Después de Irene y Raven, pues mi pareja heterosexual favorita de Marvel que es una X-men y un Vengador. Mis queridos Ororo y T'challa.
Definitivamente los adoro y me dolió mucho que utilizarán otro interés amoroso para el rey de Wakanda, ya que FOX aún tenía los derechos de la mutante del clima :(
Canto II. Verano
De cómo las pasiones aunque ardan, se regulan con el deber y los principios.
Ororo sabe que la mejor de las estaciones se vive en Wakanda.
Lo sabe porque ha pasado muchas allí, entre la hierba, con T'challa tumbado a su lado hablándole de Bastet, Tot o Kokou.
Lo adora.
Adora las tardes veraniegas del trópico africano, con los rinocerontes apacentando en las praderas amplias y las garzas volando hacia las montañas de más al sur. Es cálido, tranquilo, como caricias de amante.
Ella podría replicar ese clima en cualquier otro lugar, pero nunca sería igual; nunca estaría ella con los pies en la tierra negra con brotes de hierba fresca, nunca estaría su piel de ónix bañada por naranjas apasionados del atardecer en todo su esplendor.
Jamás sería ese el clima que más adora, sin la Pantera Negra regando besos en sus hombros, detrás de ella, mirando el gran palacio real en la lejanía, como un recordatorio difuso de sus responsabilidades.
—No te puedes quedar por siempre, mi reina.
—Lo sé —reprocha. Y le gustaría tanto poder enfadarse y llorar, poder expresar su descontento con las decisiones tomadas para poder decir que no, que no quiere ir todavía a Utopía, o a la Mansió cualquier lugar donde la soliciten, pero no, si lo hace el clima enloquecerá y ya no será más lo que tanto ama.
Se da la vuelta y mira a los ajos a su amante, su esposo, su rey y le cuesta un poco ver a T'challa, al hombre que en otro tiempo caminó juntó a ella por las selvas y los desiertos, que presenció los primeros brotes de su poder y que la llamó "Hija de los vientos" junto a los beduinos a los que ayudó durante la sequía. El hombre, el espíritu que siempre le ha arrebatado el aliento, se está escondiendo detrás del manto del guerrero; sabe que si no lo hace, ella jamás se va a ir.
—T'challa, yo… —debe decirlo ahora, o sino nunca saldrá de sus labios—. Yo no creo que deba irme esta vez.
El manto se desgarra, él la mira con ternura. El sol se oculta tras ella, los rayos oblicuos hacen más oscuros y profundos los ojos del rey.
—Mi Ororo, te amo con toda mi alma. Pero hemos hecho promesas, siempre vas a ser la reina de Wakanda, mi esposa, pero tu deber reside más allá de mi país. Le dijiste a Charles y a Scott…
—Ya sé, ya sé lo que les dije —toma aire y se relaja—, solo que esta vez hay un pero: Shuri dijo que estoy embarazada.
El cielo sigue siendo anaranjado, pero ya no hay sol, su mutación le dice que se acaba de esconder. Las nubes se están haciendo difusas, oscuras, y la sonrisa de su esposo parece que les arrebata la poca luz que queda.
Se quiere quedar, quiere estar ahí, desea con todas sus fuerzas que para el próximo verano halla un príncipe en Wakanda.
