PASION EN EL AGUA

Aira Kanae había resultado ser un cofre de sorpresas incomparable.

Era principios del verano cuando los guerreros del tigre y el buey habían tomado sus vacaciones pactadas un par de meses atrás.

Eiji Kashii no había interferido para nada en la planeación dado que jamás en su vida había hecho un viaje de vacaciones, sus expectativas, además, eran tan bajas que Kanae no había hecho más que sorprenderlo una y otra vez desde que salieran de la casa de los Aira y tomaran un taxi para dirigirse a la estación de trenes.

Wakayama era una provincia tranquila de la costa este de Japón, y era lo primero que había sorprendido al genio de la masacre, después de todo, cuando la castaña había sugerido hacer un viaje para vacacionar, el pelinegro había imaginado que tomarían un avión a otro país, en realidad no se había esperado un viaje en tren como inicio de todo.

Los días habían sido interesantes, habían visitado el castillo de Wakayama, también un restaurante de ramen muy concurrido y con un plato distintivo tan delicioso que Eiji había terminado pidiendo al menos cinco platos más ese mismo día, ambos guerreros habían practicado senderismo un día sí y un día no, habían viajado en un bote con fondo de cristal para visitar una isla cercana, disfrutando del espectáculo de los peces multicolor, habían comido también en el mercado de peces, disfrutando de una enorme mariscada que les habían preparado ahí mismo en las mesas de parrillada, habían hecho una visita al zoológico, mismo que la oji verde había disfrutado como si de una niña pequeña se tratara y, por supuesto, habían probado el vino de la región.

Si el buey era sincero, no recordaba haber visto a Kanae tan ebria en su vida, debía admitir que el brebaje local era realmente bueno, aun así no se explicaba cómo habían terminado llevando tantas botellas al hotel donde el guerrero del buey había tenido que lidiar con una guerrera del tigre completamente hiperactiva, razón por la cual habían tenido que encerrarse en la habitación al día siguiente.

Una Kanae ebria podía ser demasiado peligrosa aun si parecía estar de buenas... eso sin olvidar la resaca monumental que la chica había tenido al día siguiente y que el pelinegro había tomado como excusa para tener un día más relajado puesto que la chica simplemente no había podido tolerar muy bien el ruido.

Para cuando finalizó aquella primera semana, Kashii se sentía ligeramente cansado de andar recorriendo la región de aquí para allá, el hecho de que la castaña lo hubiese obligado a portar bermudas, sandalias y una chamarra delgada para luego dejar las maletas de ambos en el lobby del hotel lo habían hecho dudar de su buen juicio, por fortuna, el destino del día resultó ser la playa de Shirahama.

Sus arenas blancas, la calidez del clima, el oleaje calmado y turquesa del mar aunado a los acogedores aromas a comida le habían hecho mejorar su humor mientras buscaban un área donde sentarse para mantenerse a resguardo del sol bajo una colorida sombrilla de playa cuyos vivos colores no tardaron en llamarle la atención, contemplando el contraste con el cielo azul sobre sus cabezas.

-¿Todo bien Eiji?

-Sí, solo es la primera vez que uso una de éstas -Respondió el joven tranquilamente antes de voltear a ver a su compañera, sorprendido de verla levantarse el cómodo vestido de algodón anaranjado con que había llegado- ¿puedo preguntar qué haces?

La aludida terminó de sacarse su vestido para dejarlo hecho bola sobre su toalla, quedando en un traje de baño de dos colores que a Eiji le pareció un tanto escandaloso apenas verlo.

A pesar de ser de una sola pieza, no dejaba de llamarle la atención, era como si hubieran tomado un par de gruesos listones, uno negro y uno blanco, jugando con ellos para unirlos, torcerlos y girarlos sobre el cuerpo de Kanae, si bien sus senos estaban perfectamente cubiertos por los triángulos formados por la tela y mantenidos en su lugar por un cordón dorado, su escote quedaba completamente al descubierto, y era cierto que su ombligo y la cicatriz que él le había realizado años atrás, habían sido tapados por las dos telas torcidas, pero no su vientre plano o los músculos de su abdomen, además los colores se invertían para cubrir el área del pubis y la mitad de sus glúteos por detrás mientras un par de cordones dorados se encargaban de mantener todo en su lugar a la altura de la cadera.

-Planeo ir a nadar y no puedo hacerlo con el vestido- Respondió la oji verde sorprendida por la pregunta -por cierto Eiji, ¿podías ponerme bloqueador?

El pelinegro asintió con una sonrisa apenas disimulada, aceptando el frasco que se le ofrecía para ponerse a trabajar, untando los hombros, la espalda, las caderas y las piernas de su novia, estaba terminando cuando esta se dio la vuelta con aquella sonrisa felina que tanto la caracterizaba.

-No te importa ponerme por todo el cuerpo, ¿verdad?, después de todo, no quiero quemarme, solo planeo tostarme un poco.

Kashii sonrió de lado mientras vertía mas crema en sus manos, apoyándolas en los costados de su mujer para poder acercar su rostro sin dejar de ver los labios de la castaña y quedando a escasos centímetros de ésta- Mientras me devuelva usted el favor, señorita, yo encantado de proteger su piel.

Podía sentirla ronroneando bajo su tacto mientras se retiraba a la par que ella se enderezaba lentamente, sonriendo por completo ante su exitosa huida.

-¡EIJI!

El aludido no pudo contener la risa mucho tiempo antes de volver a su labor con la crema bloqueadora.

Algo más tarde ambos guerreros salían del agua, para el pelinegro la natación había resultado un excelente ejercicio de entrenamiento, su novia por el contrario se había dedicado a chapotear, a jalarle las piernas cuando encontraba oportunidad y a flotar aflojeradamente dentro de una dona salvavidas que había rentado por ahí, justo acababan de devolver la dona y estaban decidiendo que comer cuando Eiji sintió una mano descarada nalgueándolo para luego frotar desvergonzadamente la zona afectada.

-Kanae, ¿te importaría dejar de tocarme?

-No pienso hacerlo -Respondió la oji verde sonriendo de lado mientras comenzaba a masajear los músculos bajo su palma.

-Estamos en público, cuando volvamos al hotel te dejaré hacer lo que quieras.

-Lo sé, pero esas zorras a nuestras espaldas no dejan de mirarte y francamente ya comenzó a molestarme.

-¿Mi gatita está celosa acaso? -Preguntó el guerrero del buey ligeramente divertido.

-No, sólo estoy siendo territorial.

-Entonces, ¿también debería manosearte en público?, quizás de ese modo los tipos que te han estado vigilando dejen de hacerlo.

Aira se sonrojó por completo mientras soltaba a su novio, dándose cuenta de lo que el hombre a su lado había comentado.

-¿Quizás un beso acabe con nuestro problema? - Propuso el tigre de forma tentativa.

-¿No es acaso una conducta escandalosa? - Respondió su acompañante mirándola con la misma seriedad con que urdían algún plan en el campo de batalla.

-Un poco, pero podría dejar en claro que no estamos interesados en otras personas.

-¿Debe preocuparme lo que otros piensen?

-Usualmente diría que no, pero esas tipas no dejan de verte como un delicioso filete de carne desde que te quitaste la sudadera, temo que se te acerquen si nos separamos.

-¿Es así? -Respondió el buey completamente divertido y sorprendido de la situación.

-¡Lo es!, no es mi culpa que mi novio esté tan... Etto... -Kanae se había puesto roja hasta la base del cuello mientras desviaba la mirada, consciente de lo que estaba a punto de decir y de la sonrisa torcida en el rostro de su interlocutor - ¡Vamos a ese restaurante de allá!, debo alimentarte de tres a cinco veces al día de manera abundante.

-Kanae, no soy una mascota.

- Estaría menos molesta de la atención que atraes si lo fueras.

Eiji aguantó la risa que el comentario le había causado, optando por colocar una de sus manos sobre la cintura de Kanae antes de jalarla a su lado en un abrazo mientras se encaminaban al lugar señalado.

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El hotel Shirahamakan había resultado la mayor de las sorpresas hasta el momento para el pelinegro.

Habían llegado luego de terminar de comer y sus maletas ya los esperaban pacientemente en el lobby mientras Kanae se encargaba del check inn reglamentario, la habitación era relajante y acogedora además de tradicional, la pequeña bañera de aguas termales expuesta en una terraza rodeada de plantas verdes resultaba completamente invitante a ojos de Eiji quien debía admitir, nunca en toda su vida había hecho uso de algo parecido, la tentación de entrar se había incrementado luego de notar a su compañera deshaciéndose de sus ropas, siguiéndola en silencio y quedando pasmado al notar como la castaña tomaba una yukata azul y blanco para cubrir aquel cuerpo esbelto y tentador, completamente ajena a los deseos que provocaba.

-Veo que estás listo Eiji- Dijo Kanae sonriendo mientras le ofrecía un yukata similar pulcramente doblado. -aquí tienes.

-¿Y esto?

-Bueno, aparté una de las termas techadas desde que hice la reservación, tuve suerte de conseguir alojamiento aquí, solo será hoy y mañana, pasado mañana debemos cambiarnos de hotel para finalizar.

-Entiendo.

Ninguno dijo más mientras ambos salían completamente cubiertos.

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La piscina de aguas termales que Kanae había mencionado consistía en una enorme bañera de piedra con el suelo a desniveles, dependiendo del área cambiaba la profundidad como si se tratara de una formación rocosa natural, esto les permitía ingresar gradualmente en aquella alberca en la cual cabrían seguramente ocho personas, dándoles además la opción de sentarse como si aquellas piedras fueran sillas o sobre las rodillas; una pared de roca al fondo hacia de fuente para permitir un constante flujo de agua, tenían también un área de cambiador con cestos tejidos en anaqueles de madera y un área de aseo para entrar limpios al agua caliente.

El piso se sentía cálido bajo los pies, suave al tacto, había también algunas toallas para cubrirse y para secarse, además de una pequeña banca de madera donde reposaban unos pequeños trastes de madera negra en cuyo interior había un par de copas de sake y una botella de barro a juego, en otro había rebanadas y gajos de fruta, a parte les habían dejado una botella de licor y una red con algunos huevos y verduras.

Ambos se asearon antes de ingresar, restándole importancia a las ventanas enormes que había a los lados y que estaban completamente empañadas por el vapor de esa terma y las contiguas.

-Kanae, tengo curiosidad.

-¿Sobre qué?- Respondió la castaña mientras ayudaba a su compañero a amarrar aquel largo cabello negro en un rodete alto.

-¿Cómo se te ocurrió venir a un lugar como este?

La aludida sonrió tristemente mientras acomodaba las frutas y el licor en los recipientes de madera y la red con comida para flotar libremente antes de entrar y acomodarse al lado del oji gris, plantándole un beso en la mandíbula antes de servirse una copa de sake y probarlo.

-Si te soy sincera, vine a un lugar de estos cuando era niña, creo que fue el último viaje que pude hacer con mi madre, pensé que sería de tu agrado.

-No acostumbras mencionar a tu madre cuando hablamos.

-Me parece de mala suerte hablar de los muertos... En todo caso, parece que te gusta el lugar, te ves más relajado, incluso han desaparecido las sombras que siempre tienes bajo los ojos.

-Se me ocurren un par de formas para agradecerte- Dijo el buey en un tono ligeramente insinuante antes de jalar a su compañera para sentarla en su regazo, besándole el cuello y los hombros, abrazándola lo suficiente para sentir toda la piel de aquella espalda contra su pecho, maravillándose ante la suavidad que percibía en medio de aquella calidez.

-Eiji- Murmuró Kanae entre risitas nerviosas luego de devolver su copa a la pequeñísima embarcación de alcohol y dejarse hacer -yo también tengo una duda.

-¿Mmh?- Gruñó el aludido paseando sus labios de un hombro al otro mientras sus manos comenzaban a recorrer el cuerpo de su víctima.

-¿Lo que le dijiste a mi padre es verdad?

-Cada palabra -Murmuró él sobre la piel de la nuca de Aira mientras sus manos se concentraban en acariciar las zonas más sensibles de la chica entre sus brazos, provocándole un escalofrío placentero.

-¿Y cómo planeas, cumplir con tu, ofrecimiento?- Cuestionó la castaña con dificultad a causa de las sensaciones de que era presa en medio de aquel ambiente acuático.

-Sigo trabajando en eso -Confesó Kashii antes de besar a su pareja en la base del cuello, besando hasta alcanzar un lóbulo para succionar despacio, delineando círculos perezosos con sus dedos sobre uno de los senos y la entrepierna del tigre.

-¡Idiota!- Suspiró Kanae con una sonrisa felina, sintiendo como aquella estimulación la iba preparando.

-Si no fueras tan terca, ya te habría corregido ese modo de hablar -Suspiró el buey, liberando la oreja de Aira antes de aspirar un momento entre los cabellos de la joven en sus brazos.

-Si hablara diferente, no me molestarías taaaanto.

El buey sonrió, sabiendo que había sido descubierto, cambiando su táctica y comenzando a pellizcar lenta, sistemática y suavemente las cúspides sonrosadas y erguidas de aquellos senos sensibles a su merced, pasando sus dedos de forma circular antes de volver a dar jalones ligeros, obteniendo como premio una verdadera sinfonía de gemidos bajos y placenteros.

-Eijiiii, ¡yo también quiero tocarte!- Ronroneó la víctima del genio de la masacre, intentando alcanzar con una mano la hombría cálida y turgente a sus espaldas, sin poder conseguir su objetivo.

-No.

-¿Porque no?

-Vinimos a relajarnos, tú has hecho todo menos relajarte, permíteme darte un par de manos.

-¡Carajo contigo!, -Respondió la castaña casi en automático- yo también quiero jugar, no sabes lo excitante que es oírte cuando logro sacarte algún sonido.

-Y ya me has sacado muchos esta semana jovencita, es tu turno de dejarte consentir.

-A veces hablas como si fueras… un anciano… me llevas ¿qué?, ¿dos años?

El buey soltó al tigre un momento, sabiendo de sobra que la chica voltearía antes de sentarse a horcajadas de nuevo sobre su regazo, sonriendo de lado y recargándose con los brazos abiertos sobre las piedras a su espalda para no contestar.

Eiji la dejó besarlo, la dejó morder y succionar sus músculos, la dejó darle ligeros pellizcos mientras controlaba su respiración para no dejar salir ni un solo sonido, la dejó pasear sus dedos por donde quiso hasta atrapar sus manos, sujetándolas a la espalda de la castaña con cuidado de no lastimarla antes de volver a ocuparse en besar cuanta piel quedaba fuera del agua.

-¡Esto es trampa Eiji!

-Sólo relájate Kanae.

-Ja, ya verás cuando me liberes, ¡aahh!, al menos cógeme, estás jugando demasiado, sabes que no soy tan paciente.

El pelinegro no dijo nada, simplemente envolvió a la oji verde entre sus brazos conforme le brindaba besos suaves en los labios, apenas insinuados uno detrás del otro, sonriendo de forma retorcida al sentirla acercarse más a él, capturando su labio inferior luego de haberla molestado, haciendo una ligera succión antes de soltarla y entregarse en un beso apasionado, liberando las manos de ella para dejarla abrazarlo a sus anchas.

-Kanae.

-¿Si?-Ronroneo la aludida.

-¿Me permitirías intentar algo?

-No lo sé, si es penetrarme, adelante, cógeme como quieras.

Eiji sonrió maquiavélico antes de acomodar a su novia de tal manera, que su cabeza y sus manos pudieran apoyarse entre las piedras en la entrada a la tina mientras acomodaba las piernas de ella sobre sus hombros, deleitándose en el ligero sonrojo sobre los pómulos de su pareja, sin importar que tan mal hablada fuera ella o que tan impulsiva actuara con él, a pesar del tiempo que llevaban juntos, ella seguía sonrojándose sin poder evitarlo.

Kanae observaba expectante, sintiendo los hombros fuertes del oji gris bajo sus piernas, solo imaginar que pronto podría ver aquel majestuoso torso húmedo mientras lo sentía ingresando a su cuerpo la excitaba y apenaba al mismo tiempo, aquel hombre que alguna vez fuera su inspiración, ahora era el objeto de todas sus fantasías y deseos, ver aquella piel cubriendo los músculos que la ropa siempre tapaba de la vista era, quizás, su mayor fetiche si era sincera, desafortunada o afortunadamente, aquel alto hombre al otro extremo de la piscina no tenía la misma idea que ella, así que la castaña no pudo verlo levantarse en ningún momento, más bien divisó aquel rostro usualmente serio y frío sonreírle de forma retorcida antes de acercarse a su sexo y comenzar a estimularla con los labios y la lengua, justo cuando Aira estaba por reclamar, la intrusión de dos dedos la hizo cambiar de opinión.

Nunca, en todo lo que llevaba relacionándose con Kashii de esa manera había sentido algo similar, su cuerpo flotando en el agua, envuelta en el calor de agua y vapor mientras su centro era ávidamente devorado y su interior estimulado con habilidad, era como consumirse en fuego sin llegar a quemarse, como si volara demasiado cerca del sol, en el medio de una nube cargada de cálida lluvia veraniega, dejándole la mente a medio funcionar, lo único que recordaba era sostenerse con ambas manos de las piedras para no sumergir demasiado su cabeza y ahogarse literalmente, aun si ya se estaba ahogando en placer luego de ser golpeada por una ola de electricidad inconmensurable que la había recorrido por todo el cuerpo de manera potente, definitivamente, Eiji la había sobre estimulado, seguramente buscaba hacerla terminar de nuevo mientras su boca se paseaba también por el interior de sus muslos, dibujándole cosas en la base de la espalda con su mano libre, provocando un pequeño oleaje bajo su piel.

Las sacudidas del cuerpo de la oji verde sobre el agua, la forma en que aquel cuerpo femenino había comenzado a hacer presión sobre sus dedos cada vez más rápido le dio la información que necesitaba, Kanae había tenido un segundo orgasmo.

Lentamente Eiji comenzó a sacar sus dedos, asegurándose de acariciar la piel de alrededor para mantener la estimulación, dando un último beso antes de incorporarse y unir su cuerpo al de su amante, sosteniéndola por las caderas para mantenerla a flote, marcando un ritmo suave y constante para que la joven no se golpeara en la cabeza con el borde, en definitiva, quería demostrarle cuan agradecido estaba de aquel viaje.

Poco después ambos se encontraban abrazados aun en el agua, el tigre sosteniéndose del fondo de la alberca con las manos mientras intentaba no gritar demasiado fuerte, de alguna forma, el buey se las había ingeniado para hacerla terminar de nuevo antes de arrodillarse aun dentro de ella para moverse de forma más tosca y frenética, ayudándola a seguir flotando al sostenerla de la espalda y apoyando la otra mano también en el fondo para sostenerse a sí mismo, conteniéndose tanto como le era posible mientras la besaba en el rostro para luego apoyar su rostro en el de ella.

Para cuando el juego terminó, Kashii debió ingeniárselas para cargar a Aira y salir del agua, temeroso de haber hecho algo que no debían en el interior de la terma.

-¿No habría sido más fácil que te detuvieras para irnos a la banca y pudieras terminar? – Se burló Kanae sin soltarse de su novio en ningún momento.

-Temo que no estaba pensando en la integridad del agua, alguien tenía mi mente completamente ocupada –Respondió el aludido ligeramente apenado mientras caminaba hacia el área de aseo aun dentro de Kanae, sosteniéndola de las nalgas con una mano mientras con la otra se ayudaba de la pared, estaba exhausto.

-Bueno, ¿y qué te parece si esta vez entramos solo a beber, comer y relajarnos en el agua caliente?

-Solo si prometes que volveremos a la habitación en cuanto alguno de los dos comience a quedarse dormido.

-Lo prometo.

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El baño había sido interesante una vez que se dedicaron a degustar la comida y la bebida que se les había dejado, la cena en el restaurante del hotel había sido deliciosa y reparadora, el futón y las cobijas sin embargo habían terminado en un verdadero embrollo durante la noche, a pesar del cansancio, ninguno de los dos había podido conciliar el sueño al principio, que Kanae hubiera comenzado a trazarle todo tipo de kanjis en el pecho con aquellas afiladas uñas no había hecho más que excitarlos de nuevo.

Era pasada la media noche cuando la oji verde al fin se había dormido entre los brazos del pelinegro, arrullándolo con su respiración tranquila y acompasada, haciéndolo sonreír con ternura mientras la idea de no salir de la habitación al día siguiente para quedarse en la tina de la terraza se quedaba grabada en la mente de Eiji, así como aquella sensación de paz y gozo lo hacían presa de una forma que nunca antes había logrado sentir.

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Notas de la Autora:

¡AL FIN LO ACABÉ! OMD! ¡AL FIN! Quería terminar y subir esto desde hace una semana, pero me encontré con un problema… este no es el primer fanfic que escribo de drabbles lemmon, de hecho es el tercero y si, ya había empleado ambientes acuáticos en los anteriores, quería darle a este algo que no tuvieran los otros dos, así que tuve que romperme un poco la cabeza pensando y tuve que releer lo que había puesto en los otros también… hasta que recordé algo xD, no diré más.

El hotel Shirahamakan realmente existe, si tienen oportunidad de buscarlo y ver las fotografías del interior, se los recomiendo, si algún día voy a Japón quisiera quedarme ahí aunque sea dos días, lo admito, también me tardé buscando una zona en Japón que juntara la playa y una zona de aguas termales, quería ponerlos en traje de baño en la playa a ambos, jejejejeje, es culpa de un dibujante cuyo nombre no recuerdo, pero también quería ponerlos en un lugar tan tradicional de Japón como son las termas, Wakayama en realidad tiene playa, montaña y aguas termales, me pareció el lugar perfecto para las vacaciones de estos dos, además conocí algunas cosas nuevas de dicho país, quedé encantada.

Por último, este cap tiene side story incluido en el fanfic La Charla, si gustan pasar a leerlo, ya está listo y en línea.

Por último, muchísimas gracias por tus comentarios Sierra, me has hecho inmensamente feliz :D, y a todos los que leen esta historia, muchas gracias también por haber llegado hasta aquí, adelanto del próximo cap… habrá niños y algunos juegos no sexosos… bueno, también sexosos pero sin niños xD.

SARABA