Un año más tarde:

Miré a Rick caminar nervioso de un lado a otro, lo vi subir y bajar las escaleras buscando no se que, sin saber realmente que decirle para tranquilizarlo, parecía un niño preocupado, habíamos hablado tantas veces de esto y ahora simplemente no podía parar de ir y venir por todos lados, hacia 4 meses que nos habían confirmado que tendríamos un niño, un sano y hermoso pequeño, Rick pasaba los días imaginando como sería y aunque en muchas ocasiones tuve que detenerlo antes de que saliera corriendo de casa a comprar aquel nuevo producto que por alguna extraña razón no debería faltar en la habitación del nuevo bebé, lo cual era ridículo por supuesto, Rick estaba insoportable aun más que yo, contando y marcando en el calendario los días para llegar a la fecha indicada por el médico, el día en el cual nuestro pequeño vendría al mundo, después de lo que para él fueron los meses más largos, por fin el día habia llegado y yo allí, sentada, viendo televisión como si nada, por que nada pasaba, no habia dolor, no habia contracciones, no habia la más mínima señal de que algo sucedería, mientras yo me relajaba viendo alguna vieja serie de televisión, Rick caminaba como león enjaulado preguntándome cada cinco minutos si sentía algo, a lo cual respondí arrojándole el tazón de palomitas que tenia en las piernas y que después de mucho rogarle me preparó, no sin antes recordarme que no debería comer esas cosas pero el antojo es el antojo y las hormonas decidían por mí, tras el clásico: "tú hijo las necesita" por fin accedió todo para terminar desperdiciadas en el suelo por que sí, Rick habia colmado mi paciencia, además de que no me dejaba escuchar la ridícula teoría que el protagonista de la historia trataba de formular. Enojada me levanté del sillón como pude y me encerré en la habitación, amaba que Rick me cuidara y me cumpliera mis caprichos de embarazada pero también odiaba que me tratara como si fuese a romperme, así pues me recosté en la cama y cerré los ojos, Rick estaría afuera acabándose las uñas.

Un repentino dolor en mi espalda baja me despertó de mi siesta, el médico me habia advertido ya de las contracciones, esas que empiezas a sentir antes del parto, mucho antes pero que sólo significaban que la fecha se acercaba y que no representaban ningún riesgo pero no me había dicho que tan dolorosas serían las de verdad, las que me anunciarían la llegada de mi hijo, allí estaba yo tratando de levantarme sin éxito, justo en el momento que necesitaba que Rick apareciera, él decidía salir a la calle, maldije a ese hombre como nunca antes habia maldecido a nadie, me arrastré por la cama hasta alcanzar el teléfono y le llame al médico en primer lugar y en segundo al padre de mi hijo con quien no pude terminar de hablar por que claramente lo escuchaba jadear tratando de respirar y correr al mismo tiempo para volver a toda velocidad.

nuestro hijo habia nacido casi a la media noche de un caluroso día de verano, pesando 3 kilos exactos y exigiendo ser alimentado a la brevedad posible, la hermosa melena que poseía dejó asombradas a las enfermeras de maternidad cuando después de darle un baño y limpiarlo a conciencia se habia dejado ver cubriendo su cabecita en su totalidad, Rick no hacía mas que llorar mientras sostenía a nuestro bebé que le miraba intrigado supongo, cuando sus ojitos se abrieron y lo primero que vio fue el rostro de su padre sosteniéndolo con el mayor cuidado, Martha se desvivía en elogios para su único nieto, el resto de nuestros amigos nos habían visitado en cuanto Rick les informó del nacimiento. James fue el nombre que decidimos al final.

Pero hoy era diferente, hoy era el día de nuestra boda y Rick volvía a pasearse por el departamento buscando un no se qué, mientras yo permanecía encerrada en la habitación con un trío de mujeres que me decían que hacer y que no hacer, lanie, Martha y ahora también la esposa de Kevin se habían propuesto hacerme la novia mas hermosa según ellas cosa en la que Rick había diferido pues según sus palabras yo era la mujer mas hermosa que el había conocido lo que a mi me habia sonrojado.

Escuché el llanto de mi bebe del otro lado de la habitación donde permanecía en su cuna, Martha me lo acercó, me senté un momento en el sillón donde solía alimentarlo mientras me mecía con él y le cantaba una canción, aquella que mi madre me cantaba cuando era pequeña, las tres mujeres me observaban sin decir nada, pero mi pequeño no quería dormir así que Martha decidió que era hora de que Rick cumpliera con sus funciones de papá y se lo entregó en la puerta. En los siguientes minutos estuve lista y salí de la habitación sin hacer ruido, vi a un grupo de hombres sentados en la sala, sin hacer ruido y a Rick sentado en medio con su hijo cantándole.

I should have known better with a girl like you

That I would love everything that you do

And I do, hey, hey, hey, and I do

Jamás olvidaré las expresión en el rostro de ese grupo de hombres todos adultos, emocionados y admirando a nuestro pequeño como si fuera la cosa más extraordinaria, la canción estaba dirigida a mi, pero Rick se la cantaba a nuestro hijo con el fin de que él supiera cuanto me amaba, o eso des lo que el me habia dicho en alguna ocasión, jim era muy pequeño para saber de esas cosas y sin embargo cada vez que la escuchaba parecía comprender.

Sin embargo el momento había llegado y debíamos irnos.

-Rick es hora.

-lo sé, Madre lo sostienes?

Decidimos que llegaríamos juntos al lugar que habíamos elegido para casarnos y nuestros amigos nos seguirían.

-un día más que agregar a mi lista de días perfectos.

Me había dicho Rick en el trayecto, sosteniendo mi mano y besándola después, justo antes de bajar del auto, un pequeño salón donde solo los mas allegados a nosotros se habían reunido, no más de 40 personas, entramos y nos colocamos en el lugar indicado para iniciar la ceremonia y continuar con la pequeña celebración, escuché sus palabras, la promesa de amor que ambos nos juramos hasta el último de nuestros días, Rick, ahora mi esposo no podía controlar las lágrimas, sin dudas lagrimas de felicidad, en el día más importante de nuestra vida que quisimos compartir con aquellos que nos querían.

Unos años después:

-papá….papá, abre los ojos papá….papá se que estas despierto, abre los ojos.-con sus pequeños dedos intentó abrir los párpados de su padre, dejando una sensación pegajosa en su cara.

-que pasa?.-abrió apenas un ojo.

-mamá se ha ido, es hora.

-ok, ok vamos.-Rick se estiró en la cama.

Rick caminó con rapidez por el pasillo y bajó por las escaleras con su hijo abrazado a su espalda como si fuese un pequeño mono.

-jim me haces cosquillas con tus pies y me cortas la respiración si me aprietas por el cuello.

-lo siento papá pero estoy emocionado, cuándo volverá mamá?

-por la tarde, pero iremos por ella lo recuerdas?

-si, si pero… estará listo todo.?

-claro que sí pero debemos darnos prisa…..mamá te dio leche?

-si por que tu no despertabas y yo tenía hambre y mamá dijo: papi está cansado.

-eso es verdad papi y mami estuvieron despiertos hasta muy tarde.

-por qué?

-mmmm….bueno teníamos cosas que hacer…..bien…ya casi llegamos.

-guardaste el mío también?

-seguro que si campeón, no podría olvidarlo.

-mamá se pondrá feliz...que hora vendrá?.-balbuceó con un dedo en la boca

-pronto, muy pronto.

-veremos a la tía lanie hoy?

-si claro que sí…ahora baja.-colocó al pequeño en el suelo y se estiró para encontrar lo que buscaba.

Rick sacó una caja y de la misma un pequeño paquete y otro más envuelto torpemente. El día era especial, el día de las madres, jim aún era pequeño pero lo suficientemente listo como para guardar un secreto, un secreto que Rick había compartido con él, solo con él.

Ambos volvieron y se dispusieron a salir para preparar la comida especial de mamá.

Pasaron el día en el mercado comprando los ingredientes, jim había terminado con harina hasta las orejas y ambos habían tomado un baño antes de salir para ir en busca de Kate que ahora tenía su propio despacho. Al principio se había asociado con Dan, pero después de un tiempo y de dar a luz al pequeño James el mismo Dan la había animado a seguir sus sueños y seguir con su propia firma de abogados, Kate se habia sentido asustada al principio pero lanie que jamás la había dejado sola le habia prometido que le ayudaría en lo que fuera necesario, así pues ambas mujeres seguían trabajando juntas.

Rick abrió la puerta del edificio donde se encontraban las oficinas que por el momento rentaba Kate no muy lejos de casa, lanie le saludó con efusividad y corrió a tomar en brazos a su pequeño sobrino llenándolo de besos, el pequeño tenía una espesa melena castaña muy parecida a la de su madre pero con unos ojos de un azul intenso, más de su padre, era feliz de tenerlo en la oficina lo cual pasaba mas seguido de lo que se creería, el pequeño incluso tenía un pequeño sillón donde solía dormir la siesta cuando iba de visita con mamá. A trabajar con ella según él, lanie le había regalado un pequeño portafolios el cual llenaba de hojas cada vez que su madre lo llevaba con ella.

Ambos hombres asomaron la cabeza después de saludar a lanie y encaminarse a la oficina de Kate, ella sonrió cuando los vio allí asomados.

-mamá…se puede?.-dijo el pequeño

-desde cuando preguntas?...papi te lo ha dicho?

-no….bueno, si un poquito.

-ven aquí mi amor.

ambos caminaron apurados para ver quien llegaba primero. Kate soltó una carcajada. Ambos competían por su amor, increíble se había dicho una vez.

-levantó a su hijo y lo besó, y después jaló a Rick del saco que usaba para besar sus labios.

-por que tan elegantes eh?...alguna razón especial?

-mamá, hoy es día de las mamis… no me digas que lo olvidaste?.-cruzo los brazos.

-oh wow…lo olvidé.

-ya ves papi…ella no lo recordaba.

-bueno demasiado trabajo.-dijo Kate.

-ya no trabajes tanto mami….deja eso.-señaló las carpetas repletas de papelería.

-es el trabajo de mami bebé.-Kate depositó un beso en su mejilla.

-bueno pero hoy no.- volvió a cruzar sus brazos.

-hora de ir a casa.-dijo Rick tomando a Kate por la cintura.

-vamos.

La tres salieron y lanie se despidió de ellos, caminaron por la calle, ambos llevaban a su hijo tomado de las manos, mientras hacían el recorrido de regreso a casa, jim soltó su mano cuando vio un grupo de palomas en la calle y trato de asustarlas, pero con tan mala suerte que las aves volaron hacía él y terminó escondido en el cuello de su madre con algunas lágrimas en sus mejillas.

-no te asustes no ha sido nada.-dijo Kate acariciando su espalda.

Llegaron a casa y Rick cubrió sus ojos alegando que era una sorpresa.

Entraron despacio hasta la mesa preparada para ella, Rick le había dicho que debía esperar a que regresaran y que por ningún motivo debía abrir los ojos. Los dos corrieron a la habitación y regresaron llevando cada uno un regalo para ella.

-ahora.-dijeron al mismo tiempo.

Kate abrió los ojos despacio, miró a Rick y a su hijo parados aun lado de la mesa y sonrió, no esperaba eso, sospechaba pero no lo esperaba, Rick sostenía un pequeño paquete y su hijo otro aún más pequeño.

-vaya que es esto?

-primero la cena y luego abrirás tus regalos.

Tomaron asiento y mientras Rick servía vino para ellos, Kate acomodaba a su hijo en su silla y le colocaba una servilleta para que no manchara su ropa, lo que sería imposible.

La cena transcurrió en medio de las ocurrencias de su hijo y las palabras de amor de Rick.

- hora de los regalos.-grito el pequeño.

Rick se levantó y se acercó a Kate extendiéndole ambos paquetes después de recoger la mesa.

Kate observó con cuidado la tarjeta que su hijo habia hecho. Algunos garabatos dibujados que la representaban a ella con un maletín en la mano. Y un mensaje que de seguro Rick le habia ayudado a escribir. "Feliz día mami". Lo abrió y sonrió, dentro una sortija de plástico con un gran diamante, Kate sonrió enternecida por el detalle de su hijo.

-yo lo escogí para ti mami.-dijo orgulloso.-te gusta?

-me encanta mi amor.

-lo usarás?.- preguntó curioso.

-por supuesto.-dijo colocándolo en su dedo.

-ahora el mío.-dijo Rick y se lo acercó.

Una bolsa de regalo bastante arreglada y ligera, Kate quitó el broche que la cerraba y sacó papel de colores que rellenaban la misma, observó con detenimiento, en el fondo un sobre amarillo, ella lo sacó de la bolsa y miró a Rick con curiosidad que la observaba con una sonrisa en su cara.

Kate abrió el sobre y leyó con detenimiento.

-Rick qué?

-es tu regalo…te gusta?

-pero…esto es demasiado.

-no, no lo es.

-Rick yo no se que decir.

-no tienes que decir nada.-se acercó a ella y besó sus labios.

Rick le habia entregado las escrituras de la propiedad que habia comprado para ella y en la cual le habia dicho debería instalar su despacho, y que ahora era todo suyo.

-ya no tendrás que rentar esas oficinas.-dijo Rick.-aun hay más, sigue mirando.

Otro sobre detrás del que sostenía en su mano llamó su atención.-tengo demasiado trabajo cuando planeas que hagamos esto?

-sabía que dirías eso así que lo he arreglado, y tendrás días libres en un mes exactamente. Tú, yo y este pequeño galán iremos a relajarnos en la playa por una semana.

-cielos…. Habia olvidado con quien me casé.

-lo sé.

Un mes después los tres se encontraban en el mismo lugar donde Rick y ella habían pasado aquellas vacaciones en las que Kate se habia animado a dar tantos pasos hacia adelante.

Jim hacia pequeños castillos de arena, mientras Kate y Rick lo miraban de cerca.

La sonrisa de Kate y de su pequeño hijo, era todo lo que Rick necesitaba para ser feliz.

pues bien aqui el final de esta historia, espero que les haya gustado, creo que para ser la primera estuvo mas o menos, me gustaria saber su opinion al respecto y nos seguimos leyendo en mi otra historia"esperando", numayoss espero que le guste este final y gracias por seguirla y comentar tambien a los que se pasaron por aqui y me dedicaron un minuto de su tiempo, les agradezco mucho, aunque no lo crean se siente muy muy bien cuando comentan, me hacen feliz sus comentarios.