Hinata y Hinako Hyuga son gemelas, con personalidades tan opuestas que se les dificulta cambiar lugares, se ven obligadas a hacerlo por un incidente al cual se van sumando otros que no les permiten volver ser ellas mismas.

Charasuke x Hinata

Gaara x Hinako (Hinata RTN)

Advertencia: Mención Twincest Menma x Naruto


Capítulo Cuatro: Es una cita.


Durmió a lo mucho dos horas por lo que no era sorpresa que al momento en que su alarma se escuchó, parecía que sus ojos estaban pegados por las pestañas. La alarma volvió a sonar tras los cinco minutos de pausa y se vio forzada a levantarse para poder silenciar el aparato del demonio que se encontraba en el tocador.

Una vez de pie se estiró para desentumir los músculos. La noche anterior aprovechó una pausa entre películas para arreglar la ropa que usaría para ir a la empresa de su hermana, había amenazado con ir de jeans así que cumpliría la amenaza de Hinako por petición de la misma, esta vez tiene que representar un buen papel.

Entró a la ducha para despejarse antes que cualquier otra cosa. Estaba desvelada por lo que recargó un poco más el maquillaje para que no se notaran las ojeras bajo el corrector y los kilos de máscara para pestañas y delineador negro.

Se puso una blusa negra de tirantes y encima la chamarra de piel favorita de Hinako, combinado con los jeans oscuros tenía que admitir que se veía bien, siempre le gustó el estilo de Hinako. Algo más "rebelde" que el suyo. Por una vez en la vida se vio al espejo y se sintió atractiva.

Tomó el mismo labial rojo que había usado la última vez y salió de su habitación colocándose los tacones hasta el final de la escalera aunque fueran bajos, para evitar cualquier accidente, se sentía demasiado adormilada todavía.

Revisó que su bolso tuviera la pequeña libreta de notas dónde su hermana le había anotado el nombre de los archivos que necesitaba su jefe y las llaves del auto que tenían las del gabinete en el mismo llavero.

De acuerdo a su gemela Sasuke llegaba a las siete en punto por lo que si llegaba diez minutos antes podría sacar los papeles, tendérselos en las manos cuando fuera llegando e irse sin tener que cruzar mucho contacto con él.

Entró al convertible de su hermana, mucho más llamativo que su pequeño y discreto Spark pero bueno, no podía simplemente llegar en un auto distinto, simple precaución.

Salió a la avenida topándose con el primero obstáculo apenas cinco minutos después, el tráfico estaba horrible, adiós a su tiempo de ventaja, ahora no creía ni de chiste llegar a la hora que había planeado. Ni mucho menos, antes de que llegara Sasuke Uchiha.

EL sonido estridente de un celular la despertó sin misericordia, necesitaba asesinar a quien hubiera inventado los celulares. De nuevo había intercambiado móvil con Hinata por si las dudas, así que le había subido el volumen al aparato para no tener problemas con las llamadas en especial si Hinata la necesitaba.

Contestó sin fijarse, aún adormilada – ¿Necesitas algo? – soltó medio hablando, medio bostezando.

– ¿Hinata-chan? – Esa voz era inconfundible y la despertó de golpe, Dios tendría que fingir en esa llamada.

– Na-Naruto-kun – murmuró el sufijo, si algo le avergonzaba era llamarlo así, pero al no hacerlo se delataría.

– Disculpa que te despierte – Comenzó y eso no le auguraba nada bueno – Sé que prometí darte el día de descanso pero Gaara me ha dicho que quiere hablar sobre el proyecto antes de presentarlo a los inversionistas, quiere hablar con ambos – Estaba frita y más que frita.

– Cl-claro ¿A-a qué hora tengo que llegar? – No era posible que las cosas se complicaran así.

– En realidad voy para tu casa… Llegaré en cuarenta minutos – miró al reloj y quiso golpear al rubio por avisarle con tan poco tiempo.

– Te espero – Colgó y se apresuró a la ducha, no había tiempo suficiente para que Hinata regresara. Tendría que tomar su lugar otra vez, y esperaba no morir en el intento.

Hinako tomó la ducha más rápida de su vida y salió disparada envuelta en una toalla que apenas la cubría para no mostrar su ropa interior, mientras corría hacia la habitación de su hermana, específicamente al armario.

Vio una blusa que daba con su estilo sin salir del de su hermana, una falda que le había regalado a Hinata cuando cumplieron años y zapatillas a juego usó apenas maquillaje cuando escuchó que tocaron a su puerta – A-adelante – titubeó, sabía quién era pero necesita comenzar la actuación en ese mismo momento.

Vio cómo su cuidador asomaba por la puerta de la recamara – Señorita Hinako, Uzumaki ha venido a recoger a su hermana – sonrió suavemente, físicamente podían engañar a casi cualquiera en su familia, hasta a su padre, Ko era la única persona que podía distinguirlas sin importar como se vieran, las había cuidado siempre desde pequeñas.

– Shhh, iré con él ya que Hinata no está y es importante – le dio una mirada de súplica y el entendió lo que significaba. Había pasado con ellas sus veintidós años de vida.

Con una inclinación le dio a entender que no haría ninguna mención de aquello y la acompañó escaleras abajo llevándola del brazo.

Se fue con Naruto escuchándolo parlotear todo el camino, por lo menos no tendría que hablar mucho, lo que le facilitaba el trabajo. Sólo sentarse y escuchar, eso podía hacerlo.

Por fin había llegado y gracias al cielo el piso seguía solo, probablemente no fuera la única que se había quedado en medio del embotellamiento, lo que le daba tiempo suficiente para hacer lo que tenía que hacer, o eso pensó hasta que con las prisas hacia su escritorio chocó con alguien que salía de una de las oficinas. Afortunadamente alcanzó a sujetarse del escritorio que estaba a un costado para evitar caerse. – Rayos – se le había salido la expresión sin pensarlo siquiera.

– Hinako ¿Qué haces aquí tan temprano? – preguntó el pelinegro.

– Menma – dijo bajito, no esperaba encontrarse con él – Se suponía que tenía el día pero Uchiha me llamó de emergencia.

Observó al gemelo de su amigo, su cabello era ligeramente más largo que el de Naruto y su mirada era más fría, no transmitía esa calidez a la que estaba acostumbrada cuando hablaba con su alegre jefe.

– Sasuke me dijo que estabas resfriada – le dijo con su expresión indescifrable lo que no hizo más que aumentar su nerviosismo.

– Si, me desmayé por la fiebre, ya estoy bien pero me dijo que descansara sólo por si acaso. –Sólo quería que se fuera de regreso a la oficina, Menma era mucho más observador que Naruto y aunque nunca había pasado temía que al haber estado trabajando tanto tiempo con su hermana, pudiera notar la diferencia en su actitud.

– Deberías cuidarte más – le respondió seco y comenzó a alejarse hacia la máquina de copias, pues su asistente aún no llegaba a esa hora. Quería preguntarle, quería saber si su hermana tenía alguna oportunidad con él o si debía desencantarse como estaba tratando de hacer ella con Naruto.

– Menma… – Lo llamó a lo que se detuvo volteando a verla – Yo… quiero saber si… – se acobardó – Nada, le preguntaré a Uchiha, es mi jefe después de todo – finalizó fingiendo que lo que estaba a punto de preguntar no era más que algo de trabajo y dio la vuelta, apresurando de nuevo el paso hacia su escritorio.

Si su hermana seguía encaprichada con él no debería meterse – Eso fue un intento muy triste de pedir una cita – Una chica pelirrosa se pasó frente a ella haciendo ruido con sus tacones y moviéndose exageradamente mientras andaba hacia su lugar, la conocía por descripciones de su hermana – Métete en tus asuntos Haruno – odiaba a esa tipa, jamás permitiría que menospreciaran a su hermana. Además tenía sus propios motivos.

– Esa es la Hinako que conozco – escuchó la voz mientras el chico se recargaba en su escritorio y reafirmó su idea anterior, Sasuke Uchiha era muy apuesto.

– N-no molestes – Dijo y se odió por volver a titubear. Para no quedar más en vergüenza se dedicó a hurgar en el cajón hasta juntar los archivos que "le pidieron" dejándolos con un golpe en el escritorio. Tenía muchas ganas emprender la huida.

– Me largo – sentenció aplaudiéndose a sí misma por hablar sin atorarse esta vez. Se levantó sintiendo los ojos del Uchiha clavados en su trasero lo cual por alguna extraña razón la hizo sentir bien. – ¿Se te perdió algo? – preguntó sin saber el motivo cuando estaba a un par de metros de distancia.

– Hinako – la llamó caminando hacia ella – Sal conmigo esta noche – Un nuevo intento, no podía decir cuántas veces lo había rechazado desde que ella entró a trabajar a esa oficina como su asistente.

El corazón de Hinata se aceleró, quería decir que no, que ella no era Hinako, estaría haciendo todo lo contrario a lo que su hermana le dijo pero la forma en que la miraba, quería sentirse especial… sólo un poco más antes de volver a ser la triste y aburrida Hinata – Bien – Se cruzó de brazos más por nerviosismo, aunque parecía un gesto dominante. – Sólo una vez, si lo arruinas dejarás de molestarme y será el viernes – No tenía idea de dónde había salido esa seguridad porque estaba segura que de ella no venía.

Justo en ese momento vio pasar a Menma a su lado y se desmoralizó, si él la había escuchado habría estropeado cualquier avance de su hermana antes de siquiera poder intentarlo. Sus ojos lo siguieron esperando ver alguna señal que le indicara si escuchó o si le importó lo que escuchó… Nada

– Te llevo a tu casa – Ofreció Sasuke que no perdió detalle de la forma en que su asistente miraba al director. Le molestaba, desde siempre le había molestado el interés romántico de su asistente y le molestaba aún más que cuando le preguntó a Menma, su mejor amigo le había dicho que no le importaba, que tenía mejores cosas en qué pensar.

– Traje mi auto – La voz suave aunque determinada de ella lo sacó de sus pensamientos. La chica se dio la vuelta ante la atenta mirada del Uchiha que no perdió detalle de su curvilíneo cuerpo al balancearse suavemente mientras ella subió al ascensor sin volver a dirigirle la mirada.

– Tenemos una cita – murmuró Sasuke para sí mismo comenzando a andar hacia su lugar con los documentos bajo el brazo, dejándolos en su cajón, sólo los había usado de pretexto para hacerla ir a la oficina, sólo quería verla. Desde el viernes tenía algo diferente aunque no estaba seguro de qué era, le gustaba, ella lo enloquecía sin siquiera proponérselo.

– Entonces así quedamos. – el pelirrojo concluyó la reunión.

Ella sólo asintió, su presencia había sido necesaria más que nada para que estuviera enterada, no es que haya aportado mucho a la reunión, gracias al cielo. La mirada de Gaara no se había despegado de ella desde que llegó y por primera vez se sentía ligeramente intimidada aunque estaba en su carácter el no demostrar sus miedos y no lo haría ante él y ante nadie.

– Entonces los veré el viernes por la noche en la cena con los inversionistas – Anunció Gaara, despidiendo a Naruto de su oficina.

– Espera un momento, Hyuga – Su ronca voz llamándola le dio un ligero escalofrío, más estando a solas con él.

Tomó asiento de nuevo frente al pelirrojo – La presentación del viernes… – Dios no podía ser que el inepto de Naruto no se diera cuenta pero este hombre que ni ha convivido con su gemela sí. – Me impresionaste – Completó y ella abrió los ojos de la sorpresa.

– Gr-gracias – Eso si había sonado como Hinata y no había tenido que esforzarse para nada.

– Siempre he notado que cuando presentan un proyecto muestras una parte de ti que no surge muy a menudo – Continuó el pelirrojo y ella se sorprendió de que hubiera notado la pasión con la que su hermana solía presentar algo que le importaba – Pero esta vez fue incluso más intenso. Quiero insistir en mi ofrecimiento de hace seis meses.

No estaba segura de qué ofrecimiento hablaba, si pensaba que aprovecharse de la bondad de Hinata estaba muy equivocado y por muy director que fuera estaba dispuesta a ponerlo en su lugar…

– ¿De verdad no te gustaría ser mi asistente? – Sus pensamientos de venganza se vieron interrumpidos por las palabras del pelirrojo. Santo Dios era un aumento, ¡asistente del Director de Iron Sand! Espera seis meses, ¡¿cómo es que su hermana había rechazado semejante oferta?! Naruto. No necesitaba ni pensarlo.

– Y-yo – No tartamudees, ¿por qué ahora? – Señor Sabaku… – Comenzó no quería rechazar la oferta pero necesitaba consultarlo con su gemela, era ella quien debería aceptar o rechazar la propuesta.

– Sólo Gaara – su voz es tan sensualDe dónde vino ese pensamiento. Hinako estaba divagando – No me respondas ahora, piénsalo un par de días, podemos hablarlo en otro momento. – Concluyó el pelirrojo evitando presionar para no tener una negativa inmediata y levantándose de su lugar. Rodeó el escritorio – Me gusta trabajar con los mejores de mi lado, sólo piénsalo.

Hinako no podía quitarle la mirada de encima, se sintió emocionada alguien reconocía su trabajo "golpe mental" El trabajo de Hinata. Sus ánimos decayeron, en su oficina sólo recibía cumplidos por su aspecto, su trabajo jamás era valorado.

Ahí estaba una oferta increíble pero no era para ella, era para Hinata.

Se levantó del asiento con ese porte orgulloso que solía diferenciarla de su gemela, se despidió del pelirrojo y salió de la oficina. Directo hacia el baño. Podía escuchar su pulso retumbarle en los oídos y sentir el corazón chocar en su pecho – No le seré infiel a Menma – Se dijo a si misma tomando aire antes de salir.

Se fue al elevador evitando a Naruto y llegando a la planta baja llamó un taxi que esperó en recepción, si podía jamás en la vida quería volver a ver al pelirrojo que por un momento la había hecho revolucionar las hormonas mucho más de lo que alguna vez le pasó con Menma.

Tenía que decirle a Hinata sobre la cena del viernes y evitar a toda costa volver a pisar Iron Sand, si su hermana no quería aceptar el ascenso era su problema.

En la verja principal estaba el convertible esperando que abriera en su totalidad cuando el taxi se detuvo justo detrás dejando a Hinako que pagó al conductor y apresuró el paso hacia su auto para que su hermana le diera un aventón lo que quedaba de camino hacia la casa.

Hinata quitó los seguros en cuanto la vio y miró la hora en la pantalla de su teléfono notando que eran las diez de la mañana – ¿Sucedió algo? – prestó atención viendo que Hinako llevaba ropa de su armario y se dio una idea de lo que había pasado. – ¿Tuviste que ir a Iron Sand?

– Si, Gaara quería una junta para ultimar detalles con Naruto y contigo, así que el rubio torpe pasó por mí, ni siquiera me dio tiempo de avisarte – platicaba en el corto trayecto hacia el garaje dónde dejaron el convertible junto al Spark y entraron a la casa.

– Yo quedé atrapada en un embotellamiento esta mañana, llegué más tarde de lo planeado – Decía mientras subían hacia sus habitaciones quedando de pie ante la primera puerta del pasillo, la recamara de Hinata.

Tomó el pomo, nerviosa, soltando el aire que por alguna razón contenía, era una medida cobarde pero estando ya en la puerta de su habitación podría correr a ocultarse de la furia de su hermana.

Luego se escucharon las mismas palabras en un coro perfecto haciendo eco en el pasillo – Tienes una cita el viernes en la noche.


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Por fin actu, lamento la demora pero bueno si se dieron cuenta actualizo los sábados, y bueno el sábado 22 me fui a concomics y el 29 andaba en CDMX así que apenas me di tiempo, espero les guste el capítulo y me dejen su opinión