Hinata y Hinako Hyuga son gemelas, con personalidades tan opuestas que se les dificulta cambiar lugares, se ven obligadas a hacerlo por un incidente al cual se van sumando otros que no les permiten volver ser ellas mismas.

Charasuke x Hinata

Gaara x Hinako (Hinata RTN)

Advertencia: Posible Twincest Menma x Naruto (aún no me decido)


Capítulo Tres: Puedo hacerlo


Naruto no había tardado nada en llamar al celular de Hinata para darle la noticia, que Hinako recibió mientras conducía de regreso a casa, tenía pocos minutos conduciendo de regreso y no podía disimular la sonrisa que tenía en el rostro. Completamente satisfecha sobre el trabajo que había hecho, estaba segura de que Hinata se alegraría casi tanto como el rubio que no dejaba de hablar por los altavoces del auto. Cuando por fin pudo terminar la llamada, se decidió por tomar un desvío antes de llegar a casa.

Al llegar se apresuró a su habitación y se derrumbó en la cama, quería morirse, vaya papel de Hinako que había representado, se había desmayado de la vergüenza en un momento en el que estaba segura de que su hermana le habría volteado la cara de una bofetada al tipo. No entendía cómo era que su hermana no lo había denunciado por acoso, ¿es que acaso el tal Sasuke no conocía la definición de espacio personal? Afortunadamente le había atribuido el sonrojo y el desmayo a la fiebre, esperaba jamás verlo de nuevo, no resistiría volver a pisar le mismo espacio que ese hombre.

Lo admitiría, era apuesto, increíblemente apuesto, supuso que por eso su gemela lo llamaba playboy, más de una vez le había dicho que ese hombre se iría tras de una escoba con falda si la movía de modo, en ese entonces no le creyó pensando que eran exageraciones de su gemela, pero ahora no le sorprendería que fuera sería cierto.

Se quitó los pequeños tacones con calma mientras se perdía en sus pensamientos, daría gracias a toda deidad existente el que no la hayan descubierto. Abrió distraídamente los botones de su blusa recordando al jefe de su hermana, luego sacudió la cabeza recobrando la compostura – Yo amo a Naruto – se respondió a sí misma, aunque desde hace unos meses no sonaba tan convencida como antes.

Era algo que no le había comentado ni siquiera a Hinako, no era que haya dejado de amarlo de la noche a la mañana, simplemente sentía que había pasado demasiado tiempo enamorada de él como para que nunca se diera cuenta, en realidad lo intentó, muchas veces, no es que se rindiera sin luchar pero simplemente se cansó de ser ignorada. Hoy había sido la primera vez que un hombre se dirigía a ella como si fuera atractiva. Jamás lo admitiría y menos a Hinako pero Sasuke la hizo sentir de verdad bella.

Sabía que su hermana no tenía esos problemas, la personalidad de Hinako la hacía resaltar y le resultaba atractiva a los hombres por ser llamativa y segura, quería un poco de esa seguridad para sí misma. Suspiró mientras se quitaba el pantalón dejándolo caer al suelo para cambiarlo por el corto short de su pijama.

Una vez enfundada de nuevo en su ropa de dormir, dobló y acomodó la ropa de su hermana sobre el tocador y bajó de nuevo a la cocina por un té para los nervios, regresando a su habitación con la esperanza tomar una siesta, pero el sueño no llegó, cada vez que cerraba los ojos podía ver unos ojos negros mirándola.

Despertó de un sobresalto cuando la puerta de su cuarto se abrió dejando pasar a su hermana – Lo siento mucho Hinata – Hinako se apresuró hasta su lado dejando todo botado por la preocupación de ver a su hermana tan alterada.

– No, tranquila, fue una pesadilla – No se atrevía a decirle que estaba soñando con su jefe que la miraba con esa intensidad que había sentido en la mañana, le había acelerado el pulso para después romperle el corazón llamándola por el nombre de su hermana. Era la verdad, para él Hinata no existía. Lo sabía a la perfección.

– ¿Fue tan malo? – le preguntó su hermana mientras revisaba su temperatura con la propia pegando sus frentes.

– No, no lo sé… No recuerdo que soñé, sólo sé que me aterró – mintió, era mala mintiendo pero por algún motivo Hinako creía todo lo que dijera, siempre hablaba con seguridad cuando se trataba de su hermana, y en éste preciso momento no quería preocuparla.

Se incorporó en la cama viendo a su gemela recoger lo que había dejado caer. – ¿Qué es eso? – señaló la bolsa blanca que reconocía a la perfección, pues era de su pastelería favorita.

– Traje postre para celebrar – dijo dejando la bolsa con cuatro roles de canela entre las dos – Aprobaron su proyecto – le dijo a Hinata con una sonrisa que sólo le daba a su hermana.

Hinata no cabía en sí de la emoción, todo ese esfuerzo había valido la pena. – ¿De verdad? ¡Cuéntame todo!

Hinako le relató cómo habían sido las presentaciones y lo que había pasado durante la propia. Hinata estaba sorprendida desde el momento en el que le había dicho que Gaara estuvo presente en la junta. Se quedó pálida al saber las preguntas que le hizo a su hermana aunque se alegró de que su acordeón de tarjetas le sirviera de algo.

Cuando terminó de contarle lo ocurrido estaba comiendo su último bocado de rol. – ¿Y dime cómo te sientes? ¿Descansaste? – preguntó tras deshacerse de la bolsa de roles y recostarse junto a su gemela en la cama. Mentiría si dijera que no estaba mentalmente agotada.

– Pues yo… – Tenía que decirle, debía hacerle saber lo que había ocurrido en su oficina para evitar hubiera confusiones más adelante. – Me llamó tu jefe y tuve que ir a tu trabajo – señaló la ropa de Hinako doblada en la silla de su tocador.

Su hermana hizo primero un gesto de suma sorpresa que fue poco a poco reemplazado por un ceño fruncido – ¿Cómo se te ocurre? No debiste salir ¿Qué tal si algo te pasa? Pero me va escuchar el imbécil de Uchiha, le dije que me sentía mal… – Hinata la interrumpió colocándole una mano en la boca.

– Sólo fui de rápido, creo que no se dio cuenta del cambio o si lo hizo culpó a la fiebre, luego me trajo a la casa y se fue – terminó de decir con voz calma, en un intento de tranquilizar a su hermana. – Por cierto nos dio el lunes libre ya que "te hizo ir enferma al trabajo". – Hizo comillas con los dedos.

Una carcajada brotó de ambas – Entonces ambas estamos libres porque Naruto me dijo que descansara de la "Migraña" y tomara fuerzas para empezar con todo a partir del martes – enfatizó sus comillas al igual que su hermana.

El fin de semana se les fue en un abrir y cerrar de ojos llegando el domingo cuando una llamada captó la atención de Hinata – Ya te dije que no, tú me diste el día – Escuchaba como su gemela discutía con su jefe mientras andaba a un lado y otro de la habitación. – ¡Bien pero iré en jeans sólo para darte los papeles y es todo! – le gritó antes de colgar el teléfono bastante molesta.

– ¿Qué ocurre Hinako? – preguntó sentándose en el sofá dónde se disponían a desvelarse viendo películas ya que se suponía que ambas tendrían el lunes de descanso.

– El imbécil de Charasuke quiere que vaya e entregarle unos documentos porque "olvidó" pedírmelos el viernes que fui – se quejó resoplando mientras hacía su rabieta en el sofá. No quería ni ir, ni verlo – Maldita sea no sé para qué dice que me da el día si de todas formas me pedirá que vaya.

– Si quieres yo puedo ir – se ofreció Hinata, después de todo si no le había dicho sobre los otros documentos ella tenía la culpa por el revuelo que se armó debido a su desmayo.

– No me gustaría obligarte a que hicieras eso de nuevo, sé que no estás cómoda pretendiendo ser yo – le dijo haciendo un puchero, algo que pocas veces se le veía hacer.

– No te preocupes, prometo no meter la pata esta vez, además sólo es entregarle la carpeta ¿no? Bastará con que me digas el nombre del documento y yo lo busco. No tardaré mucho.

– ¿Estás segura? No me gustaría que…

– Mañana voy rápido y regreso, estaré aquí incluso antes de que despiertes – aseguró con su sonrisa amable, esa idéntica a la de su madre. No podía negarse cuando le sonreía de esa forma.

– Bueno, pero tienes que estar aquí antes de que me levante… ¡Y no debes permitir que esa criatura repugnante te intimide de nuevo! – Saltó sobre ella mirándola directamente a los ojos.

– ¿Criatura repugnante? – Hinata la miró con duda, no entendía a qué criatura se refería.

– Charasuke – ah, claro, Hinako no lo soportaba, en realidad sólo aguantaba en su trabajo y con su "insoportable" jefe por estar cerca de Menma. No entendía cómo todos los hombres podían caer rendidos por su hermana a pesar de la actitud que demostraba, pero el Namikaze parecía inmune.

– Te lo prometo – le dijo completamente segura de que jamás podría involucrarse con un hombre que no pudiera diferenciarla de su hermana.

Una vez dicho todo se acomodaron en el mar de comida chatarra, cojines y mantas, listas para ver su maratón de películas de terror.


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Lo subo ahorita porque mañana voy a estar muy ocupada, espero les siga gustando la historia y muchas gracias por leer