Capítulo III - El Príncipe de Tangu
Sofia the first no me pertenece
Un día nuevo y una boda por realizar. Todos estaban muy emocionados por la boda de Hildegard.
La decoración fue una belleza, no podía faltar la Srta. Urtica ya que siendo la creadora de la Urticalis debía estar presente en actos como este, después de todo es la princesa quien se casa.
Las damas de honor brillaron tanto como la novia.
Sin poder evitarlo Axel no le quitaba los ojos de enzima a Amber quien conversaba amenamente con la novia y su hermano se dio cuenta, así que con una sonrisa traviesa decidió hacerle una pequeña broma.
- ¿Está muy buena la vista hermano? - le preguntó.
- Si - contestó sin poder evitarlo y al darse cuenta de lo que había respondido se volteó a regañar a Hugo y retractarse de su respuesta - ¿Qué?, ¡Hugo!, ¿te crees muy chistoso no?, no, no me gusta.
- Axel, desde que Amber atravesó las puertas de la iglesia no has dejado de verla ¿y es acaso es rubor lo que veo en tus mejillas o tienes fiebre? - preguntó después de carcajearse.
- ¿De qué hablas?, yo no la veía a ella, solo observaba a las personas que están bailando en la pista y no, no estoy sonrojado, así que déjame en paz - le pidió molesto.
- Bueno, te comportas como cuando te gusto aquella princesa de Belgrado - mencionó divertido en el recuerdo su hermanito - ¿sabes qué creo?, que te estás enamorando de Amber y lo más divertido del asunto es que es alguien a quien dices no soportar.
- Por favor Hugo, se realista, yo jamás me enamoraría de alguien tan materialista, mandona, gritona, superficial, egoísta, mimada, ¿quieres que continúe?
- Ok, ok, perdón, es que pensé que por un momento podrías ayudarla.
- ¿A qué te refieres?
- Sofia me contó que el consejo real de Enchancia no le permitirá a Amber ser reina si no se casa tres días después de asumir el cargo.
- ¿Acaso esa es una..?.
- Si, una ley antigua y su padre intento todo pero no le permitieron eliminarla, ahora Amber tiene 2 meses y tres días para encontrar a su alma gemela y casarse.
- ¿Y qué esperaba que hiciera?, ¿qué me casara con ella?
- Eso yo no lo dije, tú lo dijiste, yo solo pensé que podrías apiadarte de ella y animarla pero si te quieres casar con ella...
- ¡¿Qué?! Por supuesto que no, estás loco, yo nunca me casaría con ella a menos que quisiera morir, es más pobre del que se case con ella porque va a sufrir mucho.
- Amber, Zandar no te ha quitado la vista de encima - informó Clio a la rubia.
Amber observó la mesa en donde estaba la familia de Tangu, el hermano mayor de Zandar estaba con ellos pero el principio menor parecía más concentrado en ella.
- Es verdad, todo el mundo sabe que Zandar está enamorado de ti, podría ser el candidato perfecto para ser tu futuro esposo - le contó Hildegard.
- Chicas, Amber es la que decide, no podemos decidir por ella.
- Gracias Sofia pero quizás debería probar, Zandar es un buen chico, el mejor amigo de James, iré a charlar con él.
- Bueno, buena suerte - Sofia no estaba muy convencida de esto, temía que su hermana cometiera algo de lo que se pueda arrepentir.
Bajo la mirada atenta de sus amigas la rubia se acerco a la mesa de la familia real de Tangu y saludó con cortesía a cada uno y el rey Habid aprovechó para que Zandar bailara con la princesa heredera y comenzar a acercarlos.
Amber bailaba contenta y divertida con Zandar y su hermana la observaba feliz de ver que se estaba olvidando de sus problemas al menos por una noche.
Al pasar su mirada a la mesa donde sus padres y su esposo estaban pudo ver a Axel muy pendiente de lo que su hermana hacia y podría jurar que la observaba con ¿enojo?
Bueno, era bien sabido que a Axel no le agradaba Amber pero no por ello tendría su mirada clavada en ella todo el tiempo, es decir, si no te importa, ¿porque la vez?, algo extraño pasaba.
Después de la fiesta los invitados regresaron a sus reinos pero los invitados de honor saldrían en la mañana, así que se fueron a dormir.
Amber no podía dormir, esa ley la tenía preocupada y Zandar le había invitado a su reino para salir, al parecer la estaba pretendiendo.
De repente el recuerdo de su choque con Axel la tarde del día anterior llego a su memoria y su corazón comenzó a palpitar rápidamente y sintió como un montón de mariposas revolotearon en su estómago, recordó cuando lo vio irse con Astrid y una furia interna la invadió.
- ¡Es un idiota, un tonto, un estúpido, lo odio! - gritaba golpeando el colchón de su cama.
Suspiro y se levanto de la cama para ver a la gran ventana que tenía su habitación y observar las estrellas, eso siempre la animaba, podría quedarse la noche entera observándolas.
¿Quizás Zandar era la mejor opción para ella?, se rió de sí misma, nunca pensó que esa sería la forma en que se casaría.
Pero ella no era la única con insomnio. Axel tampoco podía dormir, la charla con su padre durante la boda le perturbaba.
- Hijo, ya tienes 28 años y tú todavía no te casas, tu hermano se caso primero que tú y no lo digo por el título de rey, lo digo por ti, me preocupas, quiero que Hugo y tú me den nietos, quiero poder visitarlos cada vez que pueda y jugar con ellos o ellas y contarles historias de esas que cuentas los abuelos, consentirlos y darles regalos pero sobre todo quiero que ustedes sean felices - le había dicho mirando con tristeza - Si, porque a mí no me puedes engañar, tu hermano es feliz pero tú aún no eres completamente feliz, sé que nos quieres y somos tu felicidad pero sé que en el fondo tu bien sabes cómo yo que algo te falta y ese algo es el amor y de verdad espero que pronto llegue a ti.
Frunció el ceño, su padre tenía razón, no podía mentirse a sí mismo, a pesar de que los tenía a su hermano y él no podía evitar sentirse solo.
Hugo siempre sería su hermano pero él ya estaba casado, tenía una esposa y algún día tendrían hijos y formarían una familia y tendría que ver a diario a su hermano ser padre mientras él seguía solo.
Si, lo aceptaba, quería poder amar, abrazar y besar a esa mujer que amaría con todo su corazón, descubrir y redescubrir juntos el amor cada noche y cada día de sus vidas, despertar cada mañana con la hermosa sensación de tenerla en sus brazos y algún día llegar a tener en sus brazos un pequeño angelito que lo llamara papá.
Pero tal parecía que el universo era injusto con él porque aún no encontraba a esa persona indicada...o tal vez... ¿Sí?
Observo su mano derecha y el recuerdo de aquellas sensaciones al tomar la de Amber regresaron, no pudo evitar sonreír, su mano era pequeña, cálida y suave, su imaginación voló y se preguntó si pidiera haber besado aquella mano tan delicada, acercar a la princesa y besarla, besarla como si no hubiera un mañana, se preguntaba a que sabrían aquellos labios pintados, ¡esperen un minuto!
¿Pero qué rayos pensaba?, ¿besar a Amber?, ¿la princesa más materialista y vanidosa del mundo?, no, tendría que estar desesperado para estar con ella.
Decidió que lo mejor era irse a dormir, había sido un largo día, es probable que el cansancio le estuviera jugando una jugarreta.
A la mañana siguiente se fue con su hermano y su cuñada a Albuquerque, pasaría un mes con ellos, ya que Hugo le había invitado.
Se instaló en su antigua habitación, mientras que Sofia hablaba con Hugo.
- Hugo, no es que me moleste que tu hermano esté aquí pero ¿porque lo invitaste a quedarse un mes? - le preguntó confundida a su marido, no le molestaba era solo que no entendía que pasaba ya que Hugo no le había comunicado aquello.
- Sofia, sé que debí contarte antes pero creo que tengo una idea para que nuestros hermanos sean felices - le respondió confiado.
- ¿De qué hablas? - aún no lo entendía del todo.
- Por ahora es solo una corazonada pero durante nuestra estadía en la boda de Hildegard me di cuenta de algo - le explico mientras la conducía a su despacho para hablar más en privado.
- ¿Te diste cuenta de qué?
- Llámame loco pero a mi hermano le gusta tu hermana y tengo la ligera sospecha de que Amber siente lo mismo por él - explicó pero luego escucho la risa de su mujer.
- Hugo, amor, sabes que te amo pero ¿no crees que puedes estar equivocado?, ¿cómo estás tan seguro de que a Amber le gusta Axel y viceversa? - le preguntó puesto a que sabía que ese par no se soportaba para nada.
- ¡Sofia!, no te burles, te lo digo enserio, mi hermano no le quitaba la mirada de enzima a Amber hasta que Astrid lo saco de la fiesta para que saliera con ella y me pareció ver enojo en los ojos de Amber al notar que mi hermano estaba con la hermana de Hildegard- respondió sintiéndose un poco ofendido y defendiendo su punto - Si, es verdad, no lo puedo asegurar pero conozco a mi hermano y esos síntomas solo los mostró una vez en su vida.
- ¿A si?
- Si, un poco después de que nos graduáramos de la academia real mi hermano conoció a la princesa de Belgrado y quedo prácticamente embelesado con ella pero cuando se le declaro lo rechazó y lo dejaron en una amistad pero esa fue la única vez que vi a mi hermano enamorado de verdad y ahora tiene esas mismas expresiones y síntomas con tu hermana, por lo que pensé que si logramos que Axel y Amber se den cuenta de que se quieren podríamos ayudarlos a ambos, Amber se casaría por amor y Axel ya no se sentiría solo y ambos serán felices.
- Bueno, no se Hugo, ¿y si fallamos?, ya sabes que no se pueden ver ni en pintura - expresó su esposa preocupada.
- Sé que es arriesgado pero vale la pena intentarlo, por nuestro hermanos Sofia.
- Está bien, pero Amber regresó a Enchancia, ¿cómo lograremos algo si están en reinos diferentes?
- Puedes invitar a Amber a quedarse con la excusa de que un tiempo contigo le ayudará a pensar en claro y escoger con quien casarse pero no le diremos que Axel está aquí y menos le diremos a Axel que Amber vendrá - le indicó muy confiado.
- Bueno, podemos intentar. Le escribiré a Amber de inmediato - camino hacia la salida pero de repente sintió que todo le daba vueltas y la vista se le nublaba.
- ¡Sofia! - la llamo alarmado.
La tomo en sus brazos y la recostó en el sofá, estaba asustado, su esposa de pronto se había puesto muy pálida.
- Sofia, ¿estás bien?, Sofia - le llamo angustiado ya que su esposa parecía ida y mareada.
- Hu...Hugo...- se frotó los ojos y trató de volver en sí y su vista se repuso - ¿qué está pasando?
- Tú dime, te tambaleaste y estuviste a punto de caerte, Sofia, ¿te sucede algo malo?, sabes que puedes decirme lo que sea mi amor - le indicó con amor pero preocupación.
La joven mujer vio el rostro de su amado, el miedo y la angustia se veían en sus ojos verde oscuro.
Sonrió y colocó su mano derecha en la mejilla de su marido para acariciarla con suavidad y besarlo en la frente, la punta de la nariz y por último sus labios.
- No te preocupes, no es nada malo, pronto lo sabrás - le aseguro con una dulce sonrisa y un guiño.
- Sofia - quiso indagar más ya que no estaba tranquilo.
- Hugo, mi cielo, confía en mí, esto te gustara, el médico ya me lo dijo pero quiero darte una sorpresa en tu cumpleaños - se levanto pero él la cargo entre sus brazos y la llevo a su habitación y con todo la delicadeza del mundo la colocó sobre la cama.
Era cierto, su cumpleaños era esa misma semana pero a él no le importaba mucho eso, lo único importante para él era su amada Sofia.
- Yo me encargaré de todo, tu descansa - le dijo con dulzura y la beso con amor para después salir y cumplir con lo dicho.
Su esposa lo observó con una sonrisa dulce y colocó una mano en su estómago sin dejar de sonreír.
- Es muy lindo, ¿no? - preguntó y después su amuleto brillo llamando su atención para rápidamente apagarse al momento en que colocó sus manos sobre la joya mágica.
Le pareció muy extraño, luego por instinto colocó su mano izquierda en su estómago de nuevo y otra vez el amuleto brillo, la quito y se apago fue cuando entendió lo que pasaba y su sonrisa se hizo no sólo de amor sino de orgullo.
Hugo le envió la carta a Amber como si la hubiera escrito Sofia, cuando Amber la recibió le escribió de inmediato, llegaría un día después ya que primero iría a Tangu para cumplir con su cita con Zandar.
- Gracias por venir Amber - le agradeció el príncipe Tanguniano.
- No hay porque Zandar, somos amigos, siempre me encantará pasar un rato contigo- aseguró feliz.
- Bueno, tal vez podamos llegar a más - expresó sonrojado el príncipe.
En ese momento se detuvo y lo volteó a ver confusa.
- Amber, me gustas, te amo desde hace mucho y quisiera saber si tu...quieres ser mi esposa - le soltó sin más y le mostró un precioso y caro anillo de compromiso.
- Zandar, yo...- no sabía qué decir, que responder, esto era una gran propuesta.
- No me respondas todavía, piénsalo, no quiero obligarte a tomar una decisión que no quieres - le asegura y con un suave beso en su mano se despidió cortésmente de ella.
De regreso a su reino la princesa no sabía qué hacer, Zandar era un buen amigo pero no lo amaba, sin embargo no quería destruir su corazón, pero ¿y si era su única oportunidad para casarse y cumplir con aquella ley?, todo su cabeza era un revoltijo.
Casi no pudo dormir y al día siguiente se fue al castillo de Albuquerqe y parecía que la suerte le estaba jugando malas pasadas.
- ¡Ouch! - choco con alguien mientras caminaba por los palillos pues de nuevo su mente estaba ocupada y distraída.
- ¡¿Qué?! No puede ser - escucho de queja por una voz masculina.
Al abrir sus ojos se impresionó al ver que era el mismísimo Axel y por lo visto estaba enojado.
- ¡¿Qué haces aquí?! - le preguntó airada y levantándose de golpe.
- ¡¿Yo?! Tú eres la que me tiene que explicar qué haces aquí - le preguntó él enfrentándola.
Se miraron muy enojados y sus rostros estaban muy cerca, fue cuando Axel sonrió travieso y astuto, sin que pudiese detenerlo la tomo de la cintura y la pego a él y atrapo sus labios en los suyos dejándola anonadada y también a sus hermanos quienes los veían con la boca abierta desde el pie de la escalera.
Cuando la soltó la primera reacción de la chica fue taparse la boca incrédula.
- ¿Qué te pareció?, no beso tan mal, ¿no? - se jactó y después lo único que sintió fue la mano de la chica dándole una gran cachetada.
- ¡¿Cómo te atreves?! - le reprochó muy enojada.
Él la observo serio y estaba a punto de responder pero Hugo le llamó la atención para que no siguiera, con el ceño fruncido y sin decir nada se fue, siendo seguido por la mirada enojada de la rubia.
Sofia bajo rápido las escaleras y abrazo a su hermana - ¡Amber!, ¿estás bien?, cálmate - le pidió ya que la sentía temblar de la rabia.
- Discúlpame Amber, mi hermano a veces puede ser inmaduro, hablaré con él - se disculpó Hugo y así se fue a la habitación de Axel, sabía que estaría allí.
Dentro de la misma el príncipe se veía en el espejo y observaba la marca de los dedos Amber impresos y rojos en su mejilla, esa chica realmente tenía la mano dura.
Su memoria regreso a ese momento en que la tomo de su delicada y fina cintura y la beso, fue un beso torpe y algo apresurado pero pudo saborear sus labios.
Casi por instinto sus labios formaron una sonrisa, ¿por qué lo había hecho?, ni el mismo se lo explicaba, solo sabía que el solo tenerla en frente aumenta su deseo de tenerla entre sus brazos y besarla, que sus hermosos ojos pardo solo le correspondieran a él, ¡Oh por Dios!, ¿qué cosas estaba pensando?, no, no, Amber era una princesa inmadura y pretenciosa, nunca llegaría a gustarle una mujer así.
Unos golpes en su puerta le llamaron la atención.
- ¡Axel, ábreme, soy Hugo! - escucho exigir a su hermano.
Abrió la puerta y pudo ver la cara de disgusto de su hermanito.
- ¡¿Me puedes explicar porque le hiciste eso a la hermana de mi esposa?! - le preguntó molesto.
- En primera, nunca me dijiste que venía y segundo, ni siquiera yo puedo explicarme porque lo hice - respondió dejando a Hugo confundido.
- ¿Cómo? - preguntó el joven rey.
- Si, es como si algo mucho más fuerte que yo me hubiera impulsado a hacerlo - expresó con pesar al sentarse en el borde de su cama.
Bien, para Hugo esto era una confirmación de sus sospechas de Axel hacia Amber, su hermano estaba enamorado de la heredera de Enchancia.
Suspiro profundo y con una sonrisa comprensiva se sentó al lado de su hermano mayor para luego colocar una mano en su hombro y verlo con una sonrisa comprensiva.
- Se que sucede y te entiendo, Amber es esa mujer que tanto as esperado, estás enamorado de ella - le explico pero su hermano lo vio como si fuera la revelación más increíble que haya escuchado.
- ¿Cómo?, no, no, Hugo, ahora si perdiste un tornillo, ¿yo?, ¿enamorado de esa loca?, ni en mis sueños más locos o mejor dicho, pesadillas - respondió con molestia levantándose para mirar a la ventana.
- ¿A sí?, ¿y porque le robaste un beso y le preguntaste qué si besas bien? - sonrío el chico con los brazos cruzados.
No puedo responder a eso, su hermano le estaba orillando - Axel, eres mi hermano mayor y quiero lo mejor para ti, es por eso que te aconsejo que dejes la necedad y comiences a hacerle caso a tu corazón, antes de que alguien te quite la oportunidad de ser feliz - le aconsejo esperando que le hiciera caso y siguiera su consejo - Bueno, te veo en la cena y por favor piensa en lo que dije.
Tan pronto su hermano salió de la habitación observó su rostro en el espejo, ¿y si Hugo tenía razón?
Por su parte Amber ya estaba instalada en su habitación con Sofia, la pobre lloraba.
- Amber no llores, todo estará bien - le pidió con amabilidad su hermana para calmarla.
- Es que...Sofia, primero esa estúpida ley para ser reina y ahora... ¡ese tonto de Axel me hace esto! - lloro sintiéndose muy estresada.
- Oye, no te desesperes, las cosas mejoraran, ahora que estás aquí, podremos pasar tiempo juntas, podríamos hacer una pillamada, hasta invite a Ruby, Jade y Clio para que vengan, ¿qué te parece? - le animó su hermanita.
- Gracias Sofia, pero creo que lo mejor es que me vaya - dijo con pesar.
- ¿Qué?, ¿por qué?
- No puedo estar en el mismo lugar que Axel, menos después de esto.
- Pero Amber no puedes dejar que esto arruine la oportunidad de que pasemos tiempo juntas, por favor hermana, hazlo por mí, ¿sí? - le rogó sabiendo que no podría reusarse.
- Está bien, pero solo lo haré por ti.
- ¡Gracias! - le agradeció con un gran abrazo.
Amber haría lo que fuera por hacer feliz a su hermana y por ella soportaría estar bajo el mismo techo que Axel.
En el momento de la cena se podía sentir la tensión entre la rubia y el peli castaño, si las miradas mataran ambos estarían muertos, hasta el mayordomo y el personal de servicio lo sentía.
- Hugo, esto no está saliendo bien, solo ve cómo se miran - le susurró con preocupación su esposa.
- Lo sé pero es normal en su mundo, solo debemos tener paciencia - respondió esperando que su hermano le hiciera caso.
Y así fue pasando la semana, Axel y Amber hacían todo lo posible por no cruzarse y mantener la paz por la felicidad de sus hermanos.
