Hinata y Hinako Hyuga son gemelas, con personalidades tan opuestas que se les dificulta cambiar lugares, se ven obligadas a hacerlo por un incidente al cual se van sumando otros que no les permiten volver ser ellas mismas.
Charasuke x Hinata
Gaara x Hinako (Hinata RTN)
Advertencia: Mención Twincest Menma x Naruto
Capítulo Cinco: Hermanas
– Tienes una cita el viernes en la noche. – Hinata más había tardado en decirlo de lo que Hinako tardó en jalarla y meterla a su cuarto impidiéndole así, poder escapar.
– ¿Con quién? – Había preguntado para desviar el interés de su hermana y sólo tal vez, poder salir bien librada de la terrible amenaza que se le avecinaba.
– Tienes una cena con Gaara, Naruto y los inversionistas ¿con quién saldré yo? – Hinako habló rápido, sabía que su hermana estaba intentando desviar su atención pero no lo permitiría esta vez.
Hinata se mordió el labio, no quería responder, no quería estar ahí, quería estar en su cuarto con la seguridad de una puerta y una pared de concreto de por medio, pero no podía evitarse, debía estar preparada. – C-con S-sa-sasuke-san – Listo, lo había dicho y su gemela no podría estar más roja si se hubiera sonrojado, podía ver la furia en su mirada, casi podía jurar que si se concentraba vería el humo salir de sus orejas por el enojo.
– ¡¿En qué demonios pensabas?! – Vociferó Hinako haciendo que su hermana se cubriera las orejas con las manos por tremendo grito.
– Llegué a un acuerdo con él – dijo haciendo un gesto con las manos tratando de tranquilizar a su malhumorada gemela, cuando notó que tenía su atención continuó – Prometió que si lo estropeaba, te dejaría en paz.
Hinako vio una luz al final del túnel – ¡Eso es! Inventaré cualquier excusa para decirle que las cosas no funcionan y por fin me desharé de él. ¡Es brillante! – Casi dio saltos de alegría – ¿Por qué no se me ocurrió antes? ¡Eres un genio!
A Hinata no le gustaba el rumbo que tomaban los pensamientos de su hermana, haría de esa cita una farsa, no le daría ni si quiera una oportunidad. A pesar de todo se sentía mal por el Uchiha.
Luego fue el turno de Hinako de explicarle lo que había pasado en su junta con Gaara y sobre la cena que tendrían con los inversionistas. – Y bueno ese es el plan, de acuerdo a lo que dijo Gaara, Naruto te enviará un mensaje cuando confirmen el restaurante – finalizó sentándose en la cama. En ningún momento se perdieron de vista una de la otra.
Hinata trataba de no hiperventilar, ella no era buena tratando con esa gente. Siempre iba Naruto por su cuenta – No sé cómo voy a lograrlo.
– Hinata, hay algo más – continuó su hermana – Gaara me preguntó si reconsiderarías la oferta de hace seis meses. – Pudo ver cómo se tensaba – Nunca me dijiste que te ofrecieron un puesto como asistente del director.
Dijo y sus palabras sonaban algo dolidas – Naruto no debería ser impedimento para… – fue interrumpida por su hermana.
– No tiene que ver con Naruto – se dejó caer en la cama junto a su gemela y bajó la mirada, sin darse cuenta de que el sufijo que agregaba con cariño para el rubio, había desaparecido.
– ¿Qué quieres decir? Yo sé todo lo que has hecho para continuar al lado del bruto ese.
– Yo sé cuánto has querido el puesto de asistente de director en tu empresa y, no te rías, sentí que si lo aceptaba sería como traicionarte. No tiene nada que ver con Naruto… sé que no te lo había dicho antes pero hace tiempo que ya no siento… Lo mismo… Por él. – No pensaba confesárselo, y menos de esa manera pero necesitaba dejar claro que las decisiones que había tomado no tenían que ver con el rubio que había amado o creído amar toda la vida.
Era demasiada información, su hermana ya no quería a Naruto, se había estancado en su trabajo, por lealtad a ella. Hinako se revolvió el cabello frustrada recostándose en la cama también.
– Hinata, no deberías detenerte en tu carrera por mí – dijo después de un rato de silencio – si no he crecido en la empresa, probablemente sea porque no soy lo suficientemente buena.
Era la primera vez que escuchaba a su hermana hablar así, se suponía que de las dos ella era la insegura.
– ¡Oh, vamos! Esa no es la Hinako de siempre – dijo tratando de animar a su hermana rodando hacia a su lado. – Aunque no lo creas Naruto-kun me ha ayudado mucho en ese aspecto, él fue quien me presentó a Gaara-san y le ha hablado sobre mi trabajo. – Estaba siendo sincera – Hoy hablé con Menma, no fue la gran cosa pero siento que tal vez… – Dudó un momento – deberías… dejarlo ir.
Hinako se levantó mirándola como si de la nada le hubiera brotado un tercer ojo, dejar ir lo que sentía por Menma, la sola idea de pensarlo se le hacía una ridiculez, cómo es que siquiera se le había ocurrido a Hinata sugerir semejante barbaridad.
Hinata se mordió la lengua en seguida, sabía que debió quedarse callada, pero sólo no quería seguir viendo a su hermana sufrir por alguien cómo Menma Namikaze. No pudo sostenerle la mirada y mejor se levantó dirigiéndose a la salida, le daría su espacio – Piénsalo. – Murmuró antes de irse. Hinako cerró los ojos y la dejó irse así como si nada. Recostándose de nuevo en cuanto escuchó la puerta cerrarse. Giró sobre su costado haciéndose un ovillo en la cama. ¿Y si Hinata tenía razón?
Por primera vez en mucho tiempo se sentía confundida.
Hinata entró a su cuarto y cerró despacio la puerta. Ahora que estaba sola, no entendía de cómo habían terminado las cosas así, se suponía que ese día sería para compartirlo con su gemela y en cambio habían discutido, y no sólo eso, estaba el enorme dilema sobre la cena con los inversionistas. Tenía un par de vestidos que podría usar, el problema más grande sería su actitud, en especial si Gaara esperaba que ella actuara siquiera parecido a cómo seguramente la había visto este par de días.
A medio día Hinako abrió los ojos sin saber exactamente en qué momento se había quedado dormida en posición fetal. Tenía ganas de golpear a alguien pero no estaba segura a quién, Estaba algo frustrada con esta situación.
Giró sobre su propio cuerpo quedando recostada por completo y miró al techo, pudo ver en la expresión de su gemela que no estaba de acuerdo con el plan de desechar a Charasuke, pero su gemela era tan ingenua que seguramente pensó que el tipo iba en serio con ella. Hinako lo había creído en su momento, cuando entró a trabajar con él.
El recuerdo le llegó a la cabeza, el único momento en el que había contemplado la opción de fijarse en alguien que no fuera Menma todo se fue a la mierda.
Estaba preparando un café para su nuevo jefe, el sub-gerente y abogado de la empresa, el hombre se había desecho en adularla y halagarla y ella por algún motivo se sintió un poco bien, ella sabía que era buena en su trabajo pero el que alguien se lo dijera lo hacía valioso. Había visto a Menma quien la reconoció pero se comportó como un cubo de hielo cuando ella trató de saludarlo, lo que la había desanimado hasta que su nuevo jefe le subió la moral.
Puso el agua en la cafetera y mientras esperaba que el café estuviera listo escuchó a unas chicas del mismo piso mientras entraban charlado. – Viste a Sasuke-sama con la nueva – había hablado una chica de cabello negro, con tono envidioso.
– Todo el piso ha visto al playboy acosar a la nueva y la muy tonta se ha creído todas sus mentiras – Sakura había respondido con burla – Te aseguro que en una semana terminará como todas las nuevas, en cama de Charasuke y luego fuera de la empresa por no poder soportar ser una más en su lista.
Después de eso Hinako comenzó a mantener su distancia, le molestaba cada vez que Sasuke le hacía algún cumplido, exactamente a la semana tal y como había escuchado, el idiota le pidió una cita la cual ella rechazó.
Hinako lo rechazó una y otra vez desde entonces, sacudió los recuerdos de su mente, ella no se dejaría engañar por un hombre así, tal vez si su hermana tratara un poco más con él se daría cuenta del pedazo de mierda que era, pero… Su teléfono interrumpió el rumbo de sus pensamientos cuando el celular que aún no le devolvía a Hinata, sonó, era un mensaje.
Naruto estaba confirmando los datos del restaurante y la hora, por alguna razón sintió un poco de envidia, su hermana tenía más contacto con Naruto de lo que ella jamás tuvo con Menma y eso dolió. Tal vez tenía razón, si ella que era más cercana al rubio se había rendido acerca de gustarle…
Negó moviendo la cabeza hasta que se mareó, mientras más lo pensaba, más parecía dudar sobre sus sentimientos por el Namikaze.
Se levantó de la cama para ir a devolver el teléfono a su dueña y recuperar el suyo, estos días serían insoportables con Charasuke.
Entró a la habitación de su hermana sin tocar y la encontró sentada en la cama, roja como una manzana y con su celular en la mano.
El impulso pudo más con ella y apresuró el paso para arrebatarle el teléfono notando en el historial de mensajes el motivo de su sonrojo en el último mensaje de una corta conversación que su hermana había tenido con su jefe desde su teléfono. – ¿Sabes qué? Creo que seguiré asistiendo a Iron Sand por un par de días, tal vez de aquí al viernes.
– Pe-pero, mi proyecto, y la junta y la cita… – La sola mención de la dichosa cita la hizo perder el poco autocontrol que le quedaba y arrojando el aparato a la cama de su hermana Hinako estalló – Mi cita, Hinata, Charasuke me invitó a mí, pero como yo no pienso soportarlo estos días por lo que provocaste, felicidades, pasarás más días con mi insoportable jefe antes de que lo pueda mandar directo y sin escalas a la mierda de donde salió. – Se arrepintió en cuanto las palabras dejaron su boca pero era tarde, ya lo había dicho. Salió furiosa de la habitación tras decir aquello y se fue de nuevo a su cuarto, no pensaba soportar a Charasuke hasta el viernes que pudiera deshacerse de sus molestas insinuaciones, el viernes arreglaría todo el desorden. Se convenció a si misma llorando de coraje.
Hinako no había terminado de dejar su cuarto cuando la primera lágrima corrió por su mejilla seguida de muchas más, sus palabras habían dolido, demasiado. Era la verdad, una realidad muy cruel y ella lo sabía, Sasuke no la quería a ella, no pensaba en ella, no le importaba ella, para él y para cualquiera, Hinata no existía.
Cuando se levantó al día siguiente se arregló con su propia ropa aunque tratando de acercarse lo más posible al estilo de su gemela, los ojos todavía le ardían por las duras palabras de su hermana. Se preparó como cualquier día sin mucho ánimo, estaban a martes, en sólo unos pocos días todo terminaría, tal vez pudiera actuar un poco más como ella misma, no mucho para que Menma no se diera cuenta del cambio, pero lo suficiente para dejar de gustarle a Sasuke, después de todo, si lo que le gustaba era la personalidad de su hermana, el cambio tal vez haría que dejara de gustarle. – Tal vez hasta cancele la cita del viernes – Murmuró tomando su bolso y las llaves.
Salió sin pasar por algo de desayunar, lo que menos quería era ver a su hermana, pero sus pensamientos a veces eran demasiado iguales, tanto como ellas ya que se encontraron en el garaje. Hinako pasó totalmente de ella tomando el Spark y fue la primera en irse, trató de no darle importancia y tomó el convertible para tomar su propio camino, o el que sería su camino durante los próximos días.
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Viernes 11:00 pm
Lo subo de una vez porque el sábado voy a ir a un evento de Naruto... Les leo luego, muero de sueño
