#INUVEMBER RETO 06 SESSHOMARU & CO
¡Queridos lectores, el día de ayer estuve trabajando en la redacción para este reto y créanme que nunca había batallado tanto para
redactar a nuestro adorado Sesshomaru, incluso, tuve de nuevo de Beta a FiraLili; a quien le agradezco grandemente su ayuda.
Al final tuvo compromisos y quedé sola, espero no me mate por terminarlo de esa forma xD
Bueno, que disfruten su lectura.
GC MOON
Noviembre 07, 2017
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-Punto débil-
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*El campo de flores estaba cubierto por miles de ellas en tonalidades distintas y gratos aromas para disfrutar, debajo de un gran árbol que tenía una excelente sombra, ahí se encontraba el gran señor del Oeste recargado en el tronco con una pierna flexionada, sobre esta tenía su brazo apoyado, la otra pierna complemente estirada, sus ojos cerrados, labios en una delicada línea con la cabeza levemente inclinada hacia el cielo, una vista de aquel Daiyokai imponente y con un aire de superioridad en un momento de calma que parecía estar dormido, pero se encontraba completamente alerta cuidando de los suyos, ahí estaba el gran Lord Sesshomaru.
A unos metros de distancia se encontraba su protegida sentada al lado de un montón de flores escogidas para hacer coronas, de manera muy entretenida la niña tarareaba una canción concentrada en lo que hacía mientras que un demonio rana estaba a unos pasos retirado de ella cubierto por la sombra de un árbol pequeño pero perfecto para su tamaño y a su lado el dragón de dos cabezas observando a la pequeña. *Ref
Tenía algún tiempo que no podía disfrutar de esa tranquilidad tan estimulante que extrañaba después de conocer aquel asqueroso aroma, de solo volver a recordarlo le hizo fruncir el ceño automáticamente y como un acto reflejo cerro su mano en puño encajando sus garras en sus palmas.
-Grrr- gruñó tan bajo como fue posible; los recuerdos de ese desagradable olor perturbaba su descanso.
Sintió una desesperación que parecía querer matar lo primero que se cruzara por su camino, no podía hacerlo si se encontraba la pequeña humana cerca; se levantó con tal gracia digna de un poderoso rey y habló con esa voz autoritaria y grave.
-Jaken, cuida a Rin- Voló rápidamente sin esperar una respuesta.
Deseaba desaparecer todo rastro de ese maldito recuerdo que lo llevaba a casi perder el control, ¿Cómo era posible que se pudiera sentir de esa manera?; el gran y poderoso Sesshomaru ¿perturbado por algo tan insignificante?
-Patético- murmuró.
En su trayecto observó y escuchó el revuelo causado en una aldea repleta de Yokais de bajo nivel, decidió que era una perfecta oportunidad para descargar su frustración, haría algo para lo que estaba hecho, regir sobre sus tierras; con su desbordante poder oprimió a los presentes haciendo notar su presencia, rápidamente detuvieron la pelea.
Descendió hasta llegar a una distancia considerable pero suficiente para observar todo lo que pasaba; un grupo de cinco yokais tenía tres figuras femeninas con el rostro cubierto, amarradas con algunas cuerdas de sus pies y brazos, tenían sus ropas algo rasgadas -inútiles- pensaba, sabiendo de antemano el propósito de tenerlas de esa manera.
-Mi lord, un placer contar con su presencia- Habló un yokai corpulento y alto con apariencia de un cerdo.
Dirigió su letal mirada hacia él sin preocuparse en contestar, después posó su mirada en el grupo que causaba el alboroto, realmente no le interesaba lo que estaban haciendo, olfateó un poco más, quería asegurarse de no estarse volviendo loco, pero el aroma de esos aldeanos era tan asqueroso que penetraba su sensible olfato.
-Mi lord- Intervino de nuevo –Solo estamos divirtiéndonos un poco; como comprenderá necesitamos de algunas atenciones- Su tono era asqueroso incluso para un cerdo como él.
-Silencio- habló tajantemente dejando clara la orden.
Se movió directamente hacia ese lugar, ese aroma peculiarmente familiar, que no era tan profundo y claro como lo recordaba pero había algo ahí, su olfato no podía engañarlo, caminó con elegancia manteniendo su puño cerrado del cual corrían gotas de sangre hacia el piso, dejando un pequeño rastro.
Los aldeanos miraban asombrados al Lord del Oeste caminar, se sentían tan oprimidos por el incremento de su aura, el poder del Daiyokai estaba subiendo considerablemente rápido; cayeron de rodillas sobre el suelo colocando una mano en su pecho intentando respirar; si se trataba de ese aroma acabaría con toda la aldea.
Llegó hacia el grupo de mujeres que estaban tumbadas sobre el piso sin delicadeza.
-Tú- Ordenó a un demonio Jabalí. –Descubre sus cabezas-
El perturbado y oprimido demonio no podía levantarse, esto irritó al letal Daiyokai y sin pensarlo levantó su garra sacando su látigo lo lanzó directamente al cuello del desafortunado Yokai decapitándolo.
Dirigió su vista hacia el demonio que estaba al lado del cuerpo sin vida, un yokai sapo de tamaño mediano.
-Hazlo- Pronunció esa palabra con un tono demandante.
Estando tan asustado como pudo se levantó y comenzó a quitar las mantas que cubrían los rostros, uno por uno fueron descubiertos, revelando a jóvenes bellas de cabellos oscuros y pieles blancas, el aroma seguía penetrando su olfato y su mente no lo dejaba en paz.
-¿Son todas?- Preguntó tajantemente al demonio Sapo.
-No, hay una que está con el General ahora mismo- Respondió nervioso.
Al escuchar esas palabras el Lord sintió que su cuerpo ardía intensamente, parecía consumirse por dentro con fuego, ¿Acaso se trataba de ella y no había llegado a tiempo?, ¿La odiaba tanto como para que se mereciera algo así?; sin querer pensar tanto habló más autoritario.
-Tráela-
El demonio salió lo más pronto que pudo para ir hacia la joven, los presentes temblaban ante el peso de poder que sentían, su dificultad para respirar era cada vez peor, comenzaban a toser e inclinarse sobre el suelo para detenerse, ya estaban casi en su límite, sus insignificantes existencias estaban por terminar incluso sin ser tocados por las garras del gran Daiyokai.
El yokai Sapo regresaba con un bulto caminando apresurado para presentarse ante el Lord, la traía en brazos envuelta en una sábana; al percibir su aroma y verla de lejos supo que se trataba de su esencia, estaba seguro que era ella; entonces sucedió lo que nunca creyó ser capaz de llegar a hacer por alguien tan despreciable.
Rugió profundamente haciendo retumbar la tierra y a todos los presentes, sus ojos se tornaron de color rojo intenso y su rostro se desfiguró; un enorme Inu Yokai estaba ante todos los aldeanos, el inmenso perro blanco destilando veneno de su hocico escupió a cada yokai presente derritiéndolos a todos; aquel que traía envuelta a la mujer se quedó estático mirando la escena.
Una vez que eliminó a cada ser, volvió a su forma humanoide, aun con sus ojos del color de la sangre, caminó hasta el lugar donde se encontraba el general, encontrándolo semidesnudo y ebrio; su interior ardió de nuevo; pero quería que sufriera todo lo posible, así que, controló su bestia; esto lo disfrutaría y se encargaría de derramar cada gota de sangre que existiera en él.
-Mi, hip; lord, hip – intentaba hablar el general.
Con su velocidad demoniaca se puso frente a él poniendo una garra sobre su cuello impidiendo que siguiera hablando perforando su piel arrancando gritos desesperados del yokai, las garras le oprimían cada vez más la garganta alzándolo del suelo, el demonio forcejeaba tratando de soltarse del fuerte agarre, pero la insignificante fuerza de él no podía hacer nada en contra del Lord; después de unos segundos en los que le impidió respirar lo azotó en el piso fuertemente rompiéndole los huesos.
El general se retorcía sobre el suelo, implorando piedad quería que terminara con su vida rápido, pero el Daiyokai aún no deseaba parar, enredó su látigo sobre una pierna cortando la circulación de ésta atravesando cada capa de su piel y hueso hasta desprenderla completamente; repitió esto con la otra y con ambos brazos encargándose de que el proceso fuera lento y doloroso; para el final enterrar sus garras sobre el cuello descargando su veneno y dejarlo ahí para que muriera desangrado mientras su cuerpo era consumido lentamente.
Al salir se acercó al yokai que tenía a la mujer en sus manos, la tomó con su brazo para llevársela, no sin antes terminar con la vida del demonio sapo.
Llevó a la joven mujer hacia el río, necesitaba comprobar que se encontraba bien pero no deseaba quitar la sábana; su sangre estaba aún caliente, sus pensamientos estaban en una lucha interna acerca de todo lo sucedido y todo su interior ardía; quería saber que estaba a salvo, cuando la destapó notó que tenía unas prendas extrañas cubriendo su curvilíneo cuerpo, esto lo hizo calmarse, olfateó entre su cuello y el hombro dándose cuenta que nada de su aroma había cambiado, entonces supo que estaba bien, solo estaba inconsciente, tal vez le habían dado algo de beber para que no se resistiera.
Se sumergió junto a ella llevando también la sábana, al terminar de enjuagarla la envolvió en ella y nuevamente se permitió olerla inhalando profundamente ese aroma, que, a pesar de decir que era asqueroso y repulsivo, era una esencia malditamente atractiva para él, tanto que su bestia había despertado; gruño bajo como respuesta a su frustración y se apresuró a llegar junto a sus compañeros.
Emprendió vuelo hacia el campo de flores aun irritado por todo, no comprendía qué le había sucedido para actuar de esa manera, su cuerpo le exigía marcarla como suya, pero no cedería ante su bestia; salió de sus pensamientos una vez que llegó a su destino siendo encontrado por una eufórica niña y un impactado sirviente.
-¡Kya Sesshomaru sama!- Gritó alegremente la pequeña.
-Amo bonito- logro decir el impactado demonio.
Caminó hacia la sombra para recostar a la mujer siendo seguido por la intrépida niña.
-¡Es la Señorita Kagome!- chilló en grata sorpresa aplaudiendo.
-¿Qué?, ¿la mujer de Inuyasha?- preguntó Jaken totalmente impactado.
Sin preocuparse en voltear a verlos contestó.
-No, mía-
Nadie se mete con lo que el gran Lord del Oeste protege, nadie seguirá con vida si intenta tocar a sus compañeros, para él cualquiera que esté fuera de su manada es insignificante; la misericordia no es una característica de la que sea poseedor.
Cuando vemos a una persona que amamos y es tan importante para nosotros corre peligro, estamos dispuestos a dar nuestra vida por ellos, se vuelve nuestro punto débil; Incluso el Daiyokai más poderoso, mortífero y frío tiene su punto débil, una vez que lo descubras no tendrás oportunidad de escapar.
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FIN
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N/A
*Ref- De mi fic Contigo Sin Ti - CAPITULO 04 EL DESPERTAR
Bueno, para este capitulo casi me explota el cerebro (en sentido figurado pero real xD)
Sesshomaru: un personaje tan complejo e impredecible; es letal, pero tiene honor; a lo largo de la serie/manga se nota
la evolución que tiene, es mi personaje favorito por sus características y creo que es el favorito de much s.
Disfruto mucho hacer un Sesshomaru despiadado y frío, pero bueno, ya ni palabras tengo para describir como me fue :S
Espero que sea de su agrado y no olviden dejarme sus RW
¡Saludos, nos leemos!
