PASIÓN POR TI

-¡DAMELO KENTA! ¡ES MÍO!

-¡NO, YO LO QUIERO!

-¡QUE NO, ES MÍO!

-¡NO ME IMPORTA!

-¡KENTARO, DÁMELO!

-¡NO!

-¡LE DIRÉ A MAMÁ!

-¡QUE NO, QUE NO Y QUE NO!

-¡MAMÁ!

Era la tarde del viernes, no hacía demasiado frío, pero tampoco calor, hacía solo una semana que el invierno había terminado y el parque estaba lleno de niños.

Una mujer de cabellos castaños y ojos verdes con cara de fastidio no tardó mucho en acercarse al área de juegos donde una niña de 5 años no dejaba de jalonear un oso de peluche con otro niño de 3 años, ambos con cabello negro, ambos de ojos castaños, ambos usando pantalones de mezclilla y suéteres delgados.

-¿Se puede saber que pasa ahora?- Demando la castaña completamente agobiada mirando de uno a otro infante.

-¡Kenta no suelta mi oso!

-¡Quiero jugar con oso también!

-¡NO, ES MIO!- Repuso la pequeña antes de dar un jalón demasiado fuerte al juguete de la discordia, tirando al otro niño en el proceso y haciéndolo gritar y llorar desconsolado.

-¡SORA!-Reclamo la guerrera del tigre mientras alzaba al otro pequeño en sus brazos para tratar de consolarlo - ¡Se supone que eres la mayor! deberías ser más amable con tu hermano.

-¡El no es amable conmigo!

-Tiene tres años, tú estás por cumplir seis, debes ser amable y ponerle el ejemplo.

-¡Agh! ¡Todos los adultos son iguales!, ¡no me gusta!, ¡no quiero estar aquí!, ¡QUIERO A MI MAMÁ! -Gimió Sora antes de comenzar a llorar también.

-Oye, no... Sora... ¿Kentaro?... ¡AGH, CUANDO VEA A KAIA JURO QUE...

-¡KANAE!

La oji verde se interrumpió apenas escuchar aquella voz gruesa y profunda a sus espaldas, volteando mientras se incorporaba sin soltar al infante lloroso entre sus brazos, encontrándose con un hombre altísimo, de largos cabellos negros y usando pantalones de vestir azul, con una camisa gris de manga larga y largos cuernos saliendo de entre sus cabellos.

-Cuida tu vocabulario jovencita, hay niños presentes.

-No fuiste tú quien tuvo que estar aquí con ellos la última media hora haciendo de mediador, no paran de discutir y pelear.

-Son niños Kanae, deben estar aprendiendo como llevarse bien, además estaba alzando el departamento- Continuo el pelinegro antes de levantar el oso que había quedado olvidado en el suelo y alzar entre sus brazos a la pequeña que había dejado de gritar, no así de llorar -Sora, ¿estás lastimada?

-No~

-Y estas llorando porque...

-Kenta es malo conmigo, quiero ir a casa con mamá.

-Lamento escuchar eso pequeña, no podemos llevarte a tu casa hoy y tu tía Kanae se está esforzando por que ustedes dos estén tranquilos, ¿hay algo que podamos hacer para que te sientas bien?

La pequeña volteo al suelo apenada, dejando que el adulto que le acababa de hablar limpiara sus lágrimas cuidadosamente, Sora dejó escapar un suspiro antes de volver a hacer contacto visual con el pelinegro.

-¿Podemos comer un helado?

-Hmm... pronto será de noche, no estoy muy seguro de que sea...

-¡Por favor Eiji nii san! ¡Uno pequeño!

El guerrero del buey observo a la pequeña en sus brazos y luego al niño en los brazos de la guerrera del tigre, ambos hermanos habían dejado de llorar y lo observaban expectantes, con una mirada suplicante y labios apretados, robándole al estoico guerrero una diminuta sonrisa de rendición.

-De acuerdo, no puedo hacer nada ante un par de Airas como ustedes.

-¡SII~! - Gritaron ambos niños a manera de triunfo, Sora lanzándose a abrazar a su captor con sincera gratitud mientras Kenta no dejaba de saltar entusiasmado en brazos de Kanae.

Para cuando los cuatro llegaron a la heladería del parque, ambos niños iban caminando, cada cual tomando de la mano a uno de los adultos mientras Eiji observaba atentamente la tabla de precios y verificaba mentalmente cuánto dinero traía en la cartera.

-¿Quieres algo Kanae?

-No, seguro te pides un helado gigante, creo que tomare un poco del tuyo.

-¿Segura?

-Sí, pide el helado más monstruoso que tengan en el menú - Soltó Kanae un poco en broma y sonriendo abiertamente, contagiada por el buen humor de sus sobrinos, los cuales no habían dejado de canturrear la palabra helado en todo el camino.

Finalmente se sentaron en una mesa con los helados de los niños, el oji gris no dejaba de observar hacia el área de servicio para cerciorarse de que el empleado en turno no olvidara nada de su pedido, distrayéndose apenas ante la sensación de una mano adulta, más pequeña que las propias, acariciándole el pulgar con afecto.

-Eiji, ¿a qué te referías con no poderte negar a un par de Airas?, eso fue extraño.

-Son iguales a ti cuando suplican - Respondió Kashii antes de levantarse para ir a recoger su pedido, dejando a una Kanae un tanto confundida observando a sus sobrinos de uno a otro comer helado y luego completamente sorprendidos al ver el enorme postre llegando a la mesa, la castaña no pudo evitar reír al notar como los niños veían de sus pequeños conos de helado a la enorme copa con helados de todos los sabores, chocolate y algunas cerezas en manos del pelinegro.

-¿Se van a comer todo ESO?- Pregunto Sora completamente sorprendida.

-El estomago va a doler- Murmuró Kentaro sin poder parpadear al ver al pelinegro tomar una cuchara para empezar a comer.

- No en este caso niños, Eiji puede comer mu~cho sin tener dolores de estómago- Respondió una orgullosa y divertida Kanae mientras tomaba la otra cuchara en la copa y decidía que sabor probar primero.

-¡Tía Kanae! ¿Tú también?- Preguntó la niña horrorizada antes de pararse en su silla con el cono casi terminado aun en la mano.

-No, ella solo prueba un poco, tiene un apetito demasiado limitado.

Ambos niños observaron atónitos por un rato al enorme y delgado pelinegro comer una cucharada tras otra como si nada raro pasara mientras la castaña frente a él probaba un poco, saboreando lentamente de forma pensativa antes de observar detenidamente el contenido restante y decidir de donde probar un poco con una enorme sonrisa.

Ambos niños se sentaron de nuevo con un poco de decepción en la mirada conforme terminaban sus conos de helado, finalmente Sora no pudo soportarlo más, luego de haber estado volteando cada tanto para comprobar que aquel adulto ajeno a su entorno familiar seguía comiendo tranquilamente aquel postre que en la casa Aira se destinaba solo a los más pequeños del clan.

-Etto... ¿Podría probar un poco?... ¿por favor?

-¿Kenta también puede?- Secundó el pequeño con algo de chocolate alrededor de su boca antes de que la castaña limpiara su rostro con cuidado.

-Hmm, no lo sé- Dijo Eiji en tono pensativo mientras dejaba de lado su cuchara, observando a ambos niños y los seis o siete sabores que aun quedaban en el fondo de su copa -tal vez si prometen comportarse debidamente cuando volvamos al departamento...

-¡LO PROMETEMOS!

-¡Dejaré que tía Kanae me bañe!- Declaró Sora con convicción.

-¿Kenta no correrá para dormir!- Repuso el pequeño luego de ver a su hermana, completamente dispuesto a no quedarse atrás.

-Muy bien- Contestó el pelinegro con una sonrisa amable antes de desenvolver dos cucharas extra que le habían entregado luego de advertirle que algo así podría pasar al llevar niños consigo -Pero solo una probada, ya han comido bastante helado por hoy -Explicó el oji gris antes de ofrecer a ambos niños las cucharas y la copa de helado para que pudieran escoger, observando de reojo a su compañera con una sonrisa dulce en el rostro.

q.p

Era de noche, los niños habían cumplido con sus promesas y ahora se encontraban dormidos en la sala del departamento, por suerte Eiji había decidido conservar el sillón que Kanae comprara para su propio apartamento tiempo atrás, juntar aquel sillón marrón con el negro que había en su sala desde que empezara a vivir en aquel lugar había resultado una excelente cama para los visitantes, tanto el tigre como el buey estaban seguros de que los niños no se caerían en ningún momento.

Ahora mismo ambos se encontraban recostados en el futón de la recámara, ambos usando pijamas, abrazándose uno al otro como era su costumbre mientras hablaban.

-¿Realmente no te lamentas? ser padre te sale tan natural. - Murmuraba la oji verde con una sonrisa triste.

-Era lo correcto, además, hace un año de todo eso, mi gatita no debería estar tan preocupada por algo que no podemos cambiar.

-Bueno, al menos no voy a criar pequeños monstruos, no parece que tenga lo necesario para ser una mamá.

-No digas eso, lo has estado haciendo bien, además, no recuerdo que se nos diera una advertencia de que pasaría esto.

-Voy a matar a Kaia en cuanto salga del hospital, en serio, ¡podría haber dejado a los niños en el dojo!

El buey no respondió a eso, era cierto, Kaia podía haber dejado a los niños al cuidado de su madre o de sus otros primos mientras ella misma iba al hospital junto con su esposo, en lugar de eso, la mujer había llegado al departamento apurada y de forma repentina, con su esposo cargando un par de maletas antes de tocar a la puerta, soltar una perorata similar a las que decía Kanae cuando se encontraba sumamente nerviosa para luego ir tan rápido como su barriga de 9 meses de embarazo lo permitiera, Kanae por supuesto había tratado de negarse por todos los medios, Eiji por su parte había terminado por aceptar las maletas de manos del esposo de Kaia mientras guiaba a los dos pequeños y asustados niños a la cocina luego de ofrecerles un poco de limonada y una rebanada de pastel, en realidad no podía ofrecerles más, de sobra sabía lo que tenían guardado en el refrigerador de su apartamento y no encontraba una forma de negarse luego de que Kaia les recordara que no habían recibido ninguna propuesta de trabajo los últimos dos días, si llegaban a recibir alguna, saldrían hasta el lunes como era ya su costumbre.

Unos cuantos besos cariñosos y apenas insinuados en la nariz y las mejillas de Aira fueron suficientes para calmarla y relajarla.

Eiji sonrió ligeramente observando a su prometida acurrucarse entre sus brazos dispuesta a dormir, él mismo ya se había relajado cuando la luz de la recámara se encendió súbitamente, una mirada a la puerta le dio la información necesaria, Sora estaba ahí de pie, con miedo reflejado en el rostro y las mejillas sonrojadas mientras trataba por todos los medios de no voltear a verlos.

-¿Sora?, ¿pasa algo?- Preguntó el pelinegro desenredándose del abrazo e ignorando el bufido que su acompañante había soltado mientras él se sentaba en el lecho.

-Tuve... una pesadilla... había un monstruo siguiéndonos... y atrapaba a Kenta... y yo, yo intentaba salvarlo, pero no lograba golpearlo con fuerza, y luego, el monstruo se tragó a Kentaro y después me, me tragó también.- Sollozaba la pequeña sin atreverse a soltarse de la puerta o a entrar en la habitación, había un ligero sonrojo en sus mejillas mientras les lanzaba vistazos una y otra vez sin verlos a los ojos.

Para ese momento, Kanae ya se había levantado del futón, había caminado hasta la puerta y se había acuclillado para quedar al mismo nivel que su sobrina, tomándola de los hombros con una sonrisa que intentaba calmar a la pequeña mientras ignoraba el cansancio que sentía en aquel momento.

-Solo fue un mal sueño, ya pasó, ¿quieres un vaso de leche?, ¿tal vez un vaso con agua?

-No... aún tengo miedo... esta casa es muy oscura... y pequeña.

-Es pequeña porque solo vivimos aquí Eiji y yo, y está oscura porque es de noche, es hora de dormir.

-... ¿Vivirán con nosotros cuando se casen tía Kanae?

-No... ¿de dónde sacaste esa idea?

-Mamá dice que cuando te cases y tengas niños volverás a vivir con nosotros... porque si no... no podrás hacer tu trabajo... pero no entiendo porqué no podrías hacer tu trabajo si no vives con nosotros, puedes hacer karate en el dojo y luego venir a dormir a tu casa, ¿verdad?

Kanae volteó a ver a Eiji, pindiéndo auxilio con la mirada mientras dejaba salir una risa nerviosa y preguntándose exactamente que tanto hablaban de ellos en casa.

-Kanae, ¿podrías traerme un vaso con leche por favor?- Dijo el pelinegro antes de incorporarse del todo para caminar algunos pasos y sentarse en la puerta junto a la niña con las piernas cruzadas -yo me quedaré con Sora mientras tanto.

-¡Gracias!- Murmuró la oji verde antes de incorporarse e ir a la cocina, asomándose al sillón para verificar que el pequeño de tres años siguiera roncando a pierna suelta.

-Sora, tu tía Kanae y yo viajamos por todo el mundo para salvar otros niños de la gente mala, no queremos preocupar a nadie mientras hacemos ese trabajo, por eso vivimos aquí.

-¿Y qué pasará cuando tengan niños?

-Cuando lleguen, tomaremos una decisión.

-¿Porqué no están salvando niños ahora?

-Porque tu mamá nos pidió que los cuidáramos a tu hermano y a ti, ustedes son muy importantes para tía Kanae, así que decidimos no ir a trabajar un par de días.

-¿Crees que mamá va a estar bien? no me gusta cuando va al hospital, pero el bebé no deja de pegarle, mamá dice que es hora de que el bebé salga, dice que por eso va al hospital, pero si el bebé va a salir de ahí para no pegarle podría salir en casa, con todos nosotros, y si papá no hubiera discutido con el abuelo Akira nos habríamos podido quedar en casa, en casa no hay monstruos que comen niños mientras duermo.

-Aquí tampoco hay monstruos Sora, solo estás preocupada.

-¡PERO YO LO VI, LO VI COMERSE A KENTA Y LUEGO ME TRAGÓ!

Eiji la observó un momento, esperando a que la pequeña se diera cuenta de su propia contradicción y sin obtener más resultados que una mirada interrogante por parte de Kanae, quien estaba detrás de la pequeña con un par de vasos de leche, el pelinegro aceptó ambos vasos, bebiendo un poco de uno de los vasos antes de ofrecerle el otro a la niña, la cual no tardó mucho en aceptar el vaso y beberse la mitad del contenido de un trago, el oji gris suspiró al encontrar el gesto demasiado familiar, dejando su propio vaso a un lado antes de volver a observar a la pequeña en el marco de la puerta.

-Sora, si vuelves a ver al monstruo, puedes hablarle a tu tía Kanae, es una guerrera muy fuerte, estoy seguro que puede acabar con cualquier monstruo que se aparezca en el apartamento.

-Pero... ¿y si el monstruo captura a la tía Kanae?

-Eso es imposible Sora- Respondió la castaña revolviendo el cabello de la pequeña para llamar su atención. -Siempre hago equipo con Eiji, y créeme, no hay nadie más fuerte o veloz que él, si el monstruo vuelve a perseguirte, nosotros estaremos aquí para hacerlo picadillo.

-Pero, era un monstruo enorme, como, como así de grande-Manifestó la pequeña abriendo los brazos tanto como le era posible- y era muy muy fuerte, mis golpes no le hacían nada.

-Bueno, entonces te diré un secreto- Propuso el tigre guiñándole un ojo a la pelinegra antes de acercarse a su oído -¿Ves esa espada que cuelga arriba de mi cama?

-¿La que Eiji nos prohibió tocar?

-Esa misma, se llama Gobouken, es la espada de Eiji, y lo he visto cortar puentes y paredes de edificios con ella, lo he visto cortar enormes llantas de tanques blindados y monstruos grandes malos y peludos como si fueran de mantequilla.

-¿Cómo mantequilla?

-Sí, cómo mantequilla.

El silencio reinó por un momento mientras la niña los veía sorprendida, de uno a otro y luego a la espada enfundada reposando de una repisa especial en la pared.

-¿Puedo verlo? ya sabes, ¿cortando un muro como si fuera mantequilla?

-Ham... etto... ¿justo ahora?

-Sí, ¡justo ahora!, ¿no puedo creerte si no lo veo!

-Lo lamento mucho Sora- Intervino el dueño de la espada -es hora de dormir, y no me gustaría destruir el departamento... tu tía y yo planeábamos ir mañana a entrenar, si lo deseas, podríamos llevarlos.

-¿Y cortarás un muro?

-Si eso es lo que deseas.

-¡SI, SI, QUIERO VERLO, QUIERO VERLO!

-¡Shhht! despertarás a tu hermano- Dijo Kanae intentando calmar a la criatura con la cual habían estado intentando razonar.

-De acuerdo.

La niña se quedó ahí, observando antes de terminarse el vaso con leche, el buey no tardó en terminarse su vaso y levantarse para llevar ambos trastos a la cocina, dispuesto a enjuagarlos y lavarlos antes de regresar al dormitorio mientras Kanae observaba a la pelinegra, aun sujetada del marco de la puerta y sin muchas ganas de moverse de ahí.

-¿Necesitas algo más Sora tan?

-Etto... ¿puedo dormir con ustedes?... en caso de que el monstruo regrese, tal vez se asuste si los ve.

-Bueno... ¿qué hay de Kentaro?, ¿quién va a cuidarlo si no duermes con él?

-¡Mmmh!, ¿y si lo acuestan aquí también?, papá dejó un par de cobijas en la maleta azul, dijo que podíamos dormir en ellas si no tenían donde acostarnos.

-Las traeré entonces- Respondió Eiji mientras ingresaba a la recámara, dirigiéndose a las dos maletas que habían acomodado a un lado de la entrada al baño- mientras, ¿por qué no se acuestan tú y tu tía Kanae en el futón?

-¡SI!

Minutos más tarde, Eiji abrazaba de nuevo a Kanae, esta vez ambos observaban atentos al par de niños durmiendo junto a ellos, Sora en el futón con los pies completamente destapados y Kentaro justo a un lado en un pequeño nido hecho de cobijas y cojines de la sala.

-Así que me has visto cortar "monstruos grandes malos y peludos" ¿eh?

-Tenía que convencerla de algún modo... además, algunos de los soldados que has enfrentado en verdad han resultado ser grandes, malos... y peludos.

-Nunca dejas de sorprenderme, tienes mucha imaginación.

-No me dirás que los soviéticos que combatimos hace un par de meses no eran grandes.

-Te concedo eso, pero, ¿peludos?

-¿Recuerdas que me perdiste de vista un momento mientras sacaba algunas personas de unas casa?

-Si... había demasiados disparos para ser una zona civil.

-Bueno, había un par de soldados en una de las casas, créeme, eran grandes... y muy peludos, completamente desagradable.

-¿Porqué no me lo dijiste?

-Tenías las manos llenas tratando de hacernos un camino seguro, además no tenía caso molestarte con gente de la que podía hacerme cargo.

-... ¿Peludos?, ¿en serio?

-Estaban semi desnudos, y no diré más.

q.p

La mañana siguiente había iniciado de forma un poco desordenada, Sora veía caricaturas mientras Kanae cocinaba algunos huevos y preparaba muchísimos hot cakes para desayunar cuando súbitamente Kentaro comenzó a llorar en la habitación, Eiji había estado limpiando su espada y preparando las bolsas para ir a entrenar mientras tanto, siendo por supuesto el primero en encontrar al pequeño completamente empapado aun en el pequeño nido en que había dormido la noche anterior.

-¡Creí que sabía ir al baño!- Exclamó la guerrera del tigre completamente exaltada y un tanto asustada al notar el desastre en la recámara.

-Si sabe, pero hay que decirle cuando se despierta, después de comer, antes de comer, mientras vemos televisión, antes de entrenar, después de entrenar, antes de bañarse para que no ensucie el agua de la tina, antes de acostarse a dormir y a veces a media noche, cuando se levanta a tomar agua.- Comentó Sora sin dejar de ver la televisión como si fuera de sentido común.

-No recuerdo que Kaia San comentara algo de esto- Repuso el buey mientras comenzaba a buscar algo de ropa en la maleta de los niños para prepararle el baño al pequeño.

-Kaia solo estuvo diciendo una y otra vez que no podía dejarlos en casa, que el bebé estaba por nacer y que se estaba cobrando por no recuerdo que favor estúpido de cuando íbamos en secundaria.

-Goro tampoco mencionó nada de esto cuando me pasó las maletas, solo que evitáramos darle nueces a Kentaro y mantener la televisión apagada después de las siete de la noche.

-Lo siento- Se disculpó Kaia levantándose de su lugar en la sala para acercarse a la recámara a observar a su hermano menor ser desvestido mientras seguía llorando completamente abrumado- pensé que todos los adultos sabían, en casa todos le recuerdan que debe ir al baño cuando pasan cerca de él.

-Bueno, te tengo noticias- Comenzó la castaña apagando la estufa y llevando algunos platos, vasos y toda la comida a la mesa- nosotros no somos como los adultos de la casa, por eso no vivimos con ellos en el dojo, así que ven a desayunar mientras nosotros aseamos, necesito que me digas absolutamente todas las reglas para cuidar de tu hermano mientras nosotros desayunamos.

Acto seguido, la guerrera del tigre recogió las cobijas y cojines para llevarlas a una pequeña habitación junto a la cocina donde comenzó a lavar todo para luego ir a su recámara con un balde lleno de agua que emitía un fuerte aroma a limpiador, guantes en ambas manos y un par de trapos gruesos para desinfectar la zona afectada, el guerrero del buey por su parte no dejaba de consolar al pequeño pelinegro mientras lo aseaba y enjuagaba antes de secarlo, llevarlo a su habitación y ponerlo presentable, cargándolo hasta la mesa donde le ofreció un poco de comida antes de servirse casi todos los hotcakes de la enorme torre sobre la mesa y un poco de tortilla de huevo.

-Bueno Sora, estoy seguro de que tu tía puede escucharte desde aquí, ¿qué otra cosa se supone que saben todos los adultos sobre cuidar a Kentaro?

q.p

Para medio día, los cuatro se encontraban en uno de los campos de entrenamiento, Kanae ya se había puesto unos pantalones holgados y una playera blanca de algodón junto con sus botas militares y se encontraba calentando frente a un saco de arena, Eiji por su parte estaba terminando de colocarse su calzado, solo le faltaba la torera para traer puesto su traje de combate usual cuando notó que ambos niños lo veían con mala cara.

-Sora, Kentaro, ¿necesitan algo?

-¡Lo estás haciendo mal!-Declaró la pequeña observando al mayor en forma des-aprobatoria.

-¿Mal?, ¿puedo saber el qué?

-Karategui-Soltó el pequeño de tres años cruzado de brazos y piernas en completa seriedad.

-No entiendo, ¿podrían ser más específicos?

-El abuelo dice que se debe utilizar ropa adecuada para entrenar- Comenzó a explicar la pelinegra -tú estás utilizando ropa no adecuada.

-¿En serio? -Soltó Eiji completamente curioso mientras se acomodaba en el suelo como si estuvieran por desvelarle una verdad absoluta.

-¡Así es!, debes usar ropa cómoda que permita que tu cuerpo se mueva de forma libre y la mejor ropa para eso es...

-¡KARATEGUI!

El buey veía a los pequeños de uno a otro de forma reflexiva antes de voltear a ver a su compañera, la cual había pasado de soltar puñetazos certeros a practicar algunas patadas con el saco de arena.

-Kanae nunca ha usado uno de esos desde que la conozco... o eso creo...

-¿ESO CREES? ¿NO SABES LO QUE ES UN KARATEGUI? -Gritó la pequeña completamente impactada y sorprendida por la aparente falta de conocimientos del buey, llamando la atención de los otros soldados en el lugar que se habían reunido para entrenar diferentes disciplinas para la guerra, alguno que otro soltando una leve risilla de burla ante el repentino grito de la infante, la cual no solo se había levantado de su lugar en un acto completamente dramático sino que además no dejaba de señalar al pelinegro como si se tratara del villano de algún cuento- ¿Y DICES QUE ERES UN GUERRERO?, ¿CÓMO ES POSIBLE?

-Lo lamento mucho Sora, el clan Kashii no es como el clan Aira, nunca se me instruyó sobre que ropa usar, para mi clan lo importante siempre fue ganar batallas... el karategui es la ropa blanca que utilizan en los dojos de karate, ¿o no?

-Así es -Respondió la pequeña aun molesta con el buey, de brazos cruzados y viéndolo de reojo.

-Tengo entendido que el cinturón con que se ata todo cambia de color conforme se vuelven más fuertes.

-¡SI!- Se apresuró a decir Kentaro completamente emocionado antes que su hermana lo volviera a sentar de un jalón en el brazo.

-¡No cambia de color!, tienes que pasar un examen para subir de nivel, entonces te dan una cinta de un color diferente, yo ya tengo dos cintas... Kentaro sigue sin tener un cinturón de colores, el suyo es blanco.

El pequeño comenzó a ver a su hermana con enojo, negándose por completo a afirmar o negar aquella aseveración, haciendo pensar al oji gris que era usual celebrar los cambios de cinta entre los Aira y hacer comentarios a los más pequeños para motivarlos a obtener alguna lo antes posible.

-¿Sora, podrías indicarme que tiene de malo mi atuendo?

-Muy ajustado.

-Apretado- Afirmó Kentaro uniéndose a la lección que su hermana intentaba darle al genio de la masacre.

-No entiendo cómo puedes pensar que con eso tu cuerpo se mueve sin restricciones, seguro que no puedes dar una patada alta con eso, se rasgaría y no podrías seguir peleando.

-¡Cierto, cierto!

-Tía Kanae no está usando un karategui, que sería mejor, pero su ropa le permite moverse sin problemas, deberías al menos usar algo como lo que usa ella, seguro que estuvo usando ropa adecuada en el torneo donde la nombraron guerrera del tigre.

Eiji volteó a ver a su compañera mientras esta se alejaba del saco de arena, levantando una botella con agua para beberla antes de acercarse a la zona de combate cuerpo a cuerpo, haciéndolo recordar instantáneamente la ropa que la joven había utilizado durante la Juuni Taisen y preguntándose qué tan buena idea sería debatir con aquella chiquilla la atrevida selección de ropa de la representante en turno del clan Aira.

-¿Qué les parece si entrenan un poco con su tía mientras termino de prepararme? prometí mostrarte algo interesante con la espada pero no deseo que se aburran mientras tanto.

-¿En serio podemos? -Preguntó la niña súbitamente emocionada y eufórica.

-Adelante.

Acto seguido, ambos niños subieron a la tarima para comentarle a la castaña, la cual no hizo más que ver con cara de pocos amigos al guerrero del buey antes de comenzar a hacer katas con ambos pequeños.

q.p

Un rato después, los niños observaban completamente embelesados mientras ambos adultos se batían en combate, Kanae utilizando sus movimientos del estilo Aira y sus afiladas garras mientras Kashii hacía gala de su agilidad y velocidad en combate, sin perder nunca su afilada espada de entre las manos, si bien ambos habían recibido algún rasguño, ninguno había recibido cortes serios, después de todo, aquel no era un duelo a muerte, sino un mero entrenamiento.

Las reglas habían sido realmente sencillas, después de todo las habían puesto los pequeños Aira, aquel que se rindiera, saliera del área de combate o permaneciera tirado en el suelo por más de cinco segundos sería el perdedor, estaba prohibido matar o herir seriamente al otro.

Por supuesto ninguno de los dos adultos parecía rendirse, ambos habían estado a punto de salir del área de combate en algún momento del duelo y se las habían ingeniado para no caer de manera alguna, Kanae especialmente, la cual había intentado detener la espada antes de darle una patada a su contendiente, fallando apenas mientras el otro leía sus movimientos para saltar hacia atrás, llevando su espada consigo.

El duelo terminó un poco después, Kashii había notado que el más pequeño de los niños había comenzado a ver hacia todos lados para levantarse e irse, estaba aburrido, realmente le habría gustado seguir un poco más con aquel ejercicio, las limitantes que los niños les habían puesto le parecían interesantes para el auto control pero no podía permitir que alguno de los pequeños se metiera en una zona peligrosa.

-Kanae -Comenzó a charlar el pelinegro mientras ambos intentaban repeler el ataque del otro con sable y garras- ¿Puedo preguntar porque asististe a la Taisen en ropa interior?

-¿QUÉ?

La oji verde por supuesto perdió todo rastro de concentración en ese preciso momento, siendo derribada por el embiste de su pareja, el cual no dudó ni por un segundo en aplicarle una llave para asegurar que la chica se quedaba en el suelo los cinco segundos estipulados, escuchando la cuenta de la pequeña Sora y los gritos de Kentaro para que Kanae se levantara, la castaña completamente sonrojada y sorprendida mientras el pelinegro la miraba con una pequeña sonrisa a manera de disculpa para finalmente, ayudarla a levantarse una vez quedó declarado el ganador del combate.

-¡Eiji, eso fue trampa!

-Lamento mucho si incomodé a mi gatita, pero uno de los niños estaba por irse a otra parte.

-¡Oh! -Fue todo lo que Kanae atinó a decir antes de observar a los pequeños y tomarlos de la mano con entusiasmo fingido- ¿Quien quiere ver al tío Eiji cortar algunos bloques de concreto?

-¿YO, YO?- Gritaron los niños al escuchar la propuesta, dejándose guiar dócilmente al área exterior del campo de entrenamiento.

q.p

Algo más tarde los cuatro se encontraban caminando por la calle, los adultos debatían sobre sus opciones de lugares cercanos para ir a comer, deteniéndose repentinamente junto con la mayor de los niños.

-¿Se puede saber que haces Sora tan?

-Mamá dice que es importante comer en casa, la comida casera es más saludable que la comida de la calle.

La guerrera del tigre solo atino a golpearse la cara en desesperación, para ese momento, cualquier cosa que comenzara con "mamá dice…" era el equivalente a una discusión y ya llevaban cerca de 10 de esas desde que los niños habían llegado.

-Eso es porque tu madre no vive con Eiji- Murmuro la castaña entre dientes completamente frustrada.

-¿Qué opina tu mamá sobre la comida con premios?- Cuestiono el pelinegro luego de ignorar de forma consciente el comentario de su prometida.

-¿Comida con premio?-Cuestionó el más pequeño de los Aira.

El pelinegro simplemente asintió con la cabeza antes de señalar hacia un restaurante de comida rápida, con área de juegos y una enorme pancarta por encima anunciando varios juguetes que podían ser conseguidos al ordenar un paquete infantil.

-Bueno, a mamá, no le gustan, pero...

-¡SI~, SI~, QUIERO IR, QUIERO UNO!

-¡KENTA, TRAIDOR! eso es comida chata.

-Chatarra- Corrigió el tigre todavía molesta pero con una sonrisa torcida en el rostro -así se dice, chatarra pero, ¡vamos! ahí dice que incluye fruta, jugo, papas fritas y pueden escoger entre pedazos de pollo, una deliciosa hamburguesa a la que le pueden poner verduras y cambiar la carne de res por pescado, ¿no es eso saludable?

-¡No! ¡no lo es!

-Fruta, tubérculos, cereal, un poco de carne y verdura en caso de pedirla -Soltó el buey de manera pensativa- a mi me parece un buen menú, además, solo será por hoy, Goro dono afirmó que vendría por ustedes mañana pasado del medio día a más tardar, una comida fuera de casa no parece que vaya a afectar su crecimiento a corto o a largo plazo.

Ambos niños lo veían un tanto sorprendidos, seguramente no habían comprendido la mayor parte de aquel discurso, Kanae podía adivinar que el pequeño de tres años solo había entendido las palabras "buen menú", pues sus ojos habían comenzado a brillar con entusiasmo apenas fueran dichas.

-¿Qué dicen entonces?- Cuestiono la castaña con una amplia sonrisa -¿pedimos comida con juguetes para llevar y comemos todos juntos en el buffet de ahí enfrente?

La pequeña pelinegra aun dudaba, sin embargo el entusiasmo de su hermano y el enorme y brillante cartel con la imagen de varios juguetes llamativos habían terminado por quebrarla.

Una hora más tarde, los hermanos no solo habían acabado de comer y de jugar con los obsequios del restaurante para niños, también observaban desconcertados como su tía terminaba de tomarse una sexta cerveza y el pelinegro un séptimo plato de comida del buffet, ninguno de los adultos mostraba ningún problema físico y ambos seguían conversando como si fuera la cosa más normal del mundo.

q.p

-¿Porqué no tienen auto?- Soltó Sora media hora después.

-¿Un auto?-Pregunto Kashii con sincero interés por la pregunta.

-Si, un auto, papá tiene un auto, el abuelo Akira también tiene un auto y el tío Ryumaro, ¿porque ustedes no?

-Normalmente no estamos en casa, un auto es innecesario para nosotros-Repuso el oji gris antes de reajustar al pequeño dormido en su hombro.

-¿Y cómo hacen para visitar el dojo? es mucho camino para caminar... nosotros llegamos aquí en el auto.

-Tomamos el autobús- Intervino la castaña -si hay que ir más lejos podemos tomar el tren, o un taxi.

-Pero, ¿cómo llegan al trabajo? mi papá y el tío Ryu siempre usan el auto.

-Avión- Dijeron ambos adultos sin siquiera titubear.

-Pero, los autos son muy cómodos, ¿no pueden llegar en auto a su trabajo?

-¡Noup!-Respondió Kanae

-En este momento sería imposible.

-Además, ya llegamos al departamento, no necesitamos esas cosas Sora Tan.-Repuso el tigre con una enorme sonrisa mientras sostenía la puerta del edificio para que todos entraran.

q.p

Para en la noche los niños estaban acostados en el sillón, la tele apagada, los trastes de la cena estaban limpios y en el escurridor, Kentaro dormía a pierna suelta mientras Sora observaba a su alrededor con desconfianza, deteniéndose cada tanto en el guerrero del buey, sentado junto a la mesa mientras revisaba algunos folders, luego sobre Kanae, sentada al otro extremo del sillón con una lámpara de escritorio sujeta a su hombro mientras revisaba otro folder y verificaba algunos datos en su tablet antes de hacer algunas anotaciones de vuelta en el folder.

-¿No van a dormir hoy?

-En un rato Sora- Explicó la castaña sin dejar de hacer su revisión.

-Mamá dice que es importante dormir cuando es de noche, ella y papá se acuestan a dormir junto con nosotros.

-Sí, dormir sería fabuloso, pero tenemos que revisar todo esto antes de mañana, quien sabe a qué hora nos botaron todos estos estú...

-¡Kanae ~!

-... ehrm... tenemos que seleccionar uno hoy, mañana temprano debemos avisar que trabajo vamos a tomar, después hay que reservar los boletos de avión y avisar en los otros trabajos que declinado.

-¿Trabajos?

-¡Yep!

-Papá lleva muchos días revisando el periódico por el trabajo, encierra palabras y luego llama por teléfono, a veces tiene que vestirse como el tío Eiji para ir a los trabajos pero no se queda en ninguno, el abuelo estaba muy molesto con él cuando nos fuimos, dijo algo de alimentar muchas bocas con dinero, pero papá no come dinero y tiene solo una boca.

Ambos adultos habían dejado lo que estaban haciendo para observar a la pequeña sentada en su sala con una cobija alrededor y un oso de peluche en su regazo.

-Ahora todo tiene sentido- Murmuró Kanae antes de voltear a ver a su prometido.

-Sora, ¿te parece bien si tía Kanae los lleva a ti y a Kentaro a dormir a la recámara?

-Si, pero... ¿y tú?

-Iré a dormir en cuanto me asegure que no hay monstruos cerca, ¿está bien?

-Si.

Ninguno dijo nada en voz alta, Kanae simplemente depositó sus cosas junto al pelinegro antes de plantarle un beso ligero en los labios y decirle algo en señas, su compañero asintió antes de verla alzar al infante en brazos y caminar hacia la oscura recámara en completo silencio, seguida de la pequeña pelinegra que segundos atrás había estado en el sillón.

q.p

-¿Por qué le dices gatita a tía Kanae?-Soltó repentinamente la criatura recién bañada justo antes de llevarse un pedacito de huevo a la boca sin dejar de ver al genio de la masacre.

-Es un apodo- Respondió el aludido mientras se servía una porción considerable de fruta picada en el plato donde momentos atrás había tenido una torre de pan francés.

-¿Cómo los nombres que tío Ryumaro le pone a sus novias?

-Posiblemente.

-Pero él les dice anata, darin, lov, koibito, o las llama como si fueran algún postre.

-Son apodos.

-¿Pero porque gatita? nunca había oído a los adultos llamar como animales a sus... lo que sea.

-¿Hay algún apodo que le dé tu padre a tu madre?

-Pri~ncesa- Contestó la niña con orgullo mal disimulado mientras Kanae y Kentaro se unían a ellos con los cabellos todavía húmedos.

-¡Oh, pan francés!... ¡CON BAYAS DENTRO!- Profirió la recién llegada luego de probar un poco, sirviéndose con una enorme sonrisa y un pedazo de pan colgando todavía de su boca justo antes de sentarse y verificar que Kentaro tuviera un plato de huevos revueltos y palillos para desayunar.

Kashii volteó entonces a ver a la pequeña niña con una mirada cuestionadora y una leve sonrisa torcida, recibiendo por toda respuesta un par de ojos muy abiertos que habían observado primero a la castaña y luego a él con un leve asentamiento de cabeza.

-¿A mi gatita le gustaría leche con su desayuno?

-¡Leche, si!- Había sido la ferviente respuesta de la oji verde.

-Jajajajaja, gatita, jajajajaja- Se mofó Kentaro escupiendo su huevo en el proceso.

-¡Eiji~!- Se quejó el tigre con el seño fruncido y un leve sonrojo, haciendo reír al resto de los comensales.- ¡No soy un gato!- Puntualizó la artista marcial antes de voltear a un lado para lamer el dorso de su mano y peinarse el cabello hacia arriba como un gato limpiando sus orejas.

Por supuesto no solo los niños rieron ante aquella acción, incluso el buey soltó una risa mal contenida, provocando que Kanae sonriera ampliamente antes de robar un poco de huevo y fruta de todos los platos a manera de contra ataque.

q.p

Pasaba del medio día, la guerrera del tigre veía por la ventana de la sala como varios pisos abajo Aira Goro metía un par de maletas en la cajuela de su auto y sus hijos entraban y salían del auto alegremente mientras se movían como imitando alguna obra de teatro, no fue sino hasta que Sora se acostó en el suelo boca arriba y Kentaro se sentó sobre ella imitando una llave y simulando llevar una espada en la mano, que Kanae supo exactamente que le estaban diciendo los niños a su prima.

Justo en ese momento un aroma cítrico la envolvió desde la espalda antes de que el mismo usuario de aquella fragancia la envolviera con sus brazos.

-¿Siguen ahí?

-Mhm

Eiji depositó un beso en la cabeza de Kanae antes de observar a Goro ajustando algo en el interior del auto, seguramente los cinturones de seguridad de sus hijos, un poco después, Kaia se había asomado por la ventana, saludando con una sonrisa y mostrando al pequeño bulto entre sus brazos justo antes que el auto arrancara, avanzara, y finalmente desapareciera de la vista de la pareja en la ventana.

-Y... ¡al fin solos!- Suspiró Kanae

-Tu sobrina me pareció interesante- Menciono el pelinegro- tiene una mente muy curiosa.

-Prefiero a Kentaro, es mucho más tranquilo que su hermana.

El buey volteó al tigre para quedar frente a frente, besándola despacio, apenas un par de roces de labios y luego un beso corto para finalmente besarla en la frente antes de mirarla con cariño.

-Realmente, creo que habrías sido un excelente pa...

-Kanae, no.

Ambos se miraron un momento antes de que Eiji pudiera jalar a su prometida en un abrazo fuerte y sofocante, en cierto modo desesperado, odiaba cuando su pareja se culpaba o maldecía por algún error o, en este caso, por una decisión que ya no tenía vuelta atrás.

-¿Mi gatita podría escucharme a mí y no a sí misma? ¿Por favor?

Kanae asintió atrapada entre aquel torso que adoraba besar y esos brazos que alejaban sus miedos y culpas por la noche, atenta a la voz gruesa y profunda reverberando junto a los latidos del corazón de su prometido.

-Estos tres días han sido... más que interesantes, reveladores en toda regla, si bien es la primera vez que puedo visualizarnos a ambos en lo que muchos llaman "una vida normal", ahora puedo asegurarte sin duda alguna, que te prefiero a ti por sobre todo.

-Eiji...

-Tener hijos contigo sin duda habría sido agradable, reconfortante también por un tiempo, seguramente instruir a un niño o niña como tus sobrinos habría sido interesante, pero también algo solitario.

-¿Solitario?

-No podría tenerte solo para mí, no podría amarte cada vez que estemos en casa, y definitivamente, no podría luchar lejos de ti o de los niños, porque, digas lo que digas Kanae, fuiste incapaz de separarte de tus sobrinos desde que sus padres se fueron, estoy seguro de que de haber tenido a los nuestros, habrías optado por protegerlos a ellos con justa razón... habrías sido una madre estupenda, lamento mucho que no podamos tener esa oportunidad, pero estoy seguro que de este modo es mejor, ahora, ¿qué te parece si vamos a la habitación y me muestras exactamente como esperabas quedar embarazada de mi?

La castaña lo miro un segundo confundida, al siguiente de forma rara para finalmente verlo completamente divertida mientras su captor la iba soltando.

-¡EIJI KASHII! Tú no quieres consolarme, ¡QUIERES COGERME!- Soltó la oji verde con fingido asombro.

Kashii simplemente mostró una sonrisa torcida antes de atraer a la mujer frente a si para darle un beso apasionado.

-Si quieres que sea más exacto, quiero consolarte sobre el futón, sin nada entre nosotros que pueda evitarme complacerte mientras me deleito con tus sollozos y ronroneos, fundiéndome en tu cuerpo una y otra vez hasta quedar tan exhaustos que no puedas pensar en nada que no sea lo feliz y tranquila que duermes conmigo.

La castaña no había podido evitar sonrojarse de forma furiosa ante aquellas palabras, Eiji no era un poeta, pero cuando hablaba sobre hacer el amor con ella podía darle a sus palabras una cierta vehemencia y escoger las combinaciones que para Kanae parecían ser más vergonzosas de escuchar.

A final de cuentas, ambos acabarían en la habitación, gimiendo y ronroneando el nombre del otro una y otra vez mientras disfrutaban de sus cuerpos en completa soledad, olvidando momentáneamente aquel extraño fin de semana y la misión que los estaría esperando al día siguiente lejos del apartamento.

q.p

Notas de la autora:

OMD! Creo que este ha sido el capítulo más largo de este fanfic, 20 páginas según Word… WOW! Y eso que la gran mayoría la escribí en el celular mientras estaba de vacaciones en casa de mis padres.

A todo aquel que estuviera esperando la parte sexosa del capítulo, una enorme y sincera disculpa, después del largo de este escrito y de la escena final, consideré que iba a sobrar una escena lemon aquí, pero tranquilos, en el próximo les pongo lemon aun si nos lleva 50 hojas… ok no, es broma xD.

Espero que hayan disfrutado leyendo hasta aquí, mil gracias por el apoyo ya sea que dejen un rev, pongan la historia en fav o en follow, y ya saben, no dejen de divertirse leyendo.

Recomendaciones del día:

Fans del UshiTora, "Detention Ushii x Tora High School AU" y "The Dream of the Lost Innocence" ambos por LilMissAqua; y "Un Deseo Si Quieres" de Lady Crystal-4

Fandom de Juuni Taisen en general "Harem" de Soy Sierra; "All That's Left Behind" de TheRoseShadow21 y "Tatsumi Brothers childhood adorableness" de LilMissAqua

SARABA