Se sobresaltó y al abrir los ojos se dio cuenta de que estaba sentada en su sillón. Se había quedado dormida pensando y recordando. De nueva cuenta miró su reloj, eran casi la una de la mañana y "él" no había vuelto aún. Con cierta pesadez se levantó y caminó a su habitación quitándose la ropa en el trayecto. No quería seguir pensando así que tomó un baño rápido, se puso su ropa de dormir cómoda y se encaminó a su cama, era inútil seguir esperándolo; quizá "él" no volvería y así se quedó dormida, era mucho su cansancio. Se sumió en un sueño profundo. Quizá mañana hablaría con "él".
Un ruido la despertó, tomó su teléfono de la mesa y miró la hora, casi las 5:00 a.m. volvió a escuchar ruidos y decidió levantarse a ver que sucedía.
No encendió la luz de la habitación, si era un ladrón quería sorprenderlo, río por lo bajo por ese pensamiento y caminó lento, muy alerta de todo. El ruido había cesado dando paso a un murmullo que rápidamente reconoció, al encender la luz lo vio allí sentado durmiendo, roncando.
no pudo más que suspirar mientras lo observaba. El olor a alcohol inundó la habitación y sin más remedio regreso a la cama. Sin embargo ya no pudo dormir; sólo pensar de nuevo los recuerdos se apoderaron de ella.
"Tal vez no deberías tomar tanto alcohol. Dijo sin pensarlo, después de semejante resaca "él" sólo se quería morir. Pero lo que para ella era gracioso, para "él" fue una especie de insulto, a "él" nadie le decía lo que podía o no hacer. aunque en ese momento se maldecía una y mil veces por no haberse detenido a tiempo y poder evitar ese malestar."
Miró el reloj y decidió que era hora de levantarse, se estiró y sentó en la orilla de la cama, no había logrado descansar incluso en sus sueños había tenido esa intranquilidad que la perseguía cada dos por tres dejándola con mas dudas. Hacía ya algún tiempo que no hablaban como solían hacerlo y ella lo extrañaba pero por alguna razón ya no le era importante si lo hacían o no. Y eso no era todo su intimidad se había reducido a casi nada. Al principio todo era pasión, desenfreno, deseo uno por el otro jamás pensó que eso se acabaría y sin embargo allí estaba sintiéndose miserable.
Se vistió con su ropa de trabajo, nada llamativo, ahora le parecía curioso aunque a "él" parecía no importarle esa cuestión la celaba de una manera poco lógica. Todo era confuso por que esos celos irracionales ya le habían provocado mas de un problema; de esa manera y no queriendo provocarlo, su guardarropa se había transformado solo pantalones de vestir bastante formales nada llamativo ni de colores brillantes aquello se había convertido en una especie de uniforme que debía usar todos los días y "él " la examinaba con ojo clínico antes de que saliera con rumbo al trabajo.
Había dejado de sentirse bien consigo misma, y no era que lo hubiera sido siempre pero por un momento de su vida ella se había sentido hermosa, atractiva, mujer en toda la extensión de la palabra, sexy y aunque le avergonzara sentirse así en algún momento lo había sentido y le gustó, pero ahora, ahora todo había cambiado. Su forma de ser tan abierta, tan amable, inocente …. o no, quizá más bien tonta.
Salió del departamento sin hacer ruido no quería que se despertara y la acosara con preguntas y no era esa su mortificación sino mas bien el hecho de que no quería saber en donde había estado o más bien con quién.
cerró la puerta con cuidado, llegó a la calle. Por un momento se sintió libre, sintió que podía ser ella. Caminó despacio era temprano tenía tiempo de contemplar y de gozar la vista del camino al trabajo, así que se decidió a relajarse y seguir su camino. Un pequeño local de comida rápida llamó su atención, no tenía hambre pero si una ganas tremendas de un café. Se acercó y lo pidió "americano".
salió dando pequeños sorbos, después de un poco se detuvo a pensar, ese precisamente no era su café favorito y lo sabía sin embargo la costumbre y la insistencia de " él" de que el café es solo café si se toma negro le había llevado a reprimir ese gusto por el café que ella realmente amaba.
Andando a paso lento llego a la oficina, encontrándose solo el personal de intendencia y un hombre de mantenimiento que reparaba un par de lámparas, se sentó, encendió el equipo y mientras se iniciaba consultó su agenda. Un par de reuniones, papeleo y más papeleo.
La alerta de inicio del equipo de computo la distrajo y comenzó con sus tareas luego de casi 40 minutos el lugar lucía lleno, algunos ejecutivos con sus asistentes y algunas secretarias de otros departamentos se paseaban por el corredor, incluso su secretaria y amiga había ocupado su lugar sin ella darse cuenta.
Sonrió cuando la vio entrar con una libreta y lapicero en mano, tomar asiento frente a ella y esperar pacientemente sus órdenes. Cuando hubo terminado aquello la invitó a compartir con ella la comida y de manera sonriente le dijo que la esperaría afuera cuando estuviera lista.
Un par de horas más tarde se encontraban sentadas en un pequeño restaurante no muy lejos del trabajo. Afuera no eran compañeras de trabajo, eran amigas, y ella se desahogaba con su amiga cada vez que podía, le parecía curioso cómo aquella mujer se limitaba a escucharla hasta que después de su discurso se atrevía a pronunciar palabra, unas veces para consolarla y otras para darle algún consejo algunas veces se permitía derramar un par de lágrimas, sólo con ella se sentía así ,libre de poder hablar sin sentir que era juzgada. Sin embargo ese día había preferido hablar de todo menos de lo que le preocupaba y aunque su amiga lo notó no dijo nada y simplemente la dejo ser.
Transcurridos alrededor de 30 min. no lo pudo evitar su mente divagó y un recuerdo la asaltó y su boca la traicionó, su nombre fue mencionado, y acto seguido se recriminó. Pero la otra mujer pareció comprender y no hizo comentario alguno solo sonrió comprendiéndola haciéndole saber que podía contarle lo que fuera. y así fue, le contó sobre el día anterior sobre como la había dejado esperando, como había sentido esa desilusión y como había pasado la noche con incertidumbre, la mañana y su huida silenciosa.
Su amiga la miró tratando de no cuestionarla pero fallando no quería hacerla sentir mal, pero sabía que no podía seguir así y una duda la asalto, armándose de valor le preguntó:
-aun lo amas?
Ella la miró sin saber que decir, que debía decir, que sí, que lo amaba por que era su pareja, eso sería mentirse a si misma. La miró y contestó:
-no……
Un ceremonioso silencio siguió a su respuesta. No se sorprendió de lo que dijo pero las dudas eran tantas que ahora que lo había dicho también empezaba a creer que esa relación y que tenía tanto tiempo simplemente se había hecho costumbre y lo peor de todo es que ahora se sentía sumida en un círculo vicioso en el cual no quería ser victima y sin embargo lo era.
Los constantes ir y venir de "él", la frialdad con la que la trataba desde hace algún tiempo, su falta de interés y luego esa sensación que estaba dejando clavada en su mente esa idea que le decía que ella no era suficiente para "él".
Se dio cuenta de que eran esos pequeños detalles, esas frases que "él" pronunciaba sobre ella, sobre su forma de ser, sobre su forma de pensar y todos y cada uno de los aspectos que la hacían ser ella. Habían causado que perdiera la confianza en sí misma. Allí sentada recordó la noche que se sintió valiente y después de salir del trabajo había llegado a casa, se preparó para "él". Después de casi tres semanas sin siquiera tocarse, tenía ganas de jugar, se preparó cuidadosamente, buscó en su cajón aquel conjunto de lencería que alguna vez "él" le había dicho que le gustaba; peinó su cabello y se miró al espejo satisfecha con lo que había hecho y sonrió. Se sintió sexy, atractiva y se cubrió con una bata, quería sorprenderlo cuando llegara. Y "él" no tardó mucho en llegar.
Le informó que había llegado, que estaba hambriento y tomó asiento en el sillón. Sintiendo ese cosquilleo en el estómago ella salió de la habitación y se paró frente a "él" pero "él" parecía no estar interesado y sin mirarla le preguntó que había hecho de comer. Ella se arrodilló frente a "él" y lo miró con una sonrisa, levantándose un poco le quiso besar, "él" la apartó y sin ningún reparo le dijo que no tenía ganas de juegos, que tenía hambre y que si no le daba algo pronto iría a donde si lo atendieran.
Confundida se levantó y trato de sonreír, Abrió la bata lentamente pensando que quizá así despertaría ese deseo en "él"; sin embargo lo que vino después la confundió aún más, la miró por un momento y dijo:
- que haces vestida así? cúbrete hace frío. Qué tengo que hacer para poder comer en esta casa.
Y levantándose del sillón tomó sus cosas de la mesa y salió dejándola allí con un nudo en la garganta.
Esa no sería la última vez que el haría algo así. Parecía que simplemente ella ya no le hacía sentir nada. así pasaban los días y sus comentarios aunque no eran ofensivos tenían algo que la humillaban y la hacían sentir que no tenía un buen cuerpo, que no era deseable y que quizá por eso "él" ya no se sentía atraído por ella.
La inseguridad la invadió al grado que ya no se sentía cómoda estando en ropa interior frente a "él" menos desnuda. Se encerraba para cambiarse de ropa no quería que la viera se sentía fea y el par de veces que habían tenido "sexo" ella ni siquiera había disfrutado. había sido un acto casi mecánico como si "él" le dijera que era sólo la necesidad de y ya. No le había pedido que lo hicieran solo la había tomado casi sin ningún cuidado sin admirarla como solía hacerlo y una vez que terminó la dejo allí no hubo besos ni caricias sólo "sexo".
La pregunta del mesero la despertó de sus cavilaciones y su amiga se encontraba ya pagando la cuenta. Se sintió apenaba por su falta de atención y se ofreció a devolverle su dinero pero su amiga la miró con ternura y sonrió dándole a entender que no era necesario.
Caminaron de regreso a la oficina, observaron un par de aparadores y su amiga le hizo un comentario que al momento la incomodó, pasaban frente a una tienda de ropa, había visto un vestido que le gustó pero no dijo nada sólo miró; su amiga lo notó y le hizo saber que se vería increíblemente hermosa con el. Pero a ella no le pareció lo mismo, sonrió y le dijo sin mucha idea:
-claro que no. A mí esas cosas no me quedan.
Y siguieron su camino. Un ligero cabeceo de su amiga le hizo saber su inconformidad.
ella no lo sabía pero alguien la había observado de lejos.
