Hinata y Hinako Hyuga son gemelas, con personalidades tan opuestas que se les dificulta cambiar lugares, se ven obligadas a hacerlo por un incidente al cual se van sumando otros que no les permiten volver ser ellas mismas.

Charasuke x Hinata

Gaara x Hinako (Hinata RTN)

Advertencia: Posible Twincest Menma x Naruto (aún no me decido)


Capítulo dos: La seguridad que me falta


Había visto partir a su hermana estando insegura de si podría pasar sin incidentes, confiaba plenamente en ella pero a veces, Hinako podía ser algo intensa y se dejaba llevar. No es cómo si ella misma no lo hiciera cuando su mente quedaba inmersa en el trabajo.

Suspiró para tranquilizarse. Pasando tres cuartos de hora el medicamento le estaba haciendo efecto. Se incorporó en la cama para sentarse, estaba nerviosa por el resultado de la presentación y eso no le ayudaba mucho para poder recuperarse.

Volteó a ver el desayuno que su hermana le había dejado junto a la cama. Hinako era amable aunque solía mantenerlo oculto bajo una coraza de prepotencia y rudeza, ella lo sabía mejor que nadie.

Tomó el tazón de fruta y comenzó a comer, su gemela estaba haciendo mucho por ella como para no compensárselo, tenía que aliviarse pronto para dejar de ser una carga para su hermana. Miró al reloj, a esta hora la mansión estaba prácticamente sola, su hermanita Hanabi estaría en clases y su primo, en la empresa junto con su padre y su tío.

Terminó de desayunar y tras colocarse las pantuflas salió a dejar los trastes del desayuno a la cocina, no veía la necesitad de molestar a las personas del servicio por algo tan simple.

No se dio cuenta de que el celular de su hermana comenzó a sonar al estar fuera de la habitación.

Cuando volvió a su habitación, escuchó una melodía que no supo reconocer que de pronto se detuvo. Hinata se acercó a su cama y la melodía se escuchó de nuevo, fue cuando recordó que Hinako había intercambiado sus celulares para que pudieran estar al pendiente de la oficina de la otra. Se sintió morir cuando vio las cuatro llamadas perdidas y tres mensajes.

Había sido una descuidada. Contestó la nueva llamada antes de que se fuera buzón, tras reconocer el nombre Charasuke en la pantalla del celular con una foto de un chico pelinegro al lado de Menma – Hola – había contestado con su típica voz tenue, error que notó ante la respuesta del otro lado.

– ¿Hola? De verdad que estás enferma, ahora me siento culpable primor – a Hinata se le subieron los colores al rostro ¿cómo que primor? – Oye anoche me dijiste que imprimirías los contratos que se van a renovar para las compañías pero no me los dejaste en el escritorio y obviamente tienes contigo la llave de tu archivero.

Sólo Hinako podía ser tan descuidada como para olvidar algo así de importante en su cajón y faltar al trabajo. Tendría que ir, para entregarle esos archivos a su jefe y regresar, lo peor de todo, tendría que pretender que era Hinako, lo que no se le daba ni tantito, y menos con un desconocido.

– ¿Oye estás escuchándome? – la voz del chico al otro lado de la línea la sacó de sus pensamientos. La farsa empezaba desde ahí.

– No molestes – Dios se sentía la peor persona del mundo por contestarle así a un extraños – V-voy para allá – Colgó más por nerviosismo que por estar en su papel.

Sasuke se había quedado helado no por la forma de hablarle, estaba acostumbrado a las contestaciones de su asistente, si fuera otro la habría despedido pero ella era increíblemente buena en su trabajo, además de que verla le alegraba la vista todos los días, puede ser que ella sea la única chica que lo rechace, sin embargo, ver a esa belleza todos los días bien valía soportar su mal genio. Pero había algo – ¿acaso la escuché tartamudear? No, es imposible – se guardó el celular y siguió con lo que hacía mientras esperaba a que llegara su asistente, gracias al cielo estaban al día con el trabajo.

Hinata no estaba segura de qué hacer, había pasado hora y media desde que su hermana se fue, lo que significaba que aun faltarían un par de horas para que regresara, ella no estaba en condiciones de manejar aún se sentía débil por la fiebre pero no quería que su hermana se metiera en problemas por el favor que le estaba haciendo así que con todo el valor que pudo juntar, tomó el ceñido pantalón negro y la blusa a juego que su hermana había preparado antes de que la descubriera enferma esa mañana y se los puso.

Se avergonzó cuando se vio al espejo, a ella no le gustaba estar tan entallada pero no tenía tiempo de rebuscar en el armario de su hermana por algo que le hiciera sentir por lo menos, menos incomoda, así que continuó arreglándose aunque el maquillaje que usó se parecía mucho al de diario de ella sólo que en lugar de su labial claro, tomó uno de los rojos intenso que tanto le gustaban a su gemela. Se sujetó el cabello en una alta coleta y tomó las llaves de auto ya que en ese llavero era dónde estaba la llave del gabinete. Fue a la habitación de su gemela por la identificación de la empresa para tener acceso a la oficina y salió llamando a un taxi mientras bajaba las escaleras.

Apenas minutos después se encontraba en camino hacia Rayo Amarillo con los nervios a tope. Ni siquiera de niñas había podido hacerse pasar por su hermana y en ese entonces eran más parecidas, no tenía idea de cómo lo lograría hoy. Pero debía hacerlo por ella.

Bajó del taxi frente al edificio, y se adecentó la ropa tomando aire para armarse de valor, valor que se fue de viaje en cuanto escuchó una voz llamarle – Primor, llegaste pronto – maldijo internamente, de entre todos tenía que encontrarse con él. – Como siempre te vez hermosa ¿Por qué venías en taxi?

– No me siento en condiciones de manejar – respondió con voz suave dándose una bofetada mental al ver la cara de extrañeza del jefe de su hermana. Bien Hinata, ni siquiera un minuto y ya lo has estropeado. – A-además no es de tu incumbencia – Ahora sin tartamudear Hina – Vamos, quiero largarme cuanto antes.

Caminó con la cara en alto muriendo de nervios con cada paso, eso estaba absolutamente mal, sin embargo en cuanto pasó su tarjeta por el lector que le dio acceso a la compañía supo que no había vuelta atrás.

Subió al elevador con ese chico que según lo que le contaba su hermana, era su jefe y un grano en el culo.

Si sobrevivía a eso sin morir de vergüenza estaba segura de que jamás aceptaría de nuevo que su hermana tomara su lugar, no podía con semejante presión.

– Estás muy callada primor, te comieron la lengua los ratones, hubieras dejado que te la comiera yo – ¿Maldición acababa de decir lo que ella creía? ¿Estaba insinuándosele? ¿Cómo demonios respondía a eso? Estaba segura de que Hinako ya hubiera dicho algo, pero ella no era Hinako, estaba en blanco.

– ¿Q-qué parte de me siento mal n-no entiendes? Deja d-de fastidiar – respondió de la forma más agresiva que podía pero simplemente no se le daba.

Llegaron su piso y salió casi volando del ascensor hacia el escritorio que según lo que había platicado con su hermana, tenía, sintió el alivió venir a ella en cuanto vio el nombre en la placa del escritorio y se sentó abriendo el primer cajón dónde encontró únicamente la carpeta con el título de contratos. Sabía que su hermana cuando tenía algún documento que entregar por la mañana siempre lo dejaba en ese cajón para que estuviera más accesible y para "alejar" a su jefe lo más rápido posible.

Entregó la carpeta arrojándola sobre el escritorio como seguramente habría hecho Hinako, volvió a cerrar el gabinete con llave y se levantó dispuesta a irse justo cuando el chico, Sasuke, cerró el paso.

– Te ves bastante bien para mí – murmuró cerca de su rostro, demasiado para su gusto, se quedó congelada, sus nervios y su timidez le jugaron en contra. Lo sintió deslizando los dedos ligeramente desde su hombro descubierto, bajando por su brazo en una caricia suave que le dio escalofríos – Por qué no aceptas salir conmigo a cenar de una vez – su aliento, podía respirarlo, fue demasiado el calor se agolpó en su cara que enrojeció en cuestión de segundos, no pudo más y todo se volvió negro.

Los reflejos de Sasuke fueron lo único que evitó que su cabeza diera con el suelo – Tal vez si está enferma después de todo – se dijo el azabache tras sentir una ardiente mejilla de la inconsciente chica.

La dejó en su silla mientras llamaba por la extensión de Hinako a la enfermería para que alguien subiera a revisarla.

Fue sólo cuestión de minutos, cuando subieron ella estaba recobrando el conocimiento por su cuenta. La culpa pudo con Sasuke que se ofreció a llevarla, ella no pudo oponerse más por miedo a que se le acercara para insistirle y si se desmayaba de nuevo, jamás saldría de ese lugar.

El camino de regreso a la mansión Hyuga fue en silencio, él no necesitaba indicaciones, conocía la dirección puesto que el señor Hiashi realizaba una cena cada año para los empresarios, aunque ahora recordaba que jamás había visto ahí Hinako, él único que asistía era Neji, en realidad nunca escuchaba nada de Hinako ni en los medios, es como si fuera invisible.

– Llegamos. – Anunció, notando cómo la chica estaba por huir despavorida. – Hinako – La llamó antes de que se fuera, lo único que le hizo saber que le había escuchado era el hecho de que se detuvo ya que no se había dignado a mirarlo. – Disculpa que dudara de tu palabra, tómate también el lunes para recuperarte.

– Bien – Fue lo último que escuchó de ella mientras la veía avanzar con ese sutil balanceo natural de cadera que le fascinaba. Pasando la verja vio como era recibida por uno de los sirvientes de la mansión y fue cuando puso el auto en marcha. Se sentía caliente sólo de verla, y el ligero perfume que había dejado en su automóvil no le ayudaba en nada a tranquilizarse, aunque esta vez el aroma era distinto, un poco más suave, más sutil y más dulce. Y le alteraba las hormonas más de lo habitual, no sólo eso, había notado algo distinto en ella, parecía más cohibida, tal vez hasta tímida. Negó con la cabeza interrumpiendo el rumbo de sus pensamientos – Hinako tímida – Se dijo con burla, si eso ocurriera sería su perdición, estaban bien así.

Haría una parada para desahogarse antes de volver a la oficina o no podría concentrarse en el trabajo