Hola de nuevo. Se me está acabando el discurso para los saludos así que lo dejaré en un gracias por leer.
¡Como siempre que disfruten el capítulo!
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Capítulo 10. La decisión de Tenebrios
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Las batallas tendrían lugar en la arena de la academia de dragones. A los jóvenes se les dieron algunos minutos para descansar y prepararse. Cada guerrero podría elegir las armas que quisiera. Abono y cubeta habían dispuesto un gran tablero en el que se encontraban escritas todas las posibles batallas, a cada luchador se le asignó un color. Estoico sacaría una balota, el color que fuera obtenido por el jefe indicaba quien iniciaría la batalla, y este a su vez sacaría una pelota de color que le indicaría quien sería su adversario. Para hacerlo más justo ningún competidor tendría dos batallas seguidas.
-No es justo –Replicó Snotloud – Tres hombres contra tres mujeres, es muy claro quienes estarán en el evento final de mañana.
-¡Nosotras! – dijeron las chicas al unísono – ganándose las risas de quienes observaban el encuentro.
-Si claro – dijo el Jorguenson – Por supuesto que estarán, pero animándome desde la tribuna.
-¿Qué te hace pensar que eres tan bueno? – Preguntó Ventino – Hasta donde sé, nunca nos hemos enfrentado.
-No te ofendas hermosa, pero no hay mucho que puedas hacer contra mí – Indicó ahora Gustav, mientras besaba los músculos de sus brazos.
-¿Qué les parece una apuesta? – Preguntó Snotloud – Si alguno de nosotros derrota a alguna de ustedes, recibirá un beso…en la boca. –Al escuchar la oferta las chicas se miraron entre ellas y sonrieron, muy seguras de que no serían derrotadas por aquellos presumidos.
-Muy bien – dijo Astrid – haciendo que las guerreras blancas se tensaran, especialmente su madre, que la miraba con enojo. – Pero a cambio si alguna de nosotras es capaz de dejarlos fuera de la competencia recibirá 10 monedas de oro del perdedor.
-¡Bien! -dijeron Gustav y Snotloud con confianza, mientras que Hiccup se preguntaba en qué se había metido. Él ni si quiera había dicho algo y ahora tendría que enfrentar a las poderosas guerreras e incluso a su primo.
-Ya las apuestas están hechas – Dijo Estoico con una sonrisa, y de inmediato el jefe sacó la primera balota que era de color azul, lo que significaba que Astrid sería la primera en luchar, la chica a su vez sacó una balota de color negro, por lo cual Snotloud sería su adversario.
-Mira como es la vida – Dijo la princesa – Serás el primero en abandonar la competencia -lo que el Jorguenson respondió haciendo señas con sus labios.
-No te preocupes hermosa, pronto acallaré las ganas que tienes de besarme – Dijo el chico ganándose una mirada de asco de la joven, la cual fue notada por todos.
-Mi querido Snotloud – dijo Astrid – Mis amigas me han contado acerca de lo que has dicho de mí la otra noche, y como deseas empuñar mi espada, por lo cual quisiera invitarte a derrotarme con ella.- De inmediato una de las guerreras le hizo entrega al Jorguenson de la hermosa arma. Cuando el joven tomó la espada, sintió un enorme peso provenir de ella.
-¿De qué está hecha esta cosa? – dijo el joven arrastrando el arma.
– No comprendo mi adorado Snotloud - dijo la chica en tono burlón, ayudándole a levantar la espada.
- Si mi espada es muy pesada para ti supongo que deberás probar con algo más… pequeño – Dijo la joven conteniéndose la risa. El Jorguenson por su parte la miraba enojado, y en un intento de expresar su frustración arrojó la espada, la cual fue rápidamente tomada por la princesa quien no demostró señal alguna de esfuerzo. El arma fue entregada nuevamente a las guerreras blancas y la chica decidió usar un hacha normal que se encontraba en el almacén de la academia.
El combate no duró mucho, Astrid derrotó a Snotloud en un par de movimientos, y en un giró rápido la princesa dislocó el brazo de su retador, dejando a su contrincante inhabilitado para continuar.
-¡Te dejé ganar! – dijo el joven sosteniendo su adolorido brazo, que era revisado por Gothi la curandera del pueblo, quien determinó que el chico estaría fuera de combate por algunos días.
-Claro que si cariñito – Respondió la rubia al adolorido chico, tratando nuevamente de contener la risa- Solo recuerda entregarme mi dinero. -Gracias a la victoria de Astrid y la inhabilidad de Snotloud, todos tendrían una batalla menos, y cada uno recibiría los 5 puntos por default. El siguiente combate tuvo un resultado similar, Heather venció al pequeño Gustav sin dificultad alguna, quien atormentado por la fuerza de sus retadoras fingió no poder continuar dejando a Hiccup como el único retador por parte de los Berkianos.
Las apuestas se inclinaban ahora a favor de las chicas, ya que los habitantes de Berk reconocían en su escuálido heredero a un gran líder, pero no a un luchador. El temido momento en que el joven tendría que luchar había llegado y su contrincante era nada más y nada menos que Astrid. Contra todo pronóstico la batalla se había extendido más de lo esperado, el reloj de arena de la reina Mala ya había dado su primer giro y no había un ganador aparente. A medida que se desarrollaba la batalla el joven iba ganando confianza. Sin duda esos entrenamientos con su padre y con Bocón habían servido de algo. Astrid al igual que en el combate con Snotloud llevaba solo su hacha, lo que molestaba a Hiccup quien creía que la chica peleaba solo con la mitad de su capacidad. El por su parte usaba a inferno, una espada que él mismo confeccionó, la cual era capaz de prenderse en fuego y emitir gas de Zippleback. La chica estaba maravillada combatiendo contra el heredero de Berk, sin duda su técnica era mejor que la de su primo, y esa espada le resultaba fascinante y muy útil. Pronto la mitad de la arena de la segunda vuelta del reloj había caído, lo que indicaba que no faltaba mucho para el final del combate.
-¿Te rindes?– Preguntó la chica con una sonrisa juguetona.
- Nunca en tu vida – Respondió el joven – Te tengo justo en donde quierooo
Antes de que el chico terminara su frase Astrid giró y se posicionó de espaldas a él. En un movimiento rápido tomó al joven del cuello de su armadura y lo hizo dar un bote completo, derribándolo y posicionando su hacha contra su cuello.
-Astrid es la ganadora – Mencionaron los líderes – De inmediato la chica le ofreció su mano a su adversario para ayudarlo a poner en pie, quien la aceptó gustoso.
- Gracias, fue una excelente batalla- Dijo la joven princesa.
-Igualmente, aunque te estabas conteniendo. Te vi luchar en un combate real, y sin duda tuviste mucha compasión hoy. – Respondió el chico sacudiendo el polvo de su ropa
-En realidad fue una gran batalla –dijo la princesa sonriente -Tienes una gran técnica, solo debes mejorar tu agarre y tu equilibrio, entones serás un espadachín digno de admirar.
-Gracias – dijo el joven de nuevo.
La princesa estaba feliz de haber terminado su batalla, nunca lo diría a nadie pero cuando Hiccup hizo ese giro con sus brazos y golpeó sus piernas, temió caer al suelo y perder el encuentro. Afortunadamente su cuerpo actúo solo, y la ayudo a evitar caer, ya que tener que besar al chico habría sido algo lamentable. Sus labios estaban reservados para una única persona.
Los combates no duraron mucho más, las guerreras derrotaron al heredero una tras otra, por lo cual el joven sólo sumo los 10 puntos por el default de su primo y de Gustav. Por su parte Astrid ganó todas las batallas, adjudicándose 25 puntos que la dejaban como la primera en la tabla de posiciones, con resultados perfectos en cada uno de los eventos. Ventino, sólo logró derrotar a Hiccup sumando 5 nuevos puntos, mientras que Heather logró vencer al herrero y a Ventino.
-Es hora de anunciar a los ganadores – Dijo la reina Mala con alegría – En primer lugar y con un resultado perfecto y 75 puntos tenemos a Astrid, princesa de Keikruk, Seguida por Heather heredera de Berserker con 63 puntos. El joven Haddock, se ubica en el tercer lugar con 60 puntos y finalmente con 51 puntos tenemos a Ventino de las guerreras blancas. Lamentablemente Snotloud al perder todas las batallas, solo recibe los 5 puntos de la ausencia de Gustav, logrando 43 puntos y el quinto lugar. En última posición está Gustav con 42 puntos. Amigos de Berk y de las tribus aliadas, el encuentro final se llevará a cabo entre los herederos de 3 tribus diferentes, un resultado inesperado pero encantador. Astrid, Hiccup, y Heather, se enfrentarán mañana en una clásica carrera de dragones, en la serán liberadas 30 ovejas con los escudos de nuestras tribus y una única oveja negra, que valdrá 10 puntos. Aquel que para el final del evento logre el mayor puntaje se coronará como el primer vencedor del festival de dragones. Por lo pronto partamos a descansar y a disfrutar de nuestros alimentos, la noche casi ha caído sobre nosotros.
Las guerreras blancas se retiraron junto con Heather, no sin que antes esta recibiera un fuerte abrazo de su hermano, que no dejaba de repetirle lo orgulloso que estaba de ella, y lo Berserker que había sido en las batallas. Las jóvenes miraban a los hermanos con dicha. Astrid estaba feliz de ver a su amiga, quien hasta hace algunos años hablaba de asesinar a Dagur, desconociendo su parentesco, y ahora por fin tenía la familia que tanto merecía.
-Gracias por cuidar de ella en mi ausencia – Dijo el Berserker dirigiéndose a las guerreras.
-Es todo un placer – Respondió la reina Amira – Tu hermana es una chica encantadora, y siempre tendrá un lugar junto a nosotras.
-Eres afortunado de tenerla en tu familia – Dijo Astrid mirando fijamente a Dagur – Cuídala y protégela, así todos podremos seguir siendo amigos.
-Cuente con eso princesa – Dijo el joven tomando la mano de su hermana.
-Astrid para usted jefe Berserker – Respondió la chica alegre. De inmediato las jóvenes continuaron su camino. Esa noche hubo nuevamente un gran festejo en el gran salón. Los invitados de honor eran los tres finalistas del festival de dragones. La princesa se unió al festejo un poco más tarde de lo acordado, puesto que quería dar un paseo con sus dragones y acicalarlos, con todo lo acontecido en las últimas semanas no había tenido tiempo de intimar con ellas.
Cuando la rubia cruzó las puertas del gran salón todos se encontraban sentados a la mesa, la cual estaba repleta de comida. De inmediato Snotloud dijo presumido. -Ahí viene mi futura novia- Los presentes miraron hacia la joven que caminaba lentamente hacia ellos, siendo saludada por algunos aldeanos. La princesa llevaba nuevamente un vestido blanco, y su cabello en una trenza suelta que reposaba sobre su hombro derecho. El vestido dejaba ver un dorado collar que adornaba su cuello, del cual colgaba una pequeña placa de oro en la que reposaba su nombre… Astrid... Hasta el joven Thorthon tuvo que aclararse un poco la garganta para no atorarse con su comida, la chica se veía radiante.
-Veo que hoy decidiste unírtenos – Dijo Ventino sonriendo a la recién llegada.
-Buenas noches a todos – respondió la joven sentándose junto a su amiga y quedando de frente con el heredero de Berk
-Les debo una disculpa por no unirme al festejo de anoche, pero como espero comprendan me encontraba algo cansada.
-¿Cómo están tus heridas muchacha? – Preguntó Estoico, sonriendo a su aliada.
-Muy bien Jefe Estoico, gracias por preguntar. A decir verdad no eran la gran cosa, aunque sí me encontraba algo cansada por el viaje. – Ante la respuesta de la joven, Hiccup detalló su brazo, podría jurar haber visto una profunda cortada el día de la batalla, pero ahora no había ni la más mínima marca. Recordaba además que la guerrera se sostenía el vientre, por lo que imaginó que sus heridas requerirían algún tiempo de sanación. La chica al notar la concentrada mirada que recibía de su aliado, le propinó un buen golpe bajo la mesa, asegurándose de golpear su pie sano.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué hiciste eso? – Preguntó Hiccup enojado, haciendo que los presentes lo miraran con sorpresa.
-Oh lo lamento no fue mi intención lastimarlo, solo estaba estirando mis pies –Respondió la chica mirando a Hiccup con desprecio. Si había una cosa que le molestaba en la vida eran los pervertidos, y el heredero de Berk, ya había sido catalogado como tal. Primero estaba aquella vez que la había espiado mientras tomaba un baño en el risco, lo cual aún debía cobrarle y ahora la profunda forma en que la miraba, y al parecer no era precisamente a su rostro. El joven al notar la mirada despectiva de su aliada, bufó molesto y decidió ignorar a la chica. Quien algunas veces lo trataba con dulzura y otras simplemente parecía despreciarlo. – Loca –susurro por lo bajo, pero lo suficientemente alto para que la rubia lo escuchara.
La cena transcurrió sin mayores contratiempos. En el banquete de la noche anterior, las guerreras se habían deleitado con las tradiciones Berkianas, habían escuchado su música y disfrutado su baile. Ahora era su turno de mostrar un poco de la cultura de su tribu. Algunas jóvenes tocaron instrumentos e incluso la reina cantó una canción, incitando a todos los presentes a bailar. La princesa, en esta oportunidad no participó y las miraba sonriente desde su lugar en la mesa.
-Lo hiciste a propósito – Dijo un chico sentándose junto a ella.
-Oh realmente lamento haberlo desconcentrado- Respondió la rubia con sarcasmo – Discúlpame por evitar que siguieras detallando mi cuerpo ¡Pervertido!
Al escucharla el joven se sonrojó profundamente. Al parecer había sido malinterpretado, pero a su vez se encontraba bastante molesto con la chica por su acto de violencia, habían sido muchos años de abusos cuando era un niño, y ahora no se lo permitía a nadie – Oh te equivocas – Respondió el joven con desdén -Estás lejos de ser de mi interés princesa, creo que ya lo había dejado en claro.
- Por supuesto que lo dejó en claro sr Haddock, espiándome mientras me bañaba, y ahora mirando descaradamente mi cuerpo. Pues si así trata a las mujeres que no son de su interés no quiero imaginar cuan repugnante ha de ser con quienes sí le interesan. –Respondió la chica molesta.
-Jamás pondría mis ojos en una princesita presumida, y egoísta como usted. –Replicó el castaño - Para su información fue su armadura y su espada lo único interesante que vi ese día. Y si he tratado de acercarme a usted es porque desconozco que retorcidas intenciones tiene con mi dragón.
-Pues en definitiva no sé qué vio Tenebrios en ti. Quizá te vio tan indefenso que tuvo que hacer de nodriza, al fin y al cabo perdiste miserablemente contra nosotras hoy. Seguramente el futuro jefe de Berk no es más que un niño llorón incapaz de defenderse a sí mismo, que necesita un poderoso dragón para que lo proteja. – El joven ahora estaba realmente furioso, la chica en pocas palabras lo había llamado inútil, y había hecho entre ver aquello que le molestó durante años, que sin el furia nocturna quizá el no sería quien era hoy.
- Su nombre es Chimuelo – Respondió el joven con rabia– Pero por supuesto que no lo recuerdas, qué se puede esperar de una chica tonta que necesita llevar su propio nombre colgado en el cuello, ¿qué pasa su majestad, necesita un colgante para no olvidarlo? .Para el momento en que el joven berkiano terminó con su insulto la canción de la reina se había detenido. Todos los presentes en la mesa los miraban con interés y algunos con preocupación, como era el caso del jefe de Berk. La chica de inmediato se puso en pie.
-Creo que me retiraré, no me siento bien esta noche – Dijo la joven con una sonrisa fingida a los presentes. Ella conocía su carácter, ya mucho se había resistido a golpear al chico, si no salía de allí terminaría por degollarlo y picarlo en pedacitos. Asesinar a un heredero no le haría buena fama a su pueblo. Era cuestión de resistencia y paciencia, y de lo último la princesa de Keikruk no tenía mucho, por lo que la mejor decisión era retirarse cuanto antes.
-Por supuesto que lo harás – Respondió el chico por última vez – Como lo dije no eres más que una princesita cobarde y caprichosa, que siempre espera que todos se hinquen a tus pies, siempre queriendo sobresalir. Siempre haciendo que los demás la esperen. En definitiva, mis condolencias a Keikruk que tendrá que tenerte como gobernante algún día, eso si no olvidas el nombre de tu propia tribu
-¡Hiccup! – gritó su padre poniéndose de pie y golpeando la mesa. Por mucho menos que eso se habían enemistado naciones enteras, y ahora nada más y nada menos que su heredero estaba allí insultando a viva voz a la princesa de un pueblo hermano. ¿Qué le pasaba a su hijo? nunca se había comportado de esa manera, ¿Dónde estaba el joven pacífico y tranquilo que actuaba siempre con sabiduría?
La princesa se retiró de inmediato siendo seguida por sus cuatro amigas y sus dos dragones, dejando a una apenada reina con sus guardianas.
-Así que la espiaste mientras tomaba un baño – Dijo Snotloud en un estúpido intento de liberar la tensión del ambiente.
-Entonces fue por eso la bofetada que te propinó la otra noche – Respondió Dagur, no ayudando mucho a la situación, y haciendo que todos le propinaran al joven Haddock miradas acusadoras.
-Reina Amira, lamento profundamente el comportamiento de mi hijo, estoy seguro que esta situación no es más que un malentendido – Dijo Estoico con apuro, nunca se imaginó tener que excusar a su hijo por tales señalamientos.
-Jefe Estoico y amigos presentes – Dijo la reina solemnemente -Como reina de Keikruk les ofrezco disculpas a todos por el comportamiento de nuestra princesa. Como habrán notado los insultos han sido de parte y parte. Berk nos ha abierto sus puertas y nos ha tratado con afecto. Esperamos no enemistar nuestras tribus por tan bochornosa situación. Sin embargo, como reina y como madre debo exigir a su heredero explicaciones si en algún momento faltó al respeto de nuestra princesa. Hay algo en lo que se ha equivocado profundamente joven Haddock. –Dijo la reina refiriéndose al chico, que ya un poco más calmado comprendía la gravedad de la situación-Nos sentimos honrosas de que Astrid sea nuestra heredera. En nuestra tribu no existe tal cosa como los lazos de sangre, por lo que nuestra princesa es elegida por su propio pueblo. Esa chica tonta y caprichosa como usted la llama, fue designada por nosotros al considerarla una mujer justa y capaz. Lamentamos que usted o los suyos no sean capaces de verlo. Por otro lado tiene usted un mínimo acierto en lo que ha dicho. El collar que reposa en su cuello es lo único que posee de su familia biológica. Eso le recuerda cada día quien es ella, y la motiva en su lucha de proteger a los más desfavorecidos. No le digo esto para humillarle o hacerle sentir mal, lo hago con la intención de que comprenda que nuestras tribus son profundamente diferentes, y que eso no ha de impedirles llamarse a sí mismas tribus hermanas.
-Amigos míos, en Keikruk habita una tribu de solo mujeres. Por lo que como comprenderán, para nosotras no existe tal cosa como las diferencias en las libertades de hombres y mujeres. En nuestro sentir son exactamente iguales y merecen por igual un trato digno y justo. Lamentamos si hemos actuado de alguna forma que ofenda sus tradiciones, pero esperamos sean capaces de respetar las nuestras. Una vez dicho esto los invito a no romper nuestros lazos de fraternidad, y tratar de comprendernos unos con otros, pero manifiesto también que no permitiremos más irrespetos hacia nuestras guerreras. Espero que estén de acuerdo, por lo pronto participaremos del evento de cierre del festival de dragones y de la reunión de líderes, una vez finalizada nos retiraremos a nuestro hogar.
-Lamento lo que he dicho – Dijo Hiccup avergonzado– En ningún momento ha sido mi intención o la de mi tribu ofender sus creencias y tradiciones. En Berk nos hemos caracterizado por ser incluyentes y pacíficos. Espero que esa sea la imagen que se lleven de nosotros. No puedo hacer más que excusar mi comportamiento. Han sido días tensos para todos, y aunque no me justifica, ha sido un poco difícil asimilar todo lo relacionado a Chimuelo, y la posibilidad de que deban llevarlo con ustedes. Ha sido un momento de disgusto que ha terminado realmente mal. Personalmente ofreceré excusas a la princesa Astrid por cada una de mis palabras, de las que reitero me avergüenzo profundamente. En Berk estamos más que agradecidos con ustedes, y nos honra llamar a nuestras tribus, aliadas. Especialmente al reconocer en las guerreras blancas, personas talentosas y capaces. Mujeres fuertes e independientes. Nunca fue mi intención o la de los míos menospreciarlas o insultarlas de alguna forma. En cuanto al suceso de haber espiado a la princesa, debo rendir mis explicaciones y manifestar que no fue más que un gran malentendido. Me temo que tuvimos la oportunidad de toparnos anteriormente, pero pese a coincidir no nos encontramos frente a frente, o tuvimos la oportunidad de conocernos realmente. A decir verdad, Chimuelo y yo nos cruzamos con Winstar en uno de nuestros viajes de exploración y al seguirla nos encontramos con las pertenencias de la princesa y posteriormente con ella, pero no hubo tal cosa como un espionaje malintencionado u obsceno de mi parte. Aun así expreso mis disculpas por la ofensa.
-En mi nombre y el de mi tribu acepto tus disculpas joven Hiccup, pero creo que es Astrid con quien deberías conversar. Aunque, creo que es una buena idea esperar a mañana, conozco a mi hija y el enojo tardará en desaparecer.
- Cuente con eso reina Amira – Respondió el joven disculpándose de nuevo no solo con las provenientes de Keikruk sino con todos los presentes.
La celebración continuó aunque ahora el ambiente era menos festivo. Hiccup sabía que no dormiría esta noche escuchando el enorme sermón de su padre. -¿Está todo bien? –Preguntó Fishlegs a su mejor amigo – Nunca te vi actuar así con nadie, ni siquiera con Snotloud o los gemelos.
-No lo sé – respondió el joven – Nunca me costó tanto contenerme con algo o con alguien como con esa chica. Creo que la idea de perder a Chimuelo me enloqueció. La verdad es que aunque me dijo que no se lo llevaría, sé que con todo esto de los dioses, tarde o temprano terminarán por llevárselo.
-Entonces todo esto es por Chimuelo – Respondió Heather metiéndose en la conversación. -Conozco a Astrid desde siempre, esa chica tiene la habilidad de sacar lo mejor y lo peor de cada persona. Creo firmemente que le debes una disculpa, has dicho un par de cosas que pudieron haberla lastimado profundamente.
-No tenía como saberlo – Se excusó Hiccup – No sé porque dije todo eso. No creo odiarla, es solo que cuando estoy con ella siento que mis emociones afloran. Pero tienes razón debo disculparme.
-Pues te advierto que no será fácil, Astrid no es precisamente una chica tranquila, no me imagino el esfuerzo que ha de haber hecho para no clavarte a la mesa – Dijo Heather riendo, y haciendo que Hiccup tragara saliva– Es una buena chica, es una pena que se hayan conocido en estas circunstancias, de ser otras, seguramente serían grandes amigos. Creo que lo mejor es hablar con ella después de la carrera, y pase lo que pase no te contengas, si has de ganar gana o terminarás ofendiéndola aún más.
-Ella se contuvo en nuestra batalla – Mencionó Hiccup – Si hubiese querido también me habría podido dejar incapaz de continuar. Y así ustedes tres serían las finalistas.
-Te equivocas,-Respondió Heather - Astrid es la más orgullosa de las guerreras. Si estas entre los finalistas, es porque así debía ser. Ella es de esas personas que ponen lo justo sobre todo lo demás, así que no te lamentes por eso. Solo háblale con claridad y exprésale tus temores, ella te comprenderá. Aunque te advierto que no será nada fácil abordarla en primer lugar – La noche continuó entre burlas. A la conversación se unieron el resto de los jinetes que no dejaron de hablar del enamoramiento de su líder, quien hacía lo posible por ignorarlos. Por su parte el equipo de rastreadoras de las guerreras blancas estaban juntas en una habitación, molestando a su amiga por todo lo sucedido.
-Les juro que estoy harta de este lugar – Afirmó la princesa molesta – He tratado de portarme bien pero no creo ser capaz de contenerme más. Primero está este chico Snotloud que es un verdadero patán, y ahora está su primo, quien desde que llegué aquí no hace sino insultarme, disculparse e insultarme de nuevo. ¡Él es el loco!, y lo peor es que accedí a dejar a Tenebrios con él.
-¿Qué piensas realmente de él? – Pregunto Ventino – Creo que no conocí a una Astrid más dócil que la que está en Berk, de ser otro ya le habrías partido la cara – El comentario hizo reír a las guerreras.
-No lo sé. A decir verdad, no creo que sea un mal chico, de hecho me siento mal por el –Respondió Astrid -Verlo con Tenebrios al lado me hace pensar muchas cosas. Separarlos sería cómo perder a Winstar o Stormfly. Y aunque le prometí que no me llevaría al dragón, es un hecho que podríamos necesitarlo en algún momento y yo tendré que romper mi promesa. Quizá es por eso que no puedo odiarlo sin importar lo que diga.
-Pues creo que también le debes una disculpa, no fuiste precisamente amable con él y por lo que nos contaron del nacimiento de los jinetes, pudiste haber dicho algo terrible.. más allá del hecho de que sigues siendo la que le quitará su dragón – Dijo Clara, la mayor del grupo de guerreras.
- Pues sigue siendo un pervertido, además te dijo cosas muy crueles– Opinó Dahlia, quien se caracterizaba en el grupo por incitarlas al desorden.
-En eso estoy con Dahlia -replicó Ventino-, Creo que al joven Haddock y su primo no les vendría mal un poco de Yaknok – Al escucharla las guerreras rompieron en risas. Eso las hacía un gran equipo. Siempre podían apoyarse unas en otras, ya fuera para divertirse o para proteger sus vidas.
-Pues creo que especialmente el chico Jorguenson requiere una porción doble – Replicó Astrid de mejor humor-Aunque tuve la oportunidad del desquite durante nuestra batalla.
-¡Hagamos Yaknok! -gritó Dahlia, con alegría motivando a sus amigas
-No podemos hacerlo ahora –Dijo Astrid con pena– En primer lugar mi madre no tarda en venir a reprocharme por discutir con el chico Haddock y si se entera de que planeamos hacer Yaknok, no habrá casa en Keikruk que no tenga que limpiar. Y en segundo lugar, la habitación apestaría tanto que no dormiríamos esta noche y debo estar lista para ganar esa carrera, además no tenemos los ingredientes.
-Eso se puede solucionar -afirmó Ventino, mirando a su amiga – Mañana, después de la carrera habrá una última reunión de líderes, mientras ustedes están en la sala de consejo, nosotras conseguiremos los ingredientes y lo prepararemos, Tú sólo asegúrate del que el chico Jorguenson lo beba. Si se lo das o no a Haddock será tu decisión.
La noche cayó sobre el pueblo de Berk, y con ella el monumental regaño de los líderes a sus hijos por no mantener la compostura durante la celebración. La mañana siguiente fue hermosa, de los pocos días soleados que se podían disfrutar en las gélidas tierras. Al amanecer los tres competidores estaban listos para el evento. Astrid y Heather llegaron juntas al lugar donde iniciaría la carrera y tras un genérico "Buen día" subieron a sus dragones. La princesa aún estaba enojada por lo acontecido la noche anterior. Se reflejaba claramente en su rostro. Hiccup trató de acercarse un poco e iniciar la conversación pero la chica de inmediato fingió estar ocupada retocando la pintura de su dragón. Tal como lo había predicho Heather no sería fácil acercarse a la molesta rubia.
El jefe de Berk dio su respectivo discurso, y agradeció a sus aliados por su apoyo en la protección de su gente. Posterior a eso los líderes saludaron y los competidores fueron presentados, dando inicio a la carrera. La competencia fue más feroz que de costumbre, Hiccup y Astrid demostraron estar realmente interesados en ganar, y menos de una hora después de ser liberadas las 30 ovejas, tan solo quedaba una por capturar lo que indicaba que era el momento para liberar la oveja negra. Los competidores lucharon arduamente por capturar la más preciada de las ovejas. La primera en tomarla fue Astrid, que se aferró a ella con fuerza y luchó contra Heather por no perderá, mientras se acercaban a la línea de meta. Por cómo estaba el marcador, quien lograra esos 10 puntos se coronaría el título del primer campeón del festival de dragones. Justo cuando Astrid soltó el lanudo animal sobre su cesta, una veloz mancha negra la tomó, evitando que la chica invicta hasta el momento lograra la vitoria. La joven princesa y su amiga persiguieron al castaño durante algunas vueltas al pueblo, pero lamentablemente su dragón era demasiado rápido, lo que fue suficiente para derrotarlas.
-Felicitaciones – Dijo Astrid a Hiccup que era ovacionado por la multitud – En definitiva Chimuelo es increíble, has cuidado bien de él –Dicho esto y sin esperar una respuesta la joven se perdió entre el gran grupo de personas que se acercaban para felicitarlo.
Tras los abrazos, felicitaciones y la despedida de los aliados frente al pueblo, se daría inicio a la última reunión de los líderes, en la que se decidiría como actuarían y se protegerían de las amenazas venideras. Además, firmarían un acuerdo de paz y cooperación entre sus tribus.
-Es un honor para mí estar hoy reunido con ustedes –Afirmó Estoico – Sé que no ha sido fácil, han sido tiempos difíciles para todos, pero me alegra saber que pese a nuestras diferencias, estamos juntos para enfrentar estos nuevos enemigos. -Tras escuchar sus palabras los diferentes líderes expresaron lo positivo de su encuentro y firmaron encantados el acuerdo de paz y cooperación. Acordaron establecer equipos de monitoreo y una red permanente de comunicación entre sus tribus, que empezarían a entrenar sus propios jinetes de dragón para una eventual batalla. Así mismo, dada la naturaleza móvil del pueblo de Keikruk, se estableció que cualquier información obtenida acerca de las manifestaciones de los dioses se haría llegar a las guerreras blancas por medio de las doncellas aladas. Heather además recibió en secreto a un diminuto dragón rastreador rojo. El mismo que usó para comunicarse con las guerreras cuando se enteró de la amenaza. El dragón, era similar a un gusafuego en tamaño, y se caracterizaba por su capacidad de rastrear. Este chico en especial actuaba como una línea de comunicación directa con la princesa. Una vez hechos los acuerdos, era hora de finalizar con la reunión y despedir a sus compañeros.
-¿Te diriges a Keikruk, o partirás a la isla de la tierra humeante directamente? -Preguntó Heather a su amiga.
-Creo que iremos primero a Keikruk – respondió Astrid – Antes de venir a Berk, estábamos regresando de una expedición de dos meses, y tan pronto llegamos a casa emprendimos el viaje hacia aquí, por lo que no nos hemos reunido apropiadamente con nuestras familias y amigos. Además creo que los dragones querrán descansar en su propio nido. Y si te soy franca no tengo ni idea de adonde que da tal lugar.
-¿Qué hay del mapa? - preguntó Fishlegs interrumpiendo la charla de las chicas.
-Me temo que nos será muy útil una vez encontremos exactamente qué lugar de Cenuke representa –Respondió Astrid - lo he visto con detenimiento, y lo he estado estudiando en las noches, pero ninguno de los sitios descritos en él se encuentran en rutas que hayamos explorado. Lo que podría implicar un viaje de años enteros – La respuesta de la princesa, enmudeció a los presentes, pues sabían que debía partir sin ninguna compañía humana.
-No te preocupes querida, todo estará bien – Replicó la reina besando la frente de su hija, terminadas las festividades sabían que vendría una separación dolorosa.
-Creo que alguna vez escuché de este lugar – Dijo la reina Mala señalando una de las islas marcadas en el mapa, ganándose la atención de todos los presentes – En una oportunidad un anciano de nuestro pueblo nos contó de un viajero que conoció en un puerto comercial, este le contó de un lugar llamado Kéoin Hurr o la cordillera de las raíces. Se dice que es una gran formación rocosa que delimita el continente de Wintek, nos contó además que este lugar emitía una extraña energía.
-Nos hemos aventurado hacia Wintek, aunque solo hemos explorado el extremo norte y no hemos dado con tal lugar – Respondió la reina Amira, mirando a la reina Mala con una sonrisa– El viaje sin duda será largo, pero ahora tenemos por donde iniciar. Incluso podríamos organizar una expedición, enviar un gran grupo a obtener información y con los datos que se recojan enviar a Astrid en busca de la isla. Muchas gracias Mala no te imaginas el peso que me quitas de encima.
-Sabes que es con todo el gusto – Respondió la reina Mala sujetando la mano de su amiga.
-¿Crees que podamos conversar un poco con el anciano? – Preguntó la reina Amira.
-Me temo que no – respondió la reina Mala – El anciano en cuestión era mi bisabuelo, y falleció cuando yo era una niña, no me preguntes como recordé de este lugar porque no lo sé.
-Nos has dado un punto de partida, muchas gracias Mala – Afirmó Astrid abrazando a reina, ya era hora de iniciar las despedidas.
-Me temo que es hora de partir – dijo la reina Amira, agradeciendo a todos por su hospitalidad y apoyo. Así como por unirse a su causa. -Nuestras guerreras que no han participado de la reunión ya han recogido nuestras pertenencias, tal como lo indicamos ayer. Es hora de decir adiós.
Las guerreras se encontraban en el muelle con sus dragones entre quienes también se encontraban Winstar y Stormfly, listas para emprender el viaje de regreso a casa. Los líderes salieron de la sala del consejo rumbo a los muelles, el tiempo se acababa e Hiccup no encontraba el momento para hablar con la rubia, a la que posiblemente nunca vería de nuevo y a quien había ofendido profundamente.
Algunos niños de Berk rodeaban a las guerreras ofreciéndoles flores y alimentos para el viaje, lo que las tenía más que conmovidas. Toda la trenza de Astrid estaba ahora llena de pequeñas flores, que le daban un aspecto aún más angelical. Al llegar al muelle, la princesa abrazó a su amiga Heather – Sabes que siempre puedes contar conmigo – Afirmó la chica sin soltar su abrazo – Por cierto, fue una buena elección, Fishlegs me ha caído muy bien – Al oír a la rubia Heather se sonrojó profusamente.
Astrid se despidió además de Mala y Dagur, quienes partirían de Berk al día siguiente. Los abrazó con fuerza y los felicitó por su matrimonio, lo que no había tenido la oportunidad de hacer. –Me encanta verlos juntos –Dijo la chica – Ahora tienes a dos personas a quienes proteger, dos maravillosas mujeres que te amarán y protegerán de vuelta –Dagur solo asintió, y sonrió a su nueva aliada.
Las despedidas continuaron y tal sólo restaba despedirse de los habitantes de Berk. La joven princesa se despidió del jefe Estoico y de Bocón con formalidad. El jefe, se apresuró en resaltar la importancia de su acuerdo y que era bienvenida cuando quisiera. Así como excusar de nuevo el comportamiento de su hijo. Una vez despedidos dejó a la princesa con el grupo de jinetes. Astrid se despidió con un apretón de manos del grupo de jóvenes, excepto de los gemelos a quienes abrazó al tiempo, sorprendiendo a quienes presenciaban la escena y se preguntaban cuándo se volvieron tan unidos.
-¡Tú eres una de las nuestras! – dijo Brutilda fingiendo su llanto – Es una pena que te vayas, nos haría bien una nueva jinete.
-El sentimiento es mutuo Tilda – Respondió Astrid a su nueva amiga. Ahora era la oportunidad de hablar y aclarar todos los malentendidos, pero Hiccup simplemente sentía que no era el momento. Para cuando dijo la primera palabra, la princesa se había dado la vuelta para recibir una bandeja con tres grandes jarras de madera de las que sobresalía una bebida blanquecina de extraño olor.
-Es una bebida tradicional de mi pueblo, la he preparado yo misma para ustedes, espero la disfruten -dijo la joven, tomando una de las jarras y entregándose la Fishlegs, quien la miraba con sospecha.
-Huele un poco raro – Mencionó el chico rubio absteniéndose de beber
-Oh tienen que probarla es realmente deliciosa - mencionó Brutacio entregando las jarras faltantes a Hiccup y Snotloud – Nosotros ya hemos bebido hasta saciarnos. -Complementó su hermana.
-No tienen que beberla si no quieren - mencionó Astrid fingiendo vergüenza – Les he de confesar que no soy precisamente buena en estas cosas, no se me da cocinar, o cantar, o coser o bailar. Es una pena, en serio me esforcé mucho en prepararla y creí que podría ser de su agrado, sobretodo porque creo que he sido un poco dura con ustedes.
Antes de que Astrid pudiera completar su fingido discurso el joven Haddock ya bebía con apuro la asquerosa bebida, conteniendo las arcadas de su miserable y sufrido estómago – Sabe bien -mintió el chico, para no hacer sentir mal a la joven, y con ello incitando a sus amigos a beber.
Fishlegs se animó a beber un poco y terminó maravillado con su sabor – Tienes razón sabe realmente delicioso – Alabó el joven rubio ganándose una retorcida mirada de su amigo, quien hacía un terrible esfuerzo por no vomitar allí mismo.
-Sabe asqueroso – Mencionó Snotloud devolviendo el contenido de su estómago justo frente a ellos.
-Pues si no quieres la tuya yo la beberé –Dijo Fishlegs alterando a la princesa, quien de inmediato tomó la jarra del Jorguenson y fingió derramarla.
-En definitiva soy una torpe – dijo la joven al vaciar "accidentalmente" el contenido de la taza.
-No se preocupe princesa Astrid, estuvo realmente delicioso – Dijo Hiccup empezando a sentir como su estómago gruñía en protesta por la asquerosa bebida. Al percatarse de la escena la reina Amira miraba con furia a su hija y sus amigas, quienes le dieron algunas monedas a los gemelos, y se despidieron con rapidez. Cada guerrera montó a su dragón, era hora de partir.
-¿Se puede saber qué fue todo eso? – Preguntó la reina molesta sentándose tras su hija en el lomo de Stormfly.
-Un pequeño ajuste de cuentas -respondió la princesa levantando los hombros con simpleza y empezando a reír a carcajadas.
-¿Es en serio Astrid? –Reprendió la reina - ¿Qué hablamos de esa asquerosa bebida tuya? Algún día terminaras por enfermar a alguien, y espero que el primero no sea el hijo del jefe de Berk. Sabes lo que te espera en Keikruk.
-Lo sé madre y recibiré gustosa mi castigo, tenía cuentas pendientes con ese par.
La chica se giró para despedirse con su mano de los habitantes del pueblo, así como de sus viejos y nuevos amigos, especialmente de los gemelos, quienes contaban su dinero. Habían apostado que Hiccup lo bebería completo, lo que ninguna de las presentes pudo siquiera creer. Así como que Snotloud vomitaría de inmediato. El extraño comportamiento del heredero de Berk los hizo ganarse dos monedas de oro de cada guerrera, quienes esperaban que el chico no pasara del primer sorbo.
Los dragones alzaron vuelo, y pronto empezaron a alejarse de la costa rumbo al atardecer. Fue entonces que Chimuelo despegó en busca de la chica rubia, y para sorpresa de todos la tomó de sus ropas y la sacó de su dragón. Elevándose rápidamente en el cielo. Hiccup miró con tristeza la escena y por un segundo pensó que tendría que separarse de su amigo, pero fue sacado de sus pensamientos por una blanca criatura que lo tomó entre sus dientes y se elevó con él, justo en dirección al dragón negro.
Los dragones que llevaban a las guerreras se detuvieron en el aire y se negaron a avanzar, mientras tanto, Chimuelo y Winstar descargaron a los jóvenes en una pequeña piedra que los situaba uno frente al otro y realmente juntos. Las criaturas empezaron a volar en círculos a su alrededor y emitir extraños y divertidos sonidos. La princesa estiró un poco sus manos para evitar quedar abrazada al joven, el espacio era realmente pequeño.
-Basta Chimuelo ¿Qué haces? – Reprendió Hiccup a su dragón, quien sacó la lengua juguetonamente.
-Winstar sácame de aquí – Ordenó la princesa, pero la hermosa dragona blanca simplemente la ignoró. Astrid además probó llamando a otros dragones, pero ninguno se movió de su posición.
-Supongo que quieren que hablemos, Chimuelo hizo algo así antes ¿recuerdas? – Inició la conversación el joven.
-Pues estoy segura que habían formas menos incómodas de hacernos hablar. – Replicó la chica.
-Lamento todo lo que te dije mientras estuviste en Berk, no sé porque me he comportado de tal forma. –Dijo Hiccup cabizbajo.
-También lo siento por todo – Dijo Astrid apenada, -no he sido precisamente buena contigo, de verdad lo lamento. Tras la disculpa los dragones miraron complacidos a sus jinetes pero aun así no les permitieron irse.
- ¿Qué más esperan que hagamos? - Preguntó Astrid frustrada
-No lo sé – Respondió Hiccup – Quizá si estrechamos nuestras manos, verán que ya no nos llevamos mal. -De inmediato los jóvenes estrecharon sus manos, lo que causó aún más alegría a los dragones, pero aun así no mostraron intención alguna de dejarlos ir.
-¿Nada aún? –Astrid miró molesta a Winstar, llamando nuevamente a otros dragones, quienes aún permanecían inmóviles en su lugar.
¿Un abrazo? – Preguntó el castaño con duda, y poniéndose muy rojo ante su sugerencia.
-¡En tus sueños Haddock! – Respondió esquiva la chica. El tiempo pasaba y los jóvenes seguían en su incómoda posición, incluso los dragones de las guerreras habían vuelto a Berk. El jefe quiso enviar una embarcación por los jóvenes pero los dragones que quedaban en la isla lo impidieron de inmediato
-No se me ocurre nada más, no me siento más cómodo que tú con esto, pero mis piernas empiezan a cansarse–dijo el chico, temiendo que llevaran más de una hora allí parados.
-Probemos – dijo la chica en un pequeño susurro -Pero será rápido y donde trates de pasarte de listo yo misma te tiraré al mar –Advirtió la chica, rodeando con sus brazos al escuálido heredero. El joven por inercia la apretó en sus brazos haciendo que los dragones empezarán a la lanzar su plasma hacia el cielo con júbilo. Los chicos al notar tal acto por parte de sus amigos se soltaron apenados. –Espero que sea suficiente para ustedes par de dragones caprichosos – dijo Astrid molesta y con sus mejillas aun rosadas. –Esto significa que podemos irnos ¿verdad? -Las criaturas aladas continuaron rodeándolos, por lo que la chica cansada de la situación saltó a las gélidas aguas. De inmediato Winstar voló tras ella, sacándola del mar y posándola en su lomo. Chimuelo se acercó a Hiccup y permitió que este lo montara. Los dragones volvieron a Berk.
-¿Qué ha sido todo eso? – Preguntó Estoico sorprendido.
-Supongo que no querían que nos separáramos estando enemistados – Respondió apenado Hiccup.
Astrid cambió sus ropas mojadas en la casa que habitaron durante su estadía. Y para cuando estuvo lista de nuevo, se acercó al muelle y monto esta vez a Winstar. Las guerreras, partirían de nuevo hacia Keikruk, curiosamente los dragones se negaban a despegar. Nunca había pasado tal cosa, ningún dragón despegó de Berk. Entonces Chimuelo le hizo señas a su jinete para que lo montara y de inmediato se elevó por los cielos seguido de las otras criaturas. Las cuales se detenían y empezaban a devolverse cada vez que Chimuelo retrocedía. El mensaje era claro, nadie saldría de Berk, si Chimuelo no iba con ellas. Hiccup miró a su dragón atormentado. No se imaginaba que su propio amigo tomaría la iniciativa de partir. Al conocer la historia de los Dioses el joven había comprendido las palabras de la rubia "Él no pertenece a Berk" y a decir verdad, ahora que su cola había sanado nada lo detenía de irse con ellas. Los dragones de nuevo volvieron a Berk, lo que ya tenía más que molestas a las guerreras. Ni siquiera los barcos de pesca habían podido zarpar. Las criaturas aladas los mantenían prisioneros.
-Sería más fácil si pudiéramos hablar de nuevo – dijo el chico a su dragón.
-¿Hablar? – Preguntó Astrid sorprendida
-Oh creo que no lo mencioné, pero cuando el Dios Kénos hizo que Chimuelo creciera, pude escuchar su voz en mi cabeza por unos minutos.
-Eso es una locura –Exclamó Astrid sorprendida, ella había entrenado potenciando a Winstar durante años, pero nunca logró tal cosa como hablar con ella. Quizá cada dragón respondía diferente a la energía de la luna. La princesa volteó su mirada hacia el tranquilo mar, y con mucha discreción canalizó algo de su energía hacia el dragón negro, quien de inmediato comprendió las intenciones de su Diosa.
-Debemos ir con ellas – Escuchó Hiccup en su cabeza.
-¿Chimuelo? ¿Eres tu amigo? ¿Estás hablándome de nuevo?– Preguntó sorprendido Hiccup, mientras todos lo miraban como si estuviese loco.
-Ningún dragón despegará de nuevo mientras no partamos con ellas nunca me iría sin ti. Te quiero hermano,
-¿Qué opinas de todo esto? – Preguntó la reina Amira a su hija, haciendo que esta se desvinculara del dragón. Pese a la práctica que había adquirido con los años, y a saber que la esencia de la Diosa Kre residía en ella, La princesa no había desarrollado algún tipo de habilidad extraña, más allá de brindar energía a Winstar, haciendo que esta aumentara su tamaño, velocidad y fuerza. Pero esto solía dejarla agotada. Y chimuelo parecía consumir incluso más energía que su dragona, haciendo que unos pocos minutos de vinculación parecieran horas.
-¿Qué te ha dicho? –Preguntó Heather.
-Qué ningún dragón volará de nuevo hasta que tanto el como yo partamos con las guerreras blancas. – Dijo el chico atónito, pero para cuando quiso preguntar más el dragón había empezado a emitir sus característicos sonidos de nuevo.
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Nota de Autor
En este capítulo hice referencia al episodio de carrera al borde en que Hiccup y Astrid entrenan juntos. Espero que hayan disfrutado del encuentro deportivo, nunca he escrito algo como esto, pero quise salirme un poco de la historia principal. Por lo pronto tendremos a nuestros protagonistas viajando juntos, conociéndose, conociendo el mundo oculto (Uno más amplio que el de HTTYD3 espero) y por qué no enamorándose.
El Wintek, en la mitología Selknam, corresponde al cielo del Este. Es considerado el más importante de los cuatro cielos del infinito, porque se considera el sitio de residencia del único Dios omnipotente.
A diferencia de los otros tres cielos, que representaban a una de las estaciones del año, Wintek simboliza a todas las estaciones y posiblemente incluso al tiempo. Según la creencia de los selknam, el acceso al Wintek era defendido por la cordillera de la Isla de los Estados, a la cual llamaban K'oin-harri o Kéoin Hurr (Cordillera de las Raíces), la cual evocaba la muralla de una inmensa y misteriosa fortaleza
