Creo que mi favorito de todos los drabbles. Odín y Frigga y el conflicto de ésta con la maternidad tan accidentada que ha llevado. Espero que me le den mucho amor a este drabble porque definitivamente yo me derretí escribiendo.
Canto III. Otoño
De cómo los años hacen más sabio al amor y más pesados los recuerdos.
Los sirvientes revolotean a su alrededor de manera impecable. Ni uno solo choca, aunque hay mil y un cosas que organizar, colores que probar, platos que terminar de ornamentar, kilómetros y kilómetros con los cuales tapizar el enorme salón de Asgard.
—Es un día glorioso. Fantástico —resuella Odín, Padre de Todo, acercándose a ella con el porte de guerrero que los años no han sabido quitarle y le sonríe como le ha sonreído desde aquel lejano día en que los prometieron para terminar la guerra—. Mi esposa cumple años, unos maravillosos años que cada día la hacen ver más joven y saludable.
Es uno de esos cumplidos a media elocuentes y a medias tontos que Thor ha tratado de imitar por milenios. Pero Frigga no puede más que abrirle el corazón y los brazos para estrecharlo junto a ella, le ama con esa condescendencia amable con que en el pasado aprendió el arte del hechizo y la palabra.
Su esposo se separa un poco. Su único ojo la escudriña, es un ave de rapiña que determina los movimientos de su presa.
—¿Qué te preocupa, amor mío?
Dentro suyo, en el lugar donde sus poderes de Vanir residen, ve el futuro acercarse con una fuerza implacable que va a borrar de la existencia todo lo que conoce, todo lo que ama. Pero fiel a sus promesas para la paz, calla a la maga que reside dentro suyo para disfrutar del mundo presente que le acontece.
—Nada, Odín. Cosas de mujer, de madre. Thor y Loki ya me han dicho hoy que planean presentarse al torneo de fuerza para demostrarte quien puede de verdad llevar a Asgard a la victoria cuando faltes.
Odín ríe, haciendo que el mundo tiemble a su alrededor.
—Esos niños me mataría si con eso obtuvieran mi cetro y mi casco —con una sutileza encantadora la toma de una mano y pasa su brazo izquierdo por su cintura, comienzan a caminar con una fila de guardias detrás—. Tú no deberías preocuparte por estas cosas, es tu cumpleaños y el día más feliz del año para la gente. Aunque no naciste aquí mi reino te quiere más que a mí.
—¿Por qué soy mucho más paciente y empática?
—Sí, pero también porque cuando llegaste representaste paz. Gracias por todas esas alegrías, mi Frigga.
Sonríe en respuesta y le otorga un beso, uno lento y lleno de todo el amor que le guarda. Pero también piensa en su hija, en su niña de oscuros cabellos en la que pensó cuando tuvo a Loki por primera vez en sus manos. Debe sentirse sola y fría, allá tan lejos y tan condenada.
Sí, su matrimonio trajo paz, pero su primogénita fue y será siempre la sombra de la guerra.
