Capítulo V - Un Amor Prohibido


Sofia the first no me pertenece

Al día siguiente Zandar fue a Enchancia para darle al rey Roland la buena noticia pero se encontró confundido al ver tantos guardias rodeando el palacio.

- Oye James, ¿porque haya tantos guardias en la entrada? - preguntó ya que hasta lo habían interrogado.

- Parece que algún ser extraño quizo atacar a Amber, afortunadamente pude evitar que le hiciera algo pero escapó y por eso papá decidió reforzar la seguridad.

- ¡¿Amber fue atacada?! ¿Está bien? - estaba angustiado por su prometida.

- Si, ¿por qué te angustia tanto?

- Bueno, es que yo...te enteraras muy pronto.

James no entendía mucho pero decidió esperar, dejo que el príncipe de Tangu hablará con su padre y se retiró a hacer sus deberes de caballero en entrenamiento.

Por su parte Amber seguía muy triste, más sabiendo ahora que amaba a Axel y según ella no le correspondía.

Lo mismo le pasaba a Axel, no pudo dormir bien, no tenía ánimos de nada.

- Axel, ¿te pasa algo? - le preguntó Hugo a su hermano ya que tenía el plato de desayuno frente a él pero no había probado bocado, desde ayer estaba así.

- No, no es nada - respondió de mala gana.

Hugo y Sofia se observaron preocupados, Amber se había regresado a Enchancia y Axel estaba tan amargado y triste que podías notarlo en el aire.

Así los días fueron pasando y en un abrir y cerrar de ojos un mes había pasado volando, ambos habían aprendido a vivir con la tristeza pero no por ello dejaron de amarce.

El vientre de Sofia aún no se notaba, pues apenas tenía un mes pero desde ya Hugo consentía al pequeño o pequeña desde el vientre de su madre y por supuesto que a ella también.

Roland había acordado esperar un mes para preparar todo para el anuncio del compromiso de su hija mayor con Zandar, sin embargo no sabía si Amber lo hacía por amor pero eso solo podía cambiarlo ella.
A la princesa le hacían preguntas como... ¿qué colores quieres para los manteles?, ¿qué postre se servirá en el banquete de la fiesta? Y entre otras más pero la verdad a ella le daba igual, el único con el que quería casarse estaba con otra, esperaba poder aprender a amar a Zandar pero no sería fácil.

La invitación a la cena de compromiso de Amber y Zandar llegó al castillo de Albuquerque y Axel sintió la ira recorrerle, tenía que pedirle explicaciones a Amber.

Ya para la noche, los invitados estaban llegando pero la que menos quería estar allí era Amber, al ver llegar a Axel junto con Sofia y Hugo su corazón comenzó a palpitar fuertemente.

A pesar de que Axel estaba molesto no podía dejar de ver lo hermosa que se veía la princesa heredera.
Durante la fiesta Amber hablo con Sofia.

- Amber, dime la verdad, tú no amas a Zandar.

- Sofia, entiendo tu preocupación pero no quiero hablar de eso ahora.

- Pero Amber, no puedes engañar a Zandar con un amor falso que nunca sucederá, porque tú amas a Axel - su hermana la miro muy sorprendida - para mí es fácil ver tus sentimientos, tienes que parar esto.

- No puedo Sofia, Axel no me ama y Zandar si, no puedo quedarme toda la vida esperando por un amor que no sucederá.

- ¿Quién te dijo que Axel no te ama?

- ¿Qué quieres decir? - preguntó confusa pero luego Zandar pidió la atención de todos y la llamo para que tomara su mano.

- Gracias a todos por venir, esta cena fue hecha para celebrar nuestro compromiso y nos complace en anunciar que la boda será después de la coronación de Amber.

Todos aplaudieron ecepto los que sabían la verdad.

Después de un rato Amber decidió que necesitaba salir aunque sea unos minutos de allí, necesita respirar, asimilar todo pero no se esperó encontrarse con Axel en el laberinto del parque.

- Lo siento, debo irme - le respondió secamente y se volteó para luego irse pero él la retuvo de la muñeca.

- No te irás sin darme una explicación - le exigió molesto.

- ¡Suéltame o voy a gritar! - sabía que con solo un grito los guardias irían a socorrerla.

- Solo quiero que me digas la verdad, ¿por qué te fuiste así, ignorándome? Y ahora te casas con Zandar, explícame porque no entiendo, yo quería acercarme a ti, mejorar las cosas pero te fuiste sin siquiera escucharme.

- ¡Axel, por favor déjame ir! - le rogó a punto de llorar, no quería lidiar con esto.

El oji gris verdoso sintió que su corazón se rompía al verla llorar así que la soltó, no quería ser el culpable de sus lágrimas.

- Gracias, ahora...- intento buscar una salida pero recordó que estaban en el laberinto, tenían que encontrar la salida - hay no

- ¿Qué pasó?

- No sé dónde está la salida.

- ¿Qué?

En la cena muchos se preguntaban dónde estaba la novia.

- Sofia, ¿has visto a Amber? - preguntó Miranda a su hija.

- No mamá, ¿por qué?

- Es que no aparece.

Fue cuando Sofia se dio cuenta de que Axel tampoco estaba, ¿acaso estaban juntos?

- Por aquí, no...talves..¡ash! No tengo idea - exclamó una muy estresada Amber

- Obviamente no eres buena para los juegos como este.

- ¡Cállate!, además esto es tu culpa.

- ¿Mi culpa?, tú fuiste la que me siguió hasta aquí.

- Pero si no fuera por tu sarcasmo ya saldríamos de aquí y si tanto sabes cómo salir pues dímelo.

- Bueno, quizás si vamos por ahí - señaló el joven pero por lo que se veía no estaba seguro.

- ¿Lo ves?, no lo sabes

- Si pero seguro que saldremos contigo, ¿no?

- ¡Tonto!

- ¡Niña malcriada!

- ¡Neandertal! - comenzaron a insultarse.

- ¡Presumida!

- ¡Te odio!

- ¡Yo te odio más! - le gritó él pero en un segundo se besaron como si no hubiera un mañana.

Ella rodeó su cuello con sus brazos y él la rodeó con sus brazos en su cintura, mientras compartían besos apasionados hasta quedar sin aire, al separarse se vieron a los ojos pero no soltaron aunque ambos respiraban con dificultad.

- Amber...te amo...

- ¿Eso...es...verdad? - no podía creer lo que escuchaba.

- Claro, te amo más que a mi vida - volvió a besarla pero ahora más despacio y con dulzura.

- Pero ¿y Astrid? - preguntó feliz de besarlo pero confundida.

- ¿Qué tiene que ver ella? - no entendía porque la nombraba.

- Es que en el cumpleaños de Hugo te vi con ella y creí que...

Ahora entendía todo, la rubia había malinterpretado las cosas.

- Amber, ella me dijo que estaba enamorada de mí pero yo no puedo corresponderle, porque solo te amo a ti.

- ¡Oh, Axel! - lo abrazo fuertemente sintiéndose feliz porque la amaba tanto como ella a él pero lo malo es que ya era tarde su compromiso ya estaba pautado y no podría hacerle daño a Zandar - Axel, te amo pero...no puedo herir los sentimientos de Zandar.

- Amber... - ella lo silencio con un dedo en sus labios y con una sonrisa triste y su rostro lleno de lagrimas lo beso de nuevo como una última vez antes de que regresaran a la realidad - Por favor entiéndeme.

- Está bien - acepto a regañadientes para que ella le sonriera amorosamente y él le robara otro beso más, por lo visto no dispuesto a dejarla ir.

Afortunadamente encontraron la salida y cada uno regreso a su lugar sin dejar de verse de vez en cuando.

Los siguientes meses fueron muy duros para ellos, tan serca pero sin poder tocarse, con sus visitas a Enchantia Axel constataba lo mucho que Amber había maduro y podía ver que sería una gran reina.

Los preparativos para la coronación también estaban siendo un éxito y finalmente había llegado el momento de coronar a Amber.

Roland no dejaba de observar el retrato de su primera esposa, Amber se parecía mucho a ella.

- Ojalá pudieras ver a nuestra hija, hoy es su coronación, sé que hará un gran trabajo con él reino pero aún siento que su vida amorosa no es feliz, espero que puedas ayudarla desde donde estás - de repente un viento voló las cortinas y algunos papeles - ¿qué extraño?, creí haber cerrado las ventanas - observó de nuevo el retrato y salió para comenzar con la ceremonia.

Todos estaban reunidos en el salón del trono, el rey y su hija pasarían por la alformbra real y la ceremonia daría inicio.

Las trompetas sonaron y Roland entro saludando a todos para tomar su lugar frente al trono y junto a su fiel mayordomo.

Minutos después las trompetas volvieron a escucharse para dar paso a Amber.

Su belleza deslumbraba a todos pero por sobre todo a un príncipe en general, Axel no podía dejar de admirar la hermosa princesa que tenía en frente, quien desde ese día sería reina.

Antes de comenzar la rubia poso su mirada sobre toda su familia, su abuela y su tía Tilly estaban presentes, vio a su madre quien ya no tenía la corona de reina ya que esta se la darían a ella, pudo ver a Hugo y Sofia felices, al menos su hermana era feliz, James y Vivian también estaban pero al verlo a él su sonrisa se iluminó por completo, se veía en sus ojos el orgullo que sentía de verla tomar este gran reto en su vida. Si tan solo pudiera correr a sus brazos y besarlo pero no podía.

- Princesa Amber de Enchancia, ¿jura usted gobernar con bondad y justicia y hacer cumplir las leyes que dicta el protocolo real, velando por el bienestar de todo su reino y por quienes lo conforman? - exclamó Bayliwcik de un pergamino.

- Lo juro - contestó muy segura de sí misma.

- Como tal es un honor para mí nombrarla reina de Enchancia.

Le pasaron la corona a Roland para que la tomará.

- Con gran orgullo te nombro reina Amber de Enchancia, felicidades hija - colocó la corona de reina en la cabeza de su pequeña.

- Gracias papá, estarás orgulloso, te lo prometo.

- Ya lo estoy - se abrazaron enterneciendo a todos.

Asi, toda la familia se aserco para abrazarla, la abuela no dejaba de llorar de la alegría, cuando Hugo y Sofia la felicitaron Axel aprovechó para verla.

- Felicidades, reina Amber - le expresó con la más dulce sonrisa y tomó su mano para depositar un suave beso en ella que hizo sonrojar a la nueva reina.

- Gracias - se miraron deseosos de que esta realidad de estar separados no existiese y pudieran abrazarse y amarce como una pareja normal.

Y sus familias podían percibirlo pero en ese momento llego Zandar y la abrazo emocionado.

- Muchas felicidades mi amor, ya no puedo esperar a nuestra boda - expresó contento y es que ya sólo serían dos días para que llegara la boda.

- Si...es verdad...- hablo una no muy feliz Amber viendo a Axel de reojo quien tenía la misma expresión de tristeza que ella.

Roland invito a todos los miembros de su familia a quedarse hasta la boda y Sofia le preguntó si Axel podía quedarse también, así ayudaría a Amber a que desistiera de casarse con alguien a quien no amaba y este accedió.

El peli castaño no podía dormir, estaba bajo el mismo techo que su amada tenía que aprovechar para poder hablar con ella sin que nadie los interrumpiera o supiera.

Así que se escabulló hasta la habitación de la rubia sin ser visto ya que Amber había pedido que quitaran a los guardias de su habitación pues se sentía vigilada, toco y ella le permitió el paso.

Cuando la vio parada frente a su espejo de cuerpo completo, cepillándose el cabello quedó embelesado, parecía un ángel.

- ¡Axel! - expresó sorprendida al verlo y es que pensaba que era alguien más.

- Amber..yo... - le era un poco difícil articular palabra con semejante belleza frente a él.

Al diablo las palabras, quería tenerla en sus brazos y amarla como si el mundo se fuese acabar.

Se acerco rápidamente hacia ella y la tomo entre sus brazos para luego reclamar sus labios en un beso dulce y apasionado que ella gustosamente respondió.

- Axel, no podemos hacer esto - exclamó con dificultad y es que él no dejaba de besarla y acariciar su cuerpo.

- Te amo Amber, no puedo estar ni un segundo más lejos de ti, te necesito - exclamó comenzando a devorar el cuello de su ahora reina.

- Axel...también te necesito - exclamó feliz de sentir sus caricias y sus besos sobre su piel.

Poco a poco comenzaron a entrar en la magia de la pasión y la entrega pero sobre todo el amor infinito.

Tan pronto librero el cuerpo de la rubia de todo lo que le estorbase no podía dejar de verla, unas curvas perfectas y unas piernas largas y sensuales.

Con una dulce sonrisa tomó su rostro entre sus manos y le robo otro beso, mientras acariciaba la espalda femenina descubierta, liberando suspiros de pasión en su amada que eran música en sus oídos.

Con ya nada que les impidiese disfrutar esta noche juntos, la tomo en sus brazos y la llevo a la cama.

- Axel...te amo - susurro en su oído mientras él la recorría con sus labios y sus manos.

Sus ojos pardo brillaban de solo mirarlo y sus besos producían un millón de sensaciones en su cuerpo que no podía explicar, quería ser suya en cuerpo y alma.

Esta noche se olvidarían de todo, solo serían ellos dos lejos de todo y de todos, volviéndose uno solo.

Un nuevo día había llegado y la primera en despertar fue ella suspirando de felicidad al estar en los brazos en su amado príncipe que aún no despertaba lo cual le pareció muy adorable y le dio un beso en los labios lo que hizo que él la pegara más a su cuerpo y hacer el beso más profundo y apasionado.

- Buenos días. - esbozo sumamente feliz Amber , como adoraba estar en sus brazos.

- Buenos días, ¿cómo te sientes? - le preguntó Axel.

- Feliz pero a la vez triste porque desearía que esto fuera porque podemos estar juntos y que nuestro amor no fuera prohibido - expresó liberando algunas lágrimas de tristeza que él delicadamente limpio de sus ojos.

- Yo igual, Amber, por favor dile a Zandar que no quieres casarte con él y seamos felices - le pidió besando su frente con amor mientras ella se abrazaba a su pecho.

Con todo el dolor de su alma se separó de él y se levanto de la cama y le dio la espalda mientras buscaba su ropa de dormir.

- Perdóname Axel pero no puedo, Zandar a sido muy bueno conmigo no puedo decirle que no y lastimarlo.

Sintiéndose un poco decepcionado pero comprensivo se levanto y busco sus cosas pero antes de irse la tomo del brazo y la volteo para robarle un último beso - Te amo y siempre te amare - y con esas palabras salió de la habitación y tratando de reunir todas sus fuerzas para no llorar.

Amber se sentó en su cama y tomo una de sus almohadas entre sus brazos para luego acostarse y llorar de rabia y impotencia por no poder estar con el hombre que amaba.

Las cama aún tenía su calor y su aroma, sus besos y caricias aún las podía sentir intactas en su labios y en su piel haciéndolo más imposible de olvidar, como quisiera que este amor no fuera prohibido.