Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rochelle Allison, yo solo la traduzco.
CURTAINS
Capítulo veinticuatro
Así que la amo.
Incluso aunque quiero consumirla, deslizarme en su interior, doblarme y escapar dentro de ella hasta olvidar quien soy... la amo. Ella ha sido paciente conmigo, puede que incluso cuando su amor por mí fue sofocado, dejándome sentir lo que siento.
Incluso en el coche la miro de reojo, viéndola mirar por la ventana y sonreír ocasionalmente. Sin mirar, estira su mano hacia la mía y yo se la doy; no es una sensación familiar, pero la estoy disfrutando inmensamente.
Hay algo en Bella que susurra "largo plazo" e intento apartarlo, no porque la idea del compromiso me asuste, sino porque quiero tomarme esto con tranquilidad. Para dejar que esto suceda, para dejarlo respirar, para hacer que funcione, necesita estar libre de expectativas.
Ella me mira con una de esas sonrisas que van acompañadas de un sonrojo.
Sí, claro. Tengo expectativas.
De las del tipo de para siempre y de las del tipo que me hacen desear que fuera apropiado parar el coche a un lado de la carretera, bajar su asiento, y tenerla con las sombras y los árboles como testigos.
―¿Dónde vamos? ―pregunta Bella, arañando suavemente la palma de mi mano con la uña de su pulgar.
―No sé. ―Me encojo de hombros, mirando la carretera con los ojos entrecerrados―. Simplemente me apetece conducir.
―Si no hiciera tanto frío podríamos ir a alguna parte a ver las estrellas, ―dice soñadora, mirando una vez más al exterior.
―Podemos hacerlo.
―Sí, pero no es lo mismo cuando estás dentro del coche.
―No, supongo que no lo es, ―admito.
Diez minutos después, aparco en mi casa.
―¿En serio, Edward? ―Ella ríe suavemente
―¿Qué? ―Creo que sería caballeroso abrirle la puerta, pero ya se ha bajado.
―Solo quieres volver a tenerme en tu habitación, ―bromea, y sé que está pensando en las últimas noches, cuando nos hemos besado durante unas cuantas horas.
―Cierto, pero ten fe, ―digo, dirigiendo el camino a través de la puerta y escaleras arriba.
Pasamos por delante de la puerta de mi habitación y llegamos al final del pasillo, subiendo el siguiente tramo de escaleras.
―¿Qué hay en el ático? ―pregunta y su voz flota detrás de mí en el casi-silencio como si no estuviera unida a ella.
―Seguramente lo mismo que en tu ático. ―Me detengo en el rellano―. Este es el tercer piso. El ático está más arriba.
―No sabía que hubiera un tercer piso, ―dice, y sé que está frunciendo el ceño, con la frente toda arrugada mientras intenta recordar.
―Alice y yo jugábamos mucho aquí arriba cuando éramos muy pequeños. ―Enciendo la luz cuando entramos en la habitación―. Mi madre lo usaba como un espacio de almacenamiento hasta la pasada primavera, cuando lo convirtió en una habitación de invitados.
Este piso está bien, de calmantes colores verdes, grises y azules -es diferente al resto de la casa, con sus colores más fríos. Las ventanas dan a la parte de atrás, hacia el bosque que hay tras la casa con la amplia extensión de cielo sobre él. En la ventana hay un telescopio que Garrett y Kate me dieron como regalo de graduación. Prácticamente me había convertido en un chico de la naturaleza en la salvaje Alaska, haciendo senderismo, acampando y mirando las estrellas -muchas noches me habían descubierto en el porche, con una o las dos gemelas en mi regazo, mirando la interminable cascada de estrellas y el ocasional cometa.
Forks es igualmente majestuoso en determinadas épocas del año, sobre todo en invierno, cuando hace frío y todo está claro.
Miro por la lente, ajustándola bien, y luego acerco a Bella.
―Guau, ―susurra, sujetando suavemente el telescopio con ambas manos―. Es...
Me tiro sobre la cama, agradablemente sorprendido por las gruesas mantas que encuentro debajo de mí, y la miro mirar las estrellas.
―El cielo parece una cúpula encendida llena de agujeros.* ―Me quito las zapatillas con los pies y éstas aterrizan con golpes sordos en la alfombra que hay junto a la cama.
Bella se vuelve hacia mí, sonriendo mientras se acerca.
―Sí que lo parece... y, me encanta esa canción.
―A mí también.
Aquí arriba hace frío -puede que la calefacción central no llegue tan lejos- y ella tiembla al sentarse.
Me levanto y retiro las mantas; luego me meto entre ellas, llevándola conmigo. Ella se resiste, agachándose para desabrocharse las botas, y luego se tumba de lado, mirándome.
―Lo sabía. ―Sonríe satisfecha―. Solo querías llevarme a la cama.
―Hemos mirado las estrellas, ¿no? ―Enredo un mechón de su pelo entre mis dedos.
―Mhm. ―Se acerca más y me besa.
La beso, colocando con facilidad mi cuerpo sobre el suyo, encontrando mi lugar entre sus muslos.
Sin tener en cuenta lo que hubiera pensado antes, no había sido mi intención amarla justo aquí, en esta cama, pero es imposible mantener el mismo nivel de intensidad baja cuando tu corazón va acelerado, tu polla está palpitando y la chica a la que has elegido te ha elegido a ti también, y ella está debajo de ti, gimiendo y susurrando que te ama.
Le quito los pantalones, empezando por la cintura, y tirando en las rodillas y de los gastados bordes -la chica lleva unos pantalones muy ajustados. Arrodillándome en la cama, me quito la cazadora y engancho los dedos en el cuello de mi camiseta para quitármela. Bella me mira como si nunca me hubiera visto sin camiseta, y me pregunto si tal vez es así.
Sin embargo, sé que yo nunca la he visto sin camiseta, así que la levanto hasta que está sentada y no malgasto tiempo en quitársela -me gusta la forma en que su pelo se enreda, cómo el marrón oscuro brilla contra la luz. Lleva un sujetador que se abrocha por delante, lo que está bien, y miro cómo se tumba contra las almohadas, desabrochándoselo con las dos manos. Se lo quito del todo y dejo que mis labios vayan dónde mis ojos quieren que lo hagan; me recompensa con sus manos en mi pelo y sus piernas alrededor de mis caderas.
Como una flor, la abro pétalo a pétalo -es igual de hermosa y suave. No iré lento cuando me deje entrar, pero puedo ir lento ahora, sabiendo que después de esto el entonces habrá terminado y estaremos para siempre en el ahora.
*The sky resembles a back lit canopy with holes punched in it.
Es parte de la canción Wish you were here de Incubus.
¡Hooooolaaaaaa!
Bueno, pues aquí está el penúltimo capítulo y yo estoy deseando leer qué os ha parecido.
Subiré el último capítulo el lunes. Mientras, os dejo el summary de la próxima traducción que voy a subir:
Break Statement - Hambre, comida, fracaso, atiborrarse, vomitar. Repetir. Una rutina que se convierte en una vida que se convierte en un bucle sin un final imaginable, sin una forma de liberarse. Excepto una. Para ella es una conclusión inevitable, una cuestión de tiempo, una cuestión de cuando. Está lista para que suceda ya. Un extraño de ojos verdes es lo único que se interpone entre ella y la huida que anhela.
¡Hasta el lunes!
-Bells :)
