Hola de nuevo, Mil y mil gracias a todos por leer, comentar y agregar a favoritos. Significa mucho para mi ver todas esas lecturas, así sean en incognito XD.

¡Como siempre que disfruten la historia!

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Capítulo 11. Bienvenidos a Keikruk.

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Las declaraciones del Hiccup dejaron estupefactos a los presentes, en primer lugar era demasiado fantasioso pensar en un dragón capaz de comunicarse con un humano, incluso si se trataba de la "cría impía del rayo y la muerte misma". Por otro lado, que el joven heredero tuviese que partir de Berk, era preocupante, sobre todo para su padre- La isla de la tierra humeante sólo aparecerá frente a quienes hayan estado en mi presencia. –Dijo Fishlegs haciendo que todos lo miraran – Fueron las palabras el Dios Kénos cuando apareció frente a Hiccup y Astrid ¿no?, ahora tiene sentido. Hiccup deberá acompañarlas en su viaje, ya que él también estuvo frente a Kénos.

-No podemos estar seguros de esto – Dijo Estoico envolviendo a su hijo con su brazo.

-Pues sea lo que sea que esté sucediendo debemos resolverlo de inmediato – Indicó Bocón –No podemos quedarnos aquí atrapados para siempre.

-No sé qué decir de todo esto –Dijo ahora la reina Amira confundida– Mi tribu siempre ha estado involucrada en el tema del despertar de los Dioses, pero nunca estuvimos en una situación como esta. Aunque concuerdo con el señor Bocón, debemos descifrar este misterio de inmediato. Keikruk empieza a moverse una vez derrotamos al dullahan o resolvemos todos los asuntos divinos pendientes en un lugar. Debemos dirigirnos a nuestro hogar antes de que nuestro viaje se haga aún más largo.

-Por lo pronto creo que deben quedarse esta noche - Indicó Estoico a sus invitados - Reunámonos y pensemos qué hacer - De inmediato las pertenencias de las guerreras blancas fueron llevadas de nuevo a la casa ubicada en lo alto del risco y los líderes, junto a aquellos que ahora conocían acerca de la situación de sus dioses, se reunieron de emergencia en la sala de consejo.

-¿Qué interés podrían tener los dioses en que Hiccup parta con las guerreras blancas? – Preguntó irritado Estoico

-Quizá es porque él ha estado junto a Chimuelo todos estos años – Sugirió Ventino-podría ser importante para la estabilidad emocional del dragón.

-Incluso podría ser cosa del dragón mismo y no de los dioses – replicó Clarion – Si han estado tanto tiempo juntos, es posible que el dragón no esté dispuesto a abandonar a su jinete, pese a saber que su Dios lo necesita.

-¿Estás insinuando que Tenebrios preferiría quedarse junto a Hiccup, en vez de ir en busca de Kren? – Preguntó Astrid con disgusto – No me puedo imaginar a uno de los dragones de la leyenda rehusándose a ir en busca de su propio Dios creador.

-En teoría él no se está negando a partir –Razonó Fishlegs – Él está forzando a Hiccup a ir con él.

-Sigo sin comprenderlo – Indicó Astrid mirando fijamente al dragón – No habrá lugar más seguro para Hiccup que Berk, llevarlo con nosotros es exponerlo a demasiado peligro, no suena como algo que un dragón haría por protección.

Hiccup se acercó a su amigo y lo abrazó -Dijiste que nunca me abandonarías – dijo el joven mirando a los ojos de la criatura -¿Era esto a lo que te referías?

El dragón adoptó una posición juguetona y dio un gran lametazo a su jinete – ¡Chimuelo!, sabes que eso no se lava, ¿aunque sabes algo amigo?, yo nunca te abandonaré tampoco.- Dicho esto el joven se irguió de nuevo y se quitó la baba de dragón de sus ropas – Si es necesario iré con ustedes – dijo con firmeza.

-¡No lo comprendes! – Dijo Astrid mirando fijamente al chico, exhausta por haberse vinculado con el dragón – Esto no es un paseo, no será como los viajes de exploración a los que estés acostumbrado. ¡Esto es una guerra!. Es posible que tengamos que detenernos en el camino para enfrentar batallas, o incluso estar mucho tiempo en situaciones precarias. No me puedo imaginar al chico que sugirió negociar con los traficantes en un viaje como este.

-Por las dificultades del viaje no deben preocuparse, he explorado solo con Chimuelo durante semanas, estoy perfectamente capacitado para estar allí afuera. – Se defendió el joven – En cuanto a luchar batallas, tienes razón, no estoy de acuerdo con sus métodos. Aún sigo molesto conmigo mismo por todas aquellas personas que tuvieron que morir cuando luchamos contra los enviados de Kwányip, pero estoy listo para defender a Chimuelo de quién sea.

Ahí estaba una explicación al extraño comportamiento del joven heredero. Hiccup Haddock era un defensor de la paz. Las guerreras blancas por su parte habían deshumanizado completamente a sus enemigos, al observar la crueldad de sus actos. Ellas veían en ellos a seres incapaces de cambiar, completamente poseídos por la influencia de Kwányip y temían que dejarlos con vida implicaría más sufrimiento para los inocentes. El joven Haddock pese a participar de la batalla no asesinó a uno solo de sus enemigos.

-No te adelantes a los hechos hijo – Dijo Estoico – Aún no sabemos exactamente de qué se trata esto, ni siquiera si esto es obra de los dioses o de Chimuelo

-¿Cómo es que si ni siquiera están vivos pueden hacer algo como esto? – Preguntó Snotloud haciendo que las guerreras lo miraran enfadadas por la forma irrespetuosa en que se refería a sus amados dioses.

-En teoría es posible que no estén vivos en ninguno de los cielos del infinito, pero esto no significa que su energía no esté presente en Cenuke y que no puedan influenciar con ella el comportamiento de los dragones. Finalmente ellos son sus mensajeros. – Explicó la reina.

-¿Cielos del infinito? –Preguntaron los gemelos al unísono

-Según muchas culturas, los cielos del infinito son los cuatro lugares donde habitan los dioses – Expuso Fishlegs – Se dice que sus dominios se extienden por todo Cenuke y es por eso que hay lugares más fríos o más soleados que otros, depende de bajo qué cielo se encuentren ubicados.

-Es más o menos como dijo Fishlegs –indicó Ventino – En primer lugar está Kamuk, que es el cielo del Norte de allí provienen Kojh, Dios del agua y los mares, así como Kwányip. Se supone que este cielo simboliza la primavera y el verano. En segundo lugar está Kenékik que es el cielo del Oeste, de allí provienen Kren y su hermano Shenrr. Este cielo simboliza el otoño, En tercer lugar está Wintek, de allí proviene Kénos y se supone que es el más grande de todos y en él convergen todas las estaciones del año y finalmente se encuentra Keikruk, la tierra del invierno, de allí provienen Kre, Josh y Akáinik.

-¿Keikruk? ¿Estás diciendo que ustedes provienen de uno de esos lugares sagrados? -Preguntó alterado Patán - ¿Y más importante aún, insinúas que hay un lugar donde es verano todo el año? ¿Por qué seguimos anclados a Berk, si existe tal lugar?

-¿Berk? ¿Qué es eso?, lo olvidé –Dijo Brutacio perdido en sus fantasías sobre el cálido lugar, haciendo que su Jefe bufara molesto.

Las guerreras rieron ante las ocurrencias del joven – No Snotloud no vivimos en ninguno de los cielos del infinito – Respondió Astrid divertida – Y tampoco existe tal lugar en el que siempre sea verano… supongo. En realidad según lo que mi tribu ha logrado investigar de otras culturas y su tradición misma, no es que los cielos del infinito estén físicamente sobre nosotros. Es algo así como una poderosa realidad alterna en la los dioses residen. Y nuestro hogar recibió este nombre justamente porque es tan hermoso que parece fuera de este mundo.

-Continuando con nuestro problema de estar atrapados en este pedazo de roca…sin ofender –Dijo Dagur mirando a Estoico quien lo observaba con cara de pocos amigos -¿No hay algo que podamos hacer para saber qué es exactamente lo que quieren?

-Creo que podemos hacer algunas pruebas -respondió Hiccup – Por lo pronto creo que es mejor descansar y que los invitados estén listos para partir según lo acordado. -Todos asintieron, y partieron hacia sus casas.

-¿Crees que pueda tratarse de él? -Preguntó Ventino a la princesa alejándola del grupo de guerreras.

-También me lo he preguntado – Respondió la rubia –Primero está aquello que mencionaron de que pudo empujar a un dullahan con sus propias manos. Luego Kénos aparece frente a él y ahora Chimuelo no está dispuesto a dejarlo, pero hay mucho que no me convence. –Dijo la princesa pensativa – No siento la más mínima energía proviniendo de él, siempre puedo sentir la presencia de alguna criatura divina al estar lo suficientemente cerca. Aún si no puedo saber si es amigo o enemigo. Incluso con Tenebrios, pude sentir su dolor. La frustración de no estar junto a Kren. El arrepentimiento de no haber podido protegerlo. Pero con el chico no me pasa absolutamente nada, y mira que lo he tenido cerca.

-Todos lo notamos – dijo Ventino con una sonrisa burlona – Incluso su primo sugirió de deberías haberlo besado, puesto que él había logrado derrotarte en el festival, por aquello de la apuesta.

-Hacíamos referencia solo a las batallas ¿O no? - Preguntó Astrid con duda.

- Pues en teoría él dijo "Si alguno de nosotros derrota a alguna de ustedes, recibirá un beso, en la boca" y aunque sabemos qué hacía referencia a las batallas, podría interpretarse de otro modo, lo cual indica que nosotras tres debemos besar a ese chico – La princesa puso cara de desagrado – ¡Vamos Astrid creí que te parecía lindo!

-Sabes que no estoy interesada en esas cosas. Creo que es un buen chico, y eso me frustra, por que no terminé llevándome al dragón sino a los dos. ¡Le estoy quitando su vida Venti! –Exclamó la joven con una notable preocupación– Lo estoy separando de su familia y amigos. No importa por donde lo mire, esto de los dioses sólo causa problemas a todos.

-Así es – Respondió Ventino abrazando a su amiga – Claro que causa problemas a todos, pero es la única esperanza que nos queda de acabar con la influencia de Kwányip. Sabes que nunca te dejaríamos sola con esto. No cuando el mismísimo Kojh se presentó frente a nuestras antepasadas para pedírnoslo.

-Por eso y porque soy una gran amiga – Respondió Astrid juguetona – Aunque nunca tan buena como lo eres tú. – dijo la joven apretando fuerte a su amiga. Al ingresar a la cabaña y posarse en su cama la princesa cayó dormida de inmediato. Aún no recuperaba la energía después de haber potenciado a los dos dragones, y con todo lo del festival no había podido descansar adecuadamente, por lo que el pequeño intento de lograr que Chimuelo hablara la había dejado exhausta.

A la mañana siguiente todos estaban listos en los muelles para partir, tal como lo había indicado Hiccup. Esa mañana se hizo más que evidente el problema, ningún dragón de la isla volaba, sin importar cuanto insistieran sus jinetes, apenas agitaban levemente las alas para alcanzar los comederos, por lo que Estoico tuvo un difícil despertar con las quejas de su pueblo, a quienes indicó que su hijo estaba a cargo del problema y que pronto todo estaría solucionado.

– ¡Bien es hora de comenzar!- Indicó Hiccup a los presentes -Primero los jinetes montaremos a nuestros dragones y trataremos de llegar a aquel pequeño farallón-dijo el joven señalando la roca que no se encontraba lejos del muelle. De inmediato el equipo trató de incitar a sus dragones a alzar vuelo, fracasando miserablemente. El segundo turno fue para las guerreras blancas, pero de nuevo sin Chimuelo e Hiccup sus dragones no avanzaban. La siguiente prueba sería sólo con Chimuelo y las guerreras blancas, pero el dragón se rehusó si quiera a intentarlo.

-¿Puedo hacer una sugerencia? – Preguntó Fishlegs – Hay algo que me gustaría comprobar, princesa Astrid trate de partir en Winstar. – De inmediato la princesa incitó a su dragona a volar, y sorprendentemente lo hizo pero solo para posarse junto a Hiccup y Chimuelo. –Ahora ustedes cuatro intenten partir juntos – Sugirió el corpulento chico señalando al herrero y la princesa. Quienes de inmediato montaron a sus dragones y volaron hacia el farallón.

-Creo que el misterio está resuelto – Dijo Bocón. – Chimuelo no partirá sin Hiccup, y Winstar no partirá sin Chimuelo. Me atrevería a decir que tampoco sin Astrid. Lo cual indica que como lo sospechamos ayer, deberá acompañarlos. Además, no creo que un solo par de dragones tenga tanta influencia para hacer que todos los demás, les obedezcan de esta forma, creo que es cosa de los dioses, resígnate Estoico y deja que el chico vaya.

- Que inesperada situación – Dijo la reina Amira mirando a los dragones regresar al muelle – Francamente no sé qué decirles, más allá de excusarnos, Nunca pretendimos que sucediera algo como esto.

-Lo sé –dijo Estoico agachando la cabeza - ¿Cuándo deberán partir?

-Si no es molestia nos gustaría quedarnos una semana más, espero que los otros jefes puedan hacerlo. – Respondió la reina mirando con comprensión al jefe de Berk – Nunca es fácil dejar partir a un hijo, mucho menos en una situación como esta. No podemos excusarnos en lo agotador del viaje. Será nuestra prioridad que puedan compartir un poco más de tiempo juntos.

-El problema es que no tenemos tanto tiempo – Indicó Bocón – El invierno está prácticamente sobre nosotros, necesitamos de la pesca para enfrentarnos a las heladas, Y así como los dragones no vuelan tampoco permiten a los barcos zarpar, es como si presionaran el inicio de su viaje.

-Podemos arreglar eso – Respondió Astrid resignándose a la compañía del joven– En teoría mientras nosotros vayamos los dragones volarán. Podemos organizar una gran jornada de pesca, con tantos dragones y jinetes estoy segura que podremos abastecerlos en dos días. Nosotros nos encargaremos de todo. Hiccup Horrendus Haddock III- dijo la chica acercándose al herrero y su padre -Sé que no fue lo que prometí. Sé que estoy depositando un peso imposible de cargar sobre ti y sobre los tuyos, especialmente sobre los hombros de tu padre al separarlo de su hijo y del heredero de su tribu. Pero hoy, delante de los jefes de nuestros pueblos aliados, yo Astrid, princesa de la tribu de las guerreras blancas de Keikruk, te pido de la forma más solemne que tú y Chimuelo, nos acompañen a mí y a mis guerreras durante este viaje. Prometo frente a los tuyos que priorizaremos tu seguridad y bienestar. Que si en algún momento es posible tu retorno, velaremos por que llegues con bien a casa, y como lo prometí inicialmente haré todo lo posible porque nunca tengas que separarte de tu dragón.

La princesa de Keikruk había hablado, de así aceptarlo, el joven Heredero de Berk partiría junto a ellas hacia Keikruk y posteriormente en busca de la isla de la tierra humeante. Las guerreras incluida su reina aceptaron de inmediato. Esa era una orden directa de la máxima gobernante de Keikruk, de esas que la joven rara vez daba. Debían proteger a Hiccup costara lo que costara, debían procurar su bienestar y sobretodo asegurarse de mantenerlo junto a Chimuelo. No había alguien en Keikruk con más autoridad que la princesa, ya que aunque la reina vivía y estaba a cargo. La Diosa de la luna era la razón de existir de su tribu, aunque prácticamente todos desconocieran que la rara chica rubia era en realidad una de las howenh.

-No podría haberlo dicho mejor – Dijo la reina mirando a su hija con una sonrisa – Señor Estoico el Vasto, como reina de la tribu de las guerreras blancas le prometo que a su hijo no le faltará nada en nuestro pueblo. Que lo recibiremos entre nosotros como si fuera de los nuestros. Es más, nos haremos cargo de sus gastos y cualquier requerimiento que tenga, y como una madre que entiende su sentir, le prometo que nos aseguraremos que se mantengan comunicados.

'- Debo ir con ellas papá – Dijo el joven mirando fijamente a su padre – Si es necesario que Chimuelo vaya con ellas, es mi deber protegerlo, pero sobre todo es mi deber como tu hijo proteger nuestro hogar. Si logramos detener toda esta locura, podemos evitar que estos enemigos se acerquen nuevamente a Berk.

-Lo sé -respondió Estoico poniendo su mano sobre el hombro de su hijo.

-Ay no sé por qué hacen tanto drama –Dijo Snotloud – No es la primera vez que partimos a lo desconocido ¿saben? ¿O ya se olvidaron de la orilla del dragón? vivimos por nuestra cuenta antes. Además es una oportunidad perfecta para que escapes de nuevo de tus deberes como futuro líder, ¿No es eso de lo que te quejas todo el tiempo? – Si las miradas mataran el pobre Jorguenson estaría algunos metros bajo tierra. Al parecer si el nombre de Bocón no estuviese ocupado, sería ideal para ese joven.

-Como sea – dijo Estoico – No debemos posponer demasiado su partida. Agradezco la buena intención, pero somos guerreros y el peligro es un gaje del oficio. – El gran hombre de barba rojiza desvió la mirada nuevamente hacia su hijo – Si crees que es lo mejor para Chimuelo y para Berk, creo en ti. Sabes que este es tu hogar y que siempre estaremos esperando por tu regreso. – El joven Hiccup sonrió a su padre.

-Gracias papá – Dijo el joven conmovido. Ese era su padre, un gran hombre, un guerrero, un gran jefe y un gran amigo. Alguien a quien creía nunca poder alcanzar.

-Será mejor que te vayas de aquí antes de que esta nostalgia pierda efecto y cambie de opinión – Dijo Bocón sonriente – Aunque creo que deberíamos aceptar la oferta sobre la pesca.

-Entonces está decidido, partiremos al amanecer – Dijo Brutacio. – Las guerreras se miraron entre ellas. Una cosa era aceptar la petición de Tenebrios de llevar un acompañante durante su viaje y otra muy diferente, partir con un grupo entero de jinetes. Sobre todo por la delicada información que aún no habían revelado, y que por lo pronto mantendrían oculta del joven. Hasta que este no demostrara ser de su absoluta confianza.

-Sugiero que sea Hiccup nuestro único acompañante – Dijo la reina Amira – No quiero sonar ofensiva o tomarme atribuciones que no me competen, pero creo que los jinetes deben permanecer aquí para proteger el archipiélago bárbaro. No sabemos que nuevas amenazas puedan surgir y serían un gran apoyo para nuestras tribus.

-Espere, ¿está diciendo que Hiccup será el único que parta a la paradisiaca isla veraniega llena de mujeres con todos los gastos pagos? – Preguntó el Jorguenson alarmado.

-Estoy de acuerdo con la reina Amira -dijo Estoico-Berk los necesita aquí, y creo que Fishlegs está listo para hacerse cargo de los jinetes de dragones mientras Hiccup no esté. Aceptaremos su oferta, y así mi hijo tendrá tiempo para prepararse.

Los días pasaron rápidamente. Los aliados cumplieron con su palabra y ayudaron a sus anfitriones a prepararse para la llegada de las heladas. A decir verdad, este sería un cómodo invierno en Berk, ya que tendrían mucha comida disponible. El heredero se reunió con sus jinetes algunas horas cada día. Asegurándose de dar instrucciones precisas sobre cómo actuar en determinadas situaciones. Así como delegándoles algunas funciones con las que debían cumplir durante su ausencia. Los chicos aprovecharon cada oportunidad para quejarse y protestar por no poder acompañar a su líder, pero Estoico se mantuvo firme en que lo mejor sería que Hiccup partiera solo. Especialmente por temor al conocido mal comportamiento de los amigos de su hijo. Estoico era un gran líder, pero en los últimos años se había convertido también en un gran padre. Se aseguró con Heather y Mala de la honestidad de las guerreras blancas y por todo lo que había escuchado de sus nuevas conocidas, ahora se sentía seguro de dejar partir a su primogénito.

La noche antes de partir todo estaba preparado. Los aliados partirían al amanecer acompañados por los Estoico, Bocón y los jinetes de dragones. El grupo se mantendría unido hasta alcanzar el pantano peligroso ubicado a medio día en vuelo de distancia. Una vez allí los Berserkers partirían en dirección a su isla y los Berkianos volverían a su hogar. Mala continuaría con las guerreras blancas e Hiccup durante medio día más de vuelo, llegando así a la isla de los defensores del ala, donde pasarían la noche, y posteriormente partirían en busca de Keikruk. Padre e hijo habían acabado de cenar y el joven tenía listo todo lo necesario para su vuelo. Entonces escucharon un golpe en la puerta, a lo que el heredero fue a recibir a su visitante.

-Hola -Saludó Astrid a su futuro compañero de viaje – Quería conversar un poco contigo y con tu padre. ¿Crees que sea posible?

-Claro, sigue – Respondió el castaño, guiando a la joven hacia el salón donde su padre descansaba en un sillón. La última semana había sido ajetreada. Hiccup había estado ocupado preparando todo lo necesario para su viaje, desde su equipaje hasta toda tarea pendiente que tuviese en Berk, por lo que prácticamente no había interactuado mucho con los visitantes, salvo en el momento de realizar la pesca, en el que se coordinó perfectamente con sus invitados, casi como si siempre hubiesen hecho parte de los jinetes.

-Ha sido una larga semana –Comentó la joven – Sé que es un poco tarde, pero te quería preguntar si tenías todo listo o si requerías algo adicional.

-Gracias, no te preocupes, por mi parte todo está listo, partiremos al amanecer – Respondió el joven tomando asiento junto a su padre.

-Princesa Astrid, ¿Qué la trae por aquí? –Preguntó Estoico

-Quería cerciorarme que todo estuviera listo para partir y si necesitaban algo más. –Respondió con simpleza la rubia sentándose frente a los dos hombres – Además, quería preguntar si están completamente seguros de esta decisión. Si decides quedarte con los tuyos, encontraremos otra forma de solucionar todo esto.

-Estoy seguro princesa – Respondió Hiccup – Sé que usted prometió inicialmente no llevarse a Chimuelo, pero desde siempre supe que eso sería algo difícil de cumplir, aunque agradezco la intención. Lo hemos conversado con mi padre, y no sólo es lo mejor para Chimuelo, sino también lo mejor para Berk. No puedo retenerlo aquí, pero tampoco quiero separarme de él. Y es una forma de contribuir a la seguridad de nuestro pueblo. Además, nos identificamos con su lucha, y sería un honor, contribuir con la paz y tranquilidad de nuestro archipiélago.

-Eso me deja más tranquila – Respondió la rubia aún pensativa – Igualmente quiero que sepan que si en algún momento consideras volver, te doy mi palabra de no oponerme. Así como que cumpliremos con las promesas que hicimos, trataremos de mantenerte a salvo, cómodo y con tu amigo. Además de comunicado con los tuyos, lo que me trae al segundo motivo de esta visita. Necesito pedirte que traigas algo contigo. -Los dos hombres miraron a la chica curiosos.

-Quiero pedirte que traigas por favor un objeto que pertenezca a tu padre – Continuó la chica – Así como uno de tu pertenencia con el que hayas estado en contacto por mucho tiempo, esto con el fin de que la esencia de cada uno esté impregnada en dichos objetos. En nuestra isla tenemos una especie de dragón que es capaz de rastrear a grandes distancias. A decir verdad, no lo hacen a través del aroma como los mascavientos o los cuernotronantes. Esta especie sólo anida en la isla de Keikruk y creemos que su capacidad de búsqueda subyace en algo más que sus habilidades físicas.

-¡Eso es impresionante! – Respondió Hiccup con emoción –Nunca había escuchado de dragones capaces de realizar tal cosa.

-Los dragones son criaturas diversas y magníficas – replicó la joven – Las condiciones del archipiélago bárbaro son inhabitables para muchas especies, Por lo que es posible que nos topemos con especies de dragones que nunca hayas visto. – Las palabras de la rubia emocionaron enormemente al joven, quien ya no tenía dudas de viajar con las guerreras.

-Volviendo a lo que les estaba diciendo – Continuó Astrid – Queremos entrenar un par de dragones para que reconozcan su esencia, uno permanecerá en todo momento con Hiccup, y otro será entregado al jefe de Berk. Así si requieren comunicarse, pueden hacerlo. Reconozco el conocimiento sobre dragones de la gente de Berk y estoy segura que sabrán cuidar de ellos apropiadamente.

-Cuente con eso princesa – Exclamó Estoico emocionado.

-Pero hay una cosa más que deben saber – Indicó la princesa en un tono más serio – Como mencioné anteriormente estos dragones solo anidan en Keikruk, por lo que poseer uno de ellos, les confiere la capacidad de comunicarse con nosotras o incluso conocer la posición de nuestra isla. Por lo que solo personas de la extrema confianza de mi madre o mías tienen acceso a estas criaturas. De hecho, Heather se encuentra entre las únicas tres personas que no son guerreras blancas en poseen uno a su cuidado, y esto por ser una de mis más grandes amigas. De hecho fue así como me enteré de su situación, pese a encontrarme lejos de mi pueblo. A decir verdad, incluso son pocas las guerreras blancas que tienen acceso a ellos, ya que su entrenamiento es realizado exclusivamente por mi madre o por mí.

- Nos hemos enterado que acababan de retornar a su pueblo y aun así no dudaron en venir en nuestra ayuda. Como jefe de Berk y en nombre de toda mi gente les agradezco profundamente por su actuar. –Replicó Estoico – En cuanto al dragón puede confiar en que cuidaremos apropiadamente de ellos, así como nuestra absoluta reserva sobre todo lo relacionado a su tribu.

-¿Y cuándo podremos conocerlos? – Preguntó Hiccup acallando su alegría por estudiar una nueva especie de dragón.

-Su entrenamiento será llevado a cabo en Keikruk, por lo que Hiccup accederá a su nuevo acompañante una vez estemos instalados allí, y el dragón designado para el jefe Estoico se le hará llegar con una persona de confianza, quien le indicará todos los cuidados que deberá tener con él. Igualmente no deben preocuparse por hacer preparativo alguno para su llegada, ya que son de diminuto tamaño. Creo que esto es todo –Dijo la princesa poniéndose nuevamente de pie. -Me retiro para que puedan descansar. Espero podamos partir sin ningún contratiempo. No siendo más les deseo una buena noche.

-Que tenga una buena noche usted también – Respondió Estoico estrechando vigorosamente la mano de la chica – Ha sido un gran placer para nosotros establecer buenas relaciones con ustedes. Y nuevamente gracias. –Estoico, soltó a la chica y se dirigió a su primogénito -Hijo acompaña a la señorita a su casa.

-No es necesario señor Estoico – Replicó la rubia - Conozco el camino. Además ya tengo dos acompañantes aladas esperando por mi frente a su puerta.

-Comprendo, entonces que usted y las suyas tengan una buena noche, descansen y nos vemos al amanecer – Replicó Estoico. Una vez se había despedido del jefe la chica caminó hacia la puerta y con un simple "nos vemos mañana" dirigido a Hiccup, montó a Stormfly y en compañía de Winstar partieron hacia su residencia temporal.

-Como me agrada esa muchacha – Indicó Estoico mirando a su hijo – Es una lástima que no te haya simpatizado porque creo que sería una excelente nuera. -¡Papá! – Fue lo único que respondió su hijo completamente ruborizado, quien de inmediato se dirigió a su habitación haciendo a su padre romper en carcajadas.

Los guerreros partieron al amanecer sin complicación alguna. Y para cuando el sol estaba en su punto más alto habían alcanzado el pantano peligroso. Donde se despidieron de Heather y Dagur. Así como de los jinetes de Berk, quienes aún insistían en acompañar a su líder. La separación fue dolorosa pero Estoico reconocía que no tenían otras opciones, y creía en la palabra de sus aliados. El viaje continuó sin contratiempos y alrededor de la media noche ya habían llegado a la isla de los defensores del Ala. Los habitantes recibieron a los viajeros con entusiasmo y les proporcionaron hospedaje y alimento tras su largo recorrido, en el que sólo se habían detenido un par de veces para descansar. La cena fue animada, aunque sin duda mucho más tranquila que en días anteriores. Berk había dejado una gran impresión en las habitantes de Keikruk, incluso pese a la discusión entre los dos herederos, que cenaban uno frente al otro.

-Ya me contaron tu imprudencia durante la batalla, debes ser más cuidadosa o terminarás lastimada – dijo Throk revolviendo el cabello de la rubia, haciendo que esta bufara molesta.

-¿Qué clase de guerrera sería si temiera de un par de heridas? – Replicó Astrid

-Solo ten cuidado. – Indico Throk sin dejar de despeinar a la chica– La reina Mala me ha contado acerca de su viaje. Tengan cuidado, sus enemigos son peligrosos.

-Igual iremos primero a Keikruk – Respondió Astrid, ignorante del par de ojos verdes que los miraban con curiosidad – Debemos prepararnos y reunir información, así que no creo que sea pronto.

-¿La conociste? – Preguntó Throk con un leve color rojo en sus mejillas

-¿Bromeas? Esa chica es genial – Replicó Astrid – Es divertida y bella, yo de ti insistiría.

-¿Hablas de Brutilda? – Preguntó Hiccup, introduciéndose en la conversación.

-Así es -Respondió Astrid con una sonrisa divertida – El joven guerrero aquí presente me contó lo acontecido con la chica Thorton. Es una pena que no le haya correspondido, aunque yo insistiría, mira que hay competencia.

-Si lo dices por Fishlegs o Snotloud, no creo que alguno haya logrado impresionarla aun, por lo que todavía tienes oportunidad– Contestó el castaño alegre mirando a Throk, cuyas mejillas cada vez se tornaban de un rojo más intenso– Aunque la verdad cuando los vi a ustedes dos el día que la princesa Astrid llegó a Berk creí que ya habías encontrado a alguien más.

Al escuchar esto la chica casi escupe su bebida - ¿Nosotros? – Preguntaron los eludidos al tiempo mirándose con desconcierto. –Conozco a Astrid desde que somos unos niños, y es como una hermanita para mí – Replicó Throk – Una molesta y problemática hermana.

-Lo mismo por este lado – Replicó Astrid sonriente– Cuando era más niña viví algunos meses aquí, ya que quería mejorar mis habilidades de batalla. Throk y yo fuimos contrincantes durante mucho tiempo y finalmente terminamos siendo amigos. En mi opinión, soy demasiado tranquila para alguien como él, y mira que no soy precisamente una santa. – Los chicos rieron ante la respuesta de la joven, quien se dirigió al heredero de Berk.

-Hiccup, cambiando de tema hay algo que me gustaría preguntarte – Dijo Astrid mirando al joven de ojos verdes. – He notado que nuevamente te refieres a mí como princesa Astrid. En lo personal prefiero que me llamen por mi nombre, por lo que te quería preguntar si podrías simplemente llamarme así. Al fin y al cabo tenemos el mismo rango en nuestras tribus y seremos compañeros de viaje. Además yo te digo por tu nombre a secas. Ya hablé con las chicas, para que dejen de ser tan exigentes con eso.

-Lo lamento, creí que después de nuestra discusión debía llamarla de una forma más respetuosa – Replicó Hiccup – Aunque si la hace sentir mejor puedo llamarla simplemente por su nombre.

-Pues que sea como te resulte más cómodo, al fin y al cabo tendremos que vernos todos los días por un tiempo – Respondió la rubia.

-No puedo imaginar tal tortura – Replicó Throk, haciendo que la rubia le diera un codazo.

-¿Por qué tienes que ser tan violenta? – Preguntó Throk adolorido

-No es violencia es comunicación – Replicó la chica haciendo un puchero – Creo que es hora de retirarme, mañana nos espera una larga travesía. Que tengan una buena noche. – La rubia se despidió de los presentes y se retiró de la mesa, quería acicalar un poco a sus dragones. Habían sido muchas horas de viaje, y aunque se turnaba entre las dos criaturas para alivianar su carga, sabía que las tres estaban agotadas, y no sólo por el largo recorrido.

Pese a que ya habían pasado varios días Winstar y Astrid aún sentían los efectos de la batalla. La joven aún debía dormir más de lo normal para recuperar la energía que había entregado a los dragones. Y Winstar había sufrido una trasformación con poca energía disponible, ya que Astrid había destinado la mayor parte de su poder a la sanación de Chimuelo, quien además por ser una criatura que no fue creada por ella como howenh, demandaba mucha más energía a su cuerpo, que no era muy diferente al de otros humanos. A decir verdad, las únicas habilidades que Astrid tenía como Diosa, eran la capacidad de sanar con mayor rapidez, especialmente cuanto más grande fuera la luna. Así como una mayor resistencia física, que hacía que prácticamente solo las criaturas de naturaleza divina pudiesen hacerle grandes daños, y la capacidad de vincular su esencia con la de otras criaturas vivientes. Específicamente, con los dragones, ya que estos fueron enviados a la tierra directamente por los dioses. Lo que le permitía potenciar el poder de las criaturas, e incluso curar sus heridas. Aunque Winstar era la única con quien podía hacer tal acción sin quedar agotada.

A la mañana siguiente los guerreros, ahora sin la reina Mala, se dispusieron a continuar con su viaje. Jinetes y dragones se posaron a la orilla del mar y entonces la reina Amira tomó una pequeña criatura de su bolso de viaje, la cual despertó de su sueño al sentir las cálidas manos que la sacaban de su lugar de reposo – Guíanos a casa – Indicó la reina, y de inmediato el pequeño dragón alzo vuelo y tras unos segundos de duda indicó a los viajeros el lugar al que debían dirigirse. Hiccup miró maravillado la situación, a eso era lo que se refería la princesa de Keikruk anteriormente, y si tenían que recurrir a tales proezas para saber a dónde se encontraba su hogar, solo podía significar que Keikruk realmente se movía por el mar.

La búsqueda de Keikruk se extendió por cinco días enteros, lo que indicaba que el colosal dragón hacía mucho había abandonado el archipiélago bárbaro, dándoles la tranquilidad de que todos sus asuntos allí habían sido resueltos. Los guerreros paraban un par de horas al día para descansar y al caer la noche levantaban un pequeño campamento en el que se reponían del agotador viaje. Hiccup era ahora más consciente de su situación. Aún se sentía algo incómodo con Astrid y el resto de las chicas, con quienes no tenía mucho qué conversar, por lo que dedicó cada tiempo libre a describir a la nueva especie de dragón que viajaba con ellos. Transcurría entonces el sexto día desde que habían partido de la isla de los defensores del ala. El sol estaba casi en su punto más alto, cuando a lo lejos se divisó una isla.

-Hemos vuelto a casa – Indicó la reina Amira a sus compañeros de viaje– Los dragones aceleraron su vuelo y aterrizaron en el centro del pueblo. El joven miraba emocionado a su alrededor, el lugar era sin duda muy diferente a Berk. La isla era un poco más pequeña, quizá tres cuartas partes de su isla natal. Las casas eran un poco más altas, lo que indicaba que estaban preparadas para climas más cálidos. Las calles levemente empedradas, y las fachadas decoradas, daban a entender una arquitectura un poco más compleja.

Tan pronto como los dragones aterrizaron un gran grupo de mujeres salieron a recibirlos. La diversidad étnica de la tribu era evidente. Había personas de todas las edades, mujeres de largas y cortas cabelleras, lisas y rizadas, altas y bajas, pieles de una amplia gama de colores, algo que el joven nunca había visto. Sin duda aún había mucho que desconocía del mundo.

-¡Princesa! ¡Princesa! – Gritaban las niñas del pueblo que corrían a saludar a los recién llegados, aunque más específicamente abrazaban a la dragona blanca que sobaba su cabeza contra ellas en señal de afecto. El desconcierto en el rostro de las mujeres de más edad era evidente, ya que no despegaban sus ojos del hombre y el dragón negro que habían llegado a su isla.

-Queridas hermanas, me complace decir que hemos vuelto con bien, hemos cumplido con nuestra labor y hemos recibido un mensaje directo del Dios Kénos, quien se materializó frente a nuestra princesa y al heredero de la tribu de Berk. – Al escuchar esto las mujeres se quedaron estupefactas. -Permítanme presentarles a Hiccup Horrendus Haddock III, hijo de Estoico el Vasto de la tribu de Berk, primero en la línea al trono de su pueblo, líder de los afamados jinetes de dragón y a decir verdad el conquistador de dragones mismo. Esta hermosa criatura que lo acompaña es Chimuelo, un furia nocturna. Él es Tenebrios el dragón del Dios Kren. – Las mujeres atónitas hacían caras de sorpresa y miraban más detalladamente al chico y su dragón lo que los hacía sentir incómodos. – Declaro una reunión de emergencia en el gran salón. Quiero que todas dejen sus ocupaciones y vengan conmigo, hay mucho que debe ser explicado. En cuanto a mis acompañantes, diríjanse a sus casas y descarguen sus pertenencias, luego vayan al sitio de encuentro. ¡Astrid!, guía a nuestro invitado a su nueva residencia.

De inmediato el pueblo se volvió ruidoso, las campanas empezaron a sonar y numerosas personas desfilaron hacia el sitio de encuentro. Hiccup y Astrid volaron sobre sus dragones rumbo a la alta casa ubicada a la derecha del gran salón. Junto a esta, estaba además una pequeña cabaña de menor tamaño, que servía de residencia a los escasos foráneos que las visitaban. -Hemos preparado esta casa para ti – Indicó la princesa abriendo la puerta a su invitado -Normalmente los dragones no duermen con nosotras, pero Chimuelo puede quedarse contigo. – La casa constaba de una habitación, una sala de estar y tras ella, un pequeño cuartito que servía de aseo. El joven estaba maravillado con su nuevo hogar, era casi tan espacioso como su casa en la orilla del dragón, los techos eran tallados, y había numerosas pieles por todo el lugar, pero entre las cosas más sorprendentes estaba la abullonada cama ubicada al centro de su alcoba. Sin duda sería una cómoda estadía. – Nuestra casa es la que está ubicada justo al lado y junto a ella está el gran salón –indicó la rubia -Si se te ofrece algo no dudes en preguntar, por ahora descarga tus cosas y espérame para ir al gran salón. –La joven rápidamente dejo sus pertenencias y las de su madre en el interior de su vivienda, y junto con Hiccup partieron hacia la enorme cúpula.

El lugar era fascinante. El joven se maravilló de los grabados del techo, y las pinturas de dragones que adornaban las largas columnas. Pero las penetrantes miradas que le daban sus anfitrionas lo tenían realmente nervioso. La reina Amira explicó a su pueblo con mucho detalle lo acontecido en Berk desde su llegada, la batalla que habían luchado junto a sus aliados, el enfrentamiento con un dullahan, el encontrarse con Tenebrios, el festival de dragones, y por último el extraño comportamiento de las criaturas, que forzaron al heredero de Berk a partir con ellas. – Los dioses han requerido que este joven parta en busca de la isla de la tierra humeante junto a nuestra princesa. Es nuestro deber recibirle y hacerle sentir en casa.

- Comprendo la situación reina Amira – Indicó una mujer de mediana edad – Pero ¿dónde se quedará?, no quiero resaltar lo obvio pero se trata de un hombre – Terminó la mujer con un tono despectivo.

-¡Basta! -Interrumpió la princesa de modo desafiante – Nuestro pueblo se destaca por nuestra gran humanidad. Nos jactamos de ser mujeres justas que protegen la verdad y la vida. Personas que siguen a sus dioses en busca de un futuro más próspero para todas las criaturas del mundo, No podemos despreciar a este chico por ser un hombre. Además la deuda que tenemos con él y con su pueblo es impagable. – Al escuchar a su princesa las mujeres se tensaron – Hiccup pertenece a Keikruk tanto o más que cualquiera de nosotras. Especialmente porque él tiene un hogar, un lugar en el mundo al que pertenece y el que tuvo que abandonar por nuestra causa. Era nuestra misión divina proteger a los dragones y desde su lugar y luchando contra toda adversidad cambió la forma de ver el mundo de cientas de personas. Ha demostrado justicia, ¿O alguna de ustedes alguna vez sugirió tratar de convencer a los cazadores y traficantes antes de acabar con sus vidas? No señoritas. Este joven representa todos los valores de nuestra tribu, lo que lo hace perfectamente apto para convivir con nosotras, y no sólo eso. Cuidó de Tenebrios por años y forjó con él un vínculo como el mío con Winstar. Los dioses vieron en él a un gran ser humano y yo puedo ver claramente que fue lo que vieron en él, espero que ustedes sean capaces de hacerlo también. Además Berk, cuidó de nosotras, nos dio alimento y residencia aun cuando las heladas se acercaban a ellos. Han sido bondadosos y lo mínimo que podemos hacer es cuidar de su hijo, y de esto tanto mi madre como yo dimos nuestra palabra.

-Nuestra princesa ha hablado – dijo la reina con una sonrisa – Hermanas no teman o desconfíen de él. Es un joven realmente maravilloso. Entiendo como nadie su abatimiento, pero somos mujeres nobles, y es hora de demostrarlo. Por otro lado, es nuestro invitado así que la princesa Astrid se encargará personalmente de todo lo relacionado con el joven. – Al decir esto la chica miró a su madre con sorpresa, lo que menos quería era convertirse en la niñera del extraño chico, pero tras sus palabras no podía oponerse o criticar la decisión. – Si les cuesta dificultad alguna acercarse a él y así lo requieren háganlo a través de la princesa. Aunque estoy segura que con el tiempo se acostumbrarán a su presencia y le tomarán afecto.

-Vamos señoritas – Hablo la anciana del pueblo – ¿Cada cuanto viene un chico guapo a visitar nuestra isla?. Yo personalmente llevo 80 años esperando por uno y no pienso desaprovechar la oportunidad. – Las mujeres rieron a carcajadas por las ocurrencias de la anciana y el joven se puso pálido lo que multiplicó las risas y diluyó la tensión del momento. De inmediato las mujeres partieron a sus actividades.

-¿Es él? – Preguntó curiosa la anciana a su reina– Porque si lo es diré que la princesa es muy afortunada. El chico está guapísimo.

-No lo sabemos con certeza, pero Tenebrios no se separa de él ni un segundo. – Respondió la reina – Y por algunas cosas que he escuchado, podría ser cierto. Aún debemos confirmarlo, por lo pronto hemos de resolver el asunto de su viaje. ¡Astrid! –llamó la mujer a su hija que conversaba con Ventino – Cómo lo mencioné estas a cargo de todo lo relacionado con el joven heredero de Berk. He estado lejos por un tiempo, por lo que tengo mucho trabajo acumulado, muéstrale el lugar y asegúrate de que tenga todo lo que necesite para su estadía.

-¡Mamá! – Dijo la chica en queja acercándose a su madre, pero de inmediato fue interrumpida por la mujer – Sabes lo que hablamos, ¿qué te dije de preparar esa bebida tuya?, pues este es tu castigo tendrás que ser la niñera del joven Hiccup por el tiempo que dure su estadía. Ahora ve y ayúdalo a adaptarse, y de paso muéstranos que cada palabra que dijiste hoy es cierta. – La rubia giró sus ojos con molestia y se dirigió a donde el joven estaba de pie con su dragón.

-Hola.-Dijo el chico con algo de pena a la chica rubia, quien de inmediato se sentó en una banca dispuesta a su lado y él imitó su acto.

-Disculpa lo ocurrido – Respondió la joven – Estas chicas son geniales, pero muchas de ellas vivieron cosas terribles. Algunas incluso fueron vendidas como esclavas sexuales desde muy jóvenes, y de alguna forma este lugar en el que no hay hombres es como un refugio para ellas.

-¿No hay un solo hombre en el pueblo? – Preguntó Hiccup curioso – Y por cierto, gracias por defenderme.

-Creo firmemente en cada palabra que dije – Replicó la chica – Y respondiendo a tu pregunta eres el único hombre que ha venido aquí, o por lo menos que yo sepa, por lo que espero puedas comprender y te comportes a la altura. Trataré de hacerlo lo menos incómodo posible, por lo pronto ven, te mostraré el lugar. – Dicho esto los jóvenes se pusieron de pie – Primeramente quiero presentarte a Eira, ella es la mujer de mayor edad de nuestra tribu y fue la reina, antes de mi madre.

-Es un placer conocerla – dijo el joven estrechando su mano en saludo.

-El placer es mío joven, créame es todo mío. – Las palabras de la anciana y su mirada lasciva enviaron corriente por la espina dorsal del joven, quien de inmediato retrocedió hasta la princesa que se reía a carcajadas.

-Ven te mostraré los principales lugares – La chica tomó la mano del joven y lo halo hacia afuera del lugar, tal como él lo hizo en ese primer encuentro en Berk. Una vez afuera le soltó y procedió a guiarle por el pueblo.

El primer lugar que visitaron fue la herrería, los jóvenes entraron sin tocar, y en el interior se toparon con tres mujeres algo musculosas que trabajaban en la forja. –¡Cuéntamelo todo! – dijo la mujer de mayor edad a la princesa, que despreocupadamente se sentó en una mesa.

-Primero déjame presentarte a Hiccup - Dijo la princesa -El no solo es el heredero de Berk sino también el herrero de su pueblo. Es muy talentoso, creo que podría venir aquí con frecuencia. – El joven se presentó con las tres mujeres y empezó a detallar el lugar, había toda clase de metales allí, así como aleaciones que desconocía. – No te imaginas lo que sucedió – continúo relatando la rubia – Ese asqueroso dullahan arruinó mi hacha, la partió en dos como si fuese mantequilla de yak.

-Sabía que debí agregar un poco más de hierro de gronckle – dijo la mujer molesta – Tendré una nueva aleación pronto, vengan a verla.

-No te preocupes, ya tendremos tiempo de probar nuevos materiales. Por lo pronto debo mostrarle el lugar. – Dicho esto los jóvenes salieron y continuaron el recorrido.

-Nunca vi aleaciones como esas, ¿crees que puedan enseñarme? – Preguntó el joven

-Por supuesto, Tefa es una mujer algo ruda pero es muy talentosa, es la encargada de instruir a las chicas que toman la herrería como oficio, justamente su profesión es investigadora de materiales. Estamos tratando de descifrar de qué está hecha la espada sagrada y replicarla. Así tendremos mayores probabilidades de éxito en la batalla.

-¿Profesión? – Preguntó el chico, la rubia de inmediato le explicó el sistema de arte, oficio y profesión, y como este permitía a las mujeres de su tribu ser expertas en su campo y transmitir sus saberes.

Hiccup estaba maravillado, sin duda Keikruk era un lugar donde podría aprender muchas cosas. Recorrieron la biblioteca, el astillero, la tienda de artesanías, las barracas, las granjas, los cultivos, la herboristería, el molino de viento, los establos de dragones e incluso la taberna, lugar donde las chicas contaban historias y preparaban licores que luego vendían en otros pueblos. Para cuando terminaron, la tarde casi moría y el cielo se pintaba con los colores del atardecer.

-¿Y bien, qué lugar te ha gustado más? – Preguntó la chica sonriente

-Ha sido increíble, tengo un montón de ideas y cosas que podrían aplicarse en Berk. Este lugar es genial. – Respondió Hiccup emocionado

- Y no has visto nada – Respondió la chica contenta- Hay alguien más a quien quiero presentarte, he dejado lo mejor para el final. -Los jóvenes montaron sus dragones y sobrevolaron el pueblo en dirección al bosque tras el cual una extraña cabeza con cuernos sobresalía. De inmediato se posaron frente a él. El chico se quedó sin palabras. Ese era el dragón más grande que había visto en su vida. La muerte roja era pequeña en comparación. Chimuelo y Winstar se acercaron a la criatura y sobaron sus cabezas contra él, lo que permitió a sus jinetes acariciar al gran dragón, que los miraba con ojos sonrientes.

-Hiccup permíteme presentarte a Ortzadarra el dragón creado por el Dios Akainik. – Dijo la princesa solemne.

- No sé qué decir – respondió el joven impresionado -Esto es increíble, ¿cómo saben de qué dragón se trata? – Preguntó el chico, y de inmediato la criatura tomó agua y la lanzó al aire con fuerza, empapando a los jóvenes, y dibujando un hermoso arcoíris tras ellos.

-Creo que eso responde tu pregunta – dijo la empapada chica riendo – Ahora si oficialmente, bienvenidos a Keikruk.

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Nota de autor:

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Hola, como habrán notado hice una pequeña corrección. Berk no se encuentra bajo la influencia directa de Kenékik, ya que no tiene mucho sentido, puesto que este corresponde al cielo de la primavera, y pues como todos sabemos Berk de veraniego no tiene mucho XD. Este pequeño cambio fue realizado también en el capítulo 3, simplemente omití decir bajo la influencia de qué cielo se encuentra Berk.