Capítulo VI - ¿Una boda o Un Desastre?


Sofia the first no me pertenece

El día de la boda había llegado pero definitivamente la novia no era feliz, para rematar Axel se regresó a Albuquerque ya que no podía ver a la mujer que ama casarse con otro.

Pero sabía que no podría decir acepto con él presente.

Todos alababan su vestido pero a ella no le importo. La marcha de bodas sonó y dejó que su padre la llevara de la mano hasta Zandar, quien la esperaba con ansias.

Al momento de empezar la boda el padre comenzó a hablar sobre el amor pero alguien lo interrumpió.

- Disculpe, no quiero ser apresurado pero ¿podría saltarse a la parte de los anillos y las preguntas de acepto o no acepto? - Exigió dejando a todos perplejos.

- Oh, bueno, lo entiendo príncipe pero tenemos un protocolo que seguir - insistió el cura.

- Está bien, disculpe - expresó en falso.

Algo no estaba bien, Amber sentía que este no era el Zandar que ella conocía, ¿se habría enterado de que estuvo con Axel?

Mientras que muy atrás del castillo se veía un objeto en particular, parecía una estatua, ¡Zandar había sido petrificado!, pero ¿por quién?

En su torre, Cedric el grande no encontraba su varita y ya se le había hecho tarde para ir a la boda de la ahora reina Amber, la busco por todos lados pero no la encontraba.

Regresando a la boda, el falso Zandar se mostraba impaciente porque lo casaran con Amber.

El rey Habid comenzó a sospechar, su hijo era dulce y cariñoso, no la persona desesperada y tosca que tenía enfrente.

En el jardín Jin regañaba a su hermana por hacer que llegaran tarde, estuvieron dando vueltas por lo extenso que era el jardín y de repente escucho el grito de Jun.

- ¡Jun, ¿estás bien?! - preguntó al encontrarla.

Su hermana estaba muda y con sus manos temblorosas señaló a una estatua frente a ellos.

- ¡No es posible!

Habían encontrado la estatua de Zandar petrificado.

- Pe..pero...si él está aquí...¿quién se casa con Amber? - hablo una muy asustada Jun.

- No lo sé pero tenemos que advertirles, vamos.

- El carruaje estará listo en una hora para su viaje a Avalor, príncipe Axel

- Gracias.

En el palacio de Albuquerque Axel estaba preparándose para un viaje largo por el otro continente, quería alejarse de esto o no podría soportarlo, que Amber se casara con otro era lo más doloroso que pudiera pasarle después de la muerte de su madre.

- Seguramente a estas horas ya estás casada con él - suspiro sintiéndose derrotado - Amber, ¿por qué es tan complicado amar a una reina?

De regreso a la boda, el cura ya estaba en la parte de las preguntas más importantes.

- Príncipe Zandar de Tangu, ¿acepta a la reina Amber como su amada esposa?

- Si, acepto.

- Y usted reina Amber, ¿acepta al príncipe Zandar como su amado esposo?

- Yo...yo...

Aquí acabaría todo, no había marcha atrás, su respuesta cambiaría su vida para siempre.

- Yo..acep...

Las puertas del salón se abrieron dejando entrar a unos muy agitados Jin y Jun llamando la atención de todos.

- ¡Esperen! - expresó Jin.

- ¡Esta boda no puede seguir!

Todos empezaron a hablar sobre lo que pasaba y es que no entendían nada.

- Jin, Jun, ¿qué sucede? - preguntó Sofia.

- Esto no puede seguir Sofia, ¡porque ese Zandar que está allí es un impostor!

- ¿Qué? - expresó incrédulo el rey Habid.

- Rey Habid, en el jardín hay una estatua de su hijo y es imposible que este en dos lugares a la vez, ese Zandar es falso.

- ¡¿Cómo?!

Se escucho la risa siniestra del impostor.

- Veo que ya no tiene caso que use este disfraz - saco una varita y en un segundo su cuerpo cambio al del conde Damián.

- ¡Guardias atrápenlo! - exigió Roland.

- Me temo que no Roland - así como hizo con Zandar petrificó a los guardias - Y tu reina Amber, vendrás conmigo.

Tomo a Amber del brazo y la jalo para llevársela pero Roland sacó su espada y lo intento atacar pero el resultado fue el mismo.

- ¡Roly! - gritó Miranda.

En ese momento el pánico creció en los invitados y decidieron salir corriendo causando un gran alboroto.

Sofia quiso actuar pero Hugo la detuvo - No podremos desde aquí, hay muchas personas, salgamos y sigámoslo cuando se vaya - más que todo lo decía por el bienestar de su esposa y su bebé.

Sofia asintió y salieron evitando a la gente que corría despavorida.

El conde se había vuelto loco disparando hechizos de petrificado a diestra y siniestra por todo el salón dejándolos a todos hechos piedra.

- ¿Porque hace esto?, ¿qué le hicimos? - le cuestionó Amber.

- ¿Por qué?, es fácil, yo estoy enamorado de ti, me encantas y no podía dejar que fueras de otro sino mía.

La pego a él pero ella intentó alejarse, este hombre siempre le había dado asco y repulsión y ahora más.

Hugo y Sofia ya estaban listos para seguirlos con sus trajes de protectores.

Cedric acababa de llegar y quedo mudo al ver todo lo que había pasado por lo que no entro y se escondió para espiar al villano.

Fue testigo de cómo Sofia y Hugo lo seguían y se alejaban.

Al salir no sabía en quien buscar ayuda, hasta que el nombre del hermano de Hugo llego a su mente, más de una vez había visto las miradas que Amber y Axel se mandaban, él era joven, podía resistir la furia de la magia negra pero también necesitaría una poción de resistencia a la magia negra.

Se apresuró a buscarlo, según le contó Sofia había regresado a Albuquerque.

- Lamentó que las cosas no hayan salido como querías hijo, ¿cuándo regresas?

- No lo sé papá, el tiempo suficiente para olvidar, aunque creo que en parte es mi culpa, debí haberme dado cuenta antes de que Amber era la mujer que amaba.

De repente se escucho el aterrizaje de un carruaje.

- ¿Cedric?, ¿qué estás haciendo aquí? - preguntó Garrick confundido pues se supone que debería estar en la boda de Amber.

- Rey padre Garrick, necesito la ayuda de su hijo, algo terrible ha pasado, es sobre la reina.

- ¿Le sucedió algo a Amber? - preguntó un Axel muy alarmado.

- Si, el conde Damián la ha secuestrado y Hugo y Sofia lo siguieron para detenerlo pero no podrán solos, ese hombre maneja la magia negra.

- Pero ¿y Roland no puede enviar a sus guardias?

- No, su majestad, ese hombre los volvió a todos piedra, yo me salve porque llegue tarde.

Axel busco entre sus cosas su espada, salvaría a Amber así muriera en el intento.

- Dime dónde están Cedric - exigió decidido.

- Creo una torre de piedra cerca de las colinas horrendas.

- Bien, vamos.

- ¡Espera Axel, ese tipo usa magia tu no tienes poderes mágicos! - Garrick estaba preocupado por sus hijos.

- Papá tengo que hacer esto, no puedo permitir que se lleve a la mujer que amo.

Al ver la decisión en su hijo supo que no había nada que lo detuviera.

- Entonces ve, protege a tu hermano y a Sofia también, buscaré a los guardias y los alcanzaremos.

- Gracias papá - agradecía tener un padre protector pero comprensivo.

Y así Axel se fue con Cedric hasta la guarida del villano donde ya Sofia y Hugo luchaban contra él.

Con suerte y agilidad evitaban los rayos del mismo.

- Suelta a mi hermana - uso su ecantalete para atraparlo pero lo que consiguió fue que la lanzará por lo aires.

- ¡Sofia! - afortunadamente Hugo la atrapó y Amber pudo respirar de nuevo.

- Hugo.

- ¿En verdad creyeron que me vencerían?, ¡piénsenlo dos veces! - apuntó su varita a ellos.

Hugo se abrazó a Sofia para protegerlo pero el rayo los petrificó a ambos.

- ¡No!, Hugo, Sofia - gritaba Amber asustada por su hermana y el bebé que está esperaba.

- Ahora no hay nadie que me estorbe, tú serás mía - se jactaba el malvado.

- Axel - susurro Amber sintiendo que nunca saldría de las garras de este tipo y jamás volvería ver a su amado Axel.

El carruaje con Cedric y Axel aterrizó en la parte media de aquella torre de piedra debía escalar para llegar a Amber, antes de subir, Cedric le dio una poción de resistencia de 24 horas contra la magia negra y así fue como puedo escalar y finalmente llegar con Amber y se impresionó al ver a su hermano y a su cuñada hechos piedra también.

Amber estaba a un lado de ellos con la cabeza gacha.

- levántate reina Amber, de ahora en adelante serás mi esposa.

- ¡No si yo puedo evitarlo! - exclamó Axel saliendo de su escondite con su espada lista para atacar.

- Axel - no podía creerlo, su príncipe había vuelto para salvarla.

- Muchachito insolente - le lanzó su echizo pero no pasó nada. - ¿cómo?

- ¿Pensaste que me enfrentaría a ti sin estar preparado?, tu magia negra no podrá convertirme en piedra - respondió haciéndole rabiar y dejando muy sorprendida a Amber.

El conde lanzaba y lanzaba hechizos pero ninguno le hacían daño a Axel pero él sí podía hacerle daño al brujo.

Usó su espada para atravesarlo pero él se volvió humo negro a tiempo y escapó.

- ¿Cómo hizo eso? - se preguntaron mentalmente Axel y Amber.

- Tal vez no te pueda hechizar pero puedo lastimarte físicamente.

Del mismo modo apareció frente de Axel y le dio un puñetazo en el estomago haciendo que Amber se tapara la boca del miedo de verlo así.

El chico resistió un poco y aún con una mano en su estómago intentó atacar de nuevo pero del mismo modo el brujo se apareció frente de él, le hizo tirar su espada al desorientarlo con un fuerte golpe en la cara, dejándole convaleciente en el suelo y votando un poco de sangre de su boca.

- Llego tu hora de morir - expresó con deleite y frialdad el brujo, convirtió su varita en una espada y con la tremenda intención de clavársela a Axel.

Pero lo que ninguno de los dos se esperó fue que Amber se pusiera enfrente de Axel para protegerlo y recibir el golpe por él, cayendo a los pies de un anonadado Axel.

- Amber... ¡AMBER! - gritó desde sus entrañas, rápidamente la tomo entre sus brazos, su vestido blanco estaba manchado de rojo y se mostraba por sus expresiones que agonizaba.

- ¡No!, ¡¿qué he hecho?! - el brujo se estaba volviendo más loco a medida que pasaba el tiempo.

- A..A..Axel...- trato de pronunciar la pobre reina.

- Amber, ¿por qué hiciste eso? - le preguntó con lagrimas inundando sus ojos.

Ella le sonrió dulcemente y cómo pudo tocó su mejilla con su mano derecha.

- Porque...te...amo - intento respirar pero le era difícil debido a la herida

- Amber, resiste, encontrare la forma de vencerlo y todo volverá a la normalidad.

- En eso tienes razón príncipe Axel - se escucho la voz de una de las tres hadas, Flora.

Cedric las había llamado para que les ayudaran a vencer a este brujo ya que ellas ya habían tratado con una hechicera que usaba magia negra, Maléfica.

Fauna movió la escapada del príncipe con magia y las tres la impregnaron con magia.

- Ahora, es tu oportunidad, la espada destruira al ser maligno.

Axel no perdió tiempo y con un movimiento atravesó al brujo malvado con su espada y en un grito desgarrador este se hizo cenizas que fueron llevadas por el viento, pero entonces se escucho un quejido de Amber.

- Amber, ¡Amber! - corrió lo mejor que su desgastado cuerpo le permitió hacia ella y la tomo en sus brazos recostándola en sus piernas.

- A...Axel...yo...lo siento...- intento hablar de nuevo pero casi no podía ya que el dolor era muy fuerte.

- No tengo nada que perdonarte, te pondrás bien, ya verás que... - no pudo continuar ya que una daga lo había atravesado a él, haciendo caer sobre el pecho de Amber.

Las hadas gritaron horrorizadas al ver esto.

El esclavo del conde había regresado para vengar la muerte de su amo y se aprovechó el descuido de Axel para lastimarlo.

- ¡Eso es lo que recibes por matar a mi amo! - gritó tal cual un desequilibrado mental y iba a destruir a las hadas pero afortunadamente llegaron Garrick y su guardia real.

- ¡Guardias, llévenselo! - ordenó y finalmente lo atraparon.

Al ver a su hijo y a la hija mayor de Roland tirados juntos en el piso y mal heridos Garrick sintió que la vida se le iba.

- ¡Axel!, ¡hijo! - gritó tratando de socorrerlo, mientras que los hechizos del brujo se deshacían.

Todos en el palacio, incluso Zandar regresaron a la normalidad, Sofia y Hugo también habían despertado pero al ver a sus hermanos en aquel estado fue como si el mundo se les viniera abajo.

- ¡Papá, Axel! - gritó Hugo.

- ¡Amber! - gritó igualmente Sofia tomando a su hermana en sus brazos mientras lloraba de de la angustia ya que no parecía reaccionar

- Sofia...dime cómo...esta...Amber... - pidió Axel luchando contra el dolor

Sofia no sabía qué decir, Amber no reaccionaba y su cuerpo se sentía frío y su corazón estaba apagado, Amber había muerto.

- Ya veo, Hugo...siento...no a ver sido un buen hermano mayor...y papá...perdóname...no fui un buen hijo - hablo a modo de despidida.

- ¡No Axel!

- No Axel, Hugo y tú son mis hijos, los amo a los dos.

Axel sonrió y con un gran esfuerzo alargó su mano derecha para alcanzar la de Amber - Al menos seremos felices en el otro mundo - expresó antes de cerrar sus ojos para siempre.

Garrick, Hugo y Sofia lloraron desde el dolor de sus corazones, no podía ser que este fuera el final de historia de amor de Amber y Axel. La desdicha de morir juntos.