#INUVEMBER

RETO 13 INUYASHA & KAGOME

Por razones lógicas este One Shot ha estado complicado, no escribo InuKag y es difícil hacer algo de lo que no estas acostumbrado, no me desagrada la pareja simplemente prefiero el Sesshome, pero retos son retos y a continuar con esto que sigue.

PD. Sé que me salté algunos pero no se desesperen, este lo terminé y decidí adelantarlo a tenerles más tiempo sin actualizar.,
recuerden el orden de los factores no altera el producto ;)

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ADVERTENCIA: Si eres sensible a InuKag este OS puede contener una temática que no sea agradable para ti.


Que disfruten su lectura.

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GC MOON

Noviembre 13, 2017

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-Heridas-

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Las lágrimas brotaban de sus ojos celestes y con una mano estaba tapando su boca mientras sollozaba, su pecho ardía, su mente daba vueltas, con la otra mano sostenía ese papel arrugándolo sin poder contener todos esos sentimientos que salían de lo más profundo de su alma, se encontraba ahí tumbada en el suelo de su habitación, esa que la había llenado tantas veces de felicidad, tantos buenos recuerdos, también tristezas pero siempre tenía un hombro sobre el cual llorar, unos brazos que la reconfortaran; pero no ese día, no ese momento, ya nunca más.

No deseaba pararse, se aferraba más y más a ese papel que sostenía fuertemente pero sabía que no podía quedarse ahí para siempre; se levantó, acomodó su vestido negro que acentuaban perfectamente sus curvas sin salirse de lo estilizado y elegante que había aprendido a vestir desde hace algún tiempo; se dirigió al baño lavándose la cara con agua helada tratando de refrescarse y calmar un poco sus lágrimas; se miró al espejo fijamente y pensó una palabra que la hizo sonreír a pesar de su dolor. *Ref

Con esa pequeño detalle en la mente se dio el valor de seguir y continuar su día, retocó su maquillaje, arregló su coleta alta, el humor había cambiado pero esa espina estaba clavada en su corazón y la herida seguía ahí, después de todo era humana y tenía sentimientos.

Su celular sonó llenando de una dulce melodía el ambiente, no deseaba contestar pero aún así tomó el celular y pensó -¿En qué momento recibí cinco llamadas y un mensaje de texto?- revisó ese mensaje -'¿te ha llegado?'- después de leerlo con resentimiento, lo apretó y lo aventó estrellándolo contra el suelo.

Sabía que era tiempo para salir de su casa y dirigirse hacia la oficina, a pesar de no desearlo debía continuar con su vida -Maldita sea ¿qué había pasado? ¿Por qué se encontraba ahora en esta situación?- pensó y preparó lo que tenía pendiente, volteó hacia esa dirección donde se encontraba su mesita de noche, ahí debajo se encontraba un papel hecho bola, suspiró pesadamente, lo levantó y lo colocó junto a la lámpara; tomó su maletín, las llaves y después habló frustrada.

-Tonta, ahora no tienes celular- se reprimió por haberlo hecho pedazos.

Así se dirigió al estacionamiento, a pesar de todo ese dolor; ella era así, cada herida que tenía sabía que la vida continuaba, era fuerte pero no insensible, se permitía llorar pero solo en secreto, donde otros no la observaran así de vulnerable; al llegar el chofer la recibió con una reconfortante sonrisa.

-Buen día Señora- El amable hombre le abrió la puerta.

Al escucharlo su corazón recibió otra puñalada, ¿Por qué tenía que utilizar formalidades? Era joven, ¿realmente se veía vieja? Se cuestionaba y le devolvió una de sus mejores sonrisas fingidas.

-Buen día Jaken, ya te lo he dicho en otras ocasiones, llámame solo Kagome-

El anciano encendió el auto y le contestó tratando de no parecer grosero.

-Mi señora, si hago eso mi jefe me despedirá y luego me matará-

-No seas exagerado; puedes hacerlo cuando estemos solos-

-Está bien Kagome-

-¡Muy bien!- gritó eufórica asustando un poco al anciano.

El resto del camino fue en completo silencio, sacó uno de los documentos que tenía en el maletín y repasó lo que estaba pendiente; sin sentir que habían llegado hasta que el sonido de la puerta la devolvió a sus cinco sentidos.

-¡Oh! Eso sí que fue rápido- dijo mientras agarraba sus cosas y salía del auto.

-Que tenga buen día Señora- Habló formalmente el anciano.

-Bueno, pero si estamos solos ¿Por qué me has dicho Señora?- la joven ya tenía su ceño fruncido.

-Estamos en un lugar público y alguien podría escucharme, eso no sería bueno para mi puesto y menos para mi existencia-

Así se permitió reír un poco y genuinamente, bueno, ella no tenía que desquitarse con los demás por su mal carácter.

-¡Nos vemos Jaken!- Se despidió y subió al ascensor.

Estaba tan distraída en sus pensamientos que no había notado la persona que se encontraba ahí, presionó el botón que la llevaría a su piso y esperó envuelta en su mundo, inesperadamente los recuerdos llegaron a su mente y sus celestes ojos se humedecieron, se regañó por ser débil y soltó una pequeña lágrima, la última que derramaría por esa herida que ahora estaba por cerrar.

Llegó a su destino y bajó dirigiéndose hacia el escritorio de su asistente para darle unas breves instrucciones sin saber que alguien la seguía a la distancia, pero en cuanto la miró acercándose a ella se paró inmediatamente.

-Buen día Señora Taisho- Saludó amablemente con una amplia sonrisa.

-Buen día Rin- Le molestaba la formalidad, deseaba destruir a aquella persona que había inventado ese gesto de respeto y cordialidad.

-¿Necesita algo más?- le cuestionó extendiéndole su café.

-Sí, cómprame un celular nuevo, y por favor acomoda mi agenda en él cuando lo tengas- habló con un tono tímido con las mejillas sonrojadas.

-¡Por supuesto, yo me encargo!- su eficiente secretaria desapareció rápidamente dejando sola a su jefa.

Suspiró profundamente caminando hacia su oficina recordando que ese día comenzaba, no era de la mejor manera posible, era doloroso y muy estresante, pero saldría con la cara en alto, el fin de semana se iría a visitar a su mamá a Japón unos días, necesitaba relajarse y descansar; alejar su mente de todo lo que pasaba y darle paz a su corazón.

Entró y colocó su maletín en su lugar, cuando iba sentarse escuchó una voz detrás de ella.

-¿Lo recibiste?-

Haciendo eco en el lugar la voz retumbó en su corazón, ahí estaba la persona que menos deseaba ver en estos momentos, quien más daño le había causado, sin darse la vuelta temblorosa por el coraje deseando golpearlo por todo lo que había pasado; se giró y lo miró directamente a los dorados ojos.

-Sí-

-Bueno entonces, eso es todo tienes la libertad que deseabas- el escuchar esas palabras fue como recibir una patada en el estómago ¿se atrevía a hablarle cínicamente?

-¿Qué dices?, Era obvio que me separara de ti, el divorcio es lo mínimo que podías darme-

-Eso lo pediste tú, yo no lo quería, no lo quiero; Kagome yo quiero recuperarte; ya pasó más de un año, por favor-

Se acercó a ella tomándola de la cintura, pero no se dejaría nunca más, no soportaría una humillación de su parte, así que forcejeó pegándole con ambos puños sobre el pecho intentado hacer que se separara de ella.

-Por favor, comencemos de nuevo- le decía suplicante mientras ella intentaba zafarse.

-¡Ya vete!- Gritó -¡Déjame!- Estaba desesperada y no sabía qué hacer.

-¡Suéltala!- La potente voz hizo que ambos pararan en seco.

-Sessh- susurró con alivio la morena mientras era soltada de sus manos.

-Vete, ya no tienes nada que hacer en este lugar- habló amenazante con su letal mirada puesta sobre el otro joven.

-¡Keh!, ¿Por eso querías el divorcio Kagome?- Al decir esto recibió una fuerte bofetada de parte de la mujer que estaba por soltar el llanto mas no derramaría ninguna lágrima en su presencia.

-No, ahora vete Inuyasha- Habló lo más fría y dura posible.

El joven caminó hacia la salida donde se encontraba el imponente empresario observando cada movimiento, cuando pasó a su lado lo miró a los ojos derrotado.

-Cuídala- Susurró solo para él y salió del lugar; sabía que la había perdido y sabía que él nunca le haría daño; nunca le causaría heridas como él lo había hecho.

Con elegancia el hombre se acercó a una impactada Kagome que sostenía una muñeca con su mano sobre su pecho, parecían rojas y su coraje aumentó, después se las pagaría el muy idiota de su medio hermano; a escasos centímetros de ella se detuvo, con una mano levantó el mentón de la azabache; la tomó de la cintura y unió sus labios con delicadeza con un tierno movimiento acariciándola, pasaron unos momentos y se separó un poco pegando ambas frentes con su mano libre tomó las de ella y besó sus nudillos.

-Kagome, ¿Sabes cuánto he esperado esto? yo sanaré todas tus heridas- Después volvió a besarla pero ahora pasionalmente, exigiendo más de su sabor, más de su corazón, más y más de ella.

"Las heridas del amor solo con amor se pueden curar"

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N/A:
*ref: Kagome piensa la palabra patética y le recuerda a Sesshomaru.

InuKag.

Bueno, lamento que esto diera un giro pero lo admito, amo escribir Sesshome :S
No puedo pensar en Kagome con alguien mas, es dificil y si herí sentimientos de alguien con esto pido una disculpa.

Es complicado escribir sobre esta pareja, se que es la "establecida" por Rumiko, pero mi alma y mi corazon pertenece a otra Shipp, lo siento.

A mi parecer cumpli el reto porque la pareja establa implícita, no en las condiciones excelentes derramando miel, sin embargo estuvo en su tiempo y eso ha terminado.

Gracias, nos leemos!