Capitulo VI

Aun en silencio , ambos se cotemplaban. Aioria no dejaba de acariciarle su mejilla. Suavemente tomo uno de los mechones de Milo y lo puso detrás de su oreja.

-No, nunca lo he olvidado Milo-

Milo abrió sus ojos con entusiamo y sonrió ampliamente. Habia soñado muchas veces escuchar eso de su amigo.

-¿Por qué fuimos tan estúpidos para no hablaro antes?-

-No lo sé Milo-

-¿Te arrepientes?-

Aioria aun conservando su mano en el rostro del heleno lo jaló hacia él para dar otro profundo y salvaje beso. Milo llevó entonces sus manos al rededor del cuello del mayor y sin pensarlo ambos ya estaban envueltos en un apasionado y profundo beso.

-Espera...¿Y Marin?-Milo lo apartó de su rostro. Buscando en la mirada esmeralda la respuesta que siempre había querido escuchar.

-Hemos terminado-Aioria volvió a probar esos labios antes de contestar

-¿Por qué?-

-Porque ahora estoy seguro de lo que quiero-Milo le miró intrigado-Te quiero a ti. Siempre has sido tu. Eras tú todo el tiempo-

Milo se sintió flotar al escuchar esas palabras en los labios del castaño. ¿Seguiria acaso aun bajo los efectos de la droga? No, imposible. Subió entonces sobre el regazo del castaño mientras este no dejaba de besarlo con pasión. Aioria pusó sus manos sobre el trasero del menor para ayudarlo a acomodarlo mejor sobre su regazo y este gimio en el beso.

Fue Milo el que alejo al castaño para que ambas miradas cargadas de pasión se toparan. Aioria no se movia, no podia, esos ojos que tanto le habian hechizado ahora los tenia solo para él. Mentiria si no aceptaba que habia soñado tantas veces con Milo y sus besos, su cuerpo y su aroma. Sin embargo él nunca lo habia mencionado por temor de asustarlo. Había sido un idiota. Ahora entendía a la pelirroja cuando le dijo que no le gustaba como se miraban.

Sin pensarlo más, Milo lo empujó para que cayera sobre su espalda sobre la cama quedando encima de ese modo encima del castaño. Moviendo sus caderas sensualmente el heleno menor apoyaba ambas manos sobre el fuerte abdomen del castaño. Empezó entonces con un lento pero sensual vaiven mientras echaba su cabeza hacia atrás. Quería disfrutarlo. Con un ritmo lento, suave y firme Milo continuó estimulando el miembro del castaño. Quería disfrutar de cada momento del fuerte cuerpo debajo de él. Daba resultado. La dureza de Aioria se hacia presente entre sus gluteos. El castaño tomó los muslos de Milo y los masajeo toscamente. Suaves gemidos comenzaron a salir de sus labios. Aioria se sentía flotar al sentir el delicioso vaiven sobre él de ese endemoniado y sensual chico que se divertia sobre su pelvis, se sentia tan placentero.

Después sintió los besos del heleno menor sobre sus labios y esté lo tomó de la nuca para intensificarlo más.

-Aioria...-Milo lo dijo en un suspiro cuando el castaño habia atrapado su cuello y lo besaba apasionadamente sin dejar de mover sus caderas.

-hmmm...-Aoria metió sus manos por debajo de la de la remera del menor y acarició sus pezones. Milo gimió en su oreja.

-Espera Aioria -El castaño se detuvó, pensó que había ido muy lejos y asustado al heleno , más Milo no se movio -Yo nunca he estado con un hombre ¿ y tú?-El castaño se sintió aliviado al escuchar eso.

-No...Nunca, pero quiero descubrilo contigo...-

Milo choco su nariz con la del castaño antes de volver a besarlo. Hizo un camino de besos desde su cuello hasta su abdomen. Cuando Milo llegó a su entrepierna empezó a desabrocharle el pantalon. El castaño se tensó.

-Espera...¿Qué haces?-

-Intentar darte placer...-Con una mueca divertida Milo se agachó para estar a la altura del miembro del castaño, este se incorporó un poco utilizando sus codos para observar mejor el paisaje debajo de él. Milo sacó entonces su miembro y sugestivamente lo empezó a lamer.

Aioria echó la cabeza hacia atrás tan pronto Milo empezo con besos, lamidas y succiones. Era demasiado erótico para él. De sus labios salió un fuerte gemido cuando el menor subía la intensidad de sus succiones.

-Ahh, pensé que no sabias...-Milo dejó un instante su tarea para sonreirle con picardia.

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-He visto películas, creo que ambos seremos primerizos -

Diciendo esto, el heleno metió todo el miembro del castaño en su boca caliente. Un gemido placentero escapó otra vez de la boca del castaño. Esta vez más sonoró que el anterior. Nunca en su vida habia sentido tanto placer. Ni si quiera con Marin.

Rápidamente marcó el ritmo para el heleno tomándolo de la cabeza. Milo lo hacia magistralmente, mucho mejor que ninguna mujer con quien hubiera estado antes. Si esa era la primera vez, no imaginaría lo que serían las demás. Despues de varios minutos de chupadas, caricias, succiones y lamidas Aioria se sintio explotar. Intentó alejar a Milo pero esté se negó. Pronto el orgasmo llegó y Aioria expltó en su boca. Milo lo trago todo.

Para Milo había sido la primera fellación a un hombre, era diferente, placentero, pero diferente. Tragar el semen le supo raro, pero admitia que le había gustado. Sobretodo, tratándose de Aioria. Se limpió el resto de la comisura de sus labios con el dorso de su mano y levantó la mirada para mirar al castaño que seguía bajo los efectos del placer.

El orgasmo habia sido muy intenso para Aioria, demasiado intenso. Respirando con prundidad se quedó tendido en la cama, intentado regresar a la normalidad. Regresó cuando sintió a Milo alejarse de la cama para él mismo tomar su miembro y empezar a masturbarse. Necesitaba hacerlo.

Milo necesitaba liberar su semilla, pero Aoria seguía disfrutando de su deleite. Para su sorpresa, Aioria se sentó en la cama y le llamó. Milo se le miró intrigado, sobretodo cuando esté extendio su mano hacia él.

-Ven, yo te ayudo...- Arqueando una ceja Milo sonrio jugueton

-¿Ah si? ¿Cómo?-

Sin contestar Aioira lo tomo del brazo y lo hizo que se sentara sobre él, dándole la espalda. Milo sintió el flácido miembro de Aioria entre su trasero. Pronto la mano del castaño se metía entre su pantalón y su boxer para bajarlo completamente. Dejándolo desnudo al insante. Milo gimió de solo sentir el contacto del castaño sobre su desnuda piel.

Pero no fue sino hasta que la mano del castaño tomaba de tajo su mienbro para empezar a estimularlo. Fue ahí que Milo empezo a gemir y retrocerse sobre el regazo del castaño ,mientras esté lo masturbaba magistralmente. Milo recargó su cabeza sobre el hombro del castaño, pegó su espalda sobre el fuerte pecho del castaño y disfrutó de su habilidosa mano mientras este no dejaba de subir de intensidad. Utilizando su otra mano libre, Aioria tomo el menton de Milo y lo giró para que sus labios se encontraran. Este no dejaba de gemir durante el beso puesto el castaño no dejaba de masturbarlo.

El heleno puso una de sus manos sobre la del de castaño para que ambos marcaran el ritmo. Se sentia flotar, morir, para después regresar. Aioria lo masturbaba como nunca antes nadie. No paso mucho cuando sintio la dureza de su amigo sobre su trasero , habia despertado una vez mas. Milo empezó a frotarse sobre el miembro del castaño mientras sus gemidos subian de intensidad a la par de los movimientos Aioria.

-Ahh Aioria...ahh...-

Aioria entonces se puso de pie junto con el heleno pegado a su cuerpo. Con algo de brusquedad arrojó a Milo sobre la cama. Sin pensarl siquiera se subio encima de él. Atrapó esos labios hinchados con los suyos. Después bajó hasta la hombria del menor y metio todo el miembro en su boca. Era la primera vez que lo haría, pero por instinto sabia como hacerlo, o al menos eso creyó cuando los gritos de Milo inundaron el cuarto.

Aioria succionaba todo el miembro ajeno con hambre. No tardo mucho para que Milo explotará y se viniera en su boca. Al igual que Milo, Aioria lo tragó todo.

Tan pronto terminó se acostó junto al heleno y lo volvió a besar. Ambos se giraron para mirar hacia el techo. Ninguno decia algo. Los segundos se hicieron minutos. Milo fue el primero en romper ese "incómodo" momento. Incorporándose un poco intentó salir de la cama. Creyó que seria como las veces anteriores donde nadie volvería hablar del tema. Aunque dudaba que esta sería la misma situación. Si Aioria no quería hablarlo, él lo haría. No dejaría pasar ese momento. No otra vez. No obstante, para su sorpresa no fue así. La mano de Aioria lo detuvo.

-No esta vez Milo...Ahora estoy seguro...Siempre has sido tu...Quiero pasar mis días contigo. Juntos. Como siempre debió ser-

-!Aioria!-Sin esperar mas Milo se lanzó sobre él y lo besó como si no hubiera mañana.

Eso seria el comienzo para ellos. Ahora estaban seguros, no más dudas, no más silencios. Siempre habian sido ellos. Ahora empezarian una nueva vida juntos.

FIN.

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