Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rochelle Allison, yo solo la traduzco.


CURTAINS

Capitulo diecisiete

El cálido dorado del otoño deja paso al plateado del invierno, desnudando los árboles y haciendo resbaladizo el suelo con hielo o nieve sucia.

Pasamos mucho tiempo en casa debido a esto, pero tampoco es que me importe. Siempre me ha gustado el frío, envolverme en capas y meterme bajo mantas.

Alice está sentada a mi lado en mi cama con un bol de palomitas en el regazo. Mastica lentamente, mirando hacia mi escritorio con los ojos entrecerrados.

―¿Qué?

―¿De qué es esa foto? ―pregunta, rebuscando en el bol. Ha puesto virutas de chocolate y las que no se han derretido en contacto con la caliente mantequilla se han deslizado al fondo.

Mi mirada sigue la suya, pero ya sé de qué está hablando. Había pretendido guardarlas pero, como es habitual en mí, se me ha olvidado cuando han quedado cubiertas por pilas de trabajos de clase. Hoy por fin he empezado a limpiar y recoger, asqueada con cómo me he olvidado de la habitación.

Así que ahí están. Descubiertas y obvias. Las fotos.

―Es, ah... tu hermano, ―digo, humedeciéndome los labios con culpabilidad.

―¿Qué? ―Medio sonríe, desdoblando las piernas y bajándose de la cama. Se acerca a mi escritorio y echa un vistazo, con el bol de palomitas apoyado contra una cadera―. Me encanta. ¿Cuándo la has sacado? ¿Cómo es que no me la ha enseñado?

―Él no lo sabe, ―digo, con la timidez empeorando.

Ella se gira hacia mí, con una ceja levantada con expresión de diversión.

―Oh, ¿en serio?

―Oh, cállate. No es nada de eso. ―Río, sacudiendo la cabeza mientras cojo la primera foto. La verdad es que han resultado ser preciosas, puede que a él le guste verlas. Debería haber sabido que Alice se volvería loca, lo siguiente será que me pida copias.

―A mis padres les encantaría tener una de estas, ―dice, con la mirada volviendo a bajar―. ¿Hay más? ¡Jesús! Bella, ¿cuántas has sacado?

―Solo tres, Dios. ―Resoplo, cogiendo las otras dos con delicadeza y examinándola―. Era un día hermoso y él... encajaba.

―¿Su belleza encajaba? ―Hace una mueca, lamiéndose chocolate del dedo.

―Alice. ―La miro con reprobación―. Su pelo. Encaja. Bueno, da igual. ―Las suelto y las cubro con el programa de una asignatura del semestre anterior.

―Solo te estoy tomando el pelo, ―me calma. Yo ruedo los ojos, sabiendo que solo acaba de empezar. Me he asegurado de no mencionar mi anterior enamoramiento de Edward, sobre todo porque es demasiado incómodo y doloroso.

Mis años de instituto, sobre todo los últimos, no fueron agradables. Rose, mis padres, Edward... todos me habían herido profundamente, aunque de diferentes maneras y no siempre a propósito. En mi corazón, sé que Alice lo habría entendido entonces, porque ella también había perdido a alguien. No estoy segura de porqué nunca acudí a ella. Y si le digo ahora lo que pasé entonces temo que vaya a sentir algún tipo de traición al saber que me había estado quedando con su hermano cuando se suponía que era con ella con quién debía tener relación.

Que desastre.

De cualquier manera, nada de eso importa ya. He perdonado a Edward y a mí misma por los pecados del pasado. No hay literalmente nada que pueda hacer y, el hecho de que Edward se haya disculpado lo ha hecho más sencillo. Me refiero a que yo misma he pasado ya por un periodo de perdón mediante la terapia, escribir diarios e incluso Jake -él siempre me animó a trabajar con mis sentimientos pero también a olvidar, era así de bueno-, pero definitivamente hay algo atractivo en que el transgresor quiera hacer las paces.

Él no ha trabajado solo en sí mismo, quiere asegurarse de que yo también estoy bien. Y eso es de apreciar.

Y sí, me siento atraída por él. En cierto sentido, es algo familiar que me excita y me pone nerviosa al mismo tiempo; pero también es diferente, porque él es diferente.

―Sé sincera, Bella, ―dice Alice.

Pestañeo, dándome cuenta sobresaltada de que me ha estado mirando mientras viajaba a los mundos de yupi y volvía.

Mi cara se calienta.

―¿Sobre qué?

―Edward.

―¿Qué pasa con él? Estamos bien... ―Me encojo de hombros, tirándome de cara sobre la cama.

Cuando no responde, me doy la vuelta y la miro. Ella entrecierra los ojos.

―No dejáis de flirtear, ―dice.

―Ya. ―Asiento, no molestándome en hacerme la tonta.

―Entonces... ¿te gusta? ¿O es solo coqueteo?

Río un poco.

―No podría flirtear con alguien que no me gustase, ―digo en voz baja.

Alice se sienta a mi lado, ofreciéndome el bol. Lo acepto, encontrando de inmediato un grupo de palomitas especialmente chocolateadas.

―Creo que a él también le gustas, ―dice.

―Sé que sí.

―¿Entonces... por qué...? ―deja la frase en el aire, genuinamente confundida.

Suspirando, cierro los ojos e intento ordenar mis pensamientos de mierda. Por supuesto, Alice lo ve como algo que es blanco o negro -ella y Jasper llevan saliendo en serio desde que ella estaba en el penúltimo año de instituto.

―Sabes que antes era un mujeriego, ¿verdad?―digo, sabiendo que es un pretexto según sale de mi boca.

―En el instituto... No creo que siga siendo así, ―dice ella―. En serio, ¿cuándo iba a tener tiempo? Cuando no está en clase, está estudiando y cuando no está estudiando, está trabajando.

―¿Dónde trabaja? ―pregunto.

―Da clases a niños de piano y guitarra, y trabaja como tutor en algunas de las clases de música de la universidad.

―Oh.

Eso es nuevo para mí. Siempre he sabido que le encanta la música, pero no me había dado cuenta de que es una parte tan grande de su vida.

Como si me estuviera leyendo la mente, Alice suspira.

―Tocaba todo el tiempo antes de que Emmett desapareciera. Él fue quien le enseñó, ¿sabes? No podía enfrentarse a ello después y solo lo ha retomado al volver de Alaska.

―No lo sabía, ―digo―. ¿Ahí es dónde está ahora?

Ella mira su teléfono.

―Hasta las seis, sí.

Nos quedamos un rato en silencio, comiendo hasta que el bol está vacío.

―¿Vienes a cenar? ―pregunta, levantándose.

―¿Por qué no le dices a Jazz que venga aquí? ―le ofrezco―. E invita a Edward.


¡Hola!

Bueno, bueno, bueno. Bella ya ha admitido que Edward le gusta. Por lo menos a Alice.

Estoy deseando leer vuestras opiniones. Ya no nos quedan muchos capítulos.

Nos vemos el próximo lunes.

-Bells :)