de su falda. Llevaba un tradicional calzado de cuero marrón que cubría sus pies totalmente y de allí se desprendían largos hilos de cuero que se entrelazaban ascendiendo hasta sus muslos y perdiéndose bajo su vestido. En esta ocasión llevaba su cabello peinado en una larga trenza, con un par de trenzas más pequeñas que formaban una corona alrededor de su cabeza. Esta era la ropa que solía usar cuando tenía que presentarse en algún lugar como la princesa de su pueblo. Una vez vestidas y con sus rostros pintados procedieron a adornar a sus dragonas, hasta Winstar que no competiría disfrutó de las caricias de las chicas al decorar su lomo y su frente.
A la hora acordada todos los competidores estaban listos en el lugar de partida. Esta no sería una carrera ordinaría. Ya que al tener un número tan elevado de competidores, habían decido organizar un festival de dragones, el que sería una combinación de la tradicional carrera y del festival del deshielo.
-Wow siempre supe que el rojo era tu color –dijo la rubia acercándose al joven heredero y su dragón.
-Ay Astrid te lo agradezco – Respondió el apenado joven, cuya torcida sonrisa y la forma en que dirigía a la chica, no pasaron desapercibidas por el resto de los participantes.
-Estaba hablando con Chimuelo – Indicó la chica, agachándose para besar la frente del dragón, evitando arruinar su colorido maquillaje. –Ten una gran carrera- dijo a la majestuosa criatura, mientras acariciaba la parte inferior de su cabeza. La chica se alejó de nuevo y montó su propia dragona.
-Creí que competirías con Winstar –Dijo el chico al notar que la joven se montaba en Stormfly.
-Hoy tenía ganas de competir con esta hermosa chica – dijo acariciando a su dragona – Ella también es increíble. – El joven herrero pudo notar, lo cálida que era la princesa con las personas que eran cercanas a ella. A simple vista parecía una fiera dispuesta a enfrentarse a cualquier cosa, pero al verla con las personas que amaba, como era el caso de su madre o sus amigas, se veía como una joven cariñosa y entregada.
-Pues lamento decirte que Chimuelo y yo nunca hemos perdido una carrera. Quería probar la rapidez de una furia de luz, pero supongo que de nuevo ganaremos – Dijo el herrero sonriente tratando de provocar a su contrincante.
-No necesito una furia de luz para derrotarte Haddock, es cuestión de habilidad – Respondió la chica, haciendo que los presentes rieran de la aparente rivalidad entre los herederos.
-¡Bienvenidos al primer festival de dragones! – Se escuchó la fuerte voz de Estoico que hizo que todos guardaran silencio – Este es un día muy especial para Berk. Nuestro pueblo hoy está seguro, y hemos generado profundos lazos de amistad con nuestros vecinos del archipiélago, he incluso con la tribu de las guerreras blancas de Keikruk. Hoy hemos estrechado lazos de fraternidad y paz. Es por eso que estamos aquí, celebrando a nuestros nuevos amigos y honrando a los dioses para que la paz siga acompañando a nuestra gente. –Al terminar esta frase se escuchó una gran ovación. -Pero ya no siendo más déjenme presentar a los participantes:
-Desde el lejano reino de Keikruk, tenemos a la hermosa Ventino de las guerreras blancas con su magnífico Nader Bulwark. – La multitud empezó a ovacionar a la linda guerrera quien saludaba al público con alegría. Especialmente a su reina y el resto de las guerreras que no competirían.
-También procedente del reino de Keikruk, quiero presentarles a alguien muy especial. Muchos de ustedes no lo sabían pero entre nuestros competidores se encuentra nada más y nada menos que Astrid, princesa heredera que Keikruk. – La multitud nuevamente ovacionó a la princesa, y esta vez hubo incluso algunos silbidos, que abochornaron al jefe – Basta, basta,- indicó-. Hoy la princesa competirá con su preciado Nader Stormfly. – La declaración sorprendió a aquellos que la habían visto acompañada de la dragona blanca, que ahora se encontraba sentada junto a la reina en la mesa de los líderes. Dada la relación de respeto que existía entre las guerreras blancas y los dragones, se acordó que sólo las dos jóvenes participarían, ya que eran quienes compartían vínculos más estrechos con sus acompañantes, puesto que al igual que la princesa, Ventino había estado junto a Bulwark desde que era niña.
-Directamente desde la isla Berserker nos acompañan los dos hijos de Osvald el amable. Déjenme presentarles a Heather la hija menor de Osvald y su hermoso dragón Cizalladura!- Los presentes de nuevo alzaron una gran ovación demostrando lo emocionados que estaban por el evento. – Además, tenemos un competidor que representa no solo a los Berserker sino a los defensores del ala – Continuó Estoico – Déjenme presentarles a Dagur jefe de los Berserker y esposo de Mala reina de los defensores del ala – Astrid, miró de inmediato a su amiga Heather. Sabía cómo estaban las cosas con su hermano, pero nunca se imaginó que Mala se casaría justamente con él.
-Siempre creí que se quedaría con Throk – Dijo una sonriente Ventino – Pensé que superarían lo de la diferencia de edad.
-Pues no – Respondió Heather presumiendo a sus amigas – Ha escogido a mi hermano y no se imaginan lo felices que son. Incluso tengo que alejarme un poco para no asfixiarme con tanta miel. – Las jóvenes echaron a reír.
-Finalmente tenemos a nuestros jinetes de Berk – Dijo Estoico con una satisfecha sonrisa – Hoy competirán miembros de los dos equipos de jinetes. – De inmediato Bocón se dispuso a presentar al equipo de Berk
-En primer lugar tenemos a los gemelos Thorton, Brutilda y Brutacio con su dragón de dos cabezas Barf y Belch - Los mencionados chicos chocaron sus cascos y saludaron a la multitud, acto que fue imitado por su dragón.
-Desde la casa Jorguenson tenemos un peculiar enfrentamiento el día de hoy. Padre e hijo se batirán en duelo para saber quién de los dos es el mejor jinete de dragones de su clan – Al decir esto hubo un momento de tensión – Ante ustedes el padre y líder del clan Jorguenson, Spiteloud y su dragón Kingstail – Los presentes aplaudieron emocionados al hombre que los saludaba – Y ahora permítanme presentarles al hijo, miembro del primer grupo de jinetes de dragones de Berk, Snotloud Jorguenson y su pesadilla monstruosa Hookfang . – Nuevamente hubo vítores y aplausos, aunque más animados hacia el menor de la familia.
- Ahora tenemos al cuidador del manual de dragones – Continuó Bocón – El descubridor del acero de gronckle, y miembro del primer equipo de jinetes de Berk, Fishlegs Ingerman con su hermosa y cariñosa Meatlug. – Los asistentes aplaudieron intensamente, aunque sabían que el amable chico no tenía muchas oportunidades contra sus contrincantes.
- Hoy también nos acompaña Gustav Larson. El pequeño Gustav es el más joven de los jinetes de dragón, y pese a su corta edad es también el líder de los jinetes de dragones auxiliares – El público aplaudió nuevamente, especialmente la madre del chico que lo veía orgullosa, las guerreras también aplaudieron, ya que el pequeño chico pese a ser algo molesto había sido muy útil durante la batalla.
-Finalmente y no menos importante tenemos al orgullo de Berk – Dijo Bocón a lo que el pueblo entero se puso de pie – Ante ustedes el líder de los jinetes de dragones de Berk, el joven que cambió nuestra forma de ver el mundo. Nuestro amado futuro jefe Hiccup Horrendus Haddock III – El chico apenado saludó a su pueblo que lo ovacionaba con fervor. Sin duda era el favorito para ganar y se podía ver cómo era respetado y querido por los suyos. Todos los presentes le aplaudieron incluso las guerreras, que no olvidaban como el joven había defendido a su princesa, no solo en la batalla sino en la cena.
- Muy bien ya que hemos terminado con las presentaciones, les comentaré las reglas – Interrumpió el jefe a su amigo, haciendo que el pueblo se callara para escucharlo. –Hemos mantenida oculta esta información para evaluar la capacidad de improvisación de nuestros competidores así como el vínculo que los une con su dragón – Al escuchar esto la reina Amira sonrió y acarició la cabeza de Winstar. – La primera parte de esta competencia será nuestra tradicional carrera de dragones, en la que serán liberadas 30 ovejas por todo el pueblo de Berk, las cuales se encuentran marcadas con los símbolos de nuestras tribus. Los competidores deberán encontrarlas. En esta primera ronda no habrá oveja negra. De los diez competidores solo los ocho que capturen el mayor número de ovejas avanzarán al siguiente desafío. Cada oveja valdrá un punto independiente del símbolo con el que se halle marcada.
La carrera inició y cerca de una hora después las 30 ovejas liberadas habían sido capturadas. En primer lugar se encontraban empatados Hiccup y Astrid con 5 ovejas cada uno, seguidos por los gemelos con 4 ovejas. Después por Ventino, Heather, Gustav y Snotloud con 3 ovejas. Luego se encontraba un molesto Spiteloud con dos puntos y finalmente empatados con una oveja estaban Dagur y Fishlegs, quienes fueron eliminados en la primera ronda.
La reina Mala de inmediato consoló a su amado esposo, que se lamentó de haber concursado con su querido Shattermaster. Sin duda elegir al gronckle sobre el triple strike para la competencia, no había sido una buena idea. Pero ahora podría sentarse en la mesa de los líderes a animar a su hermana. Fishlegs por su lado sabía lo que sucedería, no solía tener mucho éxito en este tipo de competencias.
¡Saludos amigos de Berk! – habló ahora la reina Amira sorprendiendo a los presentes – Es un honor y una dicha para mi estar hoy aquí. Sin duda, tienen un pueblo hermoso, lleno de gente apasionada y muy especial. El siguiente evento que realizaremos será una prueba de conocimiento. Para nivelar las cosas, no les preguntaremos nada acerca de sus propios dragones, pero sí de algunos que hemos visto en Berk y que no compiten hoy con ustedes. Las preguntas fueron escritas por los miembros de la tribu de Berk y seleccionadas por todos los líderes presentes, excepto por supuesto el jefe Dagur ya que competía en el evento. En vista de que lamentablemente el joven jinete y cuidador de libro de dragones de Berk, Fishlegs Ingerman ha sido eliminado de la competencia, lo invito a que presida junto a mí el siguiente evento.- Al escuchar a la reina el joven se llenó de emoción, pues aunque había sido eliminado como competidor podría seguir haciendo parte del festival.
La competencia estaba diseñada de tal forma que entre ronda y ronda los dragones pudiesen descansar y alimentarse. Entre tanto los jinetes se enfrentarían a desafíos que no implicaban que montarán a sus amigos. Dentro de un saco se encontraban 40 pelotas marcadas con un número que indicaba una pregunta, la cual sería leída por alguno de los niños de la academia de dragones, Cada concursante tendría la oportunidad de responder 5 preguntas, cada acierto valdría un punto. Fishlegs sostendría la bolsa de balotas. Por su parte la reina quien había bajado al lugar de la competencia en el lomo de Winstar, puntuaría los aciertos en un gran tablero donde estaban los marcadores. Al final del evento los dos competidores que tuvieran el menor número de puntos combinados entre la carrera y la prueba de conocimiento, serían eliminados.
Ventino, Astrid, Hiccup y Heather lograron puntuaciones perfectas, mientras que Snotloud, Spiteloud, y Gustav habían acertado tan solo 4 preguntas. Por su parte los gemelos pese a ser un dúo habían logrado sólo dos aciertos.
-Muy bien pueblo de Berk, amigos aliados de otras tribus, tenemos un marcador – Habló la reina dispuesta a leer los resultados combinados. -En primer lugar empatados con diez puntos cada uno se encuentran Astrid princesa de Keikruk e Hiccup heredero de Berk. Seguidos por Heather princesa de la tribu Berserker y Ventino de las guerreras blancas, cada una con 8 puntos – La multitud estaba extasiada, incluso se realizaban apuestas a los favoritos- Con 7 puntos se encuentran el joven Jorguenson y el joven Larson, y lamentablemente al final de la tabla con 6 puntos cada uno se encuentran el equipo de los gemelos Thorton y el señor Spiteloud, quienes deberán abandonar la competencia.
Después de la prueba de conocimiento hubo un pequeño receso, los competidores desconocían los eventos que serían llevados a cabo, por lo que había mucha especulación en los 6 contendientes que quedaban. Para el siguiente evento los jóvenes debían hacer una demostración del talento sobre sus dragones, debían completar una prueba de obstáculos. Cada concursante sería evaluado por los cuatro líderes de tribu presentes, quienes les puntuarían de 1 a 10, dependiendo de la gracia, velocidad y vínculo dragón-jinete. En este caso no habrían eliminados.
Al final del evento Hiccup y Astrid habían obtenido de nuevo puntuaciones perfectas, lo que los situaba empatados al inicio de la tabla con 50 puntos cada uno. El joven herrero estaba impresionado ya que nunca había tenido una competencia sobre dragones tan reñida. Recordaba incluso que alguna vez tuvo que dejar a su primo ganar una competencia. Ya que en muchos de los eventos era prácticamente invencible. La joven princesa era toda una caja de sorpresas y lo había demostrado al completar la prueba a la perfección, con una gran velocidad y sin duda con mucha gracia y elegancia.
Muy bien – Ahora me permitiré leer la tabla de posiciones- Habló el líder Berserker – Con puntuaciones perfectas en todos los eventos tenemos en primer lugar a Hiccup y Astrid con 50 puntos– ¡Princesa Astrid!-Se escuchó un grito desde la tribuna, haciendo que la rubia se riera, esas eran las protectoras de su madre, que se indignaban cuando alguien le hablaba con demasiada confianza – En segundo lugar está mi extraordinaria hermana Heather, con un total de 43 puntos. Seguida por Ventino con 39 puntos, Snothat con 38 – Es Snotloud- gritó el Jorguenson al Berserker quien lo ignoró y continuó leyendo –Finalmente tenemos a Gustav con 37 puntos.
-Por ahora dejaremos que nuestros amados dragones descansen, – Habló ahora la reina Mala, calmando el júbilo de los presentes– Este será el último encuentro del día. Tras este evento quedarán sólo tres concursantes que se enfrentaran mañana en un evento decisivo y tras el cual será nombrado el primer ganador del gran festival de dragones. Cada una de nuestras tribus se ha caracterizado por estar conformada por fuertes guerreros, pues ahora deberán demostrar que no solo son buenos sobre el lomo de un dragón, sino que son capaces de defender a los suyos con sus propias manos, Tendremos un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Cada guerrero competirá contra todos los rivales restantes, es decir librará 5 batallas, cada victoria le otorgará 5 puntos. Hemos dispuesto balotas con sus nombres para ordenar las batallas, cada encuentro durará como máximo dos vueltas de este reloj de arena. Si al cabo de este tiempo, no hay un ganador, los cuatro líderes elegiremos por votación a quien se hará merecedor de los puntos. Para las batallas podrán usar las armas que deseen, pero los dragones no podrán intervenir, en caso de que alguno de los concursantes no pueda continuar implicará una victoria automática a sus contrincantes. Muchos éxitos a nuestros guerreros y procederemos a realizar los sorteos.
Nota de autor:
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Hola, espero que hayan disfrutado el capítulo, quería suavizar un poco las cosas, y escribir un capítulo un poco más divertido, aunque creo que lo de narrar eventos deportivos no es lo mío. Trataré de tener el próximo capítulo pronto. Un saludo enorme y gracias por leer.
