Aviso: Los personajes de Captain Tsubasa fueron creados por Yoichi Takahashi
Nota 1: Corchete doble [[diálogo]] indica inglés.
Un Jazmín entre las zarzas.
Capítulo 3
Por
Y. Honey
=0=
El aroma de la flor de Jazmín es más notable después del anochecer.
=0=
Hikaru dejó sus platos en el fregadero y sostuvo el teléfono al oído usando el hombro izquierdo mientras lavaba la loza y esperaba a que Machiko le respondiera. Acababa de invitarla a pasar un par de días con él y Yoshiko en el Lago Toya, y en verdad esperaba que aceptara a ir con ellos.
"Pero Oda irá con su novia y tú con Yoshiko," indicó Machiko. "¿Qué se supone que haga yo sola dos días? Es una mala idea, Hikaru. Además de que yo trabajo viernes y sábados."
—Puedes aprovechar para conocer mejor a Midori, además de que la cabaña que renté tiene tres habitaciones, una sería para ti, y puedes invitar a quien tú quieras— respondió Hikaru Matsuyama—. Entiendo si prefieres evitar a Oda, pero esto sería una oportunidad para que puedan volver a ser amigos, ¿no lo has pensado así?
"Tal vez, pero de cualquier modo sería penoso tanto para él como para mí," declaró Machiko, que continuó luego de una pequeña pausa. "Hikaru… ¿Porqué no te dejas ya de rodeos y me dices qué es lo que necesitas, por qué tanta insistencia en que vaya con ustedes?"
—Pienso que sería bueno para Yoshiko, creo que está triste— respondió él luego de un momento de silencio—. Me parece que le haría bien pasar un día con nosotros, igual que cuando estábamos en la preparatoria.
"Hikaru, es Jueves y ella regresa a California el próximo lunes. Te aseguro que lo último que quiere es que yo los interrumpa o recordar lo que hacíamos juntos a los diecisiete años," le dijo ella, su voz firme y decidida. "Hay cosas más importantes que puedes hacer con Yoshiko en los días que te quedan con ella. No me necesitas para nada."
—Pero…
"¿Sabes algo, Hikaru?" Lo interrumpió Machiko. "Creo que será mejor si no me llamas durante algunos días. Concéntrate en Yoshiko, es lo correcto y yo puedo despedirme de ella por mi cuenta. Vamos, quizás la próxima vez que me llames me darás la buena noticia de que ya están comprometidos."
—…Está bien— aceptó el joven Matsuyama luego de un momento de silencio—, si eso te parece lo más adecuado…
"¡Claro que me parece lo más adecuado!"
—Pero… ¿Podrías venir a la práctica de mañana al menos, Machiko? — Pidió Hikaru—, Estaremos entrenando en el estadio Atsubetsu y Yoshiko al fin aceptó a venir. Por favor, habla con ella, tal vez a ti te diga qué sucede, así podrías ayudarme un poco.
"…Iré si puedo," Aceptó Machiko con un tono de voz indeciso. "Pero no te prometo nada. Hasta luego."
—Gracias, espero sí vengas— dijo él, confiando en que ella iría y en que sería capaz de descubrir qué le preocupaba a Yoshiko—. Hasta luego, Machi.
Hikaru colgó el teléfono y lo dejó en la barra de la cocina. Se sentía mucho más tranquilo luego de conseguir la ayuda de Machiko. Le daba un poco de tristeza que hubiera rechazado su invitación a pasar un par de días en el Lago Toya con el resto del grupo, pero al final razonó que Machiko tenía razón. Ella sería la única sin pareja y pasar dos días con ellos la pondría en una situación difícil.
—Aunque me gustaría que estuviera con nosotros…— murmuró el muchacho mientras entraba a la sala y se sentaba en su sillón favorito. Su mirada cayó entonces sobre el pequeño portarretratos en la mesa de centro y sonrió mientras lo levantaba para mirar de cerca su fotografía de él y Yoshiko juntos en la torre de Tokio. Esa foto siempre le hacía sentirse mejor, ya que fue durante esa cita cuando se dieron su primer beso, y era uno de sus recuerdos más queridos.
"Estoy seguro de que todo estará bien," se dijo mientras colocaba la foto en su lugar, sintiendo cómo su pecho se llenaba de un agradable calor al recordar esa cita en la que todo había sido perfecto. "No puede ser de otro modo."
=0=
Yoshiko Fujisawa se despidió de su tía y bajó del automóvil, observando cómo se alejaba mientras se colgaba una pequeña maleta al hombro. Una vez hecho esto, se giró para mirar la entrada del Atsubetsu Park, el estadio en que el Consadole jugaba cuando el Sapporo Dome estaba ocupado. Era temprano y ese día no había ningún evento en especial, sólo el entrenamiento del equipo. Hikaru la había invitado a verlo entrenar, algo que en realidad no le interesaba, y si había aceptado era porque después del entrenamiento irían a pasar un par de días en una cabaña cerca del Lago Toya, lo cual a Yoshiko le parecía fantástico, pues confiaba en que podría pasar un par de días muy agradables en el apacible lago.
Entró al estadio y no tuvo problemas para llegar hasta la cancha, en donde los jugadores del Consadole estaban a mitad de un juego de práctica entre ellos. Hikaru y Oda estaban en equipos opuestos y eso logró despertar un ligero interés en la muchacha. Una mirada a su alrededor le permitió descubrir que también había algunos reporteros junto al campo, seguramente esperando para poder hablar con algún jugador o quizás el entrenador pero fuera de tomar fotos, no estaban interrumpiendo el entrenamiento.
Se sentó en una banca cerca de la media cancha y se dedicó a observar a Hikaru. Había olvidado la manera en que él se concentraba en los juegos y los entrenamientos, llegando al punto en que lo único que existía a su alrededor mientras jugaba era el balón y los adversarios. Observándolo con más atención se dio cuenta de que en realidad había mejorado mucho desde la preparatoria, y que también Oda era mucho mejor que antes, al grado de que en ese momento estaba marcando de un modo bastante efectivo a Hikaru.
El sonido de voces, una de las cuales conocía, obligó a Yoshiko a mirar a su izquierda, descubriendo que Machiko se acercaba, acompañada de otra mujer aproximadamente de su edad. Al mirar a la desconocida, Yoshiko dedujo que era Midori, la novia de Oda de la que ya le había hablado Matsuyama. Mirándola bien, Yoshiko no pudo evitar notar que Midori era un poco más delgada que ella y Machiko, pero aún así le pareció muy linda. Aparentaba ser una mujer agradable, y esperaba poder conocerla bien durante el paseo al Lago Toya.
Aunque Yoshiko no podía entender para qué había venido Machiko.
—Yoshiko, qué bueno que ya estás aquí— saludó la joven Machida una vez que ella y Midori llegaron a las bancas—, me da gusto verte.
—Gracias, también a mí, pero… honestamente no esperaba verte aquí.
—Hikaru me pidió que viniera hoy— respondió Machiko, que al notar la expresión en el rostro de su amiga se apresuró a agregar—, en caso de que ya no pudiera verte antes de que regreses a los Estados Unidos.
Yoshiko asintió—. Oh, pues eso explica todo. Me da gusto que vinieras, Machi. Creo que sí es posible que ya no te vea… Hikaru fue muy considerado, tendré que darle las gracias más tarde.
— ¿Ya conoces a Midori? — preguntó Machiko, juzgando que sería mejor cambiar de tema.
—Hola, me da gusto conocerte al fin. Soy Midori Hazama—, dijo ella, inclinándose para saludar a Yoshiko—. Aunque en realidad no es la primera vez que nos vemos, Fujisawa.
Yoshiko parpadeó sorprendida—. No lo entiendo, ¿a qué te refieres?
—Estuvimos en la misma preparatoria— explicó Midori—. Yo era la asistente del club de arquería y nos vimos en algunas reuniones de los clubes deportivos, aunque en realidad nunca hablamos.
—Oh… lo lamento pero no me acuerdo de ti— se disculpó Yoshiko.
—No te preocupes, Fujisawa, es comprensible— sonrió Midori—. Vaya, nunca pensé que podría conocer al "Trío Kokoru" de la preparatoria Furano… y mucho menos hablar con ustedes.
— ¿Trío…Kokoru? —Preguntó la joven Fujisawa—, no entiendo, ¿qué es eso?
—Yoshiko-Machiko-Hikaru— dijo Midori mientras formaba un triángulo con sus dedos—, ustedes eran el trío de amigos más popular de la preparatoria gracias al club de futbol, me sorprende que no supieras eso.
—Yo tampoco lo sabía— intervino Machiko, sintiéndose bastante apenada por lo que acababa de escuchar.
—Es algo nuevo para mí— agregó Yoshiko—… es muy extraño que nadie nos lo dijera.
—Oh, espero que no les moleste, nadie en la escuela lo hacía con mala intención— dijo apenada Midori.
Yoshiko suspiró con resignación. Le molestara o no, eso había pasado en la preparatoria, así que no valía la pena perder el tiempo con algo así—. No me molesta, la verdad creo que es un apodo ingenioso, me habría gustado saberlo antes.
La joven Fujisawa estaba por decir algo más, pero fue interrumpida por su teléfono, que comenzó a sonar justo en ese momento—. Discúlpenme un momento, tengo que tomar esta llamada.
Dicho esto, Yoshiko contestó y se alejó un par de pasos mientras comenzaba a hablar en un inglés perfecto. Machiko se dio cuenta de que el tono de voz de su amiga se alegró, aunque trataba obviamente de ser discreta mientras conversaba. Intentando que nadie se diera cuenta de lo que hacía, Machiko empezó a hablar con Midori, pero al mismo tiempo ponía especial atención a lo que estaba diciendo Yoshiko, y aunque su inglés no era tan bueno como para entender todo, si pudo comprender casi toda la conversación.
"[[No pensé que me llamarías, ya sabes que regreso a casa en un par de días]]" Dijo Yoshiko sonriendo, "[[pero lo aprecio, yo… te extraño, y también a mamá y a todos…]]"
La joven Machida parpadeó confundida y asintió para indicar que estaba escuchando a Midori, quien en ese momento le estaba explicando su trabajo en la agencia de diseño gráfico donde la habían contratado un par de semanas antes. Trató de poner atención al resto de la conversación de Yoshiko, pero ya no le fue posible. Se sentó en el pasto para aparentar que no había estado espiando a su amiga, y mientras lo hacía se preguntó qué había sido todo eso. Por lo que había podido entender a Yoshiko la había llamado su papá, aunque era raro que hablaran en inglés, pero… ¿quizás se habían acostumbrado a hablar así desde que se fueron a vivir a California? No… eso era ridículo, pero tal vez…
— ¡Bravo Oda, ha sido genial!
Las cavilaciones de Machiko fueron interrumpidas por el repentino grito de Midori, quien no pudo contenerse al ver cómo Oda lograba anotar un gol que le permitió a su lado ganar el partido de práctica, y como Yoshiko terminó su llamada y regresó a sentarse con ellas, a la joven Machida ya no se le volvió a presentar la oportunidad para volver a meditar sobre el inusual comportamiento se su amiga.
=0=
—Te lo repito, Yoshiko está bien— insistió Machiko—, me parece que extraña mucho a sus padres y a sus amigos, y eso es algo muy normal.
"¿Entonces qué puedo hacer?" Preguntó Hikaru. "Ya intenté todo, incluso conseguí la comida que más le gusta y aún la siento muy distante."
—Pues… ¿en dónde está ella en este momento? — Le preguntó la joven Machida.
"Está en el lago platicando con Midori y con Oda, la puedo ver desde aquí."
—Ajá… ¿y en lugar de estar con ella estás hablando conmigo… sí te das cuenta de lo que estás haciendo?— Lo regañó Machiko—. ¡Hikaru, ya deja de actuar como un idiota y ve con Yoshiko! Además… ¿ya olvidaste que te pedí que no me llamaras durante algunos días? Pero… no, olvídalo, es mi culpa por contestarte.
"Entiendo lo que dices, pero no me sirve de mucho," respondió Hikaru, claramente frustrado por la falta de cooperación de su amiga. "Machiko, necesito que me ayudes a encontrar una solución. Para eso salimos todo el mes pasado, para que me ayudaras a planear cosas que podría hacer con Yoshiko. Sé que puedes pensar en algo, y…"
Machiko no pudo evitar sentirse ofendida por el tono de voz de Hikaru y al mismo tiempo algo dolida por sus palabras. Sabía que era una tontería, pero aunque Matsuyama decía la verdad, se había permitido pensar que si salieron juntos fue porque le agradaba hablar con ella y no sólo porque necesitaba ayuda para planear sus citas con Yoshiko.
—Ya te ayudé bastante, Matsuyama. Planeamos todo como me lo pediste— le recordó con un tono serio—. No es mi culpa que las cosas no vayan como querías.
"Pero si hubieras hablado más con ella esta mañana sabrías sin duda qué le pasa, debiste insistir más…"
—Te repito que no es mi problema— lo interrumpió Machiko con sequedad—. Y tampoco es mi culpa que no tengas idea de cómo ser un buen novio, tú eres quien debe hablar con ella sobre esto, no yo.
Sin decirle más, Machiko colgó la llamada y metió su celular al cajón del escritorio. Se levantó para ir a la cocineta del almacén a servirse un café mientras intentaba sacarse a Hikaru Matsuyama de la cabeza con poco éxito. Estaba enojada. ¿Cómo se atrevía a reclamarle después de toda su ayuda planeando la visita de Yoshiko? Ya había hecho lo que él quería. ¡Lo menos que Hikaru podía hacer era ser amable y apreciar su ayuda!
—Idiota, como todos los hombres cuando no saben qué hacer— murmuró luego de beber un largo trago de café caliente—. Y después se pregunta por qué Yoshiko está rara con él.
Recordar a Yoshiko la hizo pensar de nuevo en la conversación en inglés que había tenido durante el juego de práctica. Se preguntó quién le había llamado, porque pensándolo bien, era bastante claro que no había estado hablando con su padre. ¿Tal vez alguna amiga de los Estados Unidos? Con esa duda en mente, Machiko volvió a su trabajo y se puso a revisar las notas de compra, aunque no pudo dejar de pensar en la conversación de Yoshiko durante toda la jornada.
—Fue muy extraño, la verdad— murmuró una vez que terminó su trabajo. Las otras secretarias ya se habían ido y sólo quedaban ella, su padre y su hermano en el negocio. Su hermano estaba ocupado revisando el material para las entregas del día siguiente y su padre haciendo llamadas a los proveedores. Podría irse ya si lo deseaba, pero prefería esperar a que alguno de ellos la llevara a casa. Estimó que le quedaban por lo menos veinte minutos antes de que su papá decidiera cerrar, por lo que pensó que podría pasar el tiempo mirando videos de su cantante favorita en internet.
Aunque al final, en lugar de buscar esos videos, Machiko decidió mirar el perfil de Yoshiko en Facespace. No podía evitarlo, sentía mucha curiosidad y pensó que tal vez allí podría ver algo que le permitiera entender lo que pasaba con su amiga.
"…Hace mucho que no entro a esta página," se dijo, recordando que hacía tres años que no accedía a su cuenta, ya que su prioridad hasta hace poco había sido la universidad. Temió por un momento que su cuenta hubiera sido desactivada pero se tranquilizó cuando logró entrar. No le tomó mucho encontrar a Yoshiko en su lista de amigos después de eso, y con un par de clics entró al perfil de su amiga.
"No lo ha actualizado en más de un año…" descubrió Machiko mientras leía la última actualización que escribió Yoshiko en su página la cual consistía en su opinión sobre su visita a un restaurante con sus compañeros de la escuela. La nota estaba acompañada de una fotografía que llamó poderosamente la atención de Machiko.
— ¿Qué es esto? — murmuró, observando la foto mientras fruncía el ceño. En la imagen, Yoshiko estaba sentada junto a un joven rubio de ojos claros que Machiko debía admitir era muy atractivo. Normalmente eso no tendría nada de malo ya que había otras muchachas en la foto, pero cada una estaba con su pareja, y ver a Yoshiko junto a ese muchacho llevó a Machiko a una conclusión que le heló la sangre.
—No… no, no, no…— murmuró asustada mientras entraba en la galería de fotos de Yoshiko—, seguramente estoy mal.
Pero el muchacho rubio apareció de nuevo en varias fotos, siempre cerca de Yoshiko aunque no tan cerca como para indicar algo más. Estaban juntos en una foto en la playa, en la que él le entregaba una botella de refresco y ella le sonreía. En otra estaban en un concierto con otros muchachos, y en otra más ella aparecía riendo junto a otras chicas mientras él salía de una piscina en la que obviamente había caído poco antes.
— ¿Quién carajos eres? — dijo Machiko, que al leer el texto que acompañaba las fotos descubrió al fin el nombre del chico rubio: Scott Miller—. Muy bien, Scott, vamos a ver qué hay contigo…
No le resultó difícil encontrar el perfil del muchacho, y la joven Machida comenzó a estudiarlo para conseguir toda la información posible. Descubrió que Scott era ingeniero mecánico y trabajaba con su padre en una empresa pequeña que hacía efectos especiales con automóviles y otros vehículos para televisión y películas de bajo y mediano presupuesto. Rebuscó en el perfil del muchacho buscando algo que confirmara sus sospechas, pero no encontró nada. Las fotografías mostraban a Scott trabajando, con amigos en restaurantes o en su casa o con sus padres, o sus tíos y sus primos. Revisó todo lo que pudo, pero sólo vio a Yoshiko en una sola fotografía: una foto de una parrillada en la que también se veían al fondo a los padres de Yoshiko, y fuera de la cercanía entre ellos no había nada cuestionable.
—Maldita sea…— gruñó Machiko—. No quiero admitirlo pero este tal Scott parece que en verdad es un buen tipo.
La muchacha apagó la computadora, se levantó y recorrió toda la oficina mientras apretaba las manos en puños. ¿Qué estaba pasando aquí, acaso era ese rubio la razón por la que Yoshiko estaba rara con Hikaru?
—Pero es imposible…— musitó Machiko—, ella y Hikaru siempre han estado juntos y…
La joven Machida se desplomó en su silla y respiró profundamente, tratando de no pensar en nada. El enfado que había sentido en contra de Matsuyama había desaparecido por completo, siendo reemplazado por una profunda preocupación. Lo único que podía esperar era que lo que estaba pensando no fuera más allá de su imaginación.
=0=
Yoshiko se quedó en el umbral de la habitación, bloqueándole el paso a Hikaru, quien la había acompañado desde la sala. Lo miró con atención y le ofreció una sonrisa—. Ya son las dos de la madrugada, Hikaru, es hora de dormir.
—Yoshiko… ¿puedo?
—No está bien que una chica duerma con un hombre hasta después de que estén casados— le dijo ella sin moverse de su sitio—, ya te lo dije anoche, Hikaru.
—Pero…
—Lo lamento, sé que esto es difícil para ti— suspiró ella bajando la mirada—, pero sé paciente conmigo… también lo es para mí.
Hikaru tomó la mano de Yoshiko y la estrechó con delicadeza. Recordó que Oda y Midori habían dormido juntos la noche anterior y lo harían de nuevo hoy. Pensó que podría mencionar ese detalle, pero cambió de opinión al darse cuenta de que eso tal vez sólo haría enfadar a Yoshiko.
— ¿Puedo entrar a platicar al menos? — le pidió él, esperando conseguir que aceptara dejarlo dormir con ella luego de una charla. No esperaba que hicieran el amor, pero por lo menos deseaba poder tenerla en sus brazos y besarla de nuevo, igual que cinco años atrás—. ¿Por favor? Sólo serán unos minutos.
Yoshiko respiró profundamente y bajó la mirada, pensativa. Finalmente, luego de un momento de duda, se apartó de la puerta y lo dejó pasar—. Si sólo quieres hablar…
—Sólo quiero hablar— le aseguró él, entrando en la habitación.
Ella no se movió hasta que lo vio sentarse en la cama. Yoshiko dejó la puerta abierta y se sentó en la silla junto a la ventana, el lugar más alejado de la cama en la habitación—, hablemos entonces, Hikaru.
—Quería decirte que… pues el día fue muy agradable y la cena fue genial, me gustó el gyudon que cocinaste— dijo él, pensando que iniciar la charla con un tema inofensivo sería lo mejor.
—Oh… sí, el día estuvo bien. Y me alegra que te haya gustado mi comida, Hikaru— respondió Yoshiko un poco más tranquila—. Hace mucho que no lo cocinaba y pensé que no quedaría bien.
—Sí…— el futbolista se mantuvo en silencio durante unos segundos, observando a Yoshiko con atención, apreciando la manera en que la luz de la farola en el jardín que se filtraba por las cortinas enmarcaba su rostro. Hikaru sonrió y se levantó para acercarse a ella—, gracias por aceptar venir conmigo.
—Gracias a ti por invitarme, ha sido un paseo muy agradable. Me hacía falta visitar un lugar tranquilo como éste— dijo ella, que se puso de pie y se alejó un poco de Hikaru cuando él estuvo cerca—. Creo que venir aquí contigo es lo que más me ha gustado de mi visita a Japón.
—Espero que te haya servido de algo— le dijo él, que se quedó quieto, permitiéndole tener su espacio—. No me gusta verte triste, Yoshiko… y creo que has estado así por varios días, me habría gustado poder ayudarte antes.
—No estoy triste— le dijo la muchacha—, es sólo que… extraño a mis padres. Me terminé acercando mucho más a ellos estos cinco años y…
—Puedes decirme.
—Es difícil, pero… todo es distinto ahora— suspiró ella, sentándose en la cama con poco entusiasmo. Guardó silencio por unos segundos, luego levantó la mirada y sonrió—. Bueno, tú no has cambiado mucho… Oda tampoco… ni siquiera Machiko ha cambiado tanto. Pero yo sí… volver a Hokkaido y verlos de nuevo me hizo darme cuenta de eso.
—A mi no me molesta que hayas cambiado un poco— le aseguró Hikaru, sentándose a su lado y sintiéndose feliz y más tranquilo cuando ella no se levantó—. Me gustas mucho con cabello largo, y el bronceado te queda bien.
—Hikaru… mi apariencia no es lo único que es diferente— murmuró Yoshiko.
—Te repito que no me importa—, prometió él, pasando su brazo derecho por sobre los hombros de la muchacha, envolviéndola en un abrazo que había deseado desde que ella regresó—. Lo único que me importa es estar contigo.
La muchacha se tensó al sentir el firme brazo de Hikaru y cerró los ojos, presa de un fuerte sentimiento de culpa. Lo sintió posar su mano izquierda sobre su estómago, algo que siempre hacía antes de besarla cuando estaban en la preparatoria. Al entender lo que él estaba a punto de intentar, se levantó y se alejó tres pasos de él.
—Yoshiko… ¿qué sucede? — Le preguntó él—, ¿hice algo malo?
La muchacha se cruzó de brazos y bajó la mirada para ocultar la angustia en su rostro—. No, Hikaru… no has hecho nada malo. Es sólo que… por favor perdóname pero…
Hikaru se le acercó con la intención de ofrecerle nuevas palabras de consuelo, pero su voz se ahogó al notar el miedo en los ojos de Yoshiko. ¿La había asustado al ser tan directo? Confundido, el muchacho no pudo hacer nada más que dejar caer los brazos y retroceder. No podía soportar la idea de haber atemorizado a Yoshiko.
—Lamento haberte asustado— dijo él al fin—. Yo sólo quería… está bien. Me iré. Hablaremos mañana… sé que no debí haber hecho eso tan de repente, lo siento…
—No es tu culpa— dijo Yoshiko, que se armó de valor y se acercó a él para acariciarle el rostro—. Hikaru, no es tu culpa. Pero yo no estoy lista para… no estoy lista para eso, o para besarte otra vez. Es que han… han pasado cinco años, ¿lo entiendes? Cinco años. Perdóname, por favor. Sé que no te mereces esto, pero…
—Cálmate, Yoshiko— le dijo él mientras tomaba su mano con la suya para besarla con ternura—, todo está bien, no te preocupes.
—Gracias…— suspiró ella, sintiendo una vieja chispa encenderse dentro de su corazón al sentir sus labios posarse sobre su piel. Se acercó un poco a él y su mano libre comenzó a levantarse con la intención de enmarcar una vez más su rostro pero no llegó a hacerlo, pues Hikaru se separó de ella mientras le ofrecía una cálida sonrisa.
—Entiendo que necesitas tiempo y estoy dispuesto a dártelo— le dijo mientras avanzaba hacia la puerta, deseando que la tristeza en su voz no fuera muy notoria—. Puedo esperar. Por ti esperaré todo el tiempo que sea necesario.
—Hikaru… yo…— murmuró Yoshiko, luchando contra un nudo que le contraía la garganta pero fue muy tarde, él había cerrado la puerta, dejándola sola, dándole el espacio que le había pedido.
Se quedó inmóvil durante unos instantes, preguntándose si debía ir a buscarlo. Una parte de ella insistía en que alcanzar a Hikaru era lo correcto, mientras que otra le decía que era mejor dejarlo ir. Al final, el miedo a lo que podría pasar entre ellos si iba tras de él la paralizó. Sin poder tomar una decisión, Yoshiko se sentó en la cama, junto a la mesita de noche y comenzó a respirar lenta y profundamente hasta que poco a poco, la angustia que le apretaba el pecho disminuyó lo suficiente como para permitirle pensar. Entendió que necesitaba que alguien la escuchara y al mirar su teléfono estuvo, por sólo una fracción de segundo, tentada a llamar a Machiko, pero no lo hizo pues se sintió avergonzada ante la idea de explicarle lo que había sucedido con Hikaru. Mordiéndose los labios, la muchacha dudó durante casi un minuto hasta que con dedos temblorosos, seleccionó el contacto de la única otra persona que pensó podría entenderla.
[["Hola… ¿podemos hablar?"]] Murmuró cuando la persona al otro lado de la línea le respondió, sintiéndose un poco mejor al escuchar su voz preguntándole si todo estaba bien. [["No, todo está mal y… necesito hablar con alguien…"]]
=0=
Hikaru entró en la habitación que habría sido para Machiko y se dejó caer de espaldas en la cama. Se sentía decepcionado por el resultado de su conversación con Yoshiko, pero al mismo tiempo estaba complacido con la manera en la que había actuado. Si bien podía admitir que deseaba con todas sus fuerzas besar y abrazar a Yoshiko y quizás cumplir esa promesa de por fin consumar su relación, también se consideraba lo bastante honorable como para respetar sus deseos. Entendía que Yoshiko necesitaba volver a acostumbrarse a estar cerca de él, y aunque había conseguido que le permitiera volver a abrazarla aunque sólo por unos segundos, se daba cuenta de que su cercanía la ponía tan nerviosa como durante sus primeras citas cuando estaban en la preparatoria.
—Apuesto que Machiko me diría que hice lo correcto— se dijo Matsuyama, pensando de repente en la joven Machida y preguntándose si todavía seguía molesta con él, aunque en realidad no podía entender porqué se había enfadado.
"…No seas travieso… sal de entre mis piernas y bésame…" El joven Matsuyama se sentó de inmediato al escuchar la tenue voz de Midori filtrarse a través de la pared, seguida de las risas de su amigo. "Oh, sí… esto es mejor de lo que pensaba, Oda… dame más…"
—Kazumasa Oda, eres un jodido cabrón…— murmuró el joven Matsuyama, que se giró y se cubrió la cabeza con la almohada para intentar dormir, pero los sugerentes gemidos de Midori, a pesar de ser casi en su totalidad enmudecidos por la pared, le parecían tan fuertes como cañonazos directo en los oídos.
—Me lleva el…— sin completar la frase, Hikaru tomó una cobija y dos almohadas y bajó a la sala. Sabía muy bien que no podría dormir si se quedaba en la habitación.
=0=
Machiko Machida estaba convencida de que esto era una gigantesca estupidez. Y sin embargo aquí estaba, afuera del edificio en donde vivían los tíos de Yoshiko con la intención de hablar con ella. No sabía si ya había regresado del lago Toya, pero considerando que casi eran las tres de la tarde esperaba que Yoshiko ya estuviera aquí. Armándose de valor y deseando con todas sus fuerzas no estar a punto de meterse en un problema tremendo, Machiko presionó el timbre bajo el apellido 'Fujisawa' y esperó hasta recibir una respuesta.
"¿Diga?" Era la voz de Yoshiko. "¿Quién es?"
—Hola, Yoshiko— dijo la joven Machida—, vengo a despedirme, y platicar un rato si tienes tiempo.
"…Machi, no te esperaba," Yoshiko hizo una pausa y luego continuó. "Sí podemos hablar, ¿quieres subir o…?"
—Es mejor si hablamos en otra parte, tengo algo muy importante de qué hablar contigo.
"Oh… está bien, espera un poco, ahora bajo."
—Perfecto, te espero.
Minutos después…
—Debe ser algo muy importante para que estés tan nerviosa— dijo Yoshiko mientras se sentaba en la orilla de la fuente que estaba en el jardín más cercano al departamento de sus tíos. Era un lugar solitario a esa hora, y a las amigas les pareció el lugar adecuado para hablar sin interrupciones. La joven Fujisawa observó la manera en que su amiga se frotaba las manos y dedujo que estaba hecha un nudo por los nervios—. Dime qué sucede, Machi, por favor.
—Mira… sé que regresas mañana a Estados Unidos y créeme que no hago esto con mala intención pero…— Machiko pasó saliva y luego de acomodarse los anteojos, continuó—. ¿Quién es Scott Miller?
Yoshiko se congeló al escuchar ese nombre, y durante casi un minuto no pudo encontrar las palabras para responder. Se puso pálida y sintió que sus manos se enfriaban como si las hubiera metido en agua helada. Miró a Machiko y notó que su mirada se endurecía, seguramente al notar su reacción.
— ¿Cómo… cómo es que conoces ese nombre? — Preguntó Yoshiko en voz baja.
—Vi tu perfil y el de ese tipo en Facespace— dijo Machiko, sintiéndose bastante decepcionada al ver la manera en que Yoshiko palidecía al escuchar el nombre del muchacho—. ¿Quién es él?
—Es un amigo— respondió Yoshiko, que suspiró derrotada—, lo conocí en mi segundo año en la universidad, sus padres son amigos de los míos y…
—No me importa cómo lo conociste— la interrumpió Machiko—, lo que me interesa es saber por qué estás con él en todas esas fotografías. ¿Acaso le has sido infiel a Hikaru?
—Machiko…— la joven Fujisawa bajó la mirada y se sonrojó—, lo que pasa es que…
— ¡Lo sabía!— dijo Machiko, su voz llenándose de enfado—, ¿cómo puedes hacerle esto a Hikaru después de ser su novia tres años en la preparatoria? Maldita sea, Yoshiko… ¿qué no estabas enamorada de él desde la secundaria, cuando casi tuve qué obligarte a que le dijeras lo que sentías por él?
—Es que… lo que sucedió…
— ¡Y todavía vienes a Japón y te pasas quince días jugando a la novia con él, no entiendo cómo puedes ser tan cruel, ya no te conozco! — La acusó—, ¡te has convertido en una persona de lo peor!
Yoshiko no pensaba discutir las conclusiones de Machiko, pero al final sus palabras la molestaron bastante—. Tienes razón. Ya no me conoces, nadie en Hokkaido me conoce… ¿acaso sabes lo que es estar sola en otro país, vivir sin amigos y tener qué aprender otro idioma para poder conseguir algo tan simple como un estúpido vaso con agua? No, no lo sabes y nunca lo sabrás.
La joven Fujisawa se puso de pie y alzó la voz—. ¡Para ti es fácil hablar así porque sólo conoces esta isla, Machiko! Eres incapaz de pensar más allá de Hokkaido. ¿Se te ha pasado por la cabeza que Hikaru poco a poco dejó de llamarme y de responder a mis mensajes? En ocasiones tardaba más de un mes en responderme y su única excusa era que estaba entrenando para algún estúpido torneo… ¿qué se supone que hiciera, quedarme encerrada y no ir a la universidad?
Yoshiko apretó las manos en puños y siguió hablando—. Nunca podrías entender lo difícil que fue para mí los primeros meses, y sin la ayuda de Scott no sé que habría hecho. Puedes acusarme de lo que se te dé la gana, pero Scott no ha hecho nada malo, y él es una buena persona… aunque si estuviste espiando en su Facespace seguramente ya lo sabes.
Machiko, sorprendida por la reacción de Yoshiko, no pudo sino perder el habla mientras asimilaba el hecho de que la tímida y callada muchacha que conocía de la preparatoria había aprendido a defenderse de esta manera. Y tenía qué aceptar que Yoshiko tenía razón en varias cosas. No podía entender lo difícil que había sido su vida en Estados Unidos y tampoco podía imaginarse lo triste que fue para ella el saber que Hikaru prefería el futbol a conversar con ella. Incluso podía admitir que hasta donde sabía Scott Miller era una persona decente.
"Pero eso no justifica lo que le ha hecho a Hikaru," pensó, aferrándose a lo único que le permitía seguir enfadada con Yoshiko. "¡No lo justifica para nada!"
— ¿Para qué regresaste a Japón, entonces? — Preguntó Machiko—, ¿para burlarte de Hikaru?
—No—, dijo Yoshiko, suspirando con cansancio—. Nunca haría algo así. Aun cuando pienses que soy de lo peor, jamás me burlaría de él. Hikaru es muy especial para mí… ayer incluso estuve a punto de…
—Pero… ¿entonces por qué regresaste? — insistió Machiko.
—Es que… Scott me pidió matrimonio— reveló Yoshiko, desviando la mirada para evitar ver el rostro de su amiga.
—… ¿Matrimonio? — Machiko volvió a alterarse al escuchar eso—, ¿y aún así te atreves a venir a Japón?
—Todavía no he aceptado— respondió la joven Fujisawa—. Le pedí tiempo antes de darle mi respuesta… mis sentimientos por Hikaru aún son muy fuertes y yo quería saber si…
— ¿Si todavía lo amas?
Yoshiko asintió.
—Y… ¿qué has descubierto?
—Descubrí que mi futuro no está aquí— contestó Yoshiko—. Mi futuro está fuera de Hokkaido, fuera de Japón.
Machiko apretó los labios y se esforzó para no gritar—. Te vas a casar con Scott.
Yoshiko suspiró deprimida y volvió a sentarse en la fuente—. Todavía no lo sé, Machiko… lo único que puedo decirte es que ya no puedo estar con Hikaru porque… le fallé.
—Pero… después de todo lo que les pasó en la secundaria y en la preparatoria…— dijo Machiko, recordando lo difícil que había sido para Hikaru y Yoshiko estar juntos.
—Un noviazgo de preparatoria no es para siempre— suspiró Yoshiko—, la vida no es como en esos estúpidos manga Shoujo que siempre leías, Machi.
Machiko frunció el ceño, molesta una vez más al escuchar cómo Yoshiko despreciaba su relación con Hikaru—. ¡Pero si él te fue fiel durante todos estos años, cómo puedes decir algo tan… tan insensible!
— ¿Fiel? — preguntó Yoshiko, levantando el rostro y observando a su amiga con una mirada fría. Le irritaba que Machiko estuviera atacándola de esa manera cuando no entendía sus circunstancias, y sospechaba que lo hacía por lo que Hikaru le había contado—. ¿Si fue fiel, entonces porqué estuvo saliendo contigo todo el mes pasado?
Machiko se sonrojó y bajó la mirada—. No es lo que piensas… no salí con él para eso, él me pidió…
—Ahórrate las excusas— la interrumpió Yoshiko, que volvió a ponerse de pie y se plantó frente a su amiga—. Sé que te enamoraste de Hikaru en la preparatoria. ¿Cómo no podía darme cuenta? Recuerdo cómo lo mirabas, cómo te las arreglabas para hablar a solas con él o para salir con nosotros en algunas de nuestras citas… o esa vez que fuimos en grupo a la playa y te pusiste ese jodido bikini, como si no supiéramos que tienes unas tetas enormes… y ni siquiera con eso pudiste llamar la atención de Hikaru. Pero a pesar de que hacías todas esas cosas fui buena contigo y te dejé ser parte de nuestro grupo… y bien podría haber hecho que Hikaru te ignorara. Pero no lo hice, te dejé estar cerca de él y ser su amiga, y además…
— ¡Nunca intenté quitártelo!— se defendió Machiko—. ¡A pesar de lo que sentía por él, nunca me interpuse entre ustedes… yo sólo quería estar cerca de él sin causarles problemas!
—Pues parece que todo cambió cuando supiste que regresaría— le acusó la otra—. ¿Pensaste que si volvía se te acabaría el tiempo y por eso comenzaste a salir con él?
— ¿Me dices eso cuando fui yo quien te ayudó a que lograras ser su novia? — Dijo Machiko—, siempre puse nuestra amistad por delante, ¡y me duele ver que para ti eso no vale nada!
La respuesta que tenía lista Yoshiko murió en sus labios. A pesar de todo, sí había algo que todavía valoraba por sobre todo lo demás, incluso por sobre el ridículo pleito en que estaban metidas, ese algo era su amistad con Machiko. La joven Fujisawa bajó el rostro y suspiró, sintiéndose avergonzada por su comportamiento.
—No quiero pelear contigo— dijo luego de un momento de silencio—. Eres la mejor amiga que he tenido, Machi… ¿acaso no puedes intentar entender por qué pasó todo esto?
—Yo... yo sólo sé que Hikaru te ama más que a nadie, Yoshiko— dijo Machiko con un tono de derrota en su voz. Ella tampoco quería pelear con su amiga, y necesitaba dejarle eso en claro en caso de que hubiera olvidado lo mucho que Hikaru la quería.
—Lo sé…— Yoshiko hizo una larga pausa—, pero intentar revivir un amor que ya no está sería injusto para él y para mí. Yo… lo dejaré libre, Machi, y si no puedes perdonarme por esto… entonces al menos cuida de él, por favor.
—Deberías darle otra oportunidad a su relación… es obvio que aún lo quieres.
—Pero… está bien, Machi. Lo pensaré— murmuró Yoshiko—. Sólo espero que sin importar lo que decida, que tú y yo podamos seguir siendo amigas.
Machiko no respondió. No pudo hacerlo, pues Yoshiko comenzó a alejarse. La llamó, pero lo único que consiguió fue que Yoshiko le hiciera una señal de despedida con la mano sin detenerse.
Machiko se quedó inmóvil, escuchando el agua caer en la fuente, muy confundida como para decidir qué hacer, aunque no tenía idea de que no volvería a ver a Yoshiko hasta muchos años después.
=0=
La tarde era fría, y un viento helado recorría la cancha de futbol a espaldas de la preparatoria Furano. Los cuatro faroles en las esquinas del campo bañaban el lugar con una luz pálida que mantenía a raya las sombras del anochecer. Yoshiko se acercó a una de las porterías y se recargó en el poste, mirando la cancha y recordando con nostalgia todos y cada uno de los momentos que había pasado allí. Frente a ella, Hikaru se mantenía de pie en silencio, con las manos en los bolsillos de su chamarra. Se veía idéntico a la última vez que lo había visto en este lugar y eso la hizo reafirmar su creencia de que en Hokkaido nada cambiaba nunca.
—Hace cinco años que no te traía a este lugar. ¿Qué recuerdas de esta cancha?
Yoshiko no pudo evitar sonreír con un poco de tristeza—. Recuerdo que venías a practicar aquí desde muy temprano todos los días, incluso los domingos. Las únicas que siempre veníamos a darte algo de desayunar éramos Machiko y yo.
—Sí… lo recuerdo bien— dijo él. Hikaru se acercó a Yoshiko y la observó con atención. Era obvio que no se sentía feliz y eso le preocupaba mucho. Por un momento pensó que quizás sería mejor si suspendía sus planes, pero sabía que ella se iría de nuevo al día siguiente, por lo que no podía postergar más las cosas. Era su última oportunidad, y quizás con esto podría finalmente volver a hacerla feliz.
—Hikaru… hay algo que debes saber— comenzó Yoshiko luego de un momento de silencio que había usado para reunir el valor de confesarle lo que había decidido luego de meditar en su relación durante toda la tarde.
—Espera, por favor— le pidió él, su voz temblando un poco a causa de una mezcla de emoción y nervios—, podrás decirme lo que quieras, pero déjame hablar a mí antes…
Sin esperar a que ella respondiera, el joven Matsuyama sacó una pequeña cajita de su bolsillo derecho y la abrió para mostrarle a Yoshiko un bonito anillo de compromiso coronado por una pequeña flor de plata en cuyo centro brillaba un precioso diamante.
—Sé que debí haber hecho esto la primera vez que te marchaste a Estados Unidos— dijo él mirándola con cariño mientras se arrodillaba frente a ella—. Pero el pasado ya no importa, sólo nuestro presente. Yoshiko Fujisawa… ¿quieres casarte conmigo?
—Ay, Hikaru…
=0=
Notas.
He aquí el tercero de los seis capítulos.
Gracias por leer.
