Hinata y Hinako Hyuga son gemelas, con personalidades tan opuestas que se les dificulta cambiar lugares, se ven obligadas a hacerlo por un incidente al cual se van sumando otros que no les permiten volver ser ellas mismas.
Charasuke x Hinata
Gaara x Hinako (Hinata RTN)
Advertencia: Mención Twincest Menma x Naruto
Capítulo Seis: Yo no existo
El martes fue complicado para Hinako, aunque su falta de concentración ayudaba mucho a su papel de Hinata, pero no le gustaba sentirse así, estaba trabajando lenta, tenía que leer los correos más de tres veces para poder dar una respuesta coherente y todo parecía ir empeorando.
Se levantó al baño para mojarse la cara, ventajas de no usar maquillaje, luego fue por algo de café. La sensación de haber herido a su hermana aún dolía. Sirvió su café una vez estuvo la jarra de la cafetera llena, luego le vino a la mente llevar una taza a Naruto, después de todo eso parecía algo que Hinata haría. Justo buscaba la segunda taza cuando escuchó que alguien entraba al salón de descanso y le dio una horrible sensación de deja vu. – Hinata-chan – La voz de Naruto se escuchó tranquila como pocas veces, Hinako volteó a verlo tratando de simular la amable sonrisa de su hermana que más bien le salía como una mueca, odiaba no tener la sonrisa de su madre como su gemela. El rubio tenía una mirada extraña en sus ojos y eso la puso nerviosa.
– ¿Su-sucede algo, Na-naruto-kun? – El nudo en la garganta fue real y el rubio se relajó un poco.
– Yo quería saber si te pasa algo a ti, has estado un poco rara hoy – la chica volteó a ver el reloj en la pared, pasaba del medio día y sabía que no había avanzado mucho.
– N-no yo… – No pudo terminar de excusarse cuando Naruto la interrumpió.
– Sé que trabajamos juntos y todo pero… yo… también somos amigos y me preocupas – el corazón de Hinako se estrujó y ella dejó salir un suspiro.
– No es nada, fue sólo – terminó diciendo lo más cercano a su problema – Discutí con Hinako.
– Hinako-chan… Es duro ¿no? Pelear con tu gemelo por primera vez – ¿Qué si era duro? Era cómo el jodido infierno y peor porque ella había sido el principal problema. Y entonces cayó en cuenta de que la forma en que hablaba de ello era como si ya lo hubiera experimentado, aunque en realidad Hinako ya no tenía mucha idea de su relación con Menma, desde el divorcio de sus padres no había visto a los gemelos rubios y ella no era tan cercana de Menma para que le contara sobre lo que había hecho durante esos años.
– Si, nunca habíamos peleado así – las emociones se le acumularon provocándole que el nudo en su garganta se volviera aún peor, pero ella no era débil y no lloraría, menos frente él.
– Todo estará bien, sé que Hinako-chan es un poco complicada a veces pero ustedes son inseparables – a diferencia de nosotros evitó decir – Ya se le pasará.
Se sintió un poco mejor, increíble que el despistado rubio pueda notar que su estado de ánimo está del asco y aun así no pudiera notar que ella no era Hinata – Volvamos al trabajo, queda mucho por hacer.
Iban saliendo de la sala de descanso cuando se encontraron con Gaara – Naruto – El pelirrojo habló – Necesito que envíes el estimado de los costos del proyecto a los inversionistas hoy sin falta.
El rubio asintió y, tras disculparse, se apresuró dejando a Hinako en el pasillo con Gaara, el silencio se sentía extraño, ella no sabía que decir, el ambiente era diferente de lo que era cuando estuvo sola con Naruto. Comenzaron a andar de vuelta a su lugar.
El pelirrojo tenía esa seriedad que hasta cierto punto le recordaba a Menma, sin embargo, podía sentir su mirada sobre ella, tan intensa que la estremecía.
Llegando a su escritorio él le dedicó una tenue sonrisa antes de continuar camino hacia su oficina, no sin antes despedirse – Nos veremos Hinata, y procura comer algo – ella no pudo dejar de observar su espalda mientras se iba, por un efímero momento fue como estar solamente ellos dos, y por ese simple segundo, quiso que las cosas fueran así pero no podía, ella quería a Menma, ella no era Hinata, y justo ahora pudo ponerse en su lugar y sentirse mucho peor de lo que se sentía.
Hinata llegó a la oficina con expresión seria y el andar más seguro que podía aparentar, tomó su lugar y comenzó la jornada. Lidiar con Sasuke le tomaría toda la concentración y fortaleza mental que pudiera acumular.
Encontró una caja de chocolates en su escritorio acompañados de una nota "No puedo esperar al viernes" decía.
Abrió su cajón y tomó la caja de chocolates para guardarla. Después de todo no eran para ella, eran para su gemela, aunque sabía que los tiraría, así era Hinako. Suspiró con tristeza, era por eso que quería desenamorar al Uchiha, por lo menos si no lograba que cancelara la cita, el rechazo no le pegaría tan duro.
Su hermana era indomable, así que con bajarle un poco, no llegar a ser sumisa pero si algo más tranquila, tal vez la considere aburrida y… se canse. El pensamiento la deprimió.
Inició su computadora viendo en la agenda, los contratos que necesitaba tener listos para ese día, tendrían varias reuniones para renovar contratos y una reunión para un contrato nuevo así que necesitaba tener todos los documentos listos.
Ella no podía evitar admirar a Sasuke, mientras explicaba y negociaba cada cláusula de los contratos, el tiempo le pasó demasiado rápido. – Vamos a almorzar algo, yo invito – Le había dicho Sasuke y su corazón se aceleró a lo que trató de distraer su mente para no sonrojarse pero le fue inevitable, entonces Sasuke se vio obligado a desviar la mirada.
El almuerzo fue tranquilo, en realidad pudieron conversar como personas civilizadas, aunque Hinata intentó ser igual de cortante que su hermana, llegó un momento en el que no pudo evitar dar su propia opinión en lugar de una respuesta de Hinako y la conversación fluyó. Por esta vez agradeció el hecho de que el Uchiha la llamara primor, por lo menos no tendría que ser llamada por el nombre de su hermana.
Durante todo el tiempo en la cafetería a donde fueron, el Uchiha fue hasta cierto punto distante, sin tantos coqueteos, lo que la desanimó un poco pero bueno estaba cumpliendo su objetivo, aunque doliera.
Sasuke estaba nerviosos, desde la mañana su asistente se comportaba algo diferente, su actitud arisca seguía ahí pero había algo más, era más suave, parecía cohibida y tímida y por Dios que eso lo estaba volviendo loco, él pensaba que Hinako era perfecta antes pero era porque no sabía que podía ser más perfecta aún, estaba acostumbrado a sus contestaciones duras y a sus miradas perla cargadas de desprecio, la Hinako que tenía frente a sí ahora usaba un tono suave, a pesar de dar el mismo tipo de respuestas, su voz parecía murmurar y sus ojos mostraban un brillo distinto casi dulce. Sentía que moriría ahí mismo, tenía que alejarse de ella, su corazón le decía que se largara y dejara todo por la paz pero no podía, no quería, ahora quería conocer aún más aspectos de su vida. Mientras sus alertas le indicaban que huyera mientras pudiera, otra parte de sí mismo le rogaba que no se alejara.
Hinako miraba alrededor con nerviosismo, la cafetería no era elegante, pero sí bastante tranquila. Asomó su ojos perlas por sobre el menú viendo al pelirrojo leer su propio menú con el ceño ligeramente fruncido. El hombre prácticamente la había arrastrado allí después de que el inepto de Naruto notara que ella aún no había salido a comer y peor, se lo hiciera saber al pelirrojo por accidente.
Volvió sus ojos al menú. La mesera, una chica de cabello castaño corto, prácticamente se comía a Gaara con la mirada nada discreta a lo que ella frunció el ceño de forma más notable – Quiero un Panini – La castaña se sobresaltó notando al fin su presencia y sacó la libreta con manos temblorosas, Hinako notó que era debido a su mirada y trató de suavizarla al igual que su tono de voz. Pidió también un té helado y esperó a que Gaara ordenara.
Bajo la mesa cerró los puños con fuerza, tratando de controlarse para no golpear a la chica por su descaro, cuando Gaara llamó su atención preguntándole por qué no había salido a comer. Ella trató de contestar lo más suave que pudo que se le había ido el tiempo mientras trabajaba y sobre eso comenzaron a conversar sin saber cómo habían terminado hablando de sus hobbies. Ella habló libremente de sus intereses olvidándose por completo de que se suponía que estaba ahí para ser Hinata.
La conversación fluyó mientras almorzaban dejando pasar el tiempo sin darse cuenta, la realidad la golpeó fuerte cuando el pelirrojo recibió una llamada que los obligó a volver a la oficina y él simplemente le dijo – Lo siento Hinata, tengo que volver para una junta.
– No hay problema, también debo volver o no terminaré nunca – Había dicho con un tono de decepción que no pasó desapercibido por Gaara, él también hubiera querido quedarse un poco más de tiempo conversando con ella, de ser posible, toda la tarde.
La semana pasó entre trabajos, distracciones, almuerzos acompañados y confusiones aún mayores. El viernes llegó sin que ellas volvieran a hablarse, se evitaban incluso en casa.
Hinata observó por la ventana de su cuarto como Hinako salió para subir al auto dónde Sasuke le abrió la puerta y sintió un dolor en el pecho, rogaba por dentro que no fuera demasiado dura con él.
Siguió el auto con la mirada hasta que salió de la reja principal y se perdió al final de la calle. Luego cerró la cortina aun sintiendo esa opresión que no se iba y se dirigió al tocador a maquillarse, ella también tenía una cita importante y no quería que se le hiciera tarde.
.
.
.
.
.
Un poquito mas tarde de lo que acostumbro pero lo terminé a tiempo, espero les guste
XOXO
